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miércoles, 5 de febrero de 2014

La desigualdad como principio

Ver como pdf 05-02-2014





Viendo los abusos, las injusticias, la corrupción generalizada y la desigualdad que han tomado carta de naturaleza en España ¿a quién puede asombrar que los bolcheviques reaccionaran en el año 1917 en Rusia neutralizando de un tajo la voluntad de dominio de los dueños entonces de aquel país, y acabaran con las profundas desigualdades de aquella sociedad que en ciertos aspectos reaparecen hoy en la nuestra? Pero la desigualdad ex­trema propiamente dicha no fue el detonante. La religión la ex­plicaba, la justificaba y aun la exaltaba: los pobres salvaban el alma por la resignación y los ricos la suya por la caridad. Los ricos, pues, merecían su riqueza por su brillantez y los pobres merecían su pobreza por su falta de ambición. La desigualdad, pues, se asumía casi normalmente. La conciencia de desigual­dad llega después, cuando las leyes y las constituciones hablan de igualdad, se la brindan a la ciudadanía y la ciudadanía com­prueba que es una farsa institucional. Se dirá que los abusos, las injusticias, la corrupción y las desigualdades de entonces eran atroces mientras que los de hoy día aquí y ahora no. Pero esa objeción es relativamente cierta y relativamente válida, Fueron los abusos extremos mantenidos y acrecentados a lo largo del tiempo lo que hicieron desembocar la historia en una atrocidad simbolizada por la ley física de ac­ción y reacción... Ahora en España, después de haber conocido un desahogo, un bienestar y una libertad llegados con el alu­vión de millones de euros recibidos de Europa (transformados luego en despilfarro y construcción) ha perdido todo aquello, y eso es como privar de la vista a los videntes. Por eso la notoria des­igualdad entre unos y otros sectores de la sociedad se so­porta mucho peor y se agrava mucho más, vista la corrupción ya tan extendida entre la clase política, la empresarial y la rea­leza. 
El caso es que los que tratan de justificar el statu quo de la desigualdad estructural en los países del capitalismo se fundan en dos razones: una, que de la confrontación de las fuerzas del mercado libre sale victorioso el más capaz, y otra, que de la confrontación de fuerzas del mercado libre en que sale victo­rioso el más capaz, resulta el máximo provecho para todos. So­bre este apotegma-falacia se levanta el entramado del sistema de organización social llamado capitalismo y ahora disfrazado de liberalismo, de liberalismo no político sino económico.
Y digo que es una falacia porque es falso que el mercado sea libre, y es falso que el que sale airoso sea el más capaz... a me­nos que por más capaz consideremos a enormes mayorías de deshonestos. El mercado de cada materia prima y de las manu­facturas más importantes está férreamente controlado por los supuestamente más capaces y los monstruos societarios tras los que se esconden. Y los que son etiquetados como más capaces son los que tienen menos escrúpulos, los más ambiciosos y los más astutos, en absoluto los más inteligentes. De la combina­ción de ambición, astucia y falta de escrúpulos surgen los jefes de las respectivas manadas que controlan “ese” mercado en concreto. Los que a su vez y al mismo tiempo son depredado­res por antonomasia que dejan las piltrafas al resto de la pobla­ción. Esas son sus credenciales.
Por otro lado, en España hay tantas causas para la subleva­ción, denunciadas o no, que el asunto provoca náuseas. Sin embargo, hay una que no está suficientemente destacada pero que pone el marchamo a la confabulación del poder político, el económico y el religioso contra el bien común o interés gene­ral. Cual es, que mientras incluso los más hostiles al sistema pero dentro del sistema repudian las teocracias de otras cultu­ras, en el nuestro, nuestros mulahs no se subirán ahora al púl­pito para decretar fatwuas, pero están donde conviene (desca­radamente o en la sombra) para gobernar de manera vergon­zosa en temas ca­pitales, como el aborto, la eutanasia y la edu­cación.
Por su parte, las leyes que nos aseguran ponen límites a la competencia y al abuso mercantil, las normas anti dumping y las leyes fiscales dirigidas en teoría a redistribuir la riqueza contienen la letra pequeña precisa para que los ambiciosos, los astutos y los sin escrúpulos las burlen. Los paraísos fiscales del sistema son la prueba irrefutable del hacer que hacemos y en definitiva de la farsa descomunal que son estas democracias: esperpentos que ni son democracias ni la libertad que se vende en ella sirve para algo que no sea para la protesta reprimida o para emigrar; limbos donde los que viven bien a su amparo quieren ignorar que el desahogo y el bienestar de unos y la opulencia repugnante de otros se elevan sobre el sudor, el su­frimiento y la privación de muchísimos más, unos muy cerca­nos y otros en otros continentes.
En resumen, tanto los que figuran en la oposición política de país como los que lo mangonean actualmente, y toda la gran derecha que maneja Europa y buena parte del mundo ahondan la desigualdad y la han convertido en el motor y el principio inexcusable del pensamiento cada vez más perniciosamente único...
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El mensaje que la clase media envió a los que mandan: "Nos podéis seguir robando"

Entrevista a Thomas Frank


El Confidencial


Thomas Frank (Kansas, 1965) ha escrito la crónica de un tiempo confuso, en el que la clase media y los trabajadores se revolvieron contra quienes mandan de verdad, enviándoles un mensaje inequívoco y radical: "Podéis seguir robándonos, que nosotros os defenderemos". Un tiempo en el que el desmoronamiento de las capas medias dejó paso al individualismo de masas gracias al márketing del descontento. Un tiempo, en resumen, donde el Tea Party se convirtió en la fuerza política que representaba al hombre común, apoyando a muerte a aquellos que estaban acabando con él. O eso es lo que Frank cuenta en Pobres magnates (Ed. Sexto Piso) un recorrido por la política estadounidense de los últimos años, en el que retrata en especial ese movimiento populista de derechas que tan popular se ha hecho, y que tanta presencia e importancia ha tenido en el suelo político estadounidense en los últimos años. El periodista estadounidense, que ha colaborado con Harper’s, Wall Street Journal, Washington Post o The Nation, habló con El Confidencial sobre este y otros extremos.

Usted aseguró que la catástrofe financiera fue el resultado directo de la presión ideológica más intensa que ha visto en su vida, con la posible excepción del colapso de la Unión Soviética.  ¿Es así? ¿Todo lo que llaman gestión eficiente y decisiones técnicas en el sector financiero no son más que pura ideología?

Gran parte de sus decisiones lo son. Hace muchos años escribí un libro sobre la teoría de la gestión como un género ideológico. Pero lo que quería subrayar con esta afirmación en Pobres magnates no eran tanto las decisiones de inversión o de gestión que hicieron que Wall Street nos llevara a la crisis, cuanto las condiciones que la hicieron posible. La desregulación de Wall Street en la década de 1990 fue un acto de fe ideológica casi puro. La negativa de Alan Greenspan a regular el mercado hipotecario fue otra. El tercer acto claramente ideológico fue cuando la Administración Bush anuló los esfuerzos de los gobiernos de diferentes estados para regular los préstamos abusivos. Por supuesto, había dinero involucrado en todas estas decisiones, pero la ideología fue muy importante.

Wall Street está ganando más dinero tras la crisis que antes. ¿Cómo ha sido posible?

Debido a que los principales políticos estadounidenses de ambos partidos no han aprendido la lección obvia de la crisis de 2008. No pueden borrar su fascinación por la ideología dominante de los últimos treinta años. E incluso cuando entienden la situación (muchos de ellos son, después de todo, gente inteligente) no son capaces de enfrentarse al sector más rico y poderoso de América.

La recuperación de Wall Street es un asunto sencillo. Consiguieron ser rescatados. Da igual lo que hagan, su bienestar está garantizado esencialmente por el gobierno de los Estados Unidos.

¿El secreto del éxito del conservadurismo es su rebeldía y su atrevimiento?

Es un ingrediente importante, en dos sentidos. Por una parte, utiliza la retórica militante, diciendo cosas que suenan superficialmente como si fueran anti-Wall Street e incluso anti-grandes empresas, mientras que los demócratas no se atreven a decir nada de eso. En segundo lugar, sus militantes son incansables emprendedores en sus propias vidas, e inician movimientos, mientras que los demócratas ven cómo sus movimientos sociales desaparecen.

¿Cuál es la importancia de los modelos populistas hoy en el mundo? ¿Veremos cómo crecen? La clase media está en declive y encuentra estos movimientos muy atractivos.

Yo creo que es porque el populismo real  -en el sentido de una democracia de masas real- es lo que necesitamos, y todo el mundo se da cuenta. Es fácil hoy convencer a la gente de que forme parte de movimientos contra la “élite” exactamente por la razón que usted menciona, porque las cosas se están poniendo muy mal para los trabajadores. El problema es saber a quiénes se refieren cuando hablan de la élite.

La retórica del Tea Party es la misma que utilizaron los movimientos progresistas en los sesenta, sólo que desde otro punto de vista ideológico. ¿Por qué se produce esta imitación?

Creo que deben más a la década de 1930 que a los 60, pero tienes razón, están constantemente imitando los grandes movimientos progresistas del pasado. Una de las razones, en mi opinión, se debe a que sus dirigentes están obsesionados con los años 30 y los años 60, momentos en que les fue muy mal. Anhelan utilizar las ideas de aquellos años contra sus oponentes y así finalmente obtener su venganza. Creo, además, que muchos de quienes forman su base no saben que los héroes de los años treinta fueron de izquierdas. Malinterpretan constantemente las imágenes, los dichos y las canciones de esa época, creyendo que fue algún valeroso empresario el que salvó la situación.

¿El Tea Party es el cortafuegos de Wall Street? ¿Es el mecanismo que les protege?

Sí, pero no puedo decidir si salvó a Wall Street por conquistar el Congreso en 2010 o simplemente por existir. En el pasado, la gente siempre fue hacia la izquierda después de una crisis financiera, y esta vez no, y fue por la existencia del Tea Party. Sólo por eso, puede decirse que salvaron, al menos en parte, a Wall Street de las consecuencias reales de sus actos.

¿Los republicanos sacan partido del Tea party y los demócratas de Occupy Wall Street?

El Tea Party fue puesto en marcha por los grupos de presión conservadores, y después se convirtió en algo más auténtico, mientras que los grupos demócratas de presión no tuvieron nada que ver con el inicio de Occupy Wall Street. Unos pocos políticos demócratas se presentaron en el parque Zuccotti en las semanas de la protesta para intentar sacar partido, pero no tuvieron ningún éxito, porque la gente que estaba allí no se interesaba por esa clase de política. Y los efectos de los dos movimientos han sido muy diferentes. Hoy en día hay un gran caucus del Tea Party en el Congreso y nadie de Occupy.

Me llamó mucho la atención de ¿Qué pasa con Kansas? (Ed. Antonio Machado) la forma en que describía cómo los conservadores se habían ganado a la gente común. Hablaban en su lenguaje, hacían campañas puerta a puerta, construían comunidades. ¿Qué es lo que han perdido los progresistas y por qué ya no saben hacer esas cosas que antes les eran propias?

Hay un montón de razones, pero una de las más importantes es que los demócratas hoy en día se imaginan a sí mismos como el partido de los profesionales liberales. Todavía creen que los trabajadores les votarán en las urnas, aunque no tengan ninguna importancia en el partido. Todo se centra en los profesionales y en su visión del mundo, y hacer las cosas como mencionas no tiene nada que ver con cómo los profesionales se comunican.

¿El problema de la clase media es que sigue actuando según las reglas en un mundo en el que aquel que triunfa no las sigue nunca?

Esa es una muy buena pregunta. El mensaje filosóficamente más importante que nos han transmitido con los rescates y con la incapacidad para hacer cumplir las normas a Wall Street es que las reglas ya no cuentan. Cuando ves a los muy ricos robando a todo el mundo con impunidad, comienzas a preguntarte por qué tú sí debes seguir las normas en tu vida. Al no actuar en contra de los magnates, me temo, los políticos nos han demostrado que las reglas no tienen ninguna importancia. Nos han corrompido a todos.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-01-07/el-mensaje-que-la-clase-media-envio-a-los-que-mandan-nos-podeis-seguir-robando_67943/

Puerto Rico Crisis de endeudamiento con sabor caribeño

CADTM

Al mencionar una crisis de deuda, las primeras imágenes que vienen a la mente son aquellas de manifestaciones y protestas en las calles de Atenas o Madrid. Sin embargo, el impacto negativo sobre la calidad de vida de los pueblos del sistema de la deuda se hace sentir por todo el mundo. Ni siquiera las soleados y plácidas tierras del Caribe latinoamericano son inmunes al poder desestabilizador de dicho sistema. En este caso, la víctima es la isla de Puerto Rico, en donde el crecimiento sin control de la deuda le ha puesto al borde de una declaración de bancarrota.

La historia sobre como la isla llego a esta situación es relativamente sencilla. En su condición de territorio ocupado por los Estados Unidos, Puerto Rico disfruta de una serie de beneficios y exenciones fiscales los cuales son sumamente atractivos para inversionistas norteamericanos. A pesar de no ser considerado legalmente como un Estado de la Unión, los bonos de deuda de Puerto Rico reciben el mismo trato legal que los bonos de deuda de ciudades y Estados de los Estados Unidos. Con el propósito de facilitar el financiamiento a nivel territorial en condiciones preferenciales respecto al resto del mercado, el interés de estos bonos esta excepto del pago de impuestos.
En este sentido, la diferencia clave entre Puerto Rico y los gobiernos estatales radica en las tasas de interés que pagan. Por ejemplo, mientras que un Estado con problemas fiscales como California emite deuda con una tasa de interés de 2,37%, Puerto Rico emite deuda a tasas entre 8 y 10% |1|. En un entorno caracterizado por bajas tasas de interés a nivel global, este tipo de rendimientos resulto sumamente atractivo para los inversionistas. A esto se sumaron dos beneficios adicionales. Primero, de acuerdo a las leyes de Puerto Rico, el pago de intereses recibe prioridad en los pagos realizados por el gobierno. Segundo, existía el supuesto implícito que en caso de problemas, el gobierno de Puerto Rico contaba con el respaldo del gobierno federal de los Estados Unidos. Gracias a estas características, los mercados vieron en la isla una buena y segura oportunidad para aumentar sus beneficios.
Desde la perspectiva de Puerto Rico, la disponibilidad de financiamiento externo permitió enmascarar temporalmente sus problemas fiscales postergando así la toma de decisiones difíciles para la economía. Entre los años 2007 y 2012 la economía se contrajo año tras año |2|. La reducción en el tamaño de la economía afecto de manera negativa el recaudo tributario, y con ello las necesidades de financiamiento del gobierno. En su peor momento el déficit fiscal del gobierno llego a representar el 6% del PIB en el 2009 |3|. Este peligroso equilibrio perduro hasta el año 2013.
En julio de dicho año, la declaración de bancarrota de la ciudad de Detroit lo cambio todo. La confianza de los inversionistas sobre la seguridad de los bonos de estados y municipalidades se desvaneció. Cuando los mercados empezaron a deshacerse en masa de los bonos de deuda de Puerto Rico, la deuda de la isla ya alcanzaba los 70.000 millones de dólares (102% del PIB) |4|. Debido a la incapacidad de Puerto Rico de emitir nuevos bonos desde julio de 2013, dicho país se ha visto forzado a recurrir a financiamiento de corto plazo por parte de bancos quienes cobran tasas de interés aun mas altas debido al riesgo de default. Esto solo ha agravado los problemas del país y aumentado las dudas respecto a su capacidad para superar la crisis sin un default y posterior reestructuración de su deuda.
Ante esta difícil situación, la gobernación de Puerto Rico ha presentado la implementación de medidas de austeridad como una solución original e innovadora para salir de la crisis. Como era de esperarse, la austeridad en su versión caribeña no difiere mucho de su versión europea. Dándole prioridad al pago de la deuda, la gobernación decidió congelar el pago de pensiones públicas y aumentar las tarifas tanto de los impuestos como de los servicios públicos |5|. Debido al impacto negativo de estas medidas sobre las perspectivas futuras de la economía, los mercados mantienen una posición escéptica respecto a la viabilidad fiscal de Puerto Rico. Esto ha aumentado los rumores respecto a la necesidad de una intervención directa para rescatar al territorio por parte del gobierno federal y coordinada por el Congreso de los Estados Unidos.
Mientras los inversionistas se mantienen a la espera, los puertorriqueños sufren las consecuencias de la austeridad. La tasa de desempleo alcanza un 15% y se estima que el 45% de la población vive por debajo de la línea de pobreza |6|. El 50% de los habitantes reciben algún tipo de ayuda del gobierno federal |7|. Ante esta difícil situación mas y mas personas deciden emigrar hacia los Estados Unidos. Se estima que en los últimos 5 años alrededor de 65.000 personas han emigrado anualmente en busca de mejores oportunidades en el continente |8|. La población que se queda atrás es de mayor edad y menores calificaciones lo que proyecta una oscura sombra sobre el futuro de la isla.
Para concluir, es necesario señalar que difícilmente el país podrá encontrar una solución a sus problemas en el marco de la lógica de los mercados financieros. En el caso especifico de esta isla es necesario entonces llamar la atención que sobre la relación entre soberanía y obligaciones de pago. Es posible argumentar que debido al carácter de territorio ocupado de Puerto Rico, su deuda tiene un carácter claramente ilegitimo. Por esta razón, el pueblo puertorriqueño no tiene la obligación de pagarla. De forma irónica, los Estados Unidos establecieron este principio legal con otra isla caribeña en 1898. Tras la guerra de independencia de Cuba, los Estados Unidos argumentaron que debido a su status como colonia, esta isla no estaba en la obligación de pagar sus deudas con España. Sería un bello giro del destino que los oprimidos utilizaran los mismos argumentos de sus opresores para cancelar sus deudas. En este sentido, la lucha por un Puerto Rico libre e independiente, tanto de la deuda como de la ocupación de los Estados Unidos, en realidad representa una sola justa lucha.


Fuente original: http://www.cadtm.org
Daniel Munevar Economista, miembro de la Red CADTM AYNA.
 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

lunes, 3 de febrero de 2014

Sicarios mataron al hijo de la líder reclamante de tierras Ana Fabricia Córdoba

Ana Fabricia fue asesinada en 2012, por denunciar el terrorismo de Estado

El Colombiano

Ana Fabricia Córdoba, desplazada de Urabá por el paramilitarismo, denunció los hechos, entre ellos la muerte de su esposo Delmiro Ospina y su hijo Carlos Mario Ospina, en masacre ocurrida el 12 de agosto de 1995 en Chigorodó. Por sus denuncias fue amenaza en varias ocasiones y en 2010 fue asesinado su hijo Jonatan Arley Ospina, de 19 años, en un caso en el que ella señaló como responsables a agentes de la policía. El 7 de junio de 2012, Ana Fabricia fue asesinada por un sicario que le propinó un disparo en la cabeza, cuando se transportaba en bus.

Al mediodía de este sábado fue asesinado Carlos Arturo Ospina Córdoba, hijo de la líder comunitaria reclamante de tierras, igualmente asesinada en 2011, Ana Fabricia Córdoba.

Los hechos ocurrieron en la carrera 63D con 43 en el barrio Naranjal, cuando sicarios se aproximaron al hombre de 22 años y lo ultimaron con arma de fuego.
Ospina Córdoba trabajaba como lavador de carros en esta zona y en el momento del ataque no portaba documentos de identidad, por lo que las autoridades en un principio lo reportaron como NN. Sin embargo, tras la inspección judicial se estableció plenamente su identidad y el parentesco con la líder asesinada.

"No tenemos información sobre el caso, pero si sabemos que era el hijo de Ana Fabricia Córdoba", señaló Iván Darío Sánchez, secretario de Seguridad de Medellín.

En reiteradas ocasiones, el joven había denunciado amenazas contra su vida al igual que las sufrió su madre.
Tragedia familiar
Ana Fabricia Córdoba, desplazada de Urabá por la cruda guerra que se presentó en los años 90, se asentó en el barrio La Cruz, comuna 3 (Manrique) y desde allí denunció los hechos perpetrados contra gran parte de su familia por los paramilitares en la región urabaense. Entre ellos, la muerte de su esposo Delmiro Ospina y su hijo Carlos Mario Ospina, en masacre ocurrida el 12 de agosto de 1995 en Chigorodó.
Por sus denuncias fue amenaza en varias ocasiones y en 2010 fue asesinado su hijo Jonatan Arley Ospina, de 19 años, en un caso en el que ella señaló como responsables a agentes de la policía.

El 7 de junio de 2012, Ana Fabricia fue asesinada por un sicario que le propinó un disparo en la cabeza, cuando se transportaba en bus.
Esta mujer era prima de la líder y exsenadora, Piedad Córdoba, dirigente del movimiento político Colombianos y Colombianas por la Paz.

Fuente: http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/S/sicarios_mataron_a_hijo_de_ana_fabricia_cordoba/sicarios_mataron_a_hijo_de_ana_fabricia_cordoba.asp


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sábado, 1 de febrero de 2014

Entrevista a Luis Martín-Cabrera sobre la vida político-cultural norteamericana (I)


“No hay relato más totalizante, cerrado y autoritario que el del libremercado y su confusión de la libertad en general con la libertad de comprarlo y venderlo todo.”



Estudiante de doctorado en el departamento de castellano de la Universidad de Yale, militante del sindicato de estudiantes de doctorado GESO, Luis Martín-Cabrera no pudo permanecer en Yale por su actividad sindical y por sus afinidades marxistas. Tuvo que finalizar su tesis en la Universidad de Michigan, donde, por supuesto, siguió siendo militante del sindicato de estudiantes, GEO, y del de profesores contratados, LEO.
Actualmente es profesor del departamento de Literatura la Universidad de California, San Diego, uno de los pocos focos de marxismo vivo en el país de H. Zinn. Como él mismo suele señalar, L. Martín-Cabrera tiene el inmenso privilegio de que allí, donde ahora trabaja, le hayan precedido pensadores y activistas como Herbert Marcuse, Carlos Blanco Aguinaga o Angela Davis. Mejor atalaya para su visión crítica, insumisa y libre no es concebible.
***
En el ámbito de la crítica literaria, de los estudios culturales, ¿cómo podemos definir o acotar el concepto de postmodernismo?
Es una pregunta muy difícil de contestar en una entrevista como esta, pero si tuviera que partir de algún sitio partiría de la lectura y la recepción de un libro de Jean Francois Lyotard: La condición postmoderna.
De acuerdo, un excelente inicio.
Lyotard fue profesor del Departamento de Francés de la Universidad de Emory, en Atlanta, y desde ahí ejerció una importancia decisiva en los departamentos de literatura de todo el país y por extensión de otras partes. La tesis central del libro de Lyotard es que la modernidad, como expresión de la organización de cierta racionalidad capitalista surgida de la Ilustración, tendía a producir grandes relatos cerrados y totalizantes. Las grandes ideologías del siglo XX, el comunismo y el fascismo, serían en este sentido intentos de explicar el mundo en su totalidad a partir de grandes narrativas donde ninguna pieza quedaría fuera del mapa del conocimiento. Desde este prisma conceptual, por ejemplo, se tendía a criticar que Marx tratara de explicar la “totalidad” de las relaciones sociales dentro del capitalismo sin entender que el capitalismo nunca puede capturar completamente las relaciones sociales de ninguna sociedad (por ese lado han ido, por ejemplo, Negri Y Hardt y su reflexión sobre el procomún o el trabajo inmaterial) o explicar la emancipación únicamente como resultado de una visión escatológica de la historia cuyo fin teleológico es la marcha del proletariado hacia la superación del capitalismo.
No te quiero interrumpir pero más tarde te pregunto sobre esto que acabas de señalar.
Y aquí es donde empiezan los primeros escamoteos teóricos y la fusión de un cierto pensamiento francés con las ideologías del final de la historia y el final de las ideologías en la academia norteamericana. Se puede estar o no de acuerdo con Lyotard en su crítica a los relatos emancipatorios de la Ilustración, pero lo que no se puede hacer, como de hecho sucedía en los años noventa, es sacar al liberalismo de los grandes relatos emancipatorios de la modernidad, porque de ese modo lo que sucedía es que se deconstruían sistemáticamente las supuestas fallas del marxismo y del fascismo y quedaban intactas la estructura del capitalismo y de la ideología liberal que lo justifica y lo naturaliza. Todo esto además se mezclaba con el auge y el prestigio de la teoría de los totalitarismos de Hannah Arendt que lo mismo servía para desarmar la violencia genocida de Pinochet que para decretar el final del comunismo en Cuba.
Por eso, en los años noventa, cuando era estudiante de doctorado en lugares como Emory, Yale o Michigan, no me cansaba de preguntar ¿Por qué decimos postmodernidad, postmarxismo, postestructuralismo y, sin embargo, no decimos postliberalismo sino neoliberalismo?
Excelente pregunta. Magnífica.
En el lenguaje estaba la trampa, porque no hay relato más totalizante, cerrado y autoritario que el del libremercado y su confusión de la libertad en general con la libertad de comprarlo y venderlo todo. Si hay un metarrelato cerrado y totalizante es el de las ficciones del capitalismo y, sin embargo, de esto se hablaba más bien poco.
Ahora bien, esta ruptura epistemológica de los grandes relatos emancipatorios de la modernidad sí permitió que se vieran algunas cosas que quedaban subsumidas o eran menos visibles bajo la categoría marxista de proletariado y la noción concomitante de “lucha de clases” como, por ejemplo, las narrativas de mujeres, la literatura gay y queer, los relatos de sujetos racializados o las formas de opresión y violencia que surgían por fuera del estado en la escuela o la prisión. La trampa otra vez fue pensar que la noción de clase quedaba obsoleta y no entender que la cuestión era y es abordar la interrelación entre distintos modos de opresión que, de todas maneras, se originan con y por el modo de producción capitalista y los proyectos coloniales que lo alimentan.
En este sentido quién mejor entendió este legado de la postmodernidad es el Subcomandante Marcos.
  ¿De verdad lo dices?
De verdad lo digo. En toda su producción discursiva se puede leer el choque productivo entre el Marxismo y las epistemologías de los pueblos indígenas de Chiapas. El sujeto de la historia ya no es el proletariado en las crónicas de Marcos, sino que son todos los excluidos del sistema neoliberal, los de abajo frente a los de arriba: los indígenas, las mujeres, los homosexuales, los estudiantes, los pobres, los trabajadores, las trabajadoras… La máscara fue una manera de hacer visible la invisibilidad de todos los excluidos y de dar cuenta de una multiplicidad heterogénea de relatos, pero que, lejos de disolverse en el final de las ideologías o de la historia, eran una manera de recomenzar la lucha contra el capitalismo y el imperialismo dando cuenta de ciertas complejidades. En este sentido, Marcos podría ser considerado un guerrillero postmoderno, pero por esto más que por usar una computadora.
Dos peguntas en una a raíz de esta última respuesta. ¿Nos explicas qué es eso de Negri Y Hardt y su reflexión sobre el procomún o el trabajo inmaterial? Una cuestión más. Has hablado de Arendt y Los orígenes del totalitarismo. ¿Por qué crees que su filosofía ha tenido la enorme influencia que ha tenido y sigue teniendo en Estados Unidos? ¿Nunca ha estado afectada por el caso Heidegger?
Sobre Negri y Hardt, lo que ellos proponen son dos cosas: que el Capital nunca puede someter del todo al trabajo, que siempre hay energía creativa (el trabajo dionisiaco) que se escapa al aparato de captura del Capital y que ésta tendencia se ha exacerbado durante el postfordistmo. Esto es así, según Negri y Hardt, porque la forma de trabajo en el postfordismo es fundamentalmente inmaterial y afectiva. Negri y Hardt no dicen que haya desaparecido el trabajo material en el Tercer Mundo, sino más bien que el trabajo inmaterial es hoy la forma cualitativamente hegemónica de trabajo. Según ellos el Capital es cada vez menos capaz de controlar el proceso de producción y las llamadas “externalidades positivas”, lo “común” aparece como ese territorio de producción inmaterial (i.e. la gente que escribe entradas de Wikipedia) que cada vez crecerá más y acabará por sepultar al capitalismo en sus propias contradicciones.
Múltiples problemas con todo esto. Tengo una critica más elaborada en este ensayo: "The Potentiality of the Commons: A Materialist Critique of Cognitive Capitalism from the Cyberbracer@s to the "Ley Sinde" (se puede descargar aquí http://humctr.ucsd.edu/mobilecommons/suggested-readings/ ), pero básicamente yo estoy mucho más de acuerdo con la perspectiva feminista de Silvia Federicci, porque es mucho más consciente de que ese trabajo afectivo, material e inmaterial lo hacen las mujeres, en general, y las mujeres de Sur Global, en particular. El otro ángulo de mi crítica lo fundamento en el trabajo de compañeras ecologistas como Yayo Herrero, que nos han mostrado la absoluta dependencia que tenemos de los procesos de producción material y de la extracción de recursos limitados para general un crecimiento exponencialmente ilimitado y que nos condena a cierto Apocalipsis ecológico. Negri y Hardt participan de esta fantasía del trabajo inmaterial y el crecimiento ilimitado. Como me decía Constantino Bértolo una vez, es como si creyeran que las sardinas se meten solas en la lata, o como si no nos diéramos cuenta que para hacer trabajo inmaterial delante de una computadora hace falta extraer toneladas de materiales y de trabajo esclavo en las fábricas de Foxcom de China o de cualquier otra periferia de los centros de modernización.
Además como el capitalismo se va a terminar solo exacerbando sus contradicciones, no hace falta militar ni luchar, solo esperar a que el Capital deje de dominar las externalidades positivas y surja lo común. Es voluntarismo teórico de academia; de las barricadas y de lo que cuesta levantar resistencias, saben poco, yo creo.
En cuanto Arendt No, no la salpica nada de Heidegger, por lo que te decía, su teoría de los totalitarismos es extremadamente útil, es como la teoría de los dos demonios en Argentina o España, está el demonio de derechas (Hitler) y el demonio de izquierdas (Stalin) y el capitalismo beatífico en el medio de árbitro. Claro que Arendt es más complicada y que el capítulo sobre gente sin estado, por ejemplo, ofrece cosas interesantes, pero así es como se lee y, por eso, yo creo que el libro de Losurdo sobre Stalin…

El que editó en España la editorial de El Viejo Topo…
Exacto. Aunque no este de acuerdo con todo, es importante porque ha venido a remover un poco las aguas estancadas de la teoría del totalitarismo.
  Cojo el hilo de nuevo. ¿Tiene importancia esta corriente, esta enorme tendencia filosófico-cultural en los departamentos de estudios culturales de las universidades norteamericanas?
No creo que nadie se identifique en este momento con el pensamiento postmoderno en los departamentos de humanidades de las universidades norteamericanas. En las tres grandes conferencias de literatura a las que he asistido con cierta regularidad en los últimos años –el MLA (Modern Language Association), LASA (Latin American Association) y ACLA (Association of Comparative Literatures)— no recuerdo el título de ninguna conferencia que hiciera referencia siquiera tangencialmente al debate sobre la postmodernidad. Esto es así en parte porque el pensamiento postmoderno quedó circunscrito a los años noventa y en parte porque la postmodernidad en la academia ha engendrado corrientes teóricas muy disímiles entre sí .
¿Nos das cuenta de ellas?
A grandes rasgos podríamos decir que de la postmodernidad ha engendrado una escuela de pensamiento postestructuralista muy vinculada en los años ochenta al debate sobre la muerte del sujeto y a la deconstrucción como práctica de lectura. Esta corriente surge en Yale de la mano de Paul de Man que es quien introduce el pensamiento de Derrida y otros pensadores franceses en los departamentos de literatura . El libro On deconstruction de Jonathan Culler, un profesor de la Universidad de Cornell, resume bien esta tendencia. La segunda corriente sería el pensamiento postcolonial cuyos tres máximos exponentes serían Homi Babha, Gayatry Spivak y Edward Said. A partir de una canibalización de la teoría francesa –Foucault en el caso de Said, Derrida en el de Spivak y Bhabha— estos intelectuales del tercer mundo cuestionan desde el privilegio de la academia norteamericana el occidentalismo tácito que permea tanto la historiografía como el estudio de la literatura y de la cultura. Y finalmente, habría una tercera tendencia que tendría que ver con los estudios de género y sexualidad. A la sombra de la ruptura de las grandes narrativas que mencionábamos antes y a partir de la lectura crítica que hacen de Foucault y del psicoanálisis lacaniano surgen toda una serie de estudios que complejizan el feminismo de primera y segunda ola y los modos en que éstos reproducen cierta matriz heteropatriarcal blanca o para decirlo de manera más simple los modos en que invisibilizan las palpables diferencias entre una mujer blanca burguesa y una mujer afroamericana pobre y lesbiana. Sin duda los dos libros más emblemáticos de esta tendencia sería Gender Troubled de Judith Butler y Borderlands/la frontera de Gloria Anzaldúa.
Habría que decir también que a la sombra de estos debates quedan, por ejemplo, la cuestión del testimonio como género en América Latina (por ejemplo, la inclusión o no de Rigoberta Menchú en los planes de estudio y las discusiones que generó en Stanford) o los estudios críticos de raza y los Estudios Chicanos que por su propia trayectoria histórica no aceptaron nunca la muerte del sujeto que preconizaba el pensamiento postmoderno en todas las versiones arriba mencionadas.
En cualquier caso, si alguien se acercara ahora a algún departamento de literatura y preguntará por el pensamiento postmoderno probablemente haría que la gente se encogiera de hombros y dijera “ahh sí de eso discutíamos en los años noventa, pero ahora ya no estamos en eso”, porque una de las cosas que genera la academia norteamericana es una producción incesante de mercancías teóricas que devienen obsoletas con mucha rapidez. Esto es evidentemente un problema, pero tampoco sirve ponerse anti-intelectuales y no leer teoría, porque todos estos debates abren importantes espacios de pensamiento crítico y proporcionan herramientas válidas para la liberación colectiva .
Babha, Gayatry Spivak y Edward Said, decías, han cuestionado el occidentalismo tácito que permea tanto la historiografía como el estudio de la literatura y de la cultura. ¿No hay aquí una generalización excesiva? Pienso por ejemplo en Thompson o en Hobsbawm. ¿También ellos están permeados por el occidentalismo?
No, pero no decimos que no haya gente dentro de Occidente que cuestione el occidentalismo como los autores que citas. De hecho, Babha, Spivak y Said se apoyan en toda la cultura Occidental para leerla contra sí misma, son intelectuales del tercer mundo en la metrópolis y enganchan críticamente desde esa posición excéntrica con toda la cultura occidental.
Es verdad que, muchas veces, yo tengo discusiones fuertes con nuestros colegas y compañeros de Estudios Étnicos porque encuentro que transforman Occidente en un todo homogéneo sin matices en el que, por ejemplo, la clase obrera inglesa también aparece como igualmente responsable y beneficiaría del colonialismo británico en la India. Una cosa es que en Europa todos nos hayamos beneficiado de la acumulación primitiva de los imperios y otra que todos lo hayamos hecho igual, eso es cortar grueso también.
Puedes también encontrar a intelectuales como Ramón Grosfogel del grupo de Estudios Decoloniales de Berkeley que te van a decir que Marx era un hombre blanco europeo heterosexual y por lo tanto es parte del pensamiento colonial y opresor. No estoy de acuerdo, aunque sí que es verdad que Marx era alemán y escribió desde Europa y eso impone ciertas limitaciones.

En cuanto a Butler, a la que antes te referías, Martha Nussbaum , por ejemplo, ha escrito muy críticamente sobre su filosofía, su lenguaje y su estilo argumentativo.
No conozco mucho la obra de Nussbaum, pero sí tengo claro que está dentro de la matriz de pensamiento académico liberal y Butler no. Butler, por ejemplo, se ha posicionado muy claramente en contra del Estado de Israel o a favor de los trabajadores precarios de Berkeley, Nussbaum enseña en la Universidad de Chicago, enseñó en Harvard, le han dado el premio Príncipe de Asturias, etc.
Además las criticas al estilo son perezosas, hablemos del contenido. ¿Qué tiene Nussbaum que decir a la crítica de Butler del feminismo de primera y segunda ola y a los modos en los que la categoría “mujer” opacan la experiencia de muchas mujeres incluidas las transexuales? ¿Cómo resuelve eso el pensamiento liberal progresista que defiende Nussbaum y que sigue excluyendo de la ciudadanía a millones de personas que no participan de los privilegios de heteronormatividad?
No sé responderte a esa pregunta, aunque no afirmo que no tenga respuesta. En todo caso, si me permites el comentario, también Edward Said fue premiado en su día con el Príncipe de Asturias y no por ello consideramos su pensamiento funcional al sistema.
Tienes razón, esa crítica que le hago a Nussbaum es ad hominem o mejor dicho ad mulierem, y esas críticas siempre son débiles. Mira, lo que sucede es que no la he leído bien ni en profundidad, porque no se puede leer todo (lamentablemente) y, con ella, simplemente sospecho por sus intervenciones que todo el tiempo se trata de circunscribir el feminismo y los debates de género a una matriz de pensamiento liberal sobre la que yo tengo muchísimas dudas. Igual te respondí desde el prejuicio que es lo que yo critico en esta entrevista que otros hacen con Foucaul, así que te reconozco humildemente que tienes razón y que tendría que leer más y mejor a Nussbaum.
Mil gracias por estas últimas palabras. Te pegunto ahora sobre Foucault. ¿Te parece?
De acuerdo, cuando quieras.
Notas:
[1] http://www.nytimes.com/2004/10/10/obituaries/10derrida.html?pagewanted=1&_r=0
Salvador López Arnal es nieto del cenetista asesinado en mayo de 1939 –delito: “rebelión militar”-: José Arnal Cerezuela.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons

viernes, 31 de enero de 2014

Ucrania: la quimera de Europa





El estallido, a finales de 2013, de una nueva crisis política en Ucrania, más allá de los protagonistas locales y de las causas internas que han llevado a su repentino desarrollo, manifiesta que la agria disputa por el dominio de la antigua periferia soviética no ha terminado, ni mucho menos. Junto a las fuerzas políticas ucranianas, y los grupos económicos ligados a ellas, tres poderes exteriores protagonizan la crisis. Por un lado, es visible la acción de Estados Unidos, que aunque por imperativos geográficos no puede aspirar a introducir en su área de influencia directa a Ucrania, sí pretende convertirla en una segunda Polonia: un país-cliente, satélite, activo propagandista de la visión norteamericana del mundo y solícito cumplidor de todas las demandas de Washington, desde el envío de tropas a aventuras neocoloniales hasta la apertura de cárceles secretas, pasando por la colaboración de servicios secretos y fuerzas armadas. Por otro, es evidente el ejercicio posibilista de la Unión Europea, que si bien aspira a atraerse a Ucrania a su zona de influencia (con la colonización del mercado interior ucraniano y la apertura de nuevas fuentes de inversión y negocio para las empresas europeas), sabe también que, inmersa en una dura crisis la propia Unión, no puede prometer a Ucrania una integración inmediata: el interminable “caso turco” (Bruselas firmó con Ankara un tratado de asociación… en 1963, que no ha tenido consecuencias para la integración), y las dimensiones de Ucrania, muestran los límites de su política exterior. Por su parte, Rusia se halla embarcada en la reconstrucción y reintegración del antiguo espacio soviético, resignada al distanciamiento báltico, el rechazo azerí y la enemistad georgiana, pero dispuesta a poner límites a Washington y Bruselas en el resto de las antiguas repúblicas soviéticas.
Las informaciones de la prensa occidental han tendido a presentar la hipotética firma de un acuerdo de asociación entre Bruselas y Kiev como la antesala de la integración ucraniana en la Unión Europea, pero dista de ser cierto. La Unión Europea ha firmado acuerdos de Asociación con Centroamérica, el Mercosur, Israel, Georgia, Moldavia, Chile, la Comunidad del Caribe (CARICOM) y la República Dominicana, entre otros. Esos acuerdos son, en general, pactos reguladores de comercio entre las partes. La Unión Europea, además, mantiene una particular relación con seis ex repúblicas soviéticas (Ucrania, Bielorrusia, Georgia, Armenia, Azerbeiján y Moldavia), que participan en el Programa de Asociación Oriental, con un vago propósito de desarrollo de relaciones de integración… pero que no implica el ingreso en la Unión, al menos en un futuro previsible.
El acuerdo que la Unión Europea y Ucrania debían firmar a finales de 2013 es un conjunto de medidas que pretenden anular los aranceles que protegen la producción ucraniana, y que, de llevarse a cabo, supondrían la destrucción de buena parte de la industria que subsiste en Ucrania, y la entrada de multinacionales europeas que se apoderarían del mercado y de las estructuras productivas ucranianas. Es cierto que, sobre el papel, un acuerdo de asociación permitiría a los productos ucranianos el acceso al enorme mercado de la Unión Europea, y estimularía las inversiones extranjeras en Ucrania, pero, al mismo tiempo, aumentaría el desempleo y facilitaría la emigración de muchos jóvenes, puesto que destruiría buena parte de la industria local, incapaz de competir con empresas más fuertes y desarrolladas. Por añadidura, empeoraría las relaciones con Rusia. El actual proyecto de asociación no es bueno para Ucrania, y las diferencias entre el tamaño de la economía ucraniana y el de la Unión Europea muestran el duro destino reservado para Ucrania. El acuerdo obstruiría las relaciones económicas con Rusia, cuyos pedidos son imprescindibles para la industria ucraniana, que entraría así en una crisis terminal. Las condiciones del convenio son tan onerosas que Piotr Simonenko, secretario del Partido Comunista ucraniano, ha calificado al proyecto de asociación con la UE de “acuerdo suicida”. Debe recordarse que, a pesar de la importancia del país, y de su considerable población (similar a la española) y extensión, el desastre del tránsito a la economía capitalista ha reducido su importancia a extremos casi ridículos: hoy, Ucrania tiene un PIB inferior al de Austria o Suiza, pequeños países que apenas superan los ocho millones de habitantes, y poco mayor que el de la empobrecida Grecia.
Los análisis realizados por los grandes medios de comunicación occidentales, repletos de lugares comunes, mentiras y desinformación, trazan con brocha gruesa un panorama en el que las fuerzas ucranianas “proeuropeas”, supuestamente partidarias de la libertad y la democracia, luchan contra los partidos ucranianos autoritarios, herederos de un pasado siniestro cuya referencia sigue siendo Moscú. A juicio de la prensa conservadora, la disyuntiva es clara: Ucrania debe optar por la Unión Europea o por Rusia. No hace falta insistir en que ese esquema es de una falsedad evidente: primero, porque las fuerzas dominantes en el país (los azules de Yanukóvich o los naranjas de la “oposición democrática”), ambas, son los instrumentos del poder oligárquico que se hizo dueño de Ucrania tras la desaparición de la URSS y que se repartió la propiedad pública, las empresas y la riqueza social acumulada; y, segundo, porque ambos bloques tienen ideologías semejantes, basadas en el predominio de la propiedad privada y en la defensa de una economía capitalista. No hay en ellos dos visiones de Ucrania, puesto que ambas facciones (integradas por distintos partidos) coinciden en las cuestiones fundamentales, aunque se enfrenten por el control del gobierno y tengas orígenes territoriales diferentes e, incluso, simpatías diversas: los partidos naranjas se reconocen más en la tradición nacionalista (y, también, fascista) del occidente ucraniano, y los azules en las regiones de idioma ruso del Este del país. Sin embargo, el anterior presidente, Yúshenko, o la encarcelada Timoshenko, así como los actuales dirigentes opositores (Arseniy Yatseniuk, Wladimir Klitchko, Oleg Tiagnibok) son muy similares a Yanukóvich, partidarios de una economía liberal, y, también, no hay que olvidarlo, semejantes a la coalición rusa conservadora que gobierna en Moscú y que tiene a Putin como dirigente. Todos son unos dirigentes corruptos, cómplices del descarado robo de la propiedad pública, o bien nuevos allegados que pretenden incorporarse al reparto del botín.
En tercer lugar, porque, de ese escenario, la prensa conservadora ha hecho desaparecer en sus análisis a la izquierda, que, aunque muy debilitada, mantiene una radical crítica tanto al gobierno ucraniano de Yanukóvich como a la oposición “liberal”. La fuerza principal de la izquierda es el Partido Comunista, que llegó a ser el más votado en los años noventa, con el 25 % de los votos, aunque la acción de los gobiernos de derecha y sus propios errores redujeron su electorado. En las últimas elecciones, a finales de 2012, el Partido de las Regiones de Yanukóvich obtuvo el 30 % de los votos; Batkivschina (Patria), el 25’5; Udar (Golpe), de Klichko, el 13’9; el Partido Comunista, el 13’1, y Svoboda (Libertad), el 10’4 %.
Ese es el esquema político actual en Ucrania, pero ¿quiénes son esos liberales elogiados y apoyados por los gobiernos europeos y por Estados Unidos, supuestamente partidarios de la libertad de Ucrania? Klitchko (el boxeador protegido por Merkel y el PP europeo), es el dirigente de la Alianza Democrática Ucraniana para la Reforma (UDAR), una fuerza conservadora y populista que no duda en prometer quimeras y mentir a la población; el nacionalista Oleg Tiagnibok, es el dirigente de Svoboda, una formación de extrema derecha, claramente fascista en muchos de sus postulados; y Yatseniuk es el dirigente de Batkivschina, el conglomerado de partidos de la encarcelada Timoshenko, coalición que mantiene unos vagos “valores europeos” y que es una fuerza de derecha, partícipe de la corrupción. Timoshenko ha perdido en buena parte el favor de la derecha alemana, que se inclina ahora por apoyar a Klitchko, un demagogo boxeador, que no tiene inconveniente en hacer las promesas más disparatadas. Enfrente, el partido de Yanukóvich es también una fuerza conservadora, originaria de las regiones del Este del país y que ha mantenido una posición más amistosa con Rusia, aunque defiende el ingreso en la Unión Europea. La CDU de Angela Merkel financia al partido de Klitchko, y mantiene buenas relaciones con el partido de Timoshenko: no en vano, tanto el partido Patria, de Timoshenko y Yatseniuk, como la Alianza de Klitchko son miembros observadores del Partido Popular europeo. Svoboda es un partido fascista, punta de lanza de las provocaciones y de la xenofobia. En esa oposición “naranjista” predomina un nacionalismo xenófobo, antirruso, racista. El antisemita Tiagnibok, por ejemplo, no duda en acusar de los mayores males a la “mafia judía” que, según él, gobierna en Moscú.
Oleg Tiagnibok, y su partido Svoboda, fueron los protagonistas de la destrucción del monumento a Lenin en Kiev, como fieles anticomunistas y exaltados seguidores de Stepán Bandera. No era la primera vez que lo intentaban. La puesta en escena del derribo de la estatua de Lenin (semejante, no por casualidad, a la operación de propaganda que hicieron las tropas de Bush en Bagdad, en 2003, con la de Sadam Hussein) fue catapultada de inmediato por toda la prensa occidental, deseosa de emociones fuertes y de noticias de impacto. El asalto de edificios gubernamentales, ministerios, del ayuntamiento de Kiev, presentados por la prensa occidental casi como una “revolución democrática”, fue acompañado del saqueo de propiedades públicas, la ocupación de la plaza de la Independencia de Kiev y una furiosa campaña desencadenada por el razonable rechazo del gobierno ucraniano a un acuerdo de asociación con la Unión Europea que era claramente perjudicial para el país. Curiosamente, en esas informaciones parecería que Yanukóvich, Putin, Lenin, y, más allá, los rusos, compartían alguna cosa. Nada más lejos de la verdad. La oposición liberal, el nacionalismo y la derecha rusa festejaron con gran alegría la destrucción de la estatua de Lenin en Kiev. De hecho, pese a las obvias diferencias, muchas cosas unen al régimen de Yanukóvich, a la oposición ucraniana, y al propio régimen de Putin, que también intenta ocultar la figura de Lenin a la población, por ejemplo tapando su mausoleo en los desfiles conmemorativos de la victoria sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial: por encima de todo, les une su decisión de hacer irreversible la destrucción del sistema socialista soviético. Mientras se ponían los focos de la prensa internacional en Kiev, nadie hablaba de las multitudinarias protestas contra el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Moldavia que tenían lugar en Chisinau, de signo radicalmente contrario a las de Kiev.
La demagogia naranjista cuajó sobre la insatisfacción popular y en los sectores nacionalistas ucranianos, mayoritarios en el oeste del país. Es obvio que las embajadas y servicios secretos de potencias occidentales participan en la evolución de los acontecimientos, y en la financiación de organizaciones opositoras. Sin embargo, tachar las protestas de conspiración caricaturiza y simplifica la crisis, aunque no hay duda de que la actuación de las potencias occidentales, con Merkel a la cabeza, y de Estados Unidos, es una intromisión vergonzosa. No es muy habitual que ministros de gobiernos extranjeros intervengan y apoyen manifestaciones, como hicieron ministros polacos, suecos, o el ministro de Asuntos Exteriores alemán. Catherine Ashton, la responsable de Asuntos Exteriores de la Unión Europea no tuvo el menor reparo en reunirse con Tiagnibok, dirigente de un partido fascista. Por no hablar del paseo del senador norteamericano McCain, a mediados de diciembre, animando a los manifestantes en Kiev, o la visita de la vicesecretaria de Estado norteamericana, Victoria Nuland, repartiendo alimentos en la plaza de la Independencia de Kiev y llamando a resistir y a combatir al gobierno. ¿Cuál hubiera sido la reacción norteamericana si ministros de otros países se pasearan entre los manifestantes del Occupy Wall Street en el Zucotti Park de Nueva York, por ejemplo, apoyando la ocupación de sedes oficiales, y llamaran a combatir al gobierno de Obama?
McCain, Nuland o Ashton no fueron los únicos en protagonizar groseras injerencias. Mijaíl Saakashvili (ex presidente georgiano y probado hombre de Washington, iniciador de la guerra en Osetia del sur, de acuerdo con Bush), acudió a la plaza de Kiev a arengar a los manifestantes llamando a la “defensa de la libertad”, azuzando los odios nacionalistas, acompañado, además, de sospechosos “grupos de seguridad”, armados con objetos contundentes. Lo mismo hizo Vlad Filat, ex primer ministro moldavo; y dirigentes del PP europeo como José Ignacio Salafranca, junto a Jacek Saryuz-Wolski, o el ex primer ministro polaco Jerry Buzek. Todos, arengando a los manifestantes. También Kwasnewski, el converso ex presidente polaco, hacía un llamamiento a la resistencia para derribar el gobierno ucraniano de Yanukóvich. Anteriormente, el secretario general de la OTAN hizo unas declaraciones abiertamente ofensivas para Moscú. Como en otros escenarios semejantes, en las calles de Kiev apareció Marko Ivkovic, un serbio (hoy, nacionalizado norteamericano, creador de Otpor, el movimiento que derrocó a Milosevic, que trabaja para el Instituto Nacional Demócrata, y que ha impulsado movimientos de protesta en Georgia, en Ucrania, y Kirguizistán, donde derrocaron a Kurmanbek Bakíev), que se reunió con Arseni Yatseniuk para “coordinar” la acción de los manifestantes de la plaza de la Independencia de Kiev.
Durante la cumbre de Vilna, Angela Merkel, para justificar su política y la acción de sus ministros, no tuvo el menor reparo en declarar que pensaba “en todos los que, en Ucrania y en Bielorrusia, viven en difíciles condiciones políticas”. Y lo decía quien no había dudado a la hora de imponer, por medio de Bruselas, durísimas condiciones a la población griega, irlandesa, portuguesa, y española. En los hechos, la Unión Europea desempeña, deliberadamente, la función de desestabilizar la situación política en Ucrania, sin reparar en las consecuencias ni en los posibles riesgos de enfrentamientos civiles que puedan desatarse, en una irresponsable política que recuerda a la que mantuvo durante los enfrentamientos iniciales en la antigua Yugoslavia que acabaron desencadenando una aterradora guerra civil.
* * *
Tras los partidos “naranjas”, como tras los partidarios “azules” del gobierno, se encuentran los mismos oligarcas que se enriquecieron con el robo de las propiedades públicas. La crisis ucraniana es un enfrentamiento entre dos sectores de la misma oligarquía, que pugnan entre sí con diferentes partidos para optar a una mayor porción de la economía del país y por controlar los resortes del gobierno, que siguen siendo cruciales para la obtención de riquezas y oportunidades de negocio. Los dos sectores, además, están relacionados con el crimen organizado, que ha conseguido dominar importantes áreas económicas, aunque los lazos son oscuros y confusos. Ambas facciones han recurrido al acarreo y la compra de ciudadanos para nutrir los espacios públicos y las manifestaciones que se han celebrado durante semanas. Pero las dos están de acuerdo en el acercamiento a la Unión Europea, aun con diferente entusiasmo. Existen diferencias entre ellos: los “naranjas” consiguen su clientela en las zonas de mayor tradición nacionalista, al oeste del país, y los “blanquiazules” en el Este y Sur (Donetsk, Járkov, Lugansk, Crimea), de clara inclinación y cultura rusa, pero ambos optan desde hace años por la integración en la Unión Europea, en una competición demagógica sobre las supuestas ventajas que ello supondría para la población. Muchos ucranianos les han creído, pero el proyecto de asociación no supondría la llegada de la prosperidad prometida, sino el desmantelamiento de buena parte de la industria y la entrada de empresas y tiburones financieros occidentales. Muchas de las promesas se han vuelto amenazas, y Yanukóvich, que teme una revuelta popular por las duras condiciones que supondría aplicar el acuerdo con la Unión Europea, fue consciente de ello retrasando la firma del mismo… con la esperanza de conseguir mejores condiciones y, al mismo tiempo, de conseguir ayuda rusa, en un difícil equilibrio que tiene un objetivo a corto plazo: ganar las próximas elecciones. A nadie se le escapa que una zona de libre comercio entre la Unión Europea y Ucrania crearía problemas y disfunciones graves en las relaciones ucranianas con Moscú, que vería la llegada de productos occidentales por la puerta falsa de Kiev.
Los elevados índices de desempleo, los bajos salarios, los altos precios de los productos de primera necesidad, los abusos en la administración pública y la policía, la omnipresente corrupción (bajo gobiernos naranjas y azules), componen el escenario de la crisis, donde la insatisfacción popular por las duras condiciones de vida es utilizada para nutrir las protestas y dirigirlas hacia objetivos estratégicos. La oposición quiere trasladar al mundo la idea de que componen un conglomerado de fuerzas democráticas que se opone a la deriva autoritaria del gobierno de Yanukóvich, y, también, al autoritarismo de Putin, y que se identifican con los valores de la Europa democrática, sean cuáles sean esos valores, pero el conglomerado opositor agrupa a viejos demonios familiares para el mundo, en la constatación de que mantiene no sólo una forma distinta de concebir Ucrania: el nacionalismo de Svoboda tiene peligrosas connotaciones fascistas.
En la segunda ciudad ucraniana, Lviv, centro del nacionalismo ucraniano, el ayuntamiento está dirigido por Svoboda (el alcalde, Andrii Sadovyi, es un ultra seguidor de Stepán Bandera), y la prensa occidental recogió, en 2012, el acusado racismo de una parte de la población: los seguidores del equipo de fútbol Karpaty Lviv tienen por costumbre mostrar en los encuentros banderas con símbolos nazis, y son frecuentes las muestras de odio hacia los judíos y los comunistas, sin que las autoridades muestren mayor preocupación, fuera de algunas declaraciones tranquilizadoras para consumo exterior. Sbovoda no ha dudado en homenajear en Lviv a veteranos de las divisiones de las SS nazis, al igual que se ha hecho en los países bálticos, y una de sus actividades habituales es organizar persecuciones de homosexuales. El sector liberal de la oposición hace algún mohín de disgusto ante la evidente barbarie del nacionalismo ucraniano, pero precisa de sus grupos de choque para crear y mantener la situación de crisis y de emergencia en el país. Los grupos más extremistas reclaman la prohibición del partido de Yanukóvich y del Partido Comunista ucraniano (a quienes califican de organizaciones criminales), exigen la ruptura de los acuerdos con Rusia, la “desrusificación” y “descomunistización”, así como la prohibición a quienes no sean ucranianos para ejercer cualquier cargo público, junto a otras exigencias semejantes.
Las ilusiones puestas por una parte de la población ucraniana en la Unión Europea no resisten ningún análisis. No ya por el destino reservado a la periferia interna (la escalofriante situación en Grecia, el duro retroceso en Portugal, España, Italia, el asalto a las conquistas sociales en Francia y Alemania, son la prueba), sino también por la progresiva derechización, el aumento de la segregación y el racismo, la limitación de la libertad, y por la inclinación a aventuras exteriores como las intervenciones en Libia o el abortado ataque a Siria. Sin olvidar que es vital para Ucrania recuperar el volumen de intercambios comerciales con Rusia: el propio primer ministro ucraniano, Nikolái Azarov, declaró que, de no ser así, el colapso de la economía sería inevitable. La creación de zonas de libre comercio entre la Unión Europea y la antigua república soviética no estimularía los intercambios y la competencia, sino que inundaría Ucrania de productos de la Unión y haría quebrar buena parte de su estructura productiva. La hipotética ayuda del FMI, utilizada como anzuelo por Occidente, estaría condicionada a una serie de obligaciones imposibles de asumir por el gobierno de Yanukóvich: nuevos recortes sociales, aumento del precio del gas para la población, limitación de derechos laborales, reducción de los presupuestos de ayuda a los más necesitados. Por lo demás, el acuerdo de asociación no abre la puerta de la Unión Europea a Ucrania, ni mucho menos, ni establece ningún tipo de plazos para una hipotética integración futura, ni facilita la movilidad de los ciudadanos ucranianos por el interior de los países de la Unión. Fija, sí, las condiciones para un desmantelamiento voluntario de la economía ucraniana, ya de por sí débil, para facilitar la actuación de las empresas y del capital de Europa occidental: el destino de Ucrania sería el de Bulgaria o Rumania, un nuevo peón de la estrategia norteamericana en la periferia de Moscú, y, de inmediato, el colapso de su economía, y con toda probabilidad una explosión social que el poder o la “oposición” sólo podrían detener sino con una dura represión. De momento, los acuerdos cerrados entre Putin y Yanukóvich (rebaja del 30% en el precio del gas, y la inyección rusa de 15.000 millones de dólares en la economía ucraniana, entre otros) evitan, en opinión del primer ministro ucranio, la quiebra de la economía y el colapso social.
Tras todo ello, se encuentra también el complejo juego de equilibrios estratégicos: Estados Unidos, y sus clientes de la Unión Europea, siguen apostando por la destrucción del espacio euroasiático que ocupó la URSS y que Rusia se esfuerza por reconstruir: Moscú, además, no quiere a Ucrania en la OTAN, hipótesis que contempla como la culminación del cerco que se inició hace veinte años con el incumplimiento de las promesas de Washington a Gorbachov de no ampliar la alianza militar occidental. Tampoco Moscú ve con buenos ojos el acercamiento de Ucrania a la Unión Europea, porque, en buena lógica, impediría la reconstrucción y reintegración que busca. Después de todo, argumenta Rusia, si Occidente considera legítimo que Ucrania pueda integrarse en la Unión Europea, ¿por qué no iba a ser legítimo también que se asocie con países con los que Kiev ha estado unida durante siglos? Por el contrario, si Ucrania optase por integrarse en la Unión Aduanera de Rusia, Bielorrusia y Kazajastán, Moscú reforzaría considerablemente su posición y empezaría a tomar cuerpo la nueva arquitectura estratégica del espacio postsoviético.
Washington quiere amarrar a Ucrania a una asociación con la Unión Europea, que le permitiría ejercer en Ucrania una influencia semejante a la que tiene en Polonia, y desactivar así el proyecto ruso de reconstrucción, que tiene otros escenarios de enfrentamiento con Estados Unidos en el Cáucaso y en Asia central. Por su parte, Bruselas sólo aspira, hoy, a ampliar territorios comerciales, sin que disponga de un serio proyecto estratégico para el Este de Europa. Moscú, lucha trabajosamente por superar la división que trajo la debacle gorbachoviana y la traición yeltsinista, consciente de que Occidente no renuncia a apoderarse de una parte del espacio que ocupó la Unión Soviética, y de que no ha renunciado a destruir la propia Rusia. El secretario general del Partido Comunista ruso, Ziugánov, denunciaba recientemente los cantos de sirena para desmembrar partes de Rusia, en Siberia, el Cáucaso, y en otras regiones, y no debe olvidarse que Brzezinski defendió recientemente, en la propia Rusia, la estrafalaria idea de que Siberia se separase del país y se integrase con Estados Unidos, supuestamente para asegurar el desarrollo y el bienestar de la población siberiana. De momento, Yanukóvich ha anunciado que Ucrania puede compaginar la asociación con la Unión Europea y el rango de país observador en la Unión aduanera que impulsa Moscú, y pretende llegar a soluciones de compromiso con la apertura de negociaciones tripartitas entre Moscú, Bruselas y Kiev, hipótesis que es rechazada de plano por la Unión Europea, y, tras ella, por Washington.
La Unión Europea es la quimera de Ucrania, un espejismo que ayuda a soportar la dura vida traída por el capitalismo, y, en un sorprendente juego de espejos, Ucrania es también la quimera de Europa, la huida hacia delante de la Unión para escapar de una aguda crisis interna que puede suponer su propio fin. La intromisión en los asuntos internos ucranianos por parte de políticos europeos y norteamericanos ha llegado a extremos delirantes, vergonzosos, en una disputa de enormes repercusiones estratégicas que no ha terminado, porque la batalla continúa.

lunes, 27 de enero de 2014

Cencerros, o cómo Davos salva el mundo



Asia Times Online

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Amos del Universo, vagamente reales o totalmente falsos, que quieren jugar a ser salvadores del mundo, todos viajaron en tropel a Suiza esta semana. En Montreux, se puede “salvar” Siria en la charada Ginebra II, que no tiene nada que ver con jazz. En la interminable reunión de negocios conocida como Davos, se tiene la posibilidad nada menos que de salvar a todo el mundo.
En Davos, como una bonificación adicional, incluso se puede jugar a salvar a Siria. Se ofrece una simulación de 75 minutos de duración, en la cual jefecillos pueden experimentar cómo uno se siente cuando es un refugiado sirio. El menú incluye detención, ser perseguido por una réplica de milicia armada de fusiles, y ser objeto de los gritos de los trabajadores de la ayuda. Por suerte para los participantes, no incluye una reunión de yihadistas decapitadores patrocinados por Bandar Bush. Se rumorea que se contará con la participación del inaguantable Bono.
El alcalde de Londres, Boris Johnson, debidamente acreditado como uno de los 2.500 delegados en el Fondo Económico Mundial, junto a la “elite financiera”, “dirigentes mundiales”, mandamases corporativos, y realeza variada (en su mayoría al estilo Hollywoodense), ha definido Davos como “una constelación de egos involucrados en masivas orgías de adulación mutua”.
Las sesiones ávidamente disputadas por la constelación de egos son rutinariamente anunciadas por cencerros que resuenan de un lado al otro del Centro de Congresos. Cada cencerro que resuene hasta el sábado usará un tono que corresponde al tema de la reunión de 2014: “La remodelación del mundo: consecuencias para la sociedad, la política y los negocios”. Esa remodelación os es presentada por muchos de los que causaron (o se beneficiaron de) la crisis financiera de 2007-2008.
Atrapados en medio con Jesús
Papa Francisco –¿el nuevo Jesús?– decidió no eludir su actual abandono franciscano a la moda en el Vaticano por las ostentosas pistas de esquí, y envió a un cardenal, Peter Turkson, para recordar a los Amos del Universo “un nuevo, profundo, sentido de responsabilidad”, que significa en teoría que deberían preocuparse por la desigualdad, los pobres y los sin trabajo. Fue lo fundamental del mensaje de “Gran Francisco te observa”.
Davos Día Uno abrió con una sesión sobre el futuro digital. Se pidió a los Amos del Universo que nombraran un artefacto que cambió sus vidas (las permutas de cobertura por incumplimiento crediticio no cualifican). La directora ejecutiva de Yahoo!, Marissa Mayer elogió su Smartphone. También dijo que para fines de 2014 Yahoo! Manejará más tráfico de artefactos móviles que de desktops; “2014 será un momento clave del cambio… cambiará de modo muy fundamental las rutinas diarias de todos”.
Y luego existe el molestoso asunto del complejo Orwelliano/panóptico centrado en la NSA. Mayer dijo: “lo que es lóbrego sobre parte de lo que sucede actualmente es que la gente no sabe necesariamente qué datos están siendo recolectados y en qué está siendo utilizado”. John Chambers de Cisco, por su parte, dijo que debe haber “cooperación entre el universo tecnológico y la NSA.
Le tocó al padre de la web, Sir Tim Berners-Lee, hablar desde el público asistente, y subrayar que: “Cuando se está operando a este nivel, no se tiene la menor idea de si esa gente son ciudadanos estadounidenses o si se les sospecha de cometer algún tipo de crimen”. Insistió en una “discusión” sobre para qué se utiliza toda esa información.
El economista Nouriel Roubini fue al grano, y prefirió identificar la tendencia en el futuro inmediato: “En la tercera revolución manufacturera, tendremos robótica, automatización, impresión en 3D, nanotecnologías. Pero solo se crearán puestos de trabajo calificados”. Incluso dentro de la NSA.
Payasos a la izquierda, comodines a la derecha
Mientras se desarrollaba Davos, la City de Londres dijo al Financial Times que los bancos británicos no están exactamente felices con la idea de que Gran Bretaña se salga de la Unión Europea. Como dijo al FT Jim Cowles, Director Ejecutivo para Europa, Medio Oriente y Asia, existe “cada vez más preocupación” entre sus clientes respecto al uso del Reino Unido como un centro regional. Vayan a decírselo a David de Arabia Cameron.
Esto se ajusta a la perfección a la sesión “¿Vuelve Europa? en Davos, que incluyó, entre otros al ex presidente del Bundesbank y actual presidente de UBS, Axel Weber, al economista Kenneth Rogoff y al gurú de la publicidad Sir Martin Sorrell.
Algunas de estas eminencias tuvieron el descaro de afirmar que Europa es “más fuerte” que hace un año. Sorrell dijo que al Reino Unido y Alemania les va bien, y que es “muy optimista” respecto a Alemania, Polonia y Rusia. Sin embargo está preocupado por Francia, Italia y España. Algunos círculos entre los Amos del Universo consideran que algo semejante es un “análisis sólido”. Axel Weber por lo menos admitió que Europa en su conjunto “todavía se siente como una crisis”, y que “la economía es demasiado débil para sustentar el tipo de crecimiento en puestos de trabajo que necesitamos para salir de esta crisis”.
Sir Richard Branson –el padrino de Virgin– quien estuvo aparentemente en una reunión privada sobre la agenda para 2030 para el progreso en el mundo en desarrollo, realizó la acostumbrada brillante acción de relaciones públicas, filtrando, “La guerra contra la droga ha fracasado”. Parece que Branson ha estado en Portugal, que no envía gente a la cárcel por posesión de heroína. Oh sí, y es hora de iniciar esa ruta de Virgin hacia Montevideo.
Respecto a África, el cliché de moda en Davos es “dividendo democrático”. Pero cuando alguien preguntó al presidente de Nigeria, Goodluck Elebe Jonathan, qué pasa con todo ese petróleo que “desaparece” milagrosamente cada año del Delta del Níger, dijo que no hay corrupción. Tal vez sea un acto divino; debiera consultar al Papa Francisco.
Como se trataba de un festival de palabrería predominantemente occidental, los ataques a Rusia eran pertinentes. Fueron debidamente asegurados por el mandamás de fondos de alto riesgo Bill Browder, quien “predijo” que el gobierno de Vladimir Putin se derrumbaría a principios de 2015 si el precio del petróleo cae a 60 dólares por barril. Obviamente, ambas cosas se cualifican apenas como vanas ilusiones.
Browder también se sumó al coro de ataques contra los BRICS, que han recrudecido recientemente. El punto fuerte en el Día Uno de Davos fue el discurso del primer ministro japonés Shinzo Abe. Dijo: “Debemos limitar la expansión militar en Asia, que de otra manera podría salir fuera de control”; los gastos militares “deben ser transparentes, verificables” y “tenemos que crear un proceso de manejo de crisis y establecer reglas que impongan el control internacional del mar”.
Qué manera más simpática de congraciarse con los Amos del Universo al apelar de un modo no tan discreto a que todos apoyen a Japón frente a China en toda la disputa por las islas en el Mar del Sur de China.
Por lo tanto su mensaje fue “apostad a Japón”, y “solo entonces podremos lograr crecimiento y prosperidad en Asia”. ¿Suena conocido “crecimiento y prosperidad” a todos los que están familiarizados con los antecedentes de la Segunda Guerra Mundial? Aparentemente es así, porque Abe también se sintió obligado a admitir que “Japón ha jurado nunca volver a librar una guerra”. Y luego hizo propaganda a la economía á la Abe, mediante la cual “Podemos crear crecimiento económico, que conducirá a una paz duradera en la región”.
De modo que esto es solo una pequeña muestra de cómo Davos salvará –desinteresadamente– al mundo hasta el sábado. Esperad, hay algo más: Goldie Hawn explicando en detalle los méritos de la meditación en un panel de “conscientización” ¿Cómo es posible que el Papa Francisco no haya pensado en algo semejante? Y para apaciguar finalmente a todos los espíritus igualitarios, nada supera una proyección especial en Davos de la película biográfica sobre Mandela, Largo camino a la libertad.
Algunos Amos del Universo como Warren Buffett y Tim Cook de Apple, consideraron que más valía pescar, freír y beneficiarse que llegar a Davos. En cuanto a “seguridad” en caso de que un drone de Obama se equivocara de objetivo en las áreas tribales y atacara una montaña suiza como si fuera una fiesta matrimonial pastuna, no existe mucha gente en el mundo real que derramaría una lágrima.
Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su libro más reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto pepeasia@yahoo.com
Copyright 2013 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Global_Economy/GECON-01-230114.html


domingo, 26 de enero de 2014

Democracy

La pupila insomne


  
democracy-illusion
En un artículo, que va a cumplir diez años, describía yo el sistema político estadounidense como "un ciclo termodinámico perfecto (corporación–dinero–campaña mediática–gobierno para los ricos)". Pero el tiempo no pasa en vano; como van las cosas voy a tener que hacer un ligero cambio en aquella descripción y sustituir la preposición "para" por "de". Ya los ricos no sólo pagan las campañas y, a través del clientelismo, controlan las agendas de los políticos, sino que son mayoritaria y directamente ellos quienes legislan. De acuerdo con un estudio de los estados financieros personales de los congresistas norteamericanos en el 2012, realizado por el Centro para Políticas Responsables (CRP, por sus siglas en inglés), por primera vez en la historia la mayoría de los miembros del Congreso estadounidense son millonarios.
Dice el estudio que de los actuales 534 miembros del Congreso, al menos 268 obtuvieron un promedio neto de 1 millón de dólares o más en el 2012, once más que en el año anterior. El valor promedio de los ingresos de un legislador era de 1,008,767 dólares. El promedio por representante a la Cámara es de 896 dólares y por senador de 2,7 millones. Dando la razón a quienes afirman que en Estados Unidos existe un sólo partido, el empresarial, el informe revela que los demócratas del congreso poseían en mayo de 2012 un valor neto medio de 1.04 millones de dólares y los republicanos casi 1 millón de dólares exactos. En ambos casos, las cifras son superiores a las del 2011 cuando éstas eran de $990,000 y $907,000 dólares respectivamente.
El estudio revela por qué las legislaciones que vayan contra los bancos, la especulación y combatan el cambio climático son imposibles en Estados Unidos. Los congresistas son accionistas e inversionistas de bancos como JP Morgan Chase, Bank of America, grandes inmobiliarias y empresas de petróleo y gas.
Sheila Krumholz, directora ejecutiva del CPR describió la situación con bastante objetividad:
“A pesar de que las elecciones evidencian lo insatisfechos que están los estadounidenses con el Congreso en general, no ha habido ningún cambio en nuestra predilección por elegir políticos acomodados para que representen nuestros problemas en Washington. Obviamente es innegable que en nuestro sistema electoral, los candidatos necesitan tener acceso a recursos para llevar a cabo campañas que sean financieramente viables y los mejores recaudadores de fondos son los políticos quienes para empezar se mueven en esos círculos”
El informe agrega: "el hecho de que la mayoría de los miembros sean millonarios, aún cuando sea un mínimo arriba del 50%, es crucial en un momento en que los legisladores están tratando asuntos como los beneficios del desempleo, los cupones de comida y la jornada mínima que afecta a las personas con muchos menos recursos así como que se considera una revisión del código tributario". O sea, están tratando asuntos que a los "círculos" que los eligieron sólo les interesan para asegurarse de que por allí no se les escape aunque sea un mínimo del dinero que puede seguir incrementado sus arcas.
Así avanza la Democracy for the people, of the people and by the people  que reclamara Abraham Lincoln. (Publicado enCubAhora)
Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/01/24/democracy/

viernes, 24 de enero de 2014

Davos y el gallinero

Javier Guzmán

Estos días está teniendo lugar en Davos el Foro Económico Mundial, que tradicionalmente era un gran mercado al que acuden grandes empresas transnacionales y gobiernos, para firmar importantes contratos e inversiones.
En realidad esto ha ido cambiando los últimos años, y aún con la apariencia de ferias y convenciones, estos espacios informales y no democráticos, como Davos, G8 y G20, se están convirtiendo en la punta de lanza de un nuevo diseño gobierno de la agenda global. Se trata de una nueva gobernanza basada en la alianza de estados ricos y empresas transnacionales, que desplazan y vacían de contenido y capacidad a las propias instituciones de democráticas de Naciones Unidas.
En esta nueva estrategia ya no se habla solo de negocios, sino de educación, salud, hambre y además con esa voluntad de influir y dirigir, las últimas reuniones del Foro ya no son a puerta cerrada si no que se pueden seguir las sesiones por internet y descargar algunos de los documentos más importantes.
Tanto poder en la agenda global es cada vez más evidente, tanto que no ha pasado inadvertido para el Vaticano, que este año como novedad ha enviado como participante al cardenal Peter Turkson.
Pero el certificado del cambio de diseño en la gobernanza, diseño que se basa que en la sumisión de las instituciones públicas y democráticas al poder fáctico de grandes empresas, la ha realizado la propia ONU, que si bien a través de su Programa Mundial de Alimentos lleva diez años participando “invitada” y pasando el cepillo entre los poderosos, ahora además ha ido un paso más allá en su discurso y se atreve a decir públicamente que grandes corporaciones son la clave para dirigir el mundo hacia el objetivo de hambre cero.
El propio secretario general de la ONU Ban Ki –moon ha presentado en el foro su iniciativa global de “El Desafío de Hambre Cero”, y anunciando como su gran logro la asociación a la misma de grandes corporaciones globales de la alimentación industrial como Unilever y DSM, que la financiarán. Una presentación donde el hambre se configura como un fenómeno despolitizado, como una enfermedad, una epidemia que afortunadamente no se contagia, como un infortunio contra el que se comprometen a luchar, y que no tiene nada que ver con el inmenso poder de las transnacionales en la alimentación mundial, lo cual significa un retroceso de décadas en el análisis y trabajo de la propia ONU.
Sin embargo sabemos que el hambre y recurrentes crisis alimentarias hunden sus raíces en el enorme poder que grandes empresas tienen sobre nuestra alimentación, y que condicionan toda la cadena alimentaria desde la producción al consumo. Si hacemos un repaso rápido de la relación de transnacionales como de Unilever con la situación de alimentaria en el mundo, nos encontramos que es una de las mayores corporaciones alimentarias en el mundo, y que entre otras cosas es la mayor compañía de té del mundo, y según datos del Corporate Watch, es propietaria de enormes plantaciones en Kenia, Tanzania y la India, teniendo en consecuencia un inmenso poder sobre el precio del mundial del té
Unilever además es uno de los grandes consumidores mundiales de aceite de palma para la fabricación de sus productos y es acusada por organizaciones campesinas y sociales en Indonesia y otros lugares del mundo, como cómplice necesaria del acaparamiento de tierras y la destrucción de la selva tropical para los monocultivos de palma. Hay que recordar que este fenómeno actual del acaparamiento de tierras es una de las causas más graves de generación de hambre y de destrucción de la agricultura campesina, como la propia FAO informa.
Se trata por tanto de una estrategia bien diseñada de ocupación de espacios de gobernanza e iniciativas “benefactoras” que suponen la coartada perfecta para hacernos creer a la ciudadanía global que los zorros y solo ellos deben cuidar del gallinero.
Javier Guzmán. Director de Justícia Alimentaria Global
Blog del autor: http://javiergusmao.wordpress.com/

 
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, 21 de enero de 2014

"Chile y América Latina están en la mira"



Entrevista con Franck Gaudichaud, cientista político francés


Punto Final


El cientista político francés Franck Gaudichaud está en Chile haciendo uso de un semestre de investigación en la Universidad de Grenoble 3, en la que es profesor de estudios latinoamericanos. Doctor en ciencia política, es colaborador de Le Monde Diplomatique e integrante del colectivo del prestigioso diario electrónico rebelion.org . Gaudichaud, vinculado a Chile desde hace años (1), siguió de cerca la campaña presidencial y en esta entrevista analiza el escenario político latinoamericano y el futuro gobierno de Michelle Bachelet.
-¿Qué opina de la campaña presidencial en Chile?
-“En términos generales, fue bastante mala. Poco debate político real, sobre problemas de fondo, mucha palabrería, escasa sustancia. No obstante con nueve candidatos en primera vuelta, todos, incluso la candidata de la derecha Matthei, tuvieron que tomar en cuenta -de alguna manera- los temas que han emergido por las grandes movilizaciones estudiantiles. En particular: reforma tributaria, educación gratuita y de calidad; reforma constitucional... Es también importante subrayar la presencia de dos candidaturas antineoliberales la de Roxana Miranda y de Marcel Claude, que dieron un espacio a algunas ideas de ruptura y de izquierdas, y que si es cierto no lograron peso significativo en las urnas, permitieron extender los debates a temas esenciales como la nacionalización del cobre, recuperación del agua, estatización de las AFPs y medidas inmediatas a favor de los más pobres.
Globalmente, pesó mucho la sensación de que todo estaba definido porque Bachelet iba a ganar. Si se analiza la campaña de la Nueva Mayoría, creo que los responsables del comando de Bachelet hicieron un trabajo preparatorio excelente en términos de marketing político y comunicacional (y con un presupuesto gigantesco). Pero la campaña electoral misma fue deliberadamente deslavada, fría, distante, sin ciudadanía. ¿No se quiso provocar inquietud, se temió a las multitudes en las calles? Seguro. Al final no importa: el resultado habla de la hegemonía electoral del proyecto Bacheletista, y de su visión de un neoliberalismo parcialmente reconfigurado desde arriba, sin perjuicio del peso de la abstención que necesita más reflexión. De hecho, el día del triunfo tampoco hubo entusiasmo delirante. Por esa misma falta de entusiasmo y participación militante, me llamó la atención el titular en portada del semanario El Siglo del Partido Comunista, que, después de a victoria de su candidata, llamaba ‘a tomar por asalto la historia’ con Michelle Bachelet... Me parece una inmensa exageración, aunque el gobierno de Bachelet aspira a abrir un nuevo ciclo representa sobre todo continuidad de 20 años de gobiernos de la Concertación (1990-2010) y de su leal gestión del modelo.
Más que el discurso, lo que más me interesó en la campaña fue la forma en que se posicionaron los principales grupos económicos, favoreciendo claramente la candidatura de Bachelet. Ese es un hecho mayor, como lo señaló en diversas oportunidades Punto Final. La derecha más dinámica, la de los grandes negocios y del capital financiero, hizo saber que el gobierno de Bachelet no le significa peligro. Es significativo también que, según se supo, la candidatura Bachelet recaudó de los grandes empresarios tres veces más dinero que el que llegó a la tesorería de Matthei.
El programa de Bachelet elude, o más bien rechaza, las transformaciones profundas y se concentra en ‘ modernizaciones ’ no estructurales tributarias, educacionales e institucionales. Hay omisiones notorias y calculadas, como el tratamiento de las inversiones extranjeras que explícitamente reciben garantías en el texto del programa; y el silencio en materia del cobre concesionado y en manos de transnacionales, tema esencial. Tampoco hay alusiones al gasto militar, ni a la necesidad de redefinir radicalmente el papel de las fuerzas armadas, ni tampoco hay una definición en torno a la Asamblea Constituyente, ni a una reforma laboral (así como la constitución del 80, el código laboral fue redactado en Dictadura). En cambio, hay una definición favorable a la Alianza del Pacífico (con la salvedad de que no sería ‘ excluyente ’ con otros acuerdos) con Perú, Colombia, México y Estados Unidos. Este es uno de los ejes geoestratégicos de la política actual estadunidense para el continente. También está la búsqueda de entendimiento con el acuerdo transpacífico de cooperación económica, entre otros para aislar a China y Rusia. Todo lo cual sería un golpe para el Alba, Mercosur y Unasur. En ese sentido, me pareció adecuada la declaración de Evo Morales de que no creía que Bachelet fuera ‘ socialista ’ y que si lo era, le pedía que hiciera el gesto de sacar inmediatamente a Chile de la Alianza del Pacífico para integrarlo al Alba y al esquema de integración bolivariana”.
Chile en la retina
-¿Qué destaca de los movimientos sociales en Chile, de sus fortalezas y debilidades?
-“Creo que las principales temáticas en la campaña presidencial, tales como nueva Constitución mediante Asamblea Constituyente, educación gratuita y de calidad en todos los niveles, reforma tributaria y otras, son producto de las movilizaciones sociales de 2011 y 2012. Obligaron a la clase política a incluirlas en sus planteamientos o por lo menos a mencionarlos, aunque de manera instrumental. Si no hubiera sido por esas grandes movilizaciones lo más probable es que no hubieran aparecido mencionadas en esta campaña.
En la dinámica de los movimientos sociales hay dos cuestiones básicas: la articulación flexible de diversas luchas y sectores movilizados que son todavía heterogéneos y tienen variadas características, incluyendo su composición social, que las diferencian. La otra, tal vez fundamental: resolver el problema del paso desde la movilización social a una organización y propuesta política anticapitalista amplia, que debe dar estabilidad y objetivos a movimientos que tienen verdaderas ‘oscilaciones térmicas’ que conspiran contra su continuidad y actuación exitosa en el campo sociopolítico.
En el tema de los movimientos sociales se cruzan muchos otros debates. En un foro en la Universidad de Chile percibí que todavía hay tendencias arraigadas a rechazar la participación política en la juventud. Lo que es explicable y perfectamente entendible por el desprestigio de los políticos y de un sistema político moldeado por la dictadura y herramienta de los dominantes. Pero explicable no quiere decir que sea siempre digno de aprobación en términos estratégicos. Porque sin organización política después de cada erupción de lo social, vuelven a mandar los de siempre. Sin nuevas organizaciones políticas anticapitalistas se facilita la cooptación por los aparatos tradicionales, como ha ocurrido en el caso del dirigente Iván Fuentes, de Coyhaique.
Creo que tampoco funciona la visualización de los estudiantes como vanguardia del cambio social, que orienta y conduce a los trabajadores. Sin olvidar que muchas veces por cierto los estudiantes tuvieron un papel importante en los cambios, en particular en las batallas por la hegemonía cultural, pero no pueden ser considerados como conductores únicos de las luchas. Los estudiantes no pueden sustituir a los trabajadores. Felizmente, aunque todavía en forma incipiente, se han visto en los últimos años importantes movilizaciones de trabajadores del cobre, pescadores, trabajadores forestales, y ahora portuarios, incluso en el retail y los servicios, junto con estudiantes y otros sectores centrales del movimiento social, como los pobladores”.
Abstencion y despolitizacion neoliberal
-Hablemos de la abstención…
-“Se ha escrito mucho sobre el tema porque es efectivamente un fenómeno masivo de la ‘ politicidad ’ de las clases populares. La primera mayoría electoral del este país es la de los abstencionistas (en rigor, Bachelet fue electa con 25% de los votos ya que la  abstención superó el 50% de los inscritos en el registro electoral). Pero todavía queda mucho por analizar. Desde las izquierdas, también debe ser un tema de reflexión crítica porque en un momento dado puede perjudicar un desarrollo verdaderamente democrático-radical, ya que la abstención concierne mayormente a los sectores pobres y se manifiesta en todos los sectores, incluso entre los estudiantes, cuya participación en las elecciones de sus propias organizaciones es baja, sin hablar de los colegios profesionales, sindicatos de asalariados y otras organizaciones sociales de base. He tenido algunas discusiones con amigos que tienen planteamientos diferentes sobre este tema de fondo. Es evidente que hay falta absoluta de representatividad y de legitimidad del sistema político vigente, heredado de la dictadura más allá de sus reformas, y por lo mismo la abstención es también signo de rechazo y malestar. Pero el análisis debiera ser más cuidadoso. Ver la abstención como expresión de un descontento masivo y de un rechazo antineoliberal organizado, es un error. Queda mucho camino por recorrer, desgraciadamente. Lo que todavía domina, a mi juicio, es un abstencionismo propio de las sociedades neoliberales triunfantes, con predominio abrumador del individualismo anómico, de la desconfianza en la acción colectiva, producto también de no verse representado en la política actual, es cierto. En fin, un individualismo más regresivo que positivo, por el momento por lo menos. Es cierto, insisto, que hubo sectores consientes que hicieron una ‘huelga electoral’: intelectuales críticos, colectivos marxistas y libertarios, ciudadanos que no quieren participar de la ‘ farsa electoral ’ del sistema binominal, etc.: hay que valorarlo pero son muy minoritarios. He leído declaraciones de Gabriel Salazar que sostiene que la abstención masiva es producto de las movilizaciones sociales y del rechazo del sistema. Me parece un error en tanto conclusión lineal y evaluación de la relaciones de fuerzas globales. Llama la atención la encuesta de Latinobarómetro sobre el grado de politización y despolitización en países latinoamericanos. A la cabeza en politización aparece Venezuela, y en los últimos lugares Chile, que incluso muestra cifras alarmantes en cuanto a posicionamiento entre Derecha e Izquierda, en que una mayoría de entrevistados no sabe cómo definirse.
La tarea de Bachelet será justamente mantener esta ‘democracia neoliberal de baja intensidad’ y al mismo tiempo intentar evitar una irrupción no controlada de los movimientos sociales en su agenda de gobierno. Leí, entre las dos vueltas, un artículo de Eugenio Tironi en El Mercurio titulado 'reforma o revolución' . A su juicio, los resultados electorales mostraban que en Chile hay una demanda por cambios que deberían producirse en ‘forma gradual y moderada’ , contraria a toda opción ‘revolucionaria’ , lo que confirmaría -según él- la propuesta de Michelle Bachelet orientada a evitar rupturas que pudieran venir desde la calle. Tironi termina su texto afirmando que la tarea de Bachelet será responder a las expectativas que ha despertado. Son opiniones interesantes que provienen de un intelectual orgánico de la Concertación para entender lo que viene. Muestran la estrategia de la Nueva Mayoría, o sea de la exConcertación más el recién integrado, el partido comunista: proponer un camino de reformas leves y parciales, dando una nueva legitimidad al modelo, camino que puede ser más o menos viable en el plano parlamentario si el nuevo gobierno cohesiona sus fuerzas y aísla a los sectores más duros de la derecha (minoritarios), y al mismo tiempo, la opción es desarmar las luchas más radicales o controlarlas-neutralizarlas dentro de los márgenes del sistema institucional vigente y del programa social-liberal de Bachelet”.
America latina en la mira
-¿Cuál es la situación actual de América Latina y sus perspectivas?
-“No es fácil decirlo en pocas palabras. Todavía la región está dentro de un ciclo con buenas perspectivas macroeconómicas, basadas principalmente en las exportaciones de materias primas, mejoramientos objetivos de la situación de sectores sociales muy amplios y estabilidad política. Se mantiene y consolida al mismo tiempo la polarización social, aunque bajó de forma muy leve la desigualdad.
Es importante subrayar que estamos a quince años del triunfo de Hugo Chávez en Venezuela. Una década con gobiernos variados, desde gobiernos nacional-populares más o menos radicales, otros simplemente progresistas o social-liberales y también que han significado un retroceso significativo para las ideas y organizaciones de derecha tradicional. Sin embargo, se están acumulando tensiones en todas partes, incluyendo Venezuela, en que se mantiene -aunque disminuido- el crecimiento económico, pero a cargo de un modelo de acumulación absolutamente depredador. Se produce también una baja en la producción industrial de la región y una reprimarización de las economías. Brasil, que era una gran potencia industrial, está retrocediendo en cuanto a industrialización, por ejemplo en beneficio de una agricultura industrial orientada a las exportaciones masivas de transgénicos.
Este modelo es producto de una división internacional del trabajo, que se está remodelando por parte de las multinacionales y potencias emergentes como China. Creo que tocamos un nudo que ningún gobierno de la región ha podido cortar y que afecta la posibilidad de cambios profundos en la sociedad. Este modelo es depredador en el plano medioambiental, pero también en el plano socioeconómico. Se produce una nueva ola de dependencia que sólo podrá ser atenuada a través de la integración de los países latinoamericanos, lo que no ocurre todavía y que no es seguro que suceda. El ALBA no experimenta grandes progresos, tampoco el MERCOSUR, que no es alternativo. La CELAC ha sido un gran avance en el plano diplomático y político como espacio de conversación y búsqueda de acuerdos sin Estados Unidos, pero también le falta mucho.
Se está perfilando, a mi juicio, un nuevo ciclo de grandes movimientos sociales. Así como a principios de los noventa hubo importantes movimientos indígenas en Ecuador, en defensa del agua en Bolivia y antes, se había producido el ‘caracazo’ en Venezuela, también hubo movilizaciones en Argentina. Ahora se enfilan hacia el modelo megaextractivista. En Perú, las movilizaciones indígenas son muy fuertes en contra del proyecto Conga por ejemplo. En Argentina en torno a la producción de soya y del proyecto llamado Ciudad Monsanto, cerca de Córdoba, que pretendía construir 270 silos para maíz transgénico para toda la región. Los comuneros movilizados lograron derrotar el proyecto. Hay movilizaciones en contra de Barrick Gold en Chile y Argentina.
Las protestas también afectan a los gobiernos de centroizquierda, como el de Ecuador, ya que ningún gobierno ha sido capaz de oponerse a las estrategias de acumulación por desposesión de las transnacionales. Al contrario las incentivan. Los indígenas reivindican el camino posextractivista y posneoliberal, mientras el gobierno Correa sigue otorgando concesiones que abarcan parte importante del territorio nacional, denuncia activistas o ONG ecologistas y abandona la idea de reservar sin explotación yacimientos de petróleo en la selva amazónica (el famoso proyecto Yasuní), a falta de apoyo internacional.
Conflictos mineros y socioambientales se agudizan y muestran los límites del avance en términos de la democratización de la estructura económica y del modelo de acumulación de capital. Los nuevos conflictos en gestación y en desarrollo están a menudo ligados a esa compleja problemática. Otro tema que se acerca es el del ‘derecho a la ciudad’, ejemplificado en las grandes luchas que dieron en Brasil sectores urbanos pobres y también sectores medios, reclamando mejoramiento de servicios urbanos como el transporte, derecho a un ambiente limpio y seguro, defensa de los espacios urbanos al servicio de todos, derecho a la salud”.
Unir a los trabajadores
“Un tercer tema es el trabajo, y sus conflictos con el capital, factor esencial en el funcionamiento de la sociedad. La organización sindical, el derecho a huelga, las remuneraciones mínimas, la seguridad laboral frente a los accidentes y enfermedades profesionales, la lucha por el derecho a la previsión social, siguen estando en el centro de la preocupación de millones de latinoamericanos y de múltiples luchas, aunque todavía no hay una movilización poderosa y continua de los asalariados. Y aquí la unidad de la clase es fundamental. Por eso no estuve de acuerdo cuando la CUT llamó a votar por Bachelet, cosa que podía haber hecho la presidenta de la CUT como comunista y a título personal. El gran Clotario Blest se opuso siempre a que la CUT tomara posiciones políticas que pudieran dividir a los trabajadores, incluso durante el gobierno Allende.
A propósito de la coyuntura actual, en un libro que se publicó recientemente en Ecuador ( ‘ Emancipaciones en América Latina ’ ) planteo que es necesario reconstruir el movimiento sindical desde abajo, desde la base, sin instrumentalizaciones electorales y políticas. Hay muchas experiencias en América Latina que podrían servir de guía, desde las fábricas abandonadas por los patrones que han funcionado en manos de los trabajadores (como Fasinpat en Argentina), a las experiencias históricas de los cordones industriales en el Chile de la Unidad Popular o, desde otro ámbito, con la experiencia de autogobierno zapatista que lleva veinte años, en fin. El sociólogo Atilio Boron ha insistido en la necesidad de coordinación y articulación de los trabajadores. Ellos enfrentan enemigos poderosos: los patrones que se coordinan en poderosas organizaciones que se extienden hasta más allá de las fronteras, que disponen de la policía y del ejército, con el poder del imperialismo. En América Latina, hay decenas bases militares de Estados Unidos. Los trabajadores deben organizarse en forma bien articulada, con estrategias de clase independientes y herramientas políticas alternativas anticapitalistas propias”.
Amenaza a la paz
“No es sólo dentro de la actual geopolítica latinoamericana que hay que mirar hacia Venezuela y Colombia. Pero también desde una mirada global. Creo que en el caso de Venezuela bolivariana las razones son obvias, sobre todo cuando las tensiones dentro del ‘chavismo sin Chávez’ son múltiples, y potencialmente explosivas frente a una oposición neoliberal muy agresiva. Evidentemente, la victoria electoral del chavismo en las elecciones municipales del 8 de diciembre pasado es importante para la continuidad del proceso. Pero es un error la visión triunfalista que tienen algunos analistas de Izquierda. Varios textos que publicamos en rebelion.org muestran el descontento creciente de las bases populares en Venezuela frente a la corrupción, los problemas económicos, la inseguridad, mientras la burguesía sigue acumulando privilegios y organizando una de las fugas de capital más masivas de la historia de América del Sur.
Por otra parte, Colombia: clave de la presencia de EE.UU. en la región, no sólo a través del Plan Colombia y de la Alianza del Pacífico, también gracias a los millones de dólares invertidos en el trabajo sucio de inteligencia militar (como se acaba de confirmar gracias a las revelaciones de Edward Snowden). Hay que mirar de cerca la dinámica del proceso de paz que se está llevando a cabo en La Habana entre el presidente Santos y las FARC. La escandalosa destitución del alcalde progresista de Bogotá, Gustavo Petro, es un ataque directo a la perspectiva de paz con transformación social y reforma agraria radical, esperanza de millones de campesinos desplazados. Con la destitución de un líder popular aunque muy moderado, el Estado y las clases dominantes dicen al pueblo colombiano: habrá paz en la medida de lo posible y sobre todo, para los inversores extranjeros (como lo pide Washington). Todos los que piensen desafiar ese nuevo orden en construcción, serán castigados. Un mensaje claro para los militantes de los movimientos sociales y para los dirigentes de las FARC que piensan pasar a la vida política civil”.
Versión revisada para Rebelión del texto publicado en Punto Final, edición Nº 797, 10 de enero 2014
  www.puntofinal.cl
(1) Su último libro es una historia 'desde abajo' de los mil días de la Unidad Popular y del gobierno Allende (Chili 1970-1973. Mille jours qui ébranlèrent le monde , Presses universitaires de Rennes-IDA, Rennes, 2013, www.pur-editions.fr/detail.php?idOuv=3265)