Mostrando entradas con la etiqueta Líderes transformadores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Líderes transformadores. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de febrero de 2014

La fórmula Chávez (HRCF)





 El próximo 5 de marzo se cumple un año de la siembra heroica del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías. En ese marco se está organizando una jornada mundial denominada “Por aquí pasó Chávez”.
¿Cuál es su legado, ¿Cuál ha sido su mensaje?¿Cómo lo hizo?Y lo más importante ¿Por qué sigue vivo?
Creo que sin duda el Chavismo es hoy día en Venezuela, y muy seguramente en nuestra américa, una doctrina política a la que podemos aproximarnos desde cuatro ángulos,que además parecen ser dictados por el mismo Comandante a través de las iniciales de su nombre:
H istoria, R eligión, C onocimiento, F olklore (HRCF)
H ISTORIA: Simón Bolívar
Uno de los elementos centrales del pensamiento político del comandante Chávez fue su pasión por la historia, y más aún su empeño en enseñarla, redescubrirla y hacerla atractiva al pueblo de manera didáctica y pedagógica. Esto como punto de partida para la comprensión del proceso histórico social y político de nuestras naciones yforjar a partir de allí, la elevación de la conciencia colectiva y transformadora de la Revolución Bolivariana.
El Comandante Chávez se propuso identificar y restituir la génesis histórica venezolana y latinoamericana con base en el rol protagónico del pueblo. Se trataba de reivindicar la profundidad y razones de dicho proceso emancipador, reconociendo las luchas popularesy cuya representación simbólica y de acción sustantiva se concentra en la figura de El Libertador Simón Bolívar y en los héroes y heroínas que en torno a él, escribieron una de las páginas más gloriosas de resistencia y lucha por la libertad, la unidad y la transformación social y moral.
R ELIGIÓN: Cristo
Nunca faltó en los discursos del Comandante la evocación al cristo redentor, crucificado y resucitado, al cristo en su mensaje liberador, de igualdad y de justicia social, al punto que llegó a decir que la convergencia de todas las misiones sociales darían lugar a la Madre de las Misiones, la Misión Cristo.
El Comandante se refería a la creación del verdadero hombre nuevo, forjado en la doctrina del amor, de la solidaridad, de la paz, de la espiritualidad sobre el materialismo.En fin, en la realización suprema de la sociedad como un espacio de convivencia y valores por la vida. Desde esta perspectiva y articulado con el pensamiento histórico bolivariano, se plantea la generación de las condiciones morales a partir de la reflexión profunda sobre la razón del hombre en la tierra, del ejemplo de la vida de Cristo, sus luchas, sus enseñanzas y su vía crucis en defensa de su idea revolucionaria.
La religión como factor de unificación familiar en la búsqueda de la felicidad del hombre en la tierra,descubriendo con el ejemplo cristiano, de dónde surge y como se garantiza tal felicidad. En ese sentido, la Misión Cristo se propone no sólo el combate sino la erradicación de la pobreza como distorsión y perversión de la vida del hombre en sociedad,y su consecuente creación de antivalores morales, sociales, económicos y políticos.
C ONOCIMIENTO: Simón Rodríguez
Explorar las causas y razones de nuestra existencia, las condiciones inmanentes a nuestra identidad social, económica y política para definir el mejor sistema de gobierno, fue una de las más profundas enseñanzas filosóficas del Comandante Chávez. La visión de Simón Rodríguez, de escudriñar en el pensamiento del hombre para transformar su mente conformista y su cultura de la sumisión en una conciencia crítica, de acción transformadora, dieron impulso a una nueva motivación para despejar la duda del hombre en libertad. Aquella frase robinsoniana “inventamos o erramos”, fue adoptada desde lo más profundo de sus convicciones revolucionarias de creación socio-política.
El ejemplo del Comandante Chávez en su llamado a la lectura, a aprender, a conocer las cosas en todas las dimensiones posibles, a indagar sobre los detalles, las causas y los efectos, las fortalezas y debilidades, su obstinación en planificar hasta los imprevistos, en elevar la educación en todos sus niveles, en dirigir un amplio proceso de transformación cultural y educativo, en garantizar el pensamiento crítico y el debate, caracterizan su doctrina. Pero también en acabar con la exclusión del pensamiento y conocimientos ancestrales desde cuyas raíces y en perfecta armonía con el medio ambiente, revalorizaban y humanizaban el saber originario y popular frente a la avasallante pretensión capitalista del conocimiento “científico tecnológico”. Demostrar, por ejemplo, que en el campo farmacéutico una buena parte del conocimiento científico había sido arrebatado al saber ancestral, nos cambió la manera de concebirnos a nosotros mismos.

F OLKLORE: El Pueblo
El orgullo por nuestras tradiciones, la exaltación de la venezolanidad, de la latinoamericanidad, el reconocimiento y valor de la negritud y el indigenismo como testimonio elevado de nuestra existencia, la representación sociológica de nuestra identidad fundada en esa diversidad que derivó en las más ricas expresiones tradicionales de nuestra cultura a través de la música, manifestaciones artísticas, saberes ancestrales, idiomas originarios y su dignificación cotidiana frente a las imposiciones culturales foráneas, le permitieron permear en el alma y corazones de los pueblos.
No pocas veces vimos al Comandante Chávez recitar, cantar, narrar o declamar hechos y situaciones de diversas regiones de nuestro país y de otros países hermanos.
Reivindicar lo magno de llamarse pueblo, la grandeza de ser humilde, de destacar lo vital del sudor del obrero y del campesino en la construcción de un país, de proyectar la profundidad de la filosofía popular de la cotidianidad,del vivir día a día, de hacernos reencontrar con la esencia de ser nosotros, de reconocernos como miembros de una patria, de una tierra, de una personalidad específica, marcan sin duda, la impronta de su huella y de su grandeza.
La doctrina y el legado del Comandante Chávez apenas comienzan a percibirse en nuestros pueblos y en la discusión social y política alrededor del mundo. Al igual que José Domingo Choquehuanca dijera de Bolívar en Puno en 1825: “Con los siglos crecerá tu gloria como crece la sombra cuando el sol declina”, es indudable que el legado y trascendencia del Comandante Hugo Chávez en nuestra américa y el mundo correrá la misma suerte. Serán las generaciones venideras las que puedan apreciar la magnitud y alcance del pensamiento de Chávez y su contribución en la visualización e inicio de un nuevo ciclo histórico que definitivamente descansará en las espaldas y las conciencias de nuestros pueblos. Siendo así,no sólo diremos y escucharemos que “Por aquí pasó Chávez”…sino que Por aquí seguirá pasando…siempre…
* Alexander G. Yánez Deleuze es Embajador de Venezuela en Perú
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 3 de febrero de 2014

Recordando al oficialmente censurado Dr. King





El verano pasado encontré un hallazgo genial en una tienda de libros usados, una edición original del libro de Martin Luther King, publicado póstumamente, The Trumpet of Conscience (Nueva York: Harper & Row, 1968) - una compilación de cinco conferencias de King en el Sistema de Radiodifusión Canadiense (CBC) durante noviembre y diciembre de 1967, tan sólo cinco meses antes de su asesinato (o ejecución), en Memphis. La CBC había invitado a King a hablar de cualquier cosa que él considerara relevante no sólo para los EE.UU. sino para todo el mundo.

The Trumpet of Conscience no concuerda con la imagen convencional de King, domesticada y descafeinada, que se difunde en todo el país cada año durante y alrededor de la fiesta nacional que lleva su nombre. Esa imagen presenta a King como un reformista moderado que no aspiraba a mucho más que a unos pocos cambios básicos en materia de derechos civiles en un sistema americano mayormente benévolo: un suplicante leal que lloraba de agradecimiento a los líderes del país por hacer finalmente esos cambios.

La conmemoración oficial no dice nada sobre el Dr. King que estudió a Marx con simpatía a una edad temprana [1] y que dijo en sus últimos años que "si queremos conseguir una igualdad real, los Estados Unidos tendrán que adoptar una forma modificada de socialismo"[2]. Elimina al King que escribió que el “verdadero problema que hay que afrontar”, más allá de asuntos superficiales, es “la reconstrucción radical de la misma sociedad". [3]

En su primera charla ("Impasse en las relaciones raciales"), King reflexionaba sobre lo poco que había conseguido la lucha por la libertad racial más allá de algunos cambios parciales en el Sur. Deploró "el cese de los avances limitados” que los negros y sus aliados habían alcanzado "por [una] resistencia de los blancos [que] revelaba el racismo latente que estaba [todavía] profundamente arraigado en la sociedad de EE.UU.".

"Al extinguirse la euforia y las expectativas", explicaba King "los negros se volvieron conscientes bruscamente de que el objetivo de la libertad estaba todavía lejos y que nuestra desazón inmediata era todavía sustancialmente una agonía de privación. En la última década se ha hecho poco para los ghettos del Norte. Toda la legislación ha buscado poner remedio a las condiciones del Sur – que han mejorado sólo parcialmente "(p.6).

Aun peor que su limitación, las conquistas obtenidas por los estadounidenses negros durante lo que King consideraba la "primera fase" de su lucha por la libertad (1955-1965) eran peligrosas en tanto que "produjeron en los blancos una sensación de logro definitivo" - una impresión absurda de que el llamado "problema negro" había sido resuelto y que, por tanto, ya no había fundamento o justificación para continuar con el activismo negro. "Cuando los negros, de forma asertiva, alcanzaron el segundo peldaño de la escalera," señaló King, "hubo una resistencia firme de la comunidad blanca .... En algunos lugares había un rechazo cortés, en otros, una reacción de reafirmación blanca. En todas partes había, sin lugar a dudas, una clara resistencia” (p.6).

"El hombre blanco no obedece la Ley"

Al explicar la importante ola de disturbios raciales que se extendieron a través de las ciudades de Estados Unidos en los veranos de 1966 y 1967, King no se disculpó por la violencia negra. Culpó de los disturbios a "la estructura del poder blanco ... tratando todavía de mantener intactas los muros de la segregación y la desigualdad ". Según él la causa principal de los disturbios era la postura reaccionaria de "la sociedad blanca, que no estaba preparada ni quería aceptar un cambio estructural radical", que "provoca[ba] el caos" diciendo a los negros (cuyas expectativas de cambio sustantivo se habían despertado) “que tienen que hacerse a la idea de permanecer permanentemente desiguales y permanentemente pobres " (9-10, énfasis añadido).

King también culpó de los disturbios, en parte, a la guerra imperialista y genocida de Washington “en [aquí mejor podría haber dicho “impuesta a”] Vietnam." La agresión militar contra el sudeste de Asia robó recursos a la "Guerra contra la Pobreza” de Johnson, declarada rápidamente y apenas librada. "Envió negros pobres a las líneas mortales del frente en una cantidad desproporcionada. Avanzó la idea de que la violencia era una respuesta razonable e incluso una solución para los problemas sociales y políticos.

Los estadounidenses negros y otros detectaron lo que King llamó "la cruel ironía de ver a negros y blancos en las pantallas de televisión matando y muriendo juntos por una nación que había sido incapaz de sentarlos juntos en la misma escuela. Los vemos en brutal solidaridad quemando las chozas de una aldea pobre, pero nos damos cuenta de que nunca vivirían en el mismo bloque en Detroit ", dijo King en su segunda conferencia CBC y añadió que “no podía permanecer silencioso frente a una manipulación tan cruel de los pobres "(p. 23).

Aparte la hipocresía racial, King dijo que "una nación que continúa año tras año gastando más dinero en defensa militar [aquí mejor podría haber dicho "imperio militar"] que en programas de mejora social se está acercando a su perdición espiritual" (p.33).

¿Desobedecieron los alborotadores la ley, como pretenden sus críticos, liberales y conservadores por igual? Sí, dijo King, pero añadió que las transgresiones de los manifestantes eran "delitos derivados ... nacidos de los crímenes, más grandes, de los ... responsables políticos de la sociedad blanca", que "crearon discriminación ... barrios pobres [y] perpetuaron el desempleo, la ignorancia y la pobreza .... El hombre blanco”, King explicó, “no cumple la ley en el gueto. Día tras día viola las leyes de bienestar social para privar a los pobres de sus exiguas ayudas; viola flagrantemente los códigos y reglamentos urbanísticos, su policía se burla de la ley; viola las leyes sobre igualdad en el empleo, la educación y la prestación de servicios públicos. Los barrios pobres son la obra artesanal de un sistema vicioso de la sociedad blanca. "(P.8).

¿Utilizaron la violencia los alborotadores? Sí, dijo King en su cuarta conferencia, pero señaló que su agresión estaba "en un grado sorprendente ... enfocada contra la propiedad y no contra la gente". Observó que "la propiedad representa la estructura del poder blanco, que [los manifestantes] [comprensiblemente] atacaban y trataban de destruir "(pp. 56-57). Contra aquellos que consideran la propiedad "sagrada", King sostuvo que "la propiedad tiene como objetivo servir a la vida y, por mucho que la rodeemos de derechos y respeto, no tiene existencia personal”

"Las raíces están en el sistema"

¿Qué hacer? King avanzó cambios de política significativos que iban contra la naturaleza capitalista del estado de la nación, lo que refleja su acuerdo con los radicales de la Nueva Izquierda en que "únicamente a través de cambios estructurales se pueden eliminar los males actuales, ya que las raíces están en el sistema y no en el hombre o en errores operativos" (p.40). King abogó por un programa nacional de emergencia, que proporcionara ya sea puestos de trabajo decentes a todos o una renta nacional garantizada "de un nivel que haga sostenible la vida en circunstancias decentes". También pidió la "demolición de los barrios marginales y su reconstrucción por la población que vive en ellos" (p . 14).

Sus propuestas, dijo, tenían como objetivo no solo la justicia racial. Tratando de abolir la pobreza para todos, incluidos los blancos pobres, consideraba que "la revuelta de los Negros" había llegado a cuestionar lo que él llamó "los tres males interrelacionados" del racismo, la injusticia económica/ pobreza (capitalismo) y la guerra (militarismo e imperialismo). Había "evolucionado más allá de una búsqueda de la desegregación y la igualdad" convirtiéndose en "un desafío a un sistema que ha creado milagros productivos y tecnológicos para crear justicia."

"Si el humanismo queda fuera del sistema", dijo King en su discurso de apertura, "los negros demostrarán su núcleo interno despótico y se desencadenará una lucha mucho mayor por la liberación. Los Estados Unidos tiene el reto sustancial de demostrar que pueden abolir no sólo los males del racismo, sino también el flagelo de la pobreza y los horrores de la guerra .... "(pp. 16-17, énfasis añadido).

No cabe ninguna duda de que King quería decir capitalismo cuando se refirió al "sistema" y su "núcleo interno de despotismo". [4]

"Hay que organizar una revolución .... contra la privilegiada minoría de la Tierra"

Nadie que haya escuchado atentamente las conferencias en CBC de King puede no haber notado el radicalismo de su visión y de su táctica. "Los desposeídos de esta nación - los pobres, tanto blancos como negros - viven en una sociedad cruelmente injusta", dijo King en su cuarta conferencia. "Tienen que organizar una revolución contra esa injusticia", añadió (p. 59).

Este tipo de revolución requeriría "más que una declaración a la sociedad en general", más que "manifestaciones callejeras", proclamaba King. "Debe ser", añadía, “una fuerza que interrumpa el funcionamiento [de esta sociedad] en algún punto clave". Esa fuerza usaría la "desobediencia civil masiva" para "transmutar la profunda rabia del gueto en una fuerza constructiva y creativa" y "dislocar el funcionamiento de la sociedad."

"Una tormenta se está levantando contra la minoría privilegiada de la tierra", añadía además King. "La tormenta no disminuirá hasta que [haya] una justa distribución de los frutos de la tierra ..." (p. 17). Tal como sugiere esta referencia a la totalidad de la tierra, "la resistencia masiva, activa, no violenta a los males del sistema moderno" (p. 48) por la que King abogaba era "de alcance internacional", lo que refleja el hecho de que "los países pobres son pobres  principalmente porque [las naciones ricas occidentales] los han explotado a través del colonialismo político o económico. Los estadounidenses en particular, deben ayudar a su nación a arrepentirse de su imperialismo económico moderno "(p. 62).

En la Trompeta de la conciencia leemos a un defensor de una revolución mundial, democrática y socialista, partidario de la desobediencia masiva, que los guardianes de la memoria nacional no quieren que se conozca cuando honran la memoria oficial de King impuesta doctrinalmente.

Regresión, traición, y "La mendacidad de la esperanza"

La amenaza que suponen para la memoria oficial las conferencias en CBC de King - y otras muchas cosas que King hizo, dijo y escribió en los últimos tres años de su vida - no consiste solamente en que muestran que el reformador de la imagen oficial fue un opositor radical del sistema de beneficios y su imperio. Se trata también de la claridad con la que King analizó el carácter incompleto e inacabado del progreso de la nación contra la injusticia racial y de clase, cuyos avances prácticamente cesaron en la década de 1970, debido a un rechazo blanco que ya estaba en marcha a principios y mediados de los años 60 (antes del surgimiento de los Panteras Negras) y a una guerra empresarial de arriba a abajo contra la clase trabajadora estadounidense que comenzó bajo Jimmy Carter y se recrudeció bajo Ronald Reagan.

La "maldición espiritual" impuesta por el militarismo ha sobrevivido. Washington ha matado directa e indirectamente, de distintas maneras, a incontables millones de iraquíes, centroamericanos, sudamericanos, africanos, musulmanes, árabes y asiáticos a lo largo de estos años desde Vietnam [5]. Con la mitad del obsceno gasto militar mundial, los EE.UU. mantienen unos presupuestos de "defensa" (imperio) a niveles de la Guerra Fría, para sostener una máquina de matar mundial históricamente sin precedentes (que opera desde más de 1.000 bases establecidas en más de 100 países "soberanos") aun cuando el número actual, récord, de estadounidenses oficialmente pobres sigue estancado en 46 millones, de los cuales, un número muy desproporcionado son negros y latinos.

Es irónico que Barack Obama tenga un busto de King en el Despacho Oval de la Casa Blanca para velar por su traición constante de los ideales del líder mártir de la paz y la justicia. De acuerdo con la temprana (1996) y precisa descripción del Dr. Adolph Reed Jr. 's del futuro Presidente como "un suave abogado de Harvard con credenciales impecables e inofensivo con respecto a las represivas políticas neoliberales " [6], el Presidente Obama ha respaldado firmemente los altos intereses corporativos y financieros (cuyos representantes han llenado y dominado sus administraciones, campañas y fondos de campaña) contra y sobre aquellos que emprenderían programas serios para poner fin a la pobreza, redistribuir la riqueza (cuya salvaje re-concentración desde la época del Dr. King ha producido una nueva Edad de Oro en los EE.UU.), controlar al capital y salvar el eco-sistema viviente, que se acerca a toda una serie de puntos de inflexión críticos en la trayectoria acelerada hacia una catástrofe irreversible. Así pues, uno de los partidarios de Obama fue despedido a finales de 2012 por quejarse de que un presidente "cuya plataforma consiste en la ley de salud pública de Romney, las políticas medioambientales de Newt Gingrich, los recortes de impuestos financiados con déficit de John McCain, los rescates de bancos y corporaciones de George W. Bush y un paquete fiscal de Bush y Clinton” seguía siendo denunciado como enemigo de la izquierda y de los negocios por los republicanos [7].

Obama se ha opuesto a programas especiales o a tratar seriamente a nivel federal las salvajes desigualdades raciales de la nación, que actualmente son tan grandes que el presupuesto medio de los hogares blancos es 20 veces mayor que el de los hogares negros y 18 veces mayor que el de los hogares hispanos. Mientras, el hecho de su ascendencia a la Casa Blanca ha reforzado profundamente el sentimiento de los blancos estadounidenses de que el racismo ya no existe en tanto que barrera para el progreso negro y ha generado su propio y significativo rechazo blanco, que no hace más que empeorar la situación de los estadounidenses negros menos privilegiados. Ha dejado claro que lo que el Dr. King llamó "pagaré" no pagado de los estadounidenses blancos y "cheque falso" para los estadounidenses negros [8] continuará sin poder cobrarse bajo su administración - en consonancia con su absurda declaración, durante la campaña del 2007 (durante una conmemoración de la Marcha por el Derecho a Voto de Selma), de que los negros habían alcanzado ya el "90 por ciento" de su camino hacia la igualdad en los EE.UU. [9].

Para redondear los trucos de mago en relación con los “tres males”, Obama - el mismo que aprobó personalmente la lista de asesinatos de la Special Forces Global War on (of) Terror Kill List - ha adoptado y ampliado la vasta operación criminal y mundial de espionaje y asesinato que heredó de Cheney, Rumsfeld, Wolfowitz y Bush. Ha atemperado sus guerras terrestres agotadas y fallidas sólo para redoblar e inflar el papel de los incomprensibles ataques de fuerzas especiales y drones, con el mismo espíritu de su brillante y temerario modelo imperial John Fitzgerald Kennedy. Cuando libró su mortal y desastrosa guerra aérea sobre Libia ni siquiera se molestó en buscar el pretexto de la aprobación del Congreso. Mientras tanto ha superado en mucho al régimen de Cheney-Bush a la hora de reprimir a los disidentes contra la guerra, por no hablar de los que se oponen a la dominación del 1 por ciento, aplastados por una campaña federal coordinada en el otoño de 2011. "Como han señalado continuamente todo tipo de periodistas” dice Glenn Greenwald, “la Administración Obama es más agresiva y más vengativa cuando se trata de castigar a los disidentes que cualquier otra administración en la historia de Estados Unidos, incluyendo la de Nixon " [10].

"Un llamamiento más allá de las lealtades nacionales"

Pensando en el historial imperial FTBP, me acuerdo de algo que dijo King en su segunda conferencia en CBC. Al explicar por qué se había vuelto un crítico de la guerra de Vietnam, King señaló que "en 1964 cayó sobre mí una gran responsabilidad: no puedo olvidar que el Premio Nobel de la Paz fue también un mandato – un mandato para trabajar más que nunca por 'la hermandad del hombre.' Este es un compromiso que me conduce más allá de las lealtades nacionales ... a la búsqueda de la paz "(p.25).

Para responder a este compromiso, King se alineó con líderes social-demócratas estadounidenses de los años 60, como Bayard Rustin, A. Phillip Randolph y Michael Harrington. Estos y otros líderes de izquierda (por ejemplo, Max Shachtman y Tom Kahn) no querían oponerse abiertamente al asalto imperial de los EE UU contra Indochina, debido a su creencia, fuera de lugar, de que solo era posible proseguir la lucha contra la pobreza en alianza con el Partido Demócrata, favorable a la guerra y la AFL-CIO [11]. Además de oponerse a la guerra por razones morales, King comprendió muy bien que los costes de aplastar al Vietnam excluían y anulaban el gasto social contra la pobreza.

Un testamento de esperanza radical

Tal vez la experiencia de Obama sirva, al menos, de lección respecto a cómo un cambio progresista es algo de mucha más envergadura que un cambio de partido o del color de las personas en el poder formal. Eso es ciertamente algo que King (que tendría 85 años en la actualidad) habría pensado si hubiera podido presenciar directamente la interminable mendacidad del primer presidente medio-blanco del país. "La revolución negra", escribió King en un ensayo de 1969, publicado póstumamente, titulado "Un Testamento de Esperanza" - que asume un tipo de esperanza muy distinto del difundido por la marca Obama en 2008 - "es mucho más que una lucha por los derechos de los negros. Obliga a los Estados Unidos a hacer frente a todos sus defectos combinados: racismo, pobreza, militarismo y materialismo. Revela males que están arraigadas profundamente en toda la estructura de la sociedad. Revela males sistémicos y no superficiales y sugiere que el verdadero problema que hay que afrontar es la reconstrucción radical de la sociedad por sí misma" [12].

Estas palabras - palabras que no se oyen a través de los "principales" medios de comunicación durante las celebraciones nacionales del Día de King – suenan actualmente igual de verdaderas y urgentes, porque no se puede negar que el núcleo interno de despotismo del sistema de beneficios está conduciendo a la humanidad a un abismo medioambiental y que se ha llegado a la disyuntiva de eco-"socialismo o barbarie, si tenemos suerte."

Notas:
1. Marshall Frady, Martin Luther King, Jr, A Life (New York: Penguin, 2002), 25
2. David J.Garrow, Llevando la cruz: Martin Luther King, Jr. y el Consejo de Liderazgo Cristiano del Sur (HarperCollins, 1986), 41-43.
3. Véase la nota 12, a continuación.
4. Garrow, Llevando la cruz, 382, 591-92; Michael Eric Dyson, Puede que no llegue allí con ustedes: el verdadero Martin Luther King, Jr. (Free Press, 2000), 87-88.
5. Una revisión útil se encuentra en William Blum, El Estado granuja: una guía para la única superpotencia del mundo (Common Courage Press, 2005). Véase también Noam Chomsky, Año 501: la conquista continúa (South End Press, 1993) y Ward Churchill, Sobre la justicia de los pollos asados: reflexiones sobre las consecuencias de la criminalidad y la arrogancia imperial de los EE.UU. (AK Press, 2003),
6. Y con mi descripción del compromiso y la carrera de Obama en mi libro de Barack Obama y el futuro de la política estadounidense (Paradigma 2008, escrito en 2007). Ver Adolph Reed, Jr., "La maldición de la Comunidad," Village Voice (16 de enero, 1996), reproducido en Reed, Notas de clase: aparentando política y otros pensamientos sobre el escenario americano (Nueva York, 2000), 10-13 .
7. Ezra Klein, "Block Obama!," New York Review of Books, 27 de septiembre de 2012, citado en Perry Anderson, "Patria", New Left Review 81 (mayo-junio de 2013).
8. Martin Luther King, Jr., "Tengo un sueño ..." (1963), http://www.archives.gov/press/exhibits/dream-speech.pdf
9. Paul Street, "El pálido reflejo: Barack Obama, Martin Luther King, Jr., y el significado de la Revolución Negra," Black Agenda Report (20 de marzo, 2007), http://www.blackagendareport.com/content/pale-reflection-barack- obama-mlk-and-meaning-black-revolution
10. Transcrito de http://www.buzzfeed.com/dorsey/glenn-greenwald-tears-into-ruth-marcus-over-edward-snowden
11. Para una información detallada y notable, ver Paul Le Blanc y Michael D. Yates, Un presupuesto de libertad para todos los estadounidenses: retomando la promesa civil; Movimiento de los Derechos en la lucha por la justicia económica hoy (New York: Monthly Review, 2013).
12, Martin Luther King, Jr., "Un Testamento de Esperanza" (1969) en James Washington, ed, Un testamento de esperanza: los escritos y discursos esenciales de Martin Luther King. Jr (Nueva York: Harper Collins, 1991), 315.

Paul Street es autor, entre otros libros, de La opresión racial en la metrópolis global (Rowman & Littlefield, 2007), Escuelas segregadas (Routledge, 2005) y Ellos gobiernan: El 1% v. Democracia (Paradigm, 2014).

Traducción para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga Tarré

Original en inglés: http://www.counterpunch.org/2014/01/17/remembering-the-officially-deleted-dr-king/

Fuente: http://www.sinpermiso.info/articulos/ficheros/pstreet.pdf

sábado, 4 de enero de 2014

50 verdades sobre Fidel Castro



Opera Mundi


El líder histórico de la Revolución Cubana marcó para siempre la historia de Cuba y de América Latina, convirtiendo a su país en símbolo de dignidad y resistencia.
1. Procedente de una familia de siete hijos, Fidel Castro nació el 13 de agosto de 1926 en Birán en la actual provincia de Holguín, de la unión entre Ángel Castro Argiz, rico terrateniente español oriundo de Galicia, y Lina Ruz González, cubana de nacimiento.
2. A los siete años se marcha para la ciudad de Santiago de Cuba y reside en casa de una maestra encargada de su educación. Ésa lo abandona a su suerte. “Conocí el hambre”, recordaría Fidel Castro y “mi familia había sido engañada”. Un año después ingresa en el colegio religioso de los Hermanos de la Salle en enero de 1935 como interno. Deja la institución para ir al colegio Dolores con 11 años, en enero de 1938, tras rebelarse contra el autoritarismo de un profesor. Prosigue su escolaridad con los jesuitas en el colegio de Belén de La Habana de 1942 a 1945. Tras una carrera brillante, su profesor, el Padre Armando Llorente, escribe en el anuario de la institución: “ Se distinguió en todas las asignaturas relacionadas con las letras. Excelencia y congregante, fue un verdadero atleta, defendiendo siempre con valor y orgullo la bandera del colegio. Ha sabido ganarse la admiración y el cariño de todos. Cursará la carrera de Derecho y no dudamos de que llenará con páginas brillantes el libro de su vida”.
3. A pesar de su exilio a Miami en 1961 tras las tensiones entre el Gobierno revolucionario y la Iglesia Católica cubana, el Padre Llorente siempre guardó un recuerdo nostálgico de su antiguo alumno: “Me dicen ‘usted siempre habla bien de Fidel’. Yo hablo del Fidel que conocí. Inclusive, una vez, me salvó la vida y esas cosas no se pueden olvidar nunca”. Fidel Castro se tiró al agua para salvar a su profesor llevado por la corriente.
4. En 1945, Fidel Castro ingresa en la Universidad de La Habana, donde cursa la carrera de Derecho. Elegido delegado de la Facultad de Derecho, participa activamente en las manifestaciones contra la corrupción del Gobierno del Presidente Ramón Grau San Martín. No vacila tampoco en denunciar públicamente a las pandillas del BAGA vinculadas a las autoridades políticas. Max Lesnik, entonces secretario general de la Juventud Ortodoxa y compañero de Fidel Castro, recuerda este episodio: “ El comité «30 de Septiembre» [creado para luchar contra las pandillas] tomó el acuerdo de presentar la denuncia contra el Gobierno y los gánsteres en el pleno de la Federación de Estudiantes En el salón, más de 300 alumnos de las diversas facultades se aprestaban a escuchar a Fidel cuando alguien […] gritó: «El que hable lo que no debe, hablará por última vez». Estaba claro que la amenaza era para el orador de turno. Fidel se levantó de su silla y con paso pausado y firme se encaminó al centro del amplio salón, después de pedir un minuto de silencio en recordación a los mártires, […] comenzó a leer una lista oficial con los nombres de todos y cada uno de los miembros de las pandillas y de los dirigentes de la FEU que habían sido premiados con jugosas «botellas» [cargos] en los distintos ministerios de la administración pública.
5. En 1947, con 22 años, Fidel Castro participa con Juan Bosch, futuro Presidente de República Dominicana, en un intento de desembarco de Cayo Confite para derrocar al dictador Rafael Trujillo, entonces apoyado por Estados Unidos.
6. Un año después, en 1948, participa en el Bogotazo, sublevación popular desatada por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, líder político progresista, candidato a las elecciones presidenciales en Colombia.
7. Graduado en Derecho en 1950, Fidel Castro ejerce como abogado hasta 1952 y defiende a la gente humilde, antes de lanzarse a la política.
8. Fidel Castro nunca militó en el Partido Socialista Popular (PSP), partido comunista de la Cuba prerrevolucionaria. Era miembro del Partido del Pueblo Cubano, también llamado Partido Ortodoxo, fundado en 1947 por Eduardo Chibás. El programa del Partido Ortodoxo de Chibás es progresista y se basa en varios pilares: la soberanía nacional, la independencia económica con una diversificación de la producción agrícola, la supresión del latifundio, el desarrollo de la industria, la nacionalización de los servicios públicos, la lucha contra la corrupción y la justicia social con la defensa de los trabajadores. Fidel Castro reivindica su pertenencia al pensamiento martiano (de José Martí), chibasista (de Chibás) y antiimperialista. Orador de gran talento, se presenta a las elecciones parlamentarias como candidato del Partido del Pueblo Cubano en 1952.
9. El 10 de marzo de 1952, a tres meses de las elecciones presidenciales, el general Fulgencio Batista rompe el orden constitucional y derroca al Gobierno de Carlos Prío Socarrás. Consigue el apoyo inmediato de Estados Unidos que reconoce oficialmente a la nueva dictadura militar.
10. El abogado Fidel Castro presenta una denuncia contra Batista por romper el orden constitucional: “Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado [...] ¿Cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?” El Tribunal Supremo, a las órdenes del nuevo régimen, rechaza la demanda.
11. El 26 de julio de 1953, Fidel Castro se pone al frente de una expedición de 131 hombres y ataca el cuartel Moncada en la ciudad de Santiago, segunda fortaleza militar del país, así como el cuartel Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo. El objetivo era tomar el control de la ciudad –cuna histórica de todas las revoluciones– y lanzar un llamado a la rebelión en todo el país para derrocar al dictador Batista.
12. La operación es un fracaso y numerosos combatientes –55 en total– son asesinados tras ser brutalmente torturados por el ejército. En efecto, sólo seis de ellos murieron en combate. Algunos logran escapar gracias al apoyo de la población.
13. Fidel Castro, capturado unos días después, le debe la vida al sargento Pedro Sarría, quien se niega a seguir las órdenes de sus superiores y ejecutar al líder de Moncada. “¡No disparen! ¡No disparen! ¡Las ideas no se matan!”, exclamó frente a sus soldados.
14. Durante su histórico alegato titulado “La Historia me absolverá”, Fidel Castro, quien se encarga de su propia defensa, denuncia los crímenes de Batista y la miseria en la cual se encuentra el pueblo cubano y presenta su programa para una Cuba libre basado en la soberanía nacional, la independencia económica y la justicia social.
15. Condenado a 15 años de prisión, Fidel Castro es liberado en 1955 después de la amnistía que le concedió el régimen de Batista. Funda el Movimiento 26 de Julio (M 26-7) y declara su proyecto de seguir la lucha contra la dictadura antes de exilarse en México.
16. Fidel Castro organiza allí la expedición del Granma con un médico llamado Ernesto Guevara. A Fidel Castro no le costó mucho trabajo convencer al joven argentino quien recuerda: “Lo conocí en una de esas frías noches de México, y recuerdo que nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche –en la madrugada- era yo uno de los futuros expedicionarios.”
17. En agosto de 1955, Fidel Castro publica el Primer Manifiesto del Movimiento 26 de Julio que retoma los puntos esenciales de su alegato “la Historia me absolverá”. Trata de reforma agraria, de prohibición del latifundio, de reformas económicas y sociales a favor de los desheredados, de industrialización de la nación, de construcción de viviendas, de disminución de los alquileres, de nacionalización de los servicios públicos de teléfono, gas y electricidad, de educación y de cultura para todos, de reforma fiscal y de reorganización de la administración pública para luchar contra la corrupción.
18. En octubre de 1955, para reunir los fondos necesarios para la expedición, Fidel Castro realiza una gira por Estados Unidos y se reúne con los exilados cubanos. El FBI vigila estrechamente a los clubes patrióticos M 26-7 fundados en las diferentes ciudades.
19. El 2 de diciembre de 1956, Fidel Castro embarca en el puerto de Tuxpán, México, a bordo del barco Granma, con capacidad para 25 personas. Los revolucionarios son 82 en total y navegan rumbo a Cuba con el objetivo de desatar una guerra de guerrillas en las montañas de la Sierra Maestra.
20. La travesía se convierte en pesadilla por las condiciones climáticas. Un expedicionario cae al mar. Juan Almeida, miembro del grupo y futuro comandante de la Revolución, recuerda el episodio: “Fidel nos dijo lo siguiente: ‘De aquí no nos vamos hasta que lo salvemos’. Eso conmovió a la gente y levantó la combatividad. Pensamos ‘con ese hombre no hay abandonados’. Lo salvamos, a costa que se echara a perder la expedición”.
21. Tras una travesía de siete días, en vez de los cinco previstos, el 2 de diciembre de 1956, la tropa desembarca “en el peor pantano jamás visto”, según Raúl Castro. Los tiros de la aviación cubana la dispersan y la persiguen 2.000 soldados de Batista que esperaban a los revolucionarios.
22. Unos días después, en Cinco Palmas, Fidel Castro vuelve a encontrarse con su hermano Raúl y otros 10 expedicionarios. “Ahora sí ganamos la guerra”, declara el líder del M 26-7 a sus hombres. Empieza la guerra de guerrillas que duraría 25 meses.
23. En febrero de 1957, la entrevista a Fidel Castro que realiza Herbert Matthews del New York Times permite que la opinión pública estadounidense y mundial descubra la existencia de una guerrilla en Cuba. Batista confesaría más tarde en sus memorias que gracias a ese palo periodístico “Castro empezaba a ser un personaje de leyenda”. Matthews matizó sin embargo la importancia de su entrevista: “Ninguna publicidad, por más sensacional que fuese, habría podido tener efecto si Fidel Castro no fuera precisamente el hombre que yo describí”.
24. A pesar de las declaraciones oficiales de neutralidad en el conflicto cubano, Estados Unidos brinda su apoyo político, económico y militar a Batista y se opuso a Fidel Castro hasta los últimos instantes. El 23 de diciembre de 1958, a una semana del triunfo de la Revolución, mientras el ejército de Fulgencio Batista se encuentra en plena desbandada a pesar su superioridad en armas y hombres, tiene lugar la 392 reunión del Consejo de Seguridad Nacional, con la presencia del Presidente Eisenhower. Allen Dulles, entonces director de la CIA, expresa claramente la posición de Estados Unidos: “Tenemos que impedir la victoria de Castro”.
25. A pesar del apoyo de Estados Unidos, sus 20.000 soldados y una superioridad material, Batista no pudo vencer a una guerrilla que se componía de 300 hombres armados durante la ofensiva final del verano de 1958 que movilizó a más de 10.000 soldados. Esta “victoria estratégica” revela entonces el genio militar de Fidel Castro que había anticipado y derrotado la operación Fin de Fidel que lanzó Batista.
26. El 1 de enero de 1959, cinco años, cinco meses y cinco días después del asalto al cuartel Moncada del 26 de julio de 1953, triunfó la Revolución Cubana.
27. Durante la formación del Gobierno revolucionario en enero de 1959, Fidel Castro es nombrado ministro de las Fuerzas Armadas. No ocupa la Presidencia, ocupada por el juez Manuel Urrutia, ni el puesto de Primer Ministro, entregado al abogado José Miró Cardona.
28. En febrero de 1959, el Primer Ministro Cardona, quien se opone a las reformas económicas y sociales que considera demasiado radicales (proyecto de reforma agraria), presenta su dimisión. Manuel Urrutia llama a Fidel Castro para ocupar el cargo.
29. En julio de 1959, frente a la oposición del Presidente Urrutia quien rechaza nuevas reformas, Fidel Castro renuncia a su cargo de Primer Ministro. Inmensas manifestaciones populares estallan en toda Cuba, exigiendo la salida de Urrutia y el regreso de Fidel Castro. El nuevo Presidente de la República Osvaldo Dorticós lo vuelve a nombrar Primer Ministro.
30. Estados Unidos se muestra inmediatamente hostil a Fidel Castro al acoger con los brazos abiertos a los dignitarios del antiguo régimen, incluso varios criminales de guerra quienes habían robado las reservas Tesoro cubano, llevándose 424 millones de dólares.
31. No obstante, desde el principio, Fidel Castro declara su voluntad de mantener buenas relaciones con Washington. Sin embargo, durante su primera visita a Estados Unidos en abril de 1959, el Presidente Eisenhower se niega a recibirlo y prefiere ir a jugar al golf. John F. Kennedy lamentaría eso: “Fidel Castro forma parte del legado de Bolívar. Debíamos haber dado al fogoso y joven rebelde una más calurosa bienvenida en su hora de triunfo.”
32. A partir de octubre de 1959, pilotos procedentes de Estados Unidos bombardean Cuba y regresan a la Florida sin ser molestados por las autoridades. El 21 de octubre de 1959, lanzan una bomba sobre La Habana que ocasiona dos muertos y 45 heridos. El responsable del crimen, Pedro Luis Díaz Lanz, regresa a Miami sin ser molestado por la justicia y Washington se niega a extraditarlo a Cuba.
33. Fidel Castro sólo se acerca de Moscú en febrero de 1960 y sólo adquiere armas soviéticas después del rechazo de Estados Unidos a proporcionarle el arsenal necesario para su defensa. Washington también presiona a Canadá y a las naciones europeas solicitadas por Cuba con el fin de obligarla a dirigirse al bloque socialista y así justificar su política hostil hacia La Habana.
34. En marzo de 1960, la administración Eisenhower toma la decisión formal de derrocar a Fidel Castro. En total, el líder de la Revolución Cubana sufriría no menos de 637 intentos de asesinato.
35. En marzo de 1960, el sabotaje por la CIA del barco francés La Coubre cargado de armas en el puerto de La Habana ocasiona más de cien muertos. En su discurso en homenaje a las víctimas, Fidel Castra lanza el lema “Patria o muerte” inspirado en el de la Revolución Francesa “Libertad, igualdad, fraternidad o muerte”.
36. El 16 de abril de 1961, tras los bombardeos de los principales aeropuertos del país por la CIA, preludio de la invasión de Bahía de Cochinos, Fidel Castro declara el carácter “socialista” de la Revolución.
37. Durante la invasión de Bahía de Cochinos por 1.400 exilados financiados por la CIA, Fidel Castro se encuentra en primera línea de combate. Inflige una severa derrota a Estados Unidos y aplasta a los invasores en 66 horas. Su popularidad alcanza cimas en todo el mundo.
38. Durante la crisis de los misiles de octubre de 1962, el general soviético Alexei Dementiexv estaba al lado de Fidel Castro. Cuenta sus recuerdos: “Pasé junto a Fidel los momentos más impresionantes de mi vida. Estuve la mayor parte del tiempo a su lado. Hubo un instante en que considerábamos cercano el ataque militar de los Estados Unidos y Fidel tomó la decisión de poner todos los medios en alerta. En pocas horas el pueblo estaba en posición de combate. Era impresionante la fe de Fidel en su pueblo, y de su pueblo y de nosotros, los soviéticos, en él. Fidel es, sin discusión alguna, uno de los genios políticos y militares de este siglo.”
39. En octubre de 1965, se crea el Partido Comunista de Cuba (PCC) en sustitución del Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) nacido en 1962 (que remplazó las Organizaciones Revolucionarias Integradas –ORI- creadas en 1961). Fidel Castro es nombrado Primero Secretario.
40. En 1975, Fidel Castro es elegido por primera vez a la Presidencia de la República tras la adopción de la nueva Constitución. Sería reelecto a ese cargo hasta 2006.
41. En 1988, a más de 20.000 kilómetros de distancia, Fidel Castro dirige desde La Habana la batalla de Cuito Cuanavale en Angola, en la cual las tropas cubanas y angoleñas infligen una estrepitosa derrota a las fuerzas armadas sudafricanas que invadieron Angola y que ocupaban Namibia. El historiador Piero Gleijeses, Profesor de la Universidad Johns Hopkins de Washington, escribe al respecto: “A pesar de todos los esfuerzos de Washington [aliado al régimen del apartheid] para impedirlo, Cuba cambió el curso de la historia de África Austral […].La proeza de los cubanos en el campo de batalla y su virtuosismo en la mesa de negociaciones fueron decisivas para obligar a Sudáfrica a aceptar la independencia de Namibia. Su exitosa defensa de Cuito fue el preludio de una campaña que obligó a la SADF a salir de Angola. Esta victoria repercutió más allá de Namibia ».
42. Observador lúcido de la Perestroika, Fidel Castro declara al pueblo en un discurso premonitorio del 26 de julio de 1989 que en caso de desaparición de la Unión Soviética Cuba deberá resistir y proseguir en la vía del socialismo: “Si mañana o cualquier día nos despertáramos con la noticia de que se ha creado una gran contienda civil en la URSS, o incluso si nos despertáramos con la noticia de que la URSS se desintegró [...] Cuba y la Revolución cubana seguirían luchando y seguirían resistiendo”.
43. En 1994, en pleno Periodo Especial, conoce a Hugo Chávez con el cual establece una fuerte amistad que duraría hasta la muerte de éste en 2012. Según Fidel Castro, el presidente venezolano fue “el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano”. Ambos establecen una colaboración estratégica con la creación en 2005 de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de nuestra América que agrupa hoy día ocho países de América Latina y el Caribe.
44. En 1998, Fidel Castro recibe la visita del Papa Juan Pablo II en La Habana. Éste pide que “el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra al mundo”.
45. En 2002, el expresidente de Estados Unidos James Carter realiza una visita histórica a Cuba. Interviene en vivo por televisión: “ No he venido acá a interferir en los asuntos internos de Cuba, sino a extender una mano de amistad hacia el pueblo cubano y ofrecer una visión del futuro para nuestros dos países y para las Américas. […] Quiero que lleguemos a ser amigos y nos respetemos unos a otros. […] Debido a que los Estados Unidos es la nación más poderosa, somos nosotros quienes debemos dar el primer paso”.
46. En julio de 2006, tras una grave enfermedad intestinal, Fidel Castro renuncia al poder. Conforme a la Constitución, le sucede el vicepresidente Raúl Castro.
47. En febrero de 2008, Fidel Castro renuncia definitivamente a todo mandato ejecutivo. Se consagra entonces a la redacción de sus memorias y publica regularmente artículos bajo el título de “reflexiones”.
48. Arthur Schlesinger Jr., historiador y asesor especial del Presidente Kennedy, evocó la cuestión del culto de la personalidad tras una estancia en Cuba en 2001: “Fidel Castro no fomenta el culto a la personalidad. Es difícil encontrar un cartel o incluso una postal de Castro en ningún lugar de La Habana. El icono de la Revolución de Fidel, visible en todas partes, es el Che Guevara”.
49. Gabriel García Márquez, escritor colombiano y Premio Nobel de literatura, es un íntimo amigo de Fidel Castro. Esbozó un retrato de él y subraya “la confianza absoluta que coloca en el contacto directo. Su poder es de seducción. Busca los problemas donde están. Su paciencia es invencible. Su disciplina es de hierro. La fuerza de su imaginación lo empuja hasta los límites de lo imprevisto”.
50. El triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959 dirigida por Fidel Castro es el acontecimiento más relevante de la Historia de América Latina del siglo XX. Fidel Castro seguirá siendo una de las figuras más controvertidas del siglo XX. No obstante, hasta sus más acérrimos detractores reconocen que hizo de Cuba una nación soberana e independiente respetada en la escena internacional, con innegables logros sociales en los campos de la educación, la salud, la cultura, el deporte y la solidaridad internacional. Quedará para siempre como el símbolo de la dignidad nacional que siempre se puso del lado de los oprimidos y que brindó su apoyo a todos los pueblos que luchaban por su emancipación.
*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité , Paris, Editions Estrella, 2013, con un prólogo de Eduardo Galeano.
http://www.amazon.fr/Cuba-m%C3%A9dias-face-d%C3%A9fi-limpartialit%C3%A9/dp/2953128433/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1376731937&sr=1-1
Contacto: lamranisalim@yahoo.fr ; Salim.Lamrani@univ-reunion.fr
Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

el caso Bajtín al caso Vigotsky.: Marx pensador de la individualidad humana



Marxismo Crítico


Con el regreso, en este texto sobre el “caso Bajtín” y la obra largo tiempo ignorada de Vigotsky, el filósofo Lucien Sève recuerda la riqueza del marxismo soviético de los años 1920. Al componer una rica herencia intelectual, olvidada o deformada bajo los efectos del la estalinización del movimiento comunista, muestra el aporte decisivo de Marx a la comprensión de la individualidad y de la subjetividad. Este texto fue inicialmente publicado en otoño de 2012 en el número 15 de la revista Contretemps. ¿Quién no ha oído hablar de ese monumento ruso del pensamiento de vanguardia contemporáneo que es Mijail Bajtín? Aún muy joven (nació en 1895), publicó trabajos que han marcado la historia naciente del pensamiento marxista del siglo XX: un libro importante sobre El freudismo (1927), un ensayo que hizo época El método formal en los estudios literarios (1928) y, en rápida sucesión en 1929, un notable Dostoievski, así como una obra fundamentalmente innovadora, Marxismo y filosofía del lenguaje –cuatro obras mayores en tres años, productividad de excepción–. Detalle curioso: tres de estos libros aparecieron bajo la firma no de Bajtín, sino de Valentin Volóshinov en El freudismo y Marxismo y filosofía del lenguaje, y de Pavel Medvédev en El método formal en los estudios literarios. Los bajtianos nos han explicado este misterio de diversos modos. Extremadamente generoso, Bajtín habría ofrecido un regalo a sus dos amigos necesitados de publicaciones, asociándolos a obras en cuya confección sus roles habrían sido como mucho marginales. O bien, rechazando las modificaciones de los textos que imponía el editor, en una Unión Soviética en vías de stalinización, Bajtín habría pedido prestado el nombre a sus amigos… Algo por todos aceptado: la paternidad de estas obras pertenece sin duda a Bajtín1.
Afirmación algo inquietante, que ha sido desde décadas objeto de exámenes, hipótesis y polémicas, sin afectar, a pesar de todo, la gloria de Bajtín. Ha sido desconcertante para muchos –éste fue mi caso– el descubrimiento en 2003 del primer trabajo de Bajtín: unos fragmentos de una “disertación filosófica” escrita, dicen, en 1924, bajo el título de Por una filosofía del acto2. La sorpresa viene rápidamente de la orientación del pensamiento de esta disertación, que está en fundamental discordancia con lo que muestran los libros sobre freudismo, el método formal en literatura y la filosofía marxista del lenguaje, y por una parte incluso con el Dostoievski en su versión original de 1929. En estas cuatro obras publicadas entre 1927 y 1929 –sorprendente creatividad, hay que reconocer–, Bajtín aparece como un pensador no sólo de viva inspiración marxista sino también de auténtica inventiva en esa dirección. Ahora bien, la “filosofía del acto” que profesó pocos años antes es espectacularmente diferente: vemos al autor meditar en un registro ético-religioso sobre la conciencia culpable en un mundo marcado para siempre por la muerte de Cristo –un texto, muestran Bronckart y Bota, donde se revela más o menos lo opuesto de un marxista: un eslavófilo… La misma reflexión se podría acordar con el proyecto del libro sobre Dostoievski –sin embargo, mucho menos con la forma en que se hizo en este caso–, pero ciertamente en absoluto con la orientación materialista-histórica de las obras sobre el freudismo, la teoría literaria o la concepción marxista del lenguaje, cada vez más extraña…
Seguiríamos creyendo la leyenda reinante desde decenios si dos universitarios ginebrinos, Jean Paul Bronckart y Christian Bota, no hubieran finalmente aclarado definitivamente el asunto. El resultado –un libro extremadamente informado de seiscientas páginas3– es asombroso. No nos gustaría desvelar aquí las peripecias y revelaciones de esta palpitante investigación llevada a cabo a escala internacional –y que se leerá como una novela negra teniendo como telón de fondo el ámbito de las ciencias humanas y unas grandes maniobras ideológicas. Sin embargo, sí que daremos alguna pista sobre esta obra. En el paso de los años 1960 y 1970, en la URSS de la degeneración brezhneviana, los manipuladores rusos interesados, con la complicidad inicial del viejo Bajtín (muerto en 1975), redactaron su panegírico dando por totalmente probado, y apoyado por el testimonio mentiroso de Bajtín, que las obras disputadas eran suyas. La operación fue facilitada por el hecho que Pavel Medvédev y Valentin Volóshinov tuvieron la buena idea de morir jóvenes (ambos en los años 1930): Volóshinov de tuberculosis y Medvédev fusilado en el curso de una “purga” estalinista –así se les despojaba sin riesgo alguno de su obra… La operación se transmite rápidamente al más alto nivel en Occidente, particularmente en Francia (por parte de Tzvetan Todorov) y en Estados Unidos (por parte de M. Holquist): los nombres de Medvédev y Volóshinov pierden toda consistencia, y Bajtín es promocionado como el mayor teórico de la lingüística y la literatura del siglo XX. Se desarrolla a partir de ahí una gratificante y crecientemente rentable “Bakhtin Industry” –la Universidad participa en la empresa, los libros y artículos tienen éxito, se cobra por los derechos de autor… Lo que el lector descubre leyendo este apasionante libro, puede presentarse sencillamente como la mayor estafa intelectual del siglo XX.
¿Qué esconde el caso Bajtín?
Merece un comentario el papel de los grandes medios de comunicación. Los mismos que han contribuido de forma voluntariosa a la glorificación de Bajtín, de momento han sido discretos sobre el estallido de la burbuja cultural especulativa: más de un año después de la salida de imprenta del libro-revelación de Jean Paul Bronckart y Christian Bota no ha recibido atención. Por el lado de los bajtianos en cambio, sí se ha procedido a su examen minucioso. Un largo artículo erudito de Serge Zinkine en Cahiers du monde russe, a modo de recensión rigurosa, argumenta que “queriendo demostrar demasiado J. P. Bronckart y C. Bota no han demostrado nada“4. Dejaremos a los autores del libro y de su crítica cuidarse de argumentar y contraargumentar en tanto que especialistas. Nos limitaremos aquí al meollo del problema: ¿es Bajtín el autor de las obras mayúsculas firmadas por Medvédev y Volóshinov, tal como ha afirmado la leyenda bajtiana? Serge Zenkine debe estar de acuerdo, aunque en unos términos que admirarían el arte del eufemismo: “Después de haber sido casi dominante durante un cierto periodo, hoy esta opinión, por un retorno del péndulo, ve disminuir su número de defensores: los “textos disputados” son reeditados y comentados como obras de sus respectivos firmantes y no figuran entre las obras completas de Bajtín“. Por tanto, no tendríamos nada que discutir sobre la revelación de una falsificación más allá de tratarse de una simple mecánica de “retorno del péndulo”… En todo caso el resultado está ahí, incluso para un bajtiano militante: Bajtín, quien personalmente tomó partido de esta enorme estafa literaria, no es el autor de El método formal en los estudios literarios –este libro es de Pavel Medvédev–, ni de El freudismo y Marxismo y filosofía del lenguaje –estos dos libros son incontestablemente de Valentín Volóshinov– e incluso el Dostoievski les debe, al parecer, a estos jóvenes investigadores marxistas, una apreciable parte de su orientación teórica5 que posteriormente Bajtín, bien alejado del marxismo, negará. ¿Jean Paul Bronckart y Christian Bota no habrían verdaderamente “demostrado nada”? Como mínimo han establecido que nos encontrábamos frente a una extraordinaria malversación.
Octobre 1924. Assis, de gauche à droite : M.V. Judina, M.M. Bakhtine, L.V. Pumpjanskij, P.N. Medvedev, A.I. Vaginov; debout : N.A. Vološinova, V.N. Vološinov, E.A. Baxtina, K.K. Vaginov.
Por lo tanto, no se trata únicamente de una simple manipulación de unos estafadores literarios rusos; el affaire ha tomado proporciones considerables, ha afectado incluso en grandes países occidentales como Francia o Estados Unidos, como muestran Jean Paul Bronckart y Christian Bota, en proporciones de un “delirio colectivo”. ¿Cómo comprender esta transmutación de herencia sórdidamente sobornada a gran fenómeno ideológico-cultural internacional? Es aquí, sin duda, que la cuestión se vuelve apasionante. Veamos las cosas más de cerca. Las obras de Pavel Medvédev y Valentín Volóshinov son muy características del marxismo soviético de los años 1920; un marxismo juvenil, exploratorio, inventivo, a veces avanzado en décadas a movimientos ulteriores de las ideas y, al mismo tiempo, un marxismo radicalmente no libresco, fundamentalmente no estaliniano. Éste es el caso del libro de Volóshinov sobre el Marxismo y la filosofía del lenguaje. En su prefacio a la edición francesa de 1977, Roman Jakobson no escatima en elogios a este Bajtín a quién se atribuye el texto sin problema alguno. Alabando la “novedad” y la “originalidad” de esta “obra maestra“, escribe que “consigue superar las investigaciones semióticas actuales y asignarles nuevas tareas de gran envergadura“6. Sin embargo, estos trabajos de primer orden, en lugar de ser exhibidos en la Unión Soviética como tantas otras eminentes contribuciones marxistas a las ciencias humanas, desaparecen pura y simplemente de la escena en los años 1930, y no han reaparecido sino demasiado tiempo después; el estalinismo ha pasado por encima con su ortodoxia mortífera. Desde entonces, traducirlo y publicarlo a partir de los años 1970 en los países occidentales bajo el nombre de Bajtín no constituye únicamente una gratificante empresa intelectual y un buen negocio comercial, es también, hablando en general, la más eficaz de las críticas silenciosas del marxismo oficial, tanto el de París como el de Moscú. Así, por ejemplo, a Roman Jakobson, en su corto prefacio al volumen sobre la filosofía del lenguaje, le basta con evocar la palabra “oscurantismo“, del cual ha sido blanco el “investigador eminente“, para provocar un gran efecto en el lector cultivado occidental7. El caso Bajtín queda totalmente al margen del conjunto de las profundas descalificaciones culturales, cuyo culmen será la implosión de la URSS.
Sin embargo, es a partir del momento en el que los bajtianos pretenden ir más lejos y mostrar el verdadero pensamiento religioso de su hombre, en particular con la publicación de Por una filosofía del acto, cuando la leyenda se disuelve imparablemente. Una vez descubierto que Bajtín es fundamentalmente un pensador religioso y que continuó siéndolo hasta el final, que sentía incluso alergia y hostilidad hacia el marxismo como lo muestran, entre otras cosas, las correcciones que hizo en la segunda versión del Dostoievski en 1963. Con todo ello la tesis según la cual Bajtín habría sido el verdadero autor de los trabajos de Medvédev y Volóshinov, pierde ciertamente toda credibilidad. A pesar del reconocimiento de que estos textos no pueden pertenecer a las obras completas de Bajtín, Serge Zenkine intenta, sin embargo, una última maniobra de salvación de la leyenda invocando el “prodigio“. “Es cierto, escribe, que [...] Bajtín debió hacer una evolución prodigiosamente rápida –de una filosofía fenomenológica y religiosa a unas ciencias humanas objetivas y sociologizantes…“. Este último término muestra la manera en que el autor presenta el marxismo… Pero en nombre del “prodigio” –eslavófilo convencido en 1924, Bajtín se convertiría en un marxista original a partir de 1927– es poco probable convencer a los espíritus críticos.
La actitud de los bajtianos se invierte frente a las obras que defienden restituir la paternidad de Medvedev y Volóshinov. Cuando se las atribuía a Bajtín, eran obras maestras; desde que no es el autor descubrimos que no hay razón para subestimarlas, y, además no se trata de un marxismo tan bueno como se ha dicho. Serge Zenkine cita en este sentido un reciente texto de Patrick Sériot sobre Marxismo y filosofía del lenguaje. Al releerlo sin prejuicio, este autor estima que, “ese marxismo sigue siendo rudimentario“, es un marxismo reducido a un “principio sumario de monismo materialista“, un marxismo “sin dialéctica” ni “ideología” (“en el sentido de La ideología alemana“), “sin lucha de clases ni revolución“8… Un giro de 180 grados en relación al entusiasmo de Roman Jakobson… No nos implicaremos aquí en una polémica de segundo orden sobre esta evaluación inédita de Marxismo y filosofía del lenguaje. Digamos simplemente que en 1929, el joven Volóshinov comienza una exploración del territorio lingüístico tan audaz en tanto que la emprende sin mapa; como indica desde las primeras líneas en su prólogo: “en el campo de la filosofía del lenguaje, no existe hasta el momento ni un solo análisis marxista“. Y las cuestiones que pretende dilucidar como pionero, de manera tan apasionante como titubeante, a las antípodas del esfuerzo escolástico de introducir el lenguaje en el marco de una doctrina preestablecida, son tan novedosas en tanto que plantea las relaciones dialécticas –no ver aquí la dialéctica sería asombroso– entre signo y significado, lenguaje y palabra, discurso directo e indirecto, etc. A través de estas cuestiones socio y psicolingüísticas, plantea relaciones más generales entre actividad psíquica, ideología y base social, las cuales van a demostrar el papel –su mención es explícita– de la lucha de clases. Si tenemos alguna idea del punto en el que se encontraban las investigaciones marxistas en Occidente –casi cero–, por ejemplo en Francia en 1929, podemos poner en consideración el carácter notable y pionero, ejemplo del marxismo vivo que constituye tal trabajo.
Sin embargo, el “ caso Bajtín ” servirá hoy precisamente para desvirtuar y devaluar este pensamiento. Pues la conclusión que, directamente o no, ha destilado durante décadas la “Bakhtin Industry” es que esos trabajos rusos de los años 1920 no serían invocados por los marxistas para ilustrar la riqueza de lo que aporta una orientación marxiana al pensamiento de las ciencias humanas, por la doble razón: puesto que han estado largamente ignorados en la Unión Soviética y que además se deben a un autor cuyo pensamiento no es ni mucho menos el que se imaginaba. A partir del momento en que nos vemos obligados a desacreditar la autoría de Bajtín, también parecen deteriorarse estos textos largamente reconocidos. Y que todo el caso se haya basado, como han plenamente demostrado Jean Paul Bonckart y Christian Bota, al mismo tiempo, en la estafa de los que han elevado a Bajtín y al delirio colectivo de los que han tomado partido, revela claramente por qué sería tan profundamente inoportuno hacerle publicidad del “caso Bajtín”.
Del caso Bajtín al caso Vigotsky
Para los que no conozcan la obra del gran psicólogo soviético Lev Vigotsky (1896-1934), debe apuntarse que la relación con el Volóshinov de Marxismo y filosofía del lenguaje es evidente. Es posible tener la sensación de que se trata de dos gemelos intelectuales. De edad parecida (Volóshinov nació en 1895 y Vigotsky en 1896) y un mismo destino trágico (los dos fallecieron de tuberculosis en su treintena), trabajan en el mismo campo de estudios –el de la dialéctica de las relaciones entre realidades socio-culturales y la actividad psíquica individual– con una misma forma de comprender las lecciones de Marx, en las antípodas de la doctrina libresca, comparten la misma receptividad hacia las ciencias humanas más fecundas del momento, incluido Freud, y una misma inventiva en la exploración de continentes aún largamente desconocidos. Nos preguntamos cómo es posible que no se hayan, por lo que parece, conocido personalmente dado que se citaron recíprocamente: Volóshinov cita el artículo de Vigotsky “La conciencia como problema de la psicología del comportamiento” en su libro sobre freudismo; y en su largo texto de 1930 “Psique, conciencia, inconsciente“9, Vigotsky se refiere favorablemente al Marxismo y filosofía del lenguaje de Volóshinov, aunque de ello el lector no sabe nada porque el editor soviético suprimió sin comentario alguno la referencia en la reedición de los años 1980. Medio siglo después, Volóshinov-”Bajtín” no existían más… Este pequeño detalle nos muestra un hecho importante. De forma distinta al caso Bajtín, el caso Vigotsky nos lleva a establecer las mismas conclusiones generales: la notable fecundidad inventiva del marxismo soviético de los años 1920, la masacre de esta inventiva por parte del estalinismo de los años 1930, seguido de su desaparición más o menos sofisticada en la segunda mitad de siglo por el antimarxismo occidental. Una triple constatación que ilustra de manera inmejorable el destino de la obra vigotskyana.
Vigotsky percibió mejor que nadie en los años de 1920 la profunda crisis en la que se hundía la psicología, incluso en el momento de sus más notables avances. Vigotsky anticipa un análisis novedoso10: se estaba produciendo una ruptura dramática entre una psicología que se afirma materialista pero únicamente puede explicar comportamientos elementales, y una psicología de fondo idealista que renuncia a hacer algo más que una fenomenología de las conductas complejas. La salida de la crisis pasa por desembocar en una explicación materialista de las funciones psicológicas superiores. En el instituto de psicología de Moscú donde trabaja Vigotsky, la tarea se entiende como el intento de crear una “psicología marxista“, formulación fuertemente criticada por Vigotsky. No puede haber una psicología marxista como no puede haber, por ejemplo, una mineralogía marxista. Lo que necesitamos es una psicología científica, simplemente, y si imaginamos que la podemos obtener pegando citas de Marx sobre una psicología no científica, nos encontramos en un burdo engaño. No puede encontrarse en El capital de Marx una psicología hecha a medida como la que buscamos. En ningún lugar se encuentra ciencia antes de la ciencia. Lo que puede encontrar la psicología en El capital es infinitamente apreciado: de entrada un muy sugerente ejemplo de crítica de una ciencia en crisis, la economía política; y la superación de esa crisis mediante una novedosa elaboración conceptual apropiada –y justamente eso es de lo que se trata en psicología. Y más directamente aún, con el análisis de la mecanización del trabajo, El capital nos sugiere una muy fecunda pista de investigación para comprender de un modo materialista lo que es una función psicológica superior: una actividad mediada no sólo mediante la herramienta sino también mediante el signo. A través del estudio del signo llegamos a entender el control de la conducta, el acto voluntario, la motivación reflexiva y la personalidad misma. Vigotsky ha hecho algo más que fundar una “psicología marxista” de cartón piedra, ha fundado una vía altamente productiva para una psicología inteligente, tal y como Volóshinov hizo para una lingüística perspicaz o Medvédev para una crítica literaria penetrante, y es justamente esto lo que ha dado cuerpo a un marxismo vivo.


Y es justamente eso lo que no podía tolerar el sistema estalinista, fundado en la entera concentración de poder en una estática élite autocrática que decía a los investigadores marxistas: tú no estás aquí para pensar por ti mismo, confórmate con poner en las formas prescritas el saber que detentas, bajo pena de algo peor. Vigotsky, marxista altamente creativo, de origen judío, pero también tuberculoso, muy probablemente se libró del campo estalinista por su muerte prematura en 1934; como Volóshinov, muerto de la misma enfermedad en 1936; mientras que el primo de Vigotsky, David, también intelectual judío y activo marxista, así como Pavel Medvédev, fueron víctimas de las grandes purgas. Todo ha sido dicho, tanto sobre los crímenes del estalinismo como sobre la miseria teórica del marxismo estalinista, pero, sin duda, no hemos vuelto a la abundante riqueza del marxismo soviético de los años 1920, riqueza que se anunciaba ya en los hervideros intelectuales de principios de siglo, en la época de la Revolución de 1905. En mi opinión, sigue subestimándose el extraordinario florecimiento de nuevas ideas que suscitó la Revolución de Octubre de 1917, de la cual pronto se celebrará su centenario. Si intentamos hacer un balance aproximativo de todo lo que ha germinado en el primer tercio del siglo XX en Rusia, desde las ciencias humanas a la creación poética, literaria, teatral, pictórica, musical o cinematográfica, desde las bases de la cosmonáutica y de las teorías de la no linealidad en las ciencias de la educación11, no podemos dejar de impresionarnos. A través de una conmoción social inaudita y la más sangrienta de las guerras civiles, la formidable dinámica de “transformación del mundo” levanta muchos espíritus por encima de ellos mismos y los empuja hasta puntos extremos de la invención. Es con este rasero con el que se tiene que medir lo que el estalinismo destruyó: una de las más extraordinarias épocas de creación cultural de la historia moderna. Y en el hogar de toda esa creatividad encontramos la inspiración marxiana. Leamos o releamos el magnífico capítulo final de la última obra de Vigotsky, Pensamiento y lenguaje12, resultado inacabado de una vasta reflexión sobre el signo y el sentido, dictado en su lecho de muerte. Esta obra de palpitante fertilidad fue guardada en un cajón a penas su autor fue enterrado y permaneció allí durante décadas. Pensamos en Lautremont: todo el agua del mar no llegaría para lavar una mancha de sangre intelectual.

El caso Vigotsky es tristemente ejemplar de los perjuicios del estalinismo y de las grandes tonterías legadas a sus sucesores, Gorbachov a parte, hasta la Rusia actual de Putin. Habrán hecho falta cincuenta años para que finalmente aparezca en Moscú ya no una edición completa pero al menos una selección de las obras significativas de Vigotsky en seis volúmenes. Pero todavía hace falta más para que esta edición tan esperada no sea de una calidad deshonrosa, privada de todo aparato crítico, abarrotada de faltas, aún con las viejas censuras… Entre tanto, convirtiéndose Vigotsky en una gloria mundial de la psicología, el heredero actual de los archivos familiares ha entendido qué tesoro poseía y han cerrado un contrato de exclusividad con un editor canadiense que no ha procedido aún a ninguna publicación nueva, pero que provechosamente ha cerrado bajo llave privada una herencia literaria aún muy incompletamente explorada. Consternante y amargante resultado de una enorme obra intelectual nacida bajo el signo de un resuelto anticapitalismo.
Pero el destino de la obra vigotskyana en los países occidentales no ha tenido en su conjunto nada de glorioso. El amigo y colaborador de Vigotsky, Alexander Luria, neuropsicólogo reputado, consiguió en los años 1960 convencer a los psicólogos norteamericanos del gran interés que representaba la original obra vigotskyana. Aunque el primer resultado fue la aparición en 1962 en Estados Unidos por parte de la gran editorial MIT Press de una lamentable traducción de Pensamiento y lenguaje, este libro de un millón de caracteres se vio reducido a dos terceras partes en una versión privada de numerosos desarrollos críticos y experimentales así como amputado, de forma escandalosa, de prácticamente todas sus referencias al marxismo… En 1978, otros investigadores americanos publicaron bajo el título Mind in society un resumen de textos vigotskyanos sometidos a un tratamiento que los mismos autores calificaron de “carnicería” (“tampering“)13, la orientación de este libro imprime sin complejos a la psicología de Vigotsky un aire cultural típicamente anglosajón que la desnaturaliza14.

El caso francés es aún peor. A mediados de los años 1980, aunque Vigotsky era ya conocido- léase reconocido, prácticamente en todo el mundo, desde Estados Unidos a Japón pasando por diversos países de Europa, no había ningún libro suyo traducido al francés cincuenta años después de su muerte… Se trataba de algo más que pura negligencia, como comprendí, desolado al respecto, hablando con el gran amigo de Vigotsky, el psicólogo soviético Alexis Leontiev, francófono y francófilo. Dirigiendo Editions sociales, la editorial comunista con medios limitados, adopté la tarea de poner fin a esta situación indignante15. Si bien es cierto que este esfuerzo editorial ha facilitado el desarrollo de una corriente francófona de investigaciones vigotskyanas de gran calidad16, ésta ha sido hasta el momento desatendida sistemáticamente por los medios de comunicación. Más de 25 años después de la aparición en francés de Pensamiento y lenguaje, seguida de la publicación de una buena quincena de volúmenes de Vigostky o sobre su obra, un periódico como Le Monde no ha pronunciado aún ni una sola vez su nombre. Elocuente ejemplo, entre otros, de una discriminación cultural obstinada, que reclama ser revisada.
Marx y la individualidad humana
Volvamos un instante al calificativo despectivo usado por Serge Zenkine. El autor caracteriza de “sociologizante” lo que a su modo de ver es la orientación del pensamiento de Medvédev y Volóshinov en sus investigaciones marxistas. Todo queda dicho sobre el pensamiento de Marx bajo este indestructible cliché. Una reducción impávida de lo humano no sólo a lo “social”, sino también a un gastado “sociologismo”, léase un colectivismo mental indiferente a la individualidad, un objetivismo ignorante en cuanto a la subjetividad, en suma una visión deshumanizante de lo humano de la cual se puede intuir la práctica política de la que deriva, frente a lo que se situaría, para nuestro honor, inseparable, el personalismo religioso. Y uno se ve obligado a estar de acuerdo, no sólo con que el estalinismo ha sido una forma particularmente salvaje de despersonalización, sino también que más allá de ese cataclismo que llamamos “el marxismo” se presentaba sin complejos como una valorización unilateral de lo “social”, una llamada impávida a la “colectivización”, una atribución del individuo al individualismo burgués y de la persona a la ideología religiosa. Ejemplar, entre otros, es el signo de igualdad puesto por Bujarin entre marxismo y “sociología general”; y si grandes marxistas se han alzado contra ese reduccionismo, tales como Gramsci, debemos en cambio reconocer que no fue sin embargo para valorizar el individuo hasta el nivel de importancia de las relaciones sociales. Que hay una evidente hostilidad en esta asimilación del marxismo como puro y simple “sociologismo” es indudable, pero nadie puede negar que los marxistas la han hecho plausible por la manera como han comprendido, presentado, practicado y materializado el materialismo histórico.
V. Vološinov et ses proches à Léningrad pendant l’hiver 1924-25. Assis : M. Bakhtine, M. Judina, V. Vološinov, L. Pumpjanskij, P. Medvedev. Debout : l’épouse de Vaginov, E.A. Baxtina, K. Vaginov
Ahora bien, no sólo esa unilateral sociologización del marxismo no se encuentra en las fuentes de la obra de Marx, sino que las traiciona manifiestamente, hasta el punto que debe hacerse una explicación histórica de ello. No intentaremos tratar aquí como merecería la inmensa cuestión del pensamiento marxiano y la individualidad humana17, simplemente señalaremos a grandes rasgos como también en ese ámbito se encuentra Marx lejos de la vulgata tanto tiempo considerara como “el marxismo”. De alguna manera todo ello empieza en 1845 con el texto de excepcional importancia que es la 6ª Tesis sobre Feuerbach, donde anuncia que “la esencia humana” –digamos, eso que hace de nosotros lo humanos que somos– “no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales”. Una lectura incomprensible de este enunciado concluye que en lugar de fijar la atención en el individuo habría que hacerlo únicamente en las relaciones sociales. El pensamiento de Marx es radicalmente otro, como muestra claramente, un años después, La ideología alemana: el secreto del individuo civilizado no reside en un imaginario “natural” en sí mismo, sino en esa humanidad objetivada que es “el conjunto de relaciones sociales”. Es justamente apropiándose del conjunto de relaciones sociales de forma siempre singular, que cada individuo hace en sí un ser humano históricamente desarrollado. Desarrollo que constituye el único “fin en sí mismo” de la historia18. El único sentido que tiene en efecto la historia para Marx, es aquél que nosotros le damos, haciendo del pleno y libre desarrollo de cada individuo un fin en sí mismo. Es por ello que La ideología alemana presenta la sociedad comunista en tanto se entienda como “la única donde el libre desarrollo de los individuos no es una frase vacía”19. Es por ello que en el Manifiesto comunista leemos, frase inconcebible por quien haga del marxismo un “sociologismo”, que en la futura sociedad sin clases “el libre desarrollo de cada uno es la condición del libre desarrollo de todos“20. Y es por ello también que al final del libro I de El Capital, resumiendo una última formulación del resultado de la expropiación de los expropiadores capitalistas, se caracteriza como el restablecimiento de “la propiedad individual“21, mediante la “propiedad comunal de la tierra y de los medios de producción“, en contra de una colectivización estatal que desposea al productor directo: en el comunismo, cada uno debe devenir personalmente propietario asociado de los medios públicos.
El crucial descubrimiento, mostrado por Vigotsky, según el cual es en tanto que ser esencialmente social que el ser humano es ricamente individual, permite comprender que la obra de Marx es fecunda no sólo en el campo de las ciencias sociales –economía, sociología, política, historia…– sino igualmente en el campo del conocimiento de la persona –psicología, psiquiatría, psicoanálisis, psicolingüística, psicosociología, psicobiografía… En este sentido, no dudamos en afirmar que la lectura althuseriana de Marx, de la cual no olvidamos todo lo que le debemos, también ha propagado ampliamente una versión gravemente mutiladora del materialismo histórico, amputado de su dimensión antropológica que es importante restituir. Importancia de orden no sólo teórico, sino también, y más urgente, político. Pues conocemos bien esa política considerada como la únicamente marxista, formada en la época del proletariado de Germinal, que ve en la clase obrera una masa anónima segura de sí misma, política heteronómica que sitúa el sentido del combate fuera de sus combatientes, encerrada en una sabia doctrina, en un estado mayor autodesignado, y posteriormente, en un Estado omnipotente. Conocemos la grandeza heroica y la miseria final. Es también en esa época que “el marxismo” es reducido por muchos a “sociología general”. Contrariamente a esa posición, la genialidad de Marx reside en haber descubierto en el capitalismo de la época victoriana, mediante el profundo análisis de lo que iba a significar la irrupción de la ciencia en la producción y de lo que anunció la iniciativa de los partidarios de la Comuna de París, la tendencia dominante de la historia contemporánea al desarrollo integral del individuo trabajador, y haber pensado el comunismo en consecuencia, es decir, en términos de autonomía solidaria de sus actores: “La emancipación de los trabajadores será obra de los mismos trabajadores”. Como bien ha mostrado Isabelle Garo en un texto reciente22: “la subjetivación colectiva no se puede producir más que en la individualización creciente de los individuos, construyendo su propia conciencia crítica y participando en una lucha que nadie les impone.“23, porque en Marx “es manifiesto el rechazo a pensar cualquier colectivo como primordial en relación al individuo“24. Posición importante para la transformación en la actualidad: acabaremos con la aterradora alienación histórica actual a través de la más intensa activación de la iniciativa emancipadora en cada uno y cada una, creadora de un “todos” de calidad inédita.
Mas entendemos también por qué esta dimensión esencial del pensamiento marxiano es por excelencia aquello que no puede admitir el antimarxismo, o, para retomar el término de Ricoeur, el amarxismo. ¿Dónde iríamos a parar si pareciera evidente que Marx no es simplemente el pensador más resuelto del comunismo, sino también del personalismo más creíble? Mejor aún, Marx es el luminoso teórico de la emancipación histórico-social porque en el mismo movimiento es el pensador del libre desarrollo biográfico-personal. Desaparecería entonces la última buena razón para defender el mundo de la libre empresa… Esto explica, en el fondo, el porqué del inexplicable rechazo por parte de la ideología “inmensamente dominante“2525, en las investigaciones de inspiración marxiana, se encuentra en lo referente al individuo, a la psique, a lo subjetivo. ¿Un libro fecundo de un investigador marxista sobre la filosofía del lenguaje? Seguramente hay superchería… ¿Una novedosa aportación sobre las funciones psicológicas superiores de un psicólogo soviético? Necesariamente irrelevante… Aportes de gran valor para la comprensión de los hechos humanos han sido condenados al ostracismo que puede agravarse si no intervenimos enérgicamente con la amenaza presente de una antropología anglosajona desconocedora de la cultura marxiana. Tenemos demasiados ejemplos de prejuicios teóricos y prácticos así causados, desde las nocivas tonterías del todo es genético hasta la irresponsable eliminación de la frontera entre la psique del primate salvaje y la del humano socializado. La obra de Vigostky sigue siendo escandalosamente desconocida fuera del círculo de especialistas, ni Sartre, ni Foucault, ni Ricoeur, ni Bourdieu, se confrontaron a su pensamiento en sus reflexiones sobre la conciencia y la biografía. Nosotros hemos perdido mucho pero ellos también.
De verdad que debemos darnos prisa en popularizar el pensamiento marxiano de la individualidad y la subjetividad.
Traducción de Ivan Gordillo para Marxismo Crítico.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Madiba, más allá de la leyenda



Página/12


No puedo evocar bien la primera vez que supe de la existencia de Nelson Mandela. Podría haber sido en 1962, cuando al futuro presidente de Sudáfrica lo condenaron a prisión perpetua en el roquerío destemplado de Robben Island. Podría haber sido en esa fecha, pero no lo fue.
Yo era a la sazón un joven de veinte años que, como tantos de mi generación en Chile, predicaba la revolución. Bajo el menor pretexto local, nacional o internacional, salía, junto a otros estudiantes, a las calles de Santiago a exigir justicia contra un viento y una marea de policías armados. Y, sin embargo, entre esa multitud de protestas no hubo una, que yo recuerde, que se organizara para reclamar la libertad de Mandela. Entendíamos, con borrosa claridad, que el apartheid sudafricano era una lacra racista, el sistema más inhumano y cruel en el mundo, pero su lucha era un mero resplandor lejano frente a la urgencia de una América latina empobrecida y ardiente. Ni siquiera durante los tres años de la presidencia de Salvador Allende –cuyo programa de liberación nacional pudo haber sido calcado de la Freedom Charter de la African National Congress– me llamó la atención la figura de Mandela.
Fue recién en 1973, cuando el golpe militar contra Allende me arrojó al exilio, me dejó sin ancla ni país, que el nombre de Mandela se fue convirtiendo en una especie de hogar y refugio, una llamarada de esperanza que me alentó los días del de-sarraigo con un feroz y tierno ejemplo de lealtad. Su significado creció más todavía debido a la torcida colusión de los dos regímenes parias, el de Pinochet y el de Vorster y Botha, que intercambiaban medallas y embajadores y exportaciones (incluyendo armas y gases lacrimógenos). Esas dictaduras hermanadas en su obsesión por eliminar toda rebeldía, toda disidencia, hicieron crecer aún más mi identificación con el destino de Mandela, hicieron que sintiera yo, como tantos que buscaban un mundo más decente e insobornable, que su lucha era la mía, era la nuestra.
No obstante lo cual, tuvo Chile que recuperar su democracia en 1990 –el mismo año en que Mandela finalmente emergió triunfalmente de la cárcel– para que yo comenzara a comprender que aquel ex preso político era bastante más que un símbolo o un eco. En un momento en que Sudáfrica y Chile y muchos otros países encaraban los dilemas turbulentos de una transición a la democracia, en que nos preguntábamos cómo hacer frente a los terrores del pasado sin ser rehenes del odio que ese pasado seguía engendrando, fue Mandela el que nos sirvió de modelo y guía. Al lograr que su patria se deshiciera pacíficamente del apartheid, al negociar con sus enemigos y mantener, sin embargo, su dignidad inquebrantable, nos dio, a tantos que habíamos luchado durante décadas contra la injusticia, una lección fundacional. Teníamos que aprender que puede ser éticamente más complicado navegar las tentaciones y matices de la libertad que mantener en alto la cabeza y el corazón batiendo fuerte en medio de una opresión que separa, sin ambigüedad, el bien del mal.
Admirable ese hombre que, pese a haber pasado casi treinta años en la cárcel, quizá porque pasó tanto tiempo coexistiendo con sus más enconados adversarios, comprendió que la reconciliación es posible, siempre, nos advirtió que no se traicione la memoria, siempre que se exija el arrepentimiento ajeno. Más que admirable. Porque justo cuando pensamos que no se lo podía venerar más, justo entonces decidió no eternizarse en la presidencia. Decidió dar un ejemplo de probidad y confianza en la democracia. Uno de los hombres más populares del planeta y un ídolo en su país prefirió no acumular todo el poder en su persona, prefirió preparar a su patria para el momento inevitable de su desaparición.
Ese momento ahora ha llegado.
Ahora tendrá el mundo, y en especial Sudáfrica, que poner rumbo al futuro incierto sin su prodigiosa presencia, lo que me atrevo a llamar su luz en nuestra oscuridad.
Y es ahora, por supuesto, que Mandela se nos irá haciendo cada vez más peligrosamente legendario. Si no se pudo defender en vida de la santificación insensata, ¿cómo podrá lograr desde la muerte que se lo trate, muy simplemente, como un ser humano de carne y hueso, alguien que, como todos los seres de nuestro universo, nace y come, come y ama, ama y muere?
Quisiera, entonces, en este instante doloroso en que Mandela se nos empieza a escapar entre los discursos y los encomios, los parabienes y los paramales, los monumentos y las estatuas, quisiera rescatar a ese hombre real, tangible, corpóreo.
Tuve la suerte de encontrarme con Madiba (su nombre de clan) el 28 de julio de 2010 cuando visité Sudáfrica para dar la Mandela Lecture, una conferencia que cada año se pronuncia en su honor. Cuando me cursaron la invitación –la primera a un latinoamericano y a un escritor–, mis anfitriones me dijeron que Mandela nos recibiría a mí y a mi mujer Angélica en su casa para almorzar, siempre, claro, que no estuviera enfermo. Resultó que su salud no permitió tal agasajo, pero sí pudimos juntarnos durante una hora en la sede de la fundación que lleva su nombre. Sería uno de los últimos encuentros de Mandela con una visita extranjera, alguien que no perteneciera a su entorno inmediato.
Me llamó la atención su fragilidad, la lenta precariedad de sus movimientos, la firmeza de su mano cuando empuñó la mía, la forma en que su cara se transformaba, como un sol al amanecer, cuando se ponía a sonreír. Y sus mayores sonrisas eran para Graça Machel, su segunda esposa, que lo ha cuidado en su vejez, a quien le debemos que un hombre tan maltratado en la cárcel haya sobrevivido hasta los 95 años.
¿De qué hablamos? De Allende, por cierto. Y de los ataques xenofóbicos a los foráneos y forasteros que son, según Mandela, una vergüenza nacional. Y de sus esperanzas para Sudáfrica.
Todo lo cual era predecible.
Lo especial viene cuando habla de su padre y su madre. Como todos los hombres de edad avanzada, vive una gran parte de cada día en el pasado remoto y, en esta ocasión, debido a que conversamos acerca de su cumpleaños, él menciona un incidente en que su padre golpeó a su madre, una degradación que no está consignada en ninguna de sus biografías.
De pronto, aparece otro Mandela. Alguien que adora a su padre, pero que lo critica. Alguien que quiere a su madre, pero que queda abochornado por su deshonra. Alguien que, mucho antes de ser el gran protagonista que salvó a su patria y ofreció un ejemplo moral inigualable a nuestra especie descarriada, fue un niño, chiquito e indefenso, dándose cuenta de que la injusticia siempre comienza por los actos más pequeños, los más aparentemente insustanciales. Un niño que presencia ese ataque contra su madre –o quizá se lo cuentan, quizá ocurrió antes de su nacimiento, no es evidente en su relato– y que se pregunta ante la inmensidad desolada del continente africano por qué existe el dolor, se pregunta acerca de un mundo autoritario que parece inalterable y que, sin embargo, necesita rectificarse, necesita ser mejor.
Ese es el Mandela del que me quiero acordar.
El que vivió día a día su siglo terrible y no salió dañado de su cautiverio.
El que cultivó un jardín en la cárcel.
Gozaba plantando y cosechando bajo la lluvia y bajo el sol, sabiendo que tal como ejercía un mínimo control sobre esa parcelita de tierra, también podía controlar su dignidad y sus memorias y la fidelidad con sus compañeros. El que compartía fruta y vegetales con los otros presos, pero también con sus carceleros, prefigurando el tipo de nación que deseaba y soñaba.
Es así como quiero recordar a Madiba.
Como un jardín que crece, así como crece la memoria. Como un jardín que crece como debería crecer la justicia. Como un jardín que nos reconcilia con la existencia y la muerte y las pérdidas irreparables. Como un jardín que crece, como crece Mandela adentro de todos nosotros, adentro del mundo que él ayudó a crear y que tendrá que encontrar a tientas un modo de serle fiel.
Ariel Dorfman. Su último libro es Entre Sueños y Traidores: Un Striptease del exilio.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-235122-2013-12-06.html