Mostrando entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ecuador. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de diciembre de 2013

Ecuador pone rumbo a la economía del bien común



Diario Turing


Flok SocietyLa ley de patentes será derogada."Los neoliberales impulsaban los paraísos fiscales. Nosotros, como socialistas del siglo XXI, vamos a impulsar los paraísos del conocimiento, el conocimiento como bien público y de libre acceso". La frase de Rafael Correa, presidente de Ecuador, pronunciada en directo en la provincia ecuatoriana de El Oro, es más que un eslogan redondo. Resume a la perfección el cambio de rumbo económico, político y social en el que se encuentra inmerso Ecuador. Desde el año 2008, el concepto del buen vivir (del quechua sumak kawsay), que anhela un equilibrio con la naturaleza, está incorporado a la Constitución de Ecuador. Desde el mismo año, el Gobierno Ecuador apostó por el software libre y las licencias abiertas. Sin embargo, el verdadero flechazo del conocimiento ancestral e indígena y el software y la cultura libres está produciéndose en los últimos meses. El proyecto, llamado FLOK Society es el buque insignia de este cambio de piel. Y su lema habla por sí solo: "Diseñando un cambio de matriz productiva hacia la sociedad del conocimiento libre, común y abierto".
¿Qué significa "conocimiento libre, común y abierto"? ¿Es posible dejar atrás el capitalismo competitivo y adentrarse en una economía colaborativa orientada al bien común? ¿Qué pretende exactamente el FLOK? Algunas frases de la Carta Abierta a los Trabajadores del Procomún del Mundo, recientemente lanzada por el equipo de investigación del FLOK, pueden insinuar parte de las respuestas: "Imagina una sociedad que está conectada al procomún del conocimiento abierto, basada en conocimiento, código y diseño libres y abiertos, que pueden ser utilizados por todas y todos los ciudadanos (...) Imagina una economía ética y sostenible que se basa en la creación de una riqueza común cooperativa basada en la reciprocidad, el mutualismo, la producción entre pares.
Lo cierto es que mientras Julian Assange, fundador de Wikileaks, se encuentra refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, el Gobierno de Correa está moviendo fichas. Por un lado, como apuntaba Buzz Feed en un artículo reciente, Ecuador pretende convertirse en el paraíso de las libertades mundiales de Internet. Por otro, como afirmó en una entrevista en El Comercio René Ramírez, Secretario Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, Ecuador pretende, "democratizar el acceso al conocimiento". Para ello, Ecuador derogará la actual ley de propiedad intelectual. Y, en claro enfrentamiento a la lógica de las patentes privadas, el país apostará por la "economía social del conocimiento" basada en la colaboración, lo compartido y las licencias libres. Para ello, será cocinado en red un nuevo Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento, con la ayuda de especialistas de todo el mundo. El secreatario René lo acaba de anunciar a golpe de tweet:
Flujo del proceso de investigación del FLOK Flujo del proceso de investigación del FLOK

Un Código Orgánico jurídico cocinado en una wiki. La neutralidad de la red como horizonte. Guerra a las patentes. Abandono del extractivismo petrolero. Conocimiento libre. La colaboración como nuevo patrón de la economía. El copyleft como nueva brújula compartida. ¿Los objetivos del FLOK Society son reales o todavía una utopía lejana? Para que el paradigma del "buen vivir sea una realidad cercana, el FLOK Society cuenta con un equipo internacional de investigadores del más alto nivel. Michel Bauwens, director de la P2P Foundation, está coordinando el equipo de investigación que cuenta con las líneas Mejoramiento de las capacidades humanas (a cargo de Paul Bouchard), Cambiando la Matriz Productiva (George Dafermos), Marcos Legales e Innovaciones Institucionales (John Restakis), Infraestructuras Técnicas Abiertas (Jenny Torres) yProcomunes Físicos (Janice Figueiredo).
Michel Bauwens da algunos detalles concretos de la investigación: "Este grupo está planeando pasar los próximos meses investigando, por ejemplo, cómo hacer viable una biblioteca abierta para los colegios del país que substituya el sistema de caros libros de texto privados. También se plantea una comunidad de diseño abierto para máquinas de pequeños agricultores". Por su parte, José Luis Vivero Pol, de la universidad belga de Lovaine, que está trabajando la línea de 'comida abierta' del FLOK, asegura que "la idea es plantear una manera de producir, distribuir y consumir alimentos diferente del modelo consumista, extractivista, injusto y sostenible que tenemos". Para ello, matiza José Luis, "el conocimiento ha de ser abierto, la cooperación un valor anhadido y la ética ha de volver a ser la luz que nos guie".
¿Qué repercusión tendrá el FLOK en el resto del mundo? ¿Conseguirá el país andino impulsar un cambio de rumbo en la economía planetaria? ¿Puede convertirse Ecuador en el epicentro de un nuevo mundo basado en la transparencia? La prudencia reina entre las personas implicadas en el FLOK entrevistadas por eldiario.es. "No puedo decir que Ecuador sea el epicentro, creo que estamos apoyando a la convergencia de experiencias y acciones que el mundo necesita", afirma Rubén Zavala, desde la Coordinación Red Infodesarrollo. El hacktivista Daniel Vázquez reconoce, con cautela, el potencial del proyecto FLOK Society: "Liberar espacios de conocimiento compartido, pensar nuevas formas de entender los derechos de autor y aplicar legislaciones innovadoras genera algo similar a un oasis en la red en un mundo donde se pretende crear escasez o sed artificial".ElLibro Blanco del Software Libre de Ecuador, que pretende ser el ADN de las futura leyes, es buena prueba del nuevo marco que se está abriendo en el país andino.
De momento, la experiencia FLOK ha llamado la atención de los especialistas internacionales del procomún, el software libre y el conocimiento abierto. Por las listas de correos o encuentros físicos del FLOK dialogan personas como el escritor ciberpunk Bruce Sterling, David Bollier y Silke Helfrich (Commons Strategies Group), Richard Stallman (icono del software libre), Jacob Appelbaum (portavoz oficial del site Wikileaks), el filósofo Xabier Barandiarán o el sociólogo Antonio LaFuente, entre un larguísimo etcétera. Al mismo tiempo, como apunta la investigadora brasileña del proyecto, Janice Figuereido, se está intentando implicar a todo Ecuador, "Gobiernos, ONG´s, academia, campesinos, hackers, indígenas y la sociedad civil en general". De lo local a lo global (o viceversa), el Ecuador 'glocal' está en marcha.
A pesar del buen recibimiento internacional del proyecto FLOK Society, se han lanzado críticas níticas contra algunas contradicciones del Gobierno Correa. El cierre del Instituto Pachamana, lapolémica ley de prensa, el proyecto de ley de Internet (que limitaría el acceso a la misma) y el actual extractivismo de petróleo en la región de Yasuní son las principales contradicciones del Gobierno de Ecuador.
En el primer semestre de 2014, el FLOK Society celebrará un mega encuentro de los principales protagonistas mundiales del conocimiento libre. Un encuentro, todavía sin fecha definitiva, que puede despejar dudas y acabar con las contradicciones. Un encuentro que puede transformar el Código Orgánico de Economía Social del Conocimiento en la nueva piedra angular del nuevo mundo poscapitalista.
Fuente: http://www.eldiario.es/turing/Ecuador-Rafael_Correa-FLOK_Society-buen_vivir-sumak_kawsay-procomun-p2p-copyleft-patentes_0_209279080.html


martes, 3 de diciembre de 2013

Ecuador y la "mano sucia" de Chevron



Le Monde Diplomatique


Durante su reciente visita oficial a Francia, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, se reunió en París con un grupo de intelectuales para exponerles una de las preocupaciones de su país: el conflicto que opone varias comunidades indígenas de la Amazonia ecuatoriana a la empresa petrolera estadounidense Chevron, acusada de destrucción medioambiental y de daños a la salud de miles de personas. A escala internacional, este conflicto ecológico ha adquirido un carácter muy emblemático.

Ecuador –primer país del mundo en reconocer, en su Constitución, los inalienables derechos de la naturaleza, convirtiendo a esta en sujeto de derecho–, se enfrenta a una multinacional petrolera, la Chevron Corporation, que es la segunda más importante de Estados Unidos y la sexta del mundo, denunciada por múltiples casos de contaminación medioambiental en diversos lugares del planeta.

“Todo empezó en 1964 –nos explica Rafael Correa–, cuando la empresa estadounidense Texaco [adquirida en 2001 por Chevron] inició su explotación petrolera en una amplia zona de la Amazonia ecuatoriana. Esa actividad duró hasta 1992. Al año siguiente, 1993, las comunidades amazónicas de la provincia de Sucumbíos presentaron, en Estados Unidos, una demanda contra la petrolera Texaco por contaminación medioambiental y atentado a la salud de los habitantes. O sea, debe quedar claro que no es el Estado ecuatoriano quien lleva a los tribunales a Texaco-Chevron, sino un grupo de ciudadanos víctimas de un crimen medioambiental. Chevron heredó esa demanda cuando compró y absorbió Texaco en 2001. Poco después, a petición de la propia empresa, el caso –que los tribunales de Estados Unidos se negaron a juzgar– fue trasladado a una corte de Ecuador.”

“Hay que añadir –precisa el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, presente también en esa reunión parisina junto al presidente Correa– que Texaco, antes de retirarse definitivamente de Ecuador en 1992, dijo haber ‘limpiado’ los dos millones de hectáreas de selva virgen en los que operó. Lo cual no solo es inverosímil sino falso. Porque todos esos terrenos, como cualquier testigo puede comprobar, se hallan totalmente degradados, con decenas de abominables vertederos de alquitrán que han contaminado ríos y acuíferos. El agua, en toda esa región, es ahora no apta para el consumo. Y se ha multiplicado el número de cánceres entre la población. En toda esa selva, la excepcional biodiversidad ha sido sencillamente asesinada.”

“Y lo peor –añade Rafael Correa– es que el Gobierno ecuatoriano de la época le firmó a Texaco, en 1998, un ‘acto de finiquito’ en el que reconocía que la empresa estadounidense lo había dejado ‘todo limpio’, y la exoneraba de cualquier responsabilidad sobre consecuencias futuras de sus desmanes petroleros. Esto es muy importante. Ese ‘acto de finiquito’ le da un argumento enorme a Texaco-Chevron. En caso de demanda contra ella, la empresa puede decir –¡y con todo cinismo, lo dice!–: ‘Yo lo entregué todo limpio. Así me lo reconoció oficialmente el Estado ecuatoriano. En consecuencia: cualquier condena contra mí debe ser asumida por el Estado de Ecuador porque él es responsable de lo que ocurrió en esos terrenos después de mi partida...’

Hay que saber –sigue exponiendo el presidente Correa– que la Corte Provincial de Sucumbíos, en enero de 2012, condenó a Chevron a pagar una indemnización de 9.500 millones de dólares por haber causado uno de los ‘mayores desastres medioambientales del mundo’ entre 1964 y 1990. Una suma que se duplicaría –¡y alcanzaría los 19.000 millones de dólares!– en caso de que la empresa no presentase excusas a los damnificados en las semanas siguientes a la sentencia. Pero Chevron, para desprestigiar esa decisión judicial y evadir su responsabilidad, alegó que, en ese juicio, los abogados de los demandantes habían falsificado los datos y presionado a los peritos científicos para encontrar contaminación donde no la había. Y presentó un recurso de casación ante la Corte Nacional de Justicia (1).” “Ante esa situación –prosigue ahora el canciller Ricardo Patiño– Chevron decidió ampararse en el Tratado de protección recíproca de inversiones firmado entre Ecuador y Estados Unidos, y que entró en vigor en 1997. Pero este tratado, en nuestra opinión, no concierne a este caso, pues la demanda de las comunidades indígenas contra Chevron es de 1992, y el tratado, establecido en fecha posterior, 1997, no contempla aplicación retroactiva.”

“Con ese argumento –nos explica el presidente Rafael Correa– Chevron acudió a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, la cual nombró, como es habitual en estos casos, un Tribunal específico para este asunto. Este Tribunal está compuesto por tres jueces, designados (y pagados) por las partes en litigio; uno por la empresa, otro por el país y el tercero por estos dos jueces anteriores. Aquí también el poder judicial ecuatoriano cometió un error, porque designó a uno de los jueces, con lo cual implícitamente dio la impresión de que Ecuador aceptaba ese Tribunal de arbitraje. Cuando, en realidad, nuestro Gobierno rechaza ese Tribunal, no lo considera competente.”

“El caso es que ese Tribunal –agrega el canciller Ricardo Patiño– concluyó, en 2012, que Ecuador ‘incumple leyes internacionales al no tratar de impedir’ la ejecución de un fallo contra Chevron que obliga a esta empresa a pagar miles de millones de dólares a varias comunidades indígenas por la contaminación de la Amazonia. El Tribunal insiste en que ambas partes –el Estado de Ecuador y Chevron– habían alcanzado previamente un acuerdo, mediante un ‘acto de finiquito’, que exoneraba a Texaco-Chevron de responsabilidades medioambientales futuras.

El Tribunal de arbitraje también alega que Ecuador ha violado el Tratado bilateral de inversiones entre Quito y Washington, según el cual Ecuador debe ‘tomar todas las medidas a su alcance para suspender o hacer que se suspenda la ejecución o el reconocimiento dentro o fuera de Ecuador de cualquier sentencia contra una firma estadounidense’.

En resoluciones anteriores, ese Tribunal ya había advertido, además, de que ‘cualquier pérdida surgida de la ejecución de la sentencia de la Corte de Sucumbíos sería una pérdida por la que el Estado ecuatoriano sería responsable ante Chevron, bajo el derecho internacional’.”

El presidente Rafael Correa retoma entonces la palabra para explicar que “las decisiones del Tribunal de arbitraje de La Haya han sido rechazadas por nuestro Gobierno. Primero, porque Ecuador, como Estado, no está implicado, repito, en esta querella. Defendemos los derechos de las comunidades indígenas afectadas por la contaminación y víctimas de los desmanes de una multinacional petrolera. Pero no somos parte en el pleito. Y por respeto al principio democrático de la separación de poderes, no queremos inmiscuirnos en asuntos de la rama judicial.

Sin embargo, por otra parte, observamos que, en el marco actual del despojo de la soberanía de los Estados, los tribunales de arbitraje tienen cada día más poder. Cada vez más, los tribunales de arbitraje están fallando a favor de las corporaciones multinacionales. Y si no acatamos el fallo del Tribunal de arbitraje (que aún no es definitivo), Ecuador podría quedar aislado comercial y políticamente.

Todo esto es triplemente escandaloso, porque si la decisión del Tribunal de arbitraje se aplicase, Ecuador estaría violando su propia Constitución pues significaría que nuestro Gobierno estaría interfiriendo con el Poder Judicial. Chevron no solo quedaría exonerada de pagar por la limpieza de la selva y la reparación a las comunidades afectadas, sino que podría demandar pagos al pueblo ecuatoriano por el costo legal del litigio...

Nosotros consideramos que este caso no es jurídico, sino político: contra nuestro gobierno –concluye el presidente Rafael Correa–. Por eso apelamos a la solidaridad internacional. En todas partes se están constituyendo Comités de apoyo a nuestra Revolución Ciudadana. E invitamos a todos nuestros amigos y amigas, de Europa y del mundo, a expresar igualmente su rechazo a la prepotencia de aquellas empresas multinacionales que destrozan el medio ambiente y quieren luego lavarse las manos. La ‘mano sucia’ de Chevron no debe quedar impune.”
Nota:
(1) El pasado 12 de noviembre, esa Corte Nacional de Justicia de Ecuador emitió un fallo en el que confirmó la condena de la petrolera estadounidense Chevron a pagar 9.500 millones de dólares “por contaminación ambiental en la Amazonia ecuatoriana”.
Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=29b31be1-9930-457c-8f44-0304a1e1798d

viernes, 1 de noviembre de 2013

Entrevista a Rosana Alvarado, militante feminista y vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador "La Revolución Ciudadana es mucho más que un tema puntual”




Sus comienzos en la militancia, su participación en la Asamblea Constituyente y las diferencias que mantiene con el presidente Correa en torno a temas como el aborto y el matrimonio igualitario. Además su mirada sobre la nueva Ley Orgánica de Comunicación y la controversia en torno al proyecto Yasuní ITT.  Rosana Alvarado nació en 1977 en la provincia de Cuenca, Ecuador. Desde la militancia estudiantil y feminista se sumó al movimiento Alianza País, liderado por el actual presidente de Ecuador, Rafael Correa. Fue parte de la Asamblea Constituyente de 2008 que reformó la Carta Magna ecuatoriana y actualmente es vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador.
En esta primera parte de la entrevista exclusiva* que dio para Marcha, Alvarado hace un repaso por sus comienzos en la militancia y el proceso impulsado por el presidente Correa. También habla de su participación en la Asamblea Constituyente y de la actuación de Chevron en su país. Finalmente se explaya en sus posiciones respecto al aborto y el matrimonio igualitario, cuestiones en las que difiere con Correa y otros miembros de su movimiento.
- ¿Cómo y dónde comenzaste tu militancia política? ¿Qué fue lo que te motivó a incorporarte al movimiento Alianza PAÍS y a acompañar al presidente Rafael Correa?
-En el colegio y después en la universidad, participé activamente en la dirigencia estudiantil. Me mantuve cerca de organizaciones y movimientos sociales que cuestionaron e interpelaron la forma de gobierno que se implementaba en el Ecuador. En ese momento escuché a Rafael Correa que renunciaba a su cargo de ministro de Finanzas apenas 100 días después de haber sido designado. Correa, al renunciar, denunciaba la falta de compromiso de los gobiernos sucesivos con las causas soberanas y populares, impugnaba un modelo económico que era el causante de tanta pobreza y exclusión. Correa renunciaba al ministerio y renunciaba también al silencio: todo el Ecuador iba a escucharle y a reconocer en él a un outsider capaz de enfrentarse y ganarle al sistema.
Pude escuchar a Correa en sus informes y ser parte de las primeras reuniones que se hicieron en Cuenca, mi ciudad, para apoyarle. Después de su triunfo como presidente de la República, venía el cumplimiento de su principal propuesta de campaña: la realización de una Asamblea Constituyente de plenos poderes.
- Vos fuiste miembro de la Asamblea Constituyente que modificó la carta magna ecuatoriana y significó un punto de inflexión en la historia social y política del país. ¿Cuáles fueron para vos los principales cambios impulsados por la Revolución Ciudadana?
-Hasta antes de la Asamblea Constituyente, el Ecuador había estado sometido a políticas para beneficiar intereses de grupos de poder y de organismos internacionales. La Constituyente significó la recuperación del Estado, la recuperación de la Patria que había sido entregada, la vuelta de la soberanía, de la dignidad, de los derechos... Habíamos dicho "vamos a disputar todo con los enemigos del pueblo, vamos a refundar este país" y nos planteamos los ejes de nuestra Revolución: política, económica, social, ética y por la soberanía.
- Hace algunos meses circuló en las redes sociales un video de una de tus intervenciones en la Asamblea Nacional en la cual defendías el derecho al aborto y cuestionabas fuertemente a aquellos asambleístas que convocaban a legislar en nombre de su fe. ¿Cómo se está llevando adelante en Ecuador la lucha por los derechos de las mujeres y la igualdad de género? ¿Existe la posibilidad de avanzar en la conquista de derechos como la despenalización del aborto o el matrimonio igualitario?
--Soy una feminista convencida y siempre buscare más derechos en el camino a la igualdad real entre hombres y mujeres, pero al mismo tiempo soy incapaz de exigir la política del todo o nada. Este proceso político del Ecuador está transformando el país en favor de las inmensas mayorías y esa para mí es la razón de mi defensa y profunda adhesión a este gobierno.
Claro que quiero más derechos, más libertades para las mujeres, quiero que la historia, el Estado, la iglesia, la ley, le devuelvan a la mujer todo lo que le negaron cuando la veían como menos o como incapaz. Yo seguiré disputando esos derechos y esos espacios, a veces, en contra de tesis conservadoras que también están dentro de mi movimiento. La historia nos demuestra que las leyes son superadas por la realidad y eso es fundamental cuando se trata de sincerar los discursos políticos y sociales.
En la Asamblea Constituyente de Montecristi en el año 2008 el debate en torno al derecho a la vida y al aborto, no podía sacrificar todo lo que estaba en juego: la recuperación del Estado, las políticas económicas, la seguridad social universal, la soberanía alimentaria, energética y territorial, el Estado laico, los derechos colectivos o la transformación de la justicia. Para llegar a concretar todos esos temas estamos en la política y por eso hay que superar temas puntuales, sin sacrificarlos pero sin dejar que eso derive en la política del todo o nada. Espero que pronto llegue el día de la emancipación absoluta de las mujeres.
- Considerando que el presidente Correa ha declarado que él es un católico convencido y se opone al matrimonio entre personas del mismo género y al aborto ¿Cómo se da la pelea por estos derechos dentro del proceso de cambio? ¿Crees que es posible lograr en el corto plazo la sanción de leyes que avancen en este sentido?
-Esos temas: aborto, matrimonio igualitario, eutanasia son algunos temas sobre los cuales yo mantengo tesis contrarias al punto de vista del presidente Correa. No es fácil manejar el desacuerdo, pero es fundamental mantener la perspectiva del inmenso proyecto político que tenemos encima. Ahora mismo, se está dando un fuerte debate en torno a la aprobación del nuevo código penal en el Ecuador y no ha sido posible avanzar lo relacionado a la despenalización del aborto. Si esa fuera mi única bandera, estaría en el proyecto equivocado. La Revolución Ciudadana es más, mucho más que un tema puntual, por fuerte y significativo que resulte ese tema. Seguiré militando por esa causa y por todas las del feminismo, pero también reconoceré que no puede ser un sólo tema el que defina mi participación política y mi militancia más convencida.
- Argentina firmó hace algunos meses un acuerdo de explotación de hidrocarburos con la multinacional Chevron. El mismo se logró luego de que la Corte Suprema de Justicia anulara el embargo que pesaba sobre la petrolera por la demanda presentada en Ecuador ante la contaminación que esta empresa provocó en la Amazonia. Aunque varios movimientos sociales y organizaciones indígenas protestaron, el convenio se llevó a cabo ¿Qué consejo tenés para darle al pueblo argentino a partir del conocimiento que tienen en Ecuador respecto a las consecuencias ambientales que ha generado esta empresa?
-No vamos a callar la tragedia ocasionada por Chevron al Ecuador. No vamos a detenernos un sólo día denunciando "La mano sucia" de Chevron en el Ecuador y todas sus trampas y mañas en perjuicio del Estado ecuatoriano. No dejamos de mencionar el criterio que tenemos sobre Chevron y sus prácticas, pero al mismo tiempo, tenemos que ser conscientes de lo que enfrenta Argentina y las decisiones que en su soberanía pueda y deba tomar. Seguiremos denunciando a Chevron conscientes de todas las precauciones y previsiones que el gobierno argentino deba tomar en función de precautelar sus intereses.
Seguramente, encendimos una voz de alarma a nivel internacional para que todas las naciones tengan claro los riesgos y peligros de las empresas transnacionales para que a partir de lo sucedido en el Ecuador, exista mayor rigurosidad del estado frente a estas empresas y sus prácticas.
- Como asambleísta y vicepresidenta de la Asamblea Nacional ¿cuáles consideras que son las principales iniciativas legislativas que se deben llevar adelante en este nuevo mandato del presidente Correa?
-En un proceso político como el que se desarrolla en el Ecuador, hay que definir estratégicamente la etapa de transición. Para nosotros resultan fundamentales las leyes que nos permitan sustituir la matriz productiva del Ecuador para dar paso a otra economía y otro modelo económico. Pero también resultan fundamentales leyes que terminen con modelos de acumulación de poder (diferentes tipos de poder, económico, político, mediático) me refiero a la ley de control del poder del mercado, ley de comunicación, denuncia de Tratados Bilaterales de Inversión, que han sido mecanismos de presión y extorsión contra países como los nuestros, que se resuelven por la vía de la soberanía y autodeterminación.
- Como comunicadora social, ¿Qué balance haces de la lucha y finalmente aprobación de la Ley Orgánica de Comunicación?
-Era imposible creer que los medios podían ¡autorregularse! Imposible creer en su independencia y autonomía. Imposible creer que el interés de los medios empresariales de comunicación, era el ejercicio de los derechos y que sus preocupaciones estaban relacionadas con la libertad de expresión ¡No, qué ingenuidad hubiera sido creer en ese discurso!
En el Ecuador, como en todos los países son rarísimos los casos de periodismo comprometido con los intereses de las grandes mayorías. Los periodistas no sólo que están subordinados a sus medios, sino que esos medios están subordinados a grandes poderes económicos. Hoy, la Constitución del Ecuador prohíbe por ejemplo que los accionistas del sector financiero tengan acciones en otro sector diferente al financiero bancario: antes de esta necesaria prohibición, los más grandes especuladores que eran los bancos, utilizaban sus propios medios de comunicación como antenas transmisoras de sus intereses ¿Cómo creer entonces en su santidad y en su defensa de la "libertad de expresión" cuando eran medios casados con la banca?
Hoy, además de esa prohibición, la ley de comunicación permite la redistribución de las frecuencias de radio y televisión que fueron entregadas de manera dolosa y sin cumplir con los requisitos que se establecían. Creemos firmemente en el "reparto de la palabra" como una forma de democratización de los medios y de cumplimiento de los derechos. Defiendo la Ley de Comunicación porque la considero determinante para la democratización de la comunicación.
- Teniendo en cuenta la experiencia vivida en Argentina, dónde la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual lleva cuatro años de aprobada y todavía no se ha puesto plenamente en funcionamiento, ¿Creen desde Alianza PAÍS que se podrá dar curso rápidamente a esto o habrá que enfrentar complicadas batallas legales para que pueda ser puesta en práctica?
-La ley se aprobó hace 3 meses y recién estamos creando las instituciones de regulación y de sanción. Pero más allá de las instituciones, la ley se consolida cuando la ciudadanía empieza a reclamar su cumplimiento, cuando se rompen paradigmas dentro de los medios, o cuando los modelos que se reproducen en los medios empiezan a cambiar porque el ciudadano exige otra programación más responsable. Era impostergable la regulación del sector comunicación pero sería ingenuo pensar que en la ley se soluciona toda la problemática de un poder fáctico como los medios de comunicación empresariales.
- ¿Cuál es tu análisis respecto a la marcha atrás del proyecto Yasuní ITT dónde el gobierno ecuatoriano buscaba preservar una zona de la Amazonia donde se puede explotar petróleo?
-La propuesta Yasuní ITT fue una propuesta al mundo. El Ecuador, un país con una economía aún pequeña y débil, si es que la comparamos con los países industrializados, estaba dispuesto a sacrificar más de 7.000.000 millones de dólares (que eran los inicialmente previstos) provenientes de la explotación petrolera en el Parque Nacional Yasuní como una forma de comprometerse a evitar la emisión de millones de toneladas de carbono a la atmósfera. Era entonces, una propuesta que demostraba un inmenso compromiso ético con la humanidad. ¿Qué pedía el Ecuador a cambio de mantener el petróleo bajo tierra? Una compensación. No una donación, ni limosna, ni regalo. Pedíamos una compensación, una contribución del 50% de las reservas. Esa compensación, debía ser cubierta -en su mayor parte- por las potencias económicas. La propuesta Yasuní ITT, era entonces, una propuesta que el Ecuador le hacía al capitalismo. Al capitalismo causante de la contaminación, del cambio climático, de la deforestación, del exterminio. Ese capitalismo es el que rechazó la propuesta.
Esperamos 6 años. Hicimos todo lo que debíamos hacer, pero no tuvimos los resultados esperados. En el mejor de los casos, nos ofrecían "canje de deuda" ¡Ojo!, que nuestra economía, al estar dolarizada, necesita el ingreso permanente de dólares para poder sostenerse, de manera que los canjes de deudas, no contribuían en lo absoluto. Lo mismo sucedía con la creación de impuestos o con la eliminación de subsidios. Esas medidas no hacían más que circular el mismo dinero, pero no hacer que ingrese más.
- ¿Ante este panorama fue que el gobierno decidió frenar el proyecto?
-Tomamos entonces la decisión de dar por terminado el PLAN A (no explotación) y asumir el PLAN B, (explotación) para lo cual se requiere autorización de la Asamblea Nacional por tratarse de un Parque Nacional. Pero el tema más delicado de éste es que en el Parque Nacional Yasuní existe la llamada Zona Intangible Tagaeri-Taromenani (ZITT ) que es territorio de nuestros pueblos en aislamiento voluntario, llamados también pueblos ocultos, cuyo territorio es irreductible e intangible, por lo que ahí, no pueden realizarse actividades extractivas.
Bajo todas estas circunstancias, hoy la Asamblea Nacional del Ecuador tiene que decidir si autoriza o no la explotación de petróleo en el uno por mil de la extensión actual del Parque Nacional Yasuní (el parque tiene un millón de hectáreas). La autorización de la Asamblea excluye la explotación en la ZITT, en estricto cumplimiento de la Constitución y por compromiso ético con los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas. Esta decisión ha movilizado y agrupado sobre todo a grupos ecologistas que creen que, sobre la Iniciativa Yasuní ITT, el Gobierno es el responsable de que el Plan A haya fracasado. Nosotros, en medio de lo duro de esta decisión, sabemos que la propuesta ecuatoriana estuvo adelantada para su tiempo. Era una propuesta que cuestionaba la irresponsabilidad de las potencias en su doble discurso ambiental.
Bajo un compromiso presidencial, la autorización de explotación no excederá del uno por mil de la extensión actual del Parque, se excluirá la zona intangible de cualquier actividad extractiva y los recursos provenientes de esos fondos se invertirán en obras de saneamiento ambiental, servicios básicos y vialidad rural.

* Agradecemos especialmente a Gabriela Gurvich y Mehmet Dogan por facilitar la posibilidad de esta entrevista.
@SantiMayor
Esta entrevista fue difundida originalmente en el portal de noticias argentino Marcha (www.marcha.org.ar) bajo licencia de uso compartido.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

viernes, 9 de agosto de 2013

Ley de Comunicación Una herramienta para fortalecer la democracia



Alai


La Ley Orgánica de Comunicación, aprobada el 14 de junio por la Asamblea Nacional, es una victoria de las organizaciones sociales que durante mucho tiempo hemos luchado por mejores condiciones para ejercer el derecho humano a la comunicación y el acceso universal a las tecnologías y medios que la facilitan.

La distribución equitativa de las frecuencias radioeléctricas, una de las principales banderas exigidas desde las redes y entidades de comunicación y la sociedad civil, ha sido finalmente reconocida en la Ley. El artículo 106 establece que las frecuencias del espectro radioeléctrico destinadas al funcionamiento de radio y televisión serán distribuidas equitativamente: 33% para medios públicos, 33% para medios privados, y 34% para medios comunitarios.

Ecuador logra así un avance realmente histórico, porque abre la posibilidad de que las voces de los excluidos y excluidas puedan expresarse a través de sus propios medios de comunicación. Ahora los medios públicos y comunitarios tienen una Ley que los ampara y promueve. Nunca más los medios comunitarios podrán ser perseguidos como ilegales o piratas. Gana la democracia, gana el país y ganan los sectores populares, que por siglos fueron condenados al silencio.

Otro aspecto positivo de la Ley es que, con la restricción a los monopolios y oligopolios (Art 113), se garantiza una mayor diversidad y pluralidad de voces en la esfera pública. A partir de ahora los medios están obligados a difundir contenidos que expresen y reflejen la cosmovisión, cultura, tradiciones, conocimientos y saberes de los pueblos y nacionalidades indígenas, afroecuatorianas y montubias, por un espacio de, al menos, 5% de su programación diaria (Art. 36). La Ley también garantiza la inclusión de las personas con discapacidad a través de diversas medidas (Art. 37).

La ciudadanía cuenta con mayores garantías para acceder a información de calidad elaborada con responsabilidad social. Los trabajadores y trabajadoras de los medios contarán con mejores condiciones para desempeñar su trabajo, con respeto a sus derechos laborales.

Con relación al acceso universal a las tecnologías de información y comunicación, la Ley afirma en su artículo 35 el derecho de todas las personas a acceder y capacitarse en las tecnologías de información y comunicación para potenciar el disfrute de sus derechos y oportunidades de desarrollo. Por lo tanto, el Estado debe implementar políticas públicas para que ninguna comunidad, por más alejada o pobre que sea, quede marginada del acceso a Internet y otras tecnologías, o de la posibilidad de tener sus propios medios de comunicación.

Por fin, la diversidad cultural ecuatoriana tendrá mayor presencia en los medios de comunicación. El país y sus cineastas, músicos, actores, grupos culturales y productoras locales, se verán favorecidos, pues la Ley establece que al menos el 60% de la programación diaria en el horario apto para todo público se destinará a la difusión de contenidos de producción nacional, incluyendo un 10% de producción nacional independiente. La música nacional deberá representar el 50% del contenido de la programación musical.

Las voces y los derechos de niños, niñas y adolescentes contarán con espacios en los medios de comunicación, dado que a partir de esta Ley los medios están obligados a promoverlos de forma prioritaria. (Art. 15)

La ciudadanía cuenta ahora con un mecanismo legal que le ampara y defiende frente a posibles actos de difamación, ofensas o ataques a la dignidad personal y colectiva, difundidos por los medios de comunicación.

Aspectos problemáticos

A la vez que reconocemos estos avances, constatamos en la Ley algunos vacíos y ambigüedades que podrían prestarse a interpretaciones contrarias a su propio espíritu, que apunta a democratizar la comunicación. Consideramos que la reglamentación y las políticas de implementación de esta Ley deben garantizar los derechos y la participación ciudadana, por lo que apelamos a que su elaboración se haga con consultas y aportes de diversos actores sociales.

Entre los puntos problemáticos destacamos:

• El artículo 83 autoriza la creación de medios públicos de carácter oficial, lo que resulta contradictorio porque un medio público, por definición y por estar financiado por los contribuyentes, debe tener una vocación pluralista y una línea editorial independiente. En todo caso, será importante establecer cuotas u otros mecanismos para asegurar que la mayoría de las frecuencias del 33% que corresponden al sector público, se concesionen a medios públicos NO oficiales.

• El artículo 20 trata sobre la responsabilidad ulterior de los medios de comunicación y establece que quienes formulen comentarios en las páginas Web de los medios deben ser debidamente identificados por el medio. En dicha disposición se afecta explícitamente el anonimato en línea, elemento fundamental de la libertad de expresión en internet. Además, la privacidad de los usuarios podría verse comprometida, ya que no se establece cómo los medios gestionarán los datos personales que están obligados a solicitar. La separación entre la información generada por el medio y los comentarios de particulares es suficiente para deslindar responsabilidades.

• El artículo 26 sobre el “linchamiento mediático”, si bien apunta a dar solución a un problema real, resulta ambiguo en su formulación. Es necesario que la reglamentación precise claramente qué casos podrían considerarse bajo este artículo para no coartar el rol del periodismo de investigación en hechos de interés público.

• El artículo 106 se refiere a la distribución equitativa de frecuencias, incluyendo el numeral 5 relativo a las nuevas señales que permitirá la digitalización. La Transitoria 20 señala que estas nuevas señales de radio y televisión serán administradas por el Estado. Contradictoriamente ya está aprobado un Plan Maestro de Transición a la TV Digital (octubre 2012) que asigna a los mismos concesionarios las nuevas señales. La digitalización, ¿multiplicará por cuatro la concentración de frecuencias digitales o será una oportunidad para distribuirlas equitativamente?

• El Art. 42 establece la titulación obligatoria para quienes ejercen tareas periodísticas de carácter permanente. Dicha titulación debe ser otorgada a comunicadoras y comunicadores que laboran en medios comunitarios atendiendo a la experiencia acumulada, la trayectoria profesional y el conocimiento específico que representan méritos equivalentes al título.

Confiamos que el Consejo de Regulación y Desarrollo de la Comunicación y la Superintendencia de la Información y Comunicación tengan apertura a las propuestas de la ciudadanía para la elaboración del reglamento, así como la necesaria transparencia para elaborar los informes vinculantes, sin tomar en cuenta afinidades políticas o intereses económicos, para la adjudicación de frecuencias de radio y televisión.

Ecuador está frente a una oportunidad histórica para democratizar la comunicación. La ciudadanía estará atenta al fiel cumplimiento de los artículos que la garanticen.

FIRMAMOS:

Coordinadora de Radio Popular Educativa del Ecuador, CORAPE
Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, ALER
Radialistas Apasionados y Apasionadas
Colectivo Churo Comunicación
Agencia Latinoamericana de Información, ALAI
Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación, OCLACC
SIGNIS
Isabel Ramos
Nelsy Lizarazo
Mauro Cerbino
María Belén Calvache
Guadalupe Yapud
Grace Merino
Fernando Checa

Adhesiones: autoconvocados.leycom@gmail.com

URL de este documento: http://alainet.org/active/65989


miércoles, 3 de julio de 2013

Espías, comercio y manipulación

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2013



Cada vez la realidad se parece más a la ficción. Lo que hoy sucede en Ecuador nada tiene que ver con una misión secreta de James Bond −el emblemático agente 007 inventado por Ian Fleming−, pero se parece.

¿Qué relación tiene el comercio de nuestro país con la situación que vive Joseph Snowden, el ex empleado de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos que ha solicitado asilo en Ecuador? Aparentemente ninguna, pero los amenazantes pronunciamientos de varios legisladores norteamericanos contra Ecuador −en el sentido de aplicar represalias para eliminarnos del sistema de preferencias arancelarias, por la posible decisión que pudiera tomar nuestro país, al conceder el asilo solicitado por Snowden− desbordaron el ámbito del espionaje para convertirse en burdo chantaje comercial.

La ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de Drogas, ATPDEA, (por sus siglas en inglés) era una concesión estadounidense que favorecía el ingreso al mercado norteamericano de casi seis mil productos ecuatorianos. No era una dádiva sino un reconocimiento al esfuerzo ecuatoriano por combatir el narcotráfico. Era una compensación mínima a nuestro país, por la inversión requerida y por los problemas generados debido a la lucha contra el tráfico de estupefacientes cuyo principal actor es el más grande consumidor de drogas del mundo (los Estados Unidos).

Hace más de dos años (marzo de 2011) con Julio Oleas publicamos un artículo en este mismo espacio de Rebelión, bajo el título de “Adiós ATPDEA. No es una mala noticia.” Explicamos el significado y las implicaciones que tenía para Ecuador esa concesión unilateral. Lo que está ocurriendo no es el primer chantaje que se nos hace; no es la primera vez que como nación sufrimos amenazas y manipulaciones de un sector del congreso estadounidense. Una vez más debemos admitir que no existe libre comercio. El comercio es un arma de presión y siempre ha estado regulado para favorecer a los países más grandes y de economías más fuertes.

Los chantajes comerciales son recursos de los poderosos para deslegitimar las decisiones independientes y soberanas. Están respaldados en el poder de la fuerza, no en la razón de la ética. La decisión oficial del gobierno del Ecuador, de terminar unilateralmente con la ATPDEA, es comprensible en este contexto, y no es una medida apresurada ni asumida al calor de las emociones políticas. Es, más bien, la lógica consecuencia de un proceso histórico en el que el poderoso se resiste a aceptar que la realidad mundial del presente ya no es la de la guerra fría.

Más allá de las molestas implicaciones económicas, que merecen todo cuidado, la decisión sobre la ATPDEA tomada por Ecuador tiene la virtud de evitar que decisiones que competen exclusivamente al ámbito diplomático y jurídico internacional, y a nuestros principios constitucionales, se contaminen por las amenazas de los poderosos.

El Ecuador no se deja confundir: el espionaje interno, el comercio, la manipulación y los cauces legales de una gestión diplomática son cosas muy distintas. Lo que en este caso ha sucedido es que todas ellas han sido forzosamente juntadas y con tanta prepotencia y mala intención, que hoy ni siquiera podrían servir como buen argumento para una novela de espías.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


lunes, 1 de julio de 2013

Control corporativo y doble rasero Rafael Correa, la prensa y los denunciantes de conciencia



Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Una vez más asistimos a una creciente frustración contra el “diminuto” Ecuador. Es evidente que el gobierno de Estados Unidos no está nada contento con lo que sería la última bofetada diplomática procedente de este país sudamericano, esto es, la inminente llegada en los próximos días del denunciante de conciencia* de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA, por sus sigllas en inglés) Edward Snowden. Más allá de lo que piense el gobierno de Estados Unidos, al parecer la prensa corporativa estadounidense también está ha desenfundado los sables. ¿Por qué están tan enfadados? Pues bien, parece que están indignados con lo que consideran la hipocresía del presidente Rafael Correa.
Afirmaciones de hipocresía
Según un artículo de The Atlantic (y otro similar de NPR, aquí ), el dirigente ecuatoriano “ha creado un espacio seguro para extranjeros como Assange (y ahora posiblemente Snowden) [pero] no hace lo mismo para los disidentes de su propio país”. Agencias de noticias como NBC News y The Atlantic creen que resulta “interesante” y desean saber “¿Por qué Ecuador?”. Estas indagaciones se dirigen a las ONG, que tampoco están contentas con este rebelde pequeño país. Freedom House, el Comité para la Protección de los Periodistas y otras organizaciones están disgustadas con el hecho de que esta misma semana, en la que se celebra el primer aniversario del encierro de Assange en la embajada ecuatoriana en Londres (y la misma semana en que se estudia la petición de asilo de Snowden), la Asamblea Nacional ecuatoriana ha aprobado una Ley de comunicaciones cuyos detractores afirman que es un grave atentado contra la libertad de prensa.
Para varias figuras de la oposición y observadores que trabajan en Estados Unidos, la nueva legislación sobre los medios de Ecuador ha cerrado un acuerdo sobre un Estado similar a la Stasi con el que de manera implícita o abierta acusan a Correa haber estado soñando durante años. En otras palabras, los defensores de la transparencia como Assange y Snowden ponen en peligro su credibilidad al asociarse con el gobierno de Correa. Ileana Ros-Lehtinen, la partidaria de terroristas de derecha y congresista estadounidense por Miami, ha estado muy ocupada afirmándolo . Sin embargo, el gobierno ecuatoriano afirma que el objetivo de la ley es poner más poder de los medios en manos de grupos públicos y quitárselo a los monopolios mediáticos privados.
Mientras tanto, el Consejo de las Relaciones Hemisféricas, el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales y la Fundación Heritage mantienen todos ellos que hay que castigar a Ecuador por este último insulto a Estados Unidos. James Roberts de [la Fundación] Heritage arremetía contra el dirigente sudamericano el 24 de junio al escribir en National Review Online :
“Rafael Correa ha demostrado un flagrante desprecio por los principios internacionales de justicia. Este tipo de conducta no debe sorprender en un hombre que trata de ocupar el lugar de Chávez, pero no se le debería recompensar con preferencias comerciales”.
No hace falta mucha imaginación para entender cómo se habría tratado una figura como la de Correa hace unas décadas, pero parece que en ese momento no es posible el enfoque más burdo, para gran desazón de los poderosos y bien relacionados.
Volviendo a la cuestión de la libertad, ¿el rebelde presidente de Ecuador ha utilizado la Asamblea Nacional para aprobar una ley que NPR, The Atlantic y otros nos dicen que se utilizará para hacer al país menos transparente y más hostil hacia los periodistas que solo desean ser libres para controlar al gobierno y actuar como freno al control del Estado? Vamos a detenernos por un momento en los elementos más absurdos de la ironía que hay en ello y a abordar el tema en cuestión.
Acerca de un golpe de Estado
Sin lugar a dudas no se debería considerar algo bueno si el caso fuera simplemente un ejemplo manido de abuso de poder. Al parece, como estamos aprendiendo en el caso Snowden, la libertad de prensa nunca había sido antes tan importante o tan polémica. Sin embargo, el caso ecuatoriano no es tan simple y sin duda fue complicado después de un día de crisis hace casi tres años cuando facciones de la policía nacional y de las fuerzas armadas atacaron al presidente de Ecuador el 30 de septiembre de 2010 . En general este hecho se consideró un intento de golpe. Todavía no está claro qué ocurrió exactamente. Hubo un dramático enfrentamiento entre el propio Correa y varios agentes de policía enfurecidos por un supuesto intento de recortarles su salario. Con todo, lo que es seguro es que fue un intento bien coordinado a escala nacional de cerrar la Asamblea Nacional, los dos principales aeropuertos en Guayaquil y Quito, y, por último, un hospital en el que Correa estaba siendo tratado. Además, las personas implicadas en el complot también atacaron a periodistas por todo el país, la mayoría de los cuales era periodistas favorables al gobierno que trabajaba para medios públicos.
La prensa de la oposición ha participado activamente en los intentos de desacreditar a Correa desde su primer mandato presidencial. Correa ha ido profundizando sus ideas acerca de la prensa y es indudable que no congenian demasiado. En una entrevista concedida en 2012 a una televisión pública española Correa afirmó: “uno de los principales problemas en todo el mundo es que existen redes privadas en el negocio de la comunicación, negocios que buscan su propio beneficio y que proporcionan información pública, la cual es muy importante para la sociedad. Esto es una contradicción fundamental”.
Una de las cuestiones que las ONG y los periodistas han mencionado en su letanía de quejas por el peligro que corre la libertad de prensa en Ecuador en realidad proviene del levantamiento militar y policial de 2010. Durante el caos que siguió al supuesto intento de golpe, un periodista del principal periódico de Guayaquil aprovechó la oportunidad para afirmar que Correa había ordenado a la policía disparar contra una multitud de espectadores inocentes atrapados en los disturbios, posiblemente para provocar un sentimiento en contra del gobierno. La afirmación resultó no tener fundamento alguno. El gobierno puso al periodista y al periódico El Universo una multa por difamación de unos 40 millones de dólares pero después retiró los cargos . Consideren ustedes qué habría ocurrido en Estados Unidos si Los Angeles Times o Washington Post hubieran mentido al afirmar que Barack Obama había ordenado personalmente al ejército o a la policía disparar contra una multitud de manifestantes y a consecuencia de ello personas inocentes hubieran resultado heridas en Washington, D.C. Resulta difícil imaginar que un periodista y los directores de su periódico hagan algo tan estúpido, pero si lo hicieran, habría tenido graves consecuencias. Lamentablemente, esto no resulta demasiado sorprendente en el contexto de la sensacionalista prensa latinoamericana.
Revoluciones transmitidas y no transmitidas por televisión
Este dramático caso ecuatoriano recuerda al documental de 2003 La revolución no será transmitida, dirigido por los directores irlandeses Kim Bartley y Donnacha Ó Briai. Dio la casualidad de que ambos estaban en Caracas, Venezuela, durante uno de los muchos intentos de golpe de Estado que ha habido hasta el momento en el siglo XXI en América Latina. El documental ofrecía una visión clave de la naturaleza de los medios en la zona, con tanta frecuencia dominados por las elites proestadounidenses. Mostraba los esfuerzos que desplegaron varios medios privados para incitar la ira y conseguir que la gente saliera a la calle para desafiar el poder de los gobiernos contrarios a Washington.
Hasta el mismo momento de la muerte de Chávez existía una especie de exigencia de que los gobiernos estadounidenses y europeos, los periodistas y las ONG afirmara que Hugo Chávez Frías era un dictador por no renovar la licencia de RCTV. Este medio propiedad de Marcel Granier era una de las televisiones antigubernamentales más virulentas que operaban en las frecuencias estatales y finalmente el gobierno venezolano les obligó a operar por cable. Las críticas al dirigente supuestamente autoritario sirvieron para ocultar la muy cuestionable cobertura de los medios corporativos. De hecho, un comentarista contrario a Chávez había señalado honestamente seis meses antes que la idea de que Chávez controlara alguna vez los medios era un mito. Ya en abril de 2002 señaló:
“Conspiradores del golpe colaboraron con figuras de los medios de Venezuela antes del golpe. Los medios se negaron a publicar declaraciones de altos cargos condenando el golpe de Estado. Cuando este fracasó, las redes privadas venezolanas se negaron a emitir la noticia de que Chávez había vuelto al poder”.
“Correa es un tipo muy inteligente”
Al bastante astuto y seguro de sí mismo Correa no se le pasó por alto la experiencia venezolana, ni tampoco el hecho de que solo 15 meses antes del intento de golpe de Estado en Ecuador, hubo un golpe que tuvo éxito en Honduras y que derrocó al presidente de este país, Manuel Zelaya, a punta de pistola en medio de la noche. El propio presidente Obama lo consideró ilegal , aunque en seguida su gobierno aceptó este nuevo gobierno ilegítimo y a día de hoy Washington continúa respaldándolo (bajo el actual presidente Porfirio Lobo). Este apoyo se produce a pesar de una cantidad terrible de violaciones de los derechos humanos y a pesar de, efectivamente, la amenaza real para el flujo de la verdadera información. Desde el golpe de 2009 en Tegucigalpa se ha censurado e intimidado a los periodistas y, lo que es peor, el gobierno y sus aliados los ha asesinado muchas veces. Hace tiempo que Honduras es considerado uno de lo lugares más peligrosos del mundo para los periodistas. Este doble rasero es flagrante y a muchas personas les gustaría que quienes se encargan de formar la opinión en Estados Unidos se miraran más atentamente en el espejo .
Apoyo popular y medios populares
Cualquier persona que haya visto La revolución no será transmitida también se habrá dado cuenta de lo que el presidente Hugo Chávez, que entonces solo llevaba tres años en la presidencia, significaba para los millones de persona empobrecidas y marginadas históricamente que conforman la mayoría en Venezuela. Esto no impidió al Departamento de Estado [estadounidense] y a sus aliados centrarse en cómo librar a Venezuela de su presidente (por cierto que mientras hacía un trabajo como interno para el Departamento de Estado en el otoño de 2001, el departamento de Diplomacia Pública me invitó a trabajar en ideas sobre cómo transmitir al público venezolano la naturaleza peligrosa del presidente Chávez). Este golpe de Estado fracasó, como fracasó ocho años y medio más tarde el de Ecuador, principalmente porque el pueblo apoyó incondicionalmente al presidente de la República.
En el momento del intento de golpe de Estado de 2002 Chávez gozaba de una enorme popularidad, lo mismo que Correa en septiembre de 2010: dos semanas antes del golpe las encuestas revelaba que tenía el apoyo del 67% de las personas entrevistadas en la capital, Quito, y de casi el 60% de Guayaquil, la segunda ciudad del país y de la que es originario. Después del golpe, en realidad la popularidad de Correa recibió un importante impulso y más recientemente acaba de obtener unos excelentes resultados en las elecciones para su reelección en febrero de este año, precisamente porque ha llevado la estabilidad política y económica al país de 15 millones de personas. La pobreza se ha reducido de manera espectacular desde que Correa asumió el poder. Los proyectos de obras públicas han dado como resultado unas enormes mejoras en las infraestructuras del país y, lo que es más importante, existe un sentimiento de independencia del yugo del neocolonialismo que fue tan importante en el pasado.
Al parece, Correa y el gobierno pueden tener buenas razones para aumentar la influencia de las compañías mediáticas públicas y desafiar a las elites de los medios corporativos privados. Sin embargo, esta incursión en el control de la prensa es un juego peligroso, en especial porque parece que existe una preocupación genuina entre los activistas indígenas y medioambientales que se oponen a los planes expansivos del gobierno de una economía basada fundamentalmente en la extracción. A menudo se descalifica a quienes no están de acuerdo con Correa tachándolos de marxistas pueriles o, lo que es más alarmante, de terroristas . Debe haber más intentos de llegar a un consenso más humano y considerado acerca de algunos de estos asunto cruciales, especialmente ahora que los chinos entran en la refriega en busca de recursos para alimentar sus necesidades económicas y de una puerta de entrada a América del Sur (y Ecuador se recupera de dos importantes vertidos de petróleo). Es evidente que hay oportunidades, pero también responsabilidades para con el entorno y las personas que viven fuera de las metrópolis.
Teniendo en cuenta estas consideraciones, ¿existe alguna razón para estar de acuerdo con quienes conforman la opinión en Estados Unidos, los cuales calificarían a Correa de dictador mientras sacan a la luz su peligrosa naturaleza?
Uno de los principales antagonistas de Correa es Martin Pallares, un veterano editor político de uno de los principales periódicos nacionales, El Comercio. Pallares afirmó receintemente : “Creo que la libertad de prensa en Ecuador está gravemente amenazada por un sistema controlado por el gobierno. Tienen el objetivo de desacreditar a los medios, de poner en entredicho su credibilidad. Y también quieren caracterizar a la prensa como adversarios políticos y agentes de desestabilización”. En un sentido muy importante, la prensa debería e incluso debe, a causa de su naturaleza, actuar como un adversario político. La desestabilización, sin embrago, es algo diferente. En el caso de los golpes en América Latina es típica la interferencia de potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos, y con frecuencia ello sirve para desestabilizar a gobiernos que Washington considera problemáticos (por medio de la financiación de grupos de la sociedad civil a través del Fondo Nacional para la Democracia, USAID y, por supuesto, la CIA). Con frecuencia el mensaje es que estos grupos están tratando de fomentar unas causas democráticas, pero esto oculta una misión obvia al entrar en connivencia poderes gubernamentales y corporativos, y que es más evidente gracias a las muchas intervenciones y apoyo antidemocráticos a estos dirigentes en la época posterior a la guerra (desde Irán en 1953 tanto las Maldivas como Paraguay en 2012).
Periodistas criminales
Volviendo a la cuestión de la ironía, he aquí que varios de los principales medios estadounidenses informaron sobre la falta de libertad de prensa en Ecuador, aunque ignoran los temas fundamentales suscitados por personas que han filtrado información, periodistas y editores como Bradley Manning, Julian Assange, Glenn Greenwald y Edward Snowden. En efecto, estos importantes medios corporativos están legitimizando o incluso son ellos mismos culpables de criminalizar a estos individuos que han sacado todo a la luz en internet para hacer que el público hable de algunas graves violaciones de derechos humanos y de la intimidad, y de la grave invasión de derechos del Estado corporativo. Uno tiene que preguntarse si el hecho de que muchos de estos comentaristas estén ellos mismos pagados por los principales medios corporativos tiene algo que ver con su postura en los casos Snowden/Ecuador.
Si ustedes vieron lo más destacado de las entrevistas del domingo por la mañana, deberían poder sacar sus propias conclusiones. Un ejemplo alucinante de la falta de objetividad de los medios corporativos en esta discusión fue la meticulosamente preparada entrevista que George Stephanopoulos hizo al general Keith Alexander, el hombre que tiene acceso a los datos personales de casi cualquier persona cuyos datos quiera conocer. Hubo algunos momentos en los que las respuestas a algunas de las melifluas preguntas del entrevistador eran tan vagas (un montón de parloteo) que resultaba increíble que Stephanopoulos no saltara. Con todo, por qué no lo hizo o no lo haría es evidente considerando el trato dado por la clase dirigente al recientemente fallecido periodista Michael Hastings, odiado por negarse a seguir la corriente al mayor pez gordo del juego. Ese tipo de comportamiento simplemente no se puede tolerar.
En las entrevistas también se vio la agresiva y éticamente reveladora acusación de David Gregory arrojada al invitado Glenn Greenwald en forma de una “pregunta difícil”. Gregory en realidad preguntó a Greenwald por qué no se le debería acusar de un crimen y el comentarista de The Guardian respondió con firmeza que era “bastante extraordinario que nadie que se califique a sí mismo de periodista reflexionara en público acerca de si se debía acusar o no a otro periodista de delitos graves” sin pruebas de que hubiera actuado mal. Pero ahí tenemos la actitud que necesita la clase dirigente para mantener unos estrechos vínculos; no hay que tener una clara actitud de confrontación y nunca se debe amenazar la estabilidad de un gobierno o de una administración en particular, aunque esto signifique ocultar noticias como la del espionaje a ciudadanos estadounidenses, como hizo The New York Times en 2004 cuando retrasó la publicación de una noticia sobre la vigilancia del gobierno después de que interviniera el gobierno del Bush.
Medios independientes al rescate
Los modernos periodistas profesionales a menudo nos dejan con ganas de más. Afortunadamente, tenemos los medios independientes que con frecuencia van por delante a la hora de sacar a la luz algunos de los más abyectos crímenes de la historia. Esto ayuda a millones de personas de todo el mundo a identificar las consignas de los medios de la elite en Estados Unidos: 1) nunca hay que sacar a la luz o reconocer el sesgo corporativo, 2) nunca hay que tener una clara actitud de confrontación con el gobierno y 3) un “periodista” siembre debería intentar desviar la atención de las cuestiones importantes que sacan a la luz los denunciantes de conciencia atacando la reputación de este.
Por supuesto, todas estas convenciones se desbaratan cuando se llega a lo que se considera enemigo y en ese caso los medios, las ONG, las corporaciones y el gobierno siempre trabajan juntos en una campaña de deslegitimación y desestabilización. Snowden ha seguido los pasos de Assange y se dirige a Ecuador no simplemente porque, como ha sugerido The Atlantic , ambos se sienten perseguidos o quieren “meter el dedo en el ojo a Estados Unidos”. La razón de que Ecuador haya ofrecido asilo y de que Snowden se lo pidera es porque cree que hay esperanza en el futuro, más allá del desmesurado poder de Estados Unidos y su supuesto dominio del mundo. Los denunciantes de conciencia y los dirigentes ecuatorianos, como muchas otras personas en todo el mundo, creen que el único camino esperanzador hacia adelante es hacer añicos las anticuadas y peligrosas ideas inherentes al periodismo de las clases dirigentes, la supremacía corporativa y la hegemonía estadounidense. Supongo que no provoca sorpresa que las clases privilegiadas no estén en absoluto de acuerdo.
* El autor utiliza el término inglés “ whistleblower ” y que se refiere a aquella persona que denuncia la existencia de prácticas corruptas, ilegales, etc., dentro de su organización o empresa. (N. de la T.)
Adam Chimienti es profesor y estudiante de doctorado originario de Nueva York. Se puede contactar con él en ajchimienti@gmail.com .

domingo, 30 de junio de 2013

La ley de Comunicación en Ecuador, Democratizando la información

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2013

Diario 16 (Perú)


Todo medio de comunicación alberga una agenda oculta donde se encuentran enquistados ciertos intereses. Por ejemplo, El País, la prensa escrita más importante del Estado español, ha venido abrazando algunas de las reivindicaciones que se hicieron mundialmente conocidas a raíz de la explosión del movimiento 15M (Los indignados). No obstante, al mismo tiempo, sepultaba y difamaba las luchas de la mayoría venezolana, mintiendo acerca de la enfermedad del fallecido Hugo Chávez, poniendo en duda la veracidad de las últimas elecciones venezolanas, y utilizando voces como las del Nobel Vargas Llosa y el conocido imperialista Moisés Naím para tergiversar los datos económicos de aquel país.
Años atrás fue este periódico uno de los elegidos para publicar parte de la información filtrada a WikiLeaks, y mostró ante el planeta las estrategias imperialistas y del terror que el país de britney Spears lleva a cabo.
Por más de dos semanas, las principales ciudades brasileñas han sido escenario de multitudinarias manifestaciones. Cuando las protestas iniciaron como respuesta a la subida de los pasajes del transporte público, la red Globo –la segunda empresa de comunicaciones más grande del mundo, y la que tiene una teleaudiencia cautiva que abarca alrededor del 96% de la población brasileña– presentó a los manifestantes como si estos fueran unos vándalos. Sin embargo, poco después, y al percatarse de la escasa filiación de los manifestantes con los movimientos de base de izquierda, giraron su línea editorial, para súbitamente apoyarlos cuando se centraron en criticar al gobierno de Dilma Rousseff. Este sorprendente cambio de postura responde a que el monopolio de medios Globo prefiere a un gobierno de derechas, que a los izquierdistas confesos del Partido de los trabajadores. Y si bien la macrored de telecomunicaciones no puede negar que las políticas extractivistas y las megaconstrucciones olímpico-futboleras los favorecen, están convencidos de que sus beneficios se multiplicarían teniendo en el poder a un Gobierno afín a sus intereses.
Ambos conglomerados, Prisa (El País) y Globo, buscan publicar noticias que incrementen las cuentas en sus bancos, o que por lo menos no las perjudiquen. La diferencia entre España y brasil es que nuestro país vecino sufre de un claro monopolio de la información, y España (aunque la mayoría de la prensa es de tendencia neoliberal) al menos presenta una mayor oferta en el mercado; lo que brinda posibilidad a los españoles de conocer una misma noticia desde la predominante mirilla derechista, pero también desde una perspectiva social.
El contexto monopolístico brasileño no es del todo excepcional. A lo largo y ancho del sur del continente americano encontramos ejemplos similares. Intentando revertir este flagelo para la democracia, en Argentina se aprobó una Ley de Medios en 2009, que buscó romper con los monopolios de la comunicación. La resistencia ante una ley de esta naturaleza es tal, que después de 4 años de su aprobación, no ha sido implementada. Las denuncias ante los tribunales, por parte de corporaciones como Clarín, han frenado su aplicación.
El lunes pasado, la Asamblea Nacional ecuatoriana ha aprobado La Ley orgánica de Comunicación (después de 3 años de deliberaciones). Con ella, se intenta la democratización de los canales de comunicación, considerando a la información como un derecho. Así, las frecuencias acumuladas actualmente en más de un 90% en manos privadas, se repartirán en un 34% a medios comunitarios, en un 33% a medios públicos y un 33% a medios privados.
El país de Las Galápagos ha comprendido que mientras no podamos cambiar los intereses particulares de los conglomerados para que se conviertan en intereses que beneficien a la mayoría, entonces no hay mejor manera que democratizar la información distribuyendo a los tenedores de las frecuencias.
Ecuador, que protege al héroe de la información Julian Assange desde hace un año en su embajada en Londres, y está dispuesto a acoger al recientemente héroe Edward Snowden, nos da una vez más una lección de voluntad política. Esperemos que pronto su territorio empiece a abandonar la “libertad de empresa” y abrace, por fin, la “libertad de prensa”.
Fuente: http://diario16.pe/columnista/17/francesca-emanuele/2625/democratizando-la-informacia-n-la-ley-de-comunicacia-n-en-ecuador

viernes, 28 de junio de 2013

Ley de Comunicación en Ecuador




Ahora comienza la parte más difícil. Ahora con la Ley en la mano, con el mandato ciudadano refrendado y multiplicado… el desafío es dar un salto cualitativo que garantice, también, la soberanía del los contenidos y el ascenso irrefrenable de la conciencia revolucionaria. Una victoria más de la Libertad de Expresión de los pueblos. Ya basta de basura mediática, los pueblos no merecen semejante humillación. No fue fácil el debate, prolongado por años, para acceder a un documento de Ley capaz de encarnar en sí las luchas de muchas luchas; el vocabulario de la Revolución en marcha; los avances de las Ciencias de la Comunicación y los avances de las Ciencias Jurídicas que, entre otras también, debutan en terrenos y categorías nuevas. No fue fácil pero valió la pena cada minuto y cada hora del debate con que se amasa un capítulo magnífico de la Historia ecuatoriana escrita con la dignidad de su pueblo en pie.
En el corazón de la Ley habita un aliento de celebración humanista que condensa la lucha por democratizar los “medios de comunicación”; la lucha por la diversidad y por la inclusión; la lucha contra los negocios mercenarios que enajenan, impúdica e impunemente, a los pueblos. Hay una celebración de lo humano por encima de los llamados “mercados de la información y de la comunicación”. Celebración de la razón y la pasión por la justicia comunicacional. Celebración de la verdadera Libertad de Expresión en manos de la clase trabajadora, de los estudiantes, de los campesinos y de los pueblos originarios.
No habrá resultados “milagrosos”. Cada una de las tesis y de las tareas que la Ley sistematiza para garantizar un “cambio de época” en comunicación, exigirá de todos el acto supremo de la praxis basada en el estudio riguroso y en el talento activo que permite abrir la mente y la mirada a un paisaje plagado con promesas y territorios nuevos. Se trata de una Ley rica en categorías y en acciones que son extremadamente novedosas para “propios y extraños”. No se puede interpretar una nueva Ley con los viejos valores y taras de la lógica monopólica, de la intolerancia oligarca y de la dictadura mediática burguesa. Eso lo muestra, muy bien, la Ley de Comunicación ecuatoriana. Ahora hay que darle el vigor de la práctica al ejercicio de los derechos y las responsabilidades sociales en materia de comunicación.
Hay terrenos vírgenes listos para las semillas nuevas de la comunicación social liberada de la esclavitud mercantil. La Ley, hoy, lo garantiza. Serán necesaria mucha creatividad, mucho buen humor y todo el talento existente (más el que esta naciendo) para que, en la práctica, el espectro comunicacional ariete contundente que libere los caudales expresivos de una sociedad renaciendo gracias a su Revolución Ciudadana. Cambiará radicalmente el tejido completo de las relaciones sociales con la ayuda de la Ley y su práctica en manos del pueblo.
La Ley no es “perfecta”. Hay conceptos aun insuficientemente desarrollados y hay zonas cuyo tránsito es aun difuso… la buena nueva es que la Ley cuenta con herramientas para perfeccionarse y ponerse a tiempo con la velocidad y complejidad de los avances que, en la comunicación contemporánea, ocurren siempre vertiginosamente. Un caso fascinante es el conjunto de problemas nuevos implícitos en el concepto de “Linchamiento Mediático” y sus casuísticas –dolorosas todas- y sus polémicas. Lo mismo pasa el concepto complejo de “calidad” que tiene raíces tecnológicas, estéticas y éticas en simultáneo.
Para la derecha vernácula, y sus aliados multinacionales, la Ley de Comunicación ecuatoriana es un galimatías insoportable que puso en evidencia todas las incapacidades intelectuales de la burguesía. Han sido paupérrimas las opiniones mientras han sido descontrolados los insultos. Como acostumbra la clase dominante cuando siente que, la plebe, le quita algo que es “suyo”. Nada nuevo, el arsenal crítico de la oligarquía plañidera no más que palabrería estereotipada mojada en odio de clase. Lo peligroso es el golpismo fascista incubado en las tinieblas de su desesperación. Alertas.
Mientras tanto, la Ley ha sido promulgada, hubo celebraciones en las plazas públicas y hay fiesta de ideas emocionadas con el futuro inmediato que para la inmensa mayoría de los ecuatorianos se ofrece pleno de oportunidades que crearan las condiciones objetivas necesarias lapa el “cambio de época” comunicacional que se requiere: “extremadamente bien y extremadamente rápido”.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 27 de abril de 2013

Ecuador "Sin marcha atrás" Rafael Correa