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viernes, 7 de febrero de 2014

El análisis de James Petras “No hay dudas de que hay una crisis en Argentina, pero por eso no podemos hablar de un país en quiebra”




Radio CX36 centenario


Héctor Vicente: Buenas tardes, Petras, ¿cómo le va?
James Petras: Estamos muy bien, esperando vuestra llamada.
HV: Bien, comencemos entonces.
El diario económico estadounidense The Wall Stret Journal, publica hoy una nota sobre la situación en Argentina, allí dice: “A medida que caen las reservas internacionales de Argentina, una megadevaluación parece inevitable, nuevamente. Algunos países aprenden las lecciones de su historia monetaria, pero Argentina es un caso aparte.”
En el artículo titulado: "Argentina y la vieja costumbre de devaluar" , la periodista Mary Anastasia O'Grady sostuvo que la historia argentina de "200 años de devaluaciones recurrentes es una condición más seria que una adicción. Es patológico" .
Paralelamente, salió el Jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich, a cuestionar el aumento de precio de la nafta establecido por la empresa Shell, por considerarlo carente de "razonabilidad técnica" y fundado "solamente en la codicia" de determinados grupos económicos.
¿Cómo analiza Usted la situación del vecino país?
JP: En primera instancia, debemos entender que son patológicos los reportajes en Estados Unidos y Europa sobre Argentina.
Primero, no ubican ningún contexto. Es mentira que Argentina siempre está cayendo, siempre está quebrado. No marcan el hecho que de 2003 al 2012 Argentina tuvo diez años de crecimiento dinámico, de aumentos en los gastos sociales, con programas de bienestar social que duplicaron las jubilaciones y pensiones, extendiendo los aumentos y el pago por desempleo, etc. Entonces, desde el crecimiento y las mejoras sociales, está todo ausente en ese reportaje.
No hay dudas de que hay una crisis hoy en Argentina, pero por eso no podemos hablar de que es un país en quiebra. Es un país que ha crecido, que tiene mercados externos, tiene capacidad de exportar y mejorar las cuentas externas.
Lo que necesita Argentina es una intervención sobre el sector financiero especulativo. Precisamente el sector que el Wall Street Journal y la prensa occidental están a favor. En vez de mejorar la situación, ellos quieren retornar al año 2001 cuando el país estaba hipotecado y el capital extranjero dominaba el mercado financiero, que culminó con un crack que resultó con el 50% del desempleo.
Con esto no quiero decir que todo anda bien, creo que Cristina Fernández de Kirchner ha dado demasiadas facilidades para la especulación del sector financiero, y si quiere mejorar la situación, debe dar una vuelta hacia una mayor estatización del sector financiero e incluso nacionalizar los sectores estratégicos, estatizar el sector exportaciones y poner más instrumentos económicos en las manos de un sector público responsable y que responda al pueblo.
Esa es la alternativa frente a la crisis.
Lo que propone el Wall Street Journal es lo peor, es volver a la peor época de corrupción y dependencia de la Argentina.
HV: Claro, aparece acá también el papel de los monopolios, porque la Shell aumentó de un día para otro un 12% el precio de los combustibles, una fuerte medida.
JP: Si. Y además, debe ser como una consulta, para ver si esa es la mejor manera de tratar los problemas fiscales, porque aumentar las tarifas es una medida regresiva, porque afecta a todos los sectores de arriba abajo; y no es selectiva en los efectos. Por ejemplo, aumentar los impuestos sobre los agro minerales exportadores me parece mucho mejor para mejorar las cuentas, particularmente las cuentas de energía.
Pero tomar medidas generalizadas que afectan todo, desde el pequeño camionero a la gran industria, me parece una falta de criterio clasita para aplicar medidas de ajuste.
HV: Al cuestionar la suba que impuso la empresa Shell, Jorge Capitanich recordó que el ex presidente Néstor Kirchner en el 2005 llamó a un boicot contra esta empresa.
JP: Si, Pero es gobierno, Capitanich no puede simplemente hacer denuncias públicas, tiene instrumentos jurídicos y políticos en sus manos para intervenir y rectificar la situación. No debería jugar como un académico, comentando o criticando, es el momento de tomar acciones efectivas.
HV: Hubo elecciones este fin de semana en El Salvador y Costa Rica y en ambos casos habrá segunda vuelta.
JP: Si, en los dos países los partidos más vinculados con los Estados Unidos, más pro imperialistas, más neoliberales fracasaron de forma contundente.
Por ejemplo en El Salvador, el partido ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) con el candidato Norman Quijano, apenas consiguió el 39% de los votos con un margen de un 10% frente al oficialista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, (FMLN) que llevaba a Salvador Sánchez Cerén como candidato. Le faltó al FMLN un solo punto para ganar en primera vuelta, por lo que no hay dudas de que en la segunda vuelta (que será el 9 de marzo) volverán a ganar.
Eso es un repudio a la política pro norteamericana del ARENA, es la política de total desregulación del a Economía y la militarización de la sociedad civil.
En este sentido el FMLN, que no es un partido izquierdista sino que es un partido social liberal, ha hecho algunas mejoras para el bienestar social. Pero frente a la extrema derecha de ARENA, el FMLN tiene una posición apenas progresista, que le permitió mejorar al menos la vida cotidiana, entregan instrumentos escolares para los niños, mejoró en algo el tema seguridad aunque no es adecuado pero está mejor que antes; y han bajado la represión policial. Allí debemos ubicar las razones de la victoria del centro izquierda en El Salvador.
En el caso de Costa Rica, la situación es muy compleja pero allí también el partido de Laura Chinchilla, el gobernante Partido de Liberación Nacional, que llevaba como candidato a Johnny Araya; consiguió menos del 30% de los votos. Es decir la oposición consiguió un 70% de los votos. Allí se incluye el candidato de centro izquierda Luis Guillermo Solís, del Partido de Acción Ciudadana, que obtuvo el 31% y que irá a segunda vuelta el 6 de abril con Araya.
Mientras tanto, el candidato del Frente Amplio Progresista José María Villalta alcanzó el 17%; lo que hace que junto a Solís, obtuvieron casi el 50% de los votos.
Esto es otro fuerte repudio al pro norteamericanismo de los partidos neoliberales y con esto, la corrupción endémica. Costa Rica era un país como Uruguay en décadas pasadas destacado por su bienestar social; pero últimamente se han deteriorado todos los programas sociales en Salud, Educación, Jubilaciones y Pensiones; por eso precisamente el electorado votó en contra del partido gobernante.
Es otra expresión de la tendencia en América Latina de buscar soluciones ni radicales ni reaccionarias, es decir buscar avances para recuperar lo mejor del pasado más que para transformar la sociedad. Creo que es una fase intermedia cuando la gente está enfrentando el neoliberalismo, en primera instancia busca soluciones moderadas, pero atrás de eso hay una radicalización, un rechazo al neoliberalismo que puede abrir paso a una mayor radicalización en el futuro.
Las ilusiones de los partidos derechistas neoliberales se están desgastando.
HV: ¿Cómo se explica el alto abstencionismo en El Salvador?
JP: Es que hay un desencanto con el Frente Farabundo Martí. La gente cree que es un partido de izquierda por sus antecedentes guerrilleros y marxistas; pero han dado pasos cada vez más de acomodación con el neoliberalismo; han dejado de apoyar la lucha de clases, la lucha de los campesinos y pequeños productores; han dado pasos para que se reagrupen las multinacionales en las zonas de libre comercio; etc.
Pero, como decía, al margen de eso, hay sectores sindicales y de clase media, que votan el mal menor. Entonces, el Farabundo Martí para ellos es el mal menor contra la represión feroz y la corrupción extendida de los partidos de derecha. Entonces ante dos opciones grandes prefieren quedarse con e l Farabundo Martí y ver dentro de ese proceso si pueden presionarlos para profundizar cambios.
HV: Nos sorprendió la noticia de un estudiante que había tomado 24 alumnos como rehenes en una escuela en las afueras de Moscú; y mató a un policía y a un profesor.
JP: Están imitando a Estados Unidos, estas cosas son cotidianas aquí, porque no hay ningún control de armas.
Aquí en Estados Unidos hay 300 millones de armas circulando entre la gente, por eso hay asesinatos en shopping, en escuelas, edificios públicos, etc. Pero si bien aquí es común, en Rusia es raro.
Lo que si debemos considerar es el hecho de que ocurre un incidente así en Rusia y recibe amplia difusión. Me parece una forma de distraer al público porque en Rusia hay menos asesinatos en las escuelas que en cualquier ciudad de Estados Unidos.
HV: ¿En qué otros temas está trabajando actualmente?
JP: En dos cosas.
Una es la corrupción generalizada en la Unión Europea. Es como los viejos comentarios que se hacían en las ‘repúblicas bananeras’ donde las dictaduras robaban el Tesoro como François Duvalier en Haití o Anastasio Somoza en Paraguay, etc. Ahora en Europa hay miles de ‘Somozas’ en oficios políticos.
Las cifras que recibimos ayer es que cada año hay 120.000 millones de euros robados por corrupción. Esto quiere decir que casi todos los líderes desde Inglaterra, pasando por Francia, Alemania, hacia el Sur; está robando. Tiene las manos en la masa, como se suele decir.
Estas son cifras oficiales.
Además, se da a todos los niveles, desde los gabinetes ministeriales a los parlamentos, las aduanas, etc. todos los oficiales están involucrados en alguna forma de corrupción, sean coimas, estafas, etc. Por eso, cuando ellos hablan de problemas en Latinoamérica deben primero mirar en su propia casa, para ver que los mayores ladrones políticos en el mundo están en la Unión Europea. Y no tenemos cifras similares de los Estados Unidos porque no se atreven a hacer una investigación. La corrupción está centrada mundialmente en Europa, pero tambien en los Estados Unidos, China y otros países, han desarrollado el capitalismo con estafas,coimas y pillaje del tesoro.
Finalmente, quiero hablar del problema de la democracia.
Los países capitalistas hablan mucho de democracia, pero cuando están a punto de perder elecciones, apoyan brotes de disturbios, apoyan golpistas, como podemos ver hoy en Ucrania donde el gobierno electo está bajo ataque, con la intervención directa de Europa y Estados Unidos, tratando de tumbar un gobierno que ganó las elecciones libres democráticas y participativas.
Eso indica que cuando a los países capitalistas no les gustan los resultados de las elecciones, de repente se convierten en autoritarios y golpistas.
Pasa lo mismo hoy en Tailandia, donde hay un gobierno electo limpiamente y la oposición, que perdió las elecciones, está bloqueando los resultados. Los pocos resultados que tenemos muestran que el gobierno ha vuelto a ganar las elecciones, pero falta el conteo de seis millones de votos porque la oposición ha bloqueado los lugares de votación. Esos golpistas reciben una prensa amistosa en la BBC, el Financial Times, el New York Times, que los llaman rebeldes, los llaman opositores, cuestionan al gobierno; pero no tienen razón ninguna al cuestionar las elecciones que es el proceso democrático y están apoyando la antidemocracia.
Entonces para la burguesía la democracia es relativa, no es un principio. Si ganan son electoralistas, si pierden son golpistas. Lo que está atrás de eso son los intereses de clase, por tanto si las elecciones van por el lado populista y nacionalista son inválidas, si van por el lado del neoliberalismo y el pro imperialismo son válidas.
Ese es el criterio burgués y su relación con la democracia, profundamente antidemocrático.
HV: Mencionaba a Ucrania y el propio John Kerry se reunió este fin de semana con los opositores al gobierno de Víktor Yanukóvich.
JP: Si, con los golpistas, los violentos. Y la prensa burguesa, es horrible, hablan de protestas pacíficas y hablan de una masa. Una masa muy minoritaria. Incluso en la capital, Kiev, han tomado una pequeña parte del la ciudad, menos de la quinta parte; bloquean las plazas centrales.
Se les puede ver en la televisión con palos enormes, con cócteles molotov, quemando edificios, atacando policías, violentos; pero no habla de eso la prensa burguesa sino que habla del peligro de represión del gobierno.
Ningún gobierno occidental, mucho menos Estados Unidos, tolera un solo cóctel molotov; si uno toca a un policía va a la cárcel cinco años y si tira un cóctel molotov y causa alguna quemadura, va a la cárcel al menos veinticinco años.
Pero allá, Kerry apoyando la oposición está apoyando a cientos de cócteles molotov y ataques a la policía.
Si estos manifestantes estuvieran haciéndolo aquí en Estados Unidos, incluso en California, te garantizó que no quedan en la calle más de cinco minutos. La policía entra, reprime y los dispersa con balas de plomo, no con balas de plástico.
Es una cuestión de su doble criterio. En el mundo occidental apoyan la ley y el orden dentro del marco político. Allá apoyan cualquier violento y a cualquier extremista.
HV: Bien Petras, muchas gracias, nos reencontramos el lunes.
Un abrazo.
JP: Excelente.
Un gran abrazo y saludo a los oyentes.
volver a escuchar/descargar aquí:
http://www.ivoox.com/analisis-<james-petras-cx36-audios-mp3_rf_2796485_1.html
(*) Por encontrarse en California, hasta el 17 de febrero el Análisis de James Petras que se emite en vivo los lunes en CX36, sale a las 15:30 horas (local). Escúchelo en el 1250AM del dial uruguayo o por www.radio36.com.uy

domingo, 5 de enero de 2014

El video que desnudó a los economistas. Nuestro nombre es Costa Rica


Soñar con los pies en la tierra


El video “Nuestro nombre es Costa Rica” no puede ser valorado con arreglo a los criterios académicos de la ortodoxia económica. Quien así lo haga habrá equivocado groseramente el punto de mira. Y, cosa curiosa, justo ése parece ser el error en que está cayendo, casi en pleno, la oficialidad de los economistas ticos, así como cierto comentarista residente en Washington. Muy eruditos y sabihondos, se han sentido en la necesidad de aportar estadísticas para desmentir lo que en el video se afirma. Y muy adultos y “maduritos” se han creído en posición de descalificar la juventud de quienes lo elaboraron. Pero, la verdad, todo eso viene siendo como comentar un partido de tenis utilizando los conceptos del fútbol. Quien así lo haga demostrará, si no su ignorancia, sí al menos su desubicación. Sabrá mucho de fútbol, pero está a tal punto enajenado que no se dio cuenta que al frente tiene un juego de tenis. Igual estos economistas: dominan bien las recetas de la ortodoxia económica, pero no se dan cuenta de la imposibilidad de entender la realidad de Costa Rica desde ese recetario.



El video no pretende ser una conferencia en una universidad; mucho menos una universidad en Washington. En contra de lo que estos economistas pretenden, podría ser respaldado con amplia evidencia empírica y sustanciado con un sólido alegato teórico. Pero eso no es lo relevante. Lo del video anda por otro lado, pues lo suyo es recoger y expresar un sentir: el del malestar, el desencanto, la desconfianza, la indignación de amplios sectores de la población costarricense. Muy en especial el sentir de una gran parte de la juventud costarricense actual. Éste no se alimenta de estadísticas y, en especial, ese sentir no establece ningún canal de diálogo con la economía ortodoxa. Y no lo establece por la sencilla razón de que el lenguaje que ésta habla y el mundo en que se sitúa, son completamente ajenos a los de quienes son portadores de ese sentir.
Las estadísticas convencionales en manos de los economistas convencionales hablan, por poner un ejemplo, de montos de exportaciones e inversión extranjera. Hablan, incluso, de índices de pobreza que, aunque estancados por los últimos 20 años, son ahora inferiores -¡tremendo descubrimiento!- a lo que fueron durante la crisis de inicios de los años ochenta del siglo pasado.
Esas estadísticas, sin embargo, no logran recoger las realidades más profundas que circulan día a días en las calles, en los sitios de trabajo, en los centros educativos y de atención sanitaria o las casas de la gente. Es que, en contra de lo que pretenden estos economistas, no existe dato alguno que sea plenamente objetivo; cualquier dato se construye desde un particular posicionamiento epistémico y teórico y conlleva algún grado de sesgo ideológico. Ello demarca sus posibilidades y limitaciones. Encima de lo cual sucede siempre que usted ha de trabajar, ordenar, sistematizar e interpretar los datos agarrándose, nuevamente, de una teoría y una episteme particular y situado en un determinado lugar ideológico y cultural. Lo cual también delimita lo que usted pueda sacar de datos que a su vez estaban de previo delimitados en sus posibilidades.
Los economistas de nuestro cuento –al igual que el afamado comentarista internacional afincado en Washington- parecen no tener conciencia alguna de esto que aquí digo. Ellos se han creído el cuento positivista de que los datos y la realidad son una y la misma cosa, sin al parecer lograr entender que los datos son tan solo un intento de representación de la realidad, y, a menudo, una representación de incierta y cuestionable precisión. En ese sentido, podríamos quizá decir que estamos ante el jocoso espectáculo de eruditos muy ignorantes.
Las estadísticas que estos señores seleccionan arbitrariamente y usan a conveniencia, no logran en modo alguno reflejar la realidad del profundo y arraigado descontento que invade a la sociedad costarricense actual. Ni la reflejan ni, por lo tanto, logran hacerla inteligible. Pero la teorización desde la cual ellos manejan e interpretan estas estadísticas no hace sino agravar el problema. Por decir algo, invocar a David Ricardo y la muy debatible teoría de las ventajas comparativas, para desacreditar un posicionamiento favorable a una política de soberanía alimentaria, implica desconocer un sustrato cultural e identitario de mucho mayor poder significante que cualquier cosa dicha por el mencionado economista clásico. Equivale a analizar un tiro de revés en tenis como si fuera la atajada de un portero en fútbol.
Estos comentaristas se ponen así en ridículo. Sin siquiera darse cuenta, impúdicamente se pelan el trasero. Queda en evidencia que no entienden lo que pasa en Costa Rica; que carecen de cualquier herramienta teórica para hacer comprensible el profundo malestar que fractura a profundidad la sociedad costarricense. Mientras se profundiza la deslegitimación del sistema político y se degrada la calidad de la convivencia social, estos señores siguen hablando del monto de la IED. Como si dijéramos: Federer hizo un saque y el economista cantó “gooooool…”.
De por medio hay un grave problema de inadecuación epistemológica y teórica. Pero, sobre todo, hay un gravísimo desenchufe afectivo, emocional e identitario. Su sensibilidad los sitúa en Washington mientras hablan de Costa Rica.
Gracias sean dadas a esas jóvenes personas que hicieron ese video. Han logrado desnudar con excepcional eficacia las miserias de esta intelectual del poder.
Fuente: http://sonarconlospiesenlatierra.blogspot.com/2013/12/el-video-que-desnudo-los-economistas.html

viernes, 20 de diciembre de 2013

Bachelet: “antipolítica” + antipartido = gobierno de los mercados





Si hay algo que puede vaciar de contenido un proyecto democrático es la combinación entre abstencionismo electoral y el rechazo de los partidos políticos. Y esto es precisamente lo que está ocurriendo en Chile a partir del triunfo de Michelle Bachelet en un comicio en el cual quien verdaderamente arrasó fue el abstencionismo, que arañó el 59 por ciento del padrón electoral, mientras que Bachelet apenas obtuvo el apoyo de un 25 por ciento del mismo. No hace falta ser un Premio Nobel de Ciencia Política (plaga por ahora inexistente) para concluir que la democracia chilena enfrenta una grave crisis de legitimidad: la “antipolítica”, o sea, la indiferencia ciudadana ante el predominio indiscutido de los grandes intereses privados expresa, de manera categórica, el triunfo ideológico del neoliberalismo en un país en donde no sólo la economía tiene ese signo ideológico sino que también lo asume como su divisa una sociedad que lleva más de cuarenta años de indoctrinamiento en los valores más exacerbados del individualismo burgués.
La apatía ciudadana no es un capricho. Se explica por un hecho bien sencillo: una democracia que durante más de veinte años se desinteresó por la suerte de la ciudadanía (al paso que se desvivía por asegurar las ganancias de los capitalistas) al cabo de un cierto tiempo sólo podía cosechar apatía, desinterés y, en algunos casos, el abierto repudio de amplios sectores de la sociedad. No sorprende que la última encuesta de Latinobarómetro haya certificado que, interrogada sobre cuál es la forma preferible de gobierno, casi un tercio de la muestra entrevistada en Chile, exactamente el 31 por ciento, declarase preferir un gobierno autoritario o que “le da lo mismo” cualquier clase de régimen político. En Venezuela, en cambio, para tomar el caso de un gobierno ferozmente atacado por la prensa hegemónica en la región a causa de sus supuestos “déficits democráticos”, quienes contestan de la misma manera constituyen apenas el 11 por ciento de los entrevistados. Y como asegura la teoría política, la calidad de una democracia se mide, entre otras cosas, por las creencias políticas de sus ciudadanos. No es este el único indicador en el cual la Venezuela bolivariana supera a casi todos los países de la región, comenzando por Chile.
El triunfo del neoliberalismo y la exaltación de los valores mercantiles se traducen naturalmente en la derrota de la política a manos del mercado; del espacio público subyugado por la esfera de lo privado, dominada por las grandes empresas. A lo anterior súmesele la preocupante declaración que hiciera Bachelet al día siguiente de su victoria cuando dijera (tal como lo reprodujera Página/12 en su edición del 17 de Diciembre) que “las decisiones las voy a tomar yo, no sólo del gabinete. La coalición que me apoya es una cosa, la constitución del gobierno yo la voy a decidir.” En otras palabras el peor de los mundos: apatía ciudadana combinada con la desmovilización, o marginación de los partidos políticos y, por añadidura, de movimientos sociales u otras formas de organización, que son la expresión de las aspiraciones, expectativas e intereses de las clases y capas sociales que componen la sociedad chilena. ¿Creerá acaso la futura presidenta que de ese modo podrá avanzar en la reforma de la antidemocrática constitución pinochetista, el regresivo régimen tributario y la educación convertida en un negocio que ofrece pingües ganancias a los empresarios que lucran con ella, para ni hablar de derogar la decimonónica y reaccionaria legislación laboral que todavía subsiste en Chile? Sin una población re-politizada (como supo ser la del Chile de Salvador Allende) y sin partidos políticos y movimientos sociales que canalicen y potencien las aspiraciones populares la democracia chilena continuará siendo fácil presa de las clases dominantes, de los grandes empresarios que desde dentro y fuera de Chile han venido controlando el estado y los sucesivos gobiernos desde el golpe del 11 de Septiembre de 1973.
Convendría que, habida cuenta de lo anterior, Bachelet reflexionara sobre lo que más de una vez sentenciara George Soros: “los ciudadanos votan cada dos años, los mercados votan todos los días.” Controlar ese nefasto influjo cotidiano de los mercados –eufemismo para no designar por su nombre al gran capital- será una misión imposible sin sortear la trampa de la “antipolítica” y sin garantizar que los partidos, sobre todos los de izquierda, jueguen un papel protagónico en su gobierno. De lo contrario, el tránsito desde esa frágil democracia sin ciudadanos hacia una plutocracia desenfrenada será tan acelerado como inevitable.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Reformas económicas, ¿buenas para los chinos o para Occidente?


Michelcollon.info

Traducido para Rebelión por Susana Merino

Entre el 12 de noviembre y el 12 de diciembre de 2013, los dirigentes chinos se reunieron en oportunidad del tercer plenario del Partido Comunista chino. Las expectativas eran importantes. Pero ¿cual fue la conclusión? ¿Se involucrará aún más China en la economía de mercado? ¿Se cerrará la brecha entre los habitantes urbanos y los campesinos?
Hace unos diez días, los altos dirigentes del Partido Comunista chino se reunían para analizar el estado del país. Se trataba del Tercer Plenario del Comité Central del Partido Comunista chino. El tercer plenario es tradicionalmente muy importante porque en él se establecen las visiones económicas de largo plazo. En 1978 el tercer plenario fue el trampolín de las radicales reformas que tuvieron lugar bajo el mandato de Deng Xiaoping. El tercer plenario de 1993 consagró “la economía de mercado socialista” y abrió la puerta a una importante ola de reformas que entre otras postulaban la adhesión a la Organización Mundial de Comercio.
Agendas diferentes
Las expectativas eran particularmente consistentes, especialmente del lado de los comentadores occidentales. China domina actualmente el crecimiento económico mundial de la cabeza a los pies. En estos últimos cinco años se le atribuyen el 50% del crecimiento mundial. Eso es importante. Pero para sacar mayor provecho de ese promisorio mercado, la economía china debe abrirse. Algo que quiere decir menos Estado y más mercado. La lista de expectativas occidentales es conocida: privatizar tantas empresas públicas como sea posible, poner fin a las ventajas de las empresas públicas existentes, menos restricciones para las inversiones extranjeras, liberalizar las tasas de interés y de cambio, convertir el yuan en moneda libremente cambiable, desligarse del sistema hukou (ver más abajo). No es por lo tanto para nada sorprendente que los comentadores occidentales hayan proyectado sus deseos sobre el avance del plenario.
También para los chinos las reformas son más que necesarias, pero por distintas razones. Durante estos últimos veinte años, el modelo económico chino estuvo basado en la producción para la exportación, sobre un crecimiento extensivo (aumentar la producción incrementando la cantidad de obreros) sobre importantes inversiones y un débil consumo. Este modelo ha funcionado particularmente bien. Desde 1990 el PBI se multiplicó por ocho.
¿Hacia reformas profundas?
En consecuencia todo el mundo esperaba el comunicado final. Los observadores habituados a la política china saben que no deben esperar decisiones o cambios radicales de orientación en este tipo de documentos. Son documentos tradicionalmente vagos que traducen las prioridades de la élite política y es responsabilidad de los dirigentes intermedios traducir concretamente esas líneas generales de conducta.
Además el comunicado en cuestión envía señales contradictorias y pueden interpretarse de diferente manera. Sin embargo el texto sugiere por lo menos que se prevén cambios importantes. Especialmente la instalación de dos comités bajo la directa autoridad del partido. El primero supervisará la puesta en marcha de las reformas económicas. El segundo tendrá en la mira la seguridad nacional del país, un poco como el Consejo de Seguridad nacional de los EEUU. Estos comités reforzaran el poder del presidente Xi Jinping y dejan entrever reformas más radicales que las de la última década.
El comunicado final contiene recomendaciones sobre muchos sectores, demasiados para enumerarlos todos. Pero dos temas saltan a la vista: la relación mercado/intervención estatal y el sistema hukou sobre los que nos detendremos a continuación:
EL MERCADO VERSUS EL ESTADO
El documento defiende la ampliación del papel del mercado. Es más lo considera “decisivo” mientras que antes se le atribuía un “papel de base” El comunicado plantea que “es necesario tender hacia la resolución de los obstáculos al mercado” Es necesario avanzar más rápidamente por un camino de “construcción de un sistema de mercado moderno, en el que las empresas puedan concretar negocios de manera autónoma, en justa competencia, con la libre elección del consumidor, un consumo autónomo y el libre comercio de los bienes de producción y de consumo.
Esto parece un importante cambio de orientación. Pero el texto subraya al mismo tiempo que la economía de estado debe ser fortalecida. “Debemos consolidar y desarrollar firmemente nuestras empresas públicas. Debemos perseverar en lo concerniente al papel dominante del sistema de propiedad pública y otorgar más espacio al papel de líder de las empresas públicas. Debemos fortalecer su vitalidad, su control y su influencia”.
Debe ser igualmente acentuado el control macroeconómico. “ Debemos completar el sistema de manejo macroeconómico, aplicar correcta y totalmente las funciones administrativas, optimizar su organización, las estructuras de gobierno y mejorar el manejo científico”.
En fin no se trata de la reducción de la influencia y del papel del partido. Por el contrario la intención es “mejorar el fortalecimiento del partido, reforzar la centralización democrática y perfeccionar el liderazgo del partido”.
De modo que ¿de qué se trata? ¿Más mercado? O ¿más estado. Más espacio para la economía en detrimento de la política o al contrario? El comunicado final plantea más preguntas que respuestas. Como conseguir rimar “más mercado” con “un reparto más equitativo de el producto del desarrollo económico” o con el desarrollo de las provincias más pobres del interior del país? ¿Cómo poner de acuerdo todo esto con “ la estimulación de la armonía social y la estabilidad”?
Plantear las preguntas correctas
Todo el problema reside en saber si el tema del Estado o del mercado es la pregunta correcta. Estado o mercado se contraponen o son las líneas limitantes – es que por lo menos en China ¿son más complicadas?
Habitualmente se asocia la planificación al socialismo y el mercado al capitalismo. Pero se trata de un mal entendido. Las más importantes empresas capitalistas y sobre todo las más exitosas, son economías estrictamente planificadas y entre ellas algunas superan las dimensiones de algunos países ricos como Finlandia y Dinamarca. Por otra parte el mercado no es lo mismo que capitalismo. El mercado existía desde hacía muchos siglos cuando apareció el capitalismo.
El capitalismo se apoderó del mercado y lo reformuló. Lo convirtió en un mercado capitalista orientado a la maximización de los beneficios de las empresas privadas cuyas envergaduras han crecido desmesuradamente con el correr del tiempo. Esta clase de mercado no es absolutamente libre porque las relaciones de fuerzas no son equitativas y las reglas del juego se deciden a la carta , en función del más fuerte. Los países nórdicos por ejemplo protegen sus mercados agrícolas, algo que no puede permitirse los países del sur. Las grandes multinacionales escapan al funcionamiento de los mercados por la vía de las inversiones o por el de la comercialización pública masiva (industria militar) pagando pocos o casi ningún impuesto.
El mercado ¿al servicio de quienes?
También en China se deja jugar libremente al mercado, pero en función de sus propios objetivos de desarrollo económico y en un marco político muy estricto. El mercado es apoyado o liquidado según lo que favorezca a China. El principio de la competencia también se halla establecido – aún entre las empresas del Estado – para mejorar la eficiencia y separar el grano bueno de la maleza. Pero esa competencia es abolida fácilmente cuando ya no es necesaria o útil, o cuando los objetivos políticos o sociales lo exigen. Por ejemplo el monopolio de la industria aeronáutica que no era rentable fue abandonado en 1999. Diez años más tarde cuando el sector volvió a ser rentable, se restableció el monopolio. Otro ejemplo es el del precio del petróleo: debido a consideraciones sociales y económicas el precio del petróleo se halla muy por debajo del de los mercados mundiales. Esto es posible porque este sector como otros sectores estratégicos están en mano de las autoridades. Globalmente la intervención de las autorices en la economía ha aumentado en estos últimos diez años.
La economía china es lo suficientemente grande e interesante como para poder imponer sus exigencias a las multinacionales extranjeras que allí quiere invertir: transferencia de tecnologías, uso de materiales chinos, con gran fastidio de los CEO de esas multinacionales. La segunda condición es la hegemonía del Partido Comunista chino. A través de una serie de mecanismos visibles y menos visibles, el Partido conserva un intervencionismo importante sobre la economía china. La nueva clase emergente de capitalistas tiene peso económico pero políticamente débil o casi nulo. Parte de ella ha sido formada en las filas del PC pero así y todo representa una pequeña parte de los 80 millones de comunistas. Mientras su influencia se mantenga marginal los intereses económicos del país continuaran sometidos a las prioridades sociales y políticas y China podrá continuar teniendo en sus manos el timón en dirección hacia el socialismo.
Corrupción
Es a la luz de todo este panorama que se debe analizar la lucha contra la corrupción. La combinación producida por una rápida acumulación de capital y la falta de adaptación de las instituciones constituyen el terreno ideal para la existencia de toda clase de corrupciones y de arreglos ilegales.
En la práctica la corrupción aparece en todos los casos de privatización de los intereses económicos (enriquecimiento personal) en contra de los objetivos y de las prioridades políticas. En otros términos la corrupción mina el control político de la economía. Si no se le pone un freno el partido comunista tarde o temprano será avasallado por la clase capitalista. Aparecerá entonces sin duda alguna una “Perestroika con características chinas”.
En tal sentido la lucha contra la corrupción es un asunto de vida o muerte. Las actuales autoridades lo han comprendido hace bastante tiempo. Desde el comienzo de su presidencia Xi Jinping, lanzó una campaña de gran escala contra esa ola. Muchos miembros del partido, aún los de más alto rango fueron excluidos. El futuro dirá si estas campañas irán lo bastante lejos.
Perspectiva histórica
El comunicado final apela a la perspectiva histórica para considerar la relación entre el mercado y el Estado. China es siempre un país en vías de desarrollo lo que significa que “el desarrollo es todavía crucial para resolver todos los problemas de nuestro país” Es por tal razón por la que el país “se encuentra ahora y por mucho tiempo en la fase de preparación del socialismo”. Es por eso que el “progreso económico debe ser central” y “que las relaciones productivas deben adaptarse a los medios de producción”.
Hablando claro: durante esta larga fase de preparación del socialismo, China no puede marchar más rápido que su música. Durante esta fase es útil y necesario integrar los efectos dinamizadores de las fuerzas del mercado con el desarrollo económico del país. Se trata de una importante lección aprendida desde la debacle del Gran Bond en adelante (1958-1961) y de la Revolución Cultural (1966-1976) Es por eso que según el comunicado final “el elemento central de la situación es el correcto tratamiento de la relación entre autoridades y mercado para asegurar que el mercado juegue un papel decisivo en la asignación de los medios y aseguro mayor espacio al papel del gobierno”
No se trata entonces de Estado o mercado sino de Estado y mercado. O como ellos mismos dicen “un socialismo con características chinas”.
Al ritmo chino
Después del vagabundeo anterior, probablemente se preguntará el lector qué es lo que en la práctica va a cambiar en este terreno y si cambiara poco o mucho. Como se ha explicado existe un gran desafío en el paso de un crecimiento expansivo basado en la exportación y las inversiones para un crecimiento intensivo basado en el consumo interno. No podemos, en realidad, deducir del comunicado que es lo que significa un cambio radical entre el mercado y el Estado. Si tienen lugar esos cambios – y los habrá ciertamente – serán en todo caso, graduales, realizados con precaución y al ritmo de los acontecimientos chinos. Y no al ritmo de occidente.
2) HUKOU
En China uno nace (y por lo tanto inscripto en el Registro civil) como “campesino” o como “ciudadano” Según cual fuere el oficio que se ejerce. A un campesino adulto se le asigna una tierra y el derecho a la Seguridad Social, al cuidado de la salud y a la educación de sus hijos pero únicamente en el lugar en que fue inscripto. Si se traslada a otro lugar pierde su tierra y sus servicios sociales.
Evitar el éxodo rural
Este sistema llamado Hukou fue establecido a fines de los años 50 para evitar el éxodo rural como el que se había producido en el tercer mundo. Se habla actualmente de 900 millones de campesinos chinos, más que toda la población del África negra. El sistema hukou es muy controvertido pero ha dado sus frutos. Ciudades como Manila, Bombay, Lagos, Buenos Aires… albergan millones y millones de habitantes compactados unos sobre otros en condiciones inhumanas. Esas villas miseria no existen en China. Sobre este tema dice el Washington Post: “China ha sabido evitar la formación de tugurios, que constituyen una cicatriz en tantos países en vías de desarrollo gracias a un estricto sistema de autorización de residencia llamado hukou. Este sistema convierte en difícil el trasladarse desde el campo a la ciudad en forma permanente”.
Esto pareciera estar aparentemente bien pero la desventaja es que los “migrantes internos” como se les llama tienen muchos menos beneficios sociales en su lugar de trabajo que sus prójimos que tienen residencia permanente. No pueden comprar casas, ni automóviles, no tienen derecho a la salud y no pueden enviar a sus hijos a la escuela. Aunque ganan más que si hubieran permanecido en su lugar de origen sus salarios son más bajos que los de sus colegas ciudadanos. Lo mismo sucede con las condiciones laborales. Existe gran inseguridad profesional y en muchos casos es directamente discriminatoria.
Al principio esto sucedía tan solo con los trabajadores temporeros, generalmente solteros, que iban a trabajar algunos años a las ciudades para luego regresar a su lugar de origen. Pero con el correr del tiempo muchos se quedaron en las ciudades de manera permanente. De modo que la cantidad de migrantes internos ha crecido hasta integrar un grupo de unos 260 millones de personas. Esto constituye una quinta parte de la población total, 30% de la población rural y el 40% de los chinos que viven en las ciudades. El sistema fue probado pero ahora está en revisión. Porque el costo social es muy alto e impide el paso hacia otro sistema económico.
El hecho de que un 40% de los habitantes de las ciudades tengan menos derechos y sean a menudo tratados como ciudadanos de segunda lleva tarde o temprano a serias tensiones y no puede ser indefinidamente sostenido Pero aún hay más: el gobierno chino estima que 48 millones de niños son dejados en el campo, porque uno o ambos padres trabajan en la ciudad, es decir que una cuarta parte de los niños está en el campo, lo que resulta muy poco armonioso para el “desarrollo armonioso” a que el gobierno quiere comprometerse.
Para un modelo económico que quiere orientarse hacia el consumo interno el actual sistema hukou resulta un freno. A causa de esta clase de inseguridad, los migrantes internos economizan menos que los ciudadanos que disponen de un hukou urbano. Los campesinos no pueden vender sus tierras porque no son propietarios. Solo obtienen el usufructo. Si pudieran vender sus tierras le darían un formidable golpe de fusta a la economía. Además decenas de millones de campesinos han sido en el pasado expropiados por el gobierno y muy poco financieramente recompensados. Actualmente un campesino gana tres veces menos que un ciudadano.
Resulta urgente una flexibilización del sistema y de ellos se trata en el comunicado final: “Debemos (…) reconocerles mayores derechos de propiedad a los campesinos, tender hacia un mismo equilibrio entre las formas de producción urbanas y las agrícolas, tender a una distribución equilibrada de los medios para las autoridades locales y un sistema más eficaz para el desarrollo de las ciudades”.
Nada de cambios radicales
Pero en cierto modo tampoco hay que esperar cambios radicales, Eliminar el sistema hukou produciría un acelerado flujo hacia las ciudades y por lo tanto un éxodo rural de consecuencias catastróficas. No hay que olvidar que se trata de una población en su conjunto superior a la europea. Habrá que esperar un abandono gradual del sistema. El Primer ministro Li Keqiang : “ Se trata de un complejo proceso de cambios económico y social que exige un nuevo enfoque político, con su eje en el desarrollo equilibrado Habrá muchos problemas pero que debemos atender para reducir el foso entre las ciudades y el campo.”
Durante estos últimos años se han llevado a cabo muchas experiencias en la materia. En algunas provincias ya no existen diferencias entre el hukou urbano y el rural. En algunas de las grandes ciudades los migrantes internos también pueden recibir los beneficios en salud y en enseñanza primaria y secundaria. En algunas regiones los campesinos pueden hipotecar su tierra para obtener un préstamo. En algunas ciudades, los campesinos pueden vender sus casas a los ciudadanos del mismo distrito, etc. Son experiencias que se harán ciertamente extensivas en el curso de los próximos años.
Para concluir
Muchos comentaristas occidentales se han visto decepcionados por las conclusiones del tercer plenario. Esperaban mucho más. Esto revela mucho más que su agenda y sus deseos no coinciden con lo que es bueno para China. Los chinos han seguido, en el pasado su propio camino y – felizmente – no han tenido en cuenta las recomendaciones y los consejos de Occidente. Eso no cambiará en el futuro muy a pesar de los que lo desean.
Fuente: http://www.michelcollon.info/Reformes-economiques-bonnes-pour.html?lang=fr

Cepal reitera potencial de la agricultura familiar en América Latina


Adital


"Sin dudas, la agricultura familiar es la actividad económica con mayor potencial, no sólo para aumentar la oferta de alimentos en América Latina y el Caribe (ALC), sino también para reducir el desempleo, la pobreza y la desnutrición de las poblaciones más vulnerables de las zonas rurales”. Esta afirmación se realiza en la edición 2014 del informe ‘Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una perspectiva sobre América Latina y el Caribe’, que se presentará hoy en Santiago de Chile. De acuerdo con la última actualización del informe desarrollado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la oficina regional de ALC de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los países de la región están adoptando políticas públicas para beneficiar al sector, "fundamental para la seguridad alimentaria y el bienestar rural de la región”.
Se estima que las tierras arrendadas, que pertenecen al sector de la agricultura familiar en ALC, totalizan cerca de 17 millones de unidades, agrupando a una población que puede llegar a los 60 millones de personas. Aunque no haya números exactos, según el informe, "se cree que la agricultura familiar representa cerca del 75% del total de unidades productivas, y que, en algunos países, ese número puede llegar a más del 90%”.
A pesar de estos números, la situación de la agricultura familiar no es igual en todos los países de ALC. Mientras que el número de unidades crece en algunos países, en otros, como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, se observa la tendencia a la concentración de tierras, donde el objetivo primordial es la obtención de lucros. Según datos mostrados en el informe, en Argentina, el número de unidades de agricultura familiar cayó un 20% entre 1988 y 2002, en Brasil ese número cayó el 10,7% entre 1985 y 2006, en Chile, hubo una reducción del 6,4% en los últimos 10 años. En Uruguay, la encuesta todavía no está disponible, pero algunos estudios muestran que en 1961 existían 86.928 unidades, en 2000 ese número era de 57.131. "En el actual contexto de concentración de tierras en esos países, la tendencia es que el número de unidades de agricultura familiar caiga todavía más”, se destaca en el informe.
Limitaciones
La agricultura familiar cuenta con menos incentivos, en ALC, que la agricultura comercial. "Además de tener un mayor índice de analfabetismo, edad y pobreza, los agricultores familiares tienen menos acceso a bienes públicos, tecnología y servicios para la producción, en comparación con los agricultores comerciales”. Además de recibir menos incentivos, la agricultura familiar está ubicada en tierras de baja calidad y más expuesta a los cambios climáticos.
"Esas limitaciones sociales y productivas, viene creando una brecha significativa entre los rendimientos de la agricultura familiar y los de la agricultura comercial”. En América Central, por ejemplo, los rendimientos de productos como el café, pueden ser hasta dos o tres veces mayor para la agricultura comercial, en comparación con la agricultura familiar.
Potenciales
A pesar de las limitaciones, la agricultura familiar es una de las actividades que más combina sus recursos productivos, en forma igualitaria, reduciendo la pobreza entre los agricultores. Además, también utilizan técnicas sustentables, que ayudan a la preservación del medio ambiente.
Otro potencial de la agricultura familiar es el de la generación de empleos, pues se utiliza menos maquinaria, preservando el trabajo humano. Además del plus de que es responsable por cerca del 50% de la producción de alimentos en América Central y el 20% en América del Sur, o sea, aún con las limitaciones, tiene un gran potencial en la generación de alimentos.
Algunos países que apuestan a la agricultura familiar
· Bolivia declaró la Agricultura Familiar como actividad de interés nacional
· Argentina orientó cerca de 1,7 millones de dólares para incentivar la inscripción de agricultores familiares en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar y puso a disposición cerca de 37,5 millones de dólares para apoyar la producción familiar
· Costa Rica adoptó el Plan Sectorial de Agricultura Familiar 2011-2014
· Chile incrementó en un 8,2% el presupuesto de 2013 para apoyar a la pequeña agricultura
· México implementó el programa de inclusión social ‘Cruzada Nacional Contra el hambre’
· El Mercosur reglamentó el Fondo de Apoyo a la Agricultura Familiar
Fuente: http://site.adital.com.br/site/noticia.php?boletim=1&lang=ES&cod=79111
Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com

¿Es sostenible el desarrollo sostenible?


La Marea


Aunque el término desarrollo sostenible (DS) es ampliamente utilizado y en apariencia todos sabemos a qué nos estamos refiriendo, la realidad es que se trata de un término tremendamente preñado de ideología y usado en muchos casos de manera antagónica.
La acuñación del término puede considerarse definitiva a raíz del informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1987, más conocido como Informe Brundtland, que lo define como “asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias”.
Cada sociedad y cada época han entendido desarrollo y sostenibilidad de manera diferente en función de los valores imperantes en la misma. Desarrollo se ha identificado en muchos casos con crecimiento económico, suponiendo que éste tenía que ser superior al 3% anual para garantizar la sostenibilidad de las condiciones de vida alcanzadas. ¿Pero es este tipo de crecimiento sostenible? ¿Puede un sistema finito, como nuestro ecosistema, crecer indefinidamente? Rotundamente, no.
El concepto de huella ecológica (footprint) nos puede permitir entender este problema de finitud. Cada persona necesita un mínimo de territorio para satisfacer sus necesidades de captación de recursos, así como de depósito y reciclado de residuos. En el año 2008, la huella ecológica media era de 2,7 gHa/per (hectárea productiva por persona) y teniendo en cuenta que con el nivel de población alcanzado la disponibilidad es de 1,8 gHa/per, resulta que necesitaríamos 1,5 planetas para satisfacer la demanda actual. Este déficit de territorio productivo viene sucediendo desde aproximadamente 1969, momento desde el que podemos considerar que estamos viviendo a crédito del futuro.
Otra cuestión a tener en cuenta cuando hablamos de DS es a quiénes incluimos en este desarrollo. ¿Puede haber un DS que excluya a una parte de la humanidad? Para hacernos una idea de la magnitud de este problema podemos echar mano del índice Gini, que mide el grado de desigualdad en una sociedad asignando un valor “0” cuando hay total distribución igualitaria y “100” cuando todo lo posee una sola persona. En los dos últimos siglos hemos favorecido un desarrollo que ha incrementado la desigualdad desde un IG de 43 a principios del siglo XIX a valores superiores a 70 en el 2002. Esto se traduce en que el pretendido efecto cascada (trickle down), por el que, con el tiempo, la riqueza alcanzada por las sociedades llamadas desarrolladas llegaría a las menos desarrolladas de manera que se acabaría alcanzando el equilibrio, está cada vez más lejano.
Lo cual significa que el actual marco socioeconómico mundial de crecimiento sostenido está claramente en contradicción con el espíritu y la letra del instrumentalizado informe Brundtland, ya que no garantiza la cobertura de las necesidades del presente (desarrollo sincrónico) y menos aún las de las generaciones futuras (desarrollo diacrónico).
¿Puede haber otro modelo de crecimiento sostenido? En esto también hay que ser rotundo: sí, pero debe ser un crecimiento medioambientalmente, social y económicamente sostenible.
Debe ser vivible, o sea, medioambiental y socialmente sostenible, sin que llevemos al planeta a un punto de no retorno en su capacidad de recuperación y en el cual las desigualdades sean mínimas.
Debe ser viable, de manera que los factores económicos (administración del hogar, en su traducción del término griego original) no dilapiden el medio ambiente, gastando recursos a más velocidad de la que son capaces de producirse.
Debe ser equitativo, siendo prioritarios los objetivos de justicia social universal.
El DS no se puede concretar en una opción sociopolítica determinada, sino que es un proceso constante de reequilibrio más parecido al ejercicio de un funambulista, que para mantenerse en la cuerda floja sin caer, debe reorientar permanentemente su movimiento en función de las circunstancias y teniendo muy claro hacia dónde quiere ir.
Antonio Aznar Jiménez es Doctor en Ciencias Químicas y Técnico Superior de Riesgos Laborales. Profesor Titular de Universidad del área de Ingeniería química en la Universidad Carlos III de Madrid. Miembro del Grupo de Tecnologías apropiadas de la misma.
Fuente: http://www.lamarea.com/2013/12/13/es-sostenible-el-desarrollo-sostenible/

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mensaje a la OMC: El agua no es una materia prima

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2013

IPS


Mientras prosigue en Indonesia la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), activistas les reclaman especificar que los recursos hídricos no pueden tratarse como productos básicos.
Quienes critican las privatizaciones y la “financiarización” de los recursos naturales señalan el creciente interés de los inversores multinacionales en comercializar los recursos hídricos comunes. Este cambio pueda tener efectos particularmente dañinos en las comunidades pobres y marginadas.
Aunque en 2010 el derecho universal al agua (y al saneamiento) se consagró en pactos internacionales, los acuerdos de comercio todavía no han tomado nota, un vacío que se vuelve cada vez más peligroso para algunos especialistas”.
“La financiarización y la privatización del agua ya es en gran medida un objetivo a largo plazo de importantes inversores y empresas multinacionales”, dijo William Waren, analista en políticas comerciales de la oficina estadounidense de Amigos de la Tierra, en diálogo con IPS.
“Estas entidades apuestan a que el agua se comercie y distribuya de un modo muy parecido al petróleo. Ellos saben que el calentamiento global volverá cada vez más escasos los recursos hídricos, así que quieren apoderarse de ellos y terminar vendiéndolos al precio que piden”, sostuvo.
Waren mencionó a Suez Environment, el gigante francés del agua, y a T Boone Pickens, el magnate estadounidense del petróleo que se pasó al sector de las energías alternativas. Pero, más allá de dónde se ubiquen estos inversores, su objetivo es trasnacional.
En coincidencia con la conferencia ministerial de OMC, que se lleva a cabo desde el martes 3 hasta este viernes 6 en Bali, Indonesia, Amigos de la Tierra Internacional presentó una serie de estudios sobre las experiencias de una decena de países en la financiarización de recursos hídricos.
El informe plantea que una confluencia de instituciones financieras y corporaciones internacionales están “pavimentando el camino” para este proceso.
Esas grupos están recibiendo un apoyo clave de los acuerdos comerciales internacionales, tanto por las vaguedades de los que ya existen como por estrategias explícitas en otros que se están negociando, encabezados en particular por Estados Unidos.
Se trata de “fuerzas motrices de la desregulación y la liberalización que abrieron los sectores del agua y el saneamiento al lucro corporativo, y que son componentes básicos de la arquitectura de la impunidad que lo protege”, señala el informe.
“Entre ellos se destacan las nuevas modalidades, cada vez menos transparentes y menos democráticas, de asociaciones transoceánicas lideradas por Estados Unidos… y la agenda de la OMC sobre servicios ambientales”, agrega.
Viejos bienes públicos
En este debate es clave el pacto firmado hace más de medio siglo, predecesor de la actual OMC que se creó en 1995, conocido como Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).
Las disposiciones del GATT siguen rigiendo las políticas de comercio de bienes materiales, si bien ni en este ni la OMC han definido claramente qué constituye un “bien” ni si el agua lo es.
“El punto de vista tradicional en el derecho internacional es que el agua es un bien público, así que ya en 1948 no había ninguna consideración sobre lo que las grandes corporaciones contemplan hoy: el control completo del sistema, desde el pozo hasta el grifo”, planteó.
“Así que necesitamos asegurarnos de que los nuevos acuerdos comerciales ofrezcan garantías específicas de que el agua es parte de los bienes públicos, que no es una mercadería ni un producto”, añadió.
El debate de la OMC sobre el comercio de servicios continúa, mientras los países ofrecen sus propios compromisos. Hasta ahora ningún país asumió compromisos sustanciales en relación al abastecimiento doméstico de agua.
Los debates de esta semana en Bali aparecen como la última posibilidad de que la OMC llegue a un acuerdo multilateral, pues la actual Ronda de Doha, iniciada en la capital de Qatar en 2001, acumula más de una década de frustraciones.
Las energías liberalizadoras han virado mientras tanto a negociaciones multilaterales y bilaterales y a acuerdos de inversión.
Dos de los mayores están actualmente en negociación, ambos están liderados por Washington: el Acuerdo de Asociación Transpacífico, de 12 países, y un área de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea. Si se concretan, abarcarán la mayor parte de la economía mundial.
Pero estos pactos comerciales también conllevan estrictos requisitos que favorecen a las empresas, y mecanismos cuasi judiciales de implementación que sitúan a los inversores al mismo nivel que los Estados soberanos.
Si bien la Organización de las Naciones Unidas estableció en 2010 el derecho universal al agua, los tribunales que entienden en disputas en el marco de acuerdos de inversiones no suelen reconocer el derecho humanitario internacional. Por eso es importante que la OMC se pronuncie explícitamente en el debate sobre el agua como mercancía comerciable.
Un tercio más caro
Es paradójico que la puja hacia una mayor financiarización del agua la encabece Estados Unidos, cuya experiencia en la privatización de las empresas públicas de agua ha sido notoriamente negativa.
La mayor empresa privada de agua de este país, American Water, fue antes propiedad de una compañía alemana, que se retiró en gran medida por la resistencia social a que capitales privados y extranjeros fueran dueños de los recursos hídricos.
“Claramente ha habido resistencia a la propiedad privada”, dijo a IPS la investigadora Mary Grant, de Food & Water Watch (FWW). “Las comunidades dejaron en claro que quieren propiedad local, a fin de controlar la calidad del servicio y las tarifas”.
Estudios de FWW concluyeron que empresas de servicios públicos que son propiedad de inversores en decenas de estados estadounidenses cobran un tercio más que las estatales. Los sistemas con fines de lucro también presentan problemas cuando se necesita extender el servicio, pues las empresas son reticentes a ampliar la cobertura a zonas pobres o comunidades muy pequeñas.
“La experiencia de Estados Unidos muestra que la privatización del agua ha sido un fracaso”, dijo Grant. “No ha generado mejores servicios, pese a la suba de precios, y  a menudo fueron peores. La provisión local y pública es la manera más responsable de garantizar que todos tengan acceso a agua limpia y barata”.
Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2013/12/mensaje-la-omc-el-agua-es-una-materia-prima/

sábado, 7 de diciembre de 2013

El salario mínimo en Alemania y las contradicciones informativas de "El País"





Brevemente. El País , como era de esperar, no apuesta por el salario mínimo en Alemania, por los 8,5 euros por hora en todos los trabajos (incluidos los directivos y/o presidentes de periódicos) y en todas las regiones germanas (el 27% de los salarios de los alemanes del Este no llega a ese mínimo por hora ni tampoco el 15% de los alemanes de la ex RFA).
El salario mínimo, por supuesto, es una vieja reivindicación de los sindicatos obreros alemanes que sería “un mal ejemplo para Europa” (es decir, un excelente ejemplo para la ciudadanía trabajadora europea) según el jefe patronal Ulrich Grillo.
Se está hablando de un salario mínimo mensual de 1.360 euros a jornada completa, no en el caso de los mini-jobs por supuesto, un salario que se implantaría gradualmente a partir de 2015 hasta 2017.
El pasado lunes, Juan Gómez, publicaba un artículo sobre el tema en el global-imperial [1]. En la entradilla del texto: “La instauración del salario mínimo, si se confirma el pacto de coalición, divide a los alemanes” [el énfasis es mío]. “Divide” es el término a retener. El Deutsche Bank, añade el periodista, alerta de la pérdida de un millón de empleos, dato (alarma) que se da como si fuera una encarnación del verbo y logos divinos y que, de hecho, leyendo el artículo con algo más de detalle, no es propiamente un millón sino entre 450 mil y un millón.
El País habla, pues, es ahora lo que importa, de una división entre la población alemana por la conquista del salario mínimo. La pregunta, la duda: ¿división?, ¿de qué división se está hablando?
Basta leer el artículo para reparar que, tal como en él se señala, según una encuesta publicada el pasado sábado 30 de noviembre, el 80% de los alemanes (¡incluso más del 80%!), no ya sólo las trabajadoras y trabajadores germanos, aplauden con entusiasmo conseguir el salario mínimo.
Si el 80% de la población alemana lo aplaude, ¿dónde está entonces la división? ¿80 versus 20 -que no está de acuerdo o acaso tenga duda o acaso no sepa qué decir- es dividir a la sociedad? ¿Por los neo liberales y neoconservadores que han abierto fuego incendiario desde el primer momento en que se ha hablado en serio del tema? ¿Ellos son los objetores que abonan y forman ese 20%? ¿Es ese importante grupo intoxicador de la opinión los que dividen a la ciudadanía alemana? ¿Se puede pensar en un apoyo similar hablando de cualquier otra medida? ¿Del abandono de la energía nuclear? Tal vez. ¿De alguna temática más?

PS. A título de ilustración sobre el asunto. Ejemplos de salarios mínimos europeos: Luxemburgo, 1.874,1 euros; Bélgica: 1.501,8; Holanda, 1.477,8; Francia: 1.430,2; Reino Unido: 1.189,9; Eslovenia: 783,6; España: 645,3 (con 14 pagas, 752,8 de promedio mensual, 4% menos que Eslovenia, el 50% de Bélgica).

Nota:
[1] Juan Gómez, “Merkel se juega el sueldo con el SPD”. El País, 2 de diciembre de 2013, p. 4.

Salvador López Arnal es nieto del cenetista asesinado en mayo de 1939 –delito: “rebelión militar”-: José Arnal Cerezuela. 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

viernes, 6 de diciembre de 2013

"Si la naturaleza fuera un banco, ya la habrían salvado"




Traducido para Rebelión por Germán Leyens

"Si la naturaleza fuera un banco, ya la habrían salvado" (Eduardo Galeano)
¿Qué pensáis de usar esto como argumento para utilizarlo al hablar con los que no aceptan la idea de que el fenómeno de las situaciones meteorológicas extremas es causado por el hombre?
Bueno, podemos proceder de dos maneras:
Podemos hacer lo posible por limitar el efecto invernadero limitando las emisiones a la atmósfera de gases invernadero (dióxido de carbono, metano, y óxido nítrico), y si resulta que esas emisiones no fueron en realidad la causa de todos los fenómenos de situaciones meteorológicas extremas, habremos perdido mucho tiempo, esfuerzo y dinero (aunque todavía quedarían otros beneficios para el ecosistema).
No podemos hacer nada por limitar la emisión de gases invernadero a la atmosfera, y si resulta que esas emisiones fueron en realidad la causa de todos los fenómenos de situaciones meteorológicas extremas (no simplemente extremas, sino volviéndose categóricamente monstruosas), entonces habremos perdido la Tierra y la vida tal como la conocemos.
Por lo tanto, ¿estás dispuesto a participar en el juego?
Todo lo que hagamos a un nivel puramente personal para tratar de limitar las emisiones de gas invernadero ciertamente no puede ser comparado con lo que pueden hacer las corporaciones; pero es inevitable que el proceso afectará los resultados finales de una u otra corporación, y se puede confiar en que pondrán la optimización de los beneficios por sobre el bien de la sociedad; la “personalidad” corporativa por sobre la personalidad humana. Es una barrera enfrentada por cualquier movimiento ecologista o social, y es el motivo por el cual no apoyo la idea frecuentemente pregonada de que “Izquierda contra Derecha” es un concepto obsoleto; que todos estamos juntos en un movimiento común contra el abuso corporativo y gubernamental no importa dónde nos encontremos en el espectro ideológico.
Solo la Izquierda mantiene como un principio fundamental: La Gente por sobre los Beneficios, que puede servir como una definición muy concisa del socialismo, una ideología que es anatema para la Derecha y los libertarios, que creen fervientemente, contra toda evidencia, en la racionalidad de un libre mercado. Personalmente, favorezco la idea de una economía centralizada, planificada.
¡Santo Lenin, Batman! ¡Este sujeto es un Maldito Rojo!
¿Te molesta esta terminología? Porque los estadounidenses son educados para ser dedicados anticomunistas y antisocialistas, y para equiparar una “economía planificada” con los peores excesos del estalinismo. Bueno, olvidad las etiquetas espeluznantes; describámoslo como gente sentada discutiendo cuáles son los problemas más serios que enfrenta la sociedad; y cuáles instituciones y fuerzas en la sociedad tienen el mejor acceso, la mejor experiencia, y los mejores recursos para ofrecer una solución para esos problemas. Por lo tanto, la idea es posibilitar que esas instituciones y fuerzas encaren los problemas de un modo altamente organizado y eficiente. Todo esto es usualmente llamado “planificación”, y si la organización de todo generalmente proviene del gobierno puede ser llamado “centralizada”. La alternativa a todo esto es llamada anarquía o libre empresa.
No doy mucha importancia a la idea de “socialismo libertario”. Para mí es un oxímoron. Las preguntas principales a ser consideradas son: ¿Quién tomará a diario las decisiones para dirigir la sociedad? A favor de quiénes se tomarán esas decisiones. Es fácil hablar de “democracia económica” que proviene “del pueblo” y es “localmente controlada”, no por el gobierno. ¿Pero va a fabricar automóviles, trenes y aviones cada ciudad y aldea? ¿Tendrá un aeropuerto cada ciudad de cualquier tamaño? ¿Supervisará cada una sus propias inspecciones de alimentos y medicamentos? ¿Mantendrá todas las carreteras que pasan por ellas? ¿Protegerá el entorno solo dentro de los límites de la ciudad? Semejantes preguntas son obviamente ilimitadas. Solo sugiero que no debemos ilusionarnos respecto al control local o ser paranoicos sobre la planificación central.
“Estamos todos dispuestos a ser salvajes en alguna causa. La diferencia entre un buen hombre y uno malo es la elección de la causa”. –William James (1842-1910)
De modo que George W. Bush es ahora pintor. Dice a su profesor de arte que “hay un Rembrandt atrapado dentro de este cuerpo”. [1] ¡Ah!, de modo que Georgie es más que solo un pintor. Es un artista.
Y todos sabemos que los artistas son gente muy especial. Nunca deben ser confundidos con asesinos en masa, criminales de guerra, torturadores despiadados o mentirosos inveterados. Tampoco son acusados de torpeza mental o de pensamientos incoherentes.
Los artistas no son los únicos especiales. Los devotos también son especiales: José Stalin estudió para el sacerdocio. Osama bin Laden oraba cinco veces al día.
Y amantes de los animales: Herman Goering, mientras su Luftwaffe hacía llover la muerte sobre Europa, tenía un letrero en su oficina que decía: “El que tortura animales hiere los sentimientos del pueblo alemán”. Adolf Hitler también amaba los animales y fue mucho tiempo vegetariano y enemigo de los fumadores. Charles Manson fue un acérrimo opositor de la vivisección.
Y la gente culta: Elie Wiesel lo llamó el mayor descubrimiento de la guerra: que Adolf Eichmann era culto, leía, tocaba el violín. Mussolini también tocaba el violín. Algunos comandantes nazis de campos de concentración escuchaban a Mozart para acallar los gritos de los reclusos.
El ex político bosnio serbio Radovan Karadzic, que es procesado actualmente por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, acusado de crímenes de guerra, genocidio, y crímenes contra la humanidad, era psiquíatra, especializado en depresiones; practicante de medicina alternativa; publicó un libro de poesía y libros para niños.
Al Qaida y otros atacantes suicidas están genuina y sinceramente convencidos de que hacen lo correcto. Eso no hace que sean menos malos; en realidad los hace más aterradores, ya que nos esfuerzan a enfrentar la espeluznante realidad de un mundo en el cual la sinceridad y la moralidad, no tienen necesariamente nada que ver entre sí.
La historia presentada por Hollywood
Imaginad un documental sobre el Holocausto que no mencione Alemania nazi.
Imaginad un documental sobre la matanza en 1965-66 de hasta un millón de “comunistas” en Indonesia que no mencione el papel crucial jugado en la matanza por EE.UU.
Pero no hay necesidad de imaginarlo. Ha sido filmado, y fue estrenado el verano pasado. Se llama The Act of Killing y no menciona el papel de EE.UU. Dos artículos en el Washington Post sobre la película tampoco lo mencionan. La matanza indonesia, junto con el encarcelamiento sin proceso de cerca de un millón de personas y el uso generalizado de la tortura y las violaciones, es uno de los grandes crímenes del Siglo XX y es ciertamente bien conocida entre los que tienen por lo menos un modesto interés en la historia moderna.
Envié un correo electrónico enviado a la redactora del Washington Post que escribió la reseña de la película:
“El hecho de que usted pueda escribir sobre este evento histórico y no mencione una sola palabra sobre el papel del gobierno de EE.UU. es un triste comentario sobre su intelecto y su conciencia social. Si la cinta en sí omite cualquier mención seria del papel, condena al cineasta y a usted por no destacar este hecho. Por lo tanto la ignorancia y el lavado de cerebro del pueblo estadounidense sobre la política exterior de su país (es decir el holocausto) continúan década tras década, gracias a gente en los medios como Mr. Oppenheimer [uno de los cineastas] y usted.”
La autora de la reseña del Post, en lugar de sentirse ofendida por mi lenguaje desmedido, fue realmente impresionada por lo que dije y me pidió que le enviara un artículo describiendo el papel de EE.UU. en Indonesia, y que trataría de lograr que fuera publicado en el Post como artículo de opinión. Lo hice y ella me escribió que había apreciado muchísimo lo que le había enviado. Pero –como yo estaba seguro que ocurriría– el Post no publicó mi opinión. Por lo tanto este incidente puede haber tenido el único mérito de iluminar a una redactora del Washington Post sobre los estándares periodísticos y la política de su propio periódico.
Y ahora, acaba de ser estrenado, tenemos el filme “: Mandela, del mito al hombre [Largo camino hacia la libertad] basado en la autobiografía de Nelson Mandela del mismo nombre de 1994. El heroico Mandela pasó cerca de 28 años en prisión en manos del gobierno del apartheid sudafricano. Su arresto y encarcelamiento fueron el resultado directo de una operación de la CIA. Pero la película no menciona el papel jugado por la CIA o ninguna otra agencia de EE.UU.
Para hacer justicia a los realizadores de la película, el propio Mandela, en su libro, no acusó a la CIA por su encarcelamiento, y escribió: “La historia nunca ha sido confirmada y yo nunca he visto ninguna evidencia fiable de su veracidad”.
Bueno, el señor Mandela y el cineasta debieran leer lo que escribí y documenté sobre el tema algunos años después de la publicación del libro de Mandela, en mi propio libro: Rogue State: A Guide to the World’s Only Superpower (2000). No es una “prueba concreta”, pero creo que convence a todos los lectores de que lo que ocurrió en África del Sur en 1962 fue otra de las operaciones de la CIA que todos hemos llegado a conocer y apreciar. Y casi todas mis fuentes estaban a disposición de Mandela cuando escribió su autobiografía. Ha habido especulación sobre lo que finalmente condujo a la liberación de la prisión de Mandela; tal vez se hizo un trato respecto a su conducta después de la prisión.
Desde un punto de vista puramente educacional, ver películas como las dos mencionadas anteriormente puede ser peor que no exponer su mente a todo el tratamiento de cultura pop de la historia o la política exterior de EE.UU.
La historia según la prensa diaria estadounidense
Durante el cierre parcial del gobierno federal de EE.UU. en octubre por una disputa presupuestaria, el columnista del Washington Post, Max Fisher, se preguntó si alguna vez había ocurrido algo semejante en otro país. Decidió que “realmente existe un precedente extranjero: sucedió una vez en Australia. En 1975, el gobierno australiano cerró sus operaciones porque el parlamento no había aprobado su financiamiento, bloqueado por un altercado presupuestario. Se pareció mucho al cierre estadounidense actual, o a los 17 cierres anteriores en EE.UU.” [2]
Con la excepción de lo que Fisher no nos dice: que hay fuertes indicios de que la CIA utilizó la ocasión para imponer un cambio de régimen en Australia, en el cual el Gobernador General, John Kerr –un hombre que había estado íntimamente involucrado con fachadas de la CIA durante muchos años– destituyó a Edward Gough Whitlam, el primer ministro democráticamente elegido cuyas diversas políticas habían sido una espina clavada en el cuerpo de EE.UU., y de la CIA en particular.
Una vez más tengo que citar mis propias palabras, porque la historia del golpe de la CIA en Australia –que yo sepa– no está descrita en ningún tipo de detalle en ningún sitio fuera de mi libro Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II (2004).
Los estadounidenses viven en un Estado policial orwelliano. Eso, o en la mayor democracia de todos los tiempos
Existen aquellos en EE.UU. y Alemania en estos días que insisten en que la Agencia Nacional de Seguridad no es nada comparable con el Ministerio de Seguridad del Estado de Alemania Oriental, o Stasi, que, durante la Guerra Fría, empleó a algo como 190.000 informantes secretos a tiempo parcial, y otros 90.000 agentes a tiempo completo en operaciones de espionaje tanto en Alemania Oriental como Occidental. Desde el fin de la Guerra Fría, las revelaciones de los archivos del Stasi han llevado a que miles de colaboradores hayan sido expulsados de la vida pública. Incluso ahora, nuevas acusaciones de una asociación con el Stasi pueden perseguir a políticos y celebridades en Alemania. [3]
Todo esto, por cierto, proviene de una era antes de que casi toda la información y los secretos fueran electrónicos. Era en gran parte trabajo intensivo. En la era digital, la NSA tiene muy poca necesidad de que individuos espíen a sus amigos, conocidos, y colegas. (En todo caso, el FBI también se puede ocupar de esas actividades.)
¿Podemos llegar a esperar que un día los empleados de la NSA sufran la desgracia pública como numerosos empleados e informantes del Stasi? No serán más castigados que los criminales de guerra Bush y Cheney. Solo los que han denunciado los crímenes de la NSA han sido castigados, como Edward Snowden y varios otros denunciantes.
Notas:
Washington Post, 21 de noviembre de 2013
Washington Post, 1 de octubre de 2013
Washington Post, 18 de noviembre de 2013
William Blum es autor de Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, Rogue State: a guide to the World’s Only Super Power . Su último libro es: America’s Deadliest Export: Democracy. Contacto: BBlum6@aol.com 
Fuente original: Williamblum.org
Fuente http://www.zcommunications.org/if-nature-were-a-bank-they-would-have-already-rescued-it-by-william-blum.html

jueves, 5 de diciembre de 2013

Democracia económica y cooperativismo



Alba Sud


El fomento del cooper ativismo es clave para la expansión de la democracia y la justicia en el ámbito económico. Potenciar el cooperativismo implica democratizar la empresa y equilibrar el desmesurado poder de las grandes corporaciones sobre el resto de la sociedad. La empresa como dictadura
Cualquier intento verdadero de hacer más libre al ser humano pasará por democratizar la esfera de la producción y, por tanto, de las relaciones entre trabajo y capital, o lo que algunos denominan relaciones laborales y otros lucha de clases.
En el capitalismo los individuos que no disponen de capital suficiente para subsistir con independencia, deben vender su fuerza de trabajo a los que quieren contratarlos. Este hecho convierte a los seres humanos sin capital (la mayoría) en mercancías.
De esta modo, en el capitalismo, haciendo un ejercicio de simplificación, podemos distinguir, desde el punto de vista de la producción, dos grandes grupos de personas: aquellos que poseen los medios de producción (sean fábricas, hoteles o supermercados) y los que no disponen de estos medios y deben someterse a los primeros. Un tercer elemento en la ecuación es el Estado, que es la fuente pública del empleo necesaria para que el sistema se reproduzca y amplíe, facilitando los servicios básicos y las infraestructuras necesarias que los dueños del capital necesitan para la su expansión.
Las democracias representativas han permitido la participación de estas mayorías, de forma limitada, en el ámbito político, a través del voto periódico. Sin embargo, cada día, los miles de millones de asalariados que tienen que alquilar su fuerza de trabajo viven, con suerte, ocho hora diarias, sometidos a una dictadura: la de la empresa.
La empresa es la forma básica de organización del ámbito productivo en el capitalismo. Si bien convive con formas de organización del trabajo en principio más libres (como los autónomos, los artesanos, las unidades agrícolas familiares o las cooperativas), son subalternas a las primeras.
La empresa capitalista es una estructura altamente jerarquizada donde cada parte de la organización, excepto uno, está subordinada a una entidad única e inmediatamente superior. Es el mismo modelo jerárquico que encontramos en otros sistemas económicos en la historia de la humanidad (el esclavismo o el feudalismo), los gobiernos, los ejércitos y las iglesias.
El poder de una persona dentro de la empresa capitalista (y por tanto, el ingreso económico y el estatus social) está directamente vinculado con su posición en la estructura jerárquica. Los trabajadores menos cualificados, y por tanto, más prescindibles para la empresa ocupan, de hecho, la base de esta pirámide social. En la cúspide están los directivos, de los que emanan las órdenes que deben acatarse (o quedar fuera de la empresa), y, por encima de ellos, la cúpula directiva y los accionistas, es decir, los dueños del capital de la empresa, estén vinculados directamente a la producción o simplemente usufructuando las rentas del proceso de producción.
La explotación de los trabajadores no se da sólo en el ámbito de la producción. Como consumidor de bienes y servicios, vendidos por grandes oligopolios comerciales, la renta del trabajo es sometida al expolio por la vía de los precios y la calidad de lo que consume. Pero es en el lugar de trabajo donde la imposición del modelo autoritario y alienante se hace más patente.
La jerarquización de las empresas
El capitalismo ha evolucionado mucho desde sus orígenes. A mitad del siglo XX, los grandes estados del norte desarrollado e industrial (y algunos estados de países en desarrollo) incentivaron la creación de grandes consorcios empresariales con un control monopólico y oligopólico de los mercados, los conocimientos y los recursos naturales. Esto permitió su crecimiento desmesurado, hasta superar en poder a los mismos estados que los habían promovido. Estas empresas, que llamamos transnacionales, multinacionales o corporaciones, salieron de la esfera de influencia de los mismos estados de origen, saltaron sus fronteras e impusieron al mundo un nuevo orden organizativo, aún más jerarquizado, el que hoy conocemos.
Ya en el año 2005, si se analiza el patrimonio de las 100 instituciones públicas y privadas más ricas del mundo, 51 eran empresas multinacionales y 49 estados nacionales. Un estudio reciente ha analizado la red global que conforman las transnacionales y ha concluido que las 43.060 mayores transnacionales analizadas pertenecen en un 80% a 737 mega-multinacionales, y que el 40% del valor de todas las transnacionales del mundo está controlado por un pequeño núcleo de 147 transnacionales, de las cuales tres cuartas partes son entidades financieras. Nunca en la historia de la humanidad el poder ha sido tan concentrado a escala global.
Estas empresas multinacionales han logrado establecer una nueva división internacional del trabajo, deslocalizando la producción a lugares donde la mano de obra, las leyes ambientales o los impuestos hacen más rentable su negocio. Han conseguido incluso que los obreros, los que están en la base de la pirámide jerárquica, compitan con otros compañeros suyos, obreros de la misma empresa pero situados en países con menos derechos laborales.
Al controlar los mercados, los precios de materias primas y los gobiernos, las transnacionales consiguen convertir las pequeñas empresas, los autónomos o las cooperativas en sus subalternos y proveedores de suministros (aunque sin la necesidad de ser sus propietarias) y obligar a los estados a firmar tratados de libre comercio o privatizar sus bienes públicos.
Al hacerse más y más compleja la integración mundial de la producción, con la expansión de las cadenas internacionales de subcontratación de suministros y aprovisionamientos, aumenta el poder de las grandes empresas de dictar las condiciones en que se realiza el trabajo, y los permite evadir su responsabilidad en relación a los trabajadores/as, las comunidades locales y las sociedades.
La dinámica capitalista ha convertido a los grandes bancos privados en los verdaderos dueños de la economía mundial, y nos ha convertido en la mayoría en la parte más débil y prescindible de una estructura jerárquica y dictatorial: la empresa capitalista.
Por lo tanto, hablar de democracia, implica hablar de democratizar la empresa, es decir, implica cambiar la estructura jerárquica y de poder dentro de la empresa. Y supone, también, equilibrar el desmesurado poder de las grandes empresas sobre el resto de la sociedad. Pensar en un nuevo marco de relaciones laborales justas pasa así por enfrentar este reto.
La "taylorización" y la "toyotización": del trabajador prescindible al trabajador corporativizado
Frederick Taylor, a inicios del siglo XX, diseñó una teoría revolucionaria en la organización empresarial. Mediante la división de una tarea compleja (que necesitaba trabajadores muy cualificados o con mucha experiencia) en pequeñas partes secuenciales y mecánicas (que podría hacer cualquier persona con un mínimo de entrenamiento) abolió el poder de los trabajadores de controlar el proceso productivo. Si un trabajador experimentado se negaba a cumplir una determinada tarea, la empresa podría contratar a un grupo de personas sin entrenamiento e integrarla fácilmente en la fábrica, sustituyendo al trabajador rebelde.
El actual taylorismo digital implica la sustitución del trabajo de expertos por "sistemas expertos” informáticos o por protocolos predeterminados que hacen más fácil la exportación del puesto de trabajo del personal más cualificado a países con salarios más bajos. Un ejemplo claro son los llamados "call centers", para la atención telefónica a clientes de grandes empresas.
Cuando el modelo económico capitalista topó con las crisis de sobreproducción, surgieron otros modelos organizativos. El "toyotismo", inspirado en la manera de organizar el trabajo en la empresa automovilística japonesa Toyota, implicaba, en contraste con el "taylorismo", la automatización, el "just-in-time" (justo a tiempo), el trabajo en cuadrilla, el "management-by-stress" (gestionar por estímulos), la flexibilidad del trabajador, la subcontratación y el "management participation" (la gestión participativa).
La subcontratación permitía enviar a fabricar partes pequeñas empresas, donde no hay sindicatos. Cuando la gran empresa exige a los subcontratistas continuas bajas de precios, la pequeña empresa lo hace recaer en la espalda de sus trabajadores mediante más explotación.
Según Gounet "con el management participativo el obrero se vuelve de alguna manera un pequeño gerente, es el responsable de la buena marcha de la producción de la cuadrilla y el que lucha para que se cumplan los objetivos fijados por el grupo. De esta forma tiene tendencia a olvidar que es un obrero. Se vuelve solidario con su patrón (...). El management participativo procede de una fascistización de las relaciones sociales en las empresas. Se apoya sobre una transformación de la conciencia de los trabajadores en pequeños gerentes, pero también sobre un cambio del sindicato en correa de transmisión de los objetivos patronales hacia los trabajadores".
Estas dos tendencias conviven hoy en el mundo de las empresas. Las que aplican el "toyotismo" e involucran a los trabajadores en las decisiones no lo hacen para darle más poder, sino para mejorar la eficiencia y hacer que el trabajador tenga como propios los mismos objetivos que los dueños.
El cooperativismo como herramienta de democratización
El cooperativismo moderno surge durante la Revolución Industrial en Europa bajo la inspiración de los socialistas utópicos del siglo XIX (Owen, Saint-Simon, Fourier), que propugnaban la posibilidad de construir comunidades productivas, organizadas según principios democráticos y de equidad.
Una de las primeras experiencias prácticas exitosas de aplicación de estos ideales de democratización fue la Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale (Rochdale Equitable Pioneers Society) fundada en 1844 en Rochdale, Inglaterra. 27 hombres y una mujer, obreros y parados de la industria textil, crearon una cooperativa de consumo para adquirir alimentos más baratos. Copiando de una institución de Manchester, la Sociedad de Socorro para Casos de Enfermedades y de Sepelio, las disposiciones que más se amoldaban a sus propósitos, introduciendo las modificaciones y añadidos convenientes, crearon una forma de organización económica que debía inscribirse en el marco de unos principios: los de la libre adhesión y libre retiro de los asociados, el control democrático de las decisiones, la neutralidad política, radical y religiosa; las ventas al contado, la devolución de excedentes los socios; el interés limitado sobre el capital y la educación continua. Conocidos como los "Principios de Rochdale” fueron asumidos por las modernas cooperativas en todo el mundo, aunque han evolucionado con el tiempo.
Actualmente, los principios cooperativos, según la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), que toda organización cooperativa debe cumplir son:
1ª Adhesión voluntaria. Las cooperativas son organizaciones voluntarias. Son las socias y socios los que toman la decisión de formar parte. La cooperativa está abierta a todas las personas que pueden aportar su trabajo o usar sus servicios y/o que están dispuestas a aceptar las responsabilidades de ser socios, sin discriminación de sexo, raza, opción política o religión.
2º Gestión democrática por parte de los socios. Las cooperativas son organizaciones gestionadas democráticamente por sus socios, que participan activamente en la fijación de las políticas de actuación y en la toma de decisiones. La participación supone el derecho y el deber de ser elegido para los cargos sociales de la cooperativa. La distribución de votos no se basa en el capital, sino que cada socio tiene un voto.
3º Participación económica de los socios. Para formar parte de una cooperativa se debe aportar un capital, que se fija en los estatutos. Los socios gestionan el capital de manera democrática. La distribución de los excedentes se hace retribuyendo de manera principal la participación en la actividad cooperativizada o el trabajo, no la participación en el capital.
4º Autonomía e independencia. Las cooperativas son organizaciones autónomas, gestionadas por sus socios que deben mantener la libertad de controlar su propio destino.
5º Educación, formación e información. Las cooperativas debe tener proyectos de educación y formación a los socios y los trabajadores para que puedan contribuir al desarrollo de sus cooperativas de una manera eficaz. También informan al gran público (entorno), especialmente los jóvenes y los líderes de opinión, de la naturaleza y beneficios de la cooperación.
6º Cooperación entre cooperativas. Las cooperativas sirven a sus socios de una manera eficaz y fortalecen el movimiento cooperativo trabajando conjuntamente mediante estructuras locales, nacionales, regional e internacionales.
7º Interés por la comunidad. Las decisiones que toma la cooperativa deben ser responsables con el entorno donde está situada y promover la participación en el desarrollo de la comunidad.
Lo fundamental de una cooperativa es la primacía del trabajo sobre el capital. El voto de una persona con poco capital y el de una con mucho vale lo mismo en la asamblea de la cooperativa (al contrario que los accionistas de una sociedad anónima).
E igualmente la diversidad: dentro del marco de la ley (que normalmente regula los mínimos de las rentas que han de reinvertir en la empresa o en educación y la estructura mínima de funcionamiento) la cooperativa es libre de organizar toda su actividad como ella quiera, respetando los principios cooperativos. La educación permanente de socios es un objetivo fundamental de la cooperativa. Y laparticipación activa de los asociados es clave para su funcionamiento democrático. La asamblea de socios es el órgano máximo de una cooperativa que elige una junta directiva (normalmente con limitación de tiempo a los cargos), una junta de vigilancia y un comité educativo, todos ellos, cargos revocables por decisión colectiva.
Los límites externos del cooperativismo
Las cooperativas se han desarrollado dentro del capitalismo, por lo que integra, hacia fuera de la cooperativa, los mismos comportamientos de una empresa cualquiera, en la medida que debe competir en calidad y precio, reducir costes, usar técnicas de marketing y gerencia, etc.
Un ejemplo reciente lo hemos visto en la Corporación Mondragón, la cooperativa más grande de España y del mundo (con 103.000 personas y 120 cooperativas asociadas), la cual afirmaba en sucomunicado ante el inminente cierre de Fagor que "hay una cuestión fundamental que tiene que ver con la capacidad (...) de competir en el mercado global y adaptarse a todos los cambios que se están produciendo en el sector con nuevos competidores y nuevas reglas de juego. Y esto es común a cualquier empresa, independientemente de su naturaleza jurídica".
El cooperativismo muchas veces se ha desarrollado impulsado por los Estados, ya fuera como:
a) Una manera de hacer más eficientes los servicios al hacerlos colectivos, como el cooperativismo agrario con servicios de centrales de compra, aprovisionamiento y comercialización colectivizados. Esto tiene como objetivo maximizar las economías de escala. Este cooperativismo de servicios es, normalmente, una unión de propietarios individuales (no se colectiviza la tierra o los medios de producción, sino los servicios).
b ) Una manera de implementar políticas o proyectos estatales que afectan a amplios colectivos, normalmente con la justificación de la lucha contra la pobreza.
Mucho de este cooperativismo se clientelar, mantiene poca independencia del Estado, es frágil y poco ideologizado.
Hay cooperativas que son, de hecho, multinacionales, como por ejemplo, la cooperativa Ricelan Foods, de los EEUU, con 9.000 grandes productores de Arkansas como socios, y que es la propietaria deAgricorp, empresa privada que tiene el monopolio en Nicaragua de la harina de trigo, el arroz y la sal.
Al otro lado del espectro, encontramos un cooperativismo altamente politizado creado alrededor de la lucha por los derechos sociales y económicos (como la lucha por la tierra del Movimiento de los Sin Tierras (MST) de Brasil o por la vivienda digna de las cooperativas de la FUCVAN en Uruguay.
Podríamos decir que "el hábito no hace al monje", porque realmente el movimiento cooperativo es profundamente diverso y complejo, y no siempre progresista.
Los límites internos
La capacidad de una cooperativa en el cumplimiento de los principios cooperativos depende de forma fundamental de la calidad de sus asociados. Y especialmente:
a) de su nivel educativo formal, de manera que pueda comprender y participar en decisiones que a veces son complejas y requieren conocimientos técnicos;
b) de su educación en valores (solidaridad, ética);
c) de su apropiación de los principios cooperativos, como praxis cotidiana;
d) de la confianza entre los socios;
En el cooperativismo es común encontrar caciquismo, falta de participación, poca de transparencia y directivos que se aprovechan de su situación privilegiada en la gestión de la información.
Los mecanismos de lucha contra estos vicios no son diferentes de otros que se proponen en el control social de entes estatales: auditoría social (interna a través de las juntas de vigilancia o externas ), continúa formación técnica y en valores, limitación a la duración los cargos de dirección, periodicidad de las asambleas, transparencia interna, comunicación fluida, etc.
En un mundo altamente competitivo, las cooperativas más grandes han integrado personal muy cualificado en gerencia empresarial, generando una distancia cada vez mayor entre los socios y los técnicos, los cuales asumen gran parte de las decisiones cotidianas de la empresa. Al crecer, las cooperativas suelen contratar personal laboral que no es socio por lo que se crean dos fuerzas laborales (los que votan en la asamblea y los asalariados no socios), aunque algunas legislaciones limitan el porcentaje de trabajadores no asociados.
Este último hecho ha generado conflictos con el sindicalismo, pues el doble rol del socio cooperativista (de dueño de la empresa y trabajador) y su relación con el trabajador no asociado, limita la tradicional posición sindical de lucha de clase dentro del empresa.
El relevo generacional en las cooperativas no es fácil. Muchas cooperativas limitan la presencia de los hijos a la empresa por el hecho que sin una política muy bien diseñada se pueden dar conflictos de interés y un exceso de proteccionismo de actitudes poco positivas de la segunda generación integrada.
La cultura de la comodidad que se ha impuesto en el mundo desarrollado hace que muchas tareas de seguimiento y participación dentro de la cooperativa de parte de los socios se deleguen. Como decíaOscar Wilde, "el problema del socialismo es que te quita muchas tardes libres" .
Cuando los socios de una cooperativa no han interiorizado los principios que la hacen diferente de las empresas tradicionales, ésta es más frágil. Un caso paradigmático fue la cooperativa líder del sector agroalimentario catalán, la Cooperativa Agropecuaria de Guissona, con un volumen de negocio de casi 100.000 millones de pesetas en 1999 y que en 2000 se transformó en una Sociedad Anónima, permitiendo la venta de acciones de las áreas más lucrativas (las de procesamiento y comercialización de Área de Guissona y las filiales Alpisa, Alsicor y Proporsa) y el intento posterior de salir a bolsa. Con la fórmula de franquicia, abrió más de 385 tiendas, de las cuales sólo el 3% son propiedad del grupo. Posiblemente el hecho de que los socios de la cooperativa fueran a la vez pequeños o medianos propietarios agrarios, con una visión del mundo poco crítica con el sistema capitalista, hizo más fácil el paso hacia una forma jurídica menos democrática.
Los potenciales del movimiento cooperativo para la democratización de la economía
Posiblemente el cooperativismo es la forma más avanzada de organización democrática de la empresa. Está presente en todos los sectores económicos, desde la producción agraria en los servicios profesionales y económicamente es suficientemente representativo. Según la ACI en 2012 a nivel mundial las cooperativas contaban con casi 1.000 millones de socios y generan 100 millones de puestos de trabajo, un 20% más que las multinacionales.
Las ventas de las 300 empresas cooperativas más grandes del mundo 2012 suman 1.1 trillones de dólares, importe comparable al PIB de algunas de las economías nacionales más importantes. Sólo en Cataluña representan (en ventas) un 2,3% del PIB catalán (4.600 millones de euros), agrupando una masa salarial de 932 millones de euros al año. A pesar de ser diversa y compleja la economía cooperativa es suficientemente grande para generar economías de escala cooperativas que puedan competir con grandes empresas y multinacionales.
El cooperativismo tiene un potencial de crecimiento rápido, tanto en la esfera de la producción como a la esfera del consumo. En este sentido, aunque la mayor parte de la fuerza de trabajo está ocupada por empresas capitalistas, tradicionalmente y en alianza con el sindicalismo de clase, los trabajadores han podido crear espacios cooperativos "fuera de la empresa", la esfera del consumo. Así las cosas, a la vez que los sindicatos buscan obtener un salario más justo y unas mayores garantías laborales; las cooperativas se constituyen para posibilitar el acceso a bienes y servicios en condiciones menos onerosas que lo que se ofrece en el mercado dominante, estableciendo así una especie de simbiosis entre ambas formas de organización de los trabajadores.
Este cooperativismo de consumo es igualmente importante porque la explotación al sistema capitalista no se da sólo en la esfera de la producción (apropiación de la plusvalía) sino también en la esfera del intercambio. Dado que gran parte de los monopolios más importantes se encuentran en la distribución de bienes (la segunda empresa más grande en ventas del mundo no vinculada a las finanzas y al petróleo, en 2012, fue la cadena de supermercados minoristas Wal Mart), es en este ámbito donde se da un segundo espacio de explotación del trabajador, con el control de los precios y las cadenas de suministro, la programación de la obsolescencia, la publicidad consumista y el control de los espacios de distribución al por menor.
Un buen ejemplo de cómo el cooperativismo democratiza la economía desde el consumo es la cooperativa catalana Som Energia, que cuenta con más de once mil socios, que trabajan por el "deseo de cambiar el modelo energético actual y trabajar juntos para alcanzar un modelo 100% renovable".
Por su parte, el sector financiero se ha configurado como otro elemento explotador del trabajo fuera de la esfera de la producción. Ante el actual modelo de banca explotadora, surgen también las bancas éticas.COOP57 es una cooperativa de servicios, adscrita a los principios de la banca ética, que " destina sus recursos propios a dar préstamos a proyectos de economía social que promuevan la ocupación, fomenten el cooperativismo, el asociacionismo y la solidaridad en general, y promuevan la sostenibilidad sobre la base de principios éticos y solidarios". Con más de 2.000 socios colectivos e individuales es un buen ejemplo de integración cooperativa contra la lógica neoliberal en las finanzas.
Gran parte del trabajo hoy en día es generado por el trabajo autónomo o por empresas sin trabajadores, mayoritariamente pequeños comerciantes. En el caso de Cataluña, de las casi 600.000 empresas existentes, la mitad (294.292) son personas físicas. La posibilidad de articular esta masa de trabajadores bajo figuras cooperativas de producción y servicios es amplísima. Esta unión de fuerza laboral podría generar economías de escala que pudieran crear un competidor solidario ante el dominio del mercado que tienen hoy las grandes empresas y multinacionales.
El cooperativismo puede ser una herramienta muy potente para la creación de monedas sociales, no sujetos a la especulación ni a la generación inorgánica, que dinamicen las economías locales. Un caso de estudio es el de la Sociedad Cooperativa Wir, creada en Zurich en 1934, y que utiliza una moneda propia (únicamente para pequeñas y medianas empresas) que se utiliza en más de 62.000 tiendas suizas adheridas a la red, con una facturación anual de más de 1600 millones de francos suizos.
Cooperativismo y políticas públicas
Una política pública de fomento del cooperativismo, evitando el clientelismo político, podría dar a corto y medio plazo un mapa económico mucho más democrático y solidario. Sólo como ejemplo, en el caso deCataluña podríamos apuntar algunas propuestas de su contenido:
a) Promoción del la relación directa de productores y consumidores. Se podrían acortar las cadenas del sector agroalimentario (y otros) enlazando (inicialmente) la producción agraria cooperativa con una red de cooperativas de consumo en ciudades y pueblos. El consumo de proximidad debería ser beneficiado con políticas de identificación diferencial de los productos y ventajas impositivas para la reducción de la huella ecológica de las transacciones comerciales.
b) Acuerdos de compras públicas prioritarias en el sector cooperativo. Una ley que priorizara las adquisiciones estatales a las cooperativas fomentaría el crecimiento rápido del sector.
c) Escuelas de cooperativismo y cooperativismo en la escuela. La unión voluntaria de parte de los fondos que todas las cooperativas tienen que dedicar a formación y educación constituiría un elemento de expansión rápida del cooperativismo. Se podrían crear escuelas autónomas de formación técnica y en valores y principios cooperativistas. La introducción al currículo académico del cooperativismo como herramienta de democracia económica, desde bachillerato y FP hasta las universidades y escuelas de negocio, fomentaría también su crecimiento.
d) Cooperativas internacionales (istas). El fomento de acuerdos comerciales e intercambios de producción y servicios con cooperativas de fuera de Cataluña, en el marco de los principios de comercio justo, podría frenar la globalización inequitativa y sustituirla por un marco de relaciones comerciales no explotadoras.
e) Monedas locales. Si los socios y trabajadores de las cooperativas catalanas decidieran cobrar un 5% del salario en forma de moneda cooperativa (sólo se podrían comprar bienes y servicios en el entorno cooperativo) se crearía un mercado de 46,6 millones de euros anuales inmediatamente. Esta moneda se podría ampliar a entidades de economía social y sindicatos, en condiciones similares. Sin salir del euro, la posibilidad de la creación de monedas no sujetas a la especulación de los mercados, se haría factible en el marco de un movimiento cooperativo amplio.
f) Tributación especial. La eliminación o reducción de los impuestos en las transacciones entre cooperativas e intra cooperativas fomentaría la competitividad del modelo solidario frente a las grandes empresas que utilizan los paraísos fiscales y los escudos legales como mecanismo de evasión fiscal. El cobro de impuestos de entes estatales en moneda social cooperativa, en un porcentaje que se fuera incrementando en el tiempo, obligaría al sector público a hacer parte de las compras y contrataciones en el sector cooperativo ya la dinamización de las economías locales.
g) Recuperación de empresas. La posibilidad de que las empresas que cierran puedan ser adquiridas por los trabajadores en régimen de cooperativas con afianzamiento público o la priorización del pago de deudas a los trabajadores en forma de propiedad colectiva de las empresas, puede ser un elemento dinamizador de la reconstrucción del tejido productivo con base democrática.
Breves conclusiones
El fomento del cooperativismo, a corto plazo, es una vía muy importante (pero no única) para la expansión de la democracia y la justicia en el ámbito productivo. El cooperativismo es una escuela de participación y justicia en el lugar de trabajo. No se puede imponer como modelo por decreto, porque su principio básico es la voluntariedad. Esto implica un camino lento de concienciación y de incentivos. Y potencialmente es clave para iniciar una política de monedas sociales fuera del euro (sin tener que salir del euro inmediatamente).
Las propuestas de políticas públicas de fomento del cooperativismo requieren un acercamiento al sector, escuchar sus propuestas e incorporarlas en un plan de acción económico.
No todo el cooperativismo es anticapitalista (si bien el movimiento lo ha sido en sus orígenes). Nos encontramos una parte de cooperativistas reacios a políticas más radicales. No se les debe apartar pero del proceso, si no que habría que iniciar un proceso de acercamiento y concienciación. También nos encontraremos experiencias actuales de las cooperativas muy enriquecedoras y de avanzada.
No todas las cooperativas cumplen los principios cooperativos. Muchas son rehenes de sus propias burocracias y tecnocracias gerenciales. Y hay otras empresas de economía social que se deben tener en cuenta en el sistema cooperativo, aunque no tengan esta figura jurídica. El marco de los principios cooperativos debe ampliarse incorporando un sistema de auditoría a partir de indicadores económicos, sociales y ambientales que puedan dar una lectura más cuidadosa de los impactos positivos de las empresas solidarias y democráticas frente al modelo actual.
Las alianzas entre cooperativas a nivel internacional pueden dar paso a una globalización basada en un modelo de equidad y justicia frente al modelo jerárquico y explotador de las multinacionales. Al establecer acuerdos entre empresas de trabajadores libremente asociados, y la construcción de entidades multinacionales sobre principios cooperativos se pueden crear redes donde el Sur y el Norte tienen igual representación en el momento de establecer políticas de intercambio.
Por último, una triple alianza entre sindicatos, cooperativas y movimientos sociales (los que luchan por la vivienda digna, las energías renovables, las finanzas éticas y el consumo de proximidad) podría convertirse en la actual clase trabajadora (hoy tan desideologizada, atomizada y poco organizada) en un muro autogestionario donde se estrellen las políticas neoliberales globales y locales, que intentan hacer de este "sistema -mundo" una gigantesca jaula para los trabajadores y trabajadoras.
Fuente: http://www.albasud.org/noticia/es/520/democracia-econ-mica-y-cooperativismo