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sábado, 11 de enero de 2014

La basura tecnológica, un crescendo insostenible y ponzoñoso

 

boletín ECOS


El desarrollo sostenible no puede continuar siendo una fórmula hueca justificadora de prácticas antiecológicas ni tampoco una utopía inalcanzable. La combinación de lo que Kormondy llamaba las tres “p”, pollution , population y poverty , es decir, contaminación, crecimiento demográfico y pobreza, ha degradado la situación social y ambiental de los países desposeídos, alejándoles de los intercambios monetarios y comerciales. Su papel como destinatarios de residuos peligrosos de los países desarrollad os representa un resultado aberrante de la globalización capitalista que padecemos.

Los informes del Worlwatch Institute nos dan cuenta anualmente de que el mundo está dividido entre una minoría que disfruta de alimentos abundantes, movilidad casi ilimitad a, acceso a la tecnología de vanguardia y otras facilidades, y una mayoría con pocas oportunidades de superar las preocupaciones de la supervivencia diaria. También asistimos muchas veces a un intento de culpabilizar a las víctimas, incidiendo en la explot ación que estos países realizan de sus tierras, bosques y recursos hídricos, cuando son los ricos los que más castigan al planeta con su estilo de vida contaminante, su consumo intensivo de materiales y su despilfarro obsceno.

El 15% del total de las car gas de toda clase transportadas en Europa son basuras. El caso del buque Probo Koala, con una carga tóxica de gasolina, sosa cáustica y sulfuro de hidrógeno, es paradigmático: ocho personas murieron en 2006 envenenadas en Costa de Marfil por la mercancía l etal de un barco de construcción coreana, bandera panameña y armador griego que llevaba un flete alquilado por una empresa inglesa con cuartel general en Suiza y domicilio fiscal en Holanda. El buque que se hundió (o fue hundido) en 2004 en aguas de Turquí a con 2.200 toneladas de cenizas tóxicas (contenían el cancerígeno cromo hexavalente) de centrales térmicas españolas es otro ejemplo de práctica criminal.

Los desguaces de grandes buques mercantes en las playas de India, Bangladesh y Pakistán, incumplien do todas las normativas de reciclado seguro de buques, son otro caso escandaloso de prácticas lamentables sin protección medioambiental ni medidas de seguridad para las personas.

La corrupción institucional, la ausencia de controles y la codicia de los pa íses ricos están desviando ingentes cantidades de basura industrial, la excrecencia tóxica de nuestro sistema de producción y consumo, hacia estos países desfavorecidos , y entre ellas destacan los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

Ex isten tres problemas medioambientales relacionados con la fabricación de ordenadores: el uso de muchas substancias tóxicas en el proceso de producción, un consumo muy elevado de agua y energía, y el gran volumen de residuos (también tóxicos) que generan.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que cada año se generan unas 50 millones de toneladas de residuos electrónicos en el mundo ; es el tipo de basura que aumenta más rápido en la actualidad. La producción de los residuos electrónicos crece tres veces más rápido que la media de los residuos urbanos. El volumen de chatarra informática crece entre un 16% y un 28% cada cinco años.

Basura electrónica deslocalizada


El coste del tratamiento de los residuos electrónicos está aumentando. Mientras que reciclar un ordenador en Estados Unidos cuesta 14 euros, en India solo supone 1,4 euros . La basura electrónica se deslocaliza, persiguiendo e l mínimo coste y la peor gestión ambiental.

La creciente cantidad de residuos electrónicos europeos que acaba en países en desarrollo está provocando enormes impactos ambientales en estos países y afecta a la salud de los trabajadores y de sus familias. El problema es especialmente preocupante porque en este sector suelen trabajar niños por salarios miserables.

Los contenedores enviados a estos países están repletos de aparatos electrónicos obsoletos: televisores de tubo catódico, CPU, pantallas de ordenador, reproductores de DVD, ordenadores portátiles, teclados, impresoras, etc. Proceden de países europeos como Italia, Holanda, Alemania, Reino Unido, Suecia, Dinamarca y Francia, entre otros , y camuflan estos cargamentos de chatarra como apara tos para venta de segunda mano.

La ciudad de Guiyu (China) se ha hecho tristemente célebre por ser el mayor vertedero electrónico del planeta: recibe el 60% de todos los aparatos que se desechan en el mundo y es una de las zonas más contaminadas del planeta .

Estas exportaciones obvian el Reglamento comunitario CE 1013/2006 de autorización de importación, exportación y traslado de residuos, con la excusa de que se trata de "equipos en buen estado de funcionamiento" y no de "residuos". Sin embargo, el mater ial no se comprueba y la mayor parte simplemente se desguaza y se quema.

India es la segunda potencia tecnológica del mundo (representa el 40% del mercado informático mundial), pero todo lo que exporta lo importa con creces. Es otro basurero e lectrónico mundial.

Tenemos que alertar de cómo una parte de la basura electrónica ( e - waste ) llega camuflada. Algunas ONG envían ordenadores, teclados o CPU como donaciones, con lo que cruzan las fronteras sin problemas. La definición de equipo electrónic o de segunda mano es lo suficientemente ambigua como para amparar tráficos ilícitos.

Los aparatos electrónicos contienen una compleja mezcla de materiales y componentes que pueden ser muy peligrosos si no son tratados adecuadamente. Contienen sustancias tóxicas como plomo, mercurio o cadmio, por nombrar algunas que amenazan la salud y el medioambiente. Y es que la extracción de oro, cobre o plomo de aparatos como ordenadores y teléfonos móviles puede ser un neg ocio muy lucrativo. Pero los procesos para obtenerlos son muy rudimentarios y peligrosos.

La ley de Moore ya nos alertaba de que la complejidad de los circuitos integrados se duplica cada año, por lo que programas cada vez más sofisticados requieren más p otencia e impulsan a la sustitución. Al mismo tiempo, existe una (in)cultura del derroche y de la moda, que nos impele a la rápida renovación de toda la cacharrería electrónica. El resultado es paradójico: si por un lado se reduce el tamaño de los chips, p or otro el incremento de producción y ventas vomita más basura electrónica. La obsolescencia programada que acorta la vida útil de los aparatos se une a este envenenado proceso. Y la ausencia de control sobre los flujos de residuos y la búsqueda del benef icio económico a cualquier precio provocan el desvío de los desechos electrónicos hacia países sin regulación ni control.

La situación es escandalosa: una enorme cantidad de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) se están desviando de su de stino obligatorio, las plantas de reciclado, para reventarlos, extraer lo más valioso y finalmente depositarlos en vertederos. Los responsables de esta inaceptable situación tienen nombres y apellidos, tanto por acción como por omisión.

La población debe saber que los electrodomésticos llevan incorporado en su precio el coste de gestión para cuando se conviertan en residuo, por lo que los fabricantes están percibiendo indebidamente un dinero por todos los RAEE que en vez de reciclado se están llevando a v ertedero.

Un estudio de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) en España ya denunció este atropello demostrando que el 80% de los RAEE se estaban llevando a chatarrerías, desguaces y vertederos, sin que la tasa por reciclado fuera aplicada para el fin de recuperación; es una apropiación indebida por parte de los fabricantes, una práctica intolerable y una amenaza evidente para la salud, pues muchos de los componentes de estos aparatos contienen sustancias peligrosas.

En particular, los ecologistas han pedido a la Unión Europea que:
− Todos los aparatos electr ó nicos sin comprobar se clasifiquen como "residuos", sea cual sea su procedencia o destino .
− Se resuelva el problema más eficazmente en origen, incorporand o ambiciosos requisitos de ecodiseño, favoreciendo el reciclaje in situ .
− Los impuestos que establezca la ley dependan de las características del producto (menor toxicidad, facilidad de reciclaje, mayor vida útil).

En la UE, el tráfico ilegal de residuo s está creciendo particularmente entre los países en el noroeste y el noreste de Europa. Los criminales están aprovechando los altos costos asociados con la gestión de residuos legales y están obteniendo sustanciales beneficios de las actividades de tráfic o y eliminación de residuos realizados ilegalmente. Para ello hacen uso de una amplia variedad de improvisados vertederos ilegales, tales como graveras y cascajales, instalaciones industriales abandonadas y minas a cielo abierto.

Europol informó en su Organised Crime Threat Assessment (OCTA) de 2011 del hecho de que el tráfico ilegal de residuos a menudo es facilitado por la cooperación con negocios legítimos, incluyendo servicios financieros, importación/exportación y el sector de reciclaje de metales, y con especialistas dedicados a la falsificación de documentos para obtener permisos.

Los desechos tóxicos se mueven desde el sur al sudeste de Europa y a los Balcanes Occidentales (Rumania, Hungría y Albania), así como a otros Estados miembros. Italia también se ha convertido en un punto de tránsito para los residuos electrónicos (equipos eléctricos y electrónicos de segunda mano) en ruta hacia África y Asia. Hay evidencias de corrupción en los sectores público y privado en relac ión con la emisión de certificados por técnicos de laboratorio. A menudo se utilizan sitios de almacenamiento intermedio para ocultar el destino final de los residuos, lo que hace difícil identificar las empresas de las que proceden los residuos.

El noroes te de Europa juega también un papel importante en la exportación de residuos a países no comunitarios, especialmente el oeste de África y Asia. Róterdam, el puerto con más tráfico de Europa, se ha convertido en el principal colector de desechos de Europa con destino a lugares como China, Indonesia, India y África. Los residuos tóxicos, los desechos electrónicos y los vehículos dados de baja se transportan a África Occidental a través de los puertos del noroeste de Europa.

En Italia, organizaciones criminales, como la Cosa Nostra de Sicilia, la Ndreghetta Reggina de Calabria, la Sacra Corona de Puglia o la Camorra napolitana se encargan de la recolección, almacenamiento y el vertido de una parte relevante de los residuos. La “ecomafia” utiliza varias modalid ades para deshacerse de residuos de la industria metalúrgica, polvos tóxicos de la siderurgia y transformadores con aislantes peligrosos como PCB, entre otros. Hasta 350.000 toneladas de residuos industriales peligrosos se usaron en el sur de Italia para l evantar escuelas y viviendas.

El Convenio de Basilea

El Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación” es un tratado ambiental global que regula estrictamente el movimiento transfr onterizo de desechos peligrosos y estipula obligaciones a las p artes para asegurar el manejo ambientalmente racional de los mismos, particularmente en lo referente a su vertido. El Convenio de Basilea fue adoptado el 22 de marzo de 1989 y entró en vigor el 5 de mayo de 1992. El Convenio es la respuesta de la comunidad internacional a los problemas causados por la producción mundial anual de 400 millones de toneladas de desechos peligrosos para el hombre o para el ambiente debido a su s características tóxicas, venenosas, explosivas, corrosivas, inflamables o infecciosas.

Este acuerdo internacional reconoce que la forma más efectiva de proteger la salud humana y el ambiente de daños producidos por los desechos se basa en la máxima reducción de su generación en cantidad y/o en peligrosidad. Los principios básicos del Convenio de Basilea son: i) el tránsito transfronterizo de desechos peligrosos debe ser reducido al mínimo consistente con su gestión ambientalmente apropiada; ii) los desechos peli grosos deben ser tratados y dispuestos lo más cerca posible de la fuente de su generación; iii) los desechos peligrosos deben ser reducidos y minimizados en su fuente.

Para lograr estos principios, la Convención pretende, a través de su Secretaría, controlarlos movimientos transfronterizos de d esechos peligrosos; vigilar y prevenir el tráfico ilícito; proveer asistencia en la gestión ambientalmente adecuada de los desechos; promover la cooperación entre las partes; y desarrollar guías técnicas para el manejo de los desechos peligrosos. Sin embargo, el balance de los más de 20 años transcurridos es desolador:
− No existe un adecuado control internacional de los movimientos transfronterizos de los residuos peligrosos .
− La “gestión” de este enorme flujo de residuos tóxicos en los países receptores es ambientalmente inaceptable .
− No existen perspectivas de reducción en el volumen de los intercambios de residuos.

La situación de los países receptores de basura electrónica en África ha cambiado en sentido negativo: ya no solo reciben los desechos de los países desarrollados, sino que acumulan también sus residuos al rebufo de un desarrollo económico incipiente. A diferencia de los países ricos, la carencia de instalaciones adecuadas para una buena gestión es clamorosa, lo que empeora el problema. La Convención de Basilea, reunida en Nairobi el año pasado , alertaba de que al ritmo actual, a partir de 2017 África generará más residuos electrónicos que Europa.

Esta nueva y desconocida situación (para muchos) obliga a modificar las políticas de gestión con los desechos electrónicos, que no deben centrarse solo en el control del comercio hacia los países del llamado tercer mundo, sino en asegurar niveles óptimos de transparencia y manejo de los residuos , asegurando as í u nas prácticas correctas .

También, sin paternalismos, hay que reemplazar la economía “informal” de los rebuscadores y chatarreros, por una economía sostenible que incorpore a estas personas marginadas con empleos dignos. Como los países desarrollados cuentan con normativa , tecnología y experiencia para gestionar los desechos peligrosos, todo este know how debe cederse a los países empobrecidos.

Y sería muy conveniente que no repitieran nuestros errores en cuanto a la postergación de la reutilización de los aparatos eléctricos y electrónicos, que a pesar de ser una alternativa de rango superior al reciclado, ha sido relegada por este último. Justamente la oportunidad de disponer de una economía de proximidad y de no haber sido aún seducidos por la (in)cultura de usar y tirar, debieran constituir la base para extender talleres y cooperativas de reutilización. La reparación (en la jerga europea, “preparación para la reutilización”) por encima del achatarramiento: este es el ejemplo que nos podrían proporcionar a los países que hasta hace bien poco han sido opulentos.

El reciclado es más costoso, requiere tecnologías complejas y no cuestiona la obsolescencia programada 6 de equipos y aparatos; la reutilización es la genuina alternativa para p oner fin al bochornoso espectáculo de contaminación y degradación ambiental de los países empobrecidos.

Recuperar mejor que reciclar

Las prácticas actuales están haciendo inclinar la balanza, en el mejor de los casos, hacia el mero reciclado de materiales, sin respetar la jerarquía de tratamientos que exigen las d ir ectivas comunitarias. No se incide ni en la recuperación de aparatos, ni en la presión de fabricantes , ni en la acci ón de los gobernantes, que se caracteriza por su poquedad. Aclaremos: entendemos por reutilización de un aparato eléctrico y electrónico ya desechado el repararlo y continuar usándolo para la finalidad que tenía.

También es muy importante que las personas sean conscientes de los componentes tóxicos que contienen aparatos en apariencia inocentes, por lo que no deben ir al cubo de la basura. Los fluorescentes contienen mercurio, los frigoríficos CFC, aceites del circuito de refrigeración y espumas aislantes , y los ordenadores poseen plomo y mer curio en los monitores, retardadores de llama bromados en las carcasas y soldaduras de plomo y estaño, entre otros componentes peligrosos. Por tanto, no son solamente las industrias las que almacenan carga tóxica; las sustancias peligrosas están con nosotr os. El plomo, mercurio, cadmio, cromo, mercurio, plásticos bromados , etc. están suponiendo una amenaza para la población al ser manipulados y vertidos de forma irresponsable.

La respuesta a este problema tiene que pasar por la sensibilización y el comprom iso ciudadano. Las pautas de consumo responsable deberían ir por:
− Reducir el consumo de productos innecesarios y , sobre todo , de los peligrosos
− Promover el uso de productos alternativos siempre que se pueda potenciar las iniciativas de todo tipo que se e ncarguen de la recuperación de aparatos desechados ;
− Reducir la carga tóxica de los hogares .
− Fomentar la formación de una conciencia crítica en los consumidores. Una genuina sostenibilidad será la que logre transformar la economía para que pueda sosteners e a largo plazo, cumpliendo cuatro preceptos:
− Uso limitado de todos los recursos a un ritmo que produzca niveles de residuos que el ecosistema pueda absorber.
− Explotación de los recursos renovables en proporciones que no sobrepasen la capacidad del ecosistema de regenerar tales recursos.
− Consumir los recursos no renovables en proporciones que no sobrepasen las tasas de desarrollo de recursos renovables sustitutivos.
− Decrecimiento económico y equidad global de manera que exista un equilibrio perdurable entre población, recursos y medio ambiente.

El VI Programa de Acción Comunitaria en Medio Ambiente, aprobado por el Parlamento y el Consejo Europeo, plantea como objetivo algo que va en contra desgraciadamente de los modos habituales de producc ión y consumo:
 « Alcanzar una importante reducción global de los volúmenes de residuos generados mediante estrategias de prevención de producción de residuos, mayor eficiencia en los recursos y un cambio hacia modelos de producción y consumo más sostenible s. Fomentar la reutilización de residuos que se sigan generando y reducir su nivel de peligrosidad » .

El último informe de la Organización Internacional del Trabajo sobre el impacto de los residuos electrónicos, alerta del desafío global para toda la humanidad que supone esta ingente acumulación de basura tecnológica. La óptica para resolver estos problemas de tráfico ilícito y degradación ambiental ha de ser resolutiva: frente al “ todo está perdido ” , es más necesario plantearse “ queda mucho por ganar ” . El predicamento de la globalización alternativa, de la justicia social y ambiental, deja sin argumentos a los defensores de la competitividad y del mercado como únicos instrumentos para resolver los conflictos políticos y económicos.

Fuentes: https://www.fuhem.es/ecosocial/boletin-ecos/numero.aspx?n=25

domingo, 5 de enero de 2014

2014, reunión mundial sobre calentamiento global en Lima, Perú. "Homo Sapien", la especie homínida que se extinguirá más rápido




La especie homínida más antigua que se conoce, el Homo Habilis, vivió aproximadamente desde hace 1.9 hasta 1,6 millones de años. El Homo Ergaster apareció hace 1.75 millones de años, y desapareció hace 1 millón de años. El Homo Erectus vivió entre hace 1,8 millones y 300.000 años. El Homo Sapiens tiene apenas 200,000 años de antigüedad y está a punto de extinguirse. Lo corto de su existencia, se deberá a que es el único “civilizado” y que usa esa civilización para auto-extinguirse y de paso matar otras especies animales y vegetales.
La “civilización” en su carrera hacia el “progreso” y el “desarrollo” está atacando ferozmente a la naturaleza de la cual (aunque el neoliberalismo no quiera reconocerlo) es parte.
Esa destrucción que se dice “por acción humana”, realmente es así, pero no es como nos dicen, que todos los humanos somos los culpables, la culpa es de la voracidad de ganancias del gran capital transnacional, que maneja el mundo a través de sus gobiernos sirvientes como Obama y Humala, quienes atacan en diversas formas a los defensores de la naturaleza y de la vida.
Las agresiones a la naturaleza son cada vez más fuertes y más variadas, usando para el ataque los adelantos de la ciencia y de la técnica, como en el caso del moderno “fracking”. Mencionemos algunas de las muchas agresiones: Minería a cielo abierto, deforestación, represas para hidroeléctricas, extracción de hidrocarburos, agroindustria, energía atómica, perforación de la capa de ozono (lo que da paso a los rayos ultravioletas que nos hacen daño).
La defensa de la naturaleza (que tiene en primera fila a las poblaciones indígenas, rezagos culturales de la organización colectivista solidaria y respetuosa de la naturaleza de los comienzos de nuestra especie, antes del surgimiento de la “civilización” del egoísmo) se extiende a cada vez más sectores de la humanidad amenazada de extinción, incluyendo científicos, quienes, llegando a comprender que la única forma posible de defenderla es la movilización colectiva, llaman a ella y algunos se incorporan a las luchas, sufriendo la represión de los gobiernos sumisos a los depredadores.
El más peligroso ataque del gran capital y el más eficaz para el extermino de nuestra especie, es el calentamiento global de la atmósfera impulsado por él, a través de la emisión de los denominados gases de efecto invernadero: Dióxido de carbono ( CO2 . ), metano ( C H 4 ), óxido de nitrógeno ( N 2 O ) y otros.
El calor del sol recibido por nuestro planeta, debe ser mantenido parcialmente y el resto debe ser devuelto al espacio. Los mencionados gases hacen que el calor del sol, recibido por la tierra, sea retenido en la atmósfera en cantidad mayor de lo que debiera, lo que produce alteración de los ciclos climáticos naturales: Provoca sequías, inundaciones, huracanes, inviernos más fríos, veranos más calientes, derretimiento de los hielos polares y nieves cordilleranas, desaparición de arroyos y lagunas, adelgazamiento de ríos, aumento del nivel del mar, exterminio de la vida microscópica marina que alimenta a peces y otras especies, desaparición de vegetales, etc.
Últimamente se detecta un gran peligro: El deshielo del Ártico, que es consecuencia del calentamiento, pasa a ser productor de mayor calentamiento, pues al desaparecer el espejo que es el hielo blanco, el calor queda retenido. Además hay una consecuencia mucho más grave: Bajo el hielo ártico existen grandes cantidades de metano, que es el gas que, más que los otros, provoca el calentamiento. Agravando este gran peligro, los grandes calentadores, que son las compañías petroleras, se manifiestan felices del deshielo del Ártico, pues eso les facilita la extracción de petróleo, con lo que, por supuesto, provocarán mayor escape de metano a la atmósfera y por lo tanto más calentamiento; pero esto no les interesa, aumentar sus caudales es más importante que la supervivencia de la especie.
Esa voracidad criminal no la vemos solamente ahí, se manifiesta de tiempo en tiempo en las reuniones sobre el cambio climático organizadas por la ONU y dominadas por los gobiernos sirvientes de los grandes calentadores. En esas reuniones no acuerdan bajar las emisiones de gases de invernadero, sino discuten cómo hacer negocios con el calentamiento. Una muestra la tuvimos hace poco en la reunión de Varsovia, en la que, más que en las anteriores, se vio la imposición del gran capital. También vemos como este gravísimo tema es minimizado por los grandes medios de comunicación, que son instrumentos y voceros del gran capital.
Este año, 2014, la reunión mundial sobre calentamiento global se realizará en Lima, Perú.
¿Alguien cree que Ollanta Humala, el parlamento, los grandes medios de comunicación o la “clase política” dirán la verdad?
Desgraciadamente todos ellos prefieren arrodillarse sumisamente ante la voracidad de ganancias de sus amos, que denunciar la extinción de la especie a la que el gran capital conduce.
Llamamos a la población a que manifieste su respeto a la naturaleza y su repudio a los criminales ultragenocidasy sus sirvientes.
Esperamos que la humanidad alcance a arrebatar el poder de manos del gran capital y se gobierne colectivamente a sí misma, cuidando amorosamente a la Madre Naturaleza, conservando e impulsando, por supuesto, los adelantos positivos de la civilización que no dañen a la naturaleza.
Es la única alternativa a la pronta extinción de la especie humana, el Homo Sapiens.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

domingo, 15 de diciembre de 2013

¿Es sostenible el desarrollo sostenible?


La Marea


Aunque el término desarrollo sostenible (DS) es ampliamente utilizado y en apariencia todos sabemos a qué nos estamos refiriendo, la realidad es que se trata de un término tremendamente preñado de ideología y usado en muchos casos de manera antagónica.
La acuñación del término puede considerarse definitiva a raíz del informe de la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de 1987, más conocido como Informe Brundtland, que lo define como “asegurar que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias”.
Cada sociedad y cada época han entendido desarrollo y sostenibilidad de manera diferente en función de los valores imperantes en la misma. Desarrollo se ha identificado en muchos casos con crecimiento económico, suponiendo que éste tenía que ser superior al 3% anual para garantizar la sostenibilidad de las condiciones de vida alcanzadas. ¿Pero es este tipo de crecimiento sostenible? ¿Puede un sistema finito, como nuestro ecosistema, crecer indefinidamente? Rotundamente, no.
El concepto de huella ecológica (footprint) nos puede permitir entender este problema de finitud. Cada persona necesita un mínimo de territorio para satisfacer sus necesidades de captación de recursos, así como de depósito y reciclado de residuos. En el año 2008, la huella ecológica media era de 2,7 gHa/per (hectárea productiva por persona) y teniendo en cuenta que con el nivel de población alcanzado la disponibilidad es de 1,8 gHa/per, resulta que necesitaríamos 1,5 planetas para satisfacer la demanda actual. Este déficit de territorio productivo viene sucediendo desde aproximadamente 1969, momento desde el que podemos considerar que estamos viviendo a crédito del futuro.
Otra cuestión a tener en cuenta cuando hablamos de DS es a quiénes incluimos en este desarrollo. ¿Puede haber un DS que excluya a una parte de la humanidad? Para hacernos una idea de la magnitud de este problema podemos echar mano del índice Gini, que mide el grado de desigualdad en una sociedad asignando un valor “0” cuando hay total distribución igualitaria y “100” cuando todo lo posee una sola persona. En los dos últimos siglos hemos favorecido un desarrollo que ha incrementado la desigualdad desde un IG de 43 a principios del siglo XIX a valores superiores a 70 en el 2002. Esto se traduce en que el pretendido efecto cascada (trickle down), por el que, con el tiempo, la riqueza alcanzada por las sociedades llamadas desarrolladas llegaría a las menos desarrolladas de manera que se acabaría alcanzando el equilibrio, está cada vez más lejano.
Lo cual significa que el actual marco socioeconómico mundial de crecimiento sostenido está claramente en contradicción con el espíritu y la letra del instrumentalizado informe Brundtland, ya que no garantiza la cobertura de las necesidades del presente (desarrollo sincrónico) y menos aún las de las generaciones futuras (desarrollo diacrónico).
¿Puede haber otro modelo de crecimiento sostenido? En esto también hay que ser rotundo: sí, pero debe ser un crecimiento medioambientalmente, social y económicamente sostenible.
Debe ser vivible, o sea, medioambiental y socialmente sostenible, sin que llevemos al planeta a un punto de no retorno en su capacidad de recuperación y en el cual las desigualdades sean mínimas.
Debe ser viable, de manera que los factores económicos (administración del hogar, en su traducción del término griego original) no dilapiden el medio ambiente, gastando recursos a más velocidad de la que son capaces de producirse.
Debe ser equitativo, siendo prioritarios los objetivos de justicia social universal.
El DS no se puede concretar en una opción sociopolítica determinada, sino que es un proceso constante de reequilibrio más parecido al ejercicio de un funambulista, que para mantenerse en la cuerda floja sin caer, debe reorientar permanentemente su movimiento en función de las circunstancias y teniendo muy claro hacia dónde quiere ir.
Antonio Aznar Jiménez es Doctor en Ciencias Químicas y Técnico Superior de Riesgos Laborales. Profesor Titular de Universidad del área de Ingeniería química en la Universidad Carlos III de Madrid. Miembro del Grupo de Tecnologías apropiadas de la misma.
Fuente: http://www.lamarea.com/2013/12/13/es-sostenible-el-desarrollo-sostenible/

viernes, 13 de diciembre de 2013

Undécima carta a las izquierdas: ¿ecología o extractivismo?


Público.es


En la décima carta a las izquierdas afirmé que al inicio del tercer milenio las izquierdas se debaten entre dos desafíos principales: la relación entre democracia y capitalismo; y el crecimiento económico infinito (capitalista o socialista) como indicador básico de desarrollo y progreso. En este texto voy a centrarme en el segundo desafío.

Antes de la crisis financiera, Europa era la región del mundo donde los movimientos ambientalistas y ecologistas tenían más visibilidad política y donde la narrativa de la necesidad de complementar el pacto social con el pacto natural parecía gozar de una gran aceptación pública. Sorprendentemente o no, con el estallido de la crisis estos movimientos y esta narrativa desaparecieron de la escena política y las fuerzas políticas más directamente opuestas a la austeridad financiera reclaman crecimiento económico como única solución, y excepcionalmente hacen alguna declaración algo ceremonial sobre la responsabilidad ambiental y la sostenibilidad. De hecho, las inversiones públicas en energías renovables fueron las primeras sacrificadas por las políticas de ajuste estructural. Antes de la crisis el modelo de crecimiento en vigor era el principal blanco de crítica de los movimientos ambientalistas y ecologistas precisamente por insostenible y producir cambios climáticos que, según los datos la ONU, serían irreversibles a muy corto plazo, según algunos, a partir de 2015. Esta rápida desaparición de la narrativa ecológica muestra que el capitalismo no sólo tiene prioridad sobre la democracia, sino también sobre la ecología y el ambientalismo.

Hoy, sin embargo, resulta evidente que, en el umbral del siglo XXI, el desarrollo capitalista toca los límites de carga del planeta Tierra. En los últimos meses se han batido varios récords de peligro climático en Estados Unidos, la India, el Ártico, y los fenómenos climáticos extremos se repiten cada vez con mayor frecuencia y gravedad. Prueba de ello son las sequías, las inundaciones, la crisis alimentaria, la especulación con productos agrícolas, la escasez creciente de agua potable, el uso de terrenos agrícolas para agrocombustibles, la deforestación de bosques. Poco a poco se va constando que los factores de la crisis están cada vez más articulados y son, en última instancia, manifestaciones de la misma crisis, que por sus dimensiones se presenta como crisis civilizatoria. Todo está relacionado: la crisis alimentaria, la ambiental, la energética, la especulación financiera sobre las commodities y los recursos naturales, la apropiación y concentración de tierra, la expansión desordenada de la frontera agrícola, la voracidad de la explotación de los recursos naturales, la escasez de agua potable y su privatización, la violencia en el campo, la expulsión de poblaciones de sus tierras ancestrales para dar paso a grandes infraestructuras y megaproyectos, las enfermedades inducidas por la dramática degradación ambiental, con mayor incidencia de cáncer en determinadas zonas rurales, los organismos modificados genéticamente, el consumo de agrotóxicos, etc. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, Rio+20, celebrada en junio de 2012, fue un fracaso rotundo debido a la complicidad mal disfrazada entre las élites del Norte global y las de los países emergentes para dar prioridad a los beneficios de sus empresas a costa del futuro de la humanidad.

La valoración internacional de los recursos financieros permitió en varios países de América Latina una negociación de nuevo tipo entre democracia y capitalismo. El fin (aparente) de la fatalidad del intercambio desigual (las materias primas siempre menos valoradas que los productos manufacturados) que encadenaba a los países de la periferia del sistema mundial al desarrollo dependiente permitió que las fuerzas progresistas, antes vistas como “enemigas del desarrollo”, se liberasen de este fardo histórico, transformando el boom en una ocasión única para llevar a cabo políticas sociales y de redistribución de la renta. Las oligarquías y, en algunos países, sectores avanzados de la burguesía industrial y financiera altamente internacionalizados, perdieron buena parte del poder político gubernamental, pero a cambio vieron aumentado su poder económico. Los países cambiaron sociológica y políticamente hasta el punto de que algunos analistas vieron el surgimiento de un nuevo régimen de acumulación, más nacionalista y estatista: el neodesarrollismo basado en el neoextractivismo.

Sea como sea, este neoextractivismo tiene como base la explotación intensiva de los recursos naturales y plantea, en consecuencia, el problema de los límites ecológicos (por no hablar de los límites sociales y políticos) de esta nueva (vieja) fase del capitalismo. Esto resulta más preocupante en cuanto que este modelo de “desarrollo” es flexible en la distribución social pero rígido en su estructura de acumulación. Las locomotoras de la minería, del petróleo, del gas natural, de la frontera agrícola son cada vez más potentes y todo lo que interfiera en su camino y complique el trayecto tiende a ser aniquilado como obstáculo al desarrollo. Su poder político crece más que su poder económico, la redistribución social de la renta les confiere una legitimidad política que el anterior modelo de desarrollo nunca tuvo, o sólo tuvo en condiciones de dictadura.

Dado su atractivo, estas locomotoras son magníficas para convertir las señales cada vez más perturbadoras de la inmensa deuda ecológica y social que crean en un coste inevitable del “progreso”. Por otro lado, privilegian una temporalidad afín a la de los gobiernos: el boom de los recursos no va a durar siempre, y eso hay que aprovecharlo al máximo en el menor espacio de tiempo. El brillo del corto plazo ofusca las sombras del largo plazo. Mientras que el boom configure un juego de suma positiva, cualquiera que se interponga en su camino es visto como ecologista infantil, campesino improductivo o indígena atrasado de los que a menudo se sospecha que se trata de “poblaciones fácilmente manipulables por Organizaciones No Gubernamentales no se sabe al servicio de quién”.

En estas condiciones, resulta difícil activar principios de precaución o lógicas a largo plazo. ¿Qué sucederá cuando termine el boom de los recursos? ¿Cuando sea evidente que la inversión en “recursos naturales” no fue debidamente compensada por la inversión en “recursos humanos”? ¿Cuando no haya dinero para generosas políticas compensatorias y el empobrecimiento súbito cree un resentimiento difícil de manejar en democracia? ¿Cuando los niveles de enfermedades ambientales sean inaceptables y sobrecarguen los sistemas públicos de salud hasta volverlos insostenibles? ¿Cuando la contaminación de las aguas, el empobrecimiento de las tierras y la destrucción de los bosques sean irreversibles? ¿Cuando las poblaciones indígenas, quilombolas y ribereñas expulsadas ​​de sus tierras cometan suicidios colectivos o deambulen por las periferias urbanas reclamando un derecho a la ciudad que siempre les será negado? La ideología económica y política dominante considera estas preguntas escenarios distópicos exagerados o irrelevantes, fruto del pensamiento crítico entrenado para pronosticar malos augurios. En suma, un pensamiento muy poco convincente y en absoluto atractivo para los grandes medios.

En este contexto, sólo es posible perturbar el automatismo político y económico de este modelo mediante la acción de movimientos sociales y organizaciones lo suficientemente valientes para dar a conocer el lado destructivo sistemáticamente ocultado de este modelo, dramatizar su negatividad y forzar la entrada de esta denuncia en la agenda política. La articulación entre los diferentes factores de la crisis deberá llevar urgentemente a la articulación entre los movimientos sociales que luchan contra ellos. Es un proceso lento en que la historia particular de cada movimiento todavía pesa más de lo que debería, aunque ya son visibles articulaciones entre luchas por los derechos humanos, la soberanía alimentaria, contra los agrotóxicos, los transgénicos, la impunidad de la violencia en el campo, la especulación financiera con los alimentos, luchas por la reforma agraria, los derechos de la naturaleza, los derechos ambientales, los derechos indígenas y quilombolas, el derecho a la ciudad, el derecho a la salud, luchas por la economía solidaria, la agroecología, la gravación de las transacciones financieras internacionales, la educación popular, la salud colectiva, la regulación de los mercados financieros, etc.

Al igual que ocurre con la democracia, sólo una conciencia y una acción ecológica robusta y anticapitalista pueden enfrentar con éxito la vorágine del capitalismo extractivista. Al “ecologismo de los ricos” hay que contraponer el “ecologismo de los pobres”, basado en una economía política no dominada por el fetichismo del crecimiento infinito y del consumismo individualista, sino en las ideas de reciprocidad, solidaridad y complementariedad, vigentes tanto en las relaciones entre los seres humanos como en las relaciones entre los humanos y la naturaleza.

Fuente: http://blogs.publico.es/espejos-extranos/2013/12/12/undecima-carta-a-las-izquierdas-ecologia-o-extractivismo/


domingo, 8 de diciembre de 2013

Mensaje a la OMC: El agua no es una materia prima

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-12-2013

IPS


Mientras prosigue en Indonesia la reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC), activistas les reclaman especificar que los recursos hídricos no pueden tratarse como productos básicos.
Quienes critican las privatizaciones y la “financiarización” de los recursos naturales señalan el creciente interés de los inversores multinacionales en comercializar los recursos hídricos comunes. Este cambio pueda tener efectos particularmente dañinos en las comunidades pobres y marginadas.
Aunque en 2010 el derecho universal al agua (y al saneamiento) se consagró en pactos internacionales, los acuerdos de comercio todavía no han tomado nota, un vacío que se vuelve cada vez más peligroso para algunos especialistas”.
“La financiarización y la privatización del agua ya es en gran medida un objetivo a largo plazo de importantes inversores y empresas multinacionales”, dijo William Waren, analista en políticas comerciales de la oficina estadounidense de Amigos de la Tierra, en diálogo con IPS.
“Estas entidades apuestan a que el agua se comercie y distribuya de un modo muy parecido al petróleo. Ellos saben que el calentamiento global volverá cada vez más escasos los recursos hídricos, así que quieren apoderarse de ellos y terminar vendiéndolos al precio que piden”, sostuvo.
Waren mencionó a Suez Environment, el gigante francés del agua, y a T Boone Pickens, el magnate estadounidense del petróleo que se pasó al sector de las energías alternativas. Pero, más allá de dónde se ubiquen estos inversores, su objetivo es trasnacional.
En coincidencia con la conferencia ministerial de OMC, que se lleva a cabo desde el martes 3 hasta este viernes 6 en Bali, Indonesia, Amigos de la Tierra Internacional presentó una serie de estudios sobre las experiencias de una decena de países en la financiarización de recursos hídricos.
El informe plantea que una confluencia de instituciones financieras y corporaciones internacionales están “pavimentando el camino” para este proceso.
Esas grupos están recibiendo un apoyo clave de los acuerdos comerciales internacionales, tanto por las vaguedades de los que ya existen como por estrategias explícitas en otros que se están negociando, encabezados en particular por Estados Unidos.
Se trata de “fuerzas motrices de la desregulación y la liberalización que abrieron los sectores del agua y el saneamiento al lucro corporativo, y que son componentes básicos de la arquitectura de la impunidad que lo protege”, señala el informe.
“Entre ellos se destacan las nuevas modalidades, cada vez menos transparentes y menos democráticas, de asociaciones transoceánicas lideradas por Estados Unidos… y la agenda de la OMC sobre servicios ambientales”, agrega.
Viejos bienes públicos
En este debate es clave el pacto firmado hace más de medio siglo, predecesor de la actual OMC que se creó en 1995, conocido como Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).
Las disposiciones del GATT siguen rigiendo las políticas de comercio de bienes materiales, si bien ni en este ni la OMC han definido claramente qué constituye un “bien” ni si el agua lo es.
“El punto de vista tradicional en el derecho internacional es que el agua es un bien público, así que ya en 1948 no había ninguna consideración sobre lo que las grandes corporaciones contemplan hoy: el control completo del sistema, desde el pozo hasta el grifo”, planteó.
“Así que necesitamos asegurarnos de que los nuevos acuerdos comerciales ofrezcan garantías específicas de que el agua es parte de los bienes públicos, que no es una mercadería ni un producto”, añadió.
El debate de la OMC sobre el comercio de servicios continúa, mientras los países ofrecen sus propios compromisos. Hasta ahora ningún país asumió compromisos sustanciales en relación al abastecimiento doméstico de agua.
Los debates de esta semana en Bali aparecen como la última posibilidad de que la OMC llegue a un acuerdo multilateral, pues la actual Ronda de Doha, iniciada en la capital de Qatar en 2001, acumula más de una década de frustraciones.
Las energías liberalizadoras han virado mientras tanto a negociaciones multilaterales y bilaterales y a acuerdos de inversión.
Dos de los mayores están actualmente en negociación, ambos están liderados por Washington: el Acuerdo de Asociación Transpacífico, de 12 países, y un área de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea. Si se concretan, abarcarán la mayor parte de la economía mundial.
Pero estos pactos comerciales también conllevan estrictos requisitos que favorecen a las empresas, y mecanismos cuasi judiciales de implementación que sitúan a los inversores al mismo nivel que los Estados soberanos.
Si bien la Organización de las Naciones Unidas estableció en 2010 el derecho universal al agua, los tribunales que entienden en disputas en el marco de acuerdos de inversiones no suelen reconocer el derecho humanitario internacional. Por eso es importante que la OMC se pronuncie explícitamente en el debate sobre el agua como mercancía comerciable.
Un tercio más caro
Es paradójico que la puja hacia una mayor financiarización del agua la encabece Estados Unidos, cuya experiencia en la privatización de las empresas públicas de agua ha sido notoriamente negativa.
La mayor empresa privada de agua de este país, American Water, fue antes propiedad de una compañía alemana, que se retiró en gran medida por la resistencia social a que capitales privados y extranjeros fueran dueños de los recursos hídricos.
“Claramente ha habido resistencia a la propiedad privada”, dijo a IPS la investigadora Mary Grant, de Food & Water Watch (FWW). “Las comunidades dejaron en claro que quieren propiedad local, a fin de controlar la calidad del servicio y las tarifas”.
Estudios de FWW concluyeron que empresas de servicios públicos que son propiedad de inversores en decenas de estados estadounidenses cobran un tercio más que las estatales. Los sistemas con fines de lucro también presentan problemas cuando se necesita extender el servicio, pues las empresas son reticentes a ampliar la cobertura a zonas pobres o comunidades muy pequeñas.
“La experiencia de Estados Unidos muestra que la privatización del agua ha sido un fracaso”, dijo Grant. “No ha generado mejores servicios, pese a la suba de precios, y  a menudo fueron peores. La provisión local y pública es la manera más responsable de garantizar que todos tengan acceso a agua limpia y barata”.
Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2013/12/mensaje-la-omc-el-agua-es-una-materia-prima/

viernes, 6 de diciembre de 2013

"Si la naturaleza fuera un banco, ya la habrían salvado"




Traducido para Rebelión por Germán Leyens

"Si la naturaleza fuera un banco, ya la habrían salvado" (Eduardo Galeano)
¿Qué pensáis de usar esto como argumento para utilizarlo al hablar con los que no aceptan la idea de que el fenómeno de las situaciones meteorológicas extremas es causado por el hombre?
Bueno, podemos proceder de dos maneras:
Podemos hacer lo posible por limitar el efecto invernadero limitando las emisiones a la atmósfera de gases invernadero (dióxido de carbono, metano, y óxido nítrico), y si resulta que esas emisiones no fueron en realidad la causa de todos los fenómenos de situaciones meteorológicas extremas, habremos perdido mucho tiempo, esfuerzo y dinero (aunque todavía quedarían otros beneficios para el ecosistema).
No podemos hacer nada por limitar la emisión de gases invernadero a la atmosfera, y si resulta que esas emisiones fueron en realidad la causa de todos los fenómenos de situaciones meteorológicas extremas (no simplemente extremas, sino volviéndose categóricamente monstruosas), entonces habremos perdido la Tierra y la vida tal como la conocemos.
Por lo tanto, ¿estás dispuesto a participar en el juego?
Todo lo que hagamos a un nivel puramente personal para tratar de limitar las emisiones de gas invernadero ciertamente no puede ser comparado con lo que pueden hacer las corporaciones; pero es inevitable que el proceso afectará los resultados finales de una u otra corporación, y se puede confiar en que pondrán la optimización de los beneficios por sobre el bien de la sociedad; la “personalidad” corporativa por sobre la personalidad humana. Es una barrera enfrentada por cualquier movimiento ecologista o social, y es el motivo por el cual no apoyo la idea frecuentemente pregonada de que “Izquierda contra Derecha” es un concepto obsoleto; que todos estamos juntos en un movimiento común contra el abuso corporativo y gubernamental no importa dónde nos encontremos en el espectro ideológico.
Solo la Izquierda mantiene como un principio fundamental: La Gente por sobre los Beneficios, que puede servir como una definición muy concisa del socialismo, una ideología que es anatema para la Derecha y los libertarios, que creen fervientemente, contra toda evidencia, en la racionalidad de un libre mercado. Personalmente, favorezco la idea de una economía centralizada, planificada.
¡Santo Lenin, Batman! ¡Este sujeto es un Maldito Rojo!
¿Te molesta esta terminología? Porque los estadounidenses son educados para ser dedicados anticomunistas y antisocialistas, y para equiparar una “economía planificada” con los peores excesos del estalinismo. Bueno, olvidad las etiquetas espeluznantes; describámoslo como gente sentada discutiendo cuáles son los problemas más serios que enfrenta la sociedad; y cuáles instituciones y fuerzas en la sociedad tienen el mejor acceso, la mejor experiencia, y los mejores recursos para ofrecer una solución para esos problemas. Por lo tanto, la idea es posibilitar que esas instituciones y fuerzas encaren los problemas de un modo altamente organizado y eficiente. Todo esto es usualmente llamado “planificación”, y si la organización de todo generalmente proviene del gobierno puede ser llamado “centralizada”. La alternativa a todo esto es llamada anarquía o libre empresa.
No doy mucha importancia a la idea de “socialismo libertario”. Para mí es un oxímoron. Las preguntas principales a ser consideradas son: ¿Quién tomará a diario las decisiones para dirigir la sociedad? A favor de quiénes se tomarán esas decisiones. Es fácil hablar de “democracia económica” que proviene “del pueblo” y es “localmente controlada”, no por el gobierno. ¿Pero va a fabricar automóviles, trenes y aviones cada ciudad y aldea? ¿Tendrá un aeropuerto cada ciudad de cualquier tamaño? ¿Supervisará cada una sus propias inspecciones de alimentos y medicamentos? ¿Mantendrá todas las carreteras que pasan por ellas? ¿Protegerá el entorno solo dentro de los límites de la ciudad? Semejantes preguntas son obviamente ilimitadas. Solo sugiero que no debemos ilusionarnos respecto al control local o ser paranoicos sobre la planificación central.
“Estamos todos dispuestos a ser salvajes en alguna causa. La diferencia entre un buen hombre y uno malo es la elección de la causa”. –William James (1842-1910)
De modo que George W. Bush es ahora pintor. Dice a su profesor de arte que “hay un Rembrandt atrapado dentro de este cuerpo”. [1] ¡Ah!, de modo que Georgie es más que solo un pintor. Es un artista.
Y todos sabemos que los artistas son gente muy especial. Nunca deben ser confundidos con asesinos en masa, criminales de guerra, torturadores despiadados o mentirosos inveterados. Tampoco son acusados de torpeza mental o de pensamientos incoherentes.
Los artistas no son los únicos especiales. Los devotos también son especiales: José Stalin estudió para el sacerdocio. Osama bin Laden oraba cinco veces al día.
Y amantes de los animales: Herman Goering, mientras su Luftwaffe hacía llover la muerte sobre Europa, tenía un letrero en su oficina que decía: “El que tortura animales hiere los sentimientos del pueblo alemán”. Adolf Hitler también amaba los animales y fue mucho tiempo vegetariano y enemigo de los fumadores. Charles Manson fue un acérrimo opositor de la vivisección.
Y la gente culta: Elie Wiesel lo llamó el mayor descubrimiento de la guerra: que Adolf Eichmann era culto, leía, tocaba el violín. Mussolini también tocaba el violín. Algunos comandantes nazis de campos de concentración escuchaban a Mozart para acallar los gritos de los reclusos.
El ex político bosnio serbio Radovan Karadzic, que es procesado actualmente por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia, acusado de crímenes de guerra, genocidio, y crímenes contra la humanidad, era psiquíatra, especializado en depresiones; practicante de medicina alternativa; publicó un libro de poesía y libros para niños.
Al Qaida y otros atacantes suicidas están genuina y sinceramente convencidos de que hacen lo correcto. Eso no hace que sean menos malos; en realidad los hace más aterradores, ya que nos esfuerzan a enfrentar la espeluznante realidad de un mundo en el cual la sinceridad y la moralidad, no tienen necesariamente nada que ver entre sí.
La historia presentada por Hollywood
Imaginad un documental sobre el Holocausto que no mencione Alemania nazi.
Imaginad un documental sobre la matanza en 1965-66 de hasta un millón de “comunistas” en Indonesia que no mencione el papel crucial jugado en la matanza por EE.UU.
Pero no hay necesidad de imaginarlo. Ha sido filmado, y fue estrenado el verano pasado. Se llama The Act of Killing y no menciona el papel de EE.UU. Dos artículos en el Washington Post sobre la película tampoco lo mencionan. La matanza indonesia, junto con el encarcelamiento sin proceso de cerca de un millón de personas y el uso generalizado de la tortura y las violaciones, es uno de los grandes crímenes del Siglo XX y es ciertamente bien conocida entre los que tienen por lo menos un modesto interés en la historia moderna.
Envié un correo electrónico enviado a la redactora del Washington Post que escribió la reseña de la película:
“El hecho de que usted pueda escribir sobre este evento histórico y no mencione una sola palabra sobre el papel del gobierno de EE.UU. es un triste comentario sobre su intelecto y su conciencia social. Si la cinta en sí omite cualquier mención seria del papel, condena al cineasta y a usted por no destacar este hecho. Por lo tanto la ignorancia y el lavado de cerebro del pueblo estadounidense sobre la política exterior de su país (es decir el holocausto) continúan década tras década, gracias a gente en los medios como Mr. Oppenheimer [uno de los cineastas] y usted.”
La autora de la reseña del Post, en lugar de sentirse ofendida por mi lenguaje desmedido, fue realmente impresionada por lo que dije y me pidió que le enviara un artículo describiendo el papel de EE.UU. en Indonesia, y que trataría de lograr que fuera publicado en el Post como artículo de opinión. Lo hice y ella me escribió que había apreciado muchísimo lo que le había enviado. Pero –como yo estaba seguro que ocurriría– el Post no publicó mi opinión. Por lo tanto este incidente puede haber tenido el único mérito de iluminar a una redactora del Washington Post sobre los estándares periodísticos y la política de su propio periódico.
Y ahora, acaba de ser estrenado, tenemos el filme “: Mandela, del mito al hombre [Largo camino hacia la libertad] basado en la autobiografía de Nelson Mandela del mismo nombre de 1994. El heroico Mandela pasó cerca de 28 años en prisión en manos del gobierno del apartheid sudafricano. Su arresto y encarcelamiento fueron el resultado directo de una operación de la CIA. Pero la película no menciona el papel jugado por la CIA o ninguna otra agencia de EE.UU.
Para hacer justicia a los realizadores de la película, el propio Mandela, en su libro, no acusó a la CIA por su encarcelamiento, y escribió: “La historia nunca ha sido confirmada y yo nunca he visto ninguna evidencia fiable de su veracidad”.
Bueno, el señor Mandela y el cineasta debieran leer lo que escribí y documenté sobre el tema algunos años después de la publicación del libro de Mandela, en mi propio libro: Rogue State: A Guide to the World’s Only Superpower (2000). No es una “prueba concreta”, pero creo que convence a todos los lectores de que lo que ocurrió en África del Sur en 1962 fue otra de las operaciones de la CIA que todos hemos llegado a conocer y apreciar. Y casi todas mis fuentes estaban a disposición de Mandela cuando escribió su autobiografía. Ha habido especulación sobre lo que finalmente condujo a la liberación de la prisión de Mandela; tal vez se hizo un trato respecto a su conducta después de la prisión.
Desde un punto de vista puramente educacional, ver películas como las dos mencionadas anteriormente puede ser peor que no exponer su mente a todo el tratamiento de cultura pop de la historia o la política exterior de EE.UU.
La historia según la prensa diaria estadounidense
Durante el cierre parcial del gobierno federal de EE.UU. en octubre por una disputa presupuestaria, el columnista del Washington Post, Max Fisher, se preguntó si alguna vez había ocurrido algo semejante en otro país. Decidió que “realmente existe un precedente extranjero: sucedió una vez en Australia. En 1975, el gobierno australiano cerró sus operaciones porque el parlamento no había aprobado su financiamiento, bloqueado por un altercado presupuestario. Se pareció mucho al cierre estadounidense actual, o a los 17 cierres anteriores en EE.UU.” [2]
Con la excepción de lo que Fisher no nos dice: que hay fuertes indicios de que la CIA utilizó la ocasión para imponer un cambio de régimen en Australia, en el cual el Gobernador General, John Kerr –un hombre que había estado íntimamente involucrado con fachadas de la CIA durante muchos años– destituyó a Edward Gough Whitlam, el primer ministro democráticamente elegido cuyas diversas políticas habían sido una espina clavada en el cuerpo de EE.UU., y de la CIA en particular.
Una vez más tengo que citar mis propias palabras, porque la historia del golpe de la CIA en Australia –que yo sepa– no está descrita en ningún tipo de detalle en ningún sitio fuera de mi libro Killing Hope: U.S. Military and C.I.A. Interventions Since World War II (2004).
Los estadounidenses viven en un Estado policial orwelliano. Eso, o en la mayor democracia de todos los tiempos
Existen aquellos en EE.UU. y Alemania en estos días que insisten en que la Agencia Nacional de Seguridad no es nada comparable con el Ministerio de Seguridad del Estado de Alemania Oriental, o Stasi, que, durante la Guerra Fría, empleó a algo como 190.000 informantes secretos a tiempo parcial, y otros 90.000 agentes a tiempo completo en operaciones de espionaje tanto en Alemania Oriental como Occidental. Desde el fin de la Guerra Fría, las revelaciones de los archivos del Stasi han llevado a que miles de colaboradores hayan sido expulsados de la vida pública. Incluso ahora, nuevas acusaciones de una asociación con el Stasi pueden perseguir a políticos y celebridades en Alemania. [3]
Todo esto, por cierto, proviene de una era antes de que casi toda la información y los secretos fueran electrónicos. Era en gran parte trabajo intensivo. En la era digital, la NSA tiene muy poca necesidad de que individuos espíen a sus amigos, conocidos, y colegas. (En todo caso, el FBI también se puede ocupar de esas actividades.)
¿Podemos llegar a esperar que un día los empleados de la NSA sufran la desgracia pública como numerosos empleados e informantes del Stasi? No serán más castigados que los criminales de guerra Bush y Cheney. Solo los que han denunciado los crímenes de la NSA han sido castigados, como Edward Snowden y varios otros denunciantes.
Notas:
Washington Post, 21 de noviembre de 2013
Washington Post, 1 de octubre de 2013
Washington Post, 18 de noviembre de 2013
William Blum es autor de Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, Rogue State: a guide to the World’s Only Super Power . Su último libro es: America’s Deadliest Export: Democracy. Contacto: BBlum6@aol.com 
Fuente original: Williamblum.org
Fuente http://www.zcommunications.org/if-nature-were-a-bank-they-would-have-already-rescued-it-by-william-blum.html

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ataque de matones y represión de policías en córdoba Monsanto contamina el medio ambiente y también la democracia

La Arena


La última noticia relacionada con Monsanto procedió de Córdoba. Ocurrió este jueves 28, en la planta de tratamiento de semillas que la multinacional viene construyendo sin contar con el previo informe de impacto ambiental requerido por la ley de ambiente.
A las 8 de la mañana, 60 matones traídos por la UOCRA en dos colectivos y vehículos, atacó sin previo aviso a los vecinos y ambientalistas en su campamento de protesta. Las carpas están desde el 17 de setiembre pasado, cuando comenzó el acampe, motorizado por la “Asamblea Malvinas lucha por la Vida”. Jóvenes de ambos sexos y vecinos fueron golpeados con palos y piedras por la patota. La agresión tenía un objetivo preciso: que 7 camiones llegados desde la planta de Monsanto en Rojas, provincia de Buenos Aires, pudieran ingresar y descargar su material.
Hubo 20 heridos, a pesar que en el sitio estaban diez policías como custodia preventiva. Los uniformados no hicieron nada para impedir la agresión ni para separar a los violentos. Peor aún, tres horas más tarde, cuando habían recibido refuerzos de la Guardia de Infantería, en vez de antender los reclamos de los manifestantes, los reprimieron con balas de goma.
Los heridos fueron a declarar ante la fiscalía de Víctor Chiapero, quien dijo estar tratando de identificar a los intervinientes. Menuda tarea, aunque el fotógrafo Andrés Baissero, de Ecos Córdoba, le dio una interesante punta: uno de los vehículos que trasladó a la patota es una Iveco placa DZZ 611, con patente oficial del gobierno de Córdoba. Las fotos circularon por las redes sociales y fueron publicadas por La Mañana de Córdoba en su edición de ayer. Son seis fotografías y recién en las dos últimas el chofer logra pararse al frente de la unidad con la vana intención de tapar la patente.
Entre las heridas estuvo Sofía Gatica, emblemática integrante de Madres de Barrio Ituzaingó, que el año pasado logró llevar a juicio el primer caso de contaminación por fumigación de los sojeros de los suburbios. Ella fue golpeada en setiembre en el acampe y ayer nuevamente, siendo internada en el Hospital de Urgencias. En los días previos fue amenazada en un colectivo y luego golpeada por dos personas a la salida del trabajo. ¿Hay que ser mal pensados para sospechar que Monsanto movió los hilos de la UOCRA y represión policial?
Con gobiernos de turno
La multinacional con sede en Missouri, Estados Unidos, detenta una posición hegemónica en semillas transgénicas de soja y maíz. Logró tal hegemonía con una política comercial de anchas espaldas financieras y mucho apoyo de diversos gobiernos.
Su táctica sudamericana fue vender “libremente” las semillas, atadas al glifosato y todo un paquete tecnológico, para ir ganando mercados. Su estrella de esos años fue la RR Round Up, autorizada en los años '90 por Carlos Menem y especialmente su secretario de Agricultura, Felipe Solá (que luego recaló en el duhaldismo, el kirchnerismo y actualmente en el massismo).
Una vez que copó la parada, desde 2012, Monsanto hace firmar a los productores un contrato por el que los obliga a pagar regalías, a no utilizar semillas para la resiembra y a permitirle a la firma fiscalizar su uso. Según su propaganda, la apretada le ha reportado el “acuerdo” del 80 por ciento de sus clientes. Por las dudas, con el auspicio del último ministro del área, Norberto Yauhar, la multinacional impulsó un proyecto de ley de semillas que asegurará su negocio y el de otras multinacionales como Syngenta, Bayer, etc.
Lo bueno es que ese riesgo mortal para miles de pequeños propietarios rurales y pueblos originarios ha despertado la oposición de la Subsecretaría de Agricultura Familiar, el Movimiento Nacional Campesino Indígena, el Movimiento Campesino de Córdoba y otras entidades que defienden al verdadero “campo”.
Monsanto no descansa. En el suplemento de La Voz del Interior (6/9) hacía la propaganda a toda página de su novedad en semilla. En medio de la publicidad, una línea aclaraba lo obvio: “Para acceder a los beneficios de Intacta RR2 PRO deberás suscribir una licencia de uso con Monsanto”.
La justicia también...
El gobernador José M. de la Sota hace todo lo posible para concretar la polémica fábrica de Monsanto en Malvinas, a 16 km de la capital cordobesa, en un predio de 27 hectáreas contiguo a barrios y escuelas de esa localidad. Esto último fue denunciado desde el comienzo por los vecinos y las entidades ambientalistas que los apoyan, caso de “Médicos de Pueblos Fumigados” del médico Medardo Ávila Vázquez (querellante en el juicio por las fumigaciones en Barrio Ituzaingó), la fundación FUNAM del biólogo Raúl Montenegro y el Club del Derecho del abogado Federico Macciochi. Este espectro funciona y apoya a la “Asamblea Malvinas lucha por la Vida” donde hay varios referentes, entre ellos Gastón Mazzallay y la propia Gatica.
El anuncio sobre la “inversión” la dio, muy contenta, Cristina Fernández de Kirchner en junio de 2011 en su comparendo ante el Council of Americas reunido en Nueva York, con su anfitriona, la banquera Susan Segal. La presidenta manifestó que Monsanto ya había impreso un folleto y “cuando eso sucede -dijo- es porque la inversión ya está asegurada”.
Su adversario De la Sota también festejó la novedad. Y último en la cadena de mandos políticos, se sumó el intendente radical de Malvinas, Daniel Arzani.
Este terceto, en especial el dúo que vive en Córdoba (gobernador e intendente), se ha negado a dos de las peticiones de los manifestantes y ambientalistas: realizar una audiencia pública para escuchar las razones y sinrazones de las partes; y proceder a una consulta popular de la población de Malvinas, para saber si ésta está de acuerdo o no con la polémica instalación.
Supuestamente las ventajas de la inversión, por sus efectos económicos y puestos de trabajo, serían tantas e inobjetables, que el intendente y el gobernador no deberían tener ningún problema en ganar por goleada la votación. Sin embargo la niegan.
La corporación de Missouri ha colonizado la justicia mediterránea. Todos los recursos presentados por el abogado Macciochi han sido rechazados: ni audiencia pública, ni consulta popular ni informe de impacto ambiental previo a las obras.
La jueza Graciela Escudero de Fernández y luego el Tribunal Superior de Justicia (de Injusticia, se ironiza), fallaron en un sentido supuestamente salomónico: autorizaron el avance de las obras, pero dijeron que luego no se puede operar si no está el informe ambiental.
Contamina la democracia
Es obvio que hay una trampa. Nadie va a comprar un predio de tantas hectáreas y hacer una inversión millonaria, si no tiene asegurado que lo van a dejar producir. Y la inversión cordobesa produciría 60.000 toneladas de granos de maíz al año, habiendo sido presentada como la más grande en su tipo a nivel internacional de la compañía. Esas obras no se encaran si no hay suficientes garantías gubernamentales y judiciales.
En cambio donde a la firma no le ha ido bien fue en Río Cuarto. El intendente radical Juan Jure, con el apoyo de la Universidad Nacional, y la oposición de la Sociedad Rural y el Centro Empresario, resolvió rechazar la instalación de Monsanto. Lo hizo basándose en la evaluación de impacto ambiental de la Dirección de Zoonosis y Ambiente del Entre Descentralizado de Control Municipal y el dictamen jurídico de la Fiscalía Municipal.
En esa importante ciudad del sur provincial, la multinacional y su asociada Bio4, que ya está radicada en el Parque Industrial, tenían pensado instalar un centro de investigación y mejoramiento de variedades de soja e híbridos de maíz, con depósito de agroquímicos, según informó la Revista El Sur, n° 93, noviembre 2013 (“El rastro de Monsanto”).
Muy buen dato que Jure cerrara las puertas a la empresa sindicada como gran envenenadora mundial, por más que sus directivos sigan ganando premios internacionales. Robert Fraley, director de Tecnología de Monsanto, al recibir en octubre pasado el Premio Mundial de Alimentación 2013, aseguró que “treinta años de investigación han validado la seguridad de los productos biotecnológicos” (Infocampo, 1/9).
El vocero de la compañía en Córdoba, Adrián Vilaplana, en declaraciones a los medios volvió a negar de plano la consulta popular con el falaz argumento de que la sociedad necesita información y no política. Como si su información y su política empresaria no estuvieran contaminadas no sólo con glifosato sino también, y sobre todo, por bacterias antidemocráticas. Negar la votación, tildar de violentos a los asambleístas, concertar la patoteada con la UOCRA para que los camiones de la empresa pudieran ingresar, presionar a la justicia, concertar con medios monopólicos locales una versión edulcorada y casi “verde” de Monsanto, es afectar la democracia.
El cronista la corta aquí. Se tiene que ir a ver “El mundo según Monsanto”, de la francesa Marie-Monique Robin, película con la que hoy cierra el ciclo de cine “El ojo crítico” que se desarrolla en el gremio de Judiciales de Córdoba.

Fuente original: http://www.laarena.com.ar/opinion-monsanto_contamina_el_medio_ambiente_y_tambien_la_democracia-105954-111.html

Petróleo Atraco y avalancha anti-frack




El diputado texano Michael McCaul, republicano entusiasta de los subsidios, la desregulación y la apertura de tierras públicas, todo a favor de la industria del gas y del petróleo, opositor de energías renovables como la solar y de las reformas migratorias, vino a apoyar, junto al diseño geopolítico de Washington para América del Norte, el atraco petrolero de Wall Street y las grandes petroleras articulado por EPN. Presidente del House Committee on Homeland Security (Comité de Seguridad del Suelo Patrio de la Cámara Baja), McCaul dijo que el grupo que encabezó en la interparlamentaria de la semana pasada, está por la independencia y seguridad energética en EU y por los acuerdos transfronterizos de hidrocarburos y que “México tiene tremendos recursos, todos los recursos shale (gas) en la parte norte de México y todo esto puede tener un efecto positivo” (La Jornada, 23/11/13). No aclaró para quién todo esto es positivo porque su misión fue encubrir bajo la seguridad energética de América del Norte la incautación de la renta petrolera mexicana a favor de las Exxon/Chevron de allá y de una codiciosa camarilla de acá. El asalto a la nación es tan vasto, sus efectos fiscales e impositivos tan profundos, que requiere de firmas bancarias e inversión too big to fail –como las impolutas Citigroup, Morgan Stanley, Bank of America, etcétera– y de la creación de más espacios de desregulación, opacidad y discrecionalidad, para articular otro festín privatizador que esta vez hace añicos la soberanía y debilita todavía más la ya precaria base económica de la estabilidad y paz social al conjuntar mecanismos de facto de represión antipopular y antinacional (Iniciativa Mérida/contrainsurgencia) con el fomento del shale y de la fractura hidráulica o frack que inflige a México una vorágine de perforación vertical/horizontal que acarrea gran devastación sobre la salud de la población, de la biota, las cuencas hídricas, el territorio y la atmósfera. (detalles)
Aunque a cargo del Comité de seguridad del suelo patrio no se oyó de McCaul y su comitiva ni una palabra sobre la marea social contra el frack en EU. De California a Nueva York y de Illinois hasta Texas, ya son 400 las entidades que promueven o han formalizado la suspensión, moratoria y/o prohibición del frack. Es una avalancha que crece entre legislaturas de estados, condados, ciudades y consejos de ciudad, de distrito, comunales, vecinales: Nueva York, Detroit, Princeton, Buffalo, Pittsburg etc., (ver foodandwaterwatch.org). Fue un silencio sonoro porque desde hace tiempo la cúpula petrolera, desde Houston, difunde, más que alarma, pánico, ante el creciente rechazo social al desastre médico y ambiental de la explotación del gas y petróleo de lutitas (shale). A tal punto llega la inquietud de los que plantean trasladar el desastre –y el negocio– al sur del Bravo, que ven a la protesta como una insurgencia ante la cual procede, como en la periferia, el uso de la represión y el manejo militar.
Recuérdese que eso se ventiló en una junta privada justo en Houston, Texas, tierra natal del diputado McCaul. El uso de tácticas y personal militar en comunidades de EU, aunque ilegal, se generaliza como lo indica la acumulación de tags en línea sobre el tema. Las observaciones del gerente de una petrolera son reveladoras y concisas por lo que se refiere a la actitud de la cúpula del ramo y sus voceros. Un funcionario de Kellog Brown and Root, ex subsidiaria de Halliburton, que según Los Angeles Times (4/7/07) en algún momento estuvo a cargo del manejo de 15 mil mercenarios desplegados en Irak y ahora se encarga de la comunicación social de una conocida firma shale, recomendó a los gerentes de la industria, que bajen el Manual de Contrainsurgencia del Cuerpo de Marinos/Ejército de EU porque contiene gran cantidad de lecciones. Les aconsejó tomar un curso ofrecido por Harvard y el MIT dos veces al año, sobre El Manejo de un público enojado (Dealing with an angry Public). Tomen ese curso y vinculenlo al Manual de Campo en Contrainsurgencia...muchos de nuestros gerentes están tomando ese curso... Les ofrece las herramientas en los medios de comunicación y cómo lidiar con tanta controversia como la que nosotros, como industria tenemos que enfrentar...Consigan el Manual Rumsfeld. Todos Uds están familiarizados con Donald Rumsfeld. Es mi Biblia.
La cúpula de la industria del gas y petróleo sabe, por sus propias evaluaciones y estudios internos, lo riesgoso y hambriento de territorio que es la explotación shale. Van a países donde las leyes y el estado de derecho son frágiles y pueden, bajo amparo del Pentágono, hacer sus atracos y desastres ambientales junto a sus alcahuetes locales. Conocen lo devastador que es el frack para la vida, el agua y el medio ambiente. Y porque la resistencia civil al frack en Estados Unidos, crece día a día.
jsaxef.blogspot.com
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/11/28/opinion/030a1eco

domingo, 1 de diciembre de 2013

Por qué los agricultores africanos no quieren transgénicos


Truthout

Traducido del ingles para Rebelión por Atenea Acevedo

Las voces de las corporaciones y sus aliados están haciendo un llamado a la promoción de las semillas transgénicas (y las modificaciones necesarias a las leyes africanas a fin de permitir su propagación) como solución a la baja producción de alimentos y al hambre en África. El Premio Mundial de la Alimentación fue otorgado en octubre pasado a tres científicos, dos de ellos pertenecientes a los gigantes de la agroindustria Monsanto y Syngenta, por sus avances en el desarrollo de organismos genéticamente modificados. Recientemente los editores del Washington Post pidieron “dar una oportunidad a los cultivos transgénicos” en África y plantearon un debate abierto. La Alianza por la Soberanía Alimentaria en África, una red de pequeños agricultores, ganaderos nómadas, cazadores-recolectores, indígenas, ciudadanos y ambientalistas africanos, acepta gustosa la invitación al debate y hace oír las voces de los agricultores africanos.
Promover los transgénicos como solución denota la falta de respeto por la cultura africana y ofende nuestra inteligencia, pues la idea parte de nociones sumamente superficiales de la agricultura de nuestro continente: se basa en la imagen popular entre muchos occidentales que ven un África pobre, indigente, hambrienta, plagada de enfermedades, desahuciada e inerme, necesitada de la salvación de un ángel blanco y occidental. Es la misma imagen esgrimida por los colonialistas para racionalizar sus desmanes en África, la misma imagen esgrimida hoy por los neocolonialistas para racionalizar sus tropelías en pos de las tierras y los recursos naturales africanos.
Quienes promueven la falsa solución de los transgénicos recomiendan a los agricultores africanos el desarrollo de un ciclo de dependencia de largo plazo, tal vez irreversible, de los intereses de un pequeño puñado de tomadores de decisiones dentro de las corporaciones, quienes definirían qué semillas, con qué características genéticas y necesitadas de qué insumos químicos se producirían y pondrían a disposición de los pueblos africanos. Es el camino hacia una profunda vulnerabilidad y centralización de la toma de decisiones que se contrapone a las buenas prácticas agrícolas y a la sólida formulación de políticas públicas. Tanto las evidencias como nuestras experiencias con los agricultores apuntan claramente hacia un camino más racional y adecuado: invertir en una transición a sistemas agropecuarios más sustentables y agroecológicos que confíen en la sabiduría y la capacidad de decenas de millones de agricultores africanos para tomar decisiones, controlar y adaptar sus recursos genéticos como vía para fomentar un mayor bienestar y capacidad de resiliencia en África.
¿Qué ha sucedido tras 20 años de cultivos transgénicos en Estados Unidos? Los agricultores que se dedicaron a cultivar organismos genéticamente modificados con tolerancia a los herbicidas hoy lidian con el costo de combatir las malas hierbas resistentes a los herbicidas. Se calcula que 49% de las granjas estadounidenses sufren de malas hierbas resistentes al herbicida Roundup, es decir, 50% más que el año pasado. En consecuencia, desde 1996 se ha registrado un desproporcionado incremento en el uso de herbicidas: más de 225 millones de kilogramos en Estados Unidos. Mientras tanto, los agricultores que se dedicaron al cultivo de transgénicos resistentes a los pesticidas lidian con el costo de las plagas secundarias, inmunes gracias a las toxinas integradas. En China y la India los ahorros iniciales por el menor uso de insecticida en el algodón Bt se hicieron polvo con el surgimiento de las plagas secundarias.
Según el Centro Africano de Bioseguridad, en Sudáfrica el maíz de un solo gen Bt (diseñado para producir toxinas pesticidas) ha desarrollado una resistencia tan completa en los insectos que tuvo que ser retirado del mercado. En temporadas pasadas el fracaso generalizado del producto causó que se compensara a los agricultores por rociar insecticidas sobre sus cultivos a fin de evitar pérdidas económicas. Esta fallida tecnología será ahora introducida a otros países africanos con los auspicios del proyecto Maíz Hidroeficiente para África que promueven conjuntamente Monsanto y la Fundación Gates.
India acaba de establecer una moratoria de 10 años que impide la plantación de su primer cultivo transgénico con fines alimentarios. México ha prohibido el cultivo de maíz transgénico, Perú ha establecido una moratoria de 10 años que impide la importación y el cultivo de semillas transgénicas, y Bolivia se ha comprometido a abandonar el cultivo de todos los transgénicos para 2015. El año pasado China anunció su deslinde de la generalizada adopción de transgénicos por lo menos en los próximos cinco años para favorecer el desarrollo de cultivos no transgénicos de alta productividad y más sustentables. Prácticamente en todas partes los consumidores se muestran hostiles a los transgénicos.
Los autores de la edición 2013 del informe sobre comercio y medio ambiente de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, titulado “Actuar antes de que sea demasiado tarde: hacer que la agricultura sea verdaderamente sostenible en aras de la seguridad alimentaria en un clima cambiante”, recomiendan “un rápido y significativo viraje de la producción industrial convencional, de monocultivo y sumamente dependiente de insumos externos a mosaicos de sistemas de producción regenerativa y sostenible que además mejoren considerablemente la productividad de los pequeños agricultores y fomenten el desarrollo rural” si queremos prepararnos para los desafíos que nos depara el futuro.
Los cultivos transgénicos no tienen nada que ver con el fin del hambre en el mundo, no importa cuánto disfruten los portavoces de la industria de los organismos genéticamente modificados explayarse cada vez que hablan del tema. Lo que necesitan los agricultores africanos es apoyo para el desarrollo y la difusión de prácticas agrícolas sostenibles y probadas para alimentar a nuestros pueblos y conquistar la soberanía alimentaria. Las voces protagónicas del debate deben ser las suyas, no las de la propaganda de las corporaciones cuyo único fin es vender más transgénicos y sustancias químicas.
Fuente: http://truth-out.org/news/item/20058-why-african-farmers-do-not-want-gmos

sábado, 30 de noviembre de 2013

Hablemos en serio acerca del cambio climático



Democracy Now


Un nuevo evento climático extremo está afectando una de las tradiciones más populares de Estados Unidos: el Día de Acción de Gracias. Los meteorólogos de The Weather Channel han denominado a esta tormenta de invierno “Bóreas”, en honor al antiguo Dios del viento norte de la mitología griega, el portador del invierno. Se ha informado que al menos catorce personas han muerto hasta el momento como consecuencia de la tormenta y 58 millones han sido afectadas. Bóreas ha provocado nevadas y lluvias heladas a lo largo del noreste de Estados Unidos en los días de mayor tránsito del año. Los informes sobre el tiempo en la televisión siguen todos el mismo modelo: el intrépido periodista aparece de pie junto a una autopista nevada o en un aeropuerto donde los pasajeros están varados. ¿Acaso no sería una buena idea aprovechar la escena de los transportes que utilizan combustibles fósiles como excusa para hablar del cambio climático? ¿Por qué no hablamos de cómo nuestro estilo de vida, que depende tanto de actividades que emiten gases de efecto invernadero, desde conducir automóviles hasta viajar en avión, contribuye directamente a distorsionar el clima?
Los expertos del clima prevén que, a medida que aumente la temperatura de la Tierra, los eventos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes y severos. El Centro Tyndall para la Investigación sobre el Cambio Climático es una organización con sede en Gran Bretaña que reúne a científicos y expertos para investigar, evaluar y comunicar las nuevas realidades provocadas por el calentamiento global. Los científicos del Centro Tyndall asistieron la semana pasada a la conferencia sobre cambio climático de las Naciones Unidas en Varsovia, Polonia. Kevin Anderson es el subdirector del centro. Si bien Varsovia está a tan solo dos horas de avión de Manchester, Anderson prefirió tomar el tren, por lo que viajó durante 23 horas.
“Las emisiones de dióxido de carbono provocadas por los aviones son bastante emblemáticas de la vida moderna, en especial para el puñado de personas ricas como nosotros, y simbolizan lo que hacemos día a día. No pensamos dos veces sobre si generamos más o menos emisiones de carbono. Creo que, hasta cierto punto, los científicos están haciendo un excelente trabajo para mostrar la gravedad del problema, pero el lenguaje que hemos utilizado no ha demostrado la gravedad del asunto a los responsables políticos y eso puede verse claramente aquí. En las grandes sesiones plenarias se puede escuchar a los ministros afirmar con su retórica vacía: ‘Debemos hacer algo al respecto’. Son obviedades. Podemos hablar durante horas, pero la ciencia ha demostrado que este proceso está mal encausado”, sostuvo el Profesor Anderson.

La conferencia le brinda a un miembro de la delegación de jóvenes la oportunidad de hablar ante la sesión plenaria. Este año, fue Marian Hussein Osman, una joven activista somalí, originaria de Mogadiscio, quien habló ante los presentes: “Si bien la existencia humana no es negociable, ustedes hicieron una apuesta de 21 años con respecto a nuestro futuro. En las últimas horas [de negociaciones], ministros y delegados, les ruego que no permitan que Varsovia se convierta en otro Copenhague. La avaricia y los intereses mezquinos de una minoría no deberían despojarnos de lo que son indiscutiblemente nuestros derechos humanos inalienables. En un momento en que nuestros hogares, nuestro sustento e incluso la existencia geofísica están en riesgo, una mayor ambición para combatir el cambio climático no es algo opcional, sino fundamental”.
Poco antes de finalizar la cumbre, alrededor de 800 personas abandonaron las negociaciones y declararon a la conferencia sobre cambio climático de Varsovia la peor hasta la fecha. Llevaban carteles que decían: “Los contaminadores hablan, nosotros marchamos”, debido a que las negociaciones de la ONU en Varsovia fueron, por primera vez, co-auspiciadas por las industrias del carbón y el petróleo. Mientras cientos de activistas y representantes de ONG se reunían en el hall del Estadio Nacional de Varsovia (donde se desarrolló la cumbre sobre cambio climático) para abandonar la conferencia, el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, tomó la palabra: “Tenemos un mensaje para nuestros líderes políticos: entiendan que la naturaleza no es negociable. No podemos cambiar la ciencia, sino que debemos cambiar la voluntad política. Tienen la capacidad para hacerlo, y ya no pueden seguir postergándolo. Deben comenzar a hacerlo ahora”.
Quienes abandonaron la conferencia también llevaban otro mensaje, la palabra en español “Volveremos”, junto a la traducción al inglés: “We will be back”. Jamie Henn, de 350.org, sintetizó el espíritu de la acción de abandonar la conferencia y la promesa colectiva de quienes se reunieron para fortalecer los movimientos de base a nivel mundial: “Creo que el acontecimiento más importante en este momento es que algunas de las ONG más grandes del mundo, como WWF , Oxfam, Greenpeace, grupos que tradicionalmente han participado en este proceso están diciendo ‘Necesitamos cambiar de táctica. Necesitamos comenzar a pensar en la industria de los combustibles fósiles de otra manera’. El mensaje de la camiseta dice: ‘Los contaminadores hablan, nosotros marchamos’. Creo que haber salido de las negociaciones demuestra que habrá un nuevo tipo de compromiso para realmente enfrentarse a la industria de los combustibles fósiles, realizar campañas de desinversión, oponerse a los oleoductos como Keystone XL. Nos estamos dando cuenta de que para poder lograr un avance con respecto al clima, no podemos simplemente asistir a las conferencias y pedir a los líderes políticos que adopten medidas. Necesitamos enfrentarnos directamente a la industria”.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2013 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Chevron, Exxon y BP entre las principales responsables del cambio climático Solo 90 compañías causaron dos tercios de las emisiones de calentamiento global producidas por el hombre

The Guardian

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

La crisis del clima del Siglo XXI, ha sido causada en gran parte por solo 90 compañías, que entre ellas produjeron cerca de dos tercios de las emisiones de gases invernadero generadas desde el comienzo de la era industrial, muestra nueva investigación.
Las compañías varían desde firmas de propiedad de inversionistas –nombres muy conocidos como Chevron, Exxon y BP– hasta firmas de propiedad estatal y bajo dirección gubernamental.
El análisis, publicado por la revista Climatic Change, y bien acogido por el ex vicepresidente Al Gore como un “paso crucial hacia adelante” estableció que la vasta mayoría de las firmas estaban en el negocio de producir petróleo, gas o carbón.
“Hay miles de productores de petróleo, gas y carbón en el mundo”, dijo el climatólogo y autor Richard Heede en el Climate Accountability Institute en Colorado. “Pero los que toman las decisiones, los directores ejecutivos, o los ministros de carbón y petróleo si uno lo limitara a solo una persona, podrían ser transportados en un autobús Greyhound o dos”.
La mitad de las emisiones consideradas fueron producidas solo en los últimos 25 años – mucho más allá de la fecha en la que gobiernos y corporaciones se percataron de que las crecientes emisiones de gases invernadero de la quema de carbón y petróleo estaban causando un peligroso cambio del clima.
Muchas de las mismas compañías también poseen sustanciales reservas de combustibles fósiles que –si son quemadas– ponen al mundo ante un riesgo cada vez mayor de un peligroso cambio climático.
Los expertos en el cambio climático dijeron que el conjunto de datos es el más ambicioso esfuerzo hecho hasta la fecha por responsabilizar a productores individuales de carbono, en lugar de los gobiernos.
El panel de cambio climático de las Naciones Unidas, el IPCC, advirtió en septiembre de que al ritmo actual el mundo corre peligro de agotar dentro de 30 años su “presupuesto de carbono – la cantidad de dióxido de carbono que podría emitir sin entrar en la zona de peligro sobre 2C de calentamiento. El ex vicepresidente de EE.UU. y defensor del medio ambiente, Al Gore, dijo que la nueva contabilidad del carbono podría reajustar el debate sobre la responsabilización por la crisis climática.
Dirigentes reunidos en Varsovia esta semana para conversaciones de la ONU sobre el clima, se enfrentaron repetidamente por el tema de qué países tienen la responsabilidad de resolver la crisis climática – emisores históricos como EE.UU. o Europa o las economías ascendientes de India y China.
Gore, en sus comentarios, dijo que el análisis subrayó que no era solo tarea de los gobiernos actuar respecto al cambio climático.
“Este estudio es un paso crucial hacia nuestro entendimiento de la evolución de la crisis del clima. Los sectores públicos y privados por igual deben hacer lo necesario para detener el calentamiento global,” dijo Gore a The Guardian. “Los que son históricamente responsables de la contaminación de nuestra atmósfera tienen una clara obligación de formar parte de la solución”.
Entre ellos, las 90 compañías en la lista de máximos emisores produjeron un 63% de las emisiones cumulativas globales de dióxido de carbono industrial y de metano entre 1751 y 2010, ascendiendo a unas 914 gigatoneladas de emisiones de CO2, según la investigación. Todas, con la excepción de siete de las 90 son compañías energéticas que producen petróleo, gas y carbón. Las siete restantes son fabricantes de cemento.
La lista de 90 compañías incluye a 50 firmas de propiedad de inversionistas – sobre todo compañías petroleras con nombres ampliamente reconocidos como Chevron, Exxon, BP, y Royal Dutch Shell y productores de carbón como British Coal Corp, Peabody Energy y BHP Billiton.
Unas 31 de las compañías que componen la lista son compañías de propiedad estatal como
Saudi Aramco de Arabia Saudí, Gazprom de Rusia y Statoil de Noruega.
Nueve son industrias dirigidas por gobiernos, que producen sobre todo carbón en países como China, la antigua Unión Soviética, Corea del Norte y Polonia, la anfitriona de las conversaciones de esta semana.
Expertos familiarizados con la investigación de Heede y la política del cambio climático dijeron que esperan que el análisis ayude a romper el impase en las conversaciones climáticas internacionales.
“Parecería como si esto podría romper la obstrucción”, dijo Naomi Oreskes, profesora de historia de la ciencia en Harvard. “Hay todo tipo de países que han producido una cantidad tremenda de emisiones históricas de los que normalmente no hablamos. No hablamos normalmente de México o Polonia o Venezuela. Por lo tanto no se trata solo de rico contra pobre, es también productores contra consumidores, y ricos en recursos contra pobres en recursos.”
Michael Mann, el climatólogo, dijo que espera que la lista conduzca a mayor escrutinio del uso de las compañías del petróleo y el carbón de sus reservas restantes. “Lo que pienso que sería un cambio radical en este caso es el potencial para una identificación clara de las fuentes de futuras emisiones”, dijo. “Aumenta la rendición de cuentas por la quema de combustibles fósiles. No se puede quemar combustibles fósiles sin que el resto del mundo lo sepa.”
Otros se mostraron menos optimistas de que llevar las cuentas de manera más exhaustiva de las fuentes de emisiones de gases invernadero facilitaría el logro de la reducción de emisiones requerida para evitar un catastrófico cambio climático.
John Ashton, quien sirvió como negociador jefe del cambio climático del Reino Unido durante seis años, sugirió que los resultados reafirman el papel central en la economía de las entidades productoras de combustibles fósiles.
“El desafío que enfrentamos es pasar en el espacio de no mucho más que una generación de un sistema de energía intensivo en carbono a un sistema energético neutral en carbono. Si no lo hacemos no tendremos ninguna probabilidad de mantener el cambio climático dentro del umbral de los 2C,” dijo Ashton.
“Al destacar la manera en la cual una cantidad relativamente pequeña de grandes compañías se encuentran al centro del actual modelo de crecimiento intensivo en carbono, este informe destaca ese desafío fundamental”.
Mientras tanto, Oreskes, quien ha escrito extensivamente sobre la negación del clima financiada por las corporaciones, señaló que varias de las principales compañías en la lista han financiado el movimiento de cambio climático.
“Para mí una de las cosas más interesantes en las que hay que pensar es la coincidencia de productores en gran escala y del financiamiento de campañas de desinformación, y cómo eso ha retrasado la acción”, dijo.
Los datos representan ocho años de exhaustiva investigación de emisiones de carbono con el transcurrir del tiempo, así como la historia de propiedad de los principales emisores.
Las operaciones de las compañías cubren el globo, con sedes de las compañías en 43 países diferentes. “Esas entidades extraen recursos de cada provincia con petróleo, gas natural y carbón en el mundo, y procesan los combustibles para obtener productos comercializables que son vendidos a consumidores en cada nación de la Tierra”, escribe Heede en el documento.
Las mayores de las compañías de propiedad de inversionistas fueron responsables de una parte más grande de lo normal de las emisiones. Casi un 30% de las emisiones fueron producidas solo por las mayores 20 compañías, estableció la investigación.
Según el cálculo de Heede, las compañías petroleras y productoras carbón dirigidas por el gobierno en la antigua Unión Soviética produjeron más emisiones de gas invernadero que ninguna otra entidad – algo menos de un 8,9% del total producido con el transcurrir del tiempo. China llega cerca, en segundo lugar, con sus entidades dirigidas por el gobierno que representan un 8,6% de las emisiones totales del globo.
ChevronTexaco fue el principal emisor entre las compañías de propiedad de inversionistas, causando un 3,5% de las emisiones de gas invernadero hasta la fecha, y Exxon está bastante cerca con 3,2%. En tercer lugar, BP causó un 2,5% de las emisiones globales hasta la fecha.
El historial histórico de emisiones fue basado en el uso de registros públicos y datos del Centro de Información y Análisis de Dióxido de Carbono del departamento de energía de EE.UU., y tuvieron en cuenta las emisiones a todo lo largo de la cadena de producción y distribución.
El centro estimó las emisiones industriales globales desde 1751 en 1.450 gigatoneladas.
Suzanne Goldenberg es corresponsal medioambiental de The Guardian en EE.UU.
Fuente: http://www.theguardian.com/environment/2013/nov/20/90-companies-man-made-global-warming-emissions-climate-change