viernes, 22 de noviembre de 2013

Kennedy y el cuento de la bala mágica





En el vertiginoso y largo documental JFK (1991), el cineasta Oliver Stone muestra que el asesinato del presidente con más glamour de la historia estadunidense fue el resultado de una conspiración de la CIA, la FBI, la mafia, los cubanos anticastristas, los proveedores de armas interesados en atizar la guerra en Vietnam, y el presidente Lyndon B. Johnson, quien actuó como encubridor.

El filme coincidió con lo manifestado hace medio siglo por Fidel Castro, el establishment progre occidental y las conclusiones del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre asesinatos (1979). Negando implícitamente la tesis del asesino solitario de la Comisión Warren (1964), el comité se adhirió (sin pormenorizar) a la hipótesis de una conspiración.

Recordemos los hechos acaecidos en Dallas (Texas). El 22 de noviembre de 1963, a las 12.30 pm, el cerebro del presidente Kennedy estalló en mil pedazos. Horas más tarde, un oscuro personaje llamado Harvey Oswald (ex miembro del cuerpo de marines), fue detenido como principal sospechoso del magnicidio. Oswald estaba casado con una rusa, y era amigo íntimo de Carlos Marcello, jefe de la mafia de Nueva Orleáns.

En el interrogatorio de la FBI, Oswald negó rotundamente su culpabilidad. No obstante, sus declaraciones no fueron grabadas ni transcritas en su totalidad. Dos días después, mientras era conducido de una prisión a otra por 70 policías, fue asesinado frente a las cámaras de televisión por Jack Ruby. Los policías no movieron un dedo para impedir el crimen.

Dueño de varios clubes nocturnos en Texas, Ruby había estado días antes del magnicidio con Marcello, el jefe de la mafia de Florida, Santo Trafficante, y el líder del poderoso sindicato de camioneros Jimmy Hoffa, asediado en aquellos años por el procurador Robert Kennedy, hermano de John.

Al año de la muerte de JFK, el presidente Johnson estableció al más alto nivel la llamada Comisión Warren. Entre sus miembros figuraban el ex jefe de la CIA Allen Dulles (1953-61), y el futuro presidente Gerald Ford. La comisión ofreció un informe desconcertante sobre el asesinato.

En efecto, Oswald habría sido un desequilibrado solitario que desde el sexto piso de un depósito de libros, disparó tres veces contra la limusina que transportaba al presidente y su esposa Jackie. Del informe se deduce que un solo proyectil, uno solo, habría recorrido la trayectoria en zig-zag (sic), atravesando la garganta del presidente, el pecho y la muñeca del gobernador John Conally, quien estaba en el vehículo de la comitiva.

Ruby murió en prisión de un cáncer vertiginoso en 1967, y nunca pudo ser entrevistado por la prensa. Y luego, empezó una increíble cadena de asesinatos, desapariciones y suicidios de aproximadamente un centenar de personas vinculadas al caso. Entre estas Marcelo, y el propio Robert Kennedy.

A finales de los años 60, el abogado y fiscal del distrito de Nueva Orleáns Jim Garrison reabrió el caso. Sin embargo, no consiguió reunir todas las pruebas exigidas por el jurado para que el fallo de conspiración le fuera favorable. En todo caso, Garrison realizó una investigación exhaustiva, y su libro En la pista de los asesinos sirvió de base para el filme de Stone.

Garrison terminó convencido de que la razón más importante del asesinato de Kennedy habría sido su deseo de terminar con la escalada militar del imperio en el sudeste asiático. De hecho, una semana después, los secuaces de la CIA en Saigón asesinaron al presidente Ngo Din Diem, quien al parecer andaba negociando con el Frente de Liberación Nacional de Vietnam.

En las primeras semanas de exhibición, el discurso de barricada y sin sutilezas de Stone conmovió a 15 millones de espectadores. Pero dejó impávido al sistema político yanqui. Sólo el New York Times encontró lugar para publicar una veintena de artículos adversos a la película, y un columnista del Chicago Tribune acusó a Stone de amenaza a la historia nacional.

Para el cineasta, “…la Comisión Warren nunca descubrió los lazos de los asesinos con la mafia porque la mayoría de los miembros de esta comisión estaba involucrada en el complot de la CIA para asesinar a Fidel Castro… El asesinato fue el primer golpe de Estado en Estados Unidos, y funcionó porque nunca supimos qué había ocurrido” (Página 12, Buenos Aires, 5/9/92).

La interpretación de los hechos en torno a lo que realmente ocurrió hace 50 años en Dallas continúa creciendo en forma exponencial. Miguel Marín Bosch, por ejemplo, apuntó en días pasados que la bibliografía sobre John F. Kennedy asciende a unos 40 mil libros (JFK+50, La Jornada, 31/10/13). Un dato que lleva a imaginar que si cada una de esas obras contara con 300 páginas promedio, se necesitaría, a razón de 2 mil páginas por investigador, un equipo de 6 mil personas…

¿Tiene sentido seguir conjeturando acerca del asesinato de JFK? ¿O sus causas profundas estaban ya configuradas en la distópica novela futurista Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley, fallecido también en aquel fatídico 22 de noviembre de 1963?

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/11/20/opinion/020a1pol

La dictadura “democrática” prohibe la protesta social




Este Viernes se celebran dos acontecimientos importantes relacionados con la Reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana. Uno su aprobación en el Congreso de Madrid y, el otro, las Jornadas sobre Criminalización de la Protesta Social y Estrategias de Resistencia Ciudadana en Sevilla, organizadas por la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura ante la constatación de que “durante los años 2011 y 2012 los informes de la CPDT han visibilizado un aumento importante en el número de denuncias cuyo origen se enmarca en la represión de las protestas sociales. De las 851 personas agredidas durante 2012, 591 personas lo fueron durante o después de participar en las protestas sociales, lo que supone un 69% del total de personas agredidas que presentan dichos informes”.

Asistimos a los efectos de dos demoledores años de gobierno por un partido único que, al igual que otros partidos totalitarios en la trágica y aún reciente historia europea, también ha sido apoyado por una mayoría de la ciudadanía, suficiente para por fin tratar de imponernos su proyecto autoritario, para por fin poder actuar sin tener que disfrazar su dictadura con adornos democráticos. Ahora la derecha ya tiene en sus manos toda la maquinaria del estado, su colaboración imprescindible para someter toda relación social a la lógica del mercado, del capital, de un mercado que no nos olvidemos tiene su motor de funcionamiento en la lógica de la guerra permanente. Este proyecto ya en fase de aplicación, se concreta en un cúmulo de medidas rápidas que buscan inhabilitar mediante la amenaza punitiva de la reclusión durante el mayor tiempo posible de encarcelamiento, a quienes se atrevan a protestar ante las reformas políticas, laborales y sociales que están convirtiendo a las clases trabajadoras en infra-clases condenadas a la depauperación y la miseria.

Efectivamente, ahora que no tienen la disculpa de la “violencia armada” para ejercer la represión y catalogar de terroristas a quienes critican y protestan frente a sus imposiciones totalitarias, con la Ley de Seguridad Ciudadana o Ley Corcuera en la mano como referencia, promulgada, no nos olvidemos, por el PSOE en el año 1991, este viernes el actual Gobierno Totalitario de Partido Único sordo e intransigente con la oposición dará un importante paso más en el proceso de conversión del Estado Social en un Estado Militar, Penal y Policial, institucionalizado el estado de excepción permanente mediante una legislación punitiva de carácter administrativo destina ex-profeso a sancionar y tratar de erradicar la protesta social provocada por la devaluación y suspensión de derechos y libertades fundamentales contempladas en el ordenamiento constitucional español.

Esta legislación punitiva administrativa se suma a las nuevas contra-reformas penales que nos recuerdan a las de la época de Aznar y que consisten en alargar las penas para todo tipo de delitos, lo cual ni pretende, ni consigue reducirlos o eliminarlos, sino que responde a intereses políticos y económicos ajenos a la prevención y lucha contra el delito y las diversas formas de violencia en la sociedad. No nos olvidemos de que el potencial sancionador de esta ley contempla sanciones económicas desproporcionadas por manifestarse pacíficamente ante responsables financieros y políticos o antes instituciones del estado, o por presuntamente “insultar” a un funcionario policial o por grabar los abusos y brutalidad policial en manifestaciones de protesta que se ensañan con obreras/os en proceso de despido, personas desahuciadas, jóvenes sin expectativas de futuro, etcétera. De estos sectores que protestan por luchar por el derecho al trabajo, a la sanidad, a la educación o a la vivienda obtendrá el estado un potencial recaudador para engrosar sus arcas y así poder seguir financiando a los bancos y a la industria militar.

Mediante esta legislación de excepción, reforzarán la impunidad y la brutalidad policial que ya le ha costado duras críticas al Gobierno Español por parte del Consejo de Europa. Además amplían el etiquetamiento, criminalizando cualquier forma de resistencia, incluso la “resistencia pasiva”, estigmatizando a otros sujetos sociales como enemigos de la seguridad mediante términos tales como “guerrilla urbana”, “violencia anti-sistema”, etcétera. Cuando quieran, no les hará falta más que ordenar a la policía que se infiltre o presione encendiendo los ánimos (para lo cual está muy bien adiestrada), y lo puede hacer en cualquier tipo de movilización o concentración, para así poder sancionar o encarcelar arbitrariamente a quienes quieran acusar de “ejercer la violencia”, incluso a quienes sin necesidad de estar presentes hayan convocado las acciones en las que se produzca el altercado.

El objetivo es muy claro: pretenden aterrorizar a la población en general y a la juventud en particular para que además de condenarnos al recorte y/o privación del efectivo ejercicio de nuestros derechos fundamentales también se nos condene a la privación del “derecho a reivindicar nuestros derechos” (huelga, expresión, manifestación, reunión, etcétera). Sus asesores les han aconsejado que lo hagan. Saben que estas medidas servirán para crear un clima de violencia, conflicto y desorden social y, ante los aplausos de sus televidentes, buscan achacar a quienes se atreven a protestar, la responsabilidad de los problemas que sus políticas de estado subsidiarias a la iniciativa del capital han creado.

Por eso no es casual que en situaciones de devaluación de los derechos y de las políticas sociales, se recurra a intensificar la represión y las políticas criminales. El estado es una maquinaria de violencia, no nos olvidemos. Los recortes en materias que afectan a seguridad social de la ciudadanía (trabajo, educación, sanidad, etcétera) no afectan a materias relacionadas con la seguridad del estado (gasto militar, policial, penal, etcétera). Las clases dominantes han capturado y secuestrado al estado para privatizarlo, han sepultado por fin la democracia mediante el asesinato de la soberanía popular, principio básico de la misma, desplazando la toma de decisiones a élites de poder económico supra-estatales, convirtiendo al estado en un ente meramente administrativo que recauda y utiliza nuestro dinero para financiar sus empresas desplazadas a otros países, para financiar nuestra ruina.

Contra este proyecto totalitario podemos unirnos y lanzar nuestra ofensiva. Es el momento de resistir y, al parecer, vamos por buen camino, porque sino ni se preocuparían en armarse penal y policialmente contra la insurgencia de unas mayorías ciudadanas hartas de unas clases políticas al servicio de intereses particulares que han secuestrado y asesinado los derechos y libertades públicas. Ahora es tiempo de actuar sin que sepan cómo, con imaginación y eficacia, aplicar nuevas estrategias de respuesta. Así conseguimos en su momento conquistar los derechos democráticos y así luchamos ahora para que no nos los arrebaten.

César Manzanos Bilbao, Doctor en Sociología, miembro de Salhaketa
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Honduras. Grave peligro de fraude electoral




La resistencia hondureña contra el golpe de Estado ha hecho la proeza de colocarse a las puertas de la presidencia en las elecciones del próximo 24 de noviembre en la persona de Xiomara Castro. Castro, esposa del depuesto presidente Manuel Zelaya, es la candidata por el Partido Libre (Libertad y Refundación), instrumento político del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Es admirable que esa fuerza de masas amenace seriamente con ganar la elección presidencial en un tradicional protectorado yanqui, sede de la base aérea de Palmerola, estratégica posición del intervencionismo estadunidense contra los movimientos populares hondureño, centroamericanos y de Nuestra América en general. Si por lo menos Washington desmantelara sus bases en la región podría considerarse con cierto interés la bufonesca proclamación del fin de la doctrina Monroe por el secretario Kerry.
La proeza del FNRP es más meritoria luego de que el Pentágono, usando al cipayo ejército hondureño, derrocara al presidente Zelaya el 28 de junio de 2009. Desde entonces Washington intenta ahogar a la resistencia apoyándose en dos pilares: la troglodita oligarquía local, que ha desatado una descarada represión contra las fuerzas populares y su brazo comunicacional SIP-CNN-televisoras tipo Televisa-periódicos madrileños. Estos medios también se ocuparon de dar una visión edulcorada del golpe al que nunca llamaros por su nombre. En ese contexto más de 30 periodistas han sido asesinados desde entonces a la fecha.
Zelaya llevaba a cabo moderados programas de distribución más justa de la riqueza, se proponía entregar la verdadera soberanía al pueblo mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente e instrumentaba una política exterior independiente, aspectos que forman parte fundamental de la plataforma electoral de Libre.
Ingredientes muy relevantes de aquella política que dispararon las alarmas en el Departamento de Estado fueron el ingreso de Honduras a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) y la participación personal de Zelaya en lograr el fin de la exclusión de Cuba en la Asamblea General de la OEA celebrada en Tegucigalpa, justo 25 días antes del golpe de Estado.
Pero Castro no es la candidata debido a su vínculo matrimonial con el también líder del FNRP sino porque se lo ganó en las duras y riesgosas batallas de calle llevadas a cabo por el Frente durante años de resistencia, primero contra los golpistas y luego contra el gobierno neoliberal y profundamente entreguista de Porfirio Lobo. Lobo ha regido el país en una suerte de concubinato con Juan Orlando Hernández, candidato por el Partido Nacional, una de las dos formaciones tradicionales de la oligarquía, y segundo en intención de voto detrás de la candidata de Libre por muy estrecho margen, o empatado técnicamente con ella, según la encuesta que se consulte.
Hernández desde su cargo de presidente del Congreso preparó por anticipado los resortes de poder para conseguir su victoria electoral utilizando las artes más ignominiosas. Entre ellas la reciente creación de una policía militar con el pretexto de combatir la imparable inseguridad, concebida según fuentes solventes para impedir por la fuerza la muy probable vitoria de la candidata popular.
Libre ha recibido el aval del grueso de las organizaciones populares participantes en la resistencia, pues recoge en su programa sus demandas más sentidas. Entre ellas, la Vía Campesina de Honduras, y otras activas participantes en la Articulación Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA. A nivel internacional la candidatura de Xiomara es apoyada por la inmensa mayoría de las fuerzas democráticas y populares. Lula da Silva dio un cálido respaldo mediante un video donde la señala como la única opción para que en Honduras haya democracia.
Aunque Hernández es muy cercano a la embajadora de Estados Unidos y tiene el apoyo de todos los sectores conservadores de ese país, el tremendo arrastre popular de Libre está provocando reposicionamientos interesantes.
Esto incluye a sectores empresariales que han visto afectados sus negocios por el meteórico aumento de la pobreza. “¿De qué nos sirve a nosotros una población muerta de hambre?” afirma el influyente líder industrial Adolfo Facussé y propone avanzar en un modelo similar al de Brasil o Ecuador, “un gobierno de izquierdas que llegue a un acuerdo con la empresa privada, estamos con Xiomara siempre que no instigue la confrontación”.
Twitter: @aguerraguerra
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Desregulación y autoritarismo: el nuevo fascismo





Es obvio que desregular significa dejar sin norma a algo que ya la tenía y que era de obligado cumplimiento para todos, por ejemplo, si teníamos regulado que la jornada laboral era de ocho horas diarias y cuarenta a la semana, que no se podía contratar trabajadores ni despedirlos como si fuesen papel higiénico, que los convenios colectivos tenían rango de ley, la desregulación del trabajo –que conocemos por contrarreforma laboral- deja fuera del derecho o bajo un derecho de parte a la inmensa mayoría de los trabajadores, creando una situación en la que estos quedan a la intemperie y los empresarios como absolutos reyes y señores. Lo mismo sucede en todos los ámbitos en los que se está aplicando ese criterio bajo el señuelo de la libertad pero con objetivos contrarios a ella, pues no existe libertad cuando el derecho no ampara a todos por igual ni protege a los más necesitados.

Desde hace décadas se viene hablando de la necesidad imperiosa de desregular todos los aspectos de la vida económica, queriendo decir con ello que el Estado democrático y las leyes que de él dimanaron para protegernos de los abusos del mercado, entorpecen el natural desarrollo de este y por tanto constriñen el crecimiento económico, entendiendo por tal aquel que sólo se fija en las grandes magnitudes que manejan unos pocos e ignora el empobrecimiento general de los trabajadores de todas las clases. Hasta hace no mucho teníamos en España, también en otros países de Europa, una sola y odiosa compañía telefónica que abusaba de su situación monopolística. Llegó la desregulación del mercado de las telecomunicaciones y ahora tenemos un puñado de odiosos operadores que actúan de común acuerdo e imponen sus tarifas sin que nadie intervenga en ello. ¿Hemos ganado algo los usuarios de telefonía? Creo que no, antes el Estado regulaba esas tarifas, recibía una parte sustancial de los beneficios que servían para inversión pública y había oficinas dónde poder reclamar. Ahora todo es virtual y, además de la cantidad de triquiñuelas que inventan a diario para falsear los recibos para maximizar beneficios, intentar solucionar un problema con ellas vía teléfono es bastante más difícil que subir el Anapurna descalzo y con un cilicio en la cintura. Lo mismo ocurre con las gasistas, con las entidades financieras antes llamadas bancos, con las eléctricas, con las petroleras, con las compañías aéreas, todas están desreguladas, nadie supervisa la calidad de su servicio, ni sus precios, ni sus abusos quedando el ciudadano al albur de una serie de instancias tan etéreas como farragosas e inoperantes. En el mundo económico, bajo el paraguas de la libertad, se ha construido un mundo irrespirable en el que al usuario sólo le queda la obligación de pagar lo que le pidan e impongan y el derecho al pataleo, la rabieta, la úlcera o el recurso a instancias judiciales costosísimas que por ello mismo le son prohibitivas.

La palabra libertad, una de las más hermosas del diccionario, ha sido mancillada, porque hoy existe para una minoría la libertad de llevarse el dinero sin pagar un duro al Erario al país que quieran, la de importar productos de países esclavistas que hacen inviable la producción en nuestro país, la de pagar tres euros la hora en una fábrica sumergida por todos visible, la de evadir al Fisco, la de corromper y ser corrompido sin que la ley tenga nada que decir, la de especular con las deudas soberanas que de ese modo dejan de serlo, la de saltarse las leyes democráticas bien no haciéndoles el menor caso –porque nadie les va a exigir su cumplimiento- bien suprimiéndolas o contrarreformándolas.

Por el contrario, tal como estamos viendo con las leyes que se aprueban en nuestro país y en otros de nuestro entorno, se está produciendo ante nuestra mirada difusa, un drástico endurecimiento de las leyes que restringen nuestros derechos. Sin ir más lejos el próximo viernes el Consejo de Ministros aprobará la Ley de Seguridad Ciudadana, una ley que recuerda a las existentes antes de la Constitución de 1978, una ley que criminaliza los escraches -modo de protesta pacífica que sirvió en Argentina para acabar con la ley de punto final-, que llena de obstáculos el ejercicio libre de los irrenunciables derechos de manifestación, reunión y huelga, que castiga la pobreza y cercena la libertad de expresión, dando un paso de gigante hacia un Estado de Excepción con carácter no excepcional. Leyes contra el derecho de las mujeres a interrumpir libremente el embarazo no deseado, leyes que amparan las conductas antidemocráticas de las distintas policías, que permiten que seamos cacheados y ultrajados antes de tomar un avión, que auspician las detenciones ilegales, que permiten a los bancos lanzar a miles de personas de sus casas sin ofrecerles alternativa alguna, que legalizan la exclusión social y penalizan al excluido, leyes cuya única finalidad es proteger el nuevo orden establecido a costa de la libertad y los derechos de los ciudadanos.

Incapaces de crear, de inventar, de solventar, los gobiernos de toda Europa, pero especialmente el español, que por genética tiene mucha más experiencia en asuntos de represión, están dando los pasos legales necesarios para pasar de una democracia a un régimen autoritario, antesala de la dictadura con la que tanto sueñan. Es lo que sucede cuando se es tolerante con quienes por crianza y por convicciones son esencialmente intolerantes. Ha pasado muchas veces a lo largo de la historia, pero parece que no aprendemos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Kerry, Cuba y la democracia

Los gobiernos estadounidenses se comportan con los gobiernos que no se le someten como el acosador de mujeres se comporta con las que no les corrresponden. Blasapisguncuevas.



A principios de este mes, John Kerry visitó Arabia Saudita para calmar la reacciones de la monarquía absoluta allí reinante ante el hecho de que no se haya consumado la agresión militar que el presidente Obama prometió contra Siria. Allí se reunió con el Rey Abdalá, el monarca saudí de 90 años a quien agradeció que le otorgase una audiencia, “porque sé que actualmente no recibe a mucha gente” y aseguró que las relaciones entre Riad y Washington “marchan por el buen camino”. “En estos momentos debemos hablar de temas muy importantes para asegurarnos de que la relación entre Arabia Saudita y Estados Unidos sigue por el buen camino, avanzando y haciendo las cosas que debemos realizar”, declaró Kerry. Suponiendo que el supersistema de espionaje global del que dispone su gobierno no le informe bien, no sé si el Secretario de Estado Kerry ha leído algunas cosas que se dicen en Wikipedia, no en EcuRed, sobre Arabia Saudita:“El gobierno saudí está formado por una monarquía absoluta, es decir, que el rey concentra toda la autoridad, teniendo bajo su control el poder legislativo, ejecutivo y judicial. De acuerdo con la Ley Básica de Arabia Saudita que fue adoptada en 1992 a través del Real Decreto, el poder del gobernador está limitado por la ley islámica —más conocido como la «Sharia»— y el Corán. Este último junto con la «Sunnah», forman la constitución nacional. Además sigue siendo el único país musulmán que no ha tenido elecciones desde su creación. No existen los partidos políticos y según el diario The Economist, se afirmó en 2010 que Arabia Saudita era el séptimo mayor gobierno autoritario de los 167 países estudiados. También cabe decir que el sistema político del país está muy relacionado con el wahhabismo.
“El sistema legal está dividido en dos partes. El primero es el Consejo de la Shura que consiste en que el rey selecciona a 150 miembros estudiosos y personas con experiencia, y el segundo es el Gabinete de Ministros donde se reúnen los ministros —todos miembros masculinos de la familia real—. Esto tiene el fin de poder discutir o debatir con el rey los castigos que se deben aplicar a las personas que cometen delitos.
“Otra parte del gobierno por el que el país es famoso y ha levantado muchas reclamaciones por las organizaciones internacionales es el trato a las mujeres, ya que no tienen permiso de salir solas de sus casas, usar el transporte público o viajar sin la autorización de su marido o familiar. Tienen terminantemente prohibido conducir aunque muchas lo hacen para desafiar a la ley, y así, intentar conseguir más libertad. También es uno de los países que más aplica la pena de muerte en el mundo, incluyendo a los menores de edad. Principalmente, se aplican por violación, tráfico de drogas, la posesión de animales en su domicilio o la homosexualidad.
“Tanto el gobierno como la familia real han sido acusados de corrupción durante muchos años. En un país del que se dice que pertenece a la familia real y que recibe su nombre de ella, se desdibuja la línea entre los bienes del estado y la fortuna personal de los príncipes dominantes.”
No pienso que lo haya leído porque quince días después, el mismo señor Kerry -he mirado atentamente las fotos y juro se trata de la misma persona-, en un discurso en la sede de la Organización de Estados Americanos en Washington, justificó el mal camino que su país da a las relaciones con Cuba con lo que denominó “la realidad autoritaria de la vida de los cubanos ordinarios”.
Si el autoritarismo se debe a que, a diferencia de Arabia Saudita y como China y Viet Nam -países con los que Washington mantiene buena comunicación y relaciones comerciales intensas- tenemos en Cuba un solo Partido, alguien mucho más fiable que Wikipedia, como Noam Chomsky, acaba de escribir muy claramente sobre los partidos y la democracia estadounidense:
“En el pasado se ha descrito a Estados Unidos con cierto sarcasmo, pero no sin exactitud, como un Estado de un solo partido: el partido empresarial, con dos facciones llamadas republicanos y demócratas.
“Ya no es así. Sigue siendo un Estado de un solo partido, pero ahora tiene una sola facción, los republicanos moderados…”
Aunque se desdijo de lo que este mismo año había afirmado, calificando a América Latina como “patio trasero” de Estados Unidos, y decretó que la época de la Doctrina Monroe había terminado, contradictoriamente, el señor Kerry no resistió esta vez la tentación de definir lo que debe ser la democracia para los que habitamos al Sur del Río Bravo. Sobre Cuba pasó gato por liebre y convirtió el deseo del gobierno estadounidense en deseo continental: “Todo el hemisferio -todos nosotros- comparte un interés en asegurar que los cubanos gozan de los derechos consagrados en nuestra Carta Democrática Interamericana, y esperamos mantenernos unidos en esta aspiración”, cuando el único deseo manifestado unanimente en América Latina y el Caribe y que acaba de aprobarse también en la ONU por 188 votos, es el de que Estados Unidos elimine el bloqueo económico y cambie la política hacia Cuba.
Recordando la zanahoria empleada por Estados Unidos con la URSS en la época de la perestroika, Kerry pidió al gobierno cubano adoptar “una agenda de reforma política más amplia que permita a su pueblo determinar libremente su propio futuro”… y entonces Estados Unidos nos ayudará, como ayudó a las ex repúblicas soviéticas en la tarea de que las mafias se apoderaran de su economía y los demócratas tipo Boris Yeltsin cañonearan sus parlamentos y asesinaran a sus opositores.
El Secretario de Estado dijo: “acogemos con satisfacción algunos de los cambios que están teniendo lugar en Cuba , que permitirán que más cubanos puedan viajar libremente y trabajar para sí mismos”, aunque los ciudadanos norteamericanos -a pesar de que el Secretario de Estado los cree “embajadores de nuestros ideales, de nuestros valores, de nuestras creencias”- no pueden viajar libremente a esta Isla caribeña. En cuanto a “trabajar para sí mismos” es algo que cada vez pueden hacer menos los estadounidenses, cercados por los bancos y las hipotecas, pero no sé si la satisfacción de Kerry con que los cubanos podamos hacerlo es extensible al resto de los latinoamericanos, muchos de los cuales trabajan para McDonalds, Coca Cola o Chevron.
El Señor Kerry parafraseó las recientes declaraciones de su presidente, Barack Obama, en Miami, diciendo que deben ser “más creativos, meditar más y adaptar las políticas en la relación con Cuba”. Bienvenido, pero creer que porque permitan a los norteamericanos viajar a la Isla hasta ahora prohibida se va a derrumbar la Revolución es de una ignorancia supina sobre la realidad cubana. Recuerdo haber escuchado una vez a Fidel decir que si eso ocurriera sería el gobierno revolucionario el que le pediría a las familias cubanas que les alquilen sus casas.
El temor que los dirigentes cubanos le tienen a los “embajadores” del Señor Kerry, me recuerda el estribillo de una canción popular en la Isla durante los años noventa del pasado siglo: “Que venga la fiera, que la estoy esperando”. Más objetivo es su reconocimiento de que “nuestros gobiernos están encontrando alguna cooperación sobre interereses comunes”, una antigua propuesta del gobierno cubano de acuerdos para enfrentar flagelos como el narcotráfico, el terrorismo y los huracanes, pero cómo se puede hacer eso con un país al que todos los años -en contra de la lógica, los hechos y la opinión pública interna y externa- Washington coloca en la lista de patrocinadores del terrorismo. Cualquier paso implicaría sacar a Cuba de esa calificación espuria.
En cuanto a la democracia, intuyo que el Secretario de Estado es más cercano a una idea que tiene pocos adeptos en Cuba -a pesar del dinero que Estados Unidos se gasta en promoverla- y según la cual, el gobierno cubano debería permitir que la “mano invisible” del mercado decidiera desde la educación que recibe cada niño hasta las vacunas que se le ponen, como ocurre en las “democracias” latinoamericanas que John Kerry elogia, basadas en el concepto -tan caro para Washington- de que si todo es mercancía por qué los políticos y la política no. Así tendríamos más satisfecho al Secretario de Estado que va por buen camino con Arabia Saudita pero incumpliríamos con el resultado del debate en que más de ocho millones de cubanos aprobaron que prime la planificación sobre el mercado y haya igualdad de oportunidades para todos, una quimera para muchos en este continente.
La vez anterior que Barack Obama habló algo extensamente sobre Cuba, lo hizo desde el Chile de Sebastián Piñera, víspera de que allí estallaran las protestas estudiantiles que demostraron la inviabilidad democrática de un país que Estados Unidos utiliza como modelo para la región. La causa la explica brillantemente José Steinleger en su texto “Piñerachet-Mattheichet= Bachelet” sobre las elecciones que acaban de celebrarse allí con un
40%51,4% de abstencionismo, el “maridaje” entre el pinochetismo y la Concertación:
“ha sido la llamada alternancia democrática que, durante 40 años, frustró el derecho al amor a los auténticos hijos de Chile. Crimen político que empezó a fraguarse en 1973, y tomó forma legal con la Constitución pinochetista de 1980, acatada ocho años después por los partidos que en 1990 entronizaron como presidente constitucional al democristiano Patricio Aylwin, y respetaron después puntillosamente todos los políticos que, a modo de nuevo apartheid, rayaron profundamente las diferencias entre pueblo y sociedad.”
Por antidemocráticos, son sintomáticos los escenarios que Estados Unidos escoge para hablar de Cuba: el Chile de los herederos de Pinochet, la casa en Miami del presidente de los terroristas de la Fundación Cubano Americana y la sede de la OEA -símbolo de la imposición por Wahington de gobiernos títeres y dictatoriales a Latinoamérica, donde ha sido rechazada la “excepción” cubana pero fueron admitidos demócratas del agrado de EE.UU. como Anastasio Somoza, Alfredo Stroessner y Fulgencio Batista.
Como ha dicho el sociólogo brasileño Emir Sader: “Democratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera pública, la educación, la salud, la cultura, el transporte, la habitacion, es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercancía”. Desde esa concepción, que Kerry parece ignorar, Cuba es el país más avanzado en la democratización de su sociedad. Estados Unidos -el mayor enemigo que ha tenido la historia de la democracia en Latinoamérica- sabe muy bien que mientras más se acerquen pueblo y sociedad en América Latina peor le irá a sus intereses en la región y por eso ha utilizado todos los métodos, desde la agresión armada, el terrorismo y el bloqueo económico, hasta la zanahoria perestroikana, para hacer fracasar el peligroso ejemplo cubano.
Pero la realidad ha cambiado y ya en América Latina muy pocos hacen caso a Washington, ni sobre Cuba ni sobre casi nada. No es, como dijo Kerry en la sede de la OEA, que “el Siglo XXI va a continuar, dejando al pueblo cubano atrás”, sino que el mundo -como acaba de escrbir Chomsky- se libera de EE.UU. Sino lo creen, que se atrevan él y Obama a darse un saltico por acá en Enero y escuchar a todos los presidentes latinoamericanos que visitarán La Habana para la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que Cuba preside.

jueves, 21 de noviembre de 2013

La doble moral de Álvaro Uribe y demás directivos de su “Centro Democrático”

A cualquier cosa llaman democrático los oligarcas neoliberales. belicistas, jalabolas de emperadores privados y esttales; también de dioses. Blasapisguncuevas.


Barómetro Internacional


Cuando finalizaba sus estudios de abogado, Álvaro Uribe Vélez participó en la patraña mediante la cual los gringos y la empresa Mineros Colombianos se burlaron de la Nación y birlaron los fondos de pensiones, prestaciones sociales y otros derechos de los trabajadores de la Compañía Minera Chocó Pacífico, filial de la International Mining Corporation de New York, y de las comunidades donde dicha compañía había realizado sus actividades mineras depredadoras por más de 70 años. Finalmente Álvaro Uribe, al ser nombrado gerente de la sucursal del Chocó, utilizó los recursos financieros y bancarios de ella para sanear los pasivos de las sucursales de Antioquia, al tiempo que se llevó hacia esas sucursales todo el stop de maquinarias, equipos y repuestos nuevos dejados por los gringos, porque ya su familia y la de su exministra de educación, Cecilia María Vélez White, habían adquirido la mayor parte de las acciones de las mismas, dejando a estas comunidades y trabajadores en las más penosas condiciones. Durante sus gobiernos no se preocupó por establecer los servicios públicos de saneamiento básico ni las obras viales mínimas para el despegue del desarrollo de comunidades afrocolombianas. Sin embargo, se ha mantenido vociferando la frase racista y lastimera: “Quiero mucho a los negritos”.
Abundantes testimonios e investigaciones de las cortes y de corporaciones dedicadas al tema de la violencia, que han demostrado que Álvaro Uribe y su familia estuvieron asociados con Pablo Escobar, los hermanos Castaño Gil y al grupo de Salvatore Mancuso, los narco-paramilitares más crueles y terroristas que han producido el mayor volumen de crímenes y de violencia en nuestro país. Sin embargo, con lenguaje prestado a los Bush, el ex presidente Uribe vive pronunciándose contra el “terrorismo guerrillero” y el “terrorismo internacional”, como si existiera un terrorismo bueno y otro malo. Según su postura, el terrorismo bueno es el practicado por él y sus amigos, incluido el de los ex presidentes Bush de USA.

Existen abundantes testimonios de que el narco-paramilitarismo llevó a Uribe Vélez a la Presidencia de la República, con base en un pacto secreto de “refundación de la patria”, desconociendo a la Constitución Nacional por lo cual la volvió colcha de retazos para adaptarla a sus intereses cuando fue Presidente de la República. Pacto mediante el cual además, protegió y fortaleció a estas bandas con las Cooperativas Convivir y propiciando su alianza con altos mandos del Ejército Nacional y la Policía Nacional, mediante la cual produjeron masacres, desapariciones, asesinatos selectivos de líderes comunitarios-sindicales y de la oposición, asesinato de periodistas críticos del narco-paramilitarismo, desplazamientos forzados, despojos y usurpaciones de tierras y propiedades agrarias de familias campesinas, pequeños y medianos productores agropecuarios. Pacto que se protocolizó tan pronto llegó a la Presidencia de la República con los Acuerdos de Ralito; así posteriormente haya traicionado a sus antiguos compañeros de proyecto político-económico, tal como lo manifestó uno de los capos narco-paramilitares del grupo de Mancuso al ser obligado a abordar el avión de la DEA, rumbo a las cárceles de USA. Sin embargo, vive vociferando sobre el respeto a la democracia, “la seguridad democrática” y a los derechos constitucionales y legales de los ciudadanos.

Abundan testimonios de que su hermano Santiago Uribe Vélez con algunos de sus primos conformaron un grupo narco-paramilitar que operó en el corredor que va desde Puerto Salgar a Yarumal, Bajo Cauca y Nordeste antioqueños, generando terror con los más horribles crímenes, desapariciones, desplazamientos forzados y masacres especialmente contra la oposición. Todo lo cual contó con la anuencia de Álvaro Uribe Vélez; sin embargo, continúa presentándose como paladín de la democracia y la justicia social, y a su familia, como la más honesta, justa y recatada. Cuando lo único que les ha interesado es conseguir dinero y engrosar su patrimonio familiar, sin importar los medios y las formas. Es decir que Maquiavelo les ha quedado enano.

La doble moral uribista se manifestó con la mayor desfachatez el pasado 27 de octubre, cuando en su convención eligió candidato para las próximas elecciones presidenciales y donde Uribe y su séquito de aduladores se despacharon contra las negociaciones de paz con la guerrilla, con afirmaciones falaces de que había entregado el poder a Santos con la guerrilla de la FARC vencida y la “seguridad democrática” consolidada, por lo cual dizque no hay nada que negociar con este movimiento insurgente, sino “arreciar el combate militar”. Lo preocupante es que los voceros del uribismo no manifiestan nada contra las bandas narco-paramilitares que continúan cometiendo horrores por todo el país. Parece ser que como la violencia paramilitar les ha dado tan buenos resultados económicos y políticos, no les importa que el país se continúe desangrando y la dignidad de nuestras comunidades continúe mancillada, tanto por los grupos armados ilegales, como por las fuerzas armadas estatales, en medio de las confrontaciones armadas.

Los voceros del uribismo en su convención se pronunciaron a boca llena contra la corrupción pública, pero realmente que en nuestro país no ha habido gobierno donde se haya dado tanto derroche de corrupción como en el suyo, incluida la fuerza pública con sus falsos-positivos y desfalcos al fisco. Al punto que las cárceles no están alcanzando para albergar a sus antiguos altos funcionarios condenados por este tipo de delitos. Entre otras cosas, aprovechándose de que la Nación ponía el 70% de los recursos para las grandes obras de nuestro Distrito Capital, Uribe recomendó al encarcelado exalcalde Samuel Moreno Rojas contratar con las empresas del grupo hampón de los Nules, al igual que hizo con otras entidades estatales, y con ello llevó a que este grupo manejara contrataciones por más de 5 billones de pesos durante sus dos mandatos, y en esta misma medida propició para que este grupo le robara al Estado Colombiano billones de pesos en contubernio con altos funcionarios públicos corruptos y calanchines.
Algunos periodistas se han apresurado a calificar al recién elegido candidato presidencial del uribismo, Oscar Iván Zuluaga, de “buen candidato por su seriedad”. Pero no puede ser buen candidato una persona que llegó al Congreso de la República cabalgando en uno de los partidos de la parapolítica, Convergencia Popular Cívica, el mismo en que llegaron otros exparlamentarios que hoy están presos o han pagado condenas por la parapolítica, como Rocío Arias y Carlos Clavijo; que haya andado tan mal acompañado de narco-paramilitares confesos como Ernesto Báez, Alias “Macaco”, preso en USA, y Maribel Gálvis. Que hoy continúe tan mal acompañado por personajes funestos como Pacho Santos, quien le pidió a Mancuso que creara un bloque narco-paramilitar en nuestro Distrito Capital; del exministro uribista Fernando Londoño que además de realizar escritos enaltecedores del narco-paramilitar Carlos Castaño Gil, le robó títulos valores a la Nación, por lo cual fue obligado a renunciar al Ministerio del Interior y de Justicia; de José Obdulio Gaviria, exabogado y representante de negocios de Pablo Escobar; de los Araujo, complicados en toda clase de negocios criminales con el narco-paramilitarismo en nuestra costa atlántica, por lo cual algunos de ellos han estado en prisión; del exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, quién también llegó al Congreso de la República y a la Gobernación de Antioquia cabalgando en el partido para-político de los Araujo, Alas Equipo Colombia, que hoy está preso por para-política y que en medio de las masacres y desplazamientos forzados provocados por el narco-paramilitarismo en el Urabá, especialmente en el territorio chocoano de Bajirá, resultó como propietario de grandes extensiones de tierras, por lo cual durante su mandato como Gobernador de Antioquia, abuzando del poder, se afanó porque el Congreso de la República acogiera la pretensión de la clase oligárquica de este departamento de adherir esta porción del territorio chocoano a su departamento, para poder realizar con el presupuesto del mismo obras de infraestructura que valorizaran las tierras conquistadas y necesarias para poner a funcionar la industria de la palma aceitera y la producción de agrocombustibles para exportar a USA. Entre otros.

Álvaro Uribe Vélez ha demostrado representar a una clase burguesa-oligárquica, rentista y pro-yanqui, emergente a partir de los años de 1980 a través del narcotráfico, el contrabando, la evasión de impuestos y la combinación de negocios lícitos con los ilícitos, cuyo interés principal es engrosar sus patrimonios a como dé lugar, inclusive disponiendo para ello de las finanzas, ingresos y patrimonio de la Nación, sin importarle entregar el país a la voracidad del Imperialismo Estadounidense, a condición de ser beneficiados/as con su participación en las ganancias que logren sus compañías multinacionales y transnacionales en nuestro país, y que le perdonen las faltas cometidas en lo personal y/o por sus familias con los negocios ilícitos. Esta burguesía emergente se propuso desplazar del poder político a la clase burguesa-oligárquica tradicional a como diera lugar; proyecto iniciado por Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, aliándose con los políticos más arribistas y corruptos de entonces, tales como Santofimio, Porras, Garavito, Álvaro Uribe Vélez y otros. De tal manera que llevar nuevamente al uribismo a la Presidencia de la República sería condenar a nuestro país a más empobrecimiento, violencia, desplazamiento forzado, saqueo y depredación de sus ecosistemas por parte de grandes compañías nacionales y extranjeras. Camaleónicamente amparado con la doble moral uribista.

Fuente: http://barometrointernacional.bligoo.com.ve/jose-eulicer-m-renteria-la-doble-moral-de-alvaro-uribe-y-de-su-denominado-centro-democratico

Pese a los misiles mediático-empresariales, el gobierno mantuvo la línea de flotación




Pese a todo, el gobierno venezolano ha mantenido la línea de flotación, cuando muchos lo daban por hundido por los misiles del golpe de mercado y los torpedos de sectores mediáticos. El ataque a la corrupción corrigió el rumbo, con iniciativas contra la especulación que han tenido acogida entre la gente y han moralizado a los chavistas.
Las medidas anunciadas por el presidente Nicolás Maduro el 6 de noviembre tienen la enorme virtud de facilitar el debate esperado por las bases chavistas: construir una política económica soberana o caer en el monetarismo neoliberal, cuyo fin, son la implementación de medidas devaluatorias, pactos con el FMI o la dependencia extrema, neocolonial.
La intervención de mercancías con precios de usura y su venta directa al público a precio justo –reclamada por las bases- despertaron simpatía y moralizaron al pueblo bolivariano, además de darle oxigeno político al gobierno y al proceso.
Pero el marco político de justificación de las medidas, así como las medidas mismas, aunque progresivas para la emergencia, son todavía precarias e insuficientes para estabilizar y profundizar el proyecto de la Revolución Bolivariana, y la declarada vuelta al rumbo de transición al socialismo, coinciden distintos analistas, desde las filas del chavismo. Pero falta por redondear una ruta económica integral.
“Es necesario descubrir lo que se esconde debajo de la superficie de acaparamiento y usura en los precios y en la especulación con el dólar. Identificar cuáles son las fuerzas que se disputan la Renta y por lo tanto el control de la economía nacional y con qué política lo hacen. Sólo así podremos responder de manera revolucionaria a la actual crisis”, señala Marea Socialista.
De todas formas, el nombramiento de Rafael Ramírez como Vicepresidente del Área Económica, el consiguiente mantenimiento del Control de Cambios y las nuevas medidas económicas, dejaron agonizante al plan de entrega de la renta elaborado por el ministro de Finanzas Nelson Merentes y las cámaras empresarias, denunciadas el 6 de noviembre por Maduro como responsables directas de la Guerra Económica. Pero Merentes es mantenido en el gobierno y continúa el juego de señales difusas cuando no contradictorias.
Entre otras sorprende la noticias de que el Banco Central de Venezuela y Goldman Sachs están listos para firmar un acuerdo de operaciones de permuta de 1,45 millones de onzas oro de las reservas internacionales, depositadas en el Banco de Inglaterra.
“Las medidas tomadas por el gobierno nacional en la pasada semana, convirtieron al país en una gran aula de clase de economía política, y especialmente de economía política del capitalismo venezolano. Un capitalismo particular, porque es un capitalismo de la periferia dependiente y además es un capitalismo cuya acumulación cuenta, adicionalmente, con la captura de una renta internacional en virtud de la actividad petrolera”, señala el economista José Félix Rivas.
La ofensiva destituyente: empresarios y medios
Otra vez Venezuela es el laboratorio, donde las acciones de grupos económicos, con desabastecimiento y especulación mediantes, van dirigidas a desequilibrar la economía con fines políticos e incluso causar la caída de los gobiernos democráticos. Caos financiero y desestabilización económica son la tónica, estimulada por una apología desestabilizadora de los medios cartelizados.
Los grupos económicos, asociados en su acción golpista con sectores mediáticos, que manipulan el miedo, la inseguridad, la resignación y el fatalismo en la ciudadanía, minando la legitimidad del gobierno y la credibilidad de la población. La estrategia informativa sobre la “crisis” inocula un miedo difuso, y, pasivamente, la población se va haciendo cómplice de un golpe de Estado silencioso.
Los medios fueron los únicos que no aplaudieron las medidas tomadas contra los especuladores (a quienes se tuvieron de conenar), alineándose con los empresarios (Fedecámaras, Cámara de Comercio, etc.) para afirmar que “solo quedarán anaqueles vacíos y empresas sin inventario”, que “el Ejecutivo ha ordenado el remate de las empresas intervenidas”, o señalar que “es terrorismo de Estado”.
Y para repetir el argumento que les llegaba desde el exterior. De que los mercados financieros castigan a Venezuela. Nuevamente la realidad virtual se enfrentaban a la que vivía la ciudadanía, que acompañó mayoritariamente las medidas.
El guión es el mismo. Inspirado en la tesis de que los golpes contra la democracia, contra las instituciones del Estado de derecho, se cocinan, a largo o corto plazo, según las circunstancias.
Para el exvicepresidente José Vicente Rangel, el formato golpista fue actualizado, pero la textura subversiva es la misma. Combina estímulos a la crisis económica -generadora de descontento- con la creación de situaciones insoportables para provocar reacciones en la institución castrense. Hacer chillar la economía, como pasó en Chile, es prioridad, señaló. Tratan de que se produzca un estallido popular y que la violencia se apodere del país.
“Aun cuando el establecimiento conspirativo: partidos, derecha, injerencia gringa, grupos económicos, cuenta con recursos y está dispuesto a todo, sin embargo no tiene la fuerza de hace 10 años. No dispone de oficiales, calle, Iglesia ni empresarios en la proporción de antes -tan solo cuenta con medios-, pero es peligroso. Sus integrantes carecen de escrúpulos. Los mueve una ideología fascistoide y el odio. Por eso, la opción del golpe dosificado”, según Rangel.
Se vienen las elecciones regionales
Ante un nuevo fracaso, en la oposición, van tomado cuerpo las corrientes que consideran que debe actuarse para deponer a Nicolás Maduro en los próximos meses, a través de movilizaciones de calle que seduzcan a los militares para que tompen el poder y luego convoquen a elecciones. Es más, varios juristas trabajan para darle sustento legal a la operación.
El analista cubano-venezolano Fausto Masó, previno a la derecha, sobre el “desierto” que le espera y le recomendó “no buscar “atajos”. Les pide asumir que se trata de “una lucha larga”, que “no hay que desesperarse (…) ni predicar salidas mágicas”, aun cuando opina que en la actual “guerra en contra la guerra económica” le irá muy mal al gobierno y le saldrá el tiro por la culata.
Sin duda, todo ésto tendrá efectos en las elecciones regionales del domingo 8, y parece lógico que reforzará la votación rojita. Encuestas realizadas por International Consulting Services revelan que el Psuv y aliados deben ganar 228 alcaldías y la Mesa de Unidad Democrática (oposición) 107, y estarán reñidos los resultados en ciudades importantes como San Cristóbal, Maturín, Los Teques, Ciudad Bolívar, Sotillo, Valencia, Barcelona e, incluso, la Alcaldía Metropolitana de Caracas.
Para el historiador y antropólogo Mario Sanoja, es imperativo igualmente construir una cultura, un imaginario socialista que borre definitivamente la vieja política cultural del Estado venezolano que ha recogido y reproducido los valores éticos de la cultura burguesa, inducidos en la psiquis de ciudadanía vía la ofensiva criminal de los medios de comunicación privados y las industria cultural, remachando en sus mentes que la idea del confort y el bienestar individual es inseparable de las políticas neoliberales de mercado.
“Si el Estado venezolano no procede de esta manera, será imposible construir una conciencia nacionalista que sustente el destino histórico soberano de nuestro país”, añade, en un análisis titulado “Chávez y Maduro, fases históricas del proceso bolivariano”.
El columnista Toby Valderrama alerta: "Cuando un proceso revolucionario confunde el linchamiento de algunos capitalistas con la superación del capitalismo (…) y se regodea en lo material, (…) entonces corre grave peligro de caer en la inhumanidad, está educando a la masa para la barbarie, para el logro fácil, e irremediablemente esta masa apoyará soluciones fascistas, se convertirá en turba de linchamiento y no en fuerza de construcción de un nuevo mundo."
Mientras, y en el marco de la llamada guerra económica, la unicamerical Asamblea Nacional sancionó el martes 19 la Ley que habilita al Presidente, para que excepcionalmente y en aspectos puntuales legisle por el lapso de un año acerca de las materias que se permiten delegar según la Constitución Nacional. Maduro anunció que los dos primeros instrumentos legales serán la Ley de costos, ganancias y protección de precios justos y la Ley de Comercio Exterior, con las cuales buscará garantizar el control de las importaciones y la promoción de las exportaciones de Venezuela.
Pero ya Venezuela está metida de lleno en el ambiente navideño, disfrutando de las letras y el ritmo de las gaitas, esperando al domingo 8 de diciembre, cuando se celebren unas nuevas elecciones, esta vez para escoger alcaldes. Pero la atención está en las hallacas, la ensalada de gallina, el pan de jamón, el pernil, la familia, los amigos, en espera del 2014.
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