miércoles, 4 de diciembre de 2013

Entrevista con Immanuel Wallerstein sobre Lenin y el leninismo, hoy “El reciente brote de protesta alrededor del mundo incluye un retorno al debate que lleva a la gente de regreso a lo que Marx ha escrito y analizado”


Socialismo 21


[Nota del editor: Las pasadas dos décadas han presenciado una ola sin precedentes del péndulo histórico entre el colapso de la Unión Soviética hace veinte años y la profunda crisis financiera desde el 2008. Estos cambios dramáticos nos han interpelado —si no forzado— contemplar a algunos viejos conceptos de cambios sociales desde una nueva perspectiva. Con esto en mente, presentamos la siguiente conversación entre un joven académico chino, Gao Jingyu e Immanuel Wallerstein sobre Lenin y el leninismo hoy en día.] -Gao Jingyu (GJ): El “socialismo real” de la Unión Soviética —el cual supuestamente estaba basado en lo que es llamado el “marxismo-leninismo”— falleció hace 20 años. ¿Cómo ves al marxismo-leninismo hoy en día?
-Immanuel Wallerstein (IW): El marxismo-leninismo está muerto. No hay manera en que sea capaz de re- emerger . Pero ni el leninismo ni el marxismo están muertos. Y el mismo Lenin está en camino a la resurrección histórica en Rusia. Desafortunadamente, el fracaso en distinguir analíticamente entre estos varios conceptos es amplio, e incapacita un pensamiento claro no sólo en Rusia sino en todas partes del mundo.
El marxismo-leninismo fue una invención pos-1923 de los altos mandos soviéticos. Fue impuesto a los partidos comunistas a lo largo del mundo, y se convirtió en una camisa de fuerza en que eran forzados a operar (o ser denunciado como contrarrevolucionario). Lo que hemos venido a llamar marxismo-leninismo fue elaborado como un catecismo que fue incesantemente repetido, pero cuyos detalles podrían alterarse cuando sea que el liderazgo soviético decidiera cambiar las tácticas geopolíticas. Fue una rígida doctrina que de hecho fue bastante maleable, pero maleable sólo para el liderazgo soviético.
El marxismo-leninismo no tuvo una definición intelectual permanente. Era tanto un grave pecado adherir a una versión obsoleta del marxismo-leninismo como participar en un debate intelectual serio acerca de su última versión aprobada.
El marxismo-leninismo fue una doctrina viable mientras vivió Stalin, y podría hacerla cumplir por medio de repetidas purgas, y afuera de la URSS a través del largo alcance de la estructura ejecutiva soviética. Cuando Stalin murió, la cuestión política inmediata si alguien más podría asumir el control de esta estructura ejecutiva. La respuesta resultó ser no.
El informe de Kruschev para el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) representó la rebelión de la nomenklatura en contra de la estructura ejecutiva stalinista. Sin embargo, Kruschev no permitió por ello otra versión del marxismo-leninismo que consiguiera la conservación estable del régimen, lo cual fue la intención de Kruschev. En vez de eso, su informe socavó irreparablemente la legitimidad de la doctrina, como muchas personas dentro y fuera de las estructuras del Partido Comunista observaron abiertamente. Para la época en que Gorbachov llegó al poder, nadie en el mundo siguió siendo en algún sentido significativo un marxista-leninista.
No obstante, la muerte del marxismo-leninismo no constriccionó por mucho tiempo la vida continua tanto del marxismo como del leninismo como construcciones intelectuales y políticas. De hecho, era casi todo lo contrario.
La muerte del marxismo-leninismo dio nueva vida tanto al marxismo como al leninismo. La muerte del marxismo-leninismo liberó al marxismo como un modo de análisis y como una inspiración para varias tendencias políticas de izquierda alrededor del mundo. Por una cosa, relegitimó un debate sobre las propias ideas de Marx. La gente realmente empezó a leer los mismos escritos de Marx en vez de confiar en versiones abreviadas propagadas por los voceros del marxismo-leninismo. Ni tampoco fue el redescubrimiento de las ideas de Marx reservadas a las personas en la izquierda política.
La crisis económica mundial de las últimas décadas, y especialmente de los últimos años, ha llevado incluso a los expertos conservadores a encontrar ideas útiles, e incluso apremiantes, en los análisis de Marx. En 1999, una encuesta de la BBC News Online preguntó a los encuestados británicos por el nombre del gran pensador del milenio. Karl Marx encabezó la encuesta.
Sin embargo, lo que es más interesante que el resurgimiento que las propias ideas de Marx es la supervivencia del leninismo como una doctrina. ¿Cómo puede ser esto si el marxismo-leninismo está muerto? Para responder esa interrogante, tenemos que analizar qué es el leninismo. Marx famosamente dijo , “no soy marxista ”. Lenin bien habría dicho “no soy leninista ”.
-GJ: Entonces, ¿qué cree usted que constituye al leninismo?
-IW: El leninismo no es realmente el resumen de las propias ideas de Lenin como es expuesto en sus varios escritos. Ni son sus prácticas como un líder del CPSU y de la Unión Soviética. Es una estrategia de gobernar un país. Como tal, el leninismo es practicado en muchos países bajo otros nombres, o bajo sin ningún nombre del todo. Me parece que el leninismo es una estrategia compuesta, que comprende la combinación de seis características.
1] Es la práctica de un partido/movimiento que cree que tiene que obtener el poder estatal de una forma u otra, y una vez en el poder, permanecer allí de una forma u otra. Sin el poder estatal, este partido/movimiento cree que nada puede ser conseguido. El leninismo, por consiguiente, rechaza cualquiera y todas las versiones de estrategias anarquistas, las cuales también han re-emergido en la estela de la muerte del marxismo-leninismo.
2] Una vez que el partido/movimiento ha conseguido el poder del Estado, su objetivo más inmediato es fortalecer el aparato estatal. El objetivo es aislar la estructura estatal en dos direcciones, tanto en contra de disidentes internos y de las fuerzas descentralizadas y en contra de la capacidad de las fuerzas externas de limitar la capacidad estatal para perseguir sus objetivos. Esto podría llamarse incrementar el grado en que un Estado es soberano, no teóricamente sino en la práctica.
3] El partido/movimiento es organizado como una estructura jerárquica que opera con un mecanismo de control de arriba hacia abajo. Esto, por eso, busca impedir cualquier y todos los vínculos de estructuras locales y de nivel medio, inclusive aquellas ubicadas al interior del partido/movimiento. Esta es la característica crucial que lleva a algunos analistas a denuncias al leninismo como no democrático, o al menos que no cumple los procesos formales típicos de un sistema electoral multipartidista con partidos alternativos gobernantes.
4] El principal objetivo político no es, como se alega a menudo, la retención del poder por el bien del régimen de los gobernantes. El principal objetivo político es alcanzar el crecimiento económico, como lo es medido en una escala comparativa mundial. Todas las demás preocupaciones son subordinadas a la primacía del crecimiento económico. Esto es decir, que hay otras preocupaciones de seguro —por ejemplo: la persecución de una política sensible vis-à-vis el medio ambiente— pero tales otras preocupaciones estaban en segundo lugar en el orden de prioridad.
5] Ideológicamente, el partido/movimiento se presenta a sí mismo, de hecho se piensa a sí mismo, como un baluarte del anti-imperialismo. Este es su lenguaje cuando está hablando a sus propios ciudadanos, al menos la mayor parte del tiempo. Cuando se habla al resto del mundo, el lenguaje anti-imperialista es usado cuando es diplomáticamente útil. Sin embargo, puesto que la retórica anti-imperialista es un tema indispensable en el marco compuesto del leninismo, el leninismo no puede existir en Estados en la cima de la estructura geopolítica de poder mundial.
6] La práctica del partido/movimiento en el poder es fundamentalmente pragmática, nunca dogmática. El partido/movimiento corregirá su práctica cuando sea considerado necesario para mantener en el poder al partido/movimiento. Es pragmático, incluso sobre la cuestión de si es más útil reconocer públicamente que es pragmático que de negarlo.
Llamo leninista a estos partidos/movimientos solo cuando esas seis características están ahí. Es la combinación de todas las seis características lo que hace del leninismo un modo efectivo tal de conservación del régimen. Algunas veces, después de un golpe militar, el nuevo régimen presenta su régimen como el equivalente al de un partido/movimiento. Efectivamente, este tratará de crear un nuevo partido/movimiento que este controle. Sin embargo, esta forma parece ganar menos legitimidad que el partido/movimiento normal leninista. Hay partidos/movimientos dentro de los cuales los militares ganan autonomía considerable y en que los militares asumen importantes funciones económicas.
-GJ: ¿Qué cree usted que significa el leninismo para el sistema-mundo?
-IW: Cuando uno mira alrededor del mundo hoy en día, uno puede ver muchos Estados en el cual el grupo en el poder se desempeña según estar reglas, combinando todas las seis características. La mayoría de ellos no usan el término leninismo para describirse a sí mismos. Por supuesto, no tenemos que llamar leninista a esta fórmula para el dominio estatal. En cuanto a la Unión Soviética, no sabemos realmente cómo habría evolucionado el régimen si Lenin hubiese vivido 10 años más. El punto a subrayar es que el leninismo, como lo he descrito, no tiene un vínculo necesario con el marxismo o con las propias ideas de Marx.
Cuando la Unión Soviética colapsó, y con ella el Partido Comunista de la Unión Soviética, el nuevo régimen en la Federación Rusa se enfrentó a la decisión de qué hacer con Lenin, el hombre, como un símbolo histórico y una memoria histórica. Ellos parecen no haber encontrado muy fácil tomar una decisión definitiva.
Por una parte, no solo estaba muerto el marxismo-leninismo como un catecismo, sino que la gran mayoría de la población rusa parecía estar muy contenta con esto. El uso de cualesquiera término —marxismo o leninismo— cayó en una amplia desaprobación, a pesar de la supervivencia de un movimiento que reclamó ser un movimiento comunista. Sin embargo, el régimen decidió no borrar todas las alusiones positivas a Lenin. Algunas estatuas y retratos se vinieron abajo, y otras no. La tumba de Lenin todavía está ahí en la Plaza Roja. Está cerrada por algún tipo de renovación por el momento, pero parece que reabrirá. Sospecho que será nuevamente posible visitar la tumba.
Cuando visité recientemente Moscú me llamó la atención de cuántos objetos materiales relacionados con Lenin eran ofrecidos a la venta en mercados públicos —poleras, pequeñas réplicas, etc.—. ¿Tales objetos eran comprados solamente por turistas extranjeros? ¿O algunos de estos eran comprados por jóvenes rusos? Y si es así, ¿por qué? Y, ¿este fenómeno crecerá en importancia en la siguiente década o dos, y es más que solo nostalgia o kitsch?
Podría ser notado como un principio histórico general del sistema-mundo moderno que las naciones nunca parecen eliminar a las grandes figuras históricas de su memoria histórica y de su celebración histórica, sin embargo aunque hayan sido controvertidos. Después de 200 años, los franceses finalmente parecen haber llegado a un acuerdo con la idea de que la Revolución de 1789 debería ser vista como una parte positiva de su legado. Una manera en que ellos hicieron esto es al engendrar interpretaciones diferentes, incluso conflictivas, de lo que sucedió durante la Revolución Francesa. En efecto, grupos diferentes están celerando realmente diferentes cosas. Pero solo un puñado hoy en día denuncia a la Revolución sin reservas. Algo parecido parece haber sucedido con la memoria de Napoleón.
Por supuesto, Lenin sigue siendo una figura controvertida en Rusia. La opinión está muy dividida, y en este sentido Lenin no es una figura unificadora. La memoria histórica Nacional parece necesitar héroes unificadores, y siempre está en la búsqueda de ellos. Pero la imagen actual de Lenin es menos importante que la imagen futura de Lenin. Lo que necesitamos considerar es cómo presentarán Lenin los libros de texto a los colegiales en el 2050. Sospecho que harán de él una figura central de la historia Rusa del siglo XX y que enfatizarán cuatro cosas acerca de él.
Primero, pienso que será presentado como un nacionalista Ruso, quien rescató a Rusia de su colapso nacional debido a la incompetencia del ancien régime —incompetencia militar, incompetencia política, incompetencia social—. Se dirá que mantuvo unida a Rusia de cara a la intervención extranjera y los movimientos secesionistas. Él hizo posible reconstruir las fuerzas armadas.
Segundo, pienso que será alabado particularmente por llevar a cabo las reformas que von Witte defendió y fue políticamente incapaz de obtener. Recuerda su eslogan: el socialismo es igual a los soviets más electricidad. En el 2050, la gente solo notará la mitad de la electricidad del eslogan.
Será dicho que estas reformas hicieron posible la industrialización de Rusia, su “modernización”, y por eso la base de un serio incremento del Producto Nacional Bruto (PNB) de Rusia. Esta evaluación será comparable a la evaluación de Tocqueville de la Revolución francesa. Tocqueville vio a la Revolución Francesa como la continuación del impulso colbertista de la modernización francesa, la cual se había estancado en el siglo XVIII por la resistencia de elementos del ancien régime.
Tercero, creo que será alabado por ser simultáneamente un occidentalizador (“electricidad” y ponerse al día) y un tercer-mundista. La Conferencia de Bakú de 1920 será vista como el abrazamiento de Rusia como el líder efectivo de los “pueblos del Este”. Quizás en el 2050, los “pueblos del Este” —lo que hoy en día llamamos el Sur global— no querrán darle a Rusia demasiado crédito en este aspecto. Todo es una razón más para que los rusos en el 2050 hagan reivindicaciones por este logro, y acreditar a Lenin por ello.
Analistas más sutiles podrían decir que Lenin fue el primero en resolver el debate occidentalizador-eslavófilo (anti-occidentalizador) al ser ambos simultáneamente. Esta es la forma en que tales eternos debates culturales a menudo se resuelven. En añadidura, estos analistas podrían notar que al enfatizar el apoyo por las revoluciones en los países no-occidentales, él silenciosamente terminó el apoyo para las irremediables insurrecciones en Europa occidental.
Los libros de texto escolares no pondrían esto de esta manera, pero los historiadores de universidades podrían sacar libros junto con estos lineamientos. Y cuando lo hagan, el mensaje se filtrará hacia la conciencia del pueblo, y los hará orgullosos.
Finalmente, Lenin será visto como un líder decisivo. Él tomó el tren hasta estación Finlandia. Él persuadió a los líderes bolcheviques a tomar el poder “permaneciendo en las calles”. Incluso la Nueva Política Económica (NEP) será tomada como una señal de decisión. Él sabía cuándo cambiar de marcha pronto y de manera importante. Lenin pudo haber estado en lo correcto o equivocado, pero él fue definitivamente un líder decisivo.
En el 2050 Lenin podría ser el héroe nacional de Rusia en el siglo XX. Eso no nos dice nada del destino ya sea del marxismo o del leninismo en el 2050, en Rusia o en otras partes. Y lo repito, la única cuestión segura es que el marxismo-leninismo no solo habrá desaparecido del mundo real, sino muy posiblemente de los recuerdos reales de la gente.
-GJ: Su pudiéramos considerar al stalinismo como la continuación del leninismo en que su estructura ejecutiva mantuvo al régimen leninista, entonces ¿quién cree usted que debiera ser considerado responsable por el colapso de tal régimen, Lenin y Stalin o aquellos que socavaron la legitimidad del marxismo-leninismo tales como Kruschev y Gorbachov?
-IW: Nunca he usado la palabra stalinismo. He hablado de Stalin como aplicación de la doctrina del marxismo-leninismo. Recuerda que dije que Lenin no era leninista. Stalin lo fue . No fue inevitable que el régimen soviético se haya derrumbado. El régimen en China no se ha desmoronado, ciertamente no todavía si es que.
Sí, Kruschev socavó crucialmente la legitimidad de la doctrina. Esto fue claro casi inmediatamente. La gente en Rusia todavía no decide de si esto se trataba de su gran crédito o su gran descrédito. Pero esta no fue una decisión individual. Kruschev reflejó la fuerte presión de la nomenklatura, para quienes las homicidas purgas se habían convertido en una amenaza personal insoportable.
En cuanto a Gorbachov, él será eventualmente recordado como el único que hizo posible realizar los cambios que todos querían sin matanza o represión. Él intentó salvar a la Unión Soviética, no a Rusia. Casi tuvo éxito, pero cometió algunos errores en la última fase. Y por consiguiente, tenemos lo que tenemos hoy en día.
-GJ: Algunos académicos ponen a los partidos leninistas y los partidos fascistas en la misma categoría después de comparar sus estructuras. Ambos partidos son descritos al ser caracterizados de sistemas anti-parlamentos, que es la razón principal por su fracaso al establecer la democracia al empoderar a los ciudadanos.
Este es el problema de un “déficit democrático”, en la frase de Robin Blackburn, un problema que tanto Lenin como Mao Tse-Tung intentaron resolver pero que fracasaron. ¿Diría usted que el régimen está destinado a nunca evitar un déficit democrático? ¿Es este el talón de Aquiles del régimen?
-IW: No considero a los partidos fascistas, o los nazis, como lo mismo que los partidos leninistas. Por una cosa, no pueden ser en ningún sentido considerados anti-imperialistas en sus doctrinas o en sus acciones. Recuerda de nuevo, en mi discusión, insistí que el leninismo tuvo seis componentes, y consideré que los regímenes son leninistas sólo si manifestaban todos los seis componentes.
Sí, por supuesto, los regímenes leninistas tienen un déficit democrático. Pero también, en mi perspectiva, lo tienen los regímenes parlamentarios multipartidistas. No tenemos ningún país en el mundo hoy en día que en mi opinión sea democrático. La democracia es algo que todavía tenemos que construir.
-GJ: ¿Qué tipo de relación existe entre Lenin y Marx? Me recuerda a la comparación de Badiou que hace de Pablo “un Lenin para quien Cristo ha sido el equívoco Marx”.
-IW: No me gusta esta analogía. Marx no fue un dios . Él fue un pensador y un militante. En términos de perseguir una estrategia política apropiada para avanzar, hubo alternativas posibles. Las dos principales fueron aquellas expuestas por Lenin y Bernstein. La estrategia de Lenin tuvo mayor sentido en un país como Rusia. La estrategia de Bernstein tuvo mayor sentido en un país como Alemania. En el largo plazo ninguna estrategia ha funcionado realmente. Hoy en día todos estamos repensando las estrategias de transformación social, precisamente porque estas dos estrategias fueron un fracaso.
-GJ: ¿Por qué son aquellos Estados, en las áreas o regiones menos desarrolladas, propensos a adoptar un régimen leninista?
-IW: En orden de perseguir una estrategia “parlamentaria”, tú necesitas una situación en la que al menos la mitad, o más, de la población son parte de la “clase media” según estándares mundiales. Esto no es precisamente cierto de las áreas “menos desarrolladas”. De ese modo el leninismo parece más plausible.
-GJ: La caída del comunismo destruyó al socialismo marxista como proyecto político, pero le dio a los análisis de Marx del capitalismo un nuevo aliciente en su vida solamente en la academia. Bajo la condición de la deslegitimación del discurso y representaciones colectivas de clases, un individualismo ascendente, el consumismo y preocupaciones de estilo de vida, el socialismo ya no es el ideal común para la izquierda como alguna vez lo fue en el siglo XX. La principal fuerza de izquierda, la socialdemocracia, se ha reducido a ser una cultura de preferencia después de la neoliberalización, como usted dijo. Los otros movimientos de protesta han corrido ya sea al anarquismo o al extremismo.
Las fragmentadas fuerzas de la izquierda desconfían entre sí. El marxismo ya no parece ser más una teoría para los movimientos radicales. Ernesto Laclau y Chantal Mouffe han argumentado que sólo un discurso democrático podría deslegitimar el sistema existente y articular diferentes fuerzas de protesta. ¿Es posible para la democracia emprender esta tarea? Entonces, ¿qué tipo de rol tomará el marxismo en los futuros movimientos? ¿Son las recientes revueltas por los derechos democráticos en el área arábiga una señalización de esto?
-IW: No creo que el resurgimiento del marxismo esté limitado a la academia. Pienso que el reciente brote de protesta alrededor del mundo incluye un retorno al debate sobre la economía política y las desigualdades, un debate que lleva a la gente de regreso a mucho de lo que Marx ha escrito y analizado. ¿Será el “socialismo” su proyecto político? Todo depende de lo que queramos decir por socialismo. Estamos en medio de una confusión que no es meramente política sino también intelectual. Sería más prudente en mis predicciones acerca de lo que sucederá en los próximos 20 o 30 años, y más optimista.
-GJ: ¿Cómo evalúas a Mao Tse-Tung? ¿Recibirá comentarios similares como los que has predicho para Lenin en el 2050?
-IW: Mao Tse-Tung probablemente será recordado positivamente por dos cosas. Él liberó al partido chino, y por eso a la Revolución china, del control de Stalin. Y reunificó China, una tarea histórica de grandes líderes chinos. Por supuesto, él hizo muchas cosas negativas. ¿Se desvanecerán de la memoria?
Muy posiblemente . La memoria no es eterna. Es creada, y recreada, constantemente. Dependerá de los historiadores chinos. Pero éstos dependerán de la atmósfera política total de China en 2050.
Fuente original: http://socialismo21.net/lenin-y-el-leninismo-segun-immanuel-wallerstein/

martes, 3 de diciembre de 2013

Frentes de lucha





Una multitud de luchas se expresa en diversos puntos de este país, desde esfuerzos para enfrentar la creciente desigualdad económica hasta la de los derechos de los inmigrantes, pasando por la gran pugna sobre la educación pública, así como en defensa de los derechos a la privacidad y libre expresión frente al gobierno secreto, y contra las políticas bélicas de Washington.

Ninguna es masiva, aún, y todas padecen de la fragmentación que caracteriza la lucha social y política en Estados Unidos. Pero nadie puede pronosticar qué prometen para el futuro.

El historiador Howard Zinn siempre afirmaba que la historia está hecha de sorpresas. En una entrevista con La Jornada hace años, Zinn recordaba cómo muchos progresistas lamentaban en los años 50 que los movimientos sociales parecían moribundos después del macartismo y el aparente triunfo del mito del sueño americano durante el auge económico de la posguerra, pero que justo en esos momentos unos jóvenes afroestadunidenses se estaban sentando en una barra prohibida a personas de color en un pueblo en el sur. A unos pueblos de distancia, sin saber de los otros, otro grupo de jóvenes hacía lo mismo. Era el inicio de un movimiento social que sacudiría a Estados Unidos y florecería en otros más en lo que ahora se refiere como los sesenta, transformando a este país.

Hoy día, unos jóvenes enfrentan a los políticos más poderosos del país y emplean algunas de las mismas tácticas de desobediencia civil de sus contrapartes en los 60 para demandar sus derechos civiles y humanos. Son hijos de inmigrantes indocumentados criados en este país y están hartos de vivir en las sombras y con el temor cotidiano de que sus padres serán deportados por trabajar y esperar que sus hijos logren sus sueños. La semana pasada, el coreano Ju Hong, activista de derechos de los inmigrantes, interrumpió el discurso del presidente Barack Obama para exigir el cese de las deportaciones, acción que fue noticia nacional. Cuando el presidente le respondió con una mentira –de que no tenía ningún poder para suspender la mayoría de las deportaciones–, el New York Times, entre otros, criticó al presidente, dañando su imagen como defensor de inmigrantes.

Unos días antes, el presidente de la cámara baja, John Boehner, fue enfrentado por dos hijas de mexicanos, y también les mintió: les dijo que estaba haciendo todo lo posible por promover una reforma migratoria, pero horas después declaró a los medios que no estaba dispuesto a promover nada este año. Mientras tanto, en diferentes ciudades, inmigrantes y sus defensores han bloqueado camiones y oficinas de la migra para intentar detener físicamente deportaciones. Acusan al presidente de ser el deportador en jefe por deportar a más de mil inmigrantes diarios en promedio y está por llegar a la cifra de 2 millones desde que llegó a la Casa Blanca, más que cualquiera de sus antecesores, y han declarado que ni uno más.

Por otro lado, mientras los medios reportaban la histeria de consumo al inicio de la temporada navideña a finales de la semana pasada, irrumpieron en la fiesta manifestaciones frente a más de mil establecimientos de Walmart en todo el país, de trabajadores y sus aliados que exigen mejores salarios y condiciones de trabajo a la cadena comercial más grande del planeta. En la protesta frente a la tienda en Ontario, California, 10 fueron arrestados, incluido un Santaclós; otros 10 fueron arrestados en una tienda de Walmart en Chicago; 15 más en Bellevue, estado de Washington; unos 150 protestaron en otra de sus tiendas en Secuacus, Nueva Jersey, y miles participaron en estas acciones a lo largo y ancho del país.

Los trabajadores de las cadenas comerciales ganan en promedio 9.60 dólares la hora, o menos de 20 mil al año; los 3.4 millones que trabajan en el sector de comida rápida tienen un salario medio de 8.80 la hora, que no alcanza para sostener a una familia. Por ello, agrupaciones a lo largo del país han impulsado –junto con acciones contra empresas particulares como Walmart y McDonald’s– campañas estatales para elevar el salario mínimo para los millones de trabajadores tanto en este sector como en el de comida rápida. Una encuesta reciente de CBS News registra que 69 por ciento de los estadunidenses apoya el incremento del salario mínimo, con sólo 25 por ciento que se opone. Ante la realidad de la peor desigualdad económica desde la gran depresión (los ricos tienen más que nunca), estas campañas tienen un terreno político y social fértil.

Por otro lado, una de las iniciativas que surgieron de Ocupa Wall Street, Rolling Jubilee, ha comprado casi 15 millones de dólares de deuda médica de gente pobre. Recaudando 400 mil dólares en contribuciones, la iniciativa compró con descuento la deuda de bancos en el mercado secundario de deuda donde venden deuda incumplida. Al adquirirla, el proyecto envió un mensaje a los 2 mil 693 individuos en más de 45 estados, declarando que su deuda ha sido abolida; pero el propósito es educar al público sobre el funcionamiento del sector financiero.

También continúan luchas dinámicas en varios otros frentes: desde maestros, estudiantes y padres de familia contra las llamadas reformas educativas que buscan convertir al sector en un mercado de lucro hasta un movimiento ambientalista amplio contra las políticas energéticas, sobre todo el llamado fracking, como también acciones de repudio físicas y cibernéticas contra el espionaje masivo de la ciudadanía por el gobierno, actos contra políticas bélicas, como el uso de drones contra poblaciones civiles, entre otras expresiones de disidencia y protesta.

Todos estos frentes de lucha siguen, en general, aislados uno del otro, pero empiezan a verse algunas nuevas alianzas, y la memoria de Ocupa Wall Street como la efervescencia ciudadana en la primera elección de Obama siguen presentes como experiencias donde se sumaron sectores diversos para volverse uno. De todo esto, afirman algunos, suelen brotar las sorpresas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/12/02/opinion/033o1mun

Lo que los medios españoles no dijeron sobre el asesinato de Kennedy



A raíz del asesinato del Presidente Kennedy en noviembre de 1963, los mayores medios de información españoles han publicado extensos reportajes sobre su figura. Pero como también ocurrió a raíz del aniversario del asesinato de Martin Luther King, dichos medios no han citado apenas las circunstancias de su muerte ni el contexto político en el que ocurrió tal tragedia. A lo máximo que se ha llegado es a señalar que la muerte del Presidente Kennedy dio lugar a un gran número de teorías conspirativas, sin profundizar, en cambio, en ninguna de ellas. Solo un par de rotativos hicieron referencia a la película JFK, del director estadounidense Oliver Stone, en la que se cuenta una de ellas. Por lo demás, se considera (coincidiendo con la sabiduría convencional reproducida por el establishment político y mediático estadounidense) que aquel asesinato fue obra de un asesino, Lee Harvey Oswald, al que los medios cercanos a la derecha estadounidense han presentado como un izquierdista solitario con simpatías castristas. La evidencia existente muestra, sin embargo, que Lee Harvey Oswald no fue un “izquierdista” próximo al gobierno cubano, ni tampoco fue el asesino que disparó el fusil cuya munición mató al Presidente, ni tampoco estaba solo cuando ocurrieron todos estos hechos. En realidad, hay datos más que suficientes para concluir que el asesinato fue realizado por una red próxima a las agencias de seguridad del Estado federal de EEUU, aunque se desconoce todavía el grado de proximidad.

Como bien señala Michael Parenti (uno de los analistas más agudos del mundo político estadounidense) en su libro Dirty Truths, resumido en su artículo “The JFK Assassination: Defending the Gangster State”, del cual extraigo los datos que presento en este escrito, el Presidente Kennedy, como también lo fue Martin Luther King, era profundamente odiado por las fuerzas conservadoras de sensibilidad ultraderechista, próximas al complejo militar industrial y sus sistemas de seguridad (que incluían desde la CIA hasta la National Security Agency, entre otras), que el Presidente Eisenhower había alertado a la nación del peligro que podría representar para la democracia estadounidense.

Muchas eran las causas de aquel odio. Una era que tras el fracaso de la invasión militar de Cuba planeada por la CIA, Kennedy rechazó las propuestas de una segunda intervención militar, considerando, en su lugar, iniciar relaciones con el régimen cubano. Otra razón de ser odiado fue que cambió de opinión e inició pasos para retirarse del Vietnam rechazando la propuesta de su Estado Mayor del Ejército de invadir Laos. Sus relaciones con los estamentos militares y las Agencias de Seguridad deterioran en sus últimos años, como consta en Vietnam and the Legacy of the JFK Presidency de Paul Jay (véase también The Kennedy Half Century, de Larry J. Sabato).

Y otra razón de esa gran hostilidad fue la percepción de que Kennedy tenía poca simpatía por los miembros de lo que se llama en EEUU la Corporate Class, es decir, los propietarios y gestores de las grandes corporaciones que controlan la economía de EEUU. JFK favorecía políticas públicas que reducían los privilegios de las grandes corporaciones estadounidenses, percepción que –como señala Parenti– no fue siempre acertada. Pero lo que cuenta no es si Kennedy era o no anti Corporate Class (es más que probable que no lo fuera), sino cómo era percibido por esta Corporate Class, y desde este punto de vista, sí que la evidencia muestra que amplios sectores en la estructura empresarial le tenían odio, considerándole un traidor a su clase, y así lo manifestaron (su padre era uno de los dirigentes de dicha clase empresarial), una situación que se había dado ya con el Presidente Franklin D. Roosevelt. Pero la mayor animosidad procedía de los establishments militares y sobre todo de las Agencias de Seguridad, habiendo despedido a los tres dirigentes de la CIA, echando pestes sobre tal Agencia.

De ahí que la mayoría de trabajos de investigación publicados sobre el asesinato de Kennedy se hayan centrado en la relación existente entre las fuerzas anticastristas, la mafia y los sistemas de seguridad nacional (desde la CIA hasta el FBI), relaciones que existían y que han sido bien documentadas. El centro de la investigación (el 80% de los trabajos de investigación) ha sido descubrir la relación de tal complejo con el entramado que llevó a cabo el asesinato. Y si este complejo o conspiración respondía a un mandato institucional o, lo que es más que probable, que fuera una red autónoma, actuando independientemente, sin conexión o supeditación directa con los aparatos de la seguridad nacional.

De todas estas investigaciones se pueden concluir varios hechos que tampoco han aparecido en los medios de información españoles, que paso a enumerar:

1. Tal como concluyó el comité (House Select Committee on Assassinations), nombrado por el Congreso de EEUU para investigar el asesinato del Presidente Kennedy, en dicho asesinato intervinieron varias personas, y no una sola.

2. Lee Harvey Oswald no fue el que disparó y mató a JFK, aunque actuó como una tapadera para desviar la atención (“just a patsy”, como él mismo declaró).

3. Lee Harvey Oswald trabajó para varias agencias federales de seguridad, siendo “su repentina conversión a simpatizante del castrismo” parte de una estrategia diseñada para canalizar la responsabilidad del asesinato hacia el régimen castrista.

4. Su supuesta conversión al castrismo y al comunismo soviético fue financiada con fondos públicos. Su aprendizaje del lenguaje ruso, por ejemplo, tuvo lugar en una escuela militar.

5. El FBI tenía amplias conexiones con la mafia y con las fuerzas anticastristas. Su documentada relación con la mafia ha iniciado un movimiento para eliminar el nombre de John Edgar Hoover, el director del FBI (y uno de los personajes más desacreditados en la historia de EEUU), del edificio del esta agencia.

6. Durante la investigación realizada por el comité del Congreso citado anteriormente, dieciséis personas conectadas con el caso murieron repentina y violentamente.

7. Jack Ruby, que asesinó a Lee Harvey Oswald, tenía relaciones con el FBI y con los anticastristas, y había trabajado para el Comité de Actividades Antiamericanas presidido por el senador Joseph McCarthy (el infame Comité de “Caza de Brujas”, denunciado por Arthur Miller entre otros).

Todo ello explica que el 85% de la población estadounidense (es difícil alcanzar un porcentaje mayor) no crea en las conclusiones de la Comisión Warren nombrada por el Presidente Johnson para averiguar quién mató a JFK, y que atribuyó a Lee Harvey Oswald el asesinato del Presidente Kennedy, responsabilizándolo a él. La gran mayoría de la ciudadanía estadounidense cree que el asesinato fue, como en el caso de Martin Luther King, resultado de una conspiración, siendo elementos relacionados con las agencias de seguridad los primeros sospechosos de este asesinato.

Una última observación. Ha existido un intento de idealizar dichas agencias de seguridad (siendo Hollywood un instrumento importante en este intento), tales como el FBI y la CIA, mostrándolas siempre como los buenos de la película en contra de los comunistas, que eran siempre los malos. Esta campaña, que ha sido exitosa, es cada vez más difícil de sostener. Su participación en hechos delictivos e inmorales está bien probada. Es cierto que este comportamiento no es único. La mayoría, si no todos, los sistemas estatales de seguridad en cualquier país actúan de esta manera. De ahí la enorme importancia de que tengan una supervisión democrática constante, pues gozan de una autonomía e independencia que los hace enormemente peligrosos, pues escapan de todo control democrático. Las escuchas masivas y el espionaje de las agencias de seguridad estadounidenses y de otros países (que ha tenido gran visibilidad mediática) son un ejemplo de ello. Ni que decir tiene que todo Estado necesita de agencias de seguridad. Pero la autonomía que tienen las convierte en una amenaza al Estado democrático, que debe controlarlas sometiéndolas al mandato popular.

Una última observación

Sin implicar ninguna comparación entre el Presidente Obama y el Presidente Kennedy, lo que sí es cierto es que nos encontramos en una situación semejante a la que se enfrentó el último, cuando la Administración Obama ha decidido diluir las tensiones con Irán (en la misma manera que Kennedy intentó diluir las tensiones con la Unión Soviética en sus últimos años), enfrentándose con el establishment estadounidense próximo a Israel. Una vez más, el corresponsal de El País, Antonio Caño (del cual he escrito extensa y críticamente) presenta una versión tergiversada de lo que ocurre en EEUU, indicando que todo el mundo en EEUU está en contra de Obama en su política de dilución de tensiones con Irán, en un artículo significativamente titulado “Obama se queda solo”, El País  (25.11.13). Tal corresponsal señala la oposición al Tratado de Irán de grupos próximos a Israel (sin aclararlo), olvidando y/o ignorando que, según todas las encuestas, la mayoría de la población estadounidense está a favor de tal tratado, firmado entre Irán por un lado, y EEUU y la UE por el otro. En realidad, tal tratado responde al deseo popular de cambiar el rol de “policía del mundo” que el establishment estadounidense ha asignado al gobierno federal de EEUU. Hay un hartazgo de las clases populares (cuyos hijos son los que luchan y mueren en las intervenciones militares del gobierno federal de EEUU) hacia tantas guerras iniciadas por EEUU, promovidas por el establishment militar-seguridad nacional, cuya financiación se realiza a costa de un gran empobrecimiento de su Estado del Bienestar, uno de los menos desarrollados en el mundo occidental.

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins UniversityFuente: http://www.aporrea.org/internacionales/a177764.html

Borrador, para la versión 5 del documento "¿Qué hacer?" Hacia un estado comunal mundial




Hacemos una cordial invitación a discutir este documento, que es un borrador, en la lista de debate vía correo electrónico Qué Hacer. Para incorporarse, mandar un mensaje a la dirección felipeperezmarti@gmail.com


1 - El mercado a nivel mundial y su eficiencia económica y social
Imaginémonos por sólo un momento un país sin regulación económica, sin impuestos, con empresas, individuos o grupos contratando policías privadas. Un país que no tenga un sistema judicial cuyos dictados sean acatados por todos, una sociedad que cuente con unas leyes sobre derechos de los ciudadanos que no se pueden poner en efecto por falta de autoridad; que no tenga banco central; una sociedad sin leyes que regulan los monopolios y el daño ambiental. Imaginemos, sin embargo, que en esta sociedad imperan las leyes del mercado como asignador de recursos, único vínculo entre individuos y empresas, único coordinador de necesidades, capacidades y disponibilidades.
Pues bien. Sociedades así no son un mero ejercicio imaginativo, sino que existen. Ejemplos vivos son Somalia y el mundo "globalizado". Pensemos en el mundo como una sociedad, y los países como individuos o empresas de la misma. Se trata de una "sociedad" sin Constitución, sin leyes en su mayor parte. Algunos integrantes de esta sociedad acatan ciertas "leyes", como acuerdos internacionales contra la contaminación, pero otros no. Aún más: algunos los firman y luego reniegan de ellos. En esa sociedad hay sistemas de seguridad que funcionan como policías privadas, y entre esos sistemas, relacionados con "empresas" (países) o grupos de ellas impera con frecuencia la ley del más fuerte. El mundo no tiene un banco central que funja como prestamista de última instancia (el FMI y el BM no juegan este papel, por lo que han sido cada vez más criticados sobre todo a partir de las crisis financieras internacionales); Estados Unidos, por ejemplo, no acata los dictámenes de los tribunales internacionales de justicia, como el de la guerra sucia contra contra Nicaragua; ese país toma "justicia" (recordar el nombre de "justicia infinita" dado a la llamada guerra contra el terrorismo) por su propia mano, y desoye incluso los mandatos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, organismo no democrático de seguridad de la sociedad del mundo, a pesar de que en esa instancia ese país tiene derecho a veto entre unos pocos privilegiados.
No hay que citar muchas más razones o ejemplos, que los hay, para llegar a la conclusión de que el mundo globalizado de hoy es una sociedad en la que impera preponderantemente el mercado, pero que no tiene Estado. Pero según el neoliberalismo, por ejemplo, este estado de cosas va en la dirección correcta, pues el mercado por sí solo asigna eficientemente los recursos. Según esto, el problema no es que no exista un Estado, cuya "intervención" modifica las condiciones para que el mercado funcione eficientemente, según el teorema de la mano invisible de Adam Smith, sino que no hay suficiente mercado, pues hay barreras al comercio internacional. Los llamados "índices de apertura", que no tienen para nada en cuenta los factores políticos, serían un indicador del "modernismo" de los estados.
2 - La necesidad de un estado mundial para regular el mercado
Para mostrar lo sesgado del neoliberalismo desde el punto de vista ideológico, y lo hipócrita desde el punto de vista político, solo hay que ver que, en el ámbito teórico, esta doctrina oculta que la misma gente que demostró la validez matemática del teorema de la mano invisible del mercado (Arrow y Debreu), también probó el segundo teorema del bienestar, que dice que hay infinitas maneras de ser eficiente, una de ellas repartiendo equitativamente los factores productivos (capital, tecnología), a nivel mundial, por ejemplo, para que el mercado trabaje. También oculta que la prueba del teorema mostró los supuestos tremendamente irreales del mecanismo puro del mercado, como la ausencia de monopolios y oligopolios, la existencia de mercados financieros completos, la disponibilidad de información simétrica y completa, la ausencia de bienes públicos y de externalidades como la polución; la existencia de derechos de propiedad bien definidos incluso sobre cosas como el aire, el espacio y el mar.
La historia del pensamiento económico de los últimos 60 años muestra el preponderante estudio de las condiciones, ineficientes, en que ocurren los equilibrios reales observados, y las formas óptimas de intervención del Estado para mejorar la eficiencia económica. Un ejemplo de esas condiciones son las contribuciones del premio Nobel Joseph Stiglitz sobre el tema de información asimétrica. Pero aunque Stiglitz puede ser acusado por algunos de izquierdista, simplemente porque cree en la conjunción del mercado con el Estado, el "tercer camino", Robert Lucas, también premio Nobel, de la Universidad de Chicago, no puede ser acusado de ser contrario al mercado. Y resulta ser que este economista demostró en un importante pero no muy citado artículo (Atkenson y Lucas, 1992) que la presencia de una mínima falla de mercado, de información asimétrica en su caso, es suficiente para producir la evolución de una economía de mercado, incluso desde una situación inicial de completa equidad en la riqueza, hacia una distribución del ingreso completamente inequitativa: los ricos se vuelven muy ricos y los pobres muy pobres. Es de hacer notar que en el modelo en cuestión lo que produce el resultado no es que los pobres, en particular los países pobres, son felices escogiendo su pobreza, porque son vagos, y los ricos, en particular los países ricos, escogen ser ricos porque se esfuerzan mucho, puesto que las preferencias por el ocio en esa economía son idénticas; el resultado tampoco se debe a que hay una diferencia en las habilidades de unos y otros, que son idénticas al comenzar la economía. Es solo la falta de una igualdad ex-ante en los niveles de información, y en general en las condiciones, lo que produce infranqueables niveles de desigualdad social tanto en el mundo como al interior de los países del mundo.
Vemos aquí una clara justificación social, política y ética de la intervención del estado, pero no solo al interior de un país, sino a nivel internacional. Para mencionar un ejemplo que puede parecer chocante para algunos. La mera falta de acceso al crédito de unos, solo por falta de información, empobrece sin remedio a las personas o los países que no cuentan con esas oportunidades. Si ese crédito fuese provisto por un estado, nacional o global, el resultado puede hacer una gran diferencia, y hay una plena justificación ética, y económica, para que los países ricos financien estos créditos a los países empobrecidos, por el hecho de que su riqueza se debió en parte a la desigualdad de condiciones iniciales.
Esto es una justificación para mecanismos de crédito preferencial a nivel internacional, pero también para la condonación de deuda e incluso, considerando todas las condiciones, en general, para las transferencias de riqueza por la vía fiscal-impositiva. Lo que sí es necesario, es establecer la diferencia entre condiciones de desigualdad, y responsabilidades individuales y de países. Además, la intervención del estado también tiene sus fallas, y las soluciones teóricas y políticas apuntan hacia la descentralización, la participación, que incluye el control social y político de las comunidades, la generación de una nueva cultura política y la coordinación nacional e internacional de las políticas concebidas e implementadas a nivel comunitario y local. El componente ético, y solidario de la acción social deviene de manera natural por la acción humana a nivel comunitario, y por la constatación de que las injusticias generan problemas políticos y económicos a las sociedades, de manera que lo que lo que ocurre en la práctica (lo que es), es mejor si obedece a lo que debe ocurrir (el deber ser), tal como lo conciben las comunidades humanas, si se quere generar bienestar y armonía que evite los elevados costos del conflicto político y militar.
3 - Transferencias mundiales sin contrapartida de los países ricos a los países pobres
No hay duda acerca de la necesidad de transferencias, pues las mismas se pueden justificar sobre la base de conceptos elementales de seguro contra el riesgo de no ser favorecido en la lotería de la vida, como lo mostró el digno filósofo liberal John Rawls. Sobre todo teniendo en cuenta que las fallas del mercado son muchas más, y que el principio ético y político de igualdad de oportunidades implica transferencias ex-post de recursos para "nivelar el campo de juego", de manera que haya justicia, esta vez a nivel internacional. De hecho, el trabajo de John Roemer sobre la justicia distributiva (1996, 1998), prácticamente ha unificado las concepciones izquierdistas y derechistas sobre la igualdad de oportunidades, con una condición: una vez igualadas las circunstancias, o condiciones, que rodean al individuo o al país, este tiene libertad para escoger su destino, y esta escogencia depende de aquello que se denomina responsabilidad. Si la sociedad global o nacional escoge, políticamente, por elecciones por ejemplo, las circunstancias que deben tenerse en cuenta para juzgar el desempeño de los ciudadanos o los países, el teorema de Roemer muestra como un simple resultado, de consenso entre izquierda y derecha, las transferencias de recursos entre regiones o entre países que son necesarias para igualar el campo de juego.
Es previsible que la derecha tienda a atribuir el desempeño más al individuo o al país, mientras que la izquierda lo atribuya a las circunstancias que lo rodean. Pero una vez decidida políticamente esta materia, debería haber consenso, en particular a nivel internacional, sobre la necesidad de aplicar, por la vía de transferencias sin contrapartida, por la vía fiscal, el principio de igualdad territorial de oportunidades. Si rigiera la democracia, y si rigiera la lógica del principio de igualdad de oportunidades, esta transferencia sería un resultado, sin contestación posible, ni matemática, ni ética, ni política. Y es de esperarse que la transferencia sería bastante cuantiosa para los estándares de donaciones voluntarias de algunos países (por ejemplo, donación de 0,7% del producto según una meta europea en ese sentido).
4 - La violencia, las desigualdades, y la justicia social a nivel mundial
Realmente no hace falta enumerar los inmensos problemas en el mundo que vienen de desempleo involuntario de factores, como el trabajo o incluso el capital, y las hambrunas no precisamente escogidas por amor al ocio, o la depredación totalmente descontrolada del medio ambiente, hechos que están suficientemente documentados, y son atribuibles en parte a la falta de un estado mundial, o un sistema institucional internacional que respete el principio de la democracia, y que establezca los mecanismos de regulación, de convivencia y de justicia social elementales por el que hasta los más preclaros intelectuales liberales claman. Es bueno comentar, sin embargo, los hechos del 11 de septiembre de 2002 en las Torres Gemelas de Nueva York, predichos por la teoría de la violencia del que no tiene nada que perder, de Carlos Marx, aplicada a nivel internacional, que ha sido formalizada por John Roemer en su teoría sobre la probabilidad del conflicto (1995), y ha sido citada por Noam Chomsky en su análisis sobre las causas de ese condenable hecho terrorista. Lo paradójico del asunto es que Gary Becker, otro premio Nobel de Chicago, a quien tampoco podemos acusar de comunista, ni de marxista, no hace más que desarrollar la misma idea con su teoría sobre la economía del derecho y los incentivos institucionales para no delinquir. Básicamente la desigualdad explica la violencia, según se ha documentado también empíricamente en los mismos Estados Unidos. Si a esto se agrega la injusticia internacional, podemos seguir esperando hechos como los ocurridos, pues un estado internacional no debe ser sólo para garantizar la seguridad (de unos pocos, por cierto), sino, sobre todo, para garantizar la justicia, y por esta vía la verdadera paz.
5 - Un banco central mundial y la regulación financiera internacional
De los muchos otros problemas prácticos que provienen de la falta de un Estado internacional es muy notoria la falta de un banco central en la sociedad del mundo, como lo hemos mostrado en el documento cambiario de Qué Hacer. Recordaremos brevemente que es sabido tanto en la práctica como en la teoría, que la ausencia de un prestamista de última instancia al interior de un país posibilita los endémicos males de las corridas bancarias, con desastrosos efectos sobre la economía real, y no por casualidad existen los bancos centrales en los países, y en general en regiones de moneda única (no solo Europa, sino los Estados de los Estados Unidos). Bancos, o en nuestro caso países solventes, en presencia de una corrida por razones espúrias como un rumor, pueden experimentar una quiebra, totalmente injustificada, en ausencia de un ente financiero estabilizador. No es la ausencia de una teoría o de la experiencia que no han permitido la fundación de una arquitectura financiera internacional con las características adecuadas para evitar las crisis de liquidez que sufren los países, sobre todo los solventes como en el caso de los países asiáticos hace pocos años. Keynes ya en el 1944 proponía en Bretton Woods un mecanismo idóneo, similar al banco central europeo, para jugar ese rol. La falta de voluntad política hizo que los Estados Unidos prefirieran el acuerdo al que se llegó: un equilibrio inestable, como se demuestra partir de 1.971 cuando el gobierno de Richard Nixon lo rompió unilateralmente, y se produjeron como consecuencia las crisis financieras internacionales que ya conocemos, y que eran ya predecibles, pero cuyas causas y culpables pocos parecen querer mencionar. El fenómeno de la fuga masiva de depósitos de bancos débiles a fuertes en presencia de una corrida y en ausencia de un banco central se manifiesta nivel internacional con las fugas masivas de capitales de los países pobres a centros financieros internacionales como Nueva York, con consecuencias reales negativas notables para los países sin resguardo contra problemas de liquidez. Paradójicamente los países pobres han financiado mucha de la inversión de los países ricos por esta vía, y se quedan ellos mismos sin crédito, y tienen que importarlo, en condiciones muy desventajosas, lo cual consolida la "trampa de la pobreza" (que alimenta, a su vez, la "plataforma de la riqueza" de manera injusta aún para los cánones neoliberales de competencia en buena lid).
Venezuela pasó, en gran parte como consecuencia de ello, a disminuir su salario real en 50% en 20 años, y a ser el tercer país más desigual del mundo en ese período, por los problemas de volatilidad cambiaria que se generaron desde el rompimiento del acuerdo de Bretton Woods. En ese período su sector privado pasa acumular un ahorro más de 100 mil millones de dólares en el exterior, un monto superior a tres veces la deuda externa del país acumulada en el mismo período, y el sector financiero interno, medido por la cuantía del crédito, pasó a representar, del orden de un 50% del PIB, a un 10% del PIB. No hablemos de otros países pobres, de las hambrunas y del deterioro ambiental que se ha producido por la ausencia de mecanismos reguladores en todos los ámbitos del quehacer internacional que coordinan el accionar de los pobladores del mundo que tenemos en común, ni del conocido deterioro del medio ambiente que los poderosos de ese orden de cosas han querido en la práctica suponer como inacabable y de su propia discrecionalidad, sin pensar siquiera en su propia supervivencia futura.
6 - Estado, mercado y comunidades solidarias: la "cuarta vía"
Ahora, el mercado, ni siquiera con la intervención del Estado, logra la máxima eficiencia económica. La solidaridad es un ingrediente ideal para resolver problemas que se presentan cuando hay información asimétrica (y corrupción si la gente es egoísta), bienes públicos, mercados financieros que no aseguran completamente contra el riesgo, y otras fallas del mercado y del Estado (Ver sobre esto Pérez-Mart IESA, 2001). Hoy por hoy, incluso las escuelas de negocios más reputadas del mundo reconocen la necesidad de la ética empresarial que prescribe el buen tratamiento del cliente y del trabajador. Van más allá al recomendar la propiedad por parte de los trabajadores, e incluso del cliente como stakeholder, sobre la empresa. Las relaciones que se forman entre entre los trabajadores, y entre ellos y los gerentes y dueños, cambia radicalmente al cambiar su relación de propiedad sobre la empresa. Incluso los gastos de la gerencia para formar la "inteligencia emocional", que promueve las relaciones de afecto en el trabajo, requieren ese cambio de propiedad.
Y así como el cambio de propiedad deviene en un cambio de cultura organizacional al interior de la empresa que la hace más eficiente, el cambio de propiedad de la cosa pública hace que los ciudadanos cambien de actitud frente al Estado. La armonía política requiere la igualdad política efectiva, como lo han documentado instituciones como el Banco Mundial (ver Stiglitz y Meier, 2002; y Pérez-Mart 2006). La descentralización del Estado, y la democracia participativa, que hacen posible una mejora sustancial en la gestión pública al controlarse la corrupción y aprovechar los bienes públicos y las externalidades positivas de la participación ciudadana, son el caldo de cultivo natural para las relaciones humanas y el altruismo.
Lo que se está desarrollando hoy por hoy para la sociedad del mundo, es pues, la conjunción de los mecanismos del mercado, el Estado y la solidaridad, algo que podríamos llamar "la cuarta vía", ya que el "tercer camino", postulada modernamente por Stiglitz, entre otros como modelo de los países del mundo, incluye sólo al mercado y al Estado. La solidaridad cohesiona y resuelve problemas complejos a grupos humanos como familias, conjuntos de amigos, empresas solidarias (cooperativas y en general empresas en que el éxito de la organización se traduce en éxito de sus componentes) y grupos de naciones; el mercado los relaciona entre sí para dividirse el trabajo y perseguir sus fines de bienestar como grupos o individuos. El Estado, un estado en que la democracia se exprese cabalmente mediante la participación activa de los ciudadanos, regula las acciones sociales de esos mecanismos, sobre la base de doctrinas éticas y políticas aceptadas por la mayoría, con respeto por las minorías.
Pero la solidaridad, que en sí misma posibilita un mecanismo de producción y distribución económica, social y política, es el componente esencial de nuestra propuesta como solución progresiva a todos los problemas del mundo, tanto nivel comunitario, como a nivel global. La convivencia de estos tres mecanismos va a dar paso, en el largo plazo, a la hegemonía del mecanismo solidario, como lo exponemos aquí, y como lo proponemos como el objetivo de acción política más importante de los revolucionarios a nivel del mundo.
7 - Hacia un Estado Mundial Democrático
Al mundo de hoy, globalizado, le hace falta urgentemente un Estado democrático y participativo-descentralizado para salir de su abismo, de su barbarie. Si debe hablarse de un mundo económico global, hay que hablar de una sociedad, de un nosotros, a ese nivel, que se plasma en un Estado conformada por humanos en el sentido profundo de la palabra que incluye su carácter solidario y participativo. Pero la existencia de un Estado significa que sus miembros acatan sus dictámenes y sus leyes, y su carácter democrático implica la aceptación del principio de la igualdad política de todos los pobladores de la sociedad mundial, por lo menos en organismos decisorios de representación. En las naciones unidas, por ejemplo, cada individuo del mundo debería tener un voto, o, al menos, cada país debería representar a esos votantes, respetando el principio de la proporcionalidad en relación a la población del país respectivo. El poder de veto estaría completamente excluido de este esquema, y las naciones estarían sujetas a la normativa legal, so pena de exclusión del sistema. Esta exclusión, dado el principio de soberanía de los países, sería una de las alternativas a los mecanismos de castigo teóricos de un Estado al interior de un país que tiene la potestad incluso para privar de libertad a un individuo por incumplimiento de las leyes vigentes en el lugar [1].
8 - La eficiencia, lo normativo y lo positivo a nivel global
La investigación en teoría económica actualmente tiene una vertiente muy interesante: la unificación de lo que es y de lo que debería ser, del ser y del deber ser, de la economía normativa de la positiva. No habría disyuntiva aquí entre la equidad y la eficiencia. En teología de la liberación esta vertiente tiene una noción paralela que tiene que ver con el rescate de la unidad entre el Dios de la creación, que se manifiesta en la realidad, y el Dios de la revelación, el que anuncia la venida del reino de la armonía, del amor. El principio dice que lo que debe ser es muy "práctico" (muy eficiente, técnica y socialmente), y por lo tanto es, o está en proceso de ser. En la literatura teórica, por ejemplo, la demostración del folk theorem, "teorema del pueblo", muestra que el dilema del prisionero, en que cada quien tiende a buscar su propio interés en el corto plazo a costa de los demás, y como consecuencia juega estrategias que no son óptimas desde el punto social, tiene una salida: la cooperación es posible como un equilibrio de Nash, y es necesaria, o "racional", para el interés no solo social, sino también individual. En la literatura empírica, para justificar también la unificación de lo normativo con lo positivo, hoy por hoy se sabe que el crecimiento solo se da, entre otras cosas, si se invierte en capital humano, si hay poca desigualdad, si hay institucionalidad.
Está planteado extrapolar inteligentemente el pasado para vislumbrar el futuro: así como el racismo y la exclusión de las mujeres en el pasado reflejaban ignorancia de las posibilidades económicas de la inclusión y la tolerancia, asímismo la xenofobia, discriminación política y la exclusión social esconden ignorancia de todas las posibilidades futuras de crecimiento global armónico. Esto evita nuevas transiciones históricas dolorosas que consumen también tiempo y recursos. Todos deberíamos seguir ese camino de la inteligencia que aprende del pasado, de la evidencia empírica y de la teoría y los principios éticos, con voluntad política para dar poder político a una organización mundial para regular la economía y administrar justicia, para regular lo atinente a nuestro abandonado planeta que está demasiado cerca de una degeneración ecológica sin retorno, para hacer transferencias sin aparente contrapartida de los países ricos a los pobres, medidas de redistribución de la riqueza que generan igualdad de oportunidades. Hoy puede ser condonar la deuda. En el futuro pueden ser establecerse mecanismos impositivos y de inversión en capital humano en los países pobres (educación, salud, seguridad social) y también programas de desarrollo económico, incluyendo obras de infraestructura.
9 - Conocimiento libre y globalización
En relación a la economía solidaria, hay ejemplos que muestran que el futuro puede ser muy distinto al presente, usando un concepto de globalización basado en la sociedad mundial como un ente que toma decisiones basadas en la democracia participativa, en consonancia con el principio de conjunción entre lo ético y lo práctico. Es de mencionar en este sentido el modelo de producción solidaria de conocimiento libre mencionada en el documento base Qué Hacer. Mencionemos brevemente de nuevo el caso del Movimiento de Software Libre, uno de cuyos principales productos es el sistema operativo GNU/Linux. Se trata de bienes públicos no privatizados por la vía políto-legal de las licencias, patentes y derechos de autor, que son producidos y distribuidos por vía solidaria mediante la facilidad de la comunicación global hecha posible por la internet. Estos bienes son de muy alta calidad y tienen su desarrollo garantizado, según ha mostrado la evidencia empírica, y muestran algunas investigaciones teóricas en torno a la robustez de este tipo de organización productiva (ver por ejemplo Marhuenda y Pérez-Martí 1999). La extensión de este tipo de modo de organización para la producción y distribución a otros bienes públicos como la tecnología de producción de medicinas y otros bienes, de comunicaciones, de salud preventiva, de sistemas de información libres y participativos, promete ser una vía muy expedita para lograr tanto el crecimiento económico del mundo global, como la convergencia en los niveles entre los países del mundo, ya que la eliminación de las barreras del acceso a patentes y licencias por parte de los más pobres puede posibilitar un crecimiento más rápido dados sus inferiores niveles de utilización de bienes de capital. Los Estados del mundo, así como los organismos internacionales como la Unesco, tienen una gran responsabilidad en promover este tipo de arreglo productivo para ayudar a los países y las personas pobres a salir de su situación , y de esta manera a contribuir, directa e indirectamente al bienestar global.
10 - Indicadores de buen comportamiento, ideología y necesidad de la democracia global
Está claro, pues, que un mercado a nivel internacional es ineficiente sin un Estado, descentralizado y participativo, pero confederado, construido más por necesidad de bienestar global que de imposición. En el juego que se forma entre naciones y entre otros participantes, un índice de "buen comportamiento" de cada país es fundamental. Y debería incluir no sólo variables económicas como aranceles, subsidio agrícola, etc., sino también variables que incluyan el ingrediente político que mida buenas maneras en el comportamiento internacional. Si se incluye en el índice de apertura, o de globalización, variables como el no acatamiento de las leyes internacionales, el rompimiento de acuerdos internacionales (Bretton Woods, Kioto, control de armas nucleares), la no firma de acuerdos de convivencia (como el de armas químicas y bacteriológicas, etc.), el subsidio a la propia agricultura cuando se recomienda la apertura a las importaciones desde los países en desarrollo, el comportamiento no democrático y hegemónico en las Naciones Unidas, incluyendo las prácticas mafiosas en las votaciones de ese organismo (amenazando con retaliación económica a pequeños países si no se vota a favor de las propias propuestas), el no respeto del principio de igualdad de oportunidades (no condonando deuda y no haciendo transferencias de ingreso por la vía impositiva y de gasto), la falta de solidaridad con los países pobres, etc., muchos países desarrollados con índices altos de "apertura" económica, incluyendo a Estados Unidos, quedarían muy mal parados ante el resto de países de la sociedad global. Incluir sólo ciertas variables económicas en este tipo de índice que proliferan actualmente como medidas de buen comportamiento es un sesgo ideológico inaceptable.
Por este tipo de cosas se ve claro que para que un Estado global como el propuesto pueda imperar el principio de justicia, deben tomarse las decisiones de manera democrática, y no debe representar los intereses de unos pocos, como es el caso del FMI, el BM, la OMC. Es fundamental, pues, la globalización política para poder tener una buena globalización económica y social. Además debe haber una globalización de la solidaridad. Sin esto, no funcionará el mercado a nivel internacional de manera eficiente, sustentable social y ecológicamente, con armonía política y la paz verdadera, basada en la justicia verdadera.
11 - La ideología neoliberal del mercado a nivel mundial y el ALCA
Si es mala la ideología neoliberal, mucho peor es la ideología del neoliberalismo para los pobres (apertura de mercados, etc.) con proteccionismo para los poderosos (los subsidios agrícolas en los países desarrollados y sus trabas comerciales hacia los países pobres montan a más del doble de la ayuda humanitaria de esos países hacia estos últimos). Pero lo peor de lo peor es la ideología neoliberal de los dominados: estos no sólo caen en la falacia de que el neoliberalismo funciona, sino que se creen que los neoliberales son todos coherentes con sus planteamientos, y que nosotros debemos hacer lo que ellos nos dicen para avanzar, por el hecho de que eso es lo "moderno". Es, de hecho, la ideología del esclavo domesticado: Como el neocolonizador quiere mucho para sí mismo, el esclavo está contento porque quiere mucho para él (y, como consecuencia, poco para sí mismo...). Así, no podemos convertir los índices de apertura en instrumentos de dominación ideológica que justifican el peor de los peores comportamientos descritos.
Por ejemplo, si bien podría pensarse que de las pocas cosas en las que el mercado funciona bien por sí solo es la libertad de comercio, hay que decir que, a nivel internacional, esto ni siquiera está establecido con certeza: no está claro que los países que más se abren son los que más crecen. La creencia de que apertura conduce a crecimiento se basa en los estudios de autores como Jeffrey Sachs, Dollar y otros, cuyos resultados han sido puestos en duda por fallas fundamentales en su metodología por parte de un muy sonado paper publicado por Dani Rodrik y Francisco Rodríguez (1999). Además, está la evidencia de que en países con alto producto per cápita, como el de Estados Unidos, lo que ha ocurrido es precisamente lo contrario en sus etapas iniciales de industrialización.
Actos como la apertura unilateral de la frontera comercial a los Estados Unidos, o la dolarización unilateral propuesta en el pasado por ciertos países de América Latina constituyen actos de sumisión política notable. No es una integración entre países, sino una integración de unos países a otro, sin conservar la dignidad de los países integrados, conformados por personas con derechos políticos. El ALCA tiene básicamente esta característica. Estrictamente hablando estos son actos de sumisión económica, pues, mientras se tiene el dólar como moneda, no se goza del privilegio de prestamista de última instancia para el sistema financiero interno, ni se tiene representación en el directorio del FED para tomar decisiones de política monetaria que puede afectar la economía interna dadas las particularidades del ciclo económico del país en cuestión, ni se gozan de los privilegios del señoreage, y, además, se corre el peligro de la manipulación estratégica sobre el signo monetario a la hora de conflictos políticos (como ocurre en Panamá, país dolarizado, antes de ser invadido). En el aspecto del resto de la economía, la economía de los Estados Unidos se beneficiaría del comercio, sin asumir las responsabilidades políticas que conlleva una integración político-social, como el poder elegir los gobernantes, el poder decidir sobre las leyes y políticas económicas que afectan a la propia economía y el no gozar de los beneficios del sistema de bienestar social. Estrictamente hablando, una integración económico-monetaria unilateral, se asemejaría mucho a la autoconversión en un Estado de la Unión de los Estados Unidos, teniendo un presidente sin tener el poder de elegirlo y careciendo de otros derechos (y también deberes, es cierto) inherentes. Se tiene un presidente sin que se haya elegido, unas leyes sin que se haya decidido sobre ellas, un banco central sin que se goce de sus beneficios.
12 - La integración regional como respuesta geopolítica de transición
Ante el capitalismo salvaje a nivel mundial, algunas regiones han optado por protegerse con acuerdos que reflejan intentos de conformar un estado regional en materia de normas, leyes, acuerdos bilaterales y multilaterales que involucran a los respectivos países. El ALCA es un ejemplo de esta integración regional, pero signada, como dijimos, por la ideología neoliberal, que termina, de hecho, beneficiando al más fuerte, en este caso a Estados Unidos.
Los acuerdos regionales que van en la dirección de conformar un estado regional, con sus leyes y su institucionalidad en que los países se asocian como iguales, y se protegen de la depredación del mercado salvaje mundial, tienen la ventaja de que conciben, de entrada, al estado como un mecanismo que por lo menos corrige las fallas del mercado al interior de los países del acuerdo, por un lado, y protegen a ese estado regional de las fallas del mercado mundial fuera de sus fronteras. Es un hecho muy conocido de que, así como un niño no puede competir con un atleta adulto en los cien metros planos, un país "en desarrollo" no puede competir en igualdad de condiciones con un país "desarrollado". Siguiendo esta lógica, es natural, por un lado, esperar la integración entre sí de países con grados de desarrollo tecnológico similar, y por otro, imponer fronteras comerciales de protección comunes, como estado regional, frente al exterior con productividades diferentes.
Intentos de integración regional que se han impulsado gracias al liderazgo del comandante Chávez han sido muy beneficiosos en ese sentido, como los nuevos acuerdos regionales del sur y el fortalecimiento de los existentes. Cabe especial mención la conformación del acuerdo del Alba, que va más allá de las políticas convencionales de un estado regulador de las fallas estándares del mercado (fronteras comerciales comunes frente al exterior depredador, desarrollo de obras de infraestructura regional, defensa regional). Se ha intentado de manera muy novedosa a nivel mundial implantar un sistema de transferencias sin contrapartida desde los países más ricos, a los más pobres. Esto, a pesar de sus muchas fallas, no puede pasar desapercibido para quienes proponemos un estado mundial de justicia distributiva que tome en cuenta las desigualdades involuntarias, que no se deben a la falta de esfuerzo y responsabilidad, sino a la desigual dotación de recursos naturales, y otras formas de desigualdad injusta a nivel mundial.
13 - Un estado mundial conviene también a los países ricos
Recordemos de nuevo que los resultados de la literatura sobre el crecimiento señalan factores del crecimiento como la ausencia de desigualdad, la presencia de capital humano, el respeto a la institucionalizad (leyes, sistema judicial y de seguridad). Hay que ser optimista, por lo tanto, sobre la inteligencia de los hombres y mujeres de este planeta, en particular de los países desarrollados, que les hará comprender que lo que explica el estancamiento económico que tenemos hoy por hoy en el mundo es precisamente la gran desigualdad entre los países, los bajos niveles de capital humano (evidenciados por los grandes niveles de analfabetismo y otros indicadores de educación, condiciones infrahumanas de los índices de salud, de seguridad social en el mundo), la falta de institucionalidad (por el hecho de que no hay leyes en el mundo, no hay sistema judicial, no hay ni siquiera un sistema de seguridad mundial que garantice la justicia internacional, y los países no respetan la institucionalidad mundial), los altos niveles de conflictividad y terrorismo, y no solo la falta de respeto a la propiedad (que tendría que definir propiedad sobre los mares, los cielos y los infiernos también). Es de esperarse que los actores políticos mundiales verán en su propio interés cambiar este orden de cosas, y se van a dar cuenta, más temprano que tarde, que la actitud imperialista que identifica globalizar con colonizar nos llevaría un callejón sin salida. Habría que esperar que la administración de los Estados Unidos, cambiará su política exterior, por propia conveniencia, y muy probablemente por una gran presión política interna y externa. Es lo que estamos viendo, por cierto, en relación a la solución Siria, y a la de Irán.
14 - Globalización y estado mundial
Es bueno preguntarnos si los países en desventaja debemos oponernos a la globalización y a la apertura económica. La respuesta es que no, pero que hay que hacerlo bien. La ONU debe transformarse radicalmente, para hacerse más democrática, como dijimos, y debe fortalecerse mucho más, so pena de ser prácticamente inservible, como ha ocurrido con demasiada frecuencia en el pasado. Afortunadamente se está viendo que la propia realidad económica, política y social de los mismos países ricos, como Estados Unidos, que por limitaciones económicas internas, y por realidades geopolíticas internacionales, están cediendo ante la necesidad de una ONU fuerte.
Ese es el camino que todos debemos seguir y profundizar, teniendo mucho cuidado con las ideologías de la apología del poder que mantiene el status quo del conflicto que genera un equilibrio sub-óptimo. Pensemos cómo estaría Somalia si acogiera la "cuarta vía" en vez de la competencia salvaje entre clanes y mafias que tiene hoy, y extrapolemos la situación a un mundo global más armónico y civilizado que el que tenemos hoy de competencia igualmente salvaje de clanes y mafias, personificadas tanto por países imperialistas, como por grupos de ellos, así como empresas transnacionales que andan por la libre haciendo todo tipo de desmanes, en particular en los países en desarrollo, y contra los mares, lor ríos, la atmósfera, y la naturaleza en general.
Mientras este programa de globalización social y política, que tiende a conformar y consolildar, por su propia dinámica, los mecanismos instituicionales (legales, organizacionales) de un estado mundial necesario, es natural que los procesos de integración regional, como ha ocurrido en Europa y en Latinoamérica se fortalezcan. En este sentido es interesante el surgimiento de los BRICS, la organización económica que va más allá de la cercanía territorial. Este grupo de países, conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sur-África, se ha aliado para enfrentar lo que venimos exponiendo como el imperio mundial del más fuerte en una selva sin reglas y con fallas inmensas de eficiencia económica, social y política. Además, están pujando para imponer cordura en el ámbito monetario y financiero internacional, donde el reino del dólar, con la desregulación financiera que lo ha acompañado, ha significado tantos desmanes y expoliación de la riqueza de los países pobres y de las clases pobres del mundo a favor de los ricos y los países ricos. Similarmente, en Latinoamérica, donde el liderazgo político del comandante Chávez ha hecho una diferencia, en alianza con liderazgos y movimientos políticos de izquierda en la región que han surgido tanto por la necesidad de defensa del capitalismo salvaje, descrita arriba, como por la necesidad específica de los intentos de anexión unilateral al dominio de los Estados Unidos. Estos intentos, como se sabe, han sido impulsados no solo por ese país hegemónico, sino también por las oligarquías internas de los países involucrados, las cuales han llegado a alianzas apátridas indignas por motivos de intereses mezquinos de grupos que se benefician de ello, a costa del interés de los pueblos respectivos.
Todo lo dicho muestra claramente los grandes progresos en la conformación de polos de fuerza de los países pobres, no sólo por la vía económica y política, sino, de manera importante, por la vía moral, y por la vía de los argumentos teóricos y empíricos, además de los éxitos económicos, políticos y sociales que vienen de aplicar lo que hemos llamado "la cuarta vía" en sus propios países y regiones. Esos polos de fuerza geopolítica indudablemente tienen el efecto no solo de proteger a los polos respectivos del salvajismo del mercado mundial y sus secuelas, sino de impulsar la necesidad de un estado mundial que regule las relaciones económicas, sociales y políticas de esos polos, y por esa vía, de los países mismos, y, finalmente, de los ciudadanos del mundo mismo y de toda la naturaleza y del planeta Tierra.
15 - Hacia un Estado Comunal Mundial
Hemos visto que últimamente se han dado pasos muy importantes para fortalecer la ONU, como hemos venido diciendo. Es de resaltar este punto en lo relacionado con la seguridad, con los acuerdos sobre Siria y sobre Irán. También se ven cada vez como más imprescindibles los acuerdos, en el marco de la ONU misma, de tipo ambiental, para evitar la catástrofe que está poniendo en peligro la vida misma sobre el plantea Tierra, no solo a la especie humana. Por lo menos desde la superficie, estos progresos se han hecho desde los países, o grupos de ellos, los estado nación. Tengamos en cuenta que lo máximo que se podría lograr por esta vía sería instituir un estado mundial como expresión de una confederación de estados nacionales con representación en la ONU. Aunque esto tiene muchas ventajas, tiene sus desventajas, como el hecho de que cada ciudadano en ese orden de cosas, no tendría el mismo poder político en ese orden de cosas, lo cual implica que habría falta de democracia en ese organismo hipotético.
Mientras todo esto ocurre, ¿qué hacer? Los individuos, y las comunidades, sean territoriales o virtuales, han estado, de hecho, impulsando, por debajo de la superficie, el progreso descrito. Ahora bien. Esos sujetos de la historia pueden actuar, perfectamente, de manera consciente y orquestada, más allá del marco de los estados nacionales, y la institucionalidad formal. El objetivo de este movimiento sería algo mucho más revolucionarios, democrático, justo, y eficiente: un "estado comunal mundial", edificado desde abajo, a partir de sus propias prácticas económicas, políticas, sociales, culturales, tecnológicas. Es lo que planteamos aquí como propuesta de qué hacer. Esto es tan importante, que no nos cabe duda en que se constituirá en la fuerza transformadora de la sociedad a todos los niveles políticos, territoriales, económicos y culturales, incluyendo el asunto tecnológico y el espiritual.
Un hombre nuevo, o mejor dicho, un nuevo humano, saldrá y se está conformando ya, de este proceso como un ente social y espiritual, conectado en todos los ámbitos. En esto consiste la restauración de la cordura, luego de la locura de la individualización del ente humano, y la privatización forzada de los bienes públicos, como el conocimiento. Es la restauración de la comunidad primitiva, en que el ser humano era social, luego de los procesos de esclavismo que se produjeron por las guerras entre tribus. Ese esclavismo que separó a las sociedades en clases y en individuos, y en grupos familiares, económicos y políticos, que pugnaban entre sí. Esa separación que luego devino en feudalismo y posteriormente en capitalismo, con la alienación de intereses entre propietarios del capital y propietarios de la fuerza de trabajo, y la explotación de los últimos por lo primeros, usando los estados nacionales burgueses y sus alianzas internacionales para estos fines.
El movimiento de restauración de la cordura de que hablamos es el mismo que en realidad ha estado transformando esos estados nación en vehículos de los cambios necesarios a nivel global, para convertir a la Tierra en el sitio de la comunidad humana planetaria sin distingo de razas, religiones, clases, grupos de poder y de explotación y alienacion. Creemos que con el advenimiento de la Internet, y la conformación de una red de redes de comunicación integral, se ha potenciado tremendamente esa acción restauradora. Y, con esa visión, la propuesta consiste en aprovechar este hecho para generar las condiciones, con el poder que dan las comunidades organizadas en constante crecimiento, fortalecimiento y coordinación en redes espontáneas y orquestadas a propósito, para la alineación de intereses a nivel global, planetario de todos los hombres y mujeres de cada país y de todos los países a la vez. Esas redes comunitarias globales van a estar apoyadas cada vez más por los poderes representativos conscientes y hegemonizados por ese movimiento en las instancias territoriales de los estados nación tradicionales. En este proceso, la unión que resulta de la liberación del conocimiento, y su transformación en conocimiento libre, en cultura libre, tendrá una incidencia crucial en todo este proceso, con los intercambios enriquecedores de todo tipo que se van a derivar de ello, incluyendo intercambios económicos en materia de bienes privados.
Con la interconexión lograda a través de la Internet, el modo de producción solidaria de conocimiento libre ha permitido que estas condiciones de alineación de intereses se de de manera muy especial. Por esta vía, en conjunto con los medios de comunicación interconectados en una red de redes, se han conformado medios efectivos no solo para el intercambio de información y conocimiento, sino también para el intercambio real consistentes en transacciones económicas, sean solidarias y/o comerciales. Además, esas redes se han constituido en medios de intercambio de opiniones sobre temas políticos, y hasta medios de coordinación de decisiones políticas.
La propuesta consiste en usar, precisamente, esa red de redes, como plataforma no solo para intercambios como los descritos, sino para la conformación de una unión de comunidades que pueda tomar decisiones políticas en el colectivo global, no solo para comunidades locales (en el territorio y en el ciberespacio), sino para conjuntos de comunidades y comunidades de comunidades a todos los niveles, llegando al ámbito global del mundo entero. La conformación de la entidad política de esas comunidades existentes o en formación, implica decisiones sobre la cosa pública en los ámbitos respectivos. Y puede ser usada para impulsar plataformas políticas representativas tradicionales en localidades, ciudades, regiones, países, y el mundo entero.
Las reglas que se derivan de esa interacción política, económica y social, y las autoridades que surjan de esos procesos, es lo que llamamos un Estado Comunal Mundial.
Una de las consecuencias naturales de este proceso de conformación del estado comunal mundial, va a ser el de un impulso definitivo para la conformación creciente y consolidación de un estado mundial democrático, participativo, que vele por los intereses de todos usando el tipo de criterios que hemos comentado arriba, actuando para corregir las fallas del mercado, y promoviendo la solidaridad.
Ahora bien, como hemos dicho, un proceso de este tipo va a traer consigo mucha abundancia económica, por la liberación del conocimiento libre, que es el componte principalísimo de cada bien económico. Pero es cierto que quedan los bienes privados que son escasos, como la tierra, los bosques, el petróleo, los mares y ríos, el aire y la atmósfera, entre otros. No es de extrañar que estos bienes tiendan a ser apropiados por las comunidades respectivas, con cada vez más amplitud en sus ámbitos territoriales, para que sean bienes compartidos, de propiedad común, y administrados colectivamente.
Como consecuencia de todo esto, el proceso de conformación del estado comunal mundial traerá con frecuencia conflictos con los poderes establecidos, ya sea de tipo político representativo, ya sea poderes económicos y hasta militares, que tendrán expresiones como guerras cibernéticas de manipulación de la opinión púbica, espionaje, contra-información, etc. Pero los cambios en positivo de la correlación de fuerzas hará que este movimiento tenga cada vez más hegemonía en la toma de decisiones políticas, económicas y sociales a nivel local y a nivel planetario, pasando por todos los niveles intermedios. Es la esperanza de la salvación de la Tierra, y la garantía de una nueva sociedad de la abundancia, la convivencia, la unión, la paz, la realización y la libertad plenas, tanto en lo personal como en lo colectivo, para el restablecimiento de la naturaleza social y comunitario del ser humano, conviviendo armónicamente con la naturaleza.

Notas
[1] De hecho, la exclusión puede ser muy efectiva, por lo menos del sistema de prestamista de última instancia, pues la moneda excluida queda sujeta a una volatilidad inconveniente para el país en cuestión.
Referencias
Atkenson, Andrew, and Robert Lucas Jr. (1992) " On Efficient Distribution with Private Information" The Review of Economic Studies, Vol. 59, No. 3. (Jul., 1992), pp. 427-453.
Francisco Marhuenda y Pérez-Martí, Felipe (1999) "On altruism, efficiency and public goods", Avances de Investigación, Ediciones IESA, Caracas. También mimeografiado Universidad Carlos III de Madrid.
Gerald Meier and Joseph Stiglitz, editores (2002). Fronteras de la economía del desarrollo. El futuro en perspectiva. Alfaomega, Banco Mundial.
Felipe Perez-Marti (2000), "Altruismo y los mecanismos de asignacion de recursos", I y II, Debates IESA, Caracas, Vol V, No. 4 y Vol VI No. 1.
Felipe Pérez-Mart(2006). Hacia el Estado Popular, Participativo y Protagónico. Editorial Nuevo Tiempo. San Cristóbal. En prensa.
John Roemer (1985) "Rationalizing Revolutionary Ideology", Econometrica, Vol 53, No. 1
John Roemer (1996) Theories of Distributive Justice, Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts. John Roemer (1998) Equality of Opportunity. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts.
Francisco Rodriguez y Dani Rodrik (1999) "Trade policy and economic growth: a skeptics guide to the cross-national evidence", NBER working paper 7081
Fuente: http://www.aporrea.org/ideologia/a177906.html

Ecuador y la "mano sucia" de Chevron



Le Monde Diplomatique


Durante su reciente visita oficial a Francia, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, se reunió en París con un grupo de intelectuales para exponerles una de las preocupaciones de su país: el conflicto que opone varias comunidades indígenas de la Amazonia ecuatoriana a la empresa petrolera estadounidense Chevron, acusada de destrucción medioambiental y de daños a la salud de miles de personas. A escala internacional, este conflicto ecológico ha adquirido un carácter muy emblemático.

Ecuador –primer país del mundo en reconocer, en su Constitución, los inalienables derechos de la naturaleza, convirtiendo a esta en sujeto de derecho–, se enfrenta a una multinacional petrolera, la Chevron Corporation, que es la segunda más importante de Estados Unidos y la sexta del mundo, denunciada por múltiples casos de contaminación medioambiental en diversos lugares del planeta.

“Todo empezó en 1964 –nos explica Rafael Correa–, cuando la empresa estadounidense Texaco [adquirida en 2001 por Chevron] inició su explotación petrolera en una amplia zona de la Amazonia ecuatoriana. Esa actividad duró hasta 1992. Al año siguiente, 1993, las comunidades amazónicas de la provincia de Sucumbíos presentaron, en Estados Unidos, una demanda contra la petrolera Texaco por contaminación medioambiental y atentado a la salud de los habitantes. O sea, debe quedar claro que no es el Estado ecuatoriano quien lleva a los tribunales a Texaco-Chevron, sino un grupo de ciudadanos víctimas de un crimen medioambiental. Chevron heredó esa demanda cuando compró y absorbió Texaco en 2001. Poco después, a petición de la propia empresa, el caso –que los tribunales de Estados Unidos se negaron a juzgar– fue trasladado a una corte de Ecuador.”

“Hay que añadir –precisa el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, presente también en esa reunión parisina junto al presidente Correa– que Texaco, antes de retirarse definitivamente de Ecuador en 1992, dijo haber ‘limpiado’ los dos millones de hectáreas de selva virgen en los que operó. Lo cual no solo es inverosímil sino falso. Porque todos esos terrenos, como cualquier testigo puede comprobar, se hallan totalmente degradados, con decenas de abominables vertederos de alquitrán que han contaminado ríos y acuíferos. El agua, en toda esa región, es ahora no apta para el consumo. Y se ha multiplicado el número de cánceres entre la población. En toda esa selva, la excepcional biodiversidad ha sido sencillamente asesinada.”

“Y lo peor –añade Rafael Correa– es que el Gobierno ecuatoriano de la época le firmó a Texaco, en 1998, un ‘acto de finiquito’ en el que reconocía que la empresa estadounidense lo había dejado ‘todo limpio’, y la exoneraba de cualquier responsabilidad sobre consecuencias futuras de sus desmanes petroleros. Esto es muy importante. Ese ‘acto de finiquito’ le da un argumento enorme a Texaco-Chevron. En caso de demanda contra ella, la empresa puede decir –¡y con todo cinismo, lo dice!–: ‘Yo lo entregué todo limpio. Así me lo reconoció oficialmente el Estado ecuatoriano. En consecuencia: cualquier condena contra mí debe ser asumida por el Estado de Ecuador porque él es responsable de lo que ocurrió en esos terrenos después de mi partida...’

Hay que saber –sigue exponiendo el presidente Correa– que la Corte Provincial de Sucumbíos, en enero de 2012, condenó a Chevron a pagar una indemnización de 9.500 millones de dólares por haber causado uno de los ‘mayores desastres medioambientales del mundo’ entre 1964 y 1990. Una suma que se duplicaría –¡y alcanzaría los 19.000 millones de dólares!– en caso de que la empresa no presentase excusas a los damnificados en las semanas siguientes a la sentencia. Pero Chevron, para desprestigiar esa decisión judicial y evadir su responsabilidad, alegó que, en ese juicio, los abogados de los demandantes habían falsificado los datos y presionado a los peritos científicos para encontrar contaminación donde no la había. Y presentó un recurso de casación ante la Corte Nacional de Justicia (1).” “Ante esa situación –prosigue ahora el canciller Ricardo Patiño– Chevron decidió ampararse en el Tratado de protección recíproca de inversiones firmado entre Ecuador y Estados Unidos, y que entró en vigor en 1997. Pero este tratado, en nuestra opinión, no concierne a este caso, pues la demanda de las comunidades indígenas contra Chevron es de 1992, y el tratado, establecido en fecha posterior, 1997, no contempla aplicación retroactiva.”

“Con ese argumento –nos explica el presidente Rafael Correa– Chevron acudió a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, la cual nombró, como es habitual en estos casos, un Tribunal específico para este asunto. Este Tribunal está compuesto por tres jueces, designados (y pagados) por las partes en litigio; uno por la empresa, otro por el país y el tercero por estos dos jueces anteriores. Aquí también el poder judicial ecuatoriano cometió un error, porque designó a uno de los jueces, con lo cual implícitamente dio la impresión de que Ecuador aceptaba ese Tribunal de arbitraje. Cuando, en realidad, nuestro Gobierno rechaza ese Tribunal, no lo considera competente.”

“El caso es que ese Tribunal –agrega el canciller Ricardo Patiño– concluyó, en 2012, que Ecuador ‘incumple leyes internacionales al no tratar de impedir’ la ejecución de un fallo contra Chevron que obliga a esta empresa a pagar miles de millones de dólares a varias comunidades indígenas por la contaminación de la Amazonia. El Tribunal insiste en que ambas partes –el Estado de Ecuador y Chevron– habían alcanzado previamente un acuerdo, mediante un ‘acto de finiquito’, que exoneraba a Texaco-Chevron de responsabilidades medioambientales futuras.

El Tribunal de arbitraje también alega que Ecuador ha violado el Tratado bilateral de inversiones entre Quito y Washington, según el cual Ecuador debe ‘tomar todas las medidas a su alcance para suspender o hacer que se suspenda la ejecución o el reconocimiento dentro o fuera de Ecuador de cualquier sentencia contra una firma estadounidense’.

En resoluciones anteriores, ese Tribunal ya había advertido, además, de que ‘cualquier pérdida surgida de la ejecución de la sentencia de la Corte de Sucumbíos sería una pérdida por la que el Estado ecuatoriano sería responsable ante Chevron, bajo el derecho internacional’.”

El presidente Rafael Correa retoma entonces la palabra para explicar que “las decisiones del Tribunal de arbitraje de La Haya han sido rechazadas por nuestro Gobierno. Primero, porque Ecuador, como Estado, no está implicado, repito, en esta querella. Defendemos los derechos de las comunidades indígenas afectadas por la contaminación y víctimas de los desmanes de una multinacional petrolera. Pero no somos parte en el pleito. Y por respeto al principio democrático de la separación de poderes, no queremos inmiscuirnos en asuntos de la rama judicial.

Sin embargo, por otra parte, observamos que, en el marco actual del despojo de la soberanía de los Estados, los tribunales de arbitraje tienen cada día más poder. Cada vez más, los tribunales de arbitraje están fallando a favor de las corporaciones multinacionales. Y si no acatamos el fallo del Tribunal de arbitraje (que aún no es definitivo), Ecuador podría quedar aislado comercial y políticamente.

Todo esto es triplemente escandaloso, porque si la decisión del Tribunal de arbitraje se aplicase, Ecuador estaría violando su propia Constitución pues significaría que nuestro Gobierno estaría interfiriendo con el Poder Judicial. Chevron no solo quedaría exonerada de pagar por la limpieza de la selva y la reparación a las comunidades afectadas, sino que podría demandar pagos al pueblo ecuatoriano por el costo legal del litigio...

Nosotros consideramos que este caso no es jurídico, sino político: contra nuestro gobierno –concluye el presidente Rafael Correa–. Por eso apelamos a la solidaridad internacional. En todas partes se están constituyendo Comités de apoyo a nuestra Revolución Ciudadana. E invitamos a todos nuestros amigos y amigas, de Europa y del mundo, a expresar igualmente su rechazo a la prepotencia de aquellas empresas multinacionales que destrozan el medio ambiente y quieren luego lavarse las manos. La ‘mano sucia’ de Chevron no debe quedar impune.”
Nota:
(1) El pasado 12 de noviembre, esa Corte Nacional de Justicia de Ecuador emitió un fallo en el que confirmó la condena de la petrolera estadounidense Chevron a pagar 9.500 millones de dólares “por contaminación ambiental en la Amazonia ecuatoriana”.
Fuente original: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=29b31be1-9930-457c-8f44-0304a1e1798d

lunes, 2 de diciembre de 2013

I Would be stupid if I believed

I Would be stupid if I believed thatt the mass media capitalist not have demonised the marxist Socialism for earth, sea and air, and especialy After Watching  how for 14 years they have demonised merciless to Hugo Chávez.

Reseña de "Crisis y recortes en derechos humanos" ¿De qué hablamos cuando decimos Derechos Humanos?



Los Derechos Humanos reconocidos por los estados nacieron de la relación de fuerzas que se enfrentaban en la segunda guerra mundial y tras la derrota del nazismo y el fascismo. Los Derechos Humanos quedaron por escrito en la Carta de las Naciones Unidas. A lo largo de todos estos años se ha venido desarrollando y haciendo crecer cada precepto, que a su vez han encontrado el freno en lo que le ha sido posible al imperio. Las conciencias que ahora se alarman al contemplar la realidad que vivimos se preguntan ¿por qué no se aplica los Derechos Humanos, por qué no se cumplen?. Teniendo en cuenta que los Derechos Humanos son interdependientes, el panorama en numerosos países cuyos gobiernos dicen que los aprueban, y en concreto en lo que atañe a España, lo que encontramos son grandes huecos en su cumplimiento, y por tanto su aplicación es muy mejorable. Derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, vienen a tratar de equilibrar las sociedades y particularmente las que por su sistema de poder producen más desigualdad. No hay duda con respecto a ciertos gobiernos que aprovechando la crisis económica producida en EEUU para todo el mundo, estén implantando políticas de cambio para llevar a los pueblos a tiempos que, por inocencia política o falta de conocimiento sobre el capitalismo y el imperialismo, se daban por superados. Equivocación de grandes dimensiones que ahora empieza a tratarse en ciertos sectores como solucionables dentro del más estricto orden capitalista. El efecto causado por esas fuerzas a lo largo del tiempo es completamente detestable, su influencia ha hecho y aún hace que los pueblos faltos de unidad y conciencia política, con lo que nos echan encima e intuyendo lo que viene, todavía no se levanten en su propia defensa. Los Derechos Humanos están decayendo en el mundo capitalista mucho más de lo que ya estaban, debido a la decrepitud social que desde el centro del imperio se planifica, su objetivo es resituar a la mayoría de la población mundial en un nuevo marco político en el que los derechos sean los que establecen como suyos unicamente, y sus gobiernos en el mundo los hagan ley.
No tener en cuenta, no valorar en su justa medida los Derechos Humanos, ignorarlos, no hacer que cuenten para las clases trabajadoras como una de las más importantes pertenencias, es una muestra palpable del sojuzgamiento al que nos sometemos, y eso nos quita valor y nos iguala con las personas que no los tuvieron nunca, nos sitúa en un tiempo y una forma social condenada y siempre condenable, y pone de manifiesto el grado de sumisión y nuestro lugar en la escala de la desgracia globalizada.
No reclamar, no exigir, no llevar por delante los Derechos que se plasmaron con tantas vidas sacrificadas tras las derrotas de las mayores aberraciones contra la humanidad, es dar garantías a quienes quieren hacernos vivir en un pasado ominoso para su mayor beneficio, de que pueden hacer lo que quieran y sin medida.
En el libro “Crisis y recortes en derechos humanos”, de Josu Oskoz, encontramos explicaciones sencillas y vinculadas a la actual situación de privatizaciones, corrupción y ataques a los derechos básicos recogidos en lo que desde los estamentos del poder imperial y sus seguidores quieren denominar “crisis”, que poco tiene que ver con la crisis que sufrimos a su costa los pueblos. En el libro encontramos un apartado específico sobre la situación en España.
En un gesto que hace más grande al autor, hallamos una acentuación espléndida de la situación de la mujer con respecto a los derechos humanos y su incidencia social, con lo que se extiende por el libro la visión panorámica, ocupando un papel esencial: “Tanto la propia crisis como las políticas que frente a ella se están implementando afectan de forma diferente a mujeres y hombres. Conscientes además de que el disfrute efectivo de los derechos económicos, sociales y culturales por parte de las mujeres no solo garantiza la satisfacción de sus necesidades materiales inmediatas, sino que puede transformar relaciones desiguales de poder, cabe llamar la atención sobre el hecho de que la puesta en práctica de políticas tendentes al cumplimiento de los mismos para las mujeres debe ser, ahora más que nunca, una herramienta central en la lucha contra la desigualdad de género.”
Pero en el cumplimiento de los Derechos Humanos, además de intervenir principalmente la exigencia de la población, lo que manifestaría un alto grado de conciencia política, debe intervenir, si es que hay verdadera justicia, lo que es suponerle al capitalismo un aspecto que no tiene, la judicatura por la parte que le toca para hacer cumplir aspectos principales como los derechos económicos, sociales, políticos y culturales que mantengan y desarrollen a los más desfavorecidos; es preciso que, como dice el autor, consideremos “los derechos humanos como la mejor herramienta posible para la construcción de una sociedad más justa a nivel local y global. No luchamos por privilegios, sino por hacer posible la vieja aspiración de todos los derechos para todas las personas.”
Los Derechos Humanos reconocidos y firmados en 2013 por 171 países en la Conferencia Mundial de Viena sobre Derechos Humanos, como “derechos universales e interdependientes”, es bien sabido que son incumplidos en la mayoría de los países, su empresa gubernamental crea envoltorios legales para marginar a amplias capas de su población, cuando debía garantizar su mejora como se establece.
Las personas conscientes tienen, porque así lo indica su manera de estar, en éste un buen libro a mano en el que apoyarse y con el que comunicar.
Título: Crisis y recortes en derechos humanos. La defensa de los derechos humanos en tiempos de crisis.
Autor: Josu Oskoz.
Editorial: Catarata.
Ramón Pedregal Casanova es autor de “Dietario de crisis”, puedes bajártelo de Libros libres, de rebelion.org; y es autor de “Siete Novelas de la Memoria Histórica. Posfacios”, edita Fundación Domingo Malagón.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.