Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arqueología. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de abril de 2013

Antigua Grecia

El término Antigua Grecia se refiere al período de la historia de Grecia que abarca desde la Edad Oscura de Grecia ca. 1200 a. C. y la invasión dórica, hasta el año 146 a. C. y la conquista romana de Grecia tras la batalla de Corinto. Se considera generalmente como la cultura seminal que sirvió de base a la civilización occidental. La cultura de Grecia tuvo una poderosa influencia sobre el Imperio romano, el cual la difundió a través de muchos de sus territorios de Europa. La civilización de los antiguos griegos ha sido enormemente influyente para la lengua, la política, los sistemas educativos, la filosofía, la ciencia y las artes, dando origen a la corriente renacentista de los siglos XV y XVI en Europa Occidental, y resurgiendo también durante los movimientos neoclásicos de los siglos XVIII y XIX en Europa y América. La civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva. Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel crucial en la medida en que las características físicas del sur de la península de los Balcanes, por su accidentado relieve, dificultaban la actividad agrícola y las comunicaciones internas, y por su dilatada longitud de costas, favorecieron su expansión hacia ultramar. Un fenómeno sobre el que incidirían también de forma sustancial la presión demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos aqueos, jonios y dorios) a lo largo del III y II milenios a. C.
Tras las civilizaciones minoica y micénica, en los siglos oscuros (entre el XIII y el XII a. C.) la fragmentación existente en la Hélade constituirá el marco en el que se desarrollarán pequeños núcleos políticos organizados en ciudades, las polis.
A lo largo del período arcaico (siglos VIII al V a. C.) y del clásico (siglo V a. C.), las polis fueron la verdadera unidad política, con sus instituciones, costumbres y sus leyes, y se constituyeron como el elemento identificador de una época. En el período arcaico ya se perfiló el protagonismo de dos ciudades, Esparta y Atenas, con modelos de organización política extremos entre el régimen aristocrático y la democracia. La actividad de las polis hacia ultramar fue un elemento importante de su propia existencia y dio lugar a luchas hegemónicas entre ellas y al desarrollo de un proceso de expansión colonial por la cuenca mediterránea. La decadencia de las polis favoreció su absorción por el reino de Macedonia a mediados del siglo IV a. C. y el inicio de un período con unas connotaciones nuevas, el helenístico, por el que la unificación de Grecia daría paso con Alejandro Magno a la construcción de un Imperio, sometiendo al Imperio aqueménida y al egipcio. En opinión de algunos especialistas, en esta fase la historia de Grecia volvía a formar parte de la historia de Oriente y se consumaría la síntesis entre el helenismo y el orientalismo.

Índice

Cronología de antigua Grecía

Algunos historiadores consideran que los primeros Juegos Olímpicos Antiguos en el 776 a. C. señalan el comienzo del período conocido como la Antigua Grecia. Entre el fin del período micénico y los primeros olímpicos transcurre una época llamada la Edad Oscura de Grecia, de la cual no existe ningún escrito y quedan pocas reliquias arqueológicas. Hoy en día, este período se incluye en el término Antigua Grecia.
Tradicionalmente se consideraba que la época de la Antigua Grecia finalizaba con la muerte de Alejandro Magno en el 323 a. C., dando comienzo al período helenístico.1 No obstante, se extiende el período de la Antigua Grecia muchas veces para incluir el tiempo hasta la conquista romana de 146 a. C. Algunos autores tratan la cronología de la Antigua Grecia como un continuo hasta la llegada del cristianismo en el siglo IV; pero esta opinión es poco convencional.
La Historia de la Antigua Grecia suele subdividirse en varios períodos según la alfarería y los sucesos políticos, sociales y culturales:2

Fuentes

Hay que tener cuidado con las fuentes de información cuando se trata de la historia de la Antigua Grecia. La mayoría de los historiadores y escritores políticos cuyas obras han sobrevivido ―principalmente Heródoto, Tucídides, Jenofonte, Demóstenes, Platón y Aristóteles― eran o atenienses o pro-atenienses. Por eso sabemos mucho más sobre la historia y la política de Atenas que de cualquier otra ciudad griega. Además, estos escritores se centran en la historia política, militar y diplomática; prestándole relativamente poca importancia a la historia económica ni social.3 Por tanto, las historias de la Antigua Grecia tienen que enfrentarse a estas limitaciones.

Contexto geográfico

El concepto de «antigua Grecia» comprende, desde una perspectiva geográfica, un conjunto de territorios diversos unidos por un mismo proceso histórico con base en los fuertes vínculos que sus pueblos mantuvieron y en los aspectos comunes que compartieron. Sus habitantes se referían a este conjunto como Hélade,4 y fueron los romanos quienes posteriormente le asignaron el nombre de Grecia.5
La Hélade tuvo su base en tres grandes regiones, dos de ellas continentales y, una tercera, insular. Las regiones continentales comprendían la península Balcánica y las tierras costeras del Asia Menor (actual Turquía); la insular, por su parte, incluía el conjunto de islas del mar Egeo (Creta, el archipiélago del Dodecaneso, el archipiélago de las Cícladas y las tierras cercanas a la costa asiática).4

Grecia continental europea

Grecia continental europea.
La zona septentrional de la península de los Balcanes, caracterizada por alternancia de relieve tabular y llanura esteparia, fue la zona de mayor contacto con el resto de Europa oriental. Allí se establecieron las antiguas Tesalia, Macedonia, Etolia, Acarnania y Epiro. La zona central, comunicada dificultosamente con la anterior a través de angostos desfiladeros y de un terreno igualmente irregular de macizos y llanuras, vio prosperar a las antiguas regiones de Dórida, Fócida, Beocia y Ática. La zona meridional, abundante en macizos y fosas y comunicada con la anterior a través del istmo de Corinto, comprendió a su vez las regiones de Acaya, Arcadia, Argólida, Laconia y Mesenia.4
Las características geomorfológicas de estas zonas favorecieron la diversificación de los recursos naturales y el fraccionamiento político, determinando la extensión reducida y las fronteras difusas de las polis, así como las peculiaridades de sus economías y vínculos recíprocos.6 La región del Ática contaba con minas de plata; Laconia, Beocia y Eubea poseían hierro; esta última, de igual manera, disponía de cobre, pero le era necesario obtener el estaño ―para la aleación del bronce― del extranjero. La región de Macedonia, por su parte, era rica en oro.6 La abundancia de la arcilla en la península favoreció el desarrollo de centros ceramistas y de la manufactura de objetos de gran valor humano agregado, claves en su comercio exterior; de igual manera sucedió con la piedra y el mármol, abundantes en dichas zonas rocosas.6

Grecia asiática

La colonización del Asia Menor respondió a los impulsos migratorios de los griegos europeos durante la época arcaica y se limitó a la ocupación de la faja litoral, distinguiéndose en ella tres grandes regiones: Eólida, Jonia y Dórida. La Eólida limitaba al norte con las costas del mar Negro y al sur con la desembocadura del río Hermo. Más al sur se estableció Jonia. Dórida se ubicó en la zona más meridional del litoral y ocupó la franja costera de un macizo de difícil acceso, con una costa abrupta y un suelo pobre.4
Exceptuando la Dórida, cuyas características geográficas actuaban negativamente en el desarrollo de la agricultura y, en contraposición, su cercanía y acceso a otras tierras de Oriente favorecían el desarrollo comercial de sus pueblos, las colonias griegas de la Grecia asiática poseían características orográficas, fluviales y climáticas favorables al trabajo de la tierra. Estas zonas, ricas en ríos y valles, fueron prósperas productoras de cereales, olivo, vid y hortalizas. Por otra parte, algunas de las regiones poseían gran cantidad de pinos y cedro, fundamentales para la construcción naval.4

Grecia insular

Las islas del Egeo representaron los puntos de contacto del mundo griego y actuaron como facilitadoras de las comunicaciones y el comercio. Eubea, separada por un estrecho canal de las costas orientales de Beocia y Ática (el estrecho de Euripo), se constituye de colinas onduladas con un suelo fértil, apto para los cultivos agrícolas, las actividades ganaderas y la extracción y el trabajo del cobre. Entre las islas Cícladas, por su parte, hay algunas de características volcánicas y otras de suelo fértil aptas para el cultivo de cítricos y vid. Algunas de ellas, como Paros, basaron su economía en la producción de mármol; Sifnos, por su parte, fue un importante centro de producción de plata en la época arcaica. Del archipiélago del Dodecaneso, conjunto de islas del sudoeste de Anatolia, destacan Samos e Icaria que, alternando terrenos montañosos con llanuras, propició la producción de cereales en estas últimas, así como de olivo y vid en las laderas. La isla de Rodas, del mismo archipiélago, fue escala obligada en las rutas comerciales con Egipto y Oriente Medio, convirtiéndose en un importante centro comercial. En todo caso, los terrenos del Dodecaneso son aún más fértiles que los de las Cícladas, en buena parte debido al clima húmedo y a la abundancia de lluvias. Al norte, entre las islas de Egeo oriental, destacan por su fertilidad agrícola Quíos y Lesbos.4
La isla de Creta, límite sur del mar Egeo, se caracteriza por su orografía accidentada, en ciertas zonas similar a la de la Grecia meridional europea. Al norte, las extensas llanuras hicieron posible el desarrollo de la agricultura mediterránea; sus bahías, constituyeron lugares idóneos para la navegación y el desarrollo comercial, así como para la pesca, otra de las actividades primarias de su subsistencia. El terreno montañoso existente más al sur, y los bosques en él existentes, propiciaron la producción de madera, mientras que sus montes bajos hicieron de terreno ideal para el ejercicio de la ganadería extensiva y la caza (esta última fue decisiva en la economía de las civilizaciones neolíticas). En conjunto, la extensión de la isla, su variedad de recursos (mineros, agrícolas, ganaderos y pesqueros) y su localización comercial estratégica, hicieron posible que se desarrollase en ella una civilización propia de la isla.4

Historia

Civilización prehistórica y la Edad del Bronce

Los primeros hallazgos de vida humana en territorio griego constatan la existencia de poblaciones autóctonas en el paleolítico, hacia el 70.000 a. C.7 Alrededor del 6000 a. C. ―en los albores del neolítico―, los pueblos nativos desarrollaron la agricultura y con ello se volvieron progresivamente sedentarios, extendieron la práctica de la alfarería y crearon instituciones políticas básicas.7 Posteriormente comenzaron a utilizar el bronce, pero el refinamiento de su uso se produjo tras el contacto con poblaciones inmigrantes.
Se cree que las tribus que se convertirían en los griegos emigraron hacia el sur a los Balcanes en varias oleadas comenzando a mediados de la Edad del Bronce (alrededor de 2000 a. C.).8 Otras fuentes indican un proceso migratorio ya en el quinto milenio a. C., proveniente de Mesopotamia y Siria. Según éstas, los primeros inmigrantes encontraron habitantes nativos que dejaron a los recién llegados una gran cantidad de tradiciones; mientras que éstos llevaron a la zona la cultura de la alfarería, agricultura y una primera deidad de la fertilidad (que más tarde sería Deméter).9 Esta última versión, de ser exacta, negaría la existencia de un período neolítico en los pueblos autóctonos con anterioridad a la inmigración extranjera, situándolos en un período cultural más cercano al mesolítico.
Copa de oro micénica (circa 1500 a. C.).
El idioma protogriego se fecharía hacia el período que inmediatamente precedió a estas migraciones, ya sea a los finales del III milenio a. C. o a más tardar al siglo XVII a. C. La civilización de los protogriegos de la Edad del Bronce es generalmente conocida como heládica y precedió a lo que es conocido como «Antigua Grecia».
El período heládico, según algunos historiadores,10 puede ser dividido analíticamente en cuatro estadios bien delimitados:
  • Heládico antiguo (h. 2600 - h. 2000 a. C.). Conformado por poblaciones ceramistas de cultura agraria (posiblemente afines a carios y etruscos) que dominaban el territorio egeo; de lenguas no indoeuropeas.
  • Heládico medio (h. 2000 - h. 1600 a. C.). Conformado por poblaciones igualmente agrarias con pulimiento y enriquecimiento cromático de la cerámica. Comenzaron a usar el caballo y a realizar prácticas de inhumación de cadáveres (sin ofrendas).
  • Heládico reciente o Micénico antiguo (h. 1600 - h. 1400 a. C.). Período de sucesivas inmigraciones de pueblos ganaderos (aqueos, jonios), que conocían los metales, introdujeron el carro de guerra y el ámbar. Edificaron las fortalezas monumentales de Micenas, Tirinto y Pilos, y formaron urbes a sus alrededores. Comerciaban con Troya, Sicilia y la península itálica. Expandieron sus dominios y fundaron colonias en Mileto, Rodas, Panfilia, Licia y Chipre.
  • Micénico reciente (h. 1400 - h. 1150 a. C.). La llamada civilización micénica ―en consideración a la posición privilegiada y dominante de Micenas, tierra de los aqueos― alcanzó su apogeo en esta época, que ocupa un importante lugar en los famosos poemas épicos de Homero, la Ilíada y la Odisea. Esta cultura colapsó espectacularmente hacia 1150 a. C. pero la causa del colapso es desconocida y existen varias tesis al respecto. Una de ellas atribuye el derrumbe de la civilización micénica a la invasión de dorios, beocios y tesalios.10 Según esta tesis, luego de incendiar y destruir las fortalezas micénicas, las tribus invasoras saquearon y ocuparon sus tierras. Una segunda tesis sostiene igualmente una invasión, pero de los pueblos del mar; una tercera lo atribuye a un desastre natural y, una cuarta, a conflictos internos. Este proceso coincide con el final de la Edad del Bronce y el sucesivo ingreso de la cultura griega en un período de «oscuridad» arqueológica y documental.
Ruinas del palacio de Cnosos; según la leyenda, era la residencia del rey Minos.
Durante el período en que la Grecia peninsular todavía resplandecía bajo la impresionante cultura micénica, en la isla de Creta se producía el florecimiento de la civilización minoica cretense con capital en Cnosos (1600-1250 a. C.).11 Esta civilización debe su nombre al semilegendario rey Minos. Los cretenses comerciaban por todo el Mediterráneo y exportaban cerámica, tejidos, objetos de bronce y orfebrería. Es probable, por su parte, que la cultura micénica se viera influida por la minoica, particularmente en el período de mayor esplendor de esta última.7 La sensación de poderío de los reyes de Creta era tal que las ciudades, palacios y templos cretenses ni siquiera estaban rodeados por murallas.11 Las excavaciones han encontrado maravillosas evidencias del auge y avance tecnológico del que gozaban los minoicos en ese entonces: lujosos lavabos, instalaciones de ventilación, pozos higiénicos, filtros, elaboradas pinturas y escudos de armas. En esa época era frecuente que los hijos de príncipes extranjeros fueran enviados a luchar con un toro en forma de sacrificio, y en tal sentido son interpretadas las representaciones pictóricas de jóvenes de ambos sexos bailando alrededor de un toro o luchando con él.11 Por su parte, esta práctica tiene su claro punto de contacto mitológico con la leyenda del Minotauro, «toro de Minos», que recibía periódicamente el tributo de varios jóvenes atenienses para sacrificio.
La civilización minoica pereció poco antes que la micénica; algunas versiones señalan que fueron invadidos por estos últimos, mientras que otras se inclinan a afirmar que la desaparición del reino de Creta se debió a una catástrofe natural.11

Edad Oscura

Desde 1100 hasta el siglo VIII a. C. se conoce como la Edad Oscura ―siguiendo al colapso de la Edad del Bronce―. De esta etapa no ha sobrevivido ningún texto primario, y solamente queda escasa evidencia arqueológica. Unos textos secundarios y terciarios contienen breves cronologías y listas de los reyes de este período, incluyendo Historia por Heródoto, Descripción de Grecia por Pausanias, Biblioteca histórica por Diodoro Sículo y Chronicon por Jerónimo.
La carencia de documentos primarios se explica por la virtual desaparición del sistema de escritura micénico (Lineal B). En la cultura micénica, dicho sistema estaba restringido a pequeños círculos, particularmente a los escribas de los palacios, que tenían a su cargo el grabado de recuentos de movimiento y distribución de bienes; hundida la economía micénica, ya no fueron necesarias personas que realizaran dicha tarea.12 Las tradiciones y leyendas sobrevivieron, desde la Edad del Bronce hasta la Época Arcaica, gracias exclusivamente a la transmisión oral.12
En la época se produjo una abrupta baja demográfica y una serie masiva de migraciones que determinaron el establecimiento de poblaciones espontáneas y poco organizadas en diferentes puntos de la Grecia continental, las islas Cícladas y el oeste de Asia menor. Estas migraciones tuvieron un carácter étnico; así, por ejemplo, los dorios ocuparon la mayor parte del Peloponeso, Grecia Central y Creta, mientras que los jonios colonizaron la mayor parte de las Cícladas.13 Lo anterior se reflejó en el idioma, que derivó, asimismo, en multitud de dialectos.13
La economía, floreciente en el período micénico, se vio reducida a la agricultura, sustentada por esclavos, jornaleros (thêtes) y aparceros (hektemoroi).10 Se generalizó la pobreza y la escasez del ganado, que fue adquirido por unos pocos terratenientes.10 No hay registro de Estados organizados políticamente en esta época y mucho menos de las estructuradas normas de tipo micénico, que regulaban la economía y aseguraban una relativa distribución de la riqueza, permitiendo que la vida diaria de los agricultores, pastores y ceramistas resultase tolerable.14 En este contexto, los trabajadores de la tierra se dedicaron a la agricultura de subsistencia, organizados en pequeñas comunidades que raramente excedían las veinte personas.14 La necesidad de nuevas pasturas para los animales produjo a su vez un incremento del nomadismo.14 En el ámbito religioso, continuaron los cultos micénicos.10 En el terreno del arte y la cerámica, se produjo un empobrecimiento de las formas micénicas; generándose posteriormente dos períodos arqueológicos: el protogeométrico (1050-950 a. C.) y el geométrico (950-700 a. C.), que harían evolucionar lentamente la calidad y técnica artesanales hasta concluir, ya en los albores de la Época Arcaica, en un mundo ornamental nuevo y plenamente desarrollado.10 La evolución mencionada durante estos períodos se limita casi exclusivamente a la cerámica; no existe evidencia de que se hayan erigido monumentos durante la Edad Oscura ―práctica común durante la época micénica― y las representaciones antropomórficas fueron usualmente grabadas en ánforas.14 En el ámbito de la arquitectura, se abandonó la construcción en piedra.7
Atenas fue la excepción a la regla del derrumbe de la civilización. Su acrópolis, centro civilizado en los últimos tiempos de la Edad del Bronce, no sufrió daños, y transitó la «Edad Oscura» en el marco de una prosperidad relativa.15 Sin embargo, sus instituciones societales y políticas no lograron salir airosas de este período y, en los albores de la «Época arcaica», Atenas había perdido el acervo cultural sociopolítico acumulado en el período micénico, viéndose obligada a reconstruir sus instituciones sin mucho más que la monogamia como sustento institucional heredado.15

Época arcaica

En el siglo VIII a. C., Grecia empezó a salir de la Edad Oscura que siguió a la caída de la civilización micénica. Al pueblo le faltaba alfabetización y se había olvidado el sistema de escritura micénico, Lineal B. Pero los griegos adoptaron el alfabeto fenicio y lo modificaron para crear el alfabeto griego.16 17 A partir del siglo IX a. C.18 ―según algunos autores, específicamente en el VIII a. C.―19 empezaron a aparecer escritos. Grecia se dividió en muchas comunidades autónomas pequeñas. Esta pauta fue impuesta en gran parte por la geografía griega, donde cada isla, valle y llanura se aísla de las demás por el mar o las sierras.20 Como producto directo de las migraciones previas, dichas comunidades mostraban un carácter étnico: durante el siglo VII surgió Argos, habitada por dorios, como una de las ciudadades principales del Peloponeso.21 Dicha ciudad fue cediendo gradualmente influencia a su rival Esparta, también dórica.21 Por su parte, Atenas se convirtió en la residencia principal de los jonios en los Balcanes.22
Moneda ateniense temprana, siglo V a. C. Museo Británico.
La primera mitad del siglo VII a. C. vio la Guerra Lelantina (hacia el 710 - hacia el 650 a. C.), un conflicto prolongado que se distingue como la guerra documentada más temprana del período de la Antigua Grecia. Se luchó entre las ciudades-estado entonces importantes Calcis y Eretria sobre la llanura lelantina fértil de Euboea. Ambas ciudades parecen haber sufrido declives por resultado de esta larga guerra, aunque Calcis fue el vencedor nominal.
En la primera mitad del siglo VII surgió una clase mercantil y, en el correr del siglo VI, se comenzó a utilizar monedas (probablemente por imitación a los lidios), aunque serían necesarios siglos para el desarrollo de una economía monetaria plena.17 Parece haberse gestado tensión en muchas ciudades-estado. Los régimenes aristocráticos que por lo general gobernaban las llamadas polis se sentían amenazados por la nueva riqueza de los comerciantes, que a su vez deseaban poder político. A partir de 650 a. C., las aristocracias tenían que luchar para evitar ser derrocadas y reemplazadas por tiranos populistas. La palabra se deriva de la palabra griega no peyorativa τύραννος tyrannos, que significa «soberano ilegítimo», aunque se podía aplicar tanto a buenos como malos líderes.23 24
Una población cada vez mayor y la falta de tierras provocaron conflictos internos entre los pobres y los ricos en muchas ciudades-estado. En Esparta, las guerras mesenias resultaron en la conquista de Mesenia y la esclavitud de los mesenios, a partir de la segunda mitad del siglo VIII a. C., constituyendo un acto sin precedentes en la Antigua Grecia. Esta práctica produjo una revolución social.25 La población subyugada, desde entonces conocida como hilotas, labraban y trabajaban para Esparta, mientras todos los ciudadanos varones se convertían en soldados de un estado permanentemente militarizado. Aún las élites eran obligadas a vivir y a entrenarse como soldados; esta igualdad entre los pobres y los ricos servía para distender los conflictos sociales. Las reformas precedentes, atribuidas al enigmático Licurgo de Esparta fueron probablemente completadas antes de 650 a. C.
Atenas, por su parte, sufrió falta de tierras y una crisis agraria a finales del siglo VII, también resultando en conflictos civiles. El arconte (magistrado) Dracón promulgó reformas severas en 621 a. C. (de ahí la palabra moderna «draconiano»), pero estas no pudieron acallar el conflicto. Al final las reformas moderadas de Solón (594 a. C.) le dieron a Atenas cierta estabilidad, mejorando la vida de los pobres aún cuando afianzaron a la aristocracia en el poder.
El mundo griego a mediados del siglo VI a. C.
Para el siglo VI a. C. varias ciudades se habían vuelto dominantes en la civilización griega: Atenas, Esparta, Corinto y Tebas. Cada una había puesto las áreas rurales y los pueblos menores a su alrededor bajo su control. Además, Atenas y Corinto se habían convertido en grandes potencias marítimas y mercantiles.
Los rápidos aumentos de población en los siglos VIII y VII desencadenaron un fenómeno emigratorio que afectó a muchos griegos, estableciendo éstos colonias en Magna Grecia (Mezzogiorno), Asia Menor y más lejos (ver abajo). La emigración cesó finalmente en el siglo VI. Para entonces el mundo griego había difundido su cultura y su lengua en una extensión que superaba ampliamente los límites de la actual Grecia. Las colonias griegas no eran controladas políticamente por las ciudades que las habían fundado, aunque muchas veces mantenían vínculos religiosos y comerciales entre ellas.
Durante este período, grandes desarrollos económicos ocurrieron en Grecia y también en sus colonias de ultramar, que experimentaron crecimiento en el comercio y la manufactura. El nivel de vida de la población también mejoró enormemente. Algunos estudios estiman que la casa griega típica aumentó cinco veces de tamaño entre 800 y 300 a. C., indicando un gran aumento en el ingreso promedio de la población.[cita requerida]
En la segunda mitad del siglo VI, Atenas cayó bajo la tiranía de Pisístrato, y luego de sus herederos Hipias e Hiparco. Sin embargo, en 510 a. C., por pedido del aristócrata Clístenes de Atenas, el rey espartano Cleómenes I ayudó a los atenienses a derrocar la tiranía. Poco después, empero, Esparta y Atenas iniciaron relaciones hostiles, y Cleómenes I instauró a Iságoras como arconte pro-espartano. Con el objetivo de evitar que Atenas se convirtiera en un «gobierno de paja» bajo el reinado espartano, Clístenes propuso a sus conciudadanos atenienses que Atenas sufriera una revolución política, que todos los ciudadanos compartieran el poder independientemente de su estatus, que Atenas se volviera una «democracia». Los atenienses abrazaron esta idea con tantas ganas que después de derrocar a Iságoras e implementar las reformas de Clístenes, pudieron repeler fácilmente una invasión a tres frentes que los espartanos condujeron para reinstaurar a Iságoras.26 La llegada de la democracia resolvió muchos de los problemas de Atenas, dando inicio a una «edad de oro» para los atenienses.

Grecia clásica

Siglo V a. C.

Atenas y Esparta pronto tendrían que aliarse ante la mayor amenaza a la que la Antigua Grecia se enfrentaría hasta la conquista romana. Después de aplastar la revuelta jónica, una rebelión de las ciudades griegas de Jonia, Darío I de Persia, rey de los reyes de la Dinastía aqueménida, decidió subyugar Grecia. Su invasión en el 490 a. C. fue sofocada por la heroica victoria ateniense en la batalla de Maratón bajo Milcíades el Joven. Jerjes I de Persia, heredero de Darío I, intentó su propia invasión diez años después. Pero a pesar del número abrumador de soldados en su ejército, Jerjes I fue derrotado después de la batalla de retaguardia famosa de las Termópilas y las victorias por los griegos aliados en las batallas de Salamina y Platea. Las Guerras Médicas continuaron hasta 449 a. C., conducidas por los atenienses y su Confederación de Delos, durante las que Macedonia, Tracia, las Islas del Egeo y Jonia fueron liberadas de la influencia de Persia.
Liga de Delos («Imperio Ateniense»), inmediatamente antes de la guerra del Peloponeso en el 431 a. C.
La posición entonces dominante del «imperio» ateniense marítimo amenazó a Esparta y a la Liga del Peloponeso, compuesta de ciudades de Grecia continental. Inevitablemente, encendió la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.). Aunque la inmensa mayoría de la guerra fue un punto muerto, Atenas sufrió varios reveses durante el conflicto. Una gran peste en el 430 a. C., seguida por una campaña militar desastrosa llamada la expedición a Sicilia, debilitó severamente a Atenas.27 Esparta provocó una rebelión entre los aliados de Atenas, debilitando aún más la capacidad ateniense de hacer la guerra. El momento decisivo llegó en el 405 a. C. cuando Esparta cortó las provisiones de grano del Helesponto a Atenas. Obligada a atacar, la armada ateniense paralizada fue decisivamente vencida por los espartanos bajo el mando de Lisandro en Egospótamos. En 404 a. C. Atenas demandó la paz, y Esparta dictó un acuerdo previsiblemente severo: Atenas perdió sus murallas (incluyendo los Muros Largos), su armada y todas sus pertenencias en ultramar. Keer más: http://es.wikipedia.org/wiki/Antigua_Grecia

sábado, 13 de abril de 2013

Palenque (zona arqueológica)


Ciudad prehispánica y Parque Nacional de Palenque
UNESCO logo.svg Welterbe.svg

Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
Palenque Collage.jpg
De arriba hacia abajo e izquierda hacia derecha: El Templo de La Cruz, Pacal El Grande, El Palacio, El Templo del Sol, El Templo de Las Inscripciones, Bajorelieve del Templo de La Calavera

Coordenadas 17°29′00″N 92°03′00″O
País Flag of Mexico.svg México
Tipo Cultural
Criterios i, ii, iii, iv
N.° identificación 411
Región Mesoamérica
Año de inscripción 1987 (XI sesión)
Palenque es una ciudad maya, que se encuentra en lo que hoy es el municipio de Palenque, ubicado en el estado mexicano de Chiapas, cerca del río Usumacinta. Es uno de los sitios más impresionantes de esta cultura. En comparación con otras ciudades mayas, se la considera de tamaño mediano: menor que Tikal o Copán, destaca por su acervo arquitectónico y escultórico.
El área descubierta hasta 2005 abarca 2,5 km², pero se estima que sólo se ha explorado menos de un 10% de la superficie total que alcanzó la ciudad, permaneciendo aún más de mil estructuras cubiertas por la selva. En 1981, Palenque fue designado parque nacional.1 La Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1987.2

Índice

Evolución del nombre

La ciudad estaba abandonada cuando tuvo lugar la Conquista de México en el siglo XVI. La primera visita de un europeo a Palenque fue la de fray Pedro Lorenzo de la Nada en 1567. En aquel entonces la región era conocida por el pueblo Chol como Otolum, o "Tierra de Casas Fuertes"; por lo cual De la Nada lo tradujo como "Palenque" (palabra proveniente del catalán "palenc") que significa "fortificación" (entre otras cosas).

Palenque en la historia moderna


Un dibujo de un bajorrelieve en El Palacio hecho por Ricardo Almendáriz en el año 1787 durante La Expedición Del RÍo.

Templo de las inscripciones

Redescubrimiento en el siglo XVIII

La comunidad de Santo Domingo de Palenque fue fundada en las cercanías de la zona arqueológica hacia el siglo XVII. Sin embargo, no hay registros de que se hubiera prestado alguna atención a la ciudad abandonada, hasta 1773, cuando Ramón de Ordóñez y Aguilar la visitó, y reportó su visita al Capitán General de Guatemala. En consecuencia fue hecha una segunda visita al año siguiente, la cual determinó que las ruinas eran de alto interés, por lo que dos años después, el explorador y arquitecto Antonio Bernasconi fue enviado para detallar el lugar, acompañado por un contingente militar, encabezado por el coronel Antonio del Río. Cuando exploraban la ciudad abandonada, las tropas derrumbaron varios muros para poder acceder al interior de las construcciones, produciendo un daño considerable a las mismas. Bernasconi dibujó el primer mapa moderno de la ciudad, e hizo copias de algunos bajorrelieves.

Exploraciones durante el siglo XIX

En 1807, el dibujante Luciano Castañeda hizo más planos de la ciudad. Con la información de los reportes de las últimas expediciones, y conteniendo grabados basados en los documentos de Bernasconi y Castañeda, el primer libro sobre Palenque fue publicado en Londres en 1822, con el título Descriptions of the Ruins of an Ancient City, discovered near Palenque (Descripción de las ruinas antiguas descubiertas cerca de Palenque). En 1834, aparecieron dos publicaciones más basadas en las mismas fuentes.
Hasta principios del siglo XIX, se creía que las figuras plasmadas en la escultura y los bajorrelieves de Palenque, representaban egipcios, polinesios o a las diez tribus perdidas de Israel. En 1831, en el reporte de su visita a Palenque, el explorador militar Juan Galindo fue el primero en hacer notar que las figuras representadas en Palenque eran más parecidas a la población local.

El Templo del Conde es donde supestamente dormía Jean Frédéric Waldeck.

Dibujo de Waldeck del bajorrelieve en el Templo del León
En 1832, el anticuario, cartógrafo y explorador francés Jean Frédéric Waldeck pasó dos años en Palenque haciendo bosquejos que serían publicados en 1866. Mientras tanto, en 1840, el gobernador de las Honduras Británicas envió a Patrick Walker y Herbert Caddy; y luego a John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood a explorar la ciudad.
El fotógrafo francés Désiré Charnay tomó las primeras fotografías de Palenque en 1858, y regresó en 1881-1882. El explorador británico Alfred Maudslay fijó su campamento en Palenque en 1890, y tomó numerosas fotografías de las obras de arte e inscripciones, haciendo después moldes de papel y plástico de las inscripciones.

Exploraciones en el siglo XX


El Templo de las Inscripciones
Hubo después varias expediciones, siendo quizás la más relevante la de Frans Blom en 1923, quien trazó mapas de la parte reconocida de la ciudad, además de otras áreas mucho menos exploradas, y a la postre envió su reporte al gobierno mexicano, con recomendaciones del trabajo que debía hacerse para la conservación de las ruinas.
Entre 1949 y 1952, el gobierno mexicano, mediante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), envió a un equipo de excavación e investigación, encabezado por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz Lhuillier. Entre las contribuciones de este equipo, destaca el descubrimiento, bajo el Templo de las Inscripciones, de la tumba de Pacal el Grande (K'inich Janaab Pakal), considerada por muchos la tumba más importante hallada hasta la fecha en toda el área mesoamericana. El propio Ruz fue el primer ser humano en observar la tumba en más de mil años. Posteriormente, Jorge Ruffier Acosta encabezó otra expedición del INAH en la década de 1970. En esa misma década, el INAH construyó un museo arqueológico en la zona, llamado Museo de Sitio Dr. Alberto Ruz Lhuillier.
La inspiración de Merle Greene Robertson llevó a que, en 1973, tuviera lugar la primera de las Mesas Redondas de Palenque, una serie de encuentros de estudiosos de los mayas para discutir y examinar nuevos hallazgos. Robertson ha hecho contribuciones a la exploración de Palenque, principalmente en lo que respecta al registro de trazas de color en las esculturas. Las actividades de investigación arqueológica han sido prácticamente ininterrumpidas. Sin embargo, un hecho a destacar es que las actividades de las Mesas Redondas fueron retomadas en 1995; cuando se llevó a cabo la Primera Mesa Redonda de Palenque (nueva época).

Historia del Palenque maya

La información disponible es producto de las investigaciones arqueológicas pasadas y presentes, y como tal, nuevos datos surgen continuamente, lo cual lleva a reestructurar constantemente las hipótesis establecidas. La información presentada en este artículo resume la perspectiva que se tiene a principios del siglo XXI sobre Palenque.

Datos generales


Ruinas residenciales, reservado para la elite maya.
Se cree que los mayas fundaron Lakam Ha durante el período Formativo (2500 a. C. - 300 dC), alrededor del 100 a. C., como una aldea predominantemente agricultora, y favorecida por los numerosos manantiales y corrientes de agua de la región.
La población creció durante el período Clásico Temprano (200-600), hasta ser una ciudad, llegando a ser la capital de la región de B'akaal (hueso), comprendido en la zona de Chiapas y Tabasco, en el período Clásico Tardío (600-900). La más antigua de las estructuras que han sido descubiertas fue construida alrededor del año 600.
B'akaal fue un centro importante de la civilización maya entre los siglos V y IX, durante los cuales alternó épocas de gloria y de catástrofe, de alianzas y guerras. En más de una ocasión hizo alianzas con Tikal, la otra gran ciudad maya de la época; en especial para contener la expansión del belicoso Calakmul, también llamado "Reino de la Serpiente". Calakmul resultó victorioso en dos ocasiones, en 599 y 611.
Los gobernantes de B'akaal proclamaban que el origen de su linaje venía del pasado remoto, algunos inclusive jactándose de provenir de tiempos prehistóricos, llegando a la creación del mundo actual, que, en la mitología maya, fue en el año 3114 a. C. Las teorías arqueológicas modernas especulan que la primera dinastía de sus regidores fue probablemente olmeca.

Período clásico temprano


Bajorrelieve muestra a K'inich Janaab' Pakal.
El primer Señor de B'akaal (llamados Ajaw) de quien se tiene información fue K'uk B'alam I (Quetzal Jaguar), a veces llamado Gran Señor de Toktan,3 quien gobernó durante cuatro años a partir del año 431. Después de él, llegó al poder un ajaw apodado Casper o Gasparín4 por los arqueólogos. Los dos siguientes ajaw eran probablemente hijos de Gasparín. Se supo poco acerca del primero de ellos, B'utz Aj Sak Chiik, hasta que, en 1994, fue hallado un tablero describiendo un ritual hacia el ajaw. El mismo tablero menciona a su sucesor Ahkal Mo' Naab' I como un joven príncipe, por lo cual se especula que había una relación de parentesco entre ellos. Por razones desconocidas, Ahkal Mo' Naab' I tuvo gran prestigio, pues los Señores que lo sucedieron se mostraban orgullosos de ser sus descendientes.
Al morir Ahkal Mo' Naab I en 524, hubo un vacío de cuatro años, antes de que el siguiente ajaw fuera coronado en Toktán en 529. K'an Joy Chitam I gobernó durante 36 años. Sus hijos Ahkal Mo' Naab' I y Kan B'alam I5 gobernaron en sucesivos períodos, con un período intermedio donde se desconoce si hubo un ajaw, y el nombre de éste. Kan B'alam I fue el primer ajaw que utilizó el sobrenombre Kinich, o gran sol, el cual fue utilizado por los Señores subsecuentes. Fue sucedido en 583 por Yohl Ik'nal, quien se cree fue su hija. Las inscripciones halladas en Palenque documentan una batalla ocurrida bajo su gobierno, en la cual tropas de Calakmul invadieron y saquearon Palenque, un hecho militar sin precedentes conocidos. La batalla y saqueo ocurrieron el 21 de abril de 599.
Una segunda victoria de Calakmul ocurrió casi exactamente doce años después, en 611, bajo el gobierno de Sak K'uk, una forastera de sangre real, que fue consagrada gran Dama y madre de Pakal el Grande. En esta ocasión, el ajaw de Calakmul entró personalmente a Palenque, consolidando el significativo desastre militar, el cual fue seguido por una época de desorden político. La destrucción fue tal, que en 615 (año en que K'inich Janaab' Pakal sube al trono) comienza una de las etapas constructivas más importantes de esta ciudad.

Período clásico tardío


Bajorrelieve en el museo de Palenque que muestra a Upakal K'inich, el hijo de K'inich Ahkal Mo' Naab III.
B'aakal comenzó el período Clásico tardío sumido en el desorden provocado por las derrotas ante Calakmul. Los textos escritos en 613 son pesimistas: "perdida está la divina señora, perdido está el rey", y cuentan que algunos ritos fundamentales no han sido realizados. No se han hallado menciones al gobernante en turno.
Se cree que durante el gobierno de Aj Ne' Ohl Mat, ejerció un poder alterno su hermano llamado Janaab' Pakal, a veces llamado Pakal I gracias a un acuerdo político. Janaab Pakal asumió las funciones del ajaw pero nunca fue coronado; y fue sucedido en 612 por su hija, la Señora Sak K'uk, quien gobernó por sólo tres años.6 Se considera que la dinastía fue refundada a partir de entonces, pues B'aakal retomó el camino de la gloria y el esplendor.
Su hijo es el más conocido de los señores mayas, K'inich Janaab' Pakal, también llamado Pakal el Grande. A partir de los doce años de edad, reinó en Palenque de 615 a 683. Conocido como el protegido de los dioses, llevó a Palenque a nuevos niveles de esplendor, a pesar de haber llegado al poder cuando la ciudad vivía un período de decadencia. Pacal el Grande se casó con la princesa de Ox Te' Kuh, Tz'akbu Ajaw, en 624 y tuvo al menos tres hijos.

El Observatorio una torre que forma parte del Palacio
Durante su gobierno, se construyeron la mayoría de los palacios y templos de Palenque; la ciudad floreció como nunca antes, eclipsando a Tikal. El conjunto central, conocido como El Palacio, fue ampliado y remodelado en varias ocasiones, notablemente en los años 654, 661 y 668. En esta estructura, se encuentra un texto describiendo que en esa época Palenque estaba aliado nuevamente con Tikal, y también con Yaxchilán, y que se realizó la captura de seis Señores enemigos de la alianza. No se ha podido traducir mucho más detalle del texto.
Después de la muerte de Pacal el Grande en 683, su hijo mayor K'inich Kan Balam II asumió como Señor de B'aakal; y éste fue sucedido en 702 por su hermano K'inich K'an Joy Chitam II. El primero continuó las obras arquitectónicas y escultóricas que había iniciado su padre, además de terminar la construcción de la famosa tumba de Pacal el Grande. Además, comenzó ambiciosos proyectos, como el Conjunto de las Cruces. Gracias a las numerosas obras comenzadas durante su gobierno, hoy se tienen retratos de este ajaw, hallados en varias esculturas. Su hermano lo sucedió continuando con el mismo entusiasmo constructor y artístico, reconstruyendo y ampliando el costado norte del Palacio. Gracias al reinado de estos tres Señores, B'aakal tuvo un siglo de crecimiento y esplendor.
En 711, Palenque fue asediado por el reino de Toniná, llevando prisionero al anciano Señor K'inich K'an Joy Chitam II. No se sabe el destino final del ajaw, y se presume que fue ejecutado en Toniná. Durante diez años Palenque estuvo sometido a Toniná hasta que K'inich Ahkal Mo' Naab III fue coronado en el año 721. Aunque el nuevo señor pertenecía a la realeza, no era hijo de K'inich K'an Joy Chitam II, sino de su hermano Tiwol Chan Mat, otro hijo de Pakal el Grande. Se cree, por tanto, que esta coronación supuso una desviación en la línea dinástica; y probablemente K'inich Ahkal Mo' Nab' III llegó al poder tras haber dedicado esos años al cabildeo y el forjado de alianzas políticas. Este ajaw, su hermano Upakal K'inich Janaab' Pakal y su hijo K'inich K'uk' B'alam II, gobernaron hasta finales de siglo. Poco se ha sabido acerca de esa época, salvo que, entre otros eventos, Toniná continuaba en pie de guerra, y en esta ciudad hay jeroglíficos que registran una nueva derrota de Palenque.

El abandono de Palenque

El estado de B'aakal estuvo constantemente presionado durante el siglo VIII, del mismo modo que ocurrió con otras ciudades mayas del período clásico. Wak Kimi Janaab' Pakal, también llamado Pacal IV, comenzó a gobernar en 799, y después de él, se pierden los rastros de la dinastía de Palenque. Poco después del año 800 ya no hubo nuevas construcciones en el centro ceremonial. Aunque se sabe que a principios del siglo IX B'aakal ocupaba una posición que aún era respetable e influyente en el área, la emigración y el abandono ya habían comenzado. Lakam Ha' continuó habitada por unas cuantas generaciones más dedicadas a la agricultura, y el lugar fue abandonado paulatinamente, al tiempo que la selva avanzaba sobre él. Para el siglo XVI la región apenas estaba habitada.

Estructuras principales


El aqueducto que suple la ciudad con agua fresca de la sierra.

El Templo del Sol
  • Templo de las Inscripciones. Se trata de un templo sobre una pirámide escalonada localizada en el costado oriental. Tiene este nombre por tres tableros de roca con inscripciones jeroglíficas, que se encuentran dentro del templo. Los jeroglíficos detallan la historia de la dinastía regente en la ciudad, y los hechos de Pacal el Grande. La estructura está decorada con relieves hechos en estuco. En el interior del templo, una baldosa cubría la escalinata que descendía dentro de la pirámide, que en dos tramos, llegaba a la cripta funeraria de Pacal. Tanto el sarcófago y la losa que lo cubre, como los muros de la cripta, están decorados con bajorrelieves que muestran, entre otras cosas, la muerte de Pacal y su descenso al inframundo, donde toma la identidad de uno de los dos gemelos que, en el Popol Vuh, derrotaron a los señores del inframundo y alcanzaron la inmortalidad. En los jeroglíficos de la cripta, se describen también el origen y los ancestros de Pacal, así como la banda celeste y una serie de deidades mayas.
  • El Palacio. Más que un edificio, se trata de un complejo de edificios interconectados, que fueron construidos, remodelados y modificados a lo largo de cuatrocientos años, sobre una terraza artificial. Está situado en la parte central de la zona arqueológica, y su nombre se debe a la conjunción de patios, crujías y la torre de cuatro cuerpos que lo caracteriza. Contiene esculturas y bajorrelieves en estuco de alto valor artístico.
  • Acueducto. Se trata de una estructura abovedada de tres metros de altura, conduce al río Otulum por debajo de la plaza principal de Palenque, en la sección que corresponde a la fachada oriental del Palacio. el acueducto se complementa con un puente de piedra construido aguas abajo, en el lugar conocido como Baño de la Reina, al extremo norte del grupo principal.
  • El conjunto de las cruces, formado por el Templo de la cruz, el Templo del sol, y el Templo de la cruz foliada. Se trata de un conjunto de templos sobre pirámides escalonadas, cada uno con elaborados relieves en su interior. Los templos conmemoran el ascenso al trono del Señor Chan Bahlum II, tras la muerte de Pacal el Grande, y muestran al nuevo Señor recibiendo la grandeza de manos de su predecesor. Las cruces a las que aluden los nombres de los templos, son en realidad representaciones del árbol de la creación que se encuentra en el centro del mundo, de acuerdo a la mitología maya. El Templo de la Cruz aún conserva la crestería, un muro calado que coronaba la estructura. En su interior estaba el tablero central (hoy exhibido en el Museo Nacional de Antropología) que tiene una representación del monstruo de la tierra, del cual brota una planta de maíz. Sobre la planta, flanqueada por dos figuras humanas, se encuentra posada un ave fantástica. El Templo de la cruz foliada ha perdido su fachada, y sólo la segunda crujía se conserva completa.
  • Templo del león. Se encuentra 200 m al sur del grupo principal. Debe su nombre al elaborado bajorrelieve, hoy destruido, que representaba a un rey sentado sobre un trono en forma de un jaguar bicéfalo.
  • Templo del Conde. Fue llamado así por Waldeck, quien lo habitó durante su estancia en Palenque, y, entre otras extravagancias, se acreditaba a sí mismo el título de Conde (otra veces asumía los títulos de Barón y Duque). El elegante edificio tiene un basamento escalonado de cinco cuerpos. En la parte superior está un templo que conserva la totalidad de sus elementos arquitectónicos originales.
  • Juego de pelota. Dos plataformas paralelas formaron la estructura para el juego de pelota. Sin embargo, aún se requieren trabajos de exploración y consolidación.

Señores de Palenque


Máscara en jade del rey K'inich Janaab' Pakal. Museo Nacional de Antropología e Historia, México, D.F.

K'inich K'an B'alam II ("Chan Bahlam II").
La lista siguiente comprende a los Señores que se sabe gobernaron Palenque, con las fechas de sus gobiernos:

Véase también

Portal Artículos relacionados con México.

Notas

  1. ↑ conanp.gob.mx. «20 de julio de 1981 - Decreto por el que se declara Parque Nacional, con el nombre de Palenque» (en español). Consultado el 18 de mayo de 2012.
  2. ↑ Unesco. «Pre-Hispanic City and National Park of Palenque» (en inglés). Consultado el 19 de mayo de 2012.
  3. ↑ Se cree que Toktán existió realmente, aunque el lugar no ha sido localizado. Se especula que probablemente tenga relación con el lugar de origen de la dinastía.
  4. ↑ Gasparín (Casper) es el apodo con el que se conoce al segundo Señor de Palenque. Su verdadero nombre, contenido en un glifo, no ha podido ser descifrado. Se sabe que llegó al poder con trece años de edad, y gobernó más de medio siglo. El nombre fue acuñado por Linda Schele (Marken, 2007; 227)
  5. ↑ Se cree que K'an B'alam I era hermano de Ahkal Mo' Naab II, pues sólo era un año menor que este último.
  6. ↑ Abdicando en favor de su hijo. Se cree que ella retuvo el poder mientras su hijo, en ese entonces de doce años, maduraba lo suficiente para gobernar por sí mismo.

Bibliografía

  • Bartolomé Bistolleti, Miguel, et al. Mesas Redondas de Palenque. Publicaciones del INAH, México, 2000. ISBN 970-18-2521-7.
  • Bethell, Leslie, ed. Historia de América Latina. Vol. 1: La América precolombina y la conquista. Cambridge University Press, Barcelona, 1998. ISBN 84-7423-436-0.
  • Blom, Frans. Las ruinas de Palenque, Xupá y Finca Encanto. Colección "Biblioteca del INAH". Tercera edición. Publicaciones del INAH, México, 1991. ISBN 968-6487-92-1.
  • García Moll, Roberto. Palenque: 1926-1945. Antologías "Serie Arqueología". Segunda edición. Publicaciones del INAH, México, 1991. ISBN 968-6487-93-X.
  • Marken, Damien B. (2007). Palenque: Recent Investigations at the Classic Maya Center. Estados Unidos: Rowman Altamira. ISBN 978-0-7591-0874-5. Consultado el 7 de septiembre de 2012.
  • Rivero Torres, Sonia Evangelina. La guerra entre los antiguos mayas. Memoria de la Primera Mesa Redonda de Palenque. Publicaciones del INAH, México, 2000. ISBN 970-18-2501-2.
  • Robles Castellanos, Fernando José. Arquitectura e ideología de los antiguos mayas. Memoria de la Segunda Mesa Redonda de Palenque. Publicaciones del INAH, México, 2000. ISBN 970-18-2515-2.
  • Ruz Lhuillier, Alberto. Los antiguos mayas. Fondo de Cultura Económica, México. ISBN 968-16-4831-5.
En inglés
  • Ruz Lhuillier, Alberto. Official guide from Palenque. Publicaciones del INAH, México, 1978. ASIN B0007B5AMK.

Enlaces externos


Ver las calificaciones de la página
Evalúa este artículo
Confiable
Objetivo
Completo
Bien escrito