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jueves, 11 de julio de 2013

James Petras: Es absurdo sostener que lo de Egipto fue un `golpe democrático´


James Petras

James Petras

Credito: Radio Centenario


10-07-13.-Efraín Chury Iribarne: Estamos dando los buenos días a James Petras, que como cada lunes a esta hora está en contacto con Radio Centenario desde Estados Unidos.

James Petras: Bueno, empezamos con Egipto, donde hay un panorama bastante complejo, donde se mezcla la izquierda, la derecha y el islamismo. En un panorama donde no hay claramente un movimiento, un proceso, con posibilidades democráticas.

En primera instancia, destacar el hecho de que el gobierno fue derrocado por un golpe de Estado militar, pese a que sectores de las masas anti Mursi, anti islámicos, sostienen que fue un “golpe democrático” lo que es absurdo. Los militares ya encarcelaron a cientos de simpatizantes del Partido Islámico, encarcelaron a sus líderes, intervinieron toda la prensa independiente, tratan de imponer controles sobre distintas actividades, nombraron a dedo al Presidente interino y siguen masacrando a la gente en las protestas, como ayer donde tiraron balas vivas y mataron a 53 personas e hirieron a más de 500. Es un golpe de Estado. Es un golpe militar.

Se señala que el de Mursi era un gobierno autoritario islámico. Pero de ambos lados hay una masa de gente apoyándolo. Sin embargo ambos lados tienen una cúpula de derecha, ofrecen apoyo al imperialismo. Me parece que los sectores progresistas que están en las plazas, que participaron de protestas contra Mursi, están totalmente confundidos cuando están aplaudiendo el golpe, porque piensan que los militares pueden de alguna forma abrir camino hacia una situación democrática constitucional, mientras que en toda su trayectoria, los militares han sido socios de Estados Unidos y colaboradores de Israel.

Analistas del mundo occidental como Samir Amin, que apoya el golpe, han perdido sus papeles al no mirar más allá de su anti islamismo e identificar la trayectoria de los militares. Es una alianza militar neoliberal y tiene sectores de izquierda en la cola, pero las masas no tienen ninguna influencia. Y la hoja de ruta que están proponiendo no tiene nada de democrática, porque los militares quedan con todo el poder.

Ahora, ¿cómo analizamos esta situación? Los Estados Unidos están en una situación donde tienen el miedo al problema de la inestabilidad; y miedo a la solución, que es una guerra civil que puede salírsele de las manos, y salirse del marco militar neoliberal. Por eso tiene una posición contradictoria, siguen sin llamarlo ‘golpe’ porque si lo hacen tendrían que cortar la ayuda de acuerdo a la legislación norteamericana, que dice que no pueden apoyar financieramente a un país donde hubo un golpe de Estado.

Por otro lado, quieren apoyar el camino nuevo de imponer a Mohamed Mustafa el-Baradei, ex funcionario del banco Mundial, como cabeza del gobierno. Por tanto, otra vez es un gran tema para la izquierda. Falta una organización de vanguardia, una organización capaz de encabezar la lucha de las masas, que mantienen su capacidad de derrocar gobiernos pero no tienen ningún papel para determinar las consecuencias. Ese es el drama en el caso de Egipto.

No es como en Argentina, donde las masas populares derrocaron al gobierno de (Fernando) De la Rúa (2001) y pudieron imponer una alternativa más progresista. En el caso de Egipto, crearon las condiciones para derrocar al gobierno pero no son los protagonistas ahora que el gobierno cayó. En otras palabras, la sola presencia de las masas en las calles –aunque sean millones de personas- no es determinante. Es el liderazgo político y el poder del Estado los que al final de cuentas determinan el resultado que va a tener una protesta o un levantamiento. En este caso me parece todavía muy negativo.

EChI: ¿Por tanto no es un levantamiento contra occidente ni contra el sistema neoliberal?

JP: Es un recambio de islámicos pro occidentales, pro Fondo Monetario, pro intervención en Siria, pro relaciones con Israel, por un gobierno militar neoliberal secular. En este caso el hecho de que haya un levantamiento popular no necesariamente indica un cambio.

Las posibilidades, pienso, pueden ser dos: Una guerra civil prolongada como la de Argelia en los ’90, donde murieron más de noventa mil personas terminando en un gobierno dictatorial que imponen los militares. Ser anti islámico no necesariamente quiere decir progresista. O lo otro que puede pasar, es una coalición entre neoliberales, islámicos y militares, una ‘troika’ que intente desmovilizar a la gente. De todos modos los problemas económicos siguen siendo enormemente graves y esta nueva configuración de liberales, militares e islámicos, no tiene ningún programa para mejorar la situación de desempleo y pobreza.

EChI: ¿Cómo está la situación en Siria a partir de estos hechos en Egipto?

JP: Lo que está claro es que Mursi apoyaba a los islámicos terroristas que estaban atacando el gobierno de Siria. Es decir, Egipto era un trampolín para muchos terroristas que iban directamente a Turquía para entrar en Siria. En otras palabras, la caída de Mursi va a postergar mayores intervenciones de los islámicos que están muy preocupados e involucrados ahora en el conflicto en Egipto.

Pero no creo que sea decisiva la caída de Mursi, aunque en algún sentido puede debilitar la salida de terroristas desde Libia a Siria, que utilizaban El Cairo como un centro de entrenamiento y de armamento, para intervenir. Sin embargo, los principales apoyos siguen: los países del Golfo con dinero y armas; Turquía con apoyo logístico, entrenamiento y armas; y el financiamiento de Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Todos ellos siguen montando esta agresión contra Siria. Pero en el último período, las divisiones internas entre los neoliberales y los islámicos, han debilitado la capacidad de los insurrectos de atacar. Eso se suma a que en los últimos tiempos el gobierno sirio está avanzando, desplazando a los terroristas en varios frentes y lugares estratégicos.

Entonces, sin resolver el conflicto en su totalidad, el proceso de recuperar la soberanía y desplazar a los terroristas ha avanzado en Siria, aunque no en forma definitiva. Es claro que los islámicos están en período de repliegue y buscando formas de reagruparse, entre los diferentes y variadas fuerzas.

EChI: Sigue también el tema del ataque europeo a Evo Morales.

JP: Bolivia está respondiendo muy bien a este acto de pirateo que trató de matar a Evo Morales. Hablo de asesinato porque si no se permite a un avión aterrizar, pueden provocar su caída, un accidente.

Entonces, la complicidad de Francia, Italia, Portugal y España, han desprestigiado a estos países y en cambio, han prestigiado a Bolivia por su resistencia a las agresiones. Y subsecuentemente, la reacción de América Latina fue bastante positiva. No fue tan contundente como uno esperaba, pero por lo menos hubo expresiones de solidaridad e incluso se presentó la posibilidad de denunciar los hechos ante la Organización de Estados Americanos (OEA). Diplomáticamente es una derrota para los Estados Unidos y fue un éxito diplomático no sólo para Bolivia, sino que unifica a los países en América Latina.

Ahora, el problema más agudo es que después de que Venezuela, Nicaragua y Bolivia ofrecieron asilo a Edward Snowden, Washington anunció que va a tomar represalias, diciendo que cualquier asistencia a Snowden pondría las relaciones muy mal y por mucho tiempo. Es una amenaza de imponer represalias contra el comercio, las relaciones diplomáticas. Pero en todo caso, las economías están cada vez más diversificadas y hoy la influencia o la importancia norteamericana no es tan importante. Tal vez podrían pensar en alguna restricción contra esos países, pero es muy difícil que los Estados Unidos consiga apoyo para un embargo.

En todo caso, el matonaje norteamericano surge otra vez frente a la oferta de asilo. Hay que decirlo, el asilo es un principio bastante sagrado e importante. El hecho de que los países que mencionamos estén en esta situación, levanta otro problema que hay que tomar en cuenta. Si Snowden ahora encuentra lugares donde puede ir, no hay vuelo directo que pueda trasladarlo de Rusia a estos países. En algún lado el vuelo tiene que hacer escala para cargar combustible, pero ¿qué país va a ofrecer un avión o el combustible para que ese avión pueda seguir? Ese es el drama ahora.

La única posibilidad que veo es que un avión ruso lleve a Snowden a Cuba y desde allí sí, tiene vuelos directos para cualquiera de estos países. El peligro que tiene esto es que Estados Unidos mande sus aviones de guerra a interceptar el avión que trajera a Snowden, lo que podría provocar otro incidente internacional aún peor que el de Evo Morales. Y no hay que descontar que Estados Unidos pueda atacar a un avión ruso o incluso forzarlo a bajar en Miami o algún otro lugar así.

El problema de asilo a Edward Snowden no es ahora de oferta, sino de cómo moverlo desde Rusia a un lugar de libertad y protección. Y no vemos como se puede resolver esto. Si Washington fuera mínimamente respetuoso de las leyes internacionales no habría problemas, pero como hasta ahora han practicado el matonaje y el pirateo, crean situaciones muy tensas.

EChI: Lo que si queda claro es que Francia, Italia, Portugal y España son simples peones del imperio norteamericano.

JP: Si. Irónicamente, la mayoría de los países de occidente ayuda a los Estados Unidos a espiar. Lo últimos documentos que salen es que incluso Alemania estaba colaborando con Estados Unidos en el espionaje, y luego descubren que sus aliados los estaban espiando a ellos mismos.

Están en una situación casi kafkiana, donde cada uno denuncia al otro por espionaje, cuando están supuestamente, trabajando juntos contra terceros. Lo más grave es que el espionaje está afectando países de gran alcance como Brasil. 'O Globo' publicó ayer que los documentos que reveló Snowden muestran que la Agencia de Seguridad Norteamericana estaba interceptando millones de correos y llamadas de Brasil, que no sólo afectaban a simples ciudadanos, sino a militares, funcionarios del gobierno, empresarios, políticos; o sea cualquier centro de poder está bajo la vigilancia norteamericana. Incluso los teléfonos de Dilma Rousseff y sus Comandantes en Jefe, así como los principales banqueros.

Washington puede anticipar cualquier política porque tiene la información. Por ejemplo los problemas de seguridad en la Amazonia, puede poner en jaque esa política o negociar tratos de comercio en mejores condiciones porque sabe con anticipación los puntos débiles y los puntos fuertes. Esto es una gran desventaja para un país que pretende ser un poder mundial, que ahora está sometido al espionaje norteamericano que limita sus posibilidades tanto a nivel diplomático como a nivel de política económica.

miércoles, 10 de julio de 2013

Egipto, Pinochet, la "madre América", el FMI y la intervención o el caos

Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2013

eldiario.es


Pinochet en Egipto
En 1973 el Ejército chileno, respaldado por Estados Unidos, dio un golpe de Estado contra el gobierno democratico de Salvador Allende e instauró un régimen represor aplicando lo que Naomi Klein ha llamado la “doctrina del shock”, que dio sus primeros pasos precisamente en Chile.

A través de él la dictadura de Pinochet aplicó una serie de medidas neoliberales, diseñadas por los llamados Chicago Boys, con Milton Friedman a la cabeza, partidarios del libre mercado, de la privatización de empresas y, en definitiva, de la reducción al mínimo del papel del Estado.

En su editorial del pasado viernes, el diario estadounidense The Wall Street Journal defendía para el Egipto actual unos generales como Pinochet, “quien tomó el poder en medio del caos pero se rodeó de reformistas de libre mercado y dirigió una transición hacia la democracia. Si el general Sisi simplemente intenta restaurar el viejo orden de Mubarak, sufrirá el mismo destino que Morsi”, indicaba textualmente.
El control militar en nombre de la estabilidad

Este llamamiento al control militar egipcio en nombre de la estabilidad y del liberalismo económico está siendo el discurso dominante en buena parte de las cancillerías y think tanks de Occidente.

La enorme influencia que las potencias occidentales ejercen en Oriente Medio, así como la importancia que éstas dan a la cuestión económica, queda clara al leer al exprimer ministro británico y ahora enviado especial de la Unión Europea en Oriente Medio, Tony Blair.

En un artículo publicado este domingo en el diario The Guardian, y titulado “La democracia por sí sola no significa un gobierno efectivo”, Blair defiende el golpe de Estado en Egipto, asegurando que solo había dos opciones: “intervención o caos”. “Traer la estabilidad a Oriente Medio no es tarea de nadie más, sino nuestra”, afirma el estadista británico.

En él Blair señala: “Deberíamos comprometernos con el nuevo poder de facto y ayudar al nuevo Gobierno a llevar a cabo los cambios necesarios, especialmente en materia económica”.

La cuestión económica
Desde hace meses el Gobierno de Morsi estaba negociando con el Fondo Monetario Internacional un préstamo de 4.800 millones de euros. El acuerdo se pospuso en varias ocasiones y no llegó a cerrarse. En más de una ocasión el gobierno de Morsi se quejó de que el FMI retrasara una y otra vez el préstamo.

Mohamed El Baradei, que ha defendido públicamente el golpe de Estado militar y que estos días ha sonado como candidato a primer ministro interino o vicepresidente, se ha mostrado siempre firme partidario del acuerdo con el FMI: “La austeridad es el precio que Egipto debe pagar por este préstamo. Creo que no hay otra opción. Egipto necesita inversión privada, pero para atraerla es necesario un escenario político de consenso”, decía El Baradei el pasado mes de abril.

El esfuerzo por presentar la situación actual, tras el golpe de Estado, como ese escenario político de consenso idóneo para atraer la inversión y firmar el acuerdo con el FMI es enorme. Pero lo cierto es que el consenso no existe, porque el partido que ganó las elecciones y su presidente han sido expulsados por los militares, y buena parte de sus seguidores no ven ninguna voluntad de consenso en este hecho.

Además, la diversidad existente en el frente de oposición a los Hermanos también dificulta el consenso. De hecho, el partido Al Nour, salafista, islamista más radical que la Hermandad, se ha opuesto al nombramiento de Mohamed El Baradei como primer ministro interino.
El Ejército, Camp David y la cuestión israelí
El papel de Mohamed El Baradei es clave. Vinculado a la Agencia Internacional de la Energía Atómica desde 1984 hasta 2009 y Premio Nobel de la Paz -como Obama- ha apoyado el golpe de Estado y ha defendido el arresto de líderes de los Hermanos Musulmanes. Su imagen de político liberal y laico interesa tanto a los generales como a actores internacionales para blanquear y legitimar el golpe de Estado.
La Administración Obama ha evitado llamar golpe de Estado al golpe de Estado. Si lo reconociera como tal, se vería obligado a suspender la ayuda económica que entrega anualmente al Ejército egipcio desde la firma de los acuerdos de paz de Camp David entre Egipto e Israel en 1979.
Esa ayuda –1.300 millones de dólares al año, además de entrenamiento y equipamiento militar– garantiza en parte la lealtad de los generales egipcios y el cumplimiento de los acuerdos de Camp David. Esos acuerdos simbolizaron la ruptura de la unidad árabe frente a Israel y libraron a Tel Aviv de su mayor enemigo regional, Egipto, que contaba con el Ejército árabe más numeroso.

En 2011, bajo el mandato del Consejo Supremo militar egipcio, las fuerzas de seguridad mataron, hirieron o torturaron a miles de manifestantes y más de 12.000 civiles fueron juzgados en tribunales militares en menos de un año. Fue entonces cuando algunas voces dentro y fuera de Estados Unidos comenzaron a pedir la congelación de la ayuda al Ejército. Aún así, y a pesar de la represión amparada por los generales, Washington la renovó en 2012 y también este pasado mes de mayo.

Ahora, tras el golpe de Estado ejecutado por el general Al Sisi el debate ha regresado a la mesa, ya que la ley impide a EEUU respaldar económicamente a un Ejército golpista. Para que Washington pueda mantener esa financiación –y garantizarse por tanto un socio sólido en el país árabe más poblado del mundo, un socio que mantenga la estabilidad con Israel– la administración Obama tiene que evitar llamar golpe de Estado al golpe de Estado, obligar a los generales egipcios aparentar una voluntad democrática y buscar vías para legitimar el golpe y blanquearlo.
Y en este sentido, Mohamed El Baradei, apoyando el golpe, ha sido de vital ayuda en los primeros días.
El papel de “madre América” en el golpe de Estado
La influencia de Estados Unidos en Egipto queda también patente en el relato que ha ofrecido el diario estadounidense The New York Times sobre las horas previas al golpe de Estado.
Citando fuentes cercanas al derrocado presidente egipcio, The New York Times cuenta cómo Washington intentó convencer a Morsi para que incluyera en el Gobierno a integrantes de la oposición política.
El diario relata cómo este año la embajadora estadounidense en El Cairo, Anne Patterson, les advirtió de que “a algunos en Washington se les estaba acabando la paciencia con la defensa que ella estaba haciendo de los nuevos líderes islamistas de Egipto”.
En los días anteriores al golpe de Estado hubo reuniones y conversaciones telefónicas entre el equipo de Morsi, la embajadora estadounidense y la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice.

“Los asesores de Morsi dijeron [a sus interlocutoras estadounidenses] que echar al presidente sería un desastre de larga duración para Egipto y el mundo árabe porque la gente perdería la fe en la democracia”, señala el NYT.

El principal asesor en política exterior de Morsi habló con la embajadora estadounidense y con Susan Rice para informarles de que Morsi no aceptaba un cambio de primer ministro y de gabinete de gobierno.

“Cuando [ese asesor] regresó dijo que había hablado con Susan Rice y que la toma del poder por los militares iba a empezar”, cuentan asesores de Morsi.

Uno de ellos dijo: “Madre nos acababa de decir que dejaríamos de jugar en una hora”. Madre es esa expresión sarcástica empleada para referirse “al patrón occidental “madre América”, explica el New York Times.

La represión, presentada como un mal menor

Durante décadas se ha agitado el fantasma del islamismo para justificar la permanencia de dictaduras como la de Hosni Mubarak. Diversas potencias occidentales han defendido así su apoyo a regímenes represores, presentándolos como un mal menor frente a gobiernos islamistas. Este escenario simplista regresa de nuevo como excusa pública para mantener alianzas dudosas y justificar un golpe de Estado que genera un clima de confrontación peligroso.

Los graves defectos del Ejecutivo de Morsi están muy claros. Pero el desgaste que estaba sufriendo habría sido mayor si hubiera permanecido en su puesto más tiempo.
Los errores y excesos autoritarios en un solo año de gobierno pueden ser rápidamente olvidados si un golpe de Estado, ya de por sí condenable, trae un escenario en el que el pueblo sigue siendo ignorado y en el que la represión militar vuelve a protagonizar episodios como el de la madrugada del lunes, cuando 51 manifestantes pro Morsi murieron en un ataque de los militares.
Resulta curioso que Estados Unidos haya condenado "las llamadas a la violencia" de los Hermanos Musulmanes pero no el golpe de Estado. Preguntado por ello, el portavoz de la Casa Blanca Jay Carney, ha dicho este lunes que la administración Obama se tomará "el tiempo necesario" para determinar si el derrocamiento de Morsi es un golpe de Estado.
Y en cuanto a la ayuda de 1.300 millones de dólares anuales que Washington da al Ejército egipcio, Carney ha indicado que "no sería el mejor interés de EEUU cambiar inmediatamente nuestros programas de asistencia".
De este modo Estados Unidos sigue dando tiempo y oportunidades a los generales egipcios, a pesar de la represión ejercida por el Ejército. Y así, una vez más, en Oriente Medio las libertades y los derechos humanos pueden esperar.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/Egipto-Pinochet-America-FMI-intervencion_6_151594855.html

martes, 9 de julio de 2013

Entrevista a Wael Abbas, activista egipcio Los revolucionarios no olvidan la brutalidad de los militares

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Nena News

Traducido para Rebelión por Susana Merino

El Cairo, 6 de julio de 2013. Nena News.– Wael Abbas, periodista y bloguero, arrestado y torturado en varias oportunidades en la época de Mubarak, es decir durante la revolución de 2011, critica duramente el golpe de Estado militar del 3 de julio de 2013. “El ejército procede de manera más solapada que Mubarak, incitando al pueblo contra los Hermanos Musulmanes, no interviene para evitar los enfrentamientos y para defender a los islamistas de quienes quieren matarlos. Estamos viviendo horas de locura”, dice Wael.
¿Por qué hasta los salafistas han abandonado al presidente Morsi?
Los salafistas no son un monolito. El mayor partido salafista El-Nour apoyó el golpe de estado militar. La yihad islámica se manifestó defendiendo a Morsi, esto puede precipitar a Egipto a un escenario terriblemente argelino. Los salafistas se hallan conectados directamente con la policía y con la seguridad estatal (Amn el-Dawla), apoyan en este momento al ejército porque esperan participar del poder en las próximas elecciones.
¿Ahora parece que los rebeldes están de acuerdo con el ejército y la policía?
Es lo que dicen, se abrazan en la calle con los policías. Los medios describen a la policía como si hubiera cambiado, ya no son los asesinos que mataron a centenares de manifestantes, sino que festejan junto al pueblo.
¿Se trata de una gran victoria para los Tamarrod?
Los siguen muchos egipcios, pero no son un grupo político sino una lista de firmas. Tengo sospechas de que están en amplia connivencia con los servicios de seguridad o padecen en todo caso una gran inmadurez política. Están apoyando el golpe militar sin recordar, parece, lo que significaron para los movimientos los dos años del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF). No debemos confundirlos con la Coalición de Jóvenes Revolucionarios. En sus intervenciones televisivas los Tamarrod (Rebelión) denuncian las interferencias del ejército. Los revolucionarios no podrían apoyar nunca a la policía ni un golpe militar, aunque colabore la multitud.
¿Dónde están ahora los líderes de los Hermanos Musulmanes?
No se sabe donde está Morsi, tal vez en el edificio de la Guardia Presidencial en Heliópolis. Se dice que no está arrestado, solo retenido. Me parece plausible que las Fuerzas armadas se hallen internamente divididas con respecto al estatus legal del expresidente. El Guía Supremo estuvo detenido en Marsa Matruh pero no sé si ahora le habrán trasladado a El Cairo. El expresidente de la Cámara, Saad Al-Katatni, esta mañana fue interrogado por las autoridades militares que también esta mañana arrestaron a su abogado, Rashad al-Bayoumi. El otro líder del movimiento, Mohamed el-Beltagui, participa en las manifestaciones que se realizan alrededor de la mezquita El Adaweya en El Cairo.
¿Cuáles han sido los principales crímenes cometidos pr la junta militar durante los meses que estuvo al mando del país?
Dieron órdenes horribles y organizaron tribunales militares para juzgar a los civiles. Son los responsables de 80 muertes acaecidas en el ataque a Maspero (la televisión del Estado) en octubre de 2011, de atacar a los manifestantes en la sede del gobierno (noviembre de 2011) de muertes y desapariciones en Abbasseya. El ejérciro es brutal, tomó el poder a partir de la Declaración Constitucional aprobada en marzo de 2011 solo para dañar a Egipto y lograr sus propios intereses. Controla el 50% de la economía del país y quieren conservar esos intereses.
¿Pero la reacción de los islamistas al golpe de Estado es todavía limitada?
Los Hermanos no usarán excesivamente la violencia. No existen pruebas de que hayan activado sus milicias para ejecutar venganzas sumarias. Sucedió solamente en el Sinai, en las áreas urbanas no despliegan actividad, pero tampoco se puede prever si reaccionarán los demás grupos de la galaxia salafista.
Fuente: http://nena-news.globalist.it/Detail_News_Display?ID=80290&typeb=0
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