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viernes, 7 de febrero de 2014

¿Y si la ciudadanía soviética hubiera dejado que los nazis entraran alegremente en Leningrado?





“El asedio nazi a Leningrado todavía es sagrado en Rusia” es el título de una nota de Elena Vicéns [EV] en el global-imperial del pasado miércoles [1]. Antes de entrar en materia: ¿todavía?, ¿por qué “todavía”? ¿Asunto sagrado?, ¿no debería serlo? ¿Están anclados en el pasado jurásico los ciudadanos rusos? ¿No son suficientemente posmodernos?
El asunto del escrito. “¿No habría sido mejor entregar Leningrado para salvar a cientos de miles de vidas?” Esta era la única pregunta, señala la autora, de una encuesta que el canal Dozhd (Lluvia) colgó en su página -¡qué geniales! ¡qué publicista-sociólogo tan pero que tan agudo!- en vísperas de la conmemoración del 70 aniversario del fin del asedio nazi a Leningrado, uno de los episodios más trágicos de la Segunda Guerra Mundial. Sucintamente: el bloqueo —900 días, desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944— “costó la vida a más de un millón de personas, principalmente niños, mujeres y ancianos que murieron de hambre, frío y en los ataques aéreos diarios”.
Los sobrevivientes de los acontecimientos [2] “se sintieron ofendidos por la encuesta, así como también muchas otras personas, que bombardearon al canal con reacciones críticas, por considerar que la pregunta, además de ser inadecuada, era un insulto a la memoria de las víctimas del nazismo”. Parece razonable la indignación. ¿O no lo es? ¿Cosas de viejos quisquillosos?
Ante la avalancha de críticas, el canal optó por eliminar la polémica pregunta de su página y el redactor jefe pidió perdón. Pero ya era tarde comenta EV: “el escándalo se había extendido por la blogoesfera rusa, comenzaron a protestar políticos y autoridades, lo que finalmente derivó en un acoso del canal y en su retiro del paquete de televisión por cable de algunas importantes compañías rusas”. Item más: “los diputados de la Duma, indignados por lo que calificaron de “intento de rehabilitación del nazismo”, condenaron la “conducta blasfema e insultante” del canal y manifestaron su intención de aprobar una ley especial para condenar y castigar a quienes enlodan “la memoria de los acontecimientos de la Gran Guerra Patria”.
Daniil Granin, lo recuerda EV, un escritor “que luchó como voluntario en el frente de Leningrado y después escribió uno de los libros más escalofriantes y despiadados sobre el asedio”, relataba en el Bundestag el pasado 27 de enero, el Día Internacional de la Memoria del Holocausto [3], los horrores que vivieron los ciudadanos soviéticos en la ciudad: “Una mujer pierde a su hijo, quien muere de hambre. Tenía tres años. Coloca el cadáver entre las ventanas, hace mucho frío. Y cada día corta un trocito para alimentar a su hija y salvarla aunque sea a ella. La hija tenía 12 años y no lo sabía. La madre no se permitió ni morir ni volverse loca. La niña sobrevivió. Hablé con ella. Lo supo todo después de muchos años. ¿Podéis imaginarse en lo que se había convertido la vida de los asediados?”.
No, seguramente no. Algo podemos intuir.
Granin siguió con su relato. El ejército alemán “sin grandes esfuerzos, en condiciones bastante confortables, esperaba que el hambre y el frío forzaran a la ciudad a capitular... Hacían la guerra no con armas, sino con la ayuda de la hambruna, la artillería de largo alcance, los bombardeos”. No sólo eso. “Eliminaban a civiles indefensos, que no eran capaces de participar en ese duelo”. “Eso es nazismo en su manifestación más asquerosa”, señaló Granin. El silencio en el Bundestag fue total.
(El paso anterior, el relato de Granin, no aparece en la edición impresa. ¿Censura escrita en el global-imperial? No, por favor. ¿Falta de espacio para la publicidad o para incluir en la parte superior de la noticia una fotografía absolutamente prescindible? No se sabe.)
No es de extrañar, afirma razonablemente EV, “la reacción crítica de muchos rusos ante la encuesta”. Resultan extrañas, en cambio, sostiene, “las acciones que decidieron emprender, sin ninguna base jurídica, algunas autoridades televisivas. Así, el presidente de la Asociación de TV por Cable, Yuri Pripachkin, se pronunció por penalizar el canal y desconectarlo de las redes, cosa que algunos proveedores de internet y televisión digital se apresuraron a cumplir”. El viceministro de comunicaciones ruso, Alexéi Volin, propuso al propietario del canal despedir a los autores de la encuesta por “idiotas”. La Asamblea Legislativa de “San Petersburgo” se propuso estudiar posibles sanciones, incluso el cierre del canal.
Empero, Roskomnadzor, la agencia supervisora de los medios de información rusa, facultada, sostiene EV, para tomar medidas para censurarlos, “ni siquiera ha hecho al canal una advertencia oficial, que, de efectuarse, sí podría servir de pretexto para su cierre. Esta actitud del órgano supervisor es interpretada como un apoyo indirecto a Dozhd”. Más aún. En defensa directa del canal intervino el Consejo de Defensa de Derechos Humanos (CDDH) adjunto a la presidencia: “pidió a la fiscalía intervenir ante la desconexión injustificada del canal que han hecho algunas compañías de TV por cable”. La actual presidenta del Consejo de la Federación y ex alcaldesa de la ciudad, Valentina Matviyenko, “intentó calmar la histeria en torno a la desafortunada encuesta y se pronunció en contra del cierre de Dozhd”. E. Masiuk, de la comisión de libertad de expresión y derechos de periodistas en el CDDH, considera que la reacción a la encuesta ha sido desproporcionada. Lo más grave según sus críticos, matiza EV en un alarde de reflexión filosófica de altos vuelos, “es que la pregunta está mal formulada desde un punto de vista ético, ya que una respuesta negativa equivaldría a una aprobación encubierta de las miles de víctimas leningradenses del nazismo”. ¡Qué sensibilidad poliética!
Lo mejor en todo caso para el final. “Pero no hay mal que por bien no venga, y el escándalo en torno a Dozhd ha levantado una ola de interés sobre los detalles de la historia del bloqueo de Leningrado y provocado una animada discusión sobre el derecho a hacer preguntas molestas.” ¿Tal cual lo copio? Tal cual. ¿Es eso lo que enseñan en las actuales escuelas de periodismo? ¿Estudiaría EV en la escuela de El País?
¿Es tan difícil señalar otras preguntas y consideraciones? Más allá del evidente agravio a tantas y tantas víctimas, a centenares de miles, ¿por qué hay que presuponer un escenario de entrega más confortable?, ¿quién puede asegurar que los nazis no hubieran asesinado a miles y miles de ciudadanos y ciudadanas una vez hubieran ocupado la ciudad tras su rendición? ¿Estamos hablando de permitir que el nazismo triunfara en la ex Unión Soviética sin resistencia? ¿Es esta la cuestión? ¿Valoramos adecuadamente la decisiva importancia que tuvo la resistencia casi sobrehumana del pueblo soviético en el resultado de la Segunda Guerra? ¿Nos imaginamos qué hubiera sido de Europa si la URSS hubiera caído en manos de la Alemania hitleriana? ¿No estamos bordeando las aguas del más infame revisionismo histórico? ¿No hay mucho de banal, estúpido, infame e insultante en la pregunta de marras?
¿Hay que censurar entonces? No, nada de eso. Hay que vomitar.

Notas:
[1] Elena Vicéns, “El asedio nazi a Leningrado todavía es sagrado en Rusia”. El País, 5 de febrero de 2014, p. 6
[2] Cada 27 de enero se reúnen y van al cementerio a colocar en las tumbas “no ramos de flores, sino caramelos, galletas y pan seco como símbolos del hambre.”
[3] Auschwitz fue liberado ese día por las tropas del Ejército Rojo.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

La belleza de las finanzas de Shiller y elcanto a las ocupaciones de Whitman





“El dinero, como el lenguaje y el Estado, son las grandes creaciones sociales, las más excelsas sustantivaciones del ser social humano, la expresión de que todos dependemos de todos, de que todos somos por medio de todos. No obstante, hay que observar que en las sociedades capitalistas los productos sociales, en especial el dinero, están siendo empleados para provecho exclusivo de las minorías y para generar desigualdades. Resulta paradójico pero es así: lo que es expresión de la igualdad se emplea para generar desigualdad”

Robert J. Shiller está enajenado por el poder infinito del dinero. Lo conoce y lo trata solo en cuanto figura acabada del valor. No se preocupa por estudiar su génesis. Y por ello desconoce su esencia: el trabajo abstracto. Dicho en su forma perceptible: El gasto de fuerza de trabajo sin tener en cuenta la forma de su gasto. De manera que aquello que es resultado del mundo mercantil, del desarrollo del intercambio, es presentado por Shiller como causa de la diversidad de la actividad productiva. El dinero es la expresión de la igualdad entre los hombres y mujeres, es la abstracción de la particularidad, es la manifestación de que todos somos sus creadores. El dinero, como el lenguaje y el Estado, son las grandes creaciones sociales, las más excelsas sustantivaciones del ser social humano, la expresión de que todos dependemos de todos, de que todos somos por medio de todos. No obstante, hay que observar que en las sociedades capitalistas los productos sociales, en especial el dinero, están siendo empleados para provecho exclusivo de las minorías y para generar desigualdades. Resulta paradójico pero es así: lo que es expresión de la igualdad se emplea para generar desigualdad. Y en la forma más fetichizada del capital, en la forma de capital productor de interés, del dinero que alumbra más dinero, es donde las minorías han descubierto el mecanismo para generar las más crueles expropiaciones de riqueza a las grandes mayorías. Pero Shiller vive tan dominado por las formas fetichistas de la economía, que presenta las finanzas como la fuerza creadora de toda la diversidad de la riqueza, y bajo esa condición la cataloga como bella.
La diversidad de las actividades y las formas económico-sociales
“Más allá de la belleza de la teoría, las finanzas tienen todavía más belleza en aquello que crean, puesto que versan sobre los deseos y las posibilidades humanas, y facilitan las actividades día a día que constituyen nuestras vidas laborales. Estas actividades encaminadas a un objetivo son de por sí bellas, y uno puede retroceder un paso y maravillarse ante ellas, como lo hizo Walt Whitman en su obra de 1892, Hojas de hierba: ¡Yo canto el poema de las ocupaciones! En el trabajo de las máquinas y en los oficios manuales y en la labor de los campos, descubro los desarrollos, y encuentro los eternos designios. ¡Obreros y obreras! Es en su manera de facilitar la diversidad entera de actividades humanas –de una sociedad humana activa, rica y variada, apreciada por todas las personas– que las finanzas manifiestan su belleza más genuina”. Robert J. Shiller, 2012. Las finanzas en una sociedad justa. Ediciones Deusto. Página 223.
Son varias las objeciones que se pueden plantear a estas palabras de Shiller: una, no distinguir con claridad el valor del valor de uso, dos, dejar de lado la forma económica social de los procesos de trabajo, y tres, no mostrar el lado funesto de las finanzas capitalistas. No se llega a entender cómo habiendo producido el poder financiero-capitalista tanto daño a los seres humanos, según ha quedado probado en la crisis económica desatada en el 2008, Shiller presente a las finanzas bajo el halo de la belleza. Está tan atrapado en las categorías aparentes de la economía convencional, que no percibe el carácter destructor inherente al sistema financiero capitalista.
Habla Shiller que las actividades encaminadas a un objetivo son de por sí bellas. Pero bajo “el por sí” de las actividades nadie vive. Toda actividad económica tiene una forma económico-social. En las sociedades esclavistas, en las feudales y ahora en las capitalistas, los trabajadores desarrollan sus actividades bajo el peso de la enajenación: no son dueños de su quehacer económico; no son dueños de los medios de producción que emplean en su trabajo; y no son dueños del producto de su trabajo. Así que no puede haber belleza en la vida enajenada.
Las finanzas, los deseos y el interés
Es un engaño decir con Shiller que las finanzas versan sobre los deseos y las posibilidades humanas. Nos habla del valor de uso y no del valor que se multiplica, esto es, del capital productor de interés, que constituye la esencia de las finanzas. Nadie presta dinero para que el otro satisfaga sus deseos y realice las posibilidades de la humanidad. Al propietario y al gestor del dinero no les importa dónde y en qué va a invertir el otro el préstamo, lo que en verdad les preocupa y les interesa es si el otro será capaz de devolvérselo incrementado con el interés. Y si el otro es un capitalista, industrial o comercial, tampoco le preocupa a éste la satisfacción de sus futuros clientes. No es un acto humanitario el que lleva a cabo el capitalista, sino una exigencia de la economía. Si no produce un servicio o un producto que sea necesario y de acuerdo con la calidad media y los precios medios, nadie se lo comprará y no hará negocio. Pero él quiere hacer negocio. Así que se esmera en producir un valor de uso de la mejor calidad y al precio más competitivo. Pero este objetivo es un medio para su verdadero fin: el enriquecimiento.
El sujeto de las ocupaciones
También Shiller malinterpreta a Whitman. No creo que Whitman se maravillara ante el desenvolvimiento de las actividades económicas y de sus sujetos principales, los obreros y las obreras, según afirma Shiller. Hay dolor, mucho dolor, en lo que canta Whitman. Escuchemos algunos de sus versos en el poema Canto a las ocupaciones: “Si te degradas, te haces criminal o te enfermas, yo me degrado, me hago criminal o me enfermo por amor a ti. Si recuerdas tus actos imprudentes o delictivos, ¿crees que yo no recuerdo mis actos imprudentes o delictivos? Si te embriagas en la mesa, yo me embriago en el extremo opuesto de la mesa. (Porque eres sucio o granujiento, o porque te embriagas una vez, o robaste, o porque padeces una enfermedad crónica, o eres una prostituta, o por tu frivolidad o impotencia, o porque no eres instruido y nunca has visto tu nombre en letra de molde, ¿crees que por eso eres menos inmortal?”. Es obvio que Shiller vio en el poema de Whitman lo que quiso. Es un poema largo muy largo, con demasiados lados. Y uno puede coger lo que le interesa. Y lo que le interesaba a Shiller era maravillarse de la diversidad las actividades económicas y pregonar ilusionado y entusiasmado que eran posibles gracias a las finanzas. Se olvidó de los sujetos y del estado de los sujetos de las actividades económicas, que viven degradaciones, que se ven obligados a prostituirse y a delinquir, que tienen necesidad de embriagarse para olvidar, y que no tuvieron la suerte de instruirse en la ciencia y en el arte. Shiller enajenó al sujeto por medio de la actividad concebida en forma abstracta o en forma natural, como si la economía careciera de forma económica social, como si no hubiera unos hombres que son los amos y otros los desposeídos de los medios de producción, razón por la cual los primeros se apropian del trabajo de los segundos y se enriquecen sin límite.
Las diferencias generadas por la división social del trabajo
El otro aspecto esencial en el poema de Whitman se expresa en estos versos: “El Presidente está allá en la Casa Blanca por ti, no eres tú quien está aquí por él; los Ministros trabajan en sus despachos por ti, no tú aquí por ellos; el Congreso se reúne cada año por ti; las leyes, los tribunales, la organización de los Estados, las cartas de privilegio de las ciudades, el ir y venir del comercio y el correo, son todos por ti”. Si Shiller hubiera seguido fiel al sentido de estas palabras, debió concluir: Las finanzas, el todopoderoso banquero, los grandes e inexpugnables gestores del dinero, los dueños del capital monetario, son ahí por ustedes: obreros y obreras de todo el mundo. Pero no, enajenado por las relaciones mercantiles capitalistas, Shiller invirtió el sentido y afirmó que toda la rica variedad de la actividad económica mundial es ahí por gracia de las finanzas, por medio del capital productor de interés, por mediodel dinero que alumbra dinero.
No llego a entender por qué Shiller hizo una lectura tan inadecuada del poema de Whitman. No entiendo por qué le atribuye el sentido contrario al que tiene. Después de enumerar las actividades y trabajos particulares durante 25 versos, para destacar la importancia de la particularidad en la vida social, para destacar la grandiosidad del trabajo de los obreros y obreras, Whitman casi al final de su poema nos obsequia estos versos tan reveladores del sentido interno que animan sus palabras: “Vosotros, obreros y obreras de estos Estados, poseéis vuestra propia vida divina y fuerte, y todo lo demás cede su puesto a los hombres y mujeres que son como vosotros”. Y si todo lo demás cede su puesto a los obreros y obreras, el capital productor de interés, y las todopoderosas finanzas también ceden sus puestos, o deberían cederlo, a los divinos obreros y obreras. La única razón que veo para explicar la equívoca lectura de Whitman es su enajenación absoluta frente al capital productor de interés.
Valor de uso y valor
Escuchemos a Whitman en el poema referido: Los corrales de cerdos, el mazo, la argolla, el tubo de escaldar, el desventrar, el destral, la porra del envasador y el abundante trabajo invernizo de envasar la carne de cerdo. Molinos de harina, la molienda del trigo, centeno, maíz, arroz, los barriles, las barcas cargadas, las altas pilas en los muelles y malecones, los hombres y los trabajos de los hombres en los barcos, ferrocarriles, embarcaciones de cabotaje, canoas, pesqueras, canales; la rutina constante de nuestra vida o de la vida de cualquier hombre, la tienda, taller, almacén o fábrica,… Como indiqué antes, además de estos cuatro versos, Whitman dedica 21 versos más para enumerar los valores de uso y los trabajos útiles de los obreros y de las obreras. Busca volver significativo el trabajo concreto frente al dinero que representa el trabajo abstracto, mientras que Shiller lo presenta al contrario: busca volver significativo al capital productor de interés porque a su juicio es el facilitador de la rica y variada actividad productiva.
El concepto de valor de uso sirve para distinguir a unas mercancías de otras: por sus propiedades y por sus utilidades. Si las mercancías no fueran valores de uso cualitativamente diferentes, no tendría sentido el intercambio. Nadie cambia una mesa por una mesa y un kilo de harina por un kilo de harina. La diferencia entre los valores de uso es el motivo material del intercambio. Y del mismo modo que los valores de uso se distinguen cualitativamente unos de otros, también se distinguen los trabajos que les dan existencia. El trabajo útil del carpintero es cualitativamente diferente del trabajo del productor de harina. Y Whitman por medio de su poema alaba y señala la grandiosidad de los valores de uso y de los trabajos que les dan existencia. Y por ese medio quiere que los obreros y obreras se sientan grandes y significativos, tanto como el Presidente, los jueces o los banqueros. Pero esto no lo pudo ver Shiller porque el omnipresente dinero lo tiene ciego.
Pero si bien es fundamental el concepto de valor de uso, no lo es menos el concepto de valor. Por muy diferentes que sean el trabajo del carpintero y del agricultor, tienen un lado en común: ambos son gasto de fuerza de trabajo humana. El concepto de valor es un concepto humanista. Con él vemosque en todas las mercancías se ha gastado fuerza de trabajo humana sin tener en cuenta la forma concreta en que se ha gastado. Y bajo esa condición las mercancías son iguales. Y los precios, la expresión del valor en dinero, no hacen otra cosa que legitimar esa igualdad. No es el dinero el que le da el ser a los valores de uso y al trabajo útil que los crea; el dinero lo produce el trabajo, y la venta del producto del trabajo así lo confirma. El dinero que hay en los bancos es el dinero producido por la rica y variada actividad del trabajo. Así que los banqueros son por medio del trabajo de los obreros y obreras, y no al revés, como supone Shiller.
Así que cantemos con Whitman a las ocupaciones, al trabajo útil, a los valores de uso. Y declaremos que el valor en su más evolucionada figura, el dinero, es obra del trabajo; y que los propietarios y gestores del capital monetario son ahí por medio de los obreros y las obreras. Liberémonos entonces de la servidumbre a la que nos tiene sometido el capital productor de interés. Pongamos las cosas en su verdadero sitio y conquistemos el sentido humano de las relaciones económicas. Declaremos la propiedad pública del sistema financiero. Solo así adquirirá la más profunda de las bellezas y advendrá la humanidad sobre los desfavorecidos.
Blog del autor: http://fcoumpierrezblogspotcom.blogspot.com.es/


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 4 de febrero de 2014

La fórmula Chávez (HRCF)





 El próximo 5 de marzo se cumple un año de la siembra heroica del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías. En ese marco se está organizando una jornada mundial denominada “Por aquí pasó Chávez”.
¿Cuál es su legado, ¿Cuál ha sido su mensaje?¿Cómo lo hizo?Y lo más importante ¿Por qué sigue vivo?
Creo que sin duda el Chavismo es hoy día en Venezuela, y muy seguramente en nuestra américa, una doctrina política a la que podemos aproximarnos desde cuatro ángulos,que además parecen ser dictados por el mismo Comandante a través de las iniciales de su nombre:
H istoria, R eligión, C onocimiento, F olklore (HRCF)
H ISTORIA: Simón Bolívar
Uno de los elementos centrales del pensamiento político del comandante Chávez fue su pasión por la historia, y más aún su empeño en enseñarla, redescubrirla y hacerla atractiva al pueblo de manera didáctica y pedagógica. Esto como punto de partida para la comprensión del proceso histórico social y político de nuestras naciones yforjar a partir de allí, la elevación de la conciencia colectiva y transformadora de la Revolución Bolivariana.
El Comandante Chávez se propuso identificar y restituir la génesis histórica venezolana y latinoamericana con base en el rol protagónico del pueblo. Se trataba de reivindicar la profundidad y razones de dicho proceso emancipador, reconociendo las luchas popularesy cuya representación simbólica y de acción sustantiva se concentra en la figura de El Libertador Simón Bolívar y en los héroes y heroínas que en torno a él, escribieron una de las páginas más gloriosas de resistencia y lucha por la libertad, la unidad y la transformación social y moral.
R ELIGIÓN: Cristo
Nunca faltó en los discursos del Comandante la evocación al cristo redentor, crucificado y resucitado, al cristo en su mensaje liberador, de igualdad y de justicia social, al punto que llegó a decir que la convergencia de todas las misiones sociales darían lugar a la Madre de las Misiones, la Misión Cristo.
El Comandante se refería a la creación del verdadero hombre nuevo, forjado en la doctrina del amor, de la solidaridad, de la paz, de la espiritualidad sobre el materialismo.En fin, en la realización suprema de la sociedad como un espacio de convivencia y valores por la vida. Desde esta perspectiva y articulado con el pensamiento histórico bolivariano, se plantea la generación de las condiciones morales a partir de la reflexión profunda sobre la razón del hombre en la tierra, del ejemplo de la vida de Cristo, sus luchas, sus enseñanzas y su vía crucis en defensa de su idea revolucionaria.
La religión como factor de unificación familiar en la búsqueda de la felicidad del hombre en la tierra,descubriendo con el ejemplo cristiano, de dónde surge y como se garantiza tal felicidad. En ese sentido, la Misión Cristo se propone no sólo el combate sino la erradicación de la pobreza como distorsión y perversión de la vida del hombre en sociedad,y su consecuente creación de antivalores morales, sociales, económicos y políticos.
C ONOCIMIENTO: Simón Rodríguez
Explorar las causas y razones de nuestra existencia, las condiciones inmanentes a nuestra identidad social, económica y política para definir el mejor sistema de gobierno, fue una de las más profundas enseñanzas filosóficas del Comandante Chávez. La visión de Simón Rodríguez, de escudriñar en el pensamiento del hombre para transformar su mente conformista y su cultura de la sumisión en una conciencia crítica, de acción transformadora, dieron impulso a una nueva motivación para despejar la duda del hombre en libertad. Aquella frase robinsoniana “inventamos o erramos”, fue adoptada desde lo más profundo de sus convicciones revolucionarias de creación socio-política.
El ejemplo del Comandante Chávez en su llamado a la lectura, a aprender, a conocer las cosas en todas las dimensiones posibles, a indagar sobre los detalles, las causas y los efectos, las fortalezas y debilidades, su obstinación en planificar hasta los imprevistos, en elevar la educación en todos sus niveles, en dirigir un amplio proceso de transformación cultural y educativo, en garantizar el pensamiento crítico y el debate, caracterizan su doctrina. Pero también en acabar con la exclusión del pensamiento y conocimientos ancestrales desde cuyas raíces y en perfecta armonía con el medio ambiente, revalorizaban y humanizaban el saber originario y popular frente a la avasallante pretensión capitalista del conocimiento “científico tecnológico”. Demostrar, por ejemplo, que en el campo farmacéutico una buena parte del conocimiento científico había sido arrebatado al saber ancestral, nos cambió la manera de concebirnos a nosotros mismos.

F OLKLORE: El Pueblo
El orgullo por nuestras tradiciones, la exaltación de la venezolanidad, de la latinoamericanidad, el reconocimiento y valor de la negritud y el indigenismo como testimonio elevado de nuestra existencia, la representación sociológica de nuestra identidad fundada en esa diversidad que derivó en las más ricas expresiones tradicionales de nuestra cultura a través de la música, manifestaciones artísticas, saberes ancestrales, idiomas originarios y su dignificación cotidiana frente a las imposiciones culturales foráneas, le permitieron permear en el alma y corazones de los pueblos.
No pocas veces vimos al Comandante Chávez recitar, cantar, narrar o declamar hechos y situaciones de diversas regiones de nuestro país y de otros países hermanos.
Reivindicar lo magno de llamarse pueblo, la grandeza de ser humilde, de destacar lo vital del sudor del obrero y del campesino en la construcción de un país, de proyectar la profundidad de la filosofía popular de la cotidianidad,del vivir día a día, de hacernos reencontrar con la esencia de ser nosotros, de reconocernos como miembros de una patria, de una tierra, de una personalidad específica, marcan sin duda, la impronta de su huella y de su grandeza.
La doctrina y el legado del Comandante Chávez apenas comienzan a percibirse en nuestros pueblos y en la discusión social y política alrededor del mundo. Al igual que José Domingo Choquehuanca dijera de Bolívar en Puno en 1825: “Con los siglos crecerá tu gloria como crece la sombra cuando el sol declina”, es indudable que el legado y trascendencia del Comandante Hugo Chávez en nuestra américa y el mundo correrá la misma suerte. Serán las generaciones venideras las que puedan apreciar la magnitud y alcance del pensamiento de Chávez y su contribución en la visualización e inicio de un nuevo ciclo histórico que definitivamente descansará en las espaldas y las conciencias de nuestros pueblos. Siendo así,no sólo diremos y escucharemos que “Por aquí pasó Chávez”…sino que Por aquí seguirá pasando…siempre…
* Alexander G. Yánez Deleuze es Embajador de Venezuela en Perú
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 29 de enero de 2014

¿La Shoah como religión del Estado? Blasfemia en la Francia secular



Traducido para Rebelión por J. M.

París.- La campaña del Gobierno francés, los medios de comunicación y organizaciones influyentes para silenciar al humorista franco-camerunés Dieudonné M'Bala M'Bala continúa exponiendo una división radical en la percepción de la población francesa. La "movilización" oficial contra el comediante, primero convocada por el ministro del Interior Manuel Valls dirigiendo una reunión del Partido Socialista el verano pasado, retrata al artista como un agitador antisemita peligroso, cuyo gesto quenelle* se interpreta como un "saludo nazi a la inversa".
Para sus fans y seguidores, esas acusaciones son falsas y absurdas.
El resultado más significativo del alboroto Dieudonné hasta ahora es probablemente la creciente comprensión, entre más y más gente, que la "Shoah", o el Holocausto, funciona como religión semioficial Estado de Francia.
En RTL televisión, el pasado 10 de enero, el conocido comentarista disidente Eric Zemmour (que resulta que es judío) observó que se era "grotesco y ridículo" asociar a Dieudonné con el Tercer Reich. Zemmour describe a Dieudonné como un producto de la multiculturalidad de la izquierda francesa. "Es la izquierda la que nos ha enseñado desde el mayo del 68 que está prohibido prohibir, que debemos escandalizar a la burguesía. Es la izquierda la que ha convertido a la Shoah en la religión suprema de la República... "
Zemmour sugirió que Dieudonné estaba provocando a "la respetable burguesía de izquierdas" y que “reprocha a los judíos que quieran conservar el monopolio y robar la primacía del sufrimiento de los descendientes de la esclavitud".
No hay más que eso en juego. Los recordatorios de la Shoah sirven indirectamente para justificar la política exterior cada vez más pro israelí de Francia en el Medio Oriente. Dieudonné se opuso a la guerra contra Libia lo suficiente como para ir allí para mostrar su solidaridad con el país  bombardeado por la OTAN.
Dieudonné comenzó su carrera como antirracista militante. En vez de disculparse por su obra presentada en el año 2003 en la que se burlaba de un "colono sionista extremo", Dieudonné respondió extendiendo gradualmente su esfera de humor para cubrir la Shoah. La campaña contra él se puede ver como un esfuerzo para restaurar el carácter sagrado de la Shoah y para reprimir la expresión de una forma contemporánea de blasfemia.
Para confirmar esta impresión, el 9 de enero se alcanzó un acuerdo "histórico" entre la Fiscalía de París y el Memorial de la Shoah en Francia acerca de que cualquier adolescente declarado culpable de antisemitismo puede ser condenado a seguir un curso de "sensibilidad al exterminio de los judíos". Se supone que con la enseñanza sobre el genocidio adquirirán los "valores republicanos de la tolerancia y el respeto por los demás".
Tal vez, esto es lo que no necesitan. La Fiscalía considera que es la falta de educación de los jóvenes pero puede que no sea consciente de que tienen demasiada educación de la Shoah.
Un artículo atípico de Le Monde del 8 de enero citó opiniones que cualquiera puede oír fácilmente entre la juventud francesa, pero que por lo general se ignoran. Después de entrevistar a diez espectadores cercanos a la izquierda, de clase media, que negaban cualquier antisemitismo, Soren Seelow citó a Nico, de 22años, estudiante de derecho en la Sorbona y votante de la izquierda, adora a Dieudonné porque la risa es "liberadora" dentro de lo que considera una sociedad conformista taponada de "buenos pensamientos". En cuanto a la Shoah, Nico se quejó de que "ellos" nos han estado hablando de eso desde la escuela primaria. Cuando tenía 12 años vi una película de bulldozers empujando cuerpos dentro de fosas. Estamos siendo sometidos a una moral inductora de culpa desde la más temprana edad".
Además de los cursos de historia, los maestros organizan conmemoraciones de la Shoah y viajes a Auschwitz. Los medios de comunicación recuerdan la Shoah casi a diario. Única en la historia de Francia, la llamada ley Gayssot prevé que toda declaración que niegue o minimice la Shoah puede conducir a un juicio e incluso a la cárcel.
Decenas de mensajes recibidos de los ciudadanos franceses en respuesta a mi artículo anterior (CounterPunch, 1 de enero de 2014), así como las conversaciones privadas, me dejan claro que los recordatorios de la Shoah son ampliamente vividos por las personas que nacieron décadas después de la derrota del nazismo, como invitaciones a sentirse culpables, o al menos incómodos, por los crímenes que no cometieron. Al igual que muchas demandas de solemnidad, la Shoah se puede sentir como un hecho que impone un silencio incómodo. La risa se sintió, entonces, como una liberación.
Pero para otros, la risa sólo puede ser una abominación.
Dieudonné ha sido multado con 8.000 euros por su canción Shoananas y otras condenas parecidas están a la vista. Tales demandas, presentadas principalmente por LICRA (Liga internationale contre le Racisme et l'antisémitisme ), también tienen como objetivo acabar con él económicamente.
"El odio"
Una fila del coro contra Dieudonné dice que "ya no es un comediante", sino que convirtió sus shows en "reuniones políticas antisemitas" que siembran "el odio". Incluso la distante revista New Yorker acusó al humorista de hacer una carrera ambulante de "odio". Esto plantea imágenes de que suceden cosas terribles que están totalmente alejadas de un espectáculo de Dieudonné o de sus consecuencias.
No había ambiente de odio entre los miles de fans que se quedaron con sus entradas cuando fue prohibido el concierto de Dieudonné el 9 de enero en Nantes, a última hora, por la máxima autoridad administrativa de Francia, el Conseil d'Etat . Nadie se quejó de que le privasen de un "mitin nazi". Nadie pensó en dañar a nadie. Todos dijeron que habían venido a disfrutar del espectáculo. Representaban a un sector medio de la juventud francesa, en gran parte de la clase media bien educada. El espectáculo fue prohibido por motivos de "perturbación inmaterial del orden público". La multitud decepcionada se dispersó pacíficamente. Ningún espectáculo de Dieudonné ha dado lugar a desorden público.
Pero no hay ninguna duda del odio virulento contra Dieudonné.
Philippe Tesson, un prominente editor, anunció en una reciente entrevista de radio que se "alegraría profundamente" si viese a Dieudonné ejecutado por un pelotón de fusilamiento. "¡Es una bestia inmunda, como para deshacerse de él!", Exclamó.
En una lección de teología, el rabino Rav Haim Dynovisz, que imparte cursos por internet, explicó que la teoría de la evolución de Darwin, la cual rechaza, había demostrado a través de Dieudonné que "ciertas" personas deben de haber descendido de los gorilas".
Dos jóvenes de 17 años han sido expulsados ​​permanentemente de su escuela secundaria por haber hecho el gesto quenelle, acusados de "crímenes contra la humanidad". La revista franco israelí en internet JSSNews está investigando diligentemente las identidades de las personas que hacen el signo quenelle con el fin de conseguir que los despidan de sus puestos de trabajo, jactándose de que "los añadirá al desempleo en Francia".
Los dueños de la pequeña sala de París "La Main d'Or", alquilada por Dieudonné en un contrato de arrendamiento vigente hasta el año 2019, recientemente se apresuraron a regresar de Israel para expresar su intención de utilizar un tecnicismo para poner fin a su contrato de arrendamiento y echarlo de su local.
Lo peor que Dieudonné ha dicho alguna vez durante sus actuaciones, por lo que yo sé, era un insulto personal al locutor de radio Patrick Cohen, quien ha urgido con insistencia a que a las personas que llama "cerebros enfermos", como Dieudonné o Tariq Ramadan, se les deben prohibir sus apariciones en televisión. A finales de diciembre la televisión francesa (que por otra parte mantuvo a Dieudonné fuera del aire), grabó a Dieudonné diciendo que "cuando oigo hablar a Patrick Cohen, pienso para mí, ya sabes, las cámaras de gas... Es una pena...”
Con la campaña anti-Dieudonné ya en marcha, este comentario ofensivo se aprovechó como si fuera típico de los espectáculos de Dieudonné. Fue una reacción excesivamente cruda de Dieudonné a los ataques personales y virulentos.
La irreverencia es un alimento básico de los actores del stand up, nos guste o no. Y las referencias de Dieudonné al Holocausto o Shoah, entran todas en la categoría de irreverencia.
En cuestiones distintas de la Shoah no faltan irreverencias en Francia.
Las religiones tradicionales, así como destacadas personalidades, están caricaturizados regularmente de una manera tan escatológica como para hacer que la quenelle tenga aspecto mojigato. En octubre de 2011, la policía de París intervino contra los católicos tradicionales que buscaban interrumpir una jugada que incluyó (el aparente) vertido de excrementos sobre el rostro de Jesús. La dirigencia mediática-política defendió vigorosamente la obra, sin preocuparse de que la acción fue percibida por algunas personas como "ofensiva".
Recientemente Francia dio una gran bienvenida al grupo ucraniano "Femen". Mujeres jóvenes que parecen haber estudiado las doctrinas de provocación de Gene Sharp y hacen uso de sus pechos desnudos como (ambiguas) declaraciones. A esas mujeres les concedieron rápidamente documentos de residencia (tan difíciles de conseguir por los trabajadores inmigrantes) y les permitieron abrir una tienda en el medio de la zona del barrio musulmán de París, en el que inmediatamente intentaron (sin éxito) provocar a los incrédulos vecinos. La rubia líder de Femen incluso fue elegida para representar el símbolo de la República, Marianne, en el sello de correo francés actual, aunque no habla francés.
El pasado 20 de Ddciembre, estas "nuevas feministas" invadieron la iglesia de la Madeleine, cerca del Palacio del Elíseo en París, representaron "el aborto de Jesús" y luego orinaron en el altar mayor. No hubo gritos de indignación del Gobierno francés. La Iglesia Católica protestó, pero esas denuncias tienen un débil eco en la Francia de hoy.
¿Por qué la Shoah debe ser sagrada?
Cuando Dieudonné canta a la ligera sobre la Shoah, algunos interpretan que el cantante niega el Holocausto y llama a repetirlo (una proposición contradictoria, previa reflexión). El carácter sagrado de la Shoah es defendida por el argumento de que mantener viva la memoria del Holocausto es esencial para evitar que "vuelva a ocurrir". Por lo que sugiere la posibilidad de repetición para mantener vivo el miedo.
Este argumento se acepta generalmente como una especie de ley de la naturaleza. Debemos seguir conmemorando el genocidio para evitar que vuelva a suceder. Pero ¿hay realmente alguna prueba que apoye este argumento?
Nada prueba que los recordatorios repetidos de un inmenso acontecimiento histórico que sucedió en el pasado prevengan que vuelva a suceder. La historia no funciona de esa manera. En cuanto a la Shoah, llas cámaras de gas y todo lo demás, en primer lugar es bastante descabellado imaginar que podría suceder de nuevo teniendo en cuenta todos los factores que lo hicieron posible. Hitler tenía un proyecto para confirmar el papel de los alemanes como prototipos "arios" en Europa y odiaba a los judíos porque los consideraba una elite rival peligrosa. ¿Quién tiene ahora un proyecto de este tipo? ¡Ciertamente no un humorista franco-africano! Hitler no va a volver, ni Napoleón Bonaparte, ni el huno Atila.
Recordando constantemente la Shoah en artículos, películas, noticias, así como en la escuela, lejos de impedir cualquier cosa, puede crear una fascinación mórbida con "identidades". Fomenta "competencia entre víctimas". Esta fascinación puede conducir a resultados inesperados. Unas 330 escuelas de París llevan placas conmemorativas de los niños judíos que fueron deportados a campos de concentración nazis. ¿De qué manera los pequeños niños judíos reaccionan hoy a eso? ¿Acaso les resulta tranquilizador?
Esto puede ser útil para el Estado de Israel, que está llevando a cabo un programa de tres años para fomentar que más de 600.000 judíos de Francia abandonen el país y se trasladen a Israel. En 2013, el número de inmigrantes de Francia a Israel se elevó a más de 3.000, una tendencia atribuida por la prensa judía de Europa a la "mentalidad cada vez más sionista de la comunidad judía francesa, en particular entre los jóvenes judíos franceses, y una manifestación de los esfuerzos de la Agencia Judía, del Gobierno de Israel, y otras organizaciones no lucrativas que se ocupan de cultivar la identidad judía en Francia".
"Si vemos que este año la emigración de Francia creció de menos de 2.000 a más de 3.000, miro hacia adelante y veo crecer ese número hasta 6.000 y más en el futuro cercano, a medida que conectamos a personas cada vez más jóvenes a la vida judía y a Israel", declaró Natan Sharansky, presidente del ejecutivo de la Agencia Judía para Israel. Sin duda, una manera de alentar la emigración es asustar a los judíos con la amenaza del antisemitismo y afirmar que numerosos fans de Dieudonné son nazis disfrazados. Es una buena manera de llegar a ese resultado.
Pero en cuanto a los judios que quieren vivir en Francia, ¿es realmente saludable seguir recordando a los niños judíos que si no son cuidadosos algún día sus conciudadanos podrían subirlos en trenes de carga y enviarlos todos a Auschwitz? He escuchado a personas que dicen en privado que este recordatorio permanente está cerca de abuso infantil.
Alguien que piensa de esa manera es Jonathan Moadab, periodista independiente de 25 años entrevistado por Soren Seelow. Moadab es tanto antisionista como judio practicante. Cuando era niño le llevaron a recorrer Auschwitz. Dijo al entrevistador que convivir con ese "adoctrinamiento de víctima" había generado una especie de "síndrome de estrés pretraumático".
"Los chistes de Dieudonné acerca de la Shoah, como su canción Shoananas, no están dirigidos a la propia Shoah", dice, "sino a la explotación del Holocausto descrita por el escritor político estadounidense Norman Finkelstein".
El 22 de enero, en su sitio web Agence Info Libre, Jonathan Moadab pidió abiertamente "separar al Estado de la religión del Holocausto". Moadab cita al profesor Yeshayahu Leibowitz como el primero en señalar las muchas maneras en que el Holocausto se ha convertido en la nueva religión judía. Si esto es así, todo el mundo tiene el derecho a practicar la religión de la Shoah. Pero, ¿debería ser la religión oficial de Francia?
Los políticos franceses no dejan de celebrar la "laicidad", la secularidad de la República Francesa. El ministro del Interior Manuel Valls, que proclama su devoción por Israel, porque su esposa es judía, llamó recientemente a la Shoah "el santuario que no se puede profanar". Moadab concluye que si la Shoah es un santuario, el Holocausto es una religión y la República no es laica.
Se están produciendo cambios en la actitud de los jóvenes de Francia. Este cambio no se debe a Dieudonné. Se debe al paso del tiempo. El Holocausto se convirtió en la religión de Occidente en un momento en que la generación posterior a la Segunda Guerra Mundial estaba en el ánimo de culpar a sus padres. Ahora estamos con los nietos o bisnietos, de los que vivieron ese período, y que queremos mirar hacia adelante. Ninguna ley puede detener esto.
* Como describí en mi artículo anterior, el quenelle es un gesto vulgar que significa aproximadamente "todo tuyo", con una mano colocada en la parte superior del otro brazo estirado hacia abajo para significar "hasta dónde ha llegado" así será. Usando el nombre de una bola de masa francesa, Dieudonné comenzó a usar este gesto en un contexto totalmente diferentes años atrás, como una expresión de desafío, incredulidad o indiferencia.
Se puede contactar con la autora en diana.johnstone@wanadoo.fr 
Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/01/24/blasphemy-in-secular-france/
rCR

martes, 28 de enero de 2014

¿Cuál es el problema del sector público?





No hay día en el que, desde la tertulianocracia, no se critique el supuesto excesivo gasto público del Estado español y la elefantiasis del empleo público. El dogma de fe inoculado en buena parte del imaginario colectivo viene a decir, básicamente, que, con tanto gasto público y con tanto empleo público, estaba cantada la crisis y está hipotecado el futuro.

Sin embargo, hasta el presidente Mariano Rajoy, un auténtico terminator de lo público, ha llegado a reconocer lo obvio: “quiero acabar con un mito sobre el verdadero tamaño de la administración”, afirmó en junio del pasado año. “Con datos de 2012”, prosiguió, “España se sitúa entre los países con menor gasto público de la Unión Europea”. De hecho, el informe de la Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas señala que, tras Irlanda y Eslovaquia, España es “el país de la eurozona con el nivel más bajo de ingresos públicos sobre el PIB”.

Los datos de la realidad son tercos y obstinados: la locomotora europea del desempleo tuvo un gasto público equivalente al 43.6% del PIB, frente al 49.1% de promedio en la Unión Europea de los Veintisiete (UE-27). España gastó, en 2011, 5.5 puntos de PIB menos que nuestros socios de la UE. Nuestro país no gasta más que los demás: gasta menos. Entonces, ¿dónde está el problema?

El problema se halla en que España ingresa mucho menos que nuestros socios europeos. En 2011, la presión fiscal alcanzó el 31.4% del PIB, frente al promedio del 38.8% en la UE-27. Hemos ingresado 7.4 puntos de PIB menos que el promedio de los estados de la UE. El sindicato de técnicos de Hacienda Gestha calcula que el diferencial recaudatorio de España, en 2011, fue de 78.956 millones de euros.

Si España recaudara el mismo porcentaje de su PIB que recaudan los estados de la UE, sólo en 2011, habría ingresado en equivalente a doce veces el presupuesto previsto en Canarias para 2014. No hemos vivido por encima de nuestras posibilidades: hemos recaudado por debajo de nuestras posibilidades.

Los partidos que han gobernado España no han recaudado lo necesario para generar el empleo y el bienestar suficientes. Entre otros motivos, no lo han hecho porque han tolerado un fraude fiscal olímpico, que suma cada año 59.000 millones en impuestos y 29.000 millones en cuotas a la Seguridad Social. Y, mientras sigan gobernando los mismos, seguirá ocurriendo igual porque representan intereses que siempre han rechazado la convergencia en presión fiscal con la Unión Europea. De hecho, como muestra de esa falta de voluntad recaudatoria, señalemos que sólo se repone el 10% del personal de la Agencia Tributaria que se jubila. Mientras que Alemania cuenta con 1.39 empleados públicos en la administración fiscal y la lucha contra el fraude, por cada mil habitantes, Francia tiene 2, Portugal 1.08, Holanda 1.85, Bélgica 1.55, pero España dispone sólo de 0.57. No es casualidad que, según Tax Justice Network, seamos la décima potencia mundial en fraude fiscal.

Con respecto al nivel de empleo público, los datos del informe de la OCDE Government at a Glance 2013 son demoledores: el 13.1% de la fuerza laboral española está integrada por trabajadores públicos, frente al 15.5% de media en la OCDE. Países mucho más exitosos en la creación de empleo y bienestar que España tienen niveles de empleo público muy superiores: Noruega 30.5%; Dinamarca 29.9%; Suecia 26%; Francia 21.9% y Gran Bretaña 18.3%. El problema no es que tengamos un sector público excesivo, sino que tenemos un sector público insuficiente.

Sin embargo, es admirable que en un país con escaso gasto público, escasos ingresos públicos y escaso nivel de empleo público se haya hecho creer a tantísima gente que uno de nuestros grandes problemas es el excesivo tamaño del sector público. Esto debiera hacer que nos preguntáramos si nuestras fuentes habituales de información nos informan o nos manipulan. Y debiera hacernos entender que quienes nos han gobernado han ejercido de Caballo de Troya, en las administraciones, para facilitar el asalto del poder económico privado a lo público. Y, con un sector público tan debilitado, hoy la crisis hace unos estragos sociales muy superiores a los que se habrían producido si los gestores de lo público hubieran sido leales a lo público.

Ramón Trujillo, coordinador de Izquierda Unida Canaria
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Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

jueves, 23 de enero de 2014

“Marx no sólo es el teórico de la explotación, también lo es de la dominación y el poder”

Entrevista a Néstor Kohan sobre "Nuestro Marx. Fetichismo y poder en Marx" (II)



Filósofo, docente, investigador, erudito, militante tenaz, activista incansable, director de la cátedra itinerante “Ché Guevara”, Néstor Kohan es autor de numerosos artículos y libros. Entre ellos, la muestra es muy poco representativa, cabe citar: Marx en su (Tercer) Mundo, Ernesto Che Guevara: el sujeto y el poder, Simón Bolívar y nuestra independencia: una lectura latinoamericana, El Capital, historia y métodos, etc.
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Distingamos Marx del marxismo si permite. ¿Cómo concibe usted este segundo? ¿Cómo una teoría creativa, como una praxeología transformadora, como una tradición revolucionaria?
Para nosotros el marxismo constituye una concepción materialista de la historia, una teoría crítica de la sociedad capitalista, una filosofía de la praxis, una teoría política de la revolución y la hegemonía, un método dialéctico, crítico y revolucionario y en última instancia, una filosofía de vida. Creo que el marxismo tiene esa multiplicidad de dimensiones, de niveles y de “escalas”. Quedarse únicamente con una dimensión implica castrarlo, mutilarlo, convertirlo en una caricatura. Lamentablemente en muchas ocasiones se ha hecho esa operación para tratar de clasificarlo, intentando introducirlo a la fuerza en el lecho de Procusto de las disciplinas universitarias, en la parcelación del saber social tal como hoy lo conocemos (una filosofía, una sociología, una economía, una antropología, una historiografía, una psicología, etc.). Creo que el gran desafío actual consiste en restituirle al marxismo su carácter totalizante, completamente a contramano de los saberes fragmentados que expresan la concepción social esquizofrénica del conocimiento, típica del capitalismo tardío y posmoderno. Ese desafío debe venir acompañado de una batalla por la vida cotidiana. De nada servirá el marxismo si no afronta la pelea por transformar la vida cotidiana. Por eso considero que el marxismo, además de una gran teoría, todavía inigualada, constituye una filosofía de vida, muy superior a las filosofía de la autoayuda, al modo de vida que nos proponen las religiones y absolutamente superador de las mediocridades inherentes a la vida del mercado y de los shoppings.
En sus agradecimientos —“A quienes nos enseñaron”—, perdóneme la mirada un tanto provinciana, no cita usted a ningún marxista hispánico (dejando aparte a Adolfo Sánchez Vázquez, un inolvidable exiliado republicano que vivió en México la mayor parte de su vida). ¿Por qué es tan débil el marxismo en España? ¿Existe alguna excepción en su opinión?
Quizás fui injusto en los agradecimientos al no incluir a mucha otra gente. Puse a quienes tenía en ese momento más en mente, a quienes conocí personalmente y de los que aprendí en forma directa, pero seguramente uno se ha nutrido de muchos compañeros y compañeras que una mera lista no agota. Dada la crisis editorial argentina y el vaciamiento ideológico, yo me he formado leyendo literatura marxista editada principalmente en México, en Madrid y en Barcelona. Editoriales que hoy ya no existen o que han cambiado patéticamente su signo ideológico...
Si tuviera que mencionar otros compañeros, sabiendo que usted es un especialista en la obra del pensador marxista catalán Manuel Sacristán Luzón (que no incluí en mis agradecimientos ya que nunca lo conocí personalmente, aunque he leído muchos de sus libros) quisiera mencionarle una anécdota.
Adelante, adelante.
Haciendo memoria, mi padre me trajo de regalo aproximadamente en 1990 varios tomos de cubiertas verdes de una obra de Manuel Sacristán. Se titulaban Papeles de filosofía. Panfletos y materiales [Barcelona, Icaria, 1984] Allí leí una defensa de Engels muy inteligente y sutil, trabajos de lógica matemática además de un prólogo muy pero muy valiente a la revolucionaria alemana Ulrike Meinhof que poca gente se hubiera animado a escribir. Por supuesto he leído la antología sobre Gramsci de Sacristán. También conseguí en un viaje al estado español que hice hace pocos años una compilación de sus escritos, prólogos y prefacios a El Capital titulada Escritos sobre «El Capital» (y textos afines) [Barcelona, El. Viejo Topo, 2004]. Como todo salía tan caro para los latinoamericanos el de Sacristán fue el único libro que me pude comprar en ese viaje. Valió la pena. Pero la anécdota que le quería contar sobre la influencia de Manuel Sacristán es muy anterior a todas estas lecturas, pertenece a la niñez. Resulta que cuando yo tenía trece años y comenzaba la escuela secundaria comenzó a difundirse en Buenos Aires una enciclopedia de conocimientos generales titulada Universitas [Salvat, 1979]. Eran varios tomos, creo que diez o doce de tapas naranjas. Mi padre me la regaló cuando era un niño. En la escuela la profesora de latín, furiosamente anticomunista y apologista del terrorismo de estado, que expresaba en clase su odio contra el Che Guevara cada vez que podía (eran tiempos de la dictadura militar del general Videla y en mi escuela desaparecieron diez estudiantes), recomendó calurosamente esa enciclopedia. Quizás los militares permitieron su circulación sin haberla leído. Muy bien, en el tomo quinto dedicado al “pensamiento de la humanidad” había un capítulo sobre... Karl Marx. Me leí aquel capítulo nº 22 a los trece años. En esa época seguramente debo haber entendido bastante poco. La de aquella enciclopedia fue la primera fotografía de Marx que yo vi en mi vida. En esa época nunca había visto ni siquiera una fotografía del Che Guevara, igualmente prohibido. En Argentina no había afiches, ni posters ni remeras con su rostro. Cuando los militares se dieron cuenta de que en esa enciclopedia naranja aparecía la barba de Marx... prohibieron su circulación y obligaron a retirarla de todos los kioscos de la ciudad. En la escuela se comentó esa prohibición. Si estaba prohibida... ¡más atractivo! Pero antes de la prohibición y de que la saquen de circulación algunos ya la habíamos comprado. ¿Quién había escrito ese capítulo que generó tanto revuelo? Manuel Sacristán. En esa época yo no sabía quien era, ni Marx ni Sacristán. Mi padre no me hablaba de esos temas. Había mucho miedo. Incluso me instruyó para que si en la escuela me interrogaban mis maestros o profesores yo tenía que decir que en mi familia todos creíamos en dios. El que un niño fuera ateo volvía a cualquier familia sospechosa. Así que sin saber quien era, me choqué con Marx. Ese trabajo de divulgación de Manuel Sacristán fue lo primero sobre Marx que yo leí en mi vida, a los trece años. Aunque no lo incluí en los agradecimientos, enmiendo mi error y aprovecho esta entrevista para agradecerle a la memoria de Sacristán el haber inoculado el virus... Pocos años después, todavía bajo dictadura militar, el virus cobró nuevos bríos gracias a un librito de filosofía de Georges Politzer y unas fotocopias grises y desgastadas de Michael Löwy sobre el pensamiento del Che Guevara. De allí en adelante... de la mano de Marx, del Che y de la militancia en el centro de estudiantes, ya no hubo retorno.
No sabe cuanto le agradezco lo que acaba de explicar, es muy, muy hermoso. Muchas gracias. Se lo contaré a mis amistades. También que se haya referido a él como marxista catalán. Lo fue, desde luego, aunque naciera en Madrid. Continúo: marxismo, postmodernismo… ¿observa usted puntos de conciliación entre ambos? ¿Por qué cree usted que una parte de la izquierda académica usamericana, por ejemplo, es tan partidaria del postmodernismo?
En mi opinión no creo que haya puntos de conciliación. Los marxistas coincidimos en algunos puntos con las descripciones posmodernas, no son inventos, dan en el clavo. Los fenómenos que ellos describen muchas veces son ciertos, son reales. Pero no suscribimos el balance posmoderno que termina celebrando lo que existe como el mejor de los mundos posibles. La gran falacia posmoderna consiste en pegar un salto ilegítimo entre lo que es y lo que debe ser. Habitamos la posmodernidad, es cierto que las identidades políticas están muy débiles, es verdad que debemos sobrevivir entre fragmentos deshilachados de cultura, no es falso que cada vez se lee menos y el pensamiento crítico apenas respira, que la esfera pública languidece, que el espacio plano de la imagen en video clip termina predominando sobre el tiempo profundo de la historia. Nada de eso es falso. Pero a los partidarios del marxismo, el socialismo y la revolución nos parece que esos fenómenos socio culturales constituyen retrocesos y poseen un carácter negativo. De ninguna manera nos alegramos, ni aplaudimos ni festejamos la mediocridad del reino posmoderno y su celebración del capitalismo tardío. En mi opinión, que no es sólo mía sino de muchos marxistas, el socialismo como proyecto integral de nueva cultura y nueva civilización, ni es el simple perfeccionamiento de la modernidad (donde vendríamos a completar lo que la burguesía no hizo) ni tampoco constituye un subcapítulo más refinado de la posmodernidad. Como proyecto integral de una nueva manera de vivir y establecer nuevos vínculos humanos la revolución socialista debería apostar a la superación tanto de la modernidad como de la posmodernidad.
¿Por qué ese tipo de pensamiento posmoderno tiene tanto éxito en la Academia de Estados Unidos? No lo sé en detalle, pero me imagino como posible respuesta que eso sucede por la derrota de la izquierda radical norteamericana que fue aplastada a sangre, dinero y fuego. Con pólvora y con dólares. No debemos olvidar que allí asesinaron desde a Malcolm X hasta Martín Luther King, pasando por el aplastamiento sistemático de las Panteras Negras a las que les introdujeron de manera planificada la droga como vía de neutralización política en sus segmentos juveniles y barriales más radicales. Muchos movimientos sociales estadounidenses contestatarios fueron reprimidos, sus dirigentes encarcelados (allí sigue todavía preso Mumia Abu Jamal, por ejemplo) y finalmente, mediante una serie interminable de mecanismos de dominación, fueron cooptados. El anticolonialismo radical y combativo de las Panteras Negras devino en la Academia norteamericana en los inofensivos “estudios poscoloniales”. La teoría crítica de la Escuela de Frankfurt (exiliada en EEUU), marxista y radical, se terminó transformando en los inocuos y asépticos “estudios multiculturales” y así de seguido. También el feminismo radical y el movimiento homosexual militante padecieron la ofensiva del estado burgués, la moderación y posteriormente la cooptación académica de la mano del posmodernismo y los “estudios de género”. No hay “democracia norteamericana”, eso es un mito. Lo que allí existe es un régimen neomacartista, opresivo y vigilante, como han denunciado desde el más intelectual Noam Chomsky hasta el más “técnico” Edward Snowden. ¿Por qué iba a quedar al margen de ese régimen de control y vigilancia la Academia estadounidense? También allí se sintió el talón de hierro del que nos hablaba Jack London...
¿Es o no es esencial para usted la teoría del fetichismo marxiano? ¿Por qué?
Bueno, esa es la tesis central del libro que me costaría mucho resumir en dos renglones.
Le dejo quince líneas.
La teoría crítica del fetichismo no sólo constituye el núcleo de la teoría del valor (columna central en la arquitectura lógico dialéctica de El Capital). Además sintetiza la concepción materialista de la historia, como han demostrado György Lukács en Historia y conciencia de clase o Isaak Illich Rubin en su formidable Ensayos marxistas sobre la teoría del valor. La teoría crítica del fetichismo recupera la teoría de la alienación superando cualquier posible esencialismo ahistórico por donde pudiera entrar dentro del marxismo la metafísica. Marx extiende esa explicación desde el ámbito de su crítica del mercado capitalista hacia el terreno de las instituciones políticas del régimen capitalista (en la cual la república parlamentaria resume un tipo de dominación anónima, impersonal, típicamente moderna y burguesa). La teoría crítica del fetichismo elaborada por Marx no sólo permite desanudar y desmontar los discursos de la economía política (de la clásica y científica así como también de la vulgar y apologética, desde el keynesianismo hasta los neoclásicos y neoliberales). También permite superar la crítica heideggeriana de la técnica y la crítica weberiana de la política moderna. El discurso crítico de Marx contra el fetichismo tiene un alcance explicativo muchísimo mayor que el de Heidegger, el de Weber, el de todas las variantes de la economía cuantitativa y el de la ensayística posmoderna. A partir de esa teoría crítica del fetichismo, Marx no sólo es el teórico de la explotación. También lo es de la dominación y el poder. Al menos eso intentamos demostrar en el libro.
Remarco lo que acaba de señalar: tesis central del libro, de Nuestro Marx. La Historia, en su opinión, ¿es un proceso sin sujeto ni fines?
En la obra de Marx se manejan varias nociones de historia según el nivel epistemológico de sus escritos y sus interlocutores. No es lo mismo cuando Marx polemiza con un político a cuando pretender hacer ciencia de largo aliento. En términos generales encontramos un primer concepto de historia como el devenir de una esencia perdida y alienada, un segundo concepto de una historia como proceso objetivo sujeto a leyes y un tercero que consiste en una concepción histórica que entiende a la historia como un proceso abierto, contingente y dependiente de la praxis y la lucha de clases. Creo que de esas diferentes nociones de historia, la que responde más fielmente al espíritu de la obra en su conjunto es esta tercera concepción, que Rosa Luxemburg resumió en una consigna extraída de Engels: “Socialismo o barbarie”. El futuro es contingente, está abierto, no está preasegurado de antemano. La dialéctica de Marx en su concepción materialista de la historia y su filosofía de la praxis no es sinónimo ni de “mito del origen” ni de teleología; es una dialéctica abierta a las contradicciones de la praxis humana y sus conflictos y a la intervención de los pueblos y clases en lucha. Las leyes que Marx describe y explica en El Capital son leyes de tendencia, campos de condicionamientos y posibilidades abiertas cuya resolución depende de la lucha de clases.
No son pocas las páginas en las que usted se aproxima a la obra de Althusser (y de algunos de sus discípulos). ¿Qué balance hace de su obra?
Tengo por Althusser un gran respeto personal. Destaco algo que gran parte de sus epígonos, deudores y exegetas, habitualmente celebratorios y acríticos, curiosamente pasan por alto. Althusser fue un militante. Eso me atrae de él y me genera respeto. Creo que gran parte de sus epígonos no lo son, por eso no le llegan ni al talón. Viven de las glorias pasadas del maestro sin tener su brillo ni su profundidad. Imitan su escritura y sus giros expresivos, pero se nota a primera vista que les falta ese aliento y esa energía militante que movía internamente el pensamiento de Althusser. Al leer su autobiografía reconozco que se vuelve en un punto una persona querible. No obstante, nunca me han convencido sus tesis filosóficas, epistemológicas ni políticas. Cuanto más estudio a Marx y cuando más profundizo en el marxismo más lejos me voy de Althusser. Este libro sobre el que estamos hablando en gran medida presupone una crítica dura del legado de Althusser, de su pretendida “filología”, que tanto prestigio le otorgó en su época pero que hoy se cae a pedazos y resulta ya insostenible si estudiamos los materiales originales de Marx tal como éste los fue escribiendo en sus varias redacciones de El Capital. No lo que Althusser le hacía decir a Marx para “completarlo”, para darle, supuestamente, la filosofía que “le faltaba a Marx”. Althusser nunca entendió, por ejemplo, la teoría del fetichismo en El Capital. La pretendió reducir a una reminiscencia juvenil de la teoría de la alienación o a una hipótesis subsidiaria de la teoría epistemológica de la ideología. En ambos casos se le escapaba completamente su nexo con la teoría del valor a través de la noción fundamental de “trabajo abstracto”, el gran descubrimiento teórico de Marx. Creo que al final de su vida, en un arranque de sinceridad, el propio Althusser no sólo fue tajante con su movimiento y su propia escuela a la que no dudó en criticar por sus “imposturas” sino que además, en 1988, reconoció explícitamente que Marx en toda su obra y a lo largo de toda su vida jamás se desentendió de la dialéctica... por lo tanto su famosa “ruptura epistemológica” se evaporó por arte de magia. Creo que muchos de sus discípulos han bebido y se han alimentado de sus equívocos premeditadamente antidialécticos (tanto los de juventud como los posteriores a su libro Elementos de autocrítica) y no resulta casual, como ha reconocido el profesor Emilio De Ipola (uno de sus principales epígonos y seguidores en Argentina), que de la mano de Althusser... se fueron del marxismo. Gran parte de las metafísicas “post”, enemigas a muerte de toda concepción social dialéctica, son herederas vergonzantes del maestro, inconfesadas e ingratas por no reconocer su deuda. Pero insisto. Todas mis críticas, que son muchas y numerosas, no opacan algo que nunca dejo de reconocerle, tanto a Louis Althusser como a su principal discípula, traductora y divulgadora latinoamericana, Marta Harnecker: su carácter militante. Los voceros académicos actuales de esta escuela, ahora conocida como “post”, no lo son y si son militantes, están enrolados en causas sumamente alejadas del proyecto socialista y comunista. Usan el traje, la corbata y los zapatos prestigiosos de Althusser pero les quedan bastante mal. Parecen imitadores de barrio.
Le pregunto ahora por el segundo gran clásico.
¿Por Engels? De acuerdo, de acuerdo.
[*] La primera parte de esta entrevista puede verse en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=179469
Salvador López Arnal es nieto del cenetista aragonés asesinado (fusilado por la guardia civil) en mayo de 1939 en Barcelona (España) –delito: “rebelión militar”-: José Arnal Cerezuela.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

miércoles, 22 de enero de 2014

Blair, Zapatero, la tercera vía y el declive de la socialdemocracia


El Plural


Es sorprendente que el que fue Presidente del gobierno socialista español, el Sr. José Luis Rodríguez Zapatero, invitara a Tony Blair a presentar su libro, en el cual explicaba su respuesta a la crisis. A primera vista parecería lógico que así fuera, pues los dos fueron dirigentes de partidos políticos gobernantes (Partido Laborista y PSOE), pertenecientes a la misma sensibilidad política: la socialdemocracia. Tony Blair fue Primer Ministro del gobierno laborista británico (del 2 mayo de 1997 al 27 junio de 2007), y fue uno de los dirigentes más activos de lo que se llamó la Tercera Vía que, con peculiaridades españolas, se dio también en cierta manera en España bajo el liderazgo del Sr. Zapatero. La Tercera Vía fue la incorporación de un ideario liberal (en el área económica, neoliberal) a la socialdemocracia europea, e incluyó también, entre otros dirigentes, al canciller Schröder del gobierno socialdemócrata alemán. Estas figuras fueron claves en la construcción de la Unión Europea que hoy conocemos, y su influencia en la socialdemocracia europea no fue menor. En realidad fueron personajes claves en el desarrollo de las instituciones de gobernanza de la Unión Europea y en el establecimiento de las culturas económicas y políticas hegemónicas en tal Unión. Es precisamente por ello que estamos viendo la enorme crisis de la socialdemocracia hoy en Europa. El protagonismo y complicidad de aquellos partidos socialdemócratas en la construcción de una Europa de claro talante neoliberal, es la causa de este deterioro. Tales políticas neoliberales están desmontando la Europa Social que sus antecesores -la socialdemocracia de la post II Guerra Mundial- habían creado. Estas políticas públicas neoliberales fueron la causa del enorme deterioro del proyecto socialdemócrata y del colapso de su atractivo electoral.
Un ejemplo de ello fue lo ocurrido durante el gobierno Blair en el Reino Unido. En contra de lo que se promocionó en la mayoría de medios de información de mayor difusión, que presentaron a Blair como sumamente exitoso (pues fue reelegido tres veces con mayoría absoluta), los resultados electorales muestran precisamente lo contrario. El apoyo electoral al gobierno Blair cayó de una manera muy sustancial como consecuencia de la aplicación de sus políticas a partir del momento de su primera elección. El Partido Laborista pasó de recibir el apoyo electoral del 33% del electorado en su primera victoria en 1997, a un 25% en 2001 y a un 22% en 2005 (ver mi artículo “Tony Blair y el declive de la Tercera Vía”, Sistema, 16.11.12). Si el Reino Unido hubiera tenido un sistema electoral proporcional, habría sido derrotado ya en las primeras elecciones después de haber salido elegido y sido Primer Ministro. El que consiguiera continuar teniendo mayoría absoluta parlamentaria, con porcentajes tan bajos, no fue debido –como los ideólogos de la Tercera Vía, como Anthony Giddens, indicaban- a su popularidad (que en realidad descendió rápidamente), sino al enorme sesgo del sistema electoral británico, de tipo mayoritario, y a la gran crisis del Partido Conservador, resultado de su división interna entre los defensores y los opositores a la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. Blair y el blairismo fueron sumamente impopulares en el Reino Unido y todavía más entre las bases del Partido Laborista. Fue el menos popular de los Primeros Ministros existentes después de la II Guerra Mundial. Y la desmovilización entre los militantes del partido (y el desencanto entre sus electores) fue muy acentuada.
Esta impopularidad era lógica y previsible, resultado del abandono de cualquier apego al socialismo por parte del blairismo. Cuando a la Sra. Thatcher se le preguntó en una ocasión cuál era la obra, de las que había realizado a lo largo de su carrera política, de la que estaba más orgullosa, respondió que “destruir el laborismo, a través de Blair”. Y no era una respuesta irónica. Hoy, cualquier dirigente laborista intenta distanciarse del blairismo y de Blair, distancia no solo política, sino también personal. Ha contribuido a ello su comportamiento arribista y acaparador de riqueza, sin ningún freno ético que interrumpiera su desmedida ambición acumulativa. Ni que decir tiene que Blair continúa gozando de gran prestigio entre las grandes empresas (y muy en especial las financieras próximas a la City, el centro financiero de Inglaterra), que constituyen el mundo corporativo internacional que lo financian. Pero esta popularidad entre las grandes élites financieras y empresariales contrasta con el desprecio (y no hay otra manera de definirlo) que las bases del laborismo tienen hacia su persona, con muy escasa atracción entre los socialistas de base de la mayoría de los partidos europeos pertenecientes a esta sensibilidad política.
La invitación de Blair por parte de Zapatero
El desprecio que se tiene hacia Blair entre los socialistas de base en Europa es lo que generó mi sorpresa respecto a la invitación por parte del Ex presidente Zapatero, que quisiera atribuir a su escaso conocimiento del desagrado generalizado hacia esta figura, lo cual me lleva a la reflexión siguiente.
Mi experiencia al observar las figuras que han adquirido gran poder institucional es que viven aisladas, muy distanciadas de la militancia de sus partidos e incluso del electorado. Tienen una actitud elitista, que les hace creer que ellos se deben “a la historia” y no al electorado, a fin de justificar que se tomen medidas sumamente impopulares. Esto pasó con todos los dirigentes de la Tercera Vía. Tenían una especie de machismo político que asumía que faltaban líderes con testosterona, capaces de tomar medidas impopulares, necesarias –según ellos- para salvar a la “patria”, a la “economía”, o al “país” (todos ellos términos que consideran intercambiables). Blair constantemente acentuaba que se debía al país, no al electorado. Schröder y Zapatero no lo dijeron pero probablemente lo pensaron. Esta actitud mesiánica, muy común entre personalidades carismáticas, ha llevado al desastre al socialismo en Europa. Olvidarse de que cualquier político representa al electorado es ignorar que lo que tiene que hacer un político es precisamente lo que diga su electorado. Por eso lo eligieron.
El olvido de su electorado fue la característica de Blair y también, durante su segundo mandato, de Zapatero. El equipo económico de Zapatero era claramente neoliberal (ver mi artículo “Las memorias de Greenspan y de Pedro Solbes. El neoliberalismo en España, incluyendo Catalunya”, Público, 21.11.13), aunque gran parte de sus reformas en las áreas sociales intentaron seguir una orientación socialdemócrata clara, lo que explica, en parte, su reelección. Esta orientación, sin embargo, dejó paso a la neoliberal cuando la crisis se inició. Su respuesta a la crisis fue de libro de texto neoliberal. Y ello fue lo que causó su derrota. Y el libro de Zapatero parece no reconocer este problema. Subraya que hizo lo que tenía que hacer para salvar la economía (subrayando que no había alternativas), consciente de la impopularidad de tales políticas. Creerse, sin embargo, que se deben imponer medidas impopulares es mostrar un desprecio hacia el proceso democrático, que ha llevado a la ruina a la socialdemocracia. Y la historia ha mostrado, una vez más, que el electorado (tanto en el Reino Unido como en España) que estaba descontento llevaba razón y que los líderes carismáticos estaban equivocados. Como mostramos Juan Torres, Alberto Garzón y yo con todo detalle en nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, sí que había alternativas. Lo único que hicieron estos dirigentes fue servir a los intereses financieros, que promovieron dichas políticas. El Reino Unido y España pasaron a ser unos de los países más desiguales de la UE-15 durante sus mandato, debido en parte a que ignoraron las políticas redistributivas que siempre caracterizaron a la socialdemocracia, lo cual tuvo un elevado coste político.
Escribí estas líneas en el mismo día que el Presidente Hollande dio su conferencia de prensa, incorporando la Tercera Vía en sus planteamientos, en contra de todas sus promesas. La respuesta del mundo financiero y empresarial ha sido predeciblemente muy positiva. Su reducción del gasto social en la Francia Social se presenta como prueba de su madurez política. Mientras, su popularidad en la calle está por los suelos.
El aislamiento de las élites gobernantes y de los aparatos de los partidos socialdemócratas y la distancia electoral entre ellos y sus bases electorales y militantes es enorme. En España, la gran promesa del socialismo español, la hoy Presidenta socialista de la Junta de Andalucía, la Sra. Susana Díaz, acaba de alabar al Sr. Botín, presidente del mayor banco de España, el Banco de Santander, por el “regalo” de 500 millones de euros, según ella, para crear empleo, ignorando que tal banco (que es de los que han conseguido mayores beneficios en la crisis actual) lideró al capital financiero español en su campaña de presionar al gobierno español para hacer las reformas laborales responsables en gran parte del enorme desempleo existente en España, incluyendo Andalucía, insistiendo además en la reducción del gasto público. Es más, si tal banco pagara en impuestos al Estado español (incluyendo Andalucía) lo que paga proporcionalmente un trabajador andaluz, el Estado español (incluyendo Andalucía) ingresaría una cantidad muchas veces superior que la cantidad que este banco regala a Andalucía para limpiar su imagen, bastante deteriorada como resultado de su comportamiento. La banca es una de las instituciones menos valoradas hoy en España, junto con la clase política. Y ello se debe, en parte, a la excesiva cordialidad entre las dos instituciones, con una docilidad del estamento político (y mediático) hacia los poderes financieros que empobrece la democracia.
Y termino así mis reflexiones sobre la crisis de la socialdemocracia, no sin antes añadir que acabo de leer que el nuevo dirigente del Partido Democrático, Matteo Renzi (que representa la socialdemocracia italiana), acaba de hacer unas declaraciones en las que se declara admirador de Blair y el blairismo. Sin comentarios.
Vicenç Navarro. Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Martin Luther King: su mensaje está presente

Roberto Torres Collazo

Uno de sus discursos más impactante en EEUU fue “Más Allá de Vietnam” el 4 de Abril de 1967, a un año exactamente antes de ser asesinado en Memphis. El método del Dr. King fue la desobediencia civil como instrumento de protesta, inspirado en el indio pacifista Mahatma Gandhi y en el ensayo de Henry D. Thoreau: “El deber de la desobediencia civil”. Fué Pastor de la Iglesia Bautista en Montgomery, Alabama. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 1964. Lo aceptó no en caracter personal sino en representación del movimiento de los derechos civiles y donó todo el dinero ganado al movimiento. El y sus seguidores fueron injustamente calumniados, reprimidos, amenazados de muerte, encarcelados por luchar contra el abierto racismo y la desigualdad económica.
En su famoso discurso se opuso a la guerra contra Vietnam por motivos cristianos, económicos y éticos. Desde la perspectiva cristiana dijo haciendose eco de la palabras de Jesús de Nazaret: “Nuestras acciones deben estar guiados por los principios cristianos. Ama a tus enemigos, bendice a los que te maldicen y Ora por los que te persiguen”. Preguntaba a la multitud que le escuchaba: “¿Por qué debemos amar a los enemigos? devolviendo odio con odio, multiplica el odio, añade una profunda oscuridad a la noche que evita que las estrellas alumbren. La oscuridad no puede guiar la oscuridad; solamente la luz lo puede hacer”.
Atacó la industria militar y su gobierno cuando declaró: “El mayor proveedor de violencia en el mundo es mi propio gobierno”. Esta denuncia es un ataque también a las corporaciones-multinacionales que se nutren de las guerras para enriquecerse. También añadió que es injusto gastar más dinero en la guerra que en ayudar a los pobres: “ Una nación que gasta más en dinero en el aparato militar que en programas para ayudar a los pobres, se acerca a la muerte espiritual” además anotó: “Yo creo que el Padre (Dios) está profundamente preocupado sobre todo por su sufrimiento y los niños indefensos y marginados.... Estamos llamados a hablar por los débiles, por los sin voz y por las víctimas de nuestra nación”. Retomando el tema de la desgracia de los vietnamitas: “Hemos destruidos sus instituciones: la familia y el pueblo. Hemos destruido sus tierras y sus cultivos. Hemos corrompido sus mujeres y niños y matado sus hombres. Hemos apoyado los enemigos de los campesinos de Saigon”.
Martin L. King motiva a las iglesias y sinagogas de EEUU a hacer su tarea frente a la guerra y la desigualdad económica. Es decir, a pronunciarse en contra de la guerra y las desigualdes económicas. Exhorta al pueblo a ayudar sinceramente a los supuestos “enemigos”: “Debemos proporcionar ayuda médica que es muy necesario, ponerlo a disposición en este país si es necesario”. Les dice que la verdadera compasión consiste en cambiar el sistema económico que reproduce pobres: “La verdadera compasión es más que arrojar una moneda a un mendigo. Se trata de ver que un edificio que produce mendigos necesita ser reestructurado”.
¿Qué diría en el presente el Dr. King sobre la presunta guerra contra el terrorismo?
¿Qué diría hoy sobre las actividades ilegales de los grandes banqueros que no han sido encarcelados desde que provocaron la crisis en el 2007 en EEUU?
¿Qué le diría en el presente a las iglesias que no denuncian las guerras?
¿Que diría el Dr. King sobre 1 billón 700 mil millones de dólares se gastan anualmente en armamentos en el mundo mientras 11 millones de niños y niñas mueren cada año debido a la probreza y el hambre?
¿Qué le diría actualmente al Presidente Obama sobre los más de 2 millones de inmigrantes latinos que ha deportado?
¿Qué diría del abuso policiaco contra los afroestadounidenses que persiste en la actualidad?
¿Qué diría sobre la desigualdad económica que viven hoy sus conciudadanos?
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martes, 21 de enero de 2014

Desafío a la Doctrina Monroe






Ecuador sigue la senda de Bolivia y Venezuela, hacia un rearme independiente de la tutela militar de la Casa Blanca. Esta semana, en su programa radiotelevisivo semanal, el presidente ecuatoriano Rafael Correa informó al mundo que las Fuerzas Armadas de su país pusieron en el aire un avión tan silencioso y avizor como un “Gavilán”. Ése es el nombre del pájaro con el que bautizaron a la pequeña nave drone de alto valor tecnológico y estratégico.
Ese tipo de aparato es una ventaja de inteligencia militar que ostentan potencias como las de la Otan, Estados Unidos, China, Rusia o Israel, entre algunos otros. Correa anunció que en 2015 su pequeña industria militar estaría en capacidad de exportarlos. Dentro de un año veremos el resultado de este sano propósito. Lo que no esperará ese lapso, será la reacción de Washington.
Además del Gavilán ecuatoriano, Washington está alerta por lo que hacen los gobiernos de Bolivia y Venezuela, para desprenderse del control norteamericano sobre sus estructuras y tecnología militar.
La renovada modernización y reequipamiento militar de estos tres países se produce en medio de nuevas coordenadas mundiales tan preocupantes como geopolíticamente relacionadas.
En estas tres sociedades, se produjo la mayor cantidad de transformaciones sociales y políticas durante la última década y media. Uno de los resultados más rechazados en el gobierno de Estados Unidos es el grado de independencia y autonomía política alcanzado por sus gobiernos. La segunda se llama crisis del sistema mundial de Estados. En nuestro hemisferio se manifiesta en la Unasur, el ALBA, PetroCaribe, y por supuesto, por la pluripolaridad global dinamizada por las potencias Brics.
La atrevida reforma de Evo. El gobierno de Bolivia contrató un paquete de helicópteros rusos equipados con radares para la lucha contra el narcotráfico. Esos equipos aéreos rusos remplazaran a las naves usadas por la Oficina Antinarcóticos de la Embajada de Estados Unidos (NAS), mientras esta entidad, expulsada en 2013, termina de volver al país de donde vino.
Tres años antes, en 2010, Bolivia comenzó a equiparse en China. En el marco del Protocolo de Cooperación Bilateral, Bolivia pactó la compra de 37 Buses Hinger, 21 Camionetas Nissan Pickup Truck y 40 motores fuera de borda Yamaha. En 2009, ya habían adquirido dos lanchas patrulleras artilladas y en el primer año de gestión el gobierno de Evo compró 34 camiones militares del tipo FAW.
El ministro de Defensa del Estado Plurinacional de Bolivia informó en el “Primer Seminario Internacional por Capacidades Militares”, realizado en 2013, en el que participaron expertos rusos, que su país ha comenzado a estudiar “los planes estratégicos para la modernización de esta institución”.
Bolivia, Ecuador y Venezuela, además de Nicaragua, Cuba, Guyana y otros países del ALBA, han comenzado desde hace poco, a orientar las reformas de sus ejércitos según las nuevas doctrinas militares elaboradas en el Instituto de las Fuerzas Armadas de la ALBA, instalado en Santa Cruz de la Sierra. La otra fuente es el Centro de Estudios Estratégicos de Unasur, que funciona en Buenos Aires. Estados Unidos está ausente de ambos organismos. El gobierno del altiplano se propone una “Transformación y modernización estructural de las Fuerzas Armadas para dar a la institución una identidad propia”, declaró el encargado de la cartera militar de Bolivia. Avisó que la nueva doctrina de las Fuerzas Armadas de Bolivia es objeto de “ajustes” en sus bases ideológicas, y desde el próximo año permitirá la formación de lo que denominó “un nuevo militar”.
No es un secreto que Evo Morales pidió varias veces a las Fuerzas Armadas de su país que se proclamen “socialistas, nacionalistas y antiimperialistas”, en el sentido que lo hicieron las de Venezuela. Pero hay resistencia. Evo no ha tenido a su favor una corriente militar de izquierda, como la fundada por Chávez en 1982.
En el último siglo de Bolivia no hay noticias que señalen tamaños cambios en su aparato militar, un área tan sensible al dominio de la burguesía y tan cara a la Doctrina Monroe de Estados Unidos. Sólo el dictador Hugo Banzer logró una reforma militar brusca a comienzos de los ’70, pero con sentido opuesto, para derrotar al movimiento obrero, que había logrado la proeza de destruir el ejército tradicional, siete años antes que en Cuba y 27 antes que en Nicaragua. Evo Morales no tiene el propósito de cambiar el carácter burgués del ejército, pero sus reformas estructurales representan el mayor desafío que ha tenido Estados Unidos en ese país desde 1952.
El desafío chavista. Con la Reforma Constitucional de 2008, las Fuerzas Armadas fueron rebautizadas como “Antiimperialistas y revolucionarias”. Desde mediados del año 2002, aprovechando la derrota física propinada por el pueblo a los generales golpistas de abril, el gobierno bolivariano decidió emprender la descolonización de su sistema militar.
Esta tarea compleja comenzó por cuestionar la educación recibida por los cuadros militares durante un siglo. El aparato militar venezolano, como todos los del continente, estaba obligado a reproducir las normas, técnicas y valores ideológicos del ejército norteamericano. Continuó con el reemplazo de Estados Unidos como proveedor exclusivo de material bélico, por Rusia y China. Desde mediados del siglo XIX, el control de la estructura militar venezolana estuvo en las manos de Europa, luego de Estados Unidos desde 1911. Israel tuvo influencia, sobre todo en las policías, en las décadas de los ’80 y los ’90.
El equipamiento de las Fuerzas Armadas venezolanas reproducía el esquema de dependencia impuesto a su economía, su cultura social y su gobierno.
Desde el año 2005 Venezuela avanzó, por primera vez en su historia republicana, en la producción de armas dentro del país, en la modernización de su parque, en la actualización tecnológica y en una nueva cultura e ideología militar inspirada en el proyecto bolivariano.
Además de expulsar del país a la Misión Militar de Estados Unidos, a la DEA y a los evangélicos de Nuevas Tribus, el gobierno chavista ingresó al país al estadio satelital de la mano de China, instalando cinco satélites en órbita, radares de última generación, una fábrica en Venezuela y la formación de unos 160 científicos especializados en esa tecnología estratégica.
Durante el año 2013, la labor de vigilancia y control del espacio aéreo realizado por el Centro de Dirección de Defensa Aérea, permitió lo impensado en las relaciones con Estados Unidos fueron sometidos a control y destruidos en el aire 26 aeronaves que incursionaron ilegalmente en el país. Casi todas tuvieron coordenadas originadas en el territorio de Colombia.
Este avance geomilitar, que podría considerarse enorme en términos relativos, no anula el dominio incuestionable que sigue manteniendo Estados Unidos.
Según John Kerry, “la era de la Doctrina Monroe está llegando a su fin” (OEA, 18/11/2013). Esto no es verdad, pero sí es cierto que por primera vez está cuestionada. Una cosa es la Doctrina Monroe, otra el poder militar establecido durante un siglo. Como advierte el mexicano Luis Hernández Navarro, “el Imperio está muy lejos de ser un tigre de papel”. Tiene razón.
“Estados Unidos es el país con mayores gastos militares en el mundo. En 2011, su presupuesto para este rubro representó el 40 por ciento de los gastos totales en el planeta, seguido, muy de lejos, por China y Rusia. Este predominio tiene tras de sí una poderosa base productiva. Lockheed Martin, Boeing y BAE Systems lideran la industria militar mundial. Las dos primeras son estadounidenses” (Navarro, 2014).
En términos estructurales e históricos es así. Pero en su dinámica, Estados Unidos está perdiendo el control militar de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, además de Cuba. Algo es algo.
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Violencia en Venezuela. Un análisis de sangre





El reciente asesinato de la Miss Mónica Spear ha reabierto la discusión sobre la inseguridad en Venezuela, uno de los diez países más violentos del mundo.
Por primera vez en mucho tiempo, ha habido una respuesta explícita por parte de las autoridades, que han promovido cambios drásticos en la política de seguridad: los civiles han sido sustituidos por militares en puestos clave; ha habido un despliegue sin precedentes de las fuerzas de seguridad por todo el país y por si todo lo anterior fuera poco, parece haberse inaugurado una nueva era de entendimiento con la otrora irreconciliable oposición.
Se ha consumado así un giro reclamado desde hace tiempo tanto por algunos sectores del gobierno como por la citada oposición y su incombustible aliada, la prensa internacional: discurso securitario clásico y mano dura en la lucha contra el crimen. A nivel latinoamericano, nada nuevo; en términos venezolanos, algo notable: las urgencias securitarias de Maduro, parecen empujadas por la presión mediática, y suponen una ruptura en relación con las políticas, más orientadas a largo plazo y a la prevención, de su predecesor Hugo Chávez .
En este sentido, el trasfondo político debe ser considerado: las decisiones del actual Presidente podrían formar parte de los sutiles “reacomodos” políticos que están teniendo lugar al interior del chavismo tras la muerte del Presidente/Comandante.
A grandes rasgos, y en descargo de Maduro, puede decirse que el rosario de incompetencias, zigzagueos y ajustes de cuentas que caracterizan a la lucha contra el crimen, ni ocurren solo en Venezuela ni son exclusivamente atribuibles al chavismo. Evoquemos aquí un dato, a modo de recordatorio: en 1999, antes de la llegada de Chávez al poder, Venezuela ya era el séptimo país más violento del mundo.
Pese a ello, no todas las excusas son aceptables: de hecho, sostener que la lucha contra la pobreza terminará a largo plazo con la inseguridad y por ende, con la violencia (como ha sostenido, durante años, el chavismo) es no comprender la naturaleza de una problemática que tiene en la desigualdad y, por tanto, en la exclusión, uno de sus acicates.
Sin embargo, desigualdad y exclusión, tampoco lo explican todo: para empezar, es necesario enmarcar el problema de la violencia que padece Venezuela en un contexto y para ser más precisos, en un contexto internacional.
La dimensión internacional: una explicación escamoteada
Si contemplamos las cosas a vista de pájaro y trascendiendo el territorio venezolano, nos encontraremos con un dato estremecedor: 22 de los 24 países más violentos del mundo están en América Latina y el Caribe. El detonante, para casi todos ellos, hay que buscarlo lejos, muy lejos: allá cuando, en 1971, el ex Presidente estadounidense Richard Nixon le declaró la guerra al narcotráfico.
Fue por aquel entonces cuando las cosas comenzaron a torcerse para la, hasta ese momento, más o menos apacible América Latina. Simple y sencillo: la citada guerra contra las drogas disparó el crimen a niveles, hasta entonces, insospechados. El mecanismo fue sencillo: esta última, en lugar de acabar con el contrabando, terminó alentando un gigantesco tráfico de drogas desde América del Sur, el Caribe y Centroamérica, hasta Estados Unidos que, como efecto colateral, terminó inundando los citados territorios de armas. 
Actualmente, las cifras cantan: cada año, en América Latina, hay tantos muertos (más de 100 mil) como en Siria, Libia, Pakistán, Afganistán e Irak juntos. Sin embargo, son pocos los que tienen conciencia de datos tan estremecedores.
De hecho, el conflicto que padece América Latina es silencioso -porque no hay conciencia de que exista, porque sus cifras están fragmentadas y porque no hay frentes de batalla formales– y cimenta su dinamismo en una característica típica de la región: la desigualdad y, su corolario típico, la exclusión. América Latina, más que una de las regiones más pobres del mundo, es una de las más desiguales.
Recapitulando: la circulación incontrolada de armas sumada a la desigualdad social es combustible para la violencia.
En la práctica, todo eso quiere decir que clamar contra uno u otro Gobierno (como acostumbra a hacerse en el caso de Venezuela) sin comprender que el problema es regional y, al mismo tiempo, social, es pecar de falta de seriedad. De hecho, no se puede solucionar ni aisladamente ni aplicando mano dura. Tampoco es serio achacar todo el problema a las dinámicas internacionales que acaban de ser descritas. De hecho, casos como el de Cuba, con uno de los índices más bajos de violencia de la región, o la significativa bajada de violencia en Brasil, ocurrida en los últimos años, demuestran que sí, que hay margen de maniobra.
La dimensión nacional: una contradicción tras otra
Cabe preguntarse por cómo maneja Venezuela ese margen de maniobra en la lucha contra la violencia. La respuesta es simple: el reciente viraje de Maduro parece ser solo el último bandazo de una serie tan larga como absurda. De hecho, evaluar la política de seguridad de Venezuela en general, y la del chavismo en particular, resulta complicadísimo: en menos de veinte años ha habido 25 planes de seguridad que han ido, desde políticas de Tolerancia Cero (al estilo Rudolph Giuliani) hasta orgullosas afirmaciones de que la lucha contra la pobreza acabaría a largo plazo y casi por sí sola, como por arte de magia, con el crimen.
En la práctica, todos los planes a los que se acaba de aludir, han resultado inútiles. De hecho, el número de homicidios se ha desbocado, pasando de 25 por cada 100 mil habitantes en 1999 a 39 en 2013.
Precisamente por eso, hay datos actuales que resultan incomprensibles: por ejemplo Venezuela, que tiene 50 veces más homicidios por habitante que España o Alemania tiene índices similares de población penitenciaria. Por si lo anterior fuera poco, es el cuarto país del mundo en masificación carcelaria. Queda la guinda: el Gobierno presume de haber destruido, entre 2003 y 2012, 287.838 armas . Lo insólito   es que, según cifras oficiales,   hay entre 9 y 15 millones de armas sueltas por el país . A ese ritmo harían falta 434 años para terminar de destruirlas todas.
No debe llamar la atención, por lo tanto, que la sensación de impunidad reine y persista. De hecho, ninguno de los aparatos de seguridad clásicos (policía, sistema judicial y sistema penitenciario) tienen la confianza de la población.
En paralelo, tampoco las Misiones Sociales parecen haber servido para frenar un crimen que se ceba, sobretodo, en las zonas urbanas deprimidas que, no hay que olvidarlo, son las que ponen el 80% de los muertos.
A grandes rasgos, el quid de la cuestión parece radicar en que, los enfoques de las políticas venezolanas de seguridad (antes y después de Chávez) no solo son erráticos sino contradictorios y sobre todas las cosas, ineficientes.
La violencia se combate a largo plazo y se necesitan planes sin interrupción. Se diseñan planes y más planes, quizás con buenos diagnósticos, pero o no se ejecutan como se planificaron o se dejan a medio hacer. En Venezuela, sin embargo, toda planificación es cortoplacista porque suele buscar resultados rápidos, políticamente vendibles: eso hace vulnerables a las políticas públicas, no solo a presiones externas, sino a estados emocionales colectivos, como el vivido recientemente tras la muerte de la Miss, Mónica Spear.
La dimensión local: un mundo desconocido
Comprender los barrios cuesta. Están ahí, a la vista de todos y aunque todo el mundo sabe que son causa y consecuencia de muchas cosas, se trata de estructuras sociales complejas.
Antes de Chávez se solía tirar por la calle de en medio: las incursiones violentas de las fuerzas de seguridad eran recurrentes e iban acompañadas de muerte y violaciones de derechos humanos. Ahora, aunque el chavismo logró frenar la represión, poniendo a los barrios en la agenda política, no ha sido capaz resolver el problema: la violencia sigue germinando en los cerros.
Casos como el de Spear hacen pensar que la inseguridad está desbordada y, aunque algo de eso hay, lo que la prensa, nacional e internacional, suele ignorar es que, la mayoría de los muertos, los ponen las zonas deprimidas de las grandes ciudades.
En términos generales, el problema central de los barrios es la exclusión. Desde que llegó Chávez, dentro de los barrios se come, la gente puede curarse y tienen acceso a la educación. Más allá de eso, la desolación, campa: no hay calles urbanizadas, no hay plazas, no hay jardines, no hay espacios ni servicios público. Tampoco hay farmacias, ni cines, ni tiendas, ni oficinas. Menos aún, policías, periodistas, oficinistas o asistentes sociales. Los barrios viven al margen de casi todo y están armados: en eso radica la matriz de la violencia en Venezuela.
Cuando, en 1999, Chávez asumió la Presidencia, se comprendió muy rápidamente que el principal problema para acabar con la citada exclusión, no solo era político (pues hasta entonces, los barrios o no habían existido o solían ser concebidos como problema) sino administrativo. Por eso se crearon las famosas Misiones Bolivarianas: para proporcionar una atención de urgencia y prioritaria a enormes áreas que la necesitaban.
Una década después ese modelo, en su momento válido e incluso ejemplar, es susceptible de crítica: de hecho, a día de hoy, el Estado sigue siendo casi inexistente en la periferia deprimida de las grandes ciudades. En la práctica, ni con Misiones ni sin ellas, el Estado logra integrar al entramado urbano, a estructuras sociales complejas… y en eso consiste el reto: lograrlo, será comenzar a desarticular la violencia; no lograrlo, por más fuerzas de seguridad y más alcabalas que proliferen, será un fracaso.
Conclusiones: otra política de seguridad es posible (¡y necesaria!)
Las generalizaciones y maniqueísmos sobre el crimen en Venezuela, abundan. Algunas observaciones, de las muchas que se hacen sobre este tema en la prensa nacional e internacional, son malintencionadas; otras, están gobernadas por la urgencia y la mayoría, desconocen los problemas de fondo.
En este complejo asunto, para empezar, las hay de cal y las hay de arena. De hecho, aunque por una parte resulta complejo detectar culpables definitivos, ya que la razón última de la violencia no tiene una dimensión nacional sino regional. Por la otra, es un hecho que a lo largo de los últimos años, el Estado - que tiene margen de maniobra - ha sido incapaz de elaborar una política de seguridad seria, continuada y constante.
Criticar al perverso capitalismo ha estado entre las tentaciones más recurrentes del chavismo aunque, apuntar al socialismo, ha sido una de las actividades preferidas de la oposición. Obviamente, ni una explicación ni la otra ayudan a resolver el problema cuando, lo que hace falta son diagnósticos rigurosos.
Dichos diagnósticos debieran centrarse, más en las causas -a las que casi todos aluden pero en las que casi nadie trabaja- y menos en las consecuencias. Hablar de causas, en Venezuela, es hablar de barrios; y hablar de barrios es hacerlo de una marginación que, sobretodo, es espacial.
Hasta ahora, el chavismo, ha logrado importantes avances en la lucha contra la pobreza pero se ha mostrado incapaz de integrar, realmente, a los barrios periféricos a los entramados urbanos: la violencia, que a todos nos alcanza y a todos nos impresiona, es una desgarradora demostración de dicho extremo.
Hoy por hoy, Venezuela, necesita planes y acciones centradas en cambiar el perfil urbano y geográfico del país. Hacerlo, como es obvio, no pasa por políticas facilonas de mano dura sino por políticas profesionales de transformación social.
En ese sentido, hay que comprender que los servicios de asistencia social, o los planificadores urbanos, son tan importantes, o más, que cualquiera de los aparatos represivos clásicos del Estado (policías, abogados, jueces). En los barrios, de hecho, no solo es necesario perseguir a los delincuentes: también, lo es prevenir… y para prevenir es preciso asegurarse cosas tan simples como que los niños acudan a la escuela, y los papás y las mamás a sus trabajos; que los enfermos mentales reciban la atención médica necesaria; que no haya violencia intrafamiliar; que los jóvenes busquen y encuentren empleo; que haya un mínimo de planificación familiar; que la cultura de la violencia no arraigue; que el trabajo y el estudio sea un valor contra la exclusión, etc., etc.
En los barrios, en definitiva, hace falta ‘normalidad’ pura y simple. Las zonas deprimidas de las grandes ciudades deben ser y parecer ciudad. Y para que eso ocurra, hace falta Estado, un Estado que le cambie el alma al tejido urbano y deje de pintarnos las casas de colores.
* Juan Agulló es sociólogo, geotlati@gmail.com ; Rafel Rico Ríos es Ingeniero de Telecomunicación, @rafaelricorios rafaelricorios@gmail.com ; Dimitris Pantoulas es politólogo, @Dpantoulas d.pantoulas@gmail.com
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