jueves, 27 de junio de 2013

Esclavos rumanos y búlgaros en Alemania

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2013

eldiario.es

Un equipo de TV destapa un nuevo escándalo de explotación laboral. Cientos de trabajadores son empleados en condiciones de esclavitud. Viven en el campo hacinados en casetas rodeadas de alambre de espino

“Esclavos asalariados en Alemania” es el título del documental que emitió el lunes la televisión pública alemana, Das Erste. En dicho reportaje muestran las condiciones laborales y de habitabilidad de cientos de trabajadores provenientes de Europa del este, sobre todo de Rumanía y de Bulgaria, en varios mataderos alemanes. 
En eldiario.es exponíamos hace unos meses cómo a un grupo de enfermeros españoles les ofrecieron trabajar en la industria cárnica con condiciones similares a las descritas en el reportaje. Por suerte, no se vieron obligados a aceptar el empleo. Aunque a Aurora y a los otros enfermeros les ofrecieron vivir en un piso patera, lo más trágico de la historia que relata el reportaje no es la existencia de dichos alojamientos masificados en casas particulares.
El reportero se acerca a uno de los centros de albergue para trabajadores de la empresa Wiesenhof, una de las mayores productoras de carnes de Alemania, en la región de Bremen. Allí comprueba que, además de encontrarse en medio del campo y sin transporte de línea, las casetas en las que se alojan cientos de trabajadores se encuentran vigiladas y rodeadas por alambre de espino. El periodista trata de entrar en las instalaciones y el servicio de seguridad se lo impide. “Vengo a visitar a un conocido, ¿porqué no puedo entrar, no son personas libres las que ahí viven, no pagan un alquiler?” “Porque el propietario no quiere”, obtiene por toda respuesta.
“Nos levantaban a las dos de la mañana, trabajábamos hasta las cinco y nos mandaban otra vez a dormir. A lo mejor a las siete nos necesitaban otra vez y nos volvían a despertar”, asegura a la cámara un trabajador rumano que no quiere ser reconocido. Los empleados no podían abandonar el recinto sin que el superior lo supiera, además de tener que dar explicaciones constantemente sobre las ausencias y las actividades que llevaban a cabo en su tiempo libre.
“Nos tenían controlados todo el tiempo, incluso entraban en los cuartos a ver si estábamos durmiendo”, explica otra trabajadora que tiene miedo de mostrar su cara. Ella se atrevió a denunciarlo y su superior le soltó: “¿No tienes miedo de ir a un abogado y explicarle lo que os pasa? Te lo digo porque cuando salgas a la calle te puede atropellar un coche... O alguien puede que te apalee en medio de la noche y entierre tu cuerpo en la tierra, a varios metros de distancia de tu cabeza”. 
Los cuartos llenos de camas, los trabajadores sin intimidad alguna. Al parecer existía un control interno que debería garantizar que cada trabajador duerme en un cuarto o como mucho en cuartos de dos camas. “¿Avisan de cuándo van a realizar el control?”, pregunta el periodista a la empresa que se encarga de certificarlo. “Sí”, responden, “por razones de privacidad”. Así que, según, los trabajadores, cuando venía el control les obligaban a esconder las camas en el sótano y cuando se iban, las volvían a sacar. 
De 600 a 700 euros ganaban al mes por un trabajo a jornada completa que, en ocasiones, realizaban en medio de la noche o los fines de semana. Todo ello gracias a la legislación europea que permite contratar en origen. De hecho, estos trabajadores disponían de un contrato con una empresa de trabajo temporal búlgara o rumana, que les prometió un salario de unos mil doscientos euros mensuales. Los que tenían contrato. Otros seguían esperándolo después de meses y meses viviendo en dichas condiciones.
En los últimos años, las empresas que aparecen en el reportaje han despedido a numerosos trabajadores locales y han contratado en origen a través de agencias a personas procedentes de Rumanía y Bulgaria. En el documental van más allá y aseguran que estas compañías que realizan la selección están conectadas con las cárnicas alemanas donde los empleados trabajan. La fiscalía alemana está investigando el caso después de llevar a cabo registros a lo largo y ancho del país, aunque como publica incluso el conservador Frankfurter Allgemeine Zeitung, "se sabía desde hace años que esto ocurría". 
Este no es el único escándalo que se conoce en las últimas semanas. Otro reportaje causaba indignación hace menos de un mes. El programa de investigación Monitor, también de la televisión pública, exponía las miserables condiciones laborales que sufren miles de cuidadoras, principalmente polacas, que cuidan a personas dependientes las veinticuatro horas en Alemania. Y en febrero saltaba a la luz otro caso de explotación laboral masiva, esta vez en la empresa Amazon, en el que varios cientos de españoles se encontraron inmersos.

Sin control obrero no hay revolución

Se realizó el fin de semana pasado en nuestro estado Bolívar, como estaba previsto, el Primer Congreso Nacional por el Control Obrero; una importante actividad que demuestra varias cosas, entre ellas, decisión de los trabajadores y trabajadoras venezolanos de acompañar el proceso bolivariano desde una posición crítica, propositiva y autónoma; cuestionamientos a las formas de gestión que son muro de contención para el Poder Popular en los centros de trabajo y unidad de acción, lo cual es una nueva muestra de recuperación de nuestra clase sobre sus viejas “dolencias”.
El congreso también demostró algunas cosas sobre las que hay que seguir trabajando como por ejemplo, el permear en algunos trabajadores de formas ideológicas pseudomraxistas asociadas a prácticas pequeño burguesas y cierto nivel de confusión entre consejos de trabajadores y trabajadoras como instrumentos de lucha por el control obrero revolucionario y experiencias capitalistas de calidad total con participación de trabajadores.
Hubo interesantes acuerdos como el impulso a instancias de encuentro y unidad de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras y de todas las demás formas organizativas de la Clase Obrera como los sindicatos y los colectivos de delegados y delegadas de prevención.
Indiscutiblemente hay muchas posiciones, la mayoría con solo pequeñas diferencias de forma, sobre este principio; los comunistas lo planteamos como un mecanismo de transición hacia el establecimiento pleno de nuevas relaciones de producción en consonancia con el momento político que vive Venezuela; de allí que su teoría y práctica no puede estar dirigidas a convertirlos en meros instrumentos de elevación de la producción, de control de la gestión, etc , sino por el contrario se trata de comprender su papel revolucionario transformador.
Otros acuerdos concretos fueron una reunión de trabajo el 27 de julio en Carabobo para la elaboración del manifiesto y sistematización del trabajo de los distintos ejes temáticos y la realización de una marcha en Caracas el día 30 de julio para exigir a la Asamblea Nacional abrir el debate sobre la Ley Especial de los Consejos de Trabajadores y Trabajadoras.
Sí todo este enorme esfuerzo que significa la defensa y movilización por el proceso bolivariano, en sus distintas etapas y momentos, no desembocan en la transformación definitiva del modelo económico venezolano y del modo de producción capitalista en el que se basa; es decir, si todo estos años no sirven para hacer la revolución socialista, habremos perdido una oportunidad histórica en la lucha y conquista por la liberación social y para evitar eso es preciso comprender que el antiimperialismo, la plausible elevación de la inclusión social y otros indicadores no son el fin sino el medio (además con posibilidad permanente de reversión en el capitalismo), para transformar el basamento económico de nuestra sociedad y la primera medida para ello es el surgimiento y consolidación de verdaderas instancias que logren cambiar el modelo de gestión y abran rápido cauce al surgimiento de nuevas relaciones de producción.
Por eso, nuestra realidad concreta, nos indica que sin control obrero no hay revolución.

Ley Especial de los Consejos Socialistas de Trabajadores y Trabajadoras
Siguen algunas personas confundidas, y otros confundiendo, sobre este importante tema; sí en la Asamblea Nacional reposa un anteproyecto desde el 2007 es lógico que se reclame la falta de voluntad política para aprobar una ley tan importante, nadie esta diciendo que a 5 años de eso la discusión que hoy debe ser necesariamente abierta niegue considerar nuevas propuestas y aportes, incluso la propia Asamblea Nacional ha definido mecanismos consultivos amplios a la hora de discutir una Ley, estos argumentos me parecen puras excusas por parte de quienes no están interesados en que tengamos este instrumento.

Las posiciones saboteadoras de la Ley Especial son infantilistas cuando surgen desde nuestra propia clase y dejan ver su costura porque todo el mundo sabe quien introdujo ese anteproyecto en la AN en el año 2007, una de las consejas más comunes es aquella de que el mismo no fue debatido y se construyó en un cuarto cerrado por un “grupito” de tres personas, nada más alejado de la realidad.
Que hoy haya posibilidad de hacer un debate mucho más amplio, precisamente por la movilización y acumulación de fuerza por parte de quienes son acusados de “cerrar el debate”, no puede descalificar el esfuerzo de participación de todos aquellos que aportaron para la elaboración del anteproyecto que reposa en la AN y que bien puede ser base de la consulta amplia.


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Edgar Meléndez


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La Máscara del Colegio Nacional de Periodistas

Las agresiones constantes por parte de los medios de difusión privados en nuestro país, ameritan ineludiblemente un exhaustivo análisis sobre el profundo silencio que guardan organizaciones como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la hora enjuiciar y sancionar la manipulación y el terrorismo mediático. Así mismo, es oportuno traer a capitulación una ley que nació en 1972 y fue reformada en el periodo de Rafael Caldera en 1994, la Ley del Ejercicio del Periodismo; ordenamiento jurídico que sin lugar a dudas debe ser revisado y transformado por la Asamblea Nacional.

Esta ley menciona la existencia de un Colegio Nacional de Periodistas, instancia que actualmente es manejada por el fascismo y la ultra derecha de este país. Se hace alusión a unos “principios insoslayables” que debería regir fielmente el CNP; normas y reglas que son letra muerta. Se jactan hablando de un tribunal disciplinario que en la actualidad es inoperante, pues no sanciona el amarillismo ni el sensacionalismo en el país ¿Entonces para qué un CNP? ¿Para qué un tribunal disciplinario? ¿Para seguir alcahueteando los libertinajes de las corporaciones mediáticas? ¿Para que hechos como los del 11-A queden impunes? ¿Quién sanciona eso?

En definitiva, se necesita una instancia en la que participen todos los comunicadoras sociales que crean fielmente en la transformación de los medios de difusión del país. Un gremio que sancione con todo el peso de la ley, la ausencia de veracidad en los hechos, y cualquier intento de desestabilización.

En este sentido, se podrían discutir colectivamente acciones puntuales, como el rescate el CNP, a través de una intensa batalla interna encabezada por un movimiento nacional de periodistas que promueva una práctica justa y veraz en el gremio.

Es necesario continuar apoyando la creación de nuevos instrumentos para la comunicación eficaz del país. Diseñemos nuevas estrategias comunicacionales para combatir los vilipendios que vociferan los medios privados. ¡Enarbolemos para siempre las banderas del socialismo! ¡Sigamos luchando inclaudicablemente por la construcción de la Patria Grande!

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Dilia Cecilia Ardila


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Mercado, planificación y socialismo

Para transformar el Estado y revolucionar la economía de un país, especialmente si se trata de un país subdesarrollado (y aquí hay que incluir Canarias), debe existir una fuerza política que vincule el desarrollo de las fuerzas productivas a la política cotidiana. El problema con los partidos conservadores y reformistas burgueses es que nunca se proponen y son siempre incapaces de cambiar el Estado y la estructura de intercambio. Administran el Estado al viejo modo capitalista, usando todas las estructuras y relaciones ya existentes.

Vincular el nivel de desarrollo con la política diaria significa asumir una posición contraria al Estado capitalista, darle verdaderamente el poder a los trabajadores y al pueblo y, a la vez, darle autonomía a las empresas del sector estatal y dinamizarlas sobre la base de una gestión eficaz y moderna. En muchos casos, el peso de la administración estatal debe reducirse para permitir una mayor iniciativa de los productores. Cualquier actividad del Estado que pueda ser gestionada por los colectivos e incluso por pequeñas empresas privadas, les debe ser transferida.

La diferencia esencial con una política de viejo estilo capitalista es que los comunistas nos mantengamos listos para transformar el sistema de propiedad siempre en la dirección del desarrollo de las fuerzas productivas. Lo que, a su vez, requiere la abolición de las viejas estructuras de la democracia burguesa y la construcción de un no-Estado al estilo de la Comuna, con una gran pluralidad de fuerzas sociales y políticas partidarias del socialismo y la promoción consciente de la sociedad civil.

En muchos países, como consecuencia del colapso del socialismo de tipo soviético, nuevas corrientes reformistas pregonan ahora la “importancia principalísima del mercado” y la “defensa de la democracia”. Sostienen que son defensores de la sociedad civil frente al Estado, y al mismo tiempo reniegan del marxismo. Tienden a hablar como si estuvieran descubriendo algo grandioso, cuando la verdad es que se limitan a defender la democracia formal burguesa y el Estado capitalista. Para encontrar el papel del mercado en la economía no era necesario renunciar al marxismo, pero estos “socialistas” lo han creído necesario para mejor asimilarse a lo impuesto por las potencias imperialistas.

Pero, precisamente, si algo caracteriza al socialismo es la búsqueda de la prosperidad común y de la desaparición de la polarización de la sociedad entre ricos y pobres. Y esto exige una continua revisión de la estructura de la propiedad, de modo que las clases sociales no se enquisten sino que tiendan a desaparecer y que los beneficios del desarrollo se distribuyan a todo el pueblo.

En este sentido, hablar de la “inevitabilidad del mercado” es no decir nada. ¿Acaso la inevitabilidad de los mercados implica la del capitalismo? Lo que no se atreven a decir esos valedores del “mercado” es que ellos lo que propugnan es el mantenimiento a cualquier precio de un mercado regulado para las grandes corporaciones capitalistas y controlado por éstas. Los mercados pueden cambiar mucho. Pueden ser revolucionados y reconstruidos por medio de la expropiación y la redistribución de la propiedad.

El verdadero problema es si el capital es inevitable o no lo es: el capital es inevitable mientras exista escasez y baja productividad del trabajo. Pero incluso si la circulación del capital es necesaria, el capitalismo como sistema político no es inevitable porque, una vez que comprendamos la determinación histórica del capital y su necesidad objetiva, la propiedad capitalista puede ser relativizada y reducida, sometida y dirigida por las fuerzas socialistas en el sentido que mejor convenga a los pueblos.

En un país desarrollado, el socialismo significa la superación del Estado y la ruptura de las relaciones especiales entre el Estado y los intereses empresariales de cualquier tamaño, abriendo espacio a nuevos sectores de producción de capital y nuevos sectores socialistas y a nuevas instancias de la sociedad civil. El socialismo debe estar dispuesto a transformar la estructura de la propiedad, a revolucionar la forma de combinación de empresas privadas y estatales, y no centrarse exclusivamente en la propiedad estatal, ni creer que la propiedad estatal debe implicar exclusivamente la gestión estatal.

La incomprensión de algo tan fundamental sirve para entender por qué ciertas economías socialistas perdieron finalmente en la competencia con las economías capitalistas y por qué no crearon una mayor productividad del trabajo. Si el socialismo “planificado y sin mercado” fue incapaz de superar a los países capitalistas, entonces, o el socialismo estaba fuera de lugar (conclusión a la que llegan muchas personas desilusionadas), o se trataba de un tipo de socialismo erróneo.

Por esta razón la planificación no debe ser asociada irreversiblemente al socialismo, siendo necesario juzgar a una y a otro separadamente. La irrelevancia del socialismo es impensable, mientras que la de una economía planificada puede entenderse. Si uno elige unir ambos conceptos indisolublemente, se arriesga a descartar el socialismo por la insólita razón de que ha fracasado en algunos países donde un determinado sistema de planificación centralizada fue incapaz de desarrollar completamente la economía.

Como explica Marx, “sin esto [un alto grado de desarrollo de las fuerzas productivas]: (1) el comunismo sólo puede existir como un evento local; (2) las fuerzas del intercambio mismo no pueden haber llegado a convertirse en fuerzas universales y, por lo mismo, no pueden ser fuerzas intolerables: seguirían siendo condiciones domésticas rodeadas de superstición; y (3) cualquier extensión del intercambio aboliría el comunismo local” [1]. Justamente lo que ha pasado.

[1] Karl Marx y Friedrich Engels. La ideología alemana.

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Teodoro Santana


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miércoles, 26 de junio de 2013

Acusan al Gobierno de Peña Nieto de usar spyware contra periodistas y activistas sociales




Varias organizaciones de México han acusado al Gobierno de la nación de usar el spyware FinFisher para realizar tareas de seguimiento sobre ciudadanos, especialmente entre periodistas y activistas. PRISM es uno de los casos de espionaje más graves que se conocen; un programa de la Agencia de Seguridad de Estados Unidos en el que se habría estado accediendo a los datos almacenados en los servidores de Apple, Google o Facebook. Por mucho que se intente justificar que este programa ha permitido salvar vidas, la indefensión a la que se ha sometido a los usuarios no creo que se pueda compensar y, desgraciadamente, Estados Unidos no es el único país que recurre a este tipo de técnicas y, por ejemplo, el uso de spyware se ha convertido en práctica habitual a la que recurren algunos gobiernos y alguno que otro como España también se plantea recurrir. Varias organizaciones activistas de México han denunciado el uso de spyware contra ciudadanos del país y han puesto una denuncia ante el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos acusando al Gobierno del uso de spyware contra periodistas y activistas.
Según la denuncia interpuesta por Propuesta Cívica, Al Consumidor y Contingente MX ante el IFAI, se solicita al Gobierno de México la apertura de una investigación que aclare si, realmente, se ha estado utilizando software de spyware contra los ciudadanos (concretamente si se ha usado para espiar activistas y periodistas).
¿Y en qué se basan para formular esta denuncia? ¿Se han encontrado pruebas que avalen el uso de spyware contra periodistas y activistas? Según afirma la petición realizada al IFAI, se habrían encontrado trazas de conexiones que apuntan al uso de FinFisher, un software de spyware de carácter comercial realizado por Gamma International y que se ofrece para controlar de manera remota equipos que se infectarían con acciones tan simples como, por ejemplo, hacer clic en un enlace (y, para complicar las cosas, un antivirus no es capaz de detectar la ejecución de este proceso). Quizás pueda parecer paranoia pero FinFisher se está utilizando en alrededor de 36 países durante los dos últimos años y el mayor ISP de Indonesia, por ejemplo, lo usa con sus usuarios.
En el caso de México se habrían encontrado pruebas en los ISPs IUSACELL, UNINET y también en Telmex; unas pruebas que habrían sido recopiladas por el Citizen Lab de la Universidad de Toronto donde también se han encontrado pruebas de uso en otros países del mundo.
Como nos podemos imaginar, de ser ciertas estas trazas que se han encontrado, el uso de spyware para espiar a los ciudadanos puede llegar a sobrepasar los límites de la Ley de Protección de Datos de México si no se tuvieron en cuenta los procedimientos habilitados por la Ley en material de acceso a datos por parte del Gobierno.
¿Y qué podría ocurrir si la denuncia se admite a trámite? Si se admitiese la denuncia y, además, ésta resultase ser cierta; el IFAI tiene capacidad para imponer sanciones administrativas e, incluso, procesar a los infractores si hubiese un delito. Sin embargo, esto puede ser poco probable si tenemos en cuenta que, en los últimos años, el Gobierno ha abusado del uso de programas de vigilancia alegando siempre que son necesarias para paliar los problemas de seguridad y para luchar contra los cárteles de la droga; por tanto, en este contexto los gobernantes pueden llegar a abusar de sus propios poderes y del propio sistema y acaben vulnerando derechos más allá de las “investigaciones delictivas” que usaron como justificación para plantear este tipo de medidas.
Fuente original: https://gcmx.wordpress.com/2013/06/24/acusan-al-gobierno-de-pena-nieto-de-usar-spyware-contra-periodistas-y-activistas-sociales/

Entrevista al sociólogo Edgardo Lander "En América Latina no estamos partiendo del cero en la lucha por los comunes"


Pillku.com


Edgardo Lander es autor de varios libros y fue uno de los organizadores principales del Foro Social Mundial de 2006, que se llevó a cabo en Caracas. Es un importante referente académico de las luchas sociales del continente y está participando, desde la ruptura con el eurocentrismo, en el debate de los comunes. En esta entrevista, presentamos su visión anclada en lo histórico y lo geográfico de América Latina.
Edgardo, cuéntanos cómo te has sumado al debate de los commons
Edgardo Lander: Pensando con colegas y activistas europeos hace algún tiempo, era notoria la experiencia latinoamericana en particular, sobre todo la experiencia del mundo andino, pero no sólo andino -porque también tiene que ver con la experiencia zapatista y muchas otras experiencias amazónicas, etc., de la importancia que podíamos ver en estas experiencias de América Latina. Me refiero a la experiencia de la memoria latinoamericana, de la comunidad y la historia, de poder pensar en algo diferente al capitalismo, no sólo como propuesta teórica de futuro, de utopía, sino como experiencia vivida.
O sea, que uno puede encontrar que hay como un sentido cercano de que es posible vivir de otra manera más allá capitalismo, no como una teoría, no como un discurso, sino como una memoria, como una experiencia, como algo a lo que se puede de alguna manera recuperar. No recuperarla de una forma nostálgica de regresar al pasado, sino desde la constatación que no es teoría el hecho de que se puede pensar y vivir de otra manera distinta al capitalismo.
No es teoría pensar que la relación con el entorno, con la llamada naturaleza, o madre tierra, o la pachamama, pueda pensarse en una forma no mercantil. Porque estas formas de pensar la relación con el entorno desde una óptica diferente a la de mercantilización, está en la experiencia de la gente, o en los cuentos de los abuelos, o en la organización de la comunidad.
Entonces, hablando con colegas europeos, una cosa que aparecía muy clara era la ausencia, en el caso de Europa o de los Estados Unidos, de algo equivalente para pensar algo diferente al capitalismo en ausencia de memoria, en ausencia de experiencias, en ausencia de comunidad, y en ese sentido, la construcción de una mirada no capitalista tenía que pasar por un proceso de… construcción teórico conceptual…
Semántica…
Edgardo: Semántica, pero como voluntaria, como disposición política de construir una opción.
Entonces una de las cosas que me parece muy rica de este proceso que se ha venido reuniendo, digamos construyendo como concepción y como discurso, como búsqueda en los últimos tiempos, es ver que en realidad están usando los commons, la lucha contra el enclosure, sobre todo en el ejemplo clásico del Reino Unido y la Revolución Industrial, hace una referencia a una cosa muy importante.
Hace una referencia a que en la historia europea también había otras formas de relacionarse con el entorno, había otras formas de entender la propiedad, había otras formas de manejar en sentido compartido la preservación del entorno como condición de vida colectiva. Y efectivamente, hubo una resistencia histórica muy fuerte, que se repite en muchas partes de Europa e inclusive durante siglos, pero en particular durante siglos XVIII y XIX .
En ese sentido la experiencia del encerramiento, del enclosure, de la apropiación, etc., en América Latina la estamos viviendo como contemporaneidad, porque está ocurriendo día a día. Aquí no se está viviendo solo como presente, sino que hay una historia.
Entonces la recuperación de esa historia para reconceptualizarla, repensarla e incorporarla por nuevos retos como el tema general del conocimiento y del software libre y todas las cosas que tienen que ver con esas dimensiones que tienen una presencia tan importante, sobre todo en movimientos jóvenes ligados a estos asuntos tecnológicos, me parece una cosa muy valiosa. Y permite entonces diálogos interregionales desde diferentes historias y desde diferentes formas de entender la relación con el entorno y esta cosa de como pensar en alternativas.
Obviamente, hay un asunto que es absolutamente crítico, que es la medida en la cual el imaginario de la transformación socialista apuntó tan claramente a que la respuesta estaba en el Estado y que el Estado era el que garantizaba el bienestar colectivo; el Estado garantizaba la igualdad.
Vimos lo que fue la experiencia del socialismo realmente existente, digamos para Alemania la experiencia de la RDA es una cosa muy fuerte y con una memoria ya tangible inmediata. Entonces también esa búsqueda de algo diferente a una lógica mercantil y a una lógica estatista abre una brecha de repensar, de no quedarse entrampado en un pensamiento binario entre Estado y mercado como las únicas soluciones de pensar la vida.
Te refieres a estas dicotomías entre Estado y sociedad…
Edgardo: Claro, está todo montado sobre una lógica binaria que forma parte de la modernidad, fundamentalmente una modernidad eurocentrada. Entonces creo que hay elementos de construcción en común.
Ahora, por otra parte, sí me parece que hay que tener cierta cautela en el sentido de no pensar que el discurso de los comunes, de los commons, no sea la nueva panacea que va a dar cuenta de todo.
La diversidad de experiencias, sobre todo locales, de reivindicación de commons y autorganización y otra forma de ver los llamados bienes comunes, a mi me parece de una riqueza extraordinaria y una de las cosas que podemos ver acá en este evento es precisamente cómo, desde un lugar, desde otro lugar, desde diferentes experiencias, hay capacidad de confluencia conceptual y de prácticas que aparentemente no tienen nada que ver pero que terminan encontrando puntos de encuentro, puntos de diálogo.
Sin embargo, me parece que hay por lo menos en la producción que yo he leído y en particular en vistas de esta Conferencia, una especie de ausencia estructural de las dimensiones de la geopolítica, de las dimensiones de las relaciones de poder global, de las formas de cómo la división internacional del trabajo hoy están impactando de una determinada manera sobre todo a los territorios del Sur. La dimensión militar de esta apropiación, de este asalto, y un tema de la geopolítica y de la crisis ambiental que tiene que ver con el tiempo.
Nosotros tenemos con necesidad y urgencia a corto plazo esta maquinaria desbocada de destrucción, porque están destruyendo las condiciones que hacen posible la vida en el planeta tierra. Por eso los tiempos de la construcción desde abajo, de la construcción local, de la construcción de comunidad, la lógica de los tiempos zapatistas digamos, es una dimensión.
Pero esa dimensión no basta para confrontar los problemas del mundo hoy, porque tenemos que detener la maquinaria de destrucción. Porque si no, nos van a destruir antes de que esta cosa que se está construyendo en otra dimensión tenga posibilidad de caminar y de plantarse.
Por eso, cuando escucho discursos que hablan la prefiguración de la otra sociedad en el interior de los intersticios del capitalismo, como fue la transición del feudalismo al capitalismo, a mi me parece que eso está desubicado históricamente, porque no están dadas las condiciones para eso porque el tiempo no está disponible infinitamente.
El tiempo es corto. Porque la velocidad de la destrucción es muy acelerada. Entonces si no logramos detener esa maquinaria, y eso requiere un tipo de acción política, implica un tipo de Estado y de relación con el Estado, que es muy complejo.
Claro que uno se siente mejor si está hablando de las cosas que está compartiendo, y de las construcciones que están pasando. Y todo eso a mí me parece muy bueno, pero la dimensión geopolítica de esto y el papel de los Estados en esto, agrega una capa de complejidades mayores, que a mí me parece que ha estado ausente.
Lo que dices va de encuentro con una preocupación que tengo, que se refiere a qué tanto el debate sobre los commons, una vez que surge en el contexto de las experiencias europeas, no puede convertirse en otra forma de colonización teórica, tanto para la academia como para los movimientos sociales. ¿De qué manera, entonces, podemos apropiarnos de ese debate, y cómo evitar que el debate sobre los commons no se vuelva un nuevo pensamiento eurocéntrico?
Edgardo: Yo estoy totalmente de acuerdo con esta preocupación. Creo que no es inevitable, pero estoy totalmente de acuerdo con la preocupación y lo diría por varios motivos.
En primer lugar, porque en América Latina, a lo que me refería antes, a la posibilidad de tener una memoria, pensar en la posibilidad de vivir una forma no capitalista, no mercantil, no individualista, no hay que inventarla: existe y tiene vigor y forma parte de la lucha social del continente en diferentes latitudes, fundamentalmente en el mundo indígena campesino, pero también en las ciudades que no son campesinas o indígenas. En América Latina, tenemos esta memoria.
Entonces me parece que puede ser extraordinariamente útil el diálogo desde diferentes historias y desde diferentes formas, vivencias. Pero si se busca que la noción de los commons sea la explicación universal, entonces yo creo que ahí sí se llega a potenciar distorsiones de eurocentrismo y de colonialismo intelectual y político que puede tener severas consecuencias.
Porque entonces parece como más válido esta noción de commons que está construida por un lugar otro, que la propia experiencia local. O sea, en América Latina en todas estas últimas décadas, sobre todo en las últimas dos o tres décadas, la noción de defensa de territorio se ha convertido en una cosa muy vigorosa.
Yo no creo que se pueda sustituir la noción de defensa de territorio con todo lo que implica, por la noción de commons. La noción de territorio en América Latina significa la condición de materialidad, de reproducción de la vida, pero también es una forma de relación con el entorno que implica formas de conocimiento, que implica nociones de lo sagrado, que tiene una complejidad que va más allá de la noción de los commons.
Y también es un espacio político de lucha y de resistencia. Entonces yo creo que uno puede establecer diálogos sobre qué experiencia es esta, qué experiencia es aquella, de modo que puedan aprender unos de otros. Entonces, decir ahora “esto es commons” no me parece que dé cuenta de esa complejidad. Y no me parece útil, me parece inclusive riesgoso.
¿Cuáles serían, entonces, los retos, desde América Latina, en este debate de los commons, que pretende configurarse como una iniciativa paradigmática frente a la hegemonía capitalista?
Edgardo: Quizás en el terreno de las nuevas tecnologías y del software libre y de Creative Commons. Como es una cosa nueva, creo que hay mayores posibilidades de aprender e incorporar y enriquecernos. Pero tampoco pensando que esta es una cosa que parte de cero, pues también tenemos el debate en América Latina sobre los diálogos de saberes, sobre el cuestionamiento de un patrón de conocimiento académico, sobre el conocimiento de los pueblos.
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* Edgardo Lander es Sociólogo, profesor titular de la Universidad Central de Venezuela e investigador asociado del Transnational Institute. Graduado en Harvard, docente-investigador en el Departamento de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Sociología, profesor en el Doctorado en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales.
Fuente: http://pillku.com/article/en-america-latina-no-estamos-partiendo-del-cero-en/

Estado paranoico

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-06-2013




Uno no querría describirlo así porque suena desorbitado, pero ahí están las pruebas: entre las administraciones de George W. Bush y las de Barack Obama, Estados Unidos se ha vuelto el gobierno más paranoico del mundo y hoy lo es mucho más que en los tiempos del macartismo y de la guerra fría, cuando poseía, al menos, argumentos verosímiles –aunque no necesariamente verdaderos– para mantener a millones de personas, estadunidenses o no, bajo un régimen de vigilancia estrecha y secreta: en aquellos tiempos la confrontación entre las superpotencias tenía entre sus perspectivas la del cataclismo nuclear o destrucción mutua asegurada (MAD, por sus siglas en inglés) y era propagandísticamente fácil dividir al mundo en buenos y malos. Ese telón de fondo dio a Washington pretextos para espiar y hostigar a individuos tan ajenos a una bomba atómica como Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, por ejemplo.

En los años 90 del siglo pasado tuvieron lugar dos fenómenos que habrían debido reorientar en forma radical la política exterior y la estrategia de seguridad estadunidenses: la desaparición del bloque soviético y el inicio de la masificación de Internet. El primero hacía obsoleta tanto la fuerza armada como la enorme infraestructura mundial de vigilancia y espionaje montada por Washington y la segunda conllevaba dos reglas de signo contrapuesto: si por un lado la proliferación de nodos de Internet facilitaba la tarea de espiar a los usuarios, por otro colocaba en un nivel de gran vulnerabilidad una gran cantidad de secretos de Estado, toda vez que éstos, de una forma u otra, irían a parar a contenedores (servidores) conectados a la red mundial.

Pero, en vez de redimensionar a la baja sus fuerzas ofensivas y de vigilancia, la Casa Blanca, entonces a cargo de George Bush padre, optó por proyectar a Estados Unidos como superpotencia única, autoerigida en promotora de un nuevo orden mundial de matriz neoliberal. Esta decisión se tradujo, en el ámbito del espionaje electrónico, en la reorientación de los sistemas de inteligencia de señales (Signint) hasta entonces usados para espiar a la URSS y sus aliados, cuyo conjunto se conoce popularmente como Echelon. Operado por los integrantes del Acuerdo Ukusa (EU, Inglaterra, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), actualmente es empleado para monitorear señales satelitales, telefónicas, celulares y de microondas, lo que pone a sus operadores en posibilidad de espiar el contenido de toda suerte de mensajes. En diversas ocasiones se ha señalado que Echelon es usado por sus socios como mecanismo de espionaje industrial y comercial que ha sido aplicado contra la Unión Europea. Ya en 2001 un informe del Parlamento Europeo recomendaba a ciudadanos y corporaciones del viejo continente que usaran sistemas de encriptación en sus telecomunicaciones, a fin de evadir la vigilancia ilegal por medio de Echelon (http://goo.gl/BVwRn).

En el ámbito interno, la FBI instaló en 1997 un software conocido como Carnivore (DCS1000) para monitorear los intercambios de correo electrónico en territorio estadunidense. Tres años más tarde la Electronic Frontier Foundation presentó un documento al Congreso, en el que señalaba los peligros del sistema y la respuesta de la FBI fue que no había motivos de preocupación, porque el programa permitía a las autoridades distinguir entre las comunicaciones que pueden ser legalmente interceptadas de las que no. Durante el gobierno de George W. Bush, Carnivore fue remplazado por NarusInsight, software desarrollado por una subsidiaria de Boeing de origen israelí.

Los programas de espionaje masivo dados a conocer el mes pasado por Edward Snowden se refieren a llamadas telefónicas dentro y fuera del territorio estadunidense (Verizon, Sprint y At&t), así como la intromisión mundial en correos electrónicos, chats, videos, fotos, videoconferencias y transferencias de archivos, e involucra a las compañías Microsoft, Yahoo, Google, Facebook, Paltalk, Youtube, Skype, Aol y Apple. De acuerdo con lo revelado por Snowden, el gobierno de Washington ha espiado por igual a estadistas, universidades, empresas y ciudadanos privados de un sinnúmero de países.

Uno de los problemas obvios de esa red de espionaje es que su operación requiere de grandes cantidades de personas. Hoy, casi 5 millones de personas –tanto empleados públicos como personal de empresas contratistas– tienen acceso a información confidencial y secreta del gobierno de Washington, en tanto que un millón 400 mil empleados gubernamentales tienen acceso a información clasificada como ultrasecreta. La debilidad estructural del sistema es evidente.

En cuanto a su debilidad política y moral, nada la ilustra mejor que el hecho de que el gobierno de Obama haya presentado contra Snowden cargos por... espionaje.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/06/25/opinion/026a1mun