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miércoles, 5 de febrero de 2014

El mensaje que la clase media envió a los que mandan: "Nos podéis seguir robando"

Entrevista a Thomas Frank


El Confidencial


Thomas Frank (Kansas, 1965) ha escrito la crónica de un tiempo confuso, en el que la clase media y los trabajadores se revolvieron contra quienes mandan de verdad, enviándoles un mensaje inequívoco y radical: "Podéis seguir robándonos, que nosotros os defenderemos". Un tiempo en el que el desmoronamiento de las capas medias dejó paso al individualismo de masas gracias al márketing del descontento. Un tiempo, en resumen, donde el Tea Party se convirtió en la fuerza política que representaba al hombre común, apoyando a muerte a aquellos que estaban acabando con él. O eso es lo que Frank cuenta en Pobres magnates (Ed. Sexto Piso) un recorrido por la política estadounidense de los últimos años, en el que retrata en especial ese movimiento populista de derechas que tan popular se ha hecho, y que tanta presencia e importancia ha tenido en el suelo político estadounidense en los últimos años. El periodista estadounidense, que ha colaborado con Harper’s, Wall Street Journal, Washington Post o The Nation, habló con El Confidencial sobre este y otros extremos.

Usted aseguró que la catástrofe financiera fue el resultado directo de la presión ideológica más intensa que ha visto en su vida, con la posible excepción del colapso de la Unión Soviética.  ¿Es así? ¿Todo lo que llaman gestión eficiente y decisiones técnicas en el sector financiero no son más que pura ideología?

Gran parte de sus decisiones lo son. Hace muchos años escribí un libro sobre la teoría de la gestión como un género ideológico. Pero lo que quería subrayar con esta afirmación en Pobres magnates no eran tanto las decisiones de inversión o de gestión que hicieron que Wall Street nos llevara a la crisis, cuanto las condiciones que la hicieron posible. La desregulación de Wall Street en la década de 1990 fue un acto de fe ideológica casi puro. La negativa de Alan Greenspan a regular el mercado hipotecario fue otra. El tercer acto claramente ideológico fue cuando la Administración Bush anuló los esfuerzos de los gobiernos de diferentes estados para regular los préstamos abusivos. Por supuesto, había dinero involucrado en todas estas decisiones, pero la ideología fue muy importante.

Wall Street está ganando más dinero tras la crisis que antes. ¿Cómo ha sido posible?

Debido a que los principales políticos estadounidenses de ambos partidos no han aprendido la lección obvia de la crisis de 2008. No pueden borrar su fascinación por la ideología dominante de los últimos treinta años. E incluso cuando entienden la situación (muchos de ellos son, después de todo, gente inteligente) no son capaces de enfrentarse al sector más rico y poderoso de América.

La recuperación de Wall Street es un asunto sencillo. Consiguieron ser rescatados. Da igual lo que hagan, su bienestar está garantizado esencialmente por el gobierno de los Estados Unidos.

¿El secreto del éxito del conservadurismo es su rebeldía y su atrevimiento?

Es un ingrediente importante, en dos sentidos. Por una parte, utiliza la retórica militante, diciendo cosas que suenan superficialmente como si fueran anti-Wall Street e incluso anti-grandes empresas, mientras que los demócratas no se atreven a decir nada de eso. En segundo lugar, sus militantes son incansables emprendedores en sus propias vidas, e inician movimientos, mientras que los demócratas ven cómo sus movimientos sociales desaparecen.

¿Cuál es la importancia de los modelos populistas hoy en el mundo? ¿Veremos cómo crecen? La clase media está en declive y encuentra estos movimientos muy atractivos.

Yo creo que es porque el populismo real  -en el sentido de una democracia de masas real- es lo que necesitamos, y todo el mundo se da cuenta. Es fácil hoy convencer a la gente de que forme parte de movimientos contra la “élite” exactamente por la razón que usted menciona, porque las cosas se están poniendo muy mal para los trabajadores. El problema es saber a quiénes se refieren cuando hablan de la élite.

La retórica del Tea Party es la misma que utilizaron los movimientos progresistas en los sesenta, sólo que desde otro punto de vista ideológico. ¿Por qué se produce esta imitación?

Creo que deben más a la década de 1930 que a los 60, pero tienes razón, están constantemente imitando los grandes movimientos progresistas del pasado. Una de las razones, en mi opinión, se debe a que sus dirigentes están obsesionados con los años 30 y los años 60, momentos en que les fue muy mal. Anhelan utilizar las ideas de aquellos años contra sus oponentes y así finalmente obtener su venganza. Creo, además, que muchos de quienes forman su base no saben que los héroes de los años treinta fueron de izquierdas. Malinterpretan constantemente las imágenes, los dichos y las canciones de esa época, creyendo que fue algún valeroso empresario el que salvó la situación.

¿El Tea Party es el cortafuegos de Wall Street? ¿Es el mecanismo que les protege?

Sí, pero no puedo decidir si salvó a Wall Street por conquistar el Congreso en 2010 o simplemente por existir. En el pasado, la gente siempre fue hacia la izquierda después de una crisis financiera, y esta vez no, y fue por la existencia del Tea Party. Sólo por eso, puede decirse que salvaron, al menos en parte, a Wall Street de las consecuencias reales de sus actos.

¿Los republicanos sacan partido del Tea party y los demócratas de Occupy Wall Street?

El Tea Party fue puesto en marcha por los grupos de presión conservadores, y después se convirtió en algo más auténtico, mientras que los grupos demócratas de presión no tuvieron nada que ver con el inicio de Occupy Wall Street. Unos pocos políticos demócratas se presentaron en el parque Zuccotti en las semanas de la protesta para intentar sacar partido, pero no tuvieron ningún éxito, porque la gente que estaba allí no se interesaba por esa clase de política. Y los efectos de los dos movimientos han sido muy diferentes. Hoy en día hay un gran caucus del Tea Party en el Congreso y nadie de Occupy.

Me llamó mucho la atención de ¿Qué pasa con Kansas? (Ed. Antonio Machado) la forma en que describía cómo los conservadores se habían ganado a la gente común. Hablaban en su lenguaje, hacían campañas puerta a puerta, construían comunidades. ¿Qué es lo que han perdido los progresistas y por qué ya no saben hacer esas cosas que antes les eran propias?

Hay un montón de razones, pero una de las más importantes es que los demócratas hoy en día se imaginan a sí mismos como el partido de los profesionales liberales. Todavía creen que los trabajadores les votarán en las urnas, aunque no tengan ninguna importancia en el partido. Todo se centra en los profesionales y en su visión del mundo, y hacer las cosas como mencionas no tiene nada que ver con cómo los profesionales se comunican.

¿El problema de la clase media es que sigue actuando según las reglas en un mundo en el que aquel que triunfa no las sigue nunca?

Esa es una muy buena pregunta. El mensaje filosóficamente más importante que nos han transmitido con los rescates y con la incapacidad para hacer cumplir las normas a Wall Street es que las reglas ya no cuentan. Cuando ves a los muy ricos robando a todo el mundo con impunidad, comienzas a preguntarte por qué tú sí debes seguir las normas en tu vida. Al no actuar en contra de los magnates, me temo, los políticos nos han demostrado que las reglas no tienen ninguna importancia. Nos han corrompido a todos.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-01-07/el-mensaje-que-la-clase-media-envio-a-los-que-mandan-nos-podeis-seguir-robando_67943/

martes, 4 de febrero de 2014

¿Aniquila el Senado de EE.UU. la Asociación Transpacífica (TPP)?






El historiador Eric Zuesse, de The Washington’s blog (30.1.14) aniquila perentoriamente los dos magnos proyectos mercantilistas del segundo periodo de Obama: El liderazgo del Partido Demócrata de Estados Unidos (EU) mató efectivamente los tratados comerciales internacionales de Obama.

A juicio de Zuesse, la impopularidad de Obama significa que casi con seguridad no habrá ni Asociación Transpacífica (TPP, por sus siglas en inglés), ni Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés), por lo menos mientras sea presidente. Si se consigue, esto será en la próxima presidencia.

El prólogo del The Washington’s blog dimensiona que el TPP es un saqueo del poder trasnacional. El hecho de que el líder del Partido Demócrata en el Senado, Harry Reid, se enfrente a Obama en este asunto es una cosa (sic) muy buena.

El historiador Zuesse considera que una de las prioridades de Obama era “conseguir dos tratados comerciales internacionales, uno con Europa y el otro con Asia, que permitan a las trasnacionales anular las leyes de los países participantes (nota: el “México neoliberal itamita”) y así proveer el último control trasnacional sobre las regulaciones que conciernen al uso de pesticidas, la seguridad alimentaria, la disminución del calentamiento global, la negociación colectiva y otros asuntos”.

Pues, nada menos que el líder senatorial Reid sentenció sin tapujos: “Estoy contra el fast track”, es decir, la negociación expedita de los dos tratados transoceánicos de marras (The Huffington Post; 29.1.14).

El senador Max Baucus, presidente de la omnipotente Comisión de Finanzas del Senado –lo cual delata la dimensión financierista de los dos ominosos tratados mercantilistas bioceánicos–, muy cercano a Obama, había introducido una enmienda para facilitar la implementación de los dos acuerdos por la vía expedita fast track (Político; 09.01.14), a lo cual Reid se rebeló espectacularmente.

Michael McAuliff, del The Huffington Post, considera que el líder senatorial Reid no se impresionó con el discurso de la Unión de Obama y explaya que el fast track, conocido formalmente como la Autoridad Promocional de Comercio, requiere esencialmente que el Congreso apruebe o rechace los acuerdos negociados por el presidente sin ninguna oportunidad para enmiendas.

McAuliff juzga que el vilipendiado TTP ha generado muchos opositores tanto a la izquierda como a la derecha, quienes temen que socavaría la habilidad de EU para mantener sus protecciones ambientales y laborales.

Contra todos los vaticinios esperanzadores de una presidencia de Obama en favor de las clases desprotegidas, está resultando en forma decepcionante que el primer presidente mulato de la historia de EU favorece a la plutocracia, como fustiga Christopher Caldwell, quien argumenta que Obama sustituye al Congreso con los plutócratas (The Financial Times; 31.01.14).

El problema radica en que las elites (¡super-sic!) de EU veneran a Obama, lo cual le concede instrumentos más poderosos que las órdenes ejecutivas. ¿Cómo no lo van a venerar, si rescató a los 13 banksters de Wall Street?

Caldwell acusa a Obama de gobernar con líderes empresariales y filántropos (sic), al unísono de Apple, Microsoft, Spring y Verizon, lo cual presagia el advenimiento de una plutocracia.

McAuliff aduce que muchos progresistas del Partido Demócrata estarán felices por las palabras reconfortantes del líder senatorial Reid cuando muchos (sic) temen que el TPP será una repetición desastrosa (¡súper-sic!) del aborrecido (sic) TLCAN que dañaría los intereses de los trabajadores en un año electoral.

Según McAuliff, la plena oposición de Reid garantiza que la agenda TPP de Obama no avanzará en 2014, por lo que el presidente deberá intentar de nuevo en 2015 antes del inicio de la próxima elección presidencial.

Obama se ha alienado tanto al grueso del Partido Republicano –en particular, su segmento radical: los supremacistas racistas protestantes anglosajones blancos wasp del Tea Party–, como a los progresistas del Partido Demócrata que supuestamente defiende a la alicaída clase laboral.

El portal estratégico europeo DeDefensa ha consagrado una serie de artículos (13.11.13; 10.1.14 y 01.02.14) a la “dimensión genocida (¡súper-sic!) del acuerdo de libre mercado entre EU y la Unión Europea, al unísono de feroces críticas al TPP proferidas por Max Keiser –ex agente bursátil y connotado comentarista de Russia Today–, cada vez más obligado a consultar para contrastar el unilateralismo reduccionista de los multimedia occidentales.

La crítica de Keiser al TTIP es feroz y lo tilda como parte del Estado trasnacional y/o Estado inversionista mediante los cuales las trasnacionales poseen la habilidad de anular la soberanía e invalidar el marco legal de los países, en beneficio del rentismo y las ganancias.

DeDefensa señala que el procedimiento del fast track en las recientes dos décadas ha sido objeto de batallas intensas, en especial con el TLCAN y la adhesión librecambista de Chile.

DeDefensa explaya que la crisis del espionaje digitálico de la National Security Agency (NSA, por sus siglas en inglés) está implicada en los dos tratados mercantilistas bioceánicos, ya que prevén el libre intercambio de datos informáticos entre los signatarios.

El portal europeo juzga que ambos tratados TTP/TTIP provocan una extrema impopularidad en EU cuando se avecina, en noviembre de 2014, la renovación de la Cámara de Representantes y una parte del Senado.

Existen también cambios de puestos en los rangos del Partido Demócrata en el Senado cuando Max Baucus será embajador de EU en Japón y dejará su puesto a Ron Wyden, quien abiertamente ha expresado su oposición al fast track.

DeDefensa cita al comentarista Harlan Ullman –mandamás del Grupo Killowen y prominente consejero del Atlantic Council, y autor del provocativo libro Muchos archiduques, muchas balas–, quien pronostica que la elección del Congreso y el Senado en EU será uno de los grandes antisucesos del 2014 que prolongarán el impasse de bloqueo y desorden en las dos Cámaras que prácticamente tendrán la misma composición partidista (UPI; 01.01.14), por lo que, a mi juicio, lo mejor será posponer el doble fast track mercantilista.

A juicio de Ullman existen tres jugadas estratégicas (game changers) para 2014: 1. El centenario de la Primera Guerra Mundial que puede significar la extensión (sic) sorprendente del asesinato del archiduque Franz Ferdinand en Sarajevo; 2. El reconocimiento de Cuba por Obama, y 3. La elección del Congreso en noviembre.

Ullman sentencia que “eventos del género cisne negro o cartas inesperadas cambiarán obviamente el juego (…) En la misma forma en que el resultado del TTIP y TPP pertenece a la misma categoría”.

En el “México neoliberal itamita”, ¿los adherentes fast track al TPP estadunidense por la vía de la hostil y subrepticiamente latinófoba Alianza del Pacifico estarán conscientes que su genuflexión ha sido pospuesta por lo menos tres años mientras el CELAC empieza a tomar vuelo http://www.youtube.com/watch?v=-xDOovjv07c ?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/02/02/opinion/014o1pol

lunes, 3 de febrero de 2014

Un hipócrita llamado Walt Disney



Diario Turing


Esta semana se estrena en cartelera Saving Mr. Banks, aunque también podría haberse titulado 'Acoso y derribo'. La película nos cuenta la campaña de Walt Disney para conseguir los derechos de Mary Poppins, de la escritora P. L. Travers. En la versión edulcorada que lleva a cabo John Lee Hancock, Walt es un tipo encantador. En realidad idealiza una relación que estuvo más cerca del caos que del colegueo.
Muchas sombras rodean a Disney, pero de esa lista negra ya se encargó Meryl Streep. Del intercambio de royalties sabemos que Disney utilizó toda su artillería pesada para convencer a Travers, como la confesión de que sólo quería hacer felices a sus hijas. Como es natural, uno no construye un imperio sin barrer para casa. La de Mary Poppins es una de las jugadas más limpias en la historia de la factoría de los sueños, pero no todas lo fueron. Pasen y vean.
Ley de protección de Mickey Mouse Una de las estrategias que garantizan la permanencia de Disney en el limbo de las empresas bursátiles es el copyright. Desde sus humildes comienzos como polizón en un barco de vapor hasta convertirse en el residente más famoso del Reino Mágico, Mickey Mouse ha trabajado de muchas cosas. Incluso como modelo de las campañas más agresivas para el apoyo a los derechos de autor.
Hasta hace relativamente poco, las grandes obras entraban en el dominio público para beneficio de todos los demás. Cualquiera puede sacarle partido a la Quinta Sinfonía o reutilizar al hidalgo don Quijote. Tanto Beethoven como Cervantes son autores libres para la reproducción, distribución y remezcla. Esto no les hubiese ocurrido de haber nacido unos cuantos siglos después.
Las leyes que protegen los derechos de autor en América han sufrido numerosas ampliaciones en los últimos tiempos. Al principio fueron 28 años, después se amplió el plazo a 56, más tarde se le sumó un plus de 50 años tras la muerte del autor y finalmente los grandes éxitos de Hollywood se extendieron hasta los 75 años. Para entender qué tiene que ver Mickey con todo eso, hay que remontarse a octubre de 1998, cuando el presidente Bill Clinton salvó al roedor de su ineludible destino.
Aquel otoño, el Congreso de Estados Unidos revisó el sistema y aprobó "La Ley de Extensión del Plazo de Sonny Bono", popularmente conocida como la ley de protección de Mickey Mouse, por la que Disney pagó 6,3 millones de dólares en forma de donación para la campaña de Clinton. De no ser por eso, Mickey habría entrado en el dominio público en 2003.
El reino de la hipocresía El impacto de la extensión del copyright es inmenso. No sólo mantienen congelados a los iconos de la cultura popular, sino que impiden la reedición y recuperación de obras más desconocidas, que se olvidan en una espiral de protecciones a los intelectos del autor. También pierden su capacidad divulgativa. De hecho, una ironía que ilustra la importancia de que las obras pasen al domino público es ver películas de Disney.
Vídeo Walt Disney Animation Studios' Steamboat Willie  

Que Disney saque pecho ante la posibilidad de perder a su ratón más preciado no es una maldad. Pero es que el propio Mickey era una adaptación. Su germen fundacional, el cortoSteamboat Bill, es una parodia de una película muda llamada Steamboat Bill Jr, por la que Disney no pagó ni un centavo. Y justo cuando el querido Willie y su barco estaban a punto de zarpar hacia la libertad, Clinton les cerró la esclusa. Por eso dice Lawrence Lessig, fundador de Creative Commons, en su libro Cultura Libre que la ley del copyright sufre una extensión cada vez que Mickey Mouse va a entrar en el dominio público.
También dice Lessig que Disney no quiere que alguien haga con Mickey lo que él hizo con el legado de otros insignes autores: por Blancanieves, La Cenicienta, La bella durmiente, Pinocho, Alicia en el país de las maravillas o La sirenita, nada tuvo que pagar Disney a los herederos legítimos de Eisner, los Grimm o Carroll. El mejor malvado es el que sabe esquivar las maldades que él ya ha cometido.
Cuando Disney saca las garras No toda la estrategia de Disney ha sido defender su copyright; también ha jugado sucio. Ha perseguido hasta a los establecimientos más humildes y se ha aprovechado de la propiedad intelectual de los japoneses. Aquí reunimos algunas de sus trampas más sonadas.
Una de sus cruzadas más famosas fue precisamente contra un jardín de infancia de Florida. Llegó a oídos de la multinacional que habían dibujado en sus paredes algunos de sus personajes más emblemáticos. Afortunadamente, el asunto nunca llegó a los tribunales porque la guardería retiró voluntariamente los murales. Imagínense a decenas de niños en la calle porque su "guarde" no puede pagar una multa a su adorado Disney.
Durante la emisión de los Oscar en 1989 se realizó en directo el musical de Blancanieves. La actriz llevaba un tocado y un vestido parecidos a los de la primera película de Disney, lo que le valió una demanda de las gordas. La empresa denunció a la Academy of Motion Pictures and Science por plagio. Y lo ganó.
No respeta ni a las leyendas, por ancianitas que sean. En su película de 1952 La dama y el vagabundo, la productora contó con la voz de la cantante Peggy Lee, que firmó por la cantidad habitual de royalties por las ventas al público (entradas y proyecciones). El problema llegó tres décadas después, cuando empezaron a vender la película en VHS y no le dieron un duro, con la excusa de que la tecnología del vídeo casero no existía cuando se firmó el contrato original. Por fortuna, los tribunales fallaron a favor de Peggy Lee, que entonces tenía 70 años.
Por último, el popular caso de la historia "original" de El rey león, que en realidad no lo es. Existe un anime japonés sobre un león albino llamado Kimba que apunta peligrosamente a ser la idea base de la película de Disney. La historia y los personajes son casualmente –muy– parecidos. Mufasa, Scar, Zazú, la pequeña Nala, las malvadas hienas...: juzguen ustedes mismos. Esto sin contar con que animaliza una de las obras más famosas de Shakespeare,Hamlet. Que sí está en el dominio público.
¿Alguna solución? Disney nunca pierde, pero no porque tenga razón. Las anécdotas como la de Steamboat Willie o El rey león soliviantan a los estudiosos, pero nada más. La única manera de enfrentarse al gigante de las ilusiones sería asumir los mil millones de dólares que comportaría el pleito. El bagaje multimillonario de Disney se lo podría permitir, de eso no hay duda. ¿Y quién más?
Doscientos años se han cumplido desde que Thomas Jefferson hablase del bien común en una carta de 1813 pero, si alguien puede desafiar la palabra de los presidentes, ese es Disney.
Además, aun sin las extensiones de copyright sería imposible utilizar la figura de Mickey sin permiso. La razón es que el propio ratoncito es una marca registrada y, a diferencia de los derechos de autor, que cuentan con fechas de vencimiento, las marcas de las compañías son válidas hasta que la empresa decida dejar de usarlas. En otras palabras, mientras Disney mantenga a Mickey en su plantilla, es intocable.
Fuente: http://www.eldiario.es/cultura/cine/Bienvenidos-maravilloso-mundo-hipocresia-Disney_0_223628497.html

jueves, 30 de enero de 2014

Desigualdad, eje del mensaje de Obama a la nación





La desigualdad económica fue el eje del informe presidencial anual presentado por Barack Obama ante el Congreso esta noche, pero aunque afirmó que restaurar la promesa de la oportunidad para todos es el proyecto definitorio de nuestra generación, sólo propuso acciones modestas para revertir lo que es la mayor concentración de riqueza desde la Gran Depresión y sus consecuencias para millones de trabajadores, todo lo cual se ha acelerado en su mandato.

El informe anual, llamado "el estado de la nación", fue presentado en medio de lo que parece ser un consenso en Washington de que 2014 será la última oportunidad de Obama para establecer su legado ya que su estrella política empezará a opacarse de aquí en adelante por la dinámica electoral.

A la vez, también se presenta en el contexto de que 2013 fue considerado el peor de sus cinco años en la Casa Blanca con derrotas legislativas (sobre migración, control de armas, asuntos fiscales), el muy accidentado inicio de su reforma de salud, el escándalo sobre el espionaje masivo y la creciente desigualdad económica, entre otras cosas, con la consecuencia de que el presidente hoy padece sus peores índices de aprobación. Más de 6 de cada 10 estadunidenses creen que el país va en una dirección equivocada, a pesar de que la economía está mejorando, según una encuesta de CBS News.

Ante esto, Obama intentó retomar la ofensiva política al declarar que 2014 será un año de acción, y advirtió que trabajará con el Congreso en todo lo que se pueda, pero que cuando sea necesario procederá unilateralmente, a través de la acción ejecutiva, para ampliar la oportunidad para más familias estadunidenses.

Presentándose como salvador del sueño americano, afirmó que “lo que une al pueblo de este país… es la simple creencia profunda en la oportunidad para todos; la noción de que si trabajas duro y asumes responsabilidades, puedes avanzar”. Señaló que eso ha sufrido golpes serios en tiempos recientes y subrayó que el proyecto definitorio de nuestra generación es restaurar esa promesa.

Agregó que después de cuatro años de crecimiento económico, las ganancias empresariales y los precios de valores casi nunca han estado más altos, y aquellos que están hasta arriba nunca han estado mejor. Pero los sueldos promedio apenas se han movido. La desigualdad se ha profundizado. La movilidad hacia arriba se ha estancado. El hecho frío y duro es que aun en medio de la recuperación, demasiados estadunidenses trabajan más que nunca sólo para mantenerse, mucho menos para avanzar. Y demasiados no están trabajando.

Declaró que nuestra tarea es revertir estas corrientes, pero reconoció que eso no sucederá inmediatamente, y no estaremos de acuerdo en todo. Presentó su receta invitando al Congreso a trabajar con él sobre una serie de propuestas para acelerar el crecimiento, fortalecer a la clase media y construir nuevas escaleras de oportunidad. Ofreció una lista de iniciativas para generar empleo en el sector manufacturero, alta tecnología y energía, e iniciativas de educación para la economía del futuro.

Pero ante sus derrotas frente al Congreso en 2013, Obama también identificó dónde está dispuesto a proceder sin la legislatura, y para comprobarlo, anunció que emitirá una orden ejecutiva para elevar el salario mínimo de empleados de toda empresa contratista del gobierno federal de 7.25 dólares (el salario mínimo federal actual) a 10.10 dólares la hora, mientras insta al Congreso a elevarlo al mismo nivel en todo el país. Señaló que el salario mínimo actual es 20 por ciento menor en términos reales que cuando Ronald Reagan era presidente.

A la vez, argumentó a favor de la reforma migratoria como un asunto económico, y señaló que podría contribuir con más de un billón de dólares a la economía a lo largo de las próximas dos décadas. Con representantes del movimiento de jóvenes inmigrantes indocumentados, los dreamers, invitados de su esposa, Michelle, y otros representantes del movimiento inmigrante que asistieron como invitados de varios legisladores, Obama exigió de nuevo que este año se logre impulsar algún tipo de reforma migratoria, pero ya no la definió como una reforma integral, ni mencionó específicamente una vía a la ciudadanía, ya que se espera que el liderazgo republicano presente propuestas limitadas para una reforma en los próximos días y optó por no provocar algún conflicto sobre los detalles.

Defendió su reforma de salud y denunció maniobras constantes para intentar descarrilarla. También advirtió que seguirá trabajando, con o sin el Congreso, para evitar más tragedias de violencia de armas como la de la primaria en Sandy Hook.

El ámbito internacional

La única referencia al hemisferio en su discurso fue como parte de los esfuerzos diplomáticos y comerciales generales a nivel mundial. En las Américas estamos construyendo nuevos vínculos de comercio, pero también ampliamos intercambios culturales y educativos entre jóvenes, declaró Obama.

Dedicó mucho más a la política bélica. Resaltó que todas las tropas estadunidenses han salido de Irak, y la mayoría está saliendo de Afganistán para dar fin a la guerra más larga en la historia del país. Sin embargo, advirtió que el peligro permanece, y que aunque el liderazgo de Al Qaeda está en camino a la derrota, la amenaza ha evolucionado a otras regiones, incluidos Yemen, Somalia, Irak y Mali. En Siria, agregó, apoyaremos a la oposición que rechaza la agenda de redes terroristas.

En una muy breve referencia al debate detonado por las filtraciones de Edward Snowden sobre el espionaje masivo a nivel mundial, Obama afirmó: reformaré nuestros programas de vigilancia porque el trabajo vital de nuestra comunidad de inteligencia depende sobre la confianza pública, aquí y en el extranjero, de que la privacidad de gente ordinaria no se esté violando.

También instó, una vez más, a que el Congreso permita la clausura de Guantánamo.

Obama elogió los logros diplomáticos recientes en Siria con el acuerdo sobre la destrucción de armas químicas, así como el acuerdo con Irán sobre programas nucleares, y exigió que el Congreso no ponga obstáculos en estos avances. Igualmente, mencionó el esfuerzo diplomático para promover la paz entre Israel y Palestina, cuidando afirmar que la lealtad al primero es absoluta.

Sólo dedicó dos frases a la promoción de acuerdos de libre comercio, algo muy controvertido dentro de su propio partido y las bases laborales y ambientales demócratas.

Recordó que en todo asunto, el mundo voltea a vernos, no simplemente por el tamaño de nuestra economía o nuestro poderío militar, sino por los ideales que expresamos y la carga que aguantamos para promoverlos.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/01/29/mundo/026n1mun

martes, 28 de enero de 2014

Ver y decir







Un indigente frente a un mural del artista Ruben Soto en una calle de Los Ángeles. Se espera que el informe de gobierno que rendirá mañana Barack Obama se centre en la desigualdad económica en Estados Unidos-Foto Ap


Una mujer joven está sentada en la banqueta con un bebé en brazos y otra hija de unos cuatro o cinco años, con coletas y la cara triste mirando hacia abajo; la madre sostiene una cartulina en la que pide ayuda, por favor. Detrás de ella, en el muro, está un cartel de las fuerzas de seguridad pública con el lema oficial antiterrorista inaugurado después del 11-S y que se repite por todas partes: si ve algo, diga algo. Ese dibujo en blanco y negro publicado por el New Yorker casi captura el momento.

Sin embargo, no es que nadie los vea, ni que nadie diga nada. El punto es justo que lo ven, lo dicen, pero no hacen nada.

De hecho, este martes, el tema de la desigualdad económica, eso de los cada vez más pobres y los cada vez más ricos, será eje del informe anual del presidente Barack Obama. Ya había dicho que la desigualdad es el desafío definitorio de nuestros tiempos y se espera que hablará de ampliar la oportunidad para que todos los que trabajan duro puedan “participar en el sueño americano” o algo así. Pero nadie espera que proponga un reajuste económico a fondo para generar empleo, anular la deuda aplastante (incluida la de las hipotecas, que obligó a millones a perder sus viviendas) o elevar los ingresos que, para la gran mayoría, han quedado estancados durante décadas.

O sea, nada que por ahora logre cambiar el hecho de que este país registra el peor nivel de desigualdad económica desde la gran depresión. Algunos cálculos sugieren que solo 400 familias captan lo mismo que el 50 por ciento de la población de ingresos más bajos; entre 80 a casi 90 por ciento de la riqueza en Estados Unidos pertenece a 20 por ciento de la población.

Al parecer, a ese 20 por ciento, y más bien el 1 por ciento que concentra más de 35 por ciento de la riqueza nacional, no le dan nada de pena anuncios como el de JPMorgan Chase la semana pasada, de que casi duplicará la remuneración de su ejecutivo en jefe Jamie Dimon a un total de 20 millones de dólares. Esto, poco después de que el banco acordó pagar 13 mil millones para resolver un litigio con el Departamento de Justicia y admitir que había engañado a inversionistas sobre paquetes de inversión respaldados por hipotecas de alto riesgo, parte de los instrumentos financieros que se desplomaron en 2006 y 2007, con lo cual detonaron la peor crisis financiera desde la gran depresión.

Para algunos, todo esto fue nada menos que el fraude más grande de la historia, pero ningún ejecutivo financiero responsable ha acabado en la cárcel. De hecho, casi todos han sido recompensados, mientras Wall Street y las ganancias empresariales han registrado nuevos índices récord, y mientras millones quedan desempleados y hay más gente que padece hambre que nunca. De hecho, casi el total de los beneficios de la recuperación económica desde 2009 han sido capturados por el 1 por ciento más rico.

Mientras tanto, en Davos, Suiza, los ricos y poderosos del mundo se congregaron para su cumbre anual donde uno de los grandes temas fue la desigualdad económica. A los responsables no les daba pena expresar su preocupación y hasta lamentar la creciente desigualdad económica mundial (seguramente estaban ahí algunos de los 85 multimillonarios que, según un informe de Oxfam, concentran riqueza equivalente a la que tiene la mitad de la humanidad).

En Miami se registran ventas récord de autos de super lujo Lamborghini (algunos cuestan 400 mil dólares) y resulta que los clientes no son nada más estadunidenses, sino casi todos en tiempos recientes son aquellos inmigrantes súper ricos de México, Venezuela, Brasil, Rusia y China.

Hoteles de lujo ofrecen habitaciones que cuestan 15 mil dólares la noche, o los acaudalados compran departamentos que cuestan 90 millones en Nueva York.

Y las cifras de la miseria –hambre, desempleo, sin techo, sueños anulados– se reportan. Bueno, casi siempre es más noticia por cuántos puntos subió o bajó la Bolsa de Nueva York que cuántas familias pobres pernoctaron en la calle en medio de un invierno feroz.

Todo mundo ve esto. Una encuesta reciente del Centro de Investigación Pew y USA Today registró que 65 por ciento creen que la brecha entre los ricos y todos los demás se ha incrementado en la ultima década. La mayoría, 54 por ciento, apoyan incrementar impuestos a los ricos para ayudar a los pobres.

No resulta sorprendente que los ciudadanos no tengan gran confianza en su gobierno. Según una encuesta de Gallup, 65 por ciento (dos tercios) de los estadunidenses dicen estar descontentos con el sistema de gobernancia (se refiere más bien a cómo opera el gobierno) en Estados Unidos, nivel récord. En otra encuesta, de Gallup, sólo 17 por ciento creen que la mayoría de legisladores actualmente en el Congreso merecen ser relectos, el nivel más bajo registrado; sólo 46 por ciento creen que su representante legislativo merece ser relecto, el nivel más bajo desde 1992.

El economista premio Nobel Paul Krugman argumenta que la desigualdad económica ayudó a generar las condiciones para la crisis pasada, y más aún, esa desigualad empeora ahora por la alta tasa de desempleo y niveles salariales estancados. El también economista premio Nobel Joseph Stiglitz, el reconocido analista y ex secretario de Trabajo Robert Reich, entre tantos otros, suenan la alarma de que todo esto necesita acción urgente, que la democracia misma está en riesgo por la desigualdad.

Todos ven, todos dicen. Todos saben.

No es tan complicado. No pierdas tu tiempo en cuestiones sociales. El problema con los pobres es la pobreza; el problema con los ricos es su inutilidad, afirmó George Bernard Shaw.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/01/27/opinion/033o1mun

sábado, 25 de enero de 2014

A un año de la muerte de Aaron Swartz, la lucha continúa



Democracy Now!


PARK CITY, Utah— A un año del suicidio de Aaron Swartz —el activista por la libre circulación de la información en Internet— cuando tenía apenas 26 años, el Festival de Sundance acaba de estrenar una película acerca de la vida de ese maravilloso joven. La película, titulada "The Internet’s Own Boy: The Story of Aaron Swartz" (El hijo de Internet: la historia de Aaron Swartz) dirigida por Brian Knappenberger, trata sobre la tristemente breve vida de Aaron. Aaron se suicidó cuando estaba bajo la fuerte presión de decididos e inflexibles fiscales federales que lo detuvieron en la calle, cerca del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), y lo acusaron de delitos informáticos.

A los 14 años, Aaron participó en el desarrollo del formato RSS, que cambió el modo de obtener contenidos en Internet. Cofundó Reddit, uno de los sitios web más populares. El año anterior a su muerte, ayudó a obstruir la aprobación en el Congreso de la Ley para combatir la piratería en Internet, conocida como SOPA, que le hubiese otorgado a las empresas un gran poder de censura en Internet. Ahora comienza otra batalla por la libre circulación de información en Internet, que deberá librarse sin Aaron.

Una coalición de activistas, técnicos y expertos en políticas de Internet se congregarán el 11 de febrero para participar en una protesta conocida con el nombre The Day We Fight Back, que significa 'El día que nos resistimos'. Como afirman en su sitio web, al reflexionar acerca de la victoria contra la ley SOPA, "Hoy afrontamos una amenaza diferente que socava Internet y la idea de que todos vivimos en una sociedad verdaderamente libre: la vigilancia generalizada. Si Aaron estuviera vivo, estaría al frente de la lucha contra un mundo en el que los Gobiernos vigilan, recopilan y analizan todas nuestras acciones digitales". Antes de que Edward Snowden hiciera que la "NSA" y la "vigilancia generalizada" se volvieran términos corrientes, Aaron ya hablaba en contra de los programas de recopilación masiva de datos usados por la Agencia de Seguridad Nacional. Su hermano, Noah Swartz, me dijo: "Creo que el mensaje de Aaron a todos nosotros es que podemos hacer algo al respecto. Podemos tener un impacto real y si queremos lograr cambios en el mundo, debemos participar y no sentirnos impotentes ni inútiles".

La causa judicial que abrumaba a Aaron fue presentada por el Fiscal Federal Adjunto Stephen Heymann y la Fiscal Federal Carmen Ortiz. Cuando Aaron era investigador en la Universidad de Harvard, se dirigía al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), que queda muy cerca. Allí, el público en general tiene acceso a la red informática y recursos de dicha institución, como una base de datos de artículos académicos de investigación digitalizados, cuyo mantenimiento estaba a cargo de la empresa sin fines de lucro JSTOR. Aaron diseñó un programa informático que permitía que una computadora portátil descargara artículos en forma automática, y se dispuso a descargar millones de ellos. JSTOR advirtió esto y contactó al MIT, que se puso en contacto con la policía.

La Ley contra el fraude y el abuso informáticos fue promulgada en 1986 para enjuiciar a personas que participan en fraudes con tarjetas de crédito o amenazan la seguridad nacional. Como Aaron, al igual que cualquier ciudadano, tenía permiso para utilizar la red del MIT, no estaba cometiendo un fraude. Aaron consideraba que los artículos académicos representaban bienes culturales que debían compartirse. JSTOR decidió no presentar cargos en su contra, pero los fiscales federales siguieron con la causa, de todas maneras.

El padre de Aaron, Bob Swartz (que, irónicamente, es consultor del Laboratorio de Medios del MIT) sostiene que lo que sucedió a continuación fue “una venganza, en muchos sentidos. Casi un enjuiciamiento sádico". El abogado defensor de Aaron, Elliott Peters, me dijo: "Aaron no era un ladrón. Es cierto que descargó más material de JSTOR del que se esperaba, pero no fue para robar nada". Aaron se negó a aceptar un acuerdo de reducción de la pena, que lo habría convertido en un delincuente. Podía haber sido condenado a 35 años de prisión y al pago de una multa de un millón de dólares.

Bob Swartz está indignado con el MIT, que, según afirmó: "Cooperaron con el fiscal. Proporcionaron pruebas al fiscal sin presentar una notificación ni una orden judicial. Violaron varias leyes. También se negaron a colaborar con nosotros, a brindarnos pruebas y tuvimos muchas dificultades para lograr que nos respondieran". Peters sostiene que la Fiscalía incurrió en mala conducta porque Heymann retuvo pruebas exculpatorias, entre otras cosas. Incluso al día de hoy, un año después de la muerte de Aaron, Peters y la familia Swartz están tratando de que los fiscales federales les entreguen toda la documentación. Además, están trabajando con la legisladora demócrata de California Zoe Lofgren, para aprobar la "Ley Aaron", que eliminaría de la Ley de Fraude y Abuso Informáticos el lenguaje amplio que les permite a los fiscales acusar a cualquier persona que haya cometido un delito informático menor como si fuera un delito grave.

Mientras tanto, el hermano de Aaron, Noah, está organizando la protesta The Day We Fight Back contra la vigilancia masiva, que se realizará el próximo 11 de febrero. En un discurso pronunciado tras haber impedido la aprobación de la ley SOPA, Aaron Swartz habló acerca de la naturaleza verdaderamente popular y mundial de las protestas. Finalizó su discurso con un llamamiento a la acción: "Si dejamos que nos convenzan de que realmente no logramos nada, si comenzamos a creer que son otros los responsables de hacer esto, la próxima vez es probable que ganen. No lo permitamos".

©2014 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en Español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.
Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2014/1/24/a_un_ano_de_la_muerte

¿La edad de oro del periodismo?



TomDispatch

Traducido para Rebelión por Silvia Arana

Era el año 1949. Mi madre -conocida en las columnas periodísticas de la época como "la joven caricaturista de New York"- hacía bocetos teatrales por contrato para revistas y periódicos, incluyendo el Brooklyn Eagle. Este diario, que entonces tenía más de un siglo de existencia, solo duró unos pocos años más. El poeta Walt Whitman había sido su editor de 1846 a 1848. En años posteriores, a mi madre le encantaba contar una anécdota sobre el editor del Eagle -de la época en que ella trabajaba allí. Cuando este supo que yo iba al jardín de infantes Walt Whitman, dijo en el clásico estilo inmortalizado en películas como His Girl Friday: "¿Todavía se usa el nombre del viejo bastardo para llamar a las cosas?". En mi niñez, la ciudad de New York estaba llena de periódicos. Entre ellos figuraban el Daily News, el Daily Mirror, el Herald Tribune, el Wall Street Journal... quizás había nueve o 10 periódicos importantes por día en los quioscos y, aunque esto pueda ser visto como la edad de oro del periodismo, es bueno recordar que varios de ellos ya eran en ese momento amalgamas. El Journal-American, por ejemplo, había sido antes el Evening Journal y el American; de la misma manera que el World-Telegram & Sun era la conjunción de tres diarios: el World, el Evening Telegram y el Sun. En mi casa recibíamos el New York Times (que para mi desilusión carecía de historietas), el New York Post (que entonces no era de derecha sino liberal, con las caricaturas políticas de Pogo y Herblock) y, a veces, el Journal-American (Believe It or Not y The Phantom).
Luego, estaban las revistas: en mi casa, Life, Saturday Evening Post, Look y el New Yorker -mi madre también trabajaba para algunas de ellas- y quién sabe qué otra cosa en esa acumulación de papel. Era un universo de papel impreso, el cambio y la competencia al más alto nivel flotaban en el aire. Después de todo, la pantalla (televisiva) estaba entrando de manera avasallante en los hogares norteamericanos. La mía llegó en 1953 cuando el Post le asignó a mi madre la tarea de hacer los bocetos de las audiencias del proceso "Army-McCarthy", las cuales -algo nuevo bajo el sol- iban a ser televisadas en vivo por ABC.
Pero, al menos en mi ciudad, parecía existir una edad de oro para las noticias impresas, incluso para el periodismo. Algunos podrían decir que ese rótulo está reservado para la era de las rupturas, la década de los sesenta, el momento en que surgió el Nuevo Periodismo, cuando una prensa alternativa irrumpió en la escena, y por un momento breve a fines de los sesenta y principios de los setenta, el viejo periodismo se enfocó en revelar masacres, reportando lo peor de la guerra librada por EE.UU., develando los escándalos de Washington y causando la caída de un presidente. Mientras tanto, revistas como Esquire y Harper's se especializaron en una suerte de rebeldía fastidiosa y escritura con mucho estilo, que un día se convertiría en la marca distintiva del mundo online y de la era del internet. (Todavía recuerdo la conmoción que sentí al leer la nota de Tom Wolfe "The Kandy-Kolored Tangerine-Flake Streamline Baby" sobre el mundo de los autos "personalizados" por sus dueños. Hizo bramar los motores con su escritura deslumbrante.)
Sin embargo, tuvo que llegar el siglo veintiuno para cambiar drásticamente el mundo periodístico de los cincuenta y llevarlo al basurero de la historia. Me refiero a los años en que redujeron la pantalla, y la pusieron, primero en tu escritorio; luego en tus manos y posteriormente en tu bolsillo, y en un día no muy lejano, la pondrán en tus lentes -una pantalla hecha de tal forma que te conecte con todas y cada una de las personas del planeta y ellos -ya sea como amigos, enemigos, curiosos, voyeurs, vendedores o compradores corporativos o espías de la NSA. Solo entonces se hizo evidente que, a lo largo de la era de la imprenta, en todos estos años de imprimir periódicos y de canillitas y de quioscos de venta de diarios, desde Walt Whitman hasta Woodward y Bernstein, el periódico había recibido un nombre erróneo. [Nota de la traductora: La palabra en inglés para "periódico", es newspaper, que significa literalmente "papel de noticias".]
El amor propio de los periodistas impidió una evaluación clara de qué era exactamente un periódico. Solo entonces [en el siglo XXI] fue completamente evidente que desde el principio, debería haberse llamado "adpaper" (papel de anuncios). Cuando la corporación y sus "Mad Men" [N. de la T.: referencia a la serie televisiva sobre las agencias de publicidad en la década de los cincuenta y sesenta en EE.UU.] que trabajaban en ellos espiaron en internet y vieron cuan conveniente era agrupar audiencias y lo que se podía aprender de sus vidas, preferencias y hábitos íntimos de compra, sobre las maneras de que se puede escudriñar datos demográficos para identificar clientes potenciales detrás de la pantalla omnipresente, los anuncios comenzaron a huir de los medios impresos hacia el mundo online. Fue entonces, por supuesto, que los periódicos (al igual que las revistas) quedaron con redacciones reducidas, extenuadas de trabajo, con fondos que se evaporaban, y las noticias sin anuncios empezaron a reducirse y en algunos casos, a colapsar (lo que no habría sucedido si las noticias hubieran huido).
New York todavía tiene cuatro diarios (el Post de Murdoch, el Daily News, el New York Times y el Wall Street Journal). Sin embargo, en años recientes, muchas ciudades con dos periódicos, como Denver y Seattle, pasaron a tener un único y debilitado diario, cuando expiraron el Rocky Mountain News y el Seattle Post-Intelligencer (o pasaron a tener una vida exclusivamente digital). Mientras tanto, el Detroit News y el Detroit Free Press cambiaron a una edición impresa de tres días a la semana al igual que el Times Picayune de Nueva Orleáns (antes de retornar a cuatro días a la semana como Picayune y tres días a la semana en el formato de tabloide en 2013). El Christian Science Monitor dejó de publicar un ejemplar semanal. Y así muchos otros. En esos años, los anuncios en los periódicos recibieron un fuerte golpe, la circulación bajó, a veces estrepitosamente, y las bancarrotas estuvieron a la orden del día.
Las secciones con menor auto-financiamiento, como las reseñas de libros, simplemente se evaporaron y en el diario de importancia donde quedó la reseña de libros, el New York Times, fue de forma reducida. Las revistas dominicales se achicaron. Algunos multimillonarios comenzaron a comprar periódicos a precio de remate, como por capricho. Se recortaron drásticamente los puestos de trabajo en las redacciones (al igual que en los noticieros televisivos, por ejemplo, el programa Nightly News with Brian Williams de NBC, en el que a menudo uno tiene la impresión de que el respetable Richard Engel, con el título de jefe de corresponsales en el extranjero es el único "corresponsal en el extranjero" que sigue en el trabajo, y que está continuamente viajando de un sitio en conflicto a otro a través del mundo).
No existe la menor duda de que si eres un reportero establecido de una cierta edad o cualquier otra persona que trabaje en una sala de redacción, podías constatar que esta es la "edad de aluminio" del periodismo. Tu trabajo podría estar en riesgo, probablemente igual que tu pensión. En esos años, impactados por lo que les estaba sucediendo, la administración de los periódicos se quedó paralizada, como el proverbial venado ante las luces enceguecedoras, cuando el barullo del internet los apabulló, convirtiendo sus páginas de opinión en las hermanas no queridas del mundo de la lectura. Luego, en la carrera ciega para salvar lo que sea posible salvar, recapturar los anuncios, o buscar cualquier otro camino hacia un nuevo modelo que de ganancias, desde la publicidad digital (decepcionante) hasta pagar por "paredes" (con resultados mixtos), los periódicos lanzaron ediciones online. En el proceso, duplicaron el trabajo de los periodistas y editores que quedaron, que ahora tenían que producir el viejo y el nuevo periódico.
El peor de los tiempos... el mejor de los tiempos
De muchas maneras, ha sido y sigue siendo una triste, e incluso horrorosa, crónica de una pérdida. (Algo similar con lo que ocurre con el libro impreso, cuya única ventaja fue la de carecer de publicidad que se fuera de ellos, pero sufrió de igual manera - expulsado de los periódicos como un producto que no da ganancias y sumido en estado de inconciencia por un bombardeo de nuevas opciones de lectura y entretenimiento. Y digo esto como alguien que ha pasado la mayor parte de su vida como editor de libros impresos.) Los lamentos y el duelo sobre la caída del periodismo en los medios impresos duraron años. Es una situación que representa -dependiendo de quién cuenta la historia- el fin de una era, la caída de todos los estándares o la pérdida del espíritu cívico y de una suerte de reportaje investigativo que podría encauzar hacia un comportamiento honesto a más políticos y ejecutivos de corporaciones, y etcétera, etcétera.
Debemos admitir que los pecados del internet son numerosos y bien conocidos: los programas masivos de vigilancia gubernamental; la vigilancia corporativa; la pérdida de privacidad; los fraudes y trolls; las teorías conspiracionistas; los hombres furiosos y los personajes raros a los que les otorga un momento de fama aparentemente interminable; y la manera, entre otras cosas, que tiende a reforzar con un "like" ("me gusta") una cadena de opinión. Sí, sí, es cierto, es terrible, te destruye los nervios.
Como editor de TomDispatch.com, he pasado la última década sumergido en ese mundo, a menudo con gente cuya edad era la mitad de la mía e incluso más jóvenes. No uso Twitter. No tengo un Kindle ni ningún otro equivalente. Ni siquiera tengo un teléfono inteligente ni un tablet ni nada por el estilo. Cuando algo, cualquier cosa, no funciona bien en mi computadora me siento como un condenado en un universo foráneo, extrañando la última máquina que entendí (una máquina de escribir), y a merced de la ayuda de mi hija.
Me he sentido abrumado, especialmente en el punto crucial de los años de Bush, con los mensajes electrónicos enviados en cadena -a veces, cientos de ellos- con tono amenazante. He recibido muchas amenazas. He recibido e-mails "críticos" (abusivos), descargas de ira que impactarían a cualquier persona, porque el internet, según mi experiencia, hace que la gente pierda las inhibiciones, elimina tabúes y estimula un sentido de anonimato, características que hubieran sido imposibles en el viejo mundo de la palabra impresa, cartas o reuniones en persona. He visto muchas cosas perturbadoras. Bueno, se podría pensar que dada mi edad, mi experiencia y mi vida actual, yo podría extrañar y sufrir por todo lo que hemos perdido.
Pero, sin embargo, debo admitir que tengo otra percepción, a un nivel puramente personal, por sobretodo lo que he mencionado arriba. Creo que nunca hubo un momento experimental como este, en términos de periodismo, de expresión, de reportaje de calidad y de escritura excelente, de un amplio rango de noticias, opiniones, perspectivas y puntos de vista sobre lugares, mundos y fenómenos que no hubiera conocido de otra manera. Estoy deslumbrado. A pesar de todo, a pesar de las intenciones malignas que usan el internet, yo lo considero una maravilla de nuestra era. Sí, quizás sea la era infernal para los reporteros (y editores) tradicionales que trabajan doble jornada, en las ediciones online e impresa, para los periódicos que están tambaleando, pero para los lectores, ¿puede existir alguna duda de que es ahora -y no en las décadas de 1840 ni 1930 ni 1960- la edad de oro del periodismo?
Lo podemos visualizar como el hermano mellizo positivo de la vigilancia de la NSA. Así como la NSA puede llegar hasta todos, así también de una manera diferente tú también puedes hacerlo. Esto significa, que si tienes un sitio web, cualquiera podría, al menos teóricamente, hallarte y leer tus noticias. (Y en mi propia experiencia, a menudo me siento maravillado de quienes pueden hacerlo y lo hacen!) Y tú, lector, tienes acceso a una cantidad de textos del más alto nivel de todo el planeta. Puedes leer escritos de todo el mundo casi sin límites, seguir a tus escritores favoritos hasta el último rincón de la Tierra.
El problema de este momento no es demasiado pequeño. No es un mundo en colapso. Es demasiado grande. Estos días, de una manera previamente imposible de imaginar, es posible ahogarse en artículos y reportajes con ideas estimulantes y clarificadoras. De hecho, te desafío a que en 2014, cualquiera sea tu tópico de interés y tu nivel de experiencia, sigas trabajando en ello.
El auge de los lectores
En la "edad de oro del periodismo", esto es lo que hacía: En los sesenta y principios de los setenta, leía el New York Times (como lo sigo haciendo con la edición impresa a diario), varias revistas desde el New Yorker y Ramparts hasta periódicos "underground" como el Great Speckled Bird cuando lo hallaba a mano, y el I. F. Stone's Weekly (al que tenía una suscripción), al igual que Hard Times de James Ridgeway y Andrew Kipkind y otros más. También tenía una suscripción a una publicación semanal que incluía lo mejor del Guardian, el Washington Post y Le Monde. Eso cubría un amplio rango.
Pero los límites de esa época de "oro" no podrían ser más obvios en la actualidad. Hoy, después de todo, si quisiera podría leer cada palabra del Guardian, el Washington Post y Le Monde (aunque mi francés sea muy endeble para hacerlo). Y esto podría hacerlo cada día, y esto a su vez, es nada.
Se trata de todo lo que existe a tu alcance. La mayoría de los diarios y revistas del mundo, publicaciones especializadas, propaganda, boletines del Pentágono, blogs con opiniones radicales, sitios web especializados, sitios web personales de expertos, sitios web para todas las áreas, desde historia, teología, filosofía, hasta tecnología y literatura, y también sobre periodismo. Puedes leer toda la prensa de EE.UU. y del mundo. [...]
Podrías, esencialmente, armar tu propio periódico (o revista) una vez o dos, tres, seis veces al día. O -una ventaja particular en este océano de palabras- puedes dejarle esta tarea a un nuevo grupo de gente que tiene una capacidad especial para recolectar información valiosa y una fascinante perspectiva editorial. Hablo de equipos -que yo llamo "sitios insurreccionales" -por la profusión de titulares que exhiben como Antiwar.com (donde no pasa desapercibido ningún artículo que merezca ser leído sobre algún conflicto) o Real Clear Politics (sobre noticias internacionales, tecnología, energía, etc., etc., etc.). Es posible subscribirse a un casi ilimitado abanico de boletines en internet enfocados en tópicos específicos, como el "resumen de la mañana", que recibo diariamente con recomendaciones de notas sobre la guerra cibernética, el terrorismo o la vigilancia de sitios como el Center on National Security at Fordham Law School. Y para qué hablar de la versión online de tu revista favorita o de revistas online como Salon.com, o los innumerables sitios web que leo con frecuencia como Truthout, Alternet, Commondreams y Truthdig.
De hecho, nunca hubo un momento como este en lo que respecta al periodismo y al reportaje mundial. Punto. Por primera vez en la historia, tú y yo tenemos la posición de editor de un periódico. Hemos dejado de ser lectores pasivos sujetos a la idea de otra persona sobre cómo reportar o cómo organizar una publicicación y sus numerosas partes. En un grado u otro, según el tiempo, la curiosidad o la energía que cada uno tenga, todos tenemos la oportunidad de moldear, reimaginar y entender el mundo desde nuevas perspectivas.
Sí, es un universo periodístico infernal, una verdadera pesadilla; y sin embargo, es también un mundo experimental, algo emocionante, inesperadamente nuevo bajo el sol. Para el lector, ha surgido una nueva Era de la Palabra, que es extrañamente democrática e igualitaria. Es caótica; es demasiado; y no nos equivoquemos, también es una mezcla inestable que podría transformarse en quién sabe qué. Pero, quizás algún día, a pesar de sus horrores y fallos, será recordada, al menos por un breve momento histórico, como la edad de oro del lector, una época en que todas las palabras que pudieras necesitar estaban disponibles gratis para armar tus propias lecturas. Tenlo en cuenta. No lo olvides.
Tom Engelhardt, es co-fundador de American Empire Project y autor de The United States of Fear al igual que de The End of Victory Culture , una historia de la Guerra Fría; dirige el blog del Instituto de The Nation, TomDispatch.com . Terminator Planet: The First History of Drone Warfare, 2001-2050 se titula su último libro, escrito con Nick Turse.
Copyright 2014 Tom Engelhardt
Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175796/

martes, 21 de enero de 2014

Vigilancia





 
La senadora Dianne Feinstein denunció que fue víctima de espionaje con un drone que voló cerca de una ventana de su casa; sin embargo, la organización antiguerra Código Rosa dijo que varios de sus simpatizantes emplearon un drone de juguete en el domicilio de la congresista para protestar contra la vigilancia a los ciudadanos estadunidenses. La imagen, en una feria de productos electrónicos en Las Vegas Foto Ap

La poderosa senadora Dianne Feinstein, presidenta del Comité de Inteligencia, reveló que fue víctima de espionaje con un drone (aeronave manejada a control remoto) que voló afuera de la ventana de su casa; contó el episodio ante una audiencia del Comité de Comercio la semana pasada sobre políticas de drones. Por ello, sugirió la necesidad de proceder con cautela ante tales invasiones potenciales al autorizar el uso de los aparatos para fines comerciales.

Pero resulta que todo indica que el drone no fue más que un juguete empleado por manifestantes de la organización antiguerra Código Rosa contra el espionaje doméstico.

Nancy Mancias, organizadora de Código Rosa, confirmó que estaban ahí en junio por la fecha que mencionó Feinstein, en una manifestación contra el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y contra las declaraciones de la legisladora de que el filtrador Edward Snowden había cometido un acto de traición. Aunque no está segura de si a eso se refería la senadora, Mancias recuerda que habían llevado dos pequeños helicópteros de juguete pintados de rosa que hicieron volar frente a esa casa. Si fuimos nosotros, yo digo: misión cumplida, comentó al Daily Beast. Señaló que es interesante que Feinstein es defensora del uso de drones con fines de inteligencia y que, “queríamos simular el espionaje doméstico sobre su casa, para darle la sensación de lo que un ciudadano ordinario está sintiendo –y temiendo– todo el tiempo”.

Todo lo cual lleva a la gran pregunta aquí: ¿quién determina quién debería ser vigilado, y quién vigila a los que están espiando?

A finales de la semana pasada, el presidente Barack Obama fue obligado a responder a las revelaciones basadas en los documentos secretos filtrados al público por Snowden, pero en su discurso, en el que detalló algunos cambios ambiguos, el objetivo principal no fue una reforma de fondo a los programas de vigilancia masiva, sino intentar recuperar la confianza del público de que éstos no han violado ningún derecho ni se ha abusado de ellos, y que son esenciales para la seguridad del público en este mundo tan violento y encabronado. Al final quedó claro que casi todos los programas continuarán, algunos tal vez con nuevas reglas, y sólo se suspenderá el espionaje contra líderes aliados y amigos (aunque no se detalló cuáles son esos y cuáles no).

En el Directivo Presidencial emitido por Obama el mismo día del discurso, donde se detallan las modificaciones, se afirma que Estados Unidos no recauda inteligencia con “el propósito de suprimir… crítica o disidencia”, ni para fines económicos y comerciales, sino exclusivamente donde hay un propósito de inteligencia extranjera o contrainteligencia para apoyar las misiones nacionales y departamentales y no para ningún otro propósito. Afirma que la inteligencia electrónica es necesaria en Estados Unidos para avanzar en sus intereses de seguridad nacional y política exterior, y proteger del daño a sus ciudadanos y los ciudadanos de sus aliados y socios.

Sí, pero todo ese vocabulario se ha empleado siempre, y con ese mismo vocabulario se ha abusado del poder (programas secretos ilegales de represión contra movimientos locales, incluido el de Martín Luther King en los 60 y 70, así como la larga lista en el exterior de operaciones clandestinas ilegales como Irán-contras, o declarar terroristas a personas como Nelson Mandela), se ha engañado al público para lanzar guerras e intervenciones (Vietnam, invasiones de Grenada y Panamá, acciones contra Cuba y Venezuela, Irak, entre tantos más) y se han justificado decenas de acciones que organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos han documentado como graves violaciones de derechos y leyes internacionales. El directivo, como el discurso, solicita que la gente simplemente confíe en que el gobierno decida cómo definir todos estos términos.

Al parecer, a los vigilantes no les gusta que los vigilen y tal vez por eso demandan, ante propuestas para ser más transparentes y rendir mayores cuentas al público, que el público simplemente acepte que todo esto se hace por su propio bien y deje de hacer tantas preguntas, y mucho menos permitir revelaciones sobre lo que se hace.

De hecho, rehúsan revelar lo que se hace incluso a un legislador federal. El senador independiente Bernie Sanders recientemente envió una carta a la Agencia de Seguridad Nacional con una pregunta sencilla: ¿la NSA espía a legisladores estadunidenses? El jefe de la agencia, el general Keith Alexander, respondió sin responder: la NSA no hace nada ilegal, punto. Afirma que los legisladores gozan de los mismos derechos de privacidad que todo ciudadano estadunidense. Peor aún, ofrece un argumento maravillosamente cantinflesco para no responder: la NSA no puede hacer una búsqueda de sus datos para averiguar si se han incluido llamadas telefónicas de cualquier legislador porque eso sería ¡una violación de los derechos de privacidad de los legisladores!

Las revelaciones y el debate detonado por Snowden, así como el caso de Chelsea Manning, Wikileaks y otros filtradores, demuestran una y otra vez que es mucho lo que se oculta al público en nombre de la democracia. No sólo eso, sino que se castigará a cualquiera que se atreva revelar lo que se hace en nombre del pueblo, acusándolo de poner en peligro la seguridad de ese mismo pueblo. Pero la historia moderna de Estados Unidos está llena de ejemplos de cómo el gobierno secreto abusa del poder, y de que, a veces, el peor peligro para la democracia es lo que se hace en su nombre en secreto.

Tal vez la única solución es desplegar miles de drones de juguete sobre las casas y las oficinas de todos los que piden que se les confíe obrar en secreto, y así vigilar a los vigilantes. Se les puede asegurar que sus secretos no serán revelados si ellos no revelan los nuestros.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/01/20/opinion/025o1mun